Capítulo 4
Recuerdos: Tormentos y Alivios
Esta vez Simba se durmió seguro de estar a salvo de Ares. Se recostó sobre uno de sus costados, dejando que la luz de la luna acariciara su pecho y vigilara su descanso.
Sabía que la pelea contra Ares en sus sueños era un indicio de algo, algo que sería decisivo en la historia futura de su Reino.
La mente de Simba mientras dormía ilustró recuerdos de su pasado que Simba siempre trato de ocultar y otros que serían sacados de los más profundo de su memoria y que desconocía de manera involuntaria.
Simba era un cachorro muy activo y con un gran espíritu de aventura y de reflexión profunda, lo que no había cambiado en el transcurso de los años, solo fue su cuerpo el que sufrió los cambio del paso del tiempo. En aquellos tiempos su padre Mufasa le enseñaba a Simba acerca del respeto hacia la vida y hacia la naturaleza que le rodeaba, la lealtad y el Amor hacia quienes rodeaban sus sentimientos. Una de las principales enseñanzas de Mufasa fuera de la del "Círculo de la Vida" fue el hecho de enseñarle a su joven hijo una de las lecciones mas profundas "Amor y Amistad". El joven Simba creció rodeado de estas hermosas lecciones, recordaba sus momentos de felicidad en el reino.
Todos estos recuerdos eran un alivio para la atribulad mente del rey, sin embargo su mente le jugó la mala pasada de recordar el momento de la muerte de su padre. Siendo apenas un iniciado en la vida este episodio fue el que marcó más el carácter de Simba. Esta vez al clásico recuerdo de ese terrible momento Simba recordó algo nuevo, que seguramente su joven mente ignoró por largo tiempo. – Simba, recuerda mantener la unión de ambos pueblos – Fueron unas de las últimas frases de su padre quien murió en aquella estampida. Tal vez esa vez Simba no presto atención, pero una nueva inquietud invadió en su mente. ¡El reino era de alguien más! Mufasa parecía haber escondido esto de los oídos de Simba. La mente de Simba se preguntaba el porque esto no lo sabía.
Sin embargo Mufasa había comentado esto con Sarabi, su esposa y la madre de Simba.
Por la mañana Simba despertó de su sueño, que dejó la gran duda acerca de "los pueblos" que vivían en el reino. Sabiendo que solamente su madre podría responderle a las inquietudes que tenía. Decidió ir a visitarla.
Sarabi ya era una leona bastante de edad, vivía junto con otras leonas de edad en una cueva cercana a la Gran Roca, el tiempo había marchitado la juventud de Sarabi quien ya presentaba algunas enfermedades propias de la edad.
- ¡Simba! – Dijo Sarabi muy contenta al ver la figura de su hijo frente a ella. - ¡Me alegro que hayas venido a verme!
- Madre, yo también me contento cuando vengo a verte – Contesto un Simba que se acercó a su madre, se sentó al costado de ella y la besó.
Sarabi, quien siempre tuvo un gran sentido para anticipar las cosas preguntó a Simba que era lo que le afligía y por lo que había venido. Simba le comentó la situación de la Manada de los forasteros y de sus sueños.
- ¡Manada Nocturna!, ¿estás seguro de lo que me acabas de decir? – Preguntó una inquieta Sarabi luego de que su hijo le comentara lo que había vivido. Un intranquilo Simba la miro y le dijo que le contará lo que sabía de los forasteros, pues estos querían conquistar el Reino.
Sarabi se acomodó y le dijo a Simba que tomara atención y que si tenía preguntas se las hiciera cuando terminara su relato. Un aire de revelación lleno el ambiente y Sarabi comenzó su relato.
Mucho tiempo atrás cuando tú padre y yo éramos solamente unos cachorros el Reino, existía ya la Manda nocturna, eran tal como me los describías. Con ellos compartíamos el reino, gobernábamos las tierras de manera que una pareja de cada Reino dominaba todo el Reino. Nuestros Representantes eran tus abuelo el Rey Ahadi (nombre que significa Promesa) y la Reina Ashiki (significa Emoción), los otros gobernantes fueron el Rey ākāśa Andhērā (su nombre significaba Estrella del Cielo) y la Reina Anurakti (nombre que significa Devoción). El Reino bajo este gobierno creció de una manera muy eficiente y harmoniosa. El rey Ahadi tuvo a Mufasa y los Reyes ākāśa Andhērā y Anurakti tuvieron un hijo solo unos días después, era un tigre blanco muy precioso al que pusieron Dhamakī (el nombre Dhamakī significa Trueno).
Dhamakī y Mufasa compartieron toda su infancia como los mejores amigos que uno podría imaginar, al crecer ambos demostraron bastante capacidad para poder seguir dominando al Reino. Sin embargo Dhamakī recibió un día la noticia que un pueblo muy migo de su padre estaba sufriendo unos ataques muy violentos de parte de un grupo muy grande, los Reyes ākāśa Andhērā y Anurakti le explicaron al situación a los reyes Ahadi y Ashiki quienes le ofrecieron ayuda y estos prefirieron no involucrar a todo el reino y le pidió que les disculparan por tener que marcharse
- Volveremos cuando terminemos con esto, si es que podemos solucionar la situación – Dijeron los Reyes ākāśa Andhērā y Anurakti.
- Esta es su casa y podrán volver cuando quieran – dijeron tus abuelos.
A la mañana siguiente el grupo que era conocido como la Manada nocturna dejó las tierras con la promesa de volver. Siempre habían comunicaciones entre ellos pero un día estas se perdieron lo último que se supo fue que los Reyes ākāśa Andhērā y Anurakti habían logrado sobrevivir a una gran emboscada. Eso hace bastante tiempo, desde que tu eras un recién nacido.
- Entonces Ares debe ser el hijo de Dhamakī, y por eso me hablaba de "Nuestras Tierras", el no quería matarme, sino que quería ayudarme – Dijo un Simba que recibió una luz que aclaró todas las nubes que su mente tenía.
- Así es hijo mío, ve donde Ares y recíbelo como quien es…- Replicó Sarabi. Simba le agradeció a su madre las palabras que le había dicho y regreso a casa corriendo muy velozmente. Su corazón se había alegrado y sabía quien era el "Desconocido Ares".
