DÍA 4
La luz del sol entraba por la ventana haciendo que diera de lleno en su cara, algo bastante molesto y mas si se esta profundamente dormida.
Abrió los ojos poco a poco intentando saber donde se encontraba. Vio su habitación, aun decorada con matices de niña y en un rincón una buena montaña de peluches bien colocados, ¿habría vuelto a la infancia y todo lo que vivió en Londres y Harry serian un sueño?
Entonces se incorporo, no, no era ningún sueño. Las imágenes de Ronald, Luna, la boda, todo paso por su mente. Tenia una boda que evitar para que su vida fuera completamente feliz, eso es lo que ella pensaba y nadie se lo podía quitar, por el momento, de la cabeza.
Se dirigió al baño para mirarse al espejo y vio como sus ojos tenían un brillo de cansancio, su pelo totalmente enmarañado, y la cara más pálida de lo que ya era. Abrió el grifo de la ducha y se dispuso a darse una ducha para poder empezar a arreglar un poco su imagen.
Al salir se vistió de forma informal, como acostumbraba cuando no tenia nada interesante que hacer y bajo a la cocina, donde se encontró a Remus y Tonks ya desayunando. Les dio los buenos días y se sentó en una de las sillas que había en la cocina. Tonks le sirvió una taza de café humeante, necesitaba volver a la vida.
Cuando se estaba llevando una tostada a la boca alguien llamo a la puerta. Fue Remus quien se levanto y se dirigió hacia el recibidor para abrirla. Escucho unas voces que no pudo identificar adecuadamente por que aun tenia a los oídos en fase REM, pero sabia que le eran conocidas.
Alguien entro a la cocina, un rayo rubio, con ojos azules a punto de desbordar unas cuantas lagrimas. Un pelirrojo la seguía con una sonrisa en los labios. Luna la miraba fijamente, por lo que el trozo de pan que tenia en la boca lo tuvo que tragar de una forma un tanto brusca. Fuera lo que fuera lo que le fuese a decir Luna estaba claro que al pelirrojo le encantaba la idea.
-¿Qué?- Fue la única palabra que le salió a Hermione de los labios.
-A Minerva le gusta demasiado el vino. Por lo que en su viaje que se fue a esquiar no se le ocurrió otra cosa que probar a ponerse los esquís cuando llevaba unas copitas de mas y se ha roto una pierna.- le soltó de golpe Luna.
-¡Oh! Que...¿desgracia?- no sabia que decir,- ¿Quién es Minerva?
-Mi tía. Minerva McGonagall. Cuando mi madre murió yo era pequeña, la hermana de mi padre se vino con nosotros a vivir para poder criarme junto a mi padre, ella también había enviudado hacia poco. Ella es la mejor doctora de Dublin y se dice que del país, por eso quiero seguir sus pasos.
Ahora que lo pensaba, Minerva McGonagall, le sonaba muchísimo el nombre, y dando vueltas por su aun medio dormido cerebro, recordó que era una de las mejores cirujanas que existían en estos tiempo. Vaya, la futura familia de Ronald, si es que sus intentos fallaban, no estaba nada mal.
-Me imagino que te dolerá que tu tía, quien es como tu madre tenga una pierna rota, pero, si solo es eso, no hay de que preocuparse ¿no?- le contesto la castaña mientras daba un sorbo a su café.
-Es que no es solamente eso. Se que Minerva tiene una salud de hierro y en un par de meses volverá a intentar alguna otra locura, siempre ha sido así.- le contesto la rubia.- El problema es otro y mucho mas cercano.
-¿Y cual? Si se puede saber.
-Iba a ser mi madrina.
-Vaya, eso si es tener mala suerte.- por la mente de Hermione pasaba que eso era una señal de que esa boda no se podía celebrar.- Mas te vale que encuentres a otra para que sea tu madrina lo antes posible.
-Lo mejor de todo es que ya la ha encontrado.- la primera frase de Ron en el tiempo que llevaba en la casa.
-Si, por supuesto que la he encontrado. Y es la mejor decisión que he tomado en toda mi vida.- dijo muy efusiva Luna haciendo que desapareciesen esas lagrimillas de sus ojos.
-Pues no pierdas tiempo y díselo, veras lo contenta que se va a poner.- dijo la castaña mientras daba otro sorbo de su ya no tan caliente café.
-Eso voy hacer.- dijo Luna levantándose de la silla que le había quitado a Remus.- Hermione...¡Quiero que seas mi madrina de bodas!
El café parecía que se había convertido en un arma letal por que intento ahogarla mientras pasaba por su garganta. Tosió intentando que el liquido saliera de sus pulmones. ¿Había escuchado bien? ¿La mujer a la que intentaba destruir la vida y que conocía de hacia tan solo unas horas, no llegaba a un día, le había dicho que quería que fuera su madrina? Esto no podía estar ocurriendo.
-¿Cómo dices?- le pudo salir mientras aun tosía.
-Quiero que seas mi madrina. Por favor, di que si.- le dijo Luna.
Miraba a los que se encontraban en la cocina. Remus y Tonks tan solo miraban atónitos por la petición, Ronald se encontraba radiante con su típica sonrisa de felicidad dibujada en su cara y Luna también sonreía esperando la tan esperada respuesta. Miro de nuevo a Ron intentado preguntarle por medio de la mirada que a que venia todo eso.
-A mi no me mires.- contesto leyéndome el pensamiento, siempre nos habíamos comunicado bien.- Ha sido idea suya, yo no he tenido nada que ver, pero la verdad me entusiasma la idea.
-Pero...¿Por qué yo?- Volví a preguntar a la que había pensado en todo eso.
-Eres la más indicada, después claro de Minerva. Eres la mejor amiga de Ronald, te has convertido en mi nueva mejor amiga, y se que a ambos nos encantaría que participases activamente en nuestra boda. Por favor, Hermione, no me dejes tirada. A nadie le viene ese puesto mejor que a ti.
-De...¿acuerdo?- pregunto mas que afirmo. No podía decir que no a las dos miradas, las dos azules, que se lo pedían tan fijamente.
-¡Genial! Vamos prepárate, tenemos que ir a la tienda para que te preparen el vestido lo antes posible.
No pudo decir nada más. Luna la agarro de la mano y tiro de ella para sacarla hacia la salida. Miro a su primo y cuñada, estaban aun algo atónitos por la rapidez con la que había pasado todo pero una sonrisa empezaba a dibujarse en sus caras.
Por suerte su bolso lo había dejado la noche anterior en el colgador de la entrada por lo que lo pudo coger casi al vuelo mientras la puerta se abría y dejaba salir a Luna, con Hermione aun fuertemente cogida de la mano y a Ron detrás mas feliz de lo que le había visto en toda su vida.
Llegaron relativamente rápido a la tienda de novias donde harían su vestido, de muy buena calidad pero lo más rápido posible. Se notaba que era una de las tiendas especializadas en esos eventos mas caras de toda la ciudad.
-Ya estamos aquí.- dijo con efusividad la rubia.
-¿Aquí también te has hecho el vestido de novia?- pregunto la ahora madrina.
-Si. Pero hoy no me lo probare, Ron viene con nosotras y daría mala suerte, jijiji.
-Eso son tonterías.- contesto el aludido.- ya sabes que aunque te vea con el vestido puesto no me negare a casarme contigo.
-Mas vale no tentar a la suerte.- dicho esto la mas joven de los que allí se encontraba se acercaba a su prometido y le daba un beso cargado de amor en los labios. Hermione no quería ver esa muestra de afecto por lo que decidió darse la vuelta, mas para no hacerse daño que para dejarles intimidad.
-Buenos días, señorita Lovegood.- salió una empleada de no se sabe donde.- ¿Ha venido a probarse y hacer algún retoque a su vestido?
-No Julia, hoy no puedo, tengo a mi prometido delante y si lo ve no seria una sorpresa.- dijo la aludida.
-Jejeje. Entiendo. ¿Entonces en que puedo ayudarla?- pregunto de nuevo la empleada llamada Julia.
-Ella es Hermione, mi madrina. Necesitamos un vestido para ella.- me cogió por lo hombros y me puso de frente a Julia.
-Eso es magnifico. Tengo un modelo ideal. Ahora mismo lo saco.- y volvió a desaparecer.
Al cabo de una media hora Hermione se observaba delante de un espejo partido en tres, donde se mostraba toda su figura. Llevaba un vestido hasta el suelo, ajustado perfectamente en torno a su cuerpo, con un escote bastante pronunciado y que se agarraba a su cuello por dos finas tiras. Tenia una raja en un lado de la falda que le llegaba hasta la rodilla para poder moverse mejor. La verdad es que el corte del vestido era precioso, pero había un fallo que para Hermione era muy importante...era de color rosa, con detalles en rosa mas claro por todo el vestido, ella nunca llevaba nada rosa, no le gustaba para nada ese color. Pero no sabia como decírselo a la emocionada novia.
Ronald la miraba riéndose, el si que la conocía y sabia el porque de esa cara, pero disfrutaba un poquito viendo como su mejor amiga intentaba sacar las palabras adecuadas para no ofender a su prometida. Al final quiso dar fin a tanto sufrimiento y decidió interceder por ella.
-Mi amor.- dirigiéndose a Luna.- Se que a ti el rosa te apasiona y que te queda estupendamente. Pero no todo el mundo es igual. Creo que ha Hermione le vendría mejor otro color, a ella no le sienta bien el rosa.
Luna se quedo mirando a la madrina y al cabo de pocos segundo asintió. Su amor tenia toda la razón del mundo. El rosa a Hermione no le favorecía mucho, le sentaba bien, pero otro color seguramente haría que resaltase más la hermosura de su cara y estilizase mas su delgada figura.
-Tienes razón. Encontraremos otro color mas apropiado. ¿Pero el vestido te gusta?- le pregunto a la que aun se miraba en el espejo.
-Si, el vestido me gusta mucho, me encanta, pero...
-Ya. No te preocupes. Vamos Ron, tu la conoces mejor que yo, sabrás que color es el correcto para ella.- y se dirigió hacia la empleada para decirle el problema del color.
-Gracias.- le susurro a Ronald.
-No hay de que. Intentare que sea de un color algo más oscuro, como a ti te gusta.- le contesto.
-Eso me vendría mucho mejor.- al decirle esto Ron sonrió y se dirigió hacia su prometida.
Viéndose sola decidió bajar del taburete en la que le habían subido para que se viera mejor y se acerco a su bolso para coger su teléfono. Pero no le dio tiempo a marcar cuando este ya estaba sonando. Lo descolgó para contestar a la repentina llamada.
-En vez de arquitectura hubiese sido mejor que te dedicases a haber sido vidente, te iba a llamar ahora mismo.- fue lo primero que dijo.
-Eso es conexión mental amiga mía, no saber ver el futuro.- le contesto Harry desde el otro lado.- ¿Qué hay de nuevo?
-Estoy en una tienda de novias.
-Vaya, eso si es ir deprisa, ¿ya los has conseguido separar?
-No. Estoy en una tienda de novias, vestida de rosa.
-Huy, eso no es bueno, ¿tu vestida de rosa? ¿Cuándo llega el Apocalipsis?
-Dentro de poco. Por lo menos para mi. Ahora mi papel en la boda a cambiado.
-¿Ya no eres la mejor amiga del novio que piensa destruir su felicidad?
-Lo dices como si yo fuera un ogro por intentar luchar por mi felicidad.
-Hermione, no estas enamorada de el, asúmelo, te has obsesionado.
-No, el es el amor de mi vida.
-Sabes que no.
-Me da igual. Lo recuperare.
-Vale.- ya estaba cansado de intentar abrir los ojos a su amiga.- ¿Cuál es tu nuevo papel?
-Mas que nuevo del todo, es como que me han añadido más.
- Dime.
-Soy la mejor amiga del novio que intenta que el se de cuenta que yo soy su mujer ideal pero a la vez soy la madrina de la novia.
Un silencio se incluyo entre ambas líneas.
-Jajajaja. Eso es fantástico. Jajaja.
-No, no es fantástico, ¿qué tiene de fantástico?
-Que ahora estas mas metida en el ajo y lo mismo el remordimiento hace que cambies tu loca idea.
-Mi loca idea no va a cambiar.
-Como tu digas.
-¿Qué tal por Londres?
-Bien. Sirius no hace otra cosa que preguntar por ti. Creo que tienes como loco a mi padrino. ¿Cómo lo has hechizado?
-Sabes que yo no he hecho nada. Además, estoy segura que habla mucho pero no lo dice en serio. Seguro que anoche llevo a otra incauta a vuestra casa.
-Y no sabes la tabarra que dio. No me dejaban dormir.
-Jajaja. Ya te me imagino con unas ojeras como las de Sirius carga a veces.
-Con la diferencia de que el las tiene por que no duerme por hacer otras cosillas y yo no duermo por que el no me deja con sus cosillas.
-Jajaja. Búscate una pareja y le das de la misma medicina.
-Eso no es fácil.
-Llevas mucho sin nadie. ¿No será que te has vuelto loco? ¿O es que has perdió tu atractivo?
-Mi atractivo sigue intacto. Son las mujeres que han escondido muy bien su propio atractivo.
-Claro, claro. Excusas, excusas.
-Lo que tu digas. Será mejor que cuelgue. Mañana hablamos.
-Muy bien.
-Y ten cuidado con el rosa, no vaya a impregnarte demasiado la piel.
-Este vestido me lo quitare en cuanto pueda. No durara mucho más sobre mi.
-Eso espero. Tu y el rosa no combináis bien.
-Que sincero.
-Como siempre.
-Un beso. Te quiero.
- Un beso, Mione. Yo también te quiero.
Se corto la comunicación. Hermione volvió a guardar el teléfono e intento bajarse la cremallera del vestido por si sola, cosa que le resultaba muy difícil. Una mano la ayudo y le bajo la cremallera, si no llega a ser por sus reflejos el vestido hubiese caído al suelo sin remedio. Se dio la vuelta aun tapándose como podía con la tela rosa.
-¡Ronald! ¿Cómo se te ocurre?
-Te he visto varias veces desnuda, no seria nada nuevo.
-Ya, pero ahora es diferente. Estas prometido.
-En eso tienes razón. Pero necesitabas ayuda.
Hermione se dirigió detrás del biombo para poder ponerse la ropa que llevaba antes de toda esa locura. La voz de Ron se volvió a escuchar.
-¿Con quien hablabas?
-Con Harry.
-Ah, ya. Tu queridísimo amigo de Londres.
-Pues si.
Volvió a salir de detrás del biombo y vio la cara seria que tenia su pelirrojo amigo. Tenia el ceño fruncido y la miraba fijamente.
-¿Qué tienes con él?- la pregunto.
-¿Cómo?- la pregunta la impresiono, ¿a que se refería?
-¿Qué que tienes con ese tal Harry?
-No lo llames de forma tan despectiva. Ya sabes sobre el, te he contado cosas durante mucho tiempo. El es mi amigo desde hace años.
-¿Y con su padrino?
-¿Con Sirius? Jajaja, nada. Es demasiado mujeriego para tener algo serio con Sirius. Se puede decir que también es muy buen amigo, aunque mas para reírse y salir de fiesta.
-¿Y que clase de amistad tienes con Harry?
-¿Por qué tanta pregunta? Con Harry es como contigo. Nos contamos todo, nos divertimos pero también nos apoyamos. Estuve con el, cuando sus padres murieron. Se preocupa demasiado. Nos apoyamos mutuamente, como tu y yo.
-Pero hay una diferencia importante. Conmigo hablas de mes en mes por teléfono y a el seguro que le ves todo los días o si no habláis.
-No te lo voy a negar que es cierto. Raro es el día en que por lo menos no nos llamemos.
La cara de Ronald se puso aun más seria.
-Ron, cualquiera diría que estas celoso.
-Yo no estoy celoso.- se puso rojo.
-Ya claro.- Una sonrisa maligna de Hermione se dejo ver. Si Ronald se ponía celoso por la buena relación que tenia con Harry eso significaba algo, por lo que por lo menos seria más fácil de desmontar toda esa boda.- Por cierto, ¿nunca te han dicho que es de mala educación espiar conversaciones ajenas? ¿Cuánto has escuchado?- esperaba que su amigo no hubiese escuchado nada sobre sus intentos de que volviese con ella.
-Desde que hablabas de ese tal Sirius. Me suena su nombre, y mucho.
-Claro, como que es el presidente de Hogwards Construcciones S.A.
-Vaya. Mi pequeña Herms sabe como relacionarse.
-Pues si. Se relacionarme muy bien.
Ambos se quedaron mirando. Lo mejor era no continuar con esa conversación.
-Ya he elegido los colores.- empezó el pelirrojo.- Espero que te gusten. ¿El azul te gustaba verdad?
-Si, y mucho. Gracias por todo.
-Ya te he dicho que de nada.
-¡Hermione! Ya esta todo, dentro de una semana tendrás el vestido.- llego Luna.- Ron ha elegido unos colores que te sentaran fabulosamente. Me quitaras el puesto el día de mi boda, jajaja, todo el mundo te mirara más a ti que a mi.
-Luna, no creo que eso sea posible. Ese será vuestro día, vosotros seréis los protagonistas.- intento poner la mejor cara que podía.
-¡Si! Eso seguro ¿verdad mi amor?- y se volvió a enganchar al cuello de su prometido.
-Verdad.- Y se dieron otro beso que ha ojos de Hermione resulto demasiado dulce, el azúcar se le iba a saturar en la sangre. La cara de Ron había cambiado desde la conversación que había tenido con su mejor amiga ha cuando vio venir a su futura esposa. Esos cambios tan radicales en su animo eran los que, hace unos años, era ella la responsable de que estos sucedieran.
Durante el resto del día no ocurrió nada mas. Al llegar junto con Remus y Tonks les saludo, les contó lo del vestido, se rieron los tres juntos y al final decidió ir a dormir. Tenia la sensación de que cada día durante los 11 días que quedaban hasta la boda, ocurriría algo repentino, alguna sorpresa, algún encuentro, o algo que la descolocara en sus planes.
Hola!
No me mateis ok? es que ultimamente mis amigas (y mis padres) me secuestran y apenas puedo acercarme al ordenador.
Espero que os haya gustado este capitulo, y que me dejeis muchos reviews...que en el capitulo anteiro no vi tantos como me gustaria, jajajaja
Aviso, que hasta el domingo que viene como muy pronto no podre actualizar, tengo el Jueves y el Viernes libre y me voy a pasar unos dias al Pirineo Aragones, cosa que recomiendo a todos los que seais de España...es mi paraiso!
Un besazo para todos los que me leeis y otro aun mas fuerte para los que me dejais animos en vuestros reviews.
Muacs!
