Título: Pecar de Inocente

Autor: VeilchenJewells

Personajes: Lucifer. Mención de Miguel, Rafael y Dios

Emoción y Pecado: Esperanza y Odio

Advertencia: Ninguna

Disclaimer: Supernatural (SPN) no me pertenece, sus personajes son propiedad exclusiva de su creador y cadena televisiva, yo únicamente los use sin fines de lucro y con la intención de sacarle una sonrisa a quien se tome la molestia de leerlo.

Aviso: Este fic participa del Reto "Emociones y Pecados" del foro "Supernatural: BloodBrothers".

Resumen: Nadie está exento de pecado, sin importar que seas; demonio, ángel o humano, al final caerás ante la tentación de pecar.

Pecar de Inocente

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Oh mi amado y querido "hermano mayor".

Mí estimado, compasible y justo Miguel.

¿Quién creería que el primer gran arcángel seria un pecador?

Si, un pecador al igual que yo y muchos más.

Incluso Dios, nuestro "amado" creador es un pecador. Pero claro, decir algo como eso era, probablemente, la peor blasfemia que podría existir en el mundo y ni siquiera mil años de dolor y sufrimiento serian un castigo lo suficientemente apropiado para quien osará decirlo.

Pero, ¿Adivinen qué?... yo tuvo el atrevimiento de hacerlo, solo que muchos cientos de siglos después de que mi padre me desterrara y lanzara desde lo más alto de los cielos.

Ahora que lo menciono, si que había sido una caída dolorosa... bastante dolorosa en realidad pero ese no es el tema en esos momentos.

"No divagues Lucifer, no divagues" se exigió mentalmente, no tenia ningún caso rememorar recuerdos muy poco gratos como ese.

Se forzó a volver al tema que realmente importaba en esos momentos los pecados, Lucifer recordaba con claridad las palabras que le dijo a Miguel la última vez que le vio antes de su desastrosa despedida –cuando este le enterró la espada en su costado derecho y aprovechando su momento de distracción; al bajar su guardia, le dio el "golpe de gracia" dejándolo caer como si nada… -En serio, ¿Y se supone que el "demonio" ahí era él?- las cuales, resultaron ser las mismas que escaparon de sus labios, como si de un saludo se tratasen, para celebrar el "re-encuentro" entre los hermanos.

Porque ellos seguían siendo hermanos, le doliese a quien le doliese, así como también, él por mas demonio y "Soberano supremo del inframundo" que fuese, seguía siendo un arcángel, aun si muchos ángeles y humanos no podían comprenderlo.

De los humanos no le extrañaba, siendo seres de mente -y vida- tan corta y cerrada que sinceramente le sorprendía el hecho de que aun no se hubiesen extinguido, o exterminado mutuamente, aunque al paso que iban no estaban demasiado lejos de lograrlo. Lo irónico del caso es que ni él ni el apocalipsis tendrían nada que ver.

De los demás ángeles, sospechaba inevitablemente, principalmente de que sus hermanitos arcángeles -en especial Rafael- se habían encargado de manipular las cosas para hacerle quedar mal -aún más mal- él no era el malo de la historia, y no es que le interesara ser el bueno tampoco, simplemente no le agradaba ser clasificado en una categoría, pero el cielo era así… tenían jerarquías para todo, y ese era uno de los principales motivos por los cuales agradecía no estar más ahí.

"¿Por qué terminamos desviándonos del tema otra vez?... se pregunto, enfócate Lucifer, enfócate"

El punto radicaba en que dichas palabras eran las siguientes: "El ser un ángel no te exenta de pecado Miguel".

Y el muy bastardo solo reía con diversión, tomando a broma sus palabras o quizás simplemente dudando del significado tras ellas, dudando de que lograse hacerle caer, pero… ¿Acaso no había bajado a la tierra por él cuando se dio cuenta que había sido liberado?

Y aun con tal verdad frente sus ojos seguía negando el ser un pecador. Le odia por eso, le odia por negarse a aceptar la realidad, que logro el cometido que se había propuesto, le odia por persistir en negar que bajo a la tierra solo por él.

Pero por sobre todo, le odia por ser tan inocente, porque si el peca de malvado Miguel peca de inocente.