Hola a todos, primer que nada quiero agradecer sus comentarios pues son realmente motivantes y, aunque no lo crean, realmente sirven para que este proyecto siga adelante. Pero dejando todo eso de lado, hoy les traigo la actualización del FanFic, terminó siendo más largo de lo que pensé, pero creo que logré mi objetivo con este acto. Oh, por cierto: Les pido por favor que al terminar el capítulo, lean un anuncio que podría ser de interés general ya que tiene que ver con este FanFic y sus actualizaciones.

ADVERTENCIA: OOC EXTRAS Y LOS PERSONAJES DE LEGENG OF KORRA NO ME PERTENECEN.

Nuestra historia sigue.

Cuarto acto: Viaje, primera parte. Kyoshi.

— Y así fue como Lin y yo cogimos a la triada esa noche. — Contó Mako sintiéndose orgulloso de su faena.

— Wow, veo que la jefa de policía y tú sí que hacen buen equipo. — Le felicitó Asami con una sonrisa.

— ¡Si, y más ahora que es un BeiFong oficial! — Dijo Bolin feliz por su hermano.

— Pero si hola, tú igual serás uno pronto. — Le recordó su hermano mayor.

— Lo sé, dentro de unos meses me casaré con Opal y también portaré con orgullo el apellido de mi heroína. — Chilló el maestro tierra con lágrimas en los ojos.

— Basta de charlas, Korra, ¿cuál es nuestra primera parada? — Se interesó el detective.

— Estamos llegando a ella. — Contestó la Avatar sin desviar la vista del frente.

Todos los miembros del equipo Avatar se acercaron a donde estaba su líder y observaron a la distancia. En el horizonte surgía una isla que todos reconocerían y más por la enorme estatua de una mujer que se podía divisar desde el cielo.

— ¡Vamos a la Isla de Kyoshi! ¡No lo puedo creer! — Gritó Bolin emocionado.

— Así es, ahora, siéntense que vamos a aterrizar. — Informó Korra dándole una orden a Pecas para que empezara a descender.

El grupo decidió acampar en un pequeño claro antes de llegar a la ciudad pues no querían llamar mucho la atención y tener un bisonte volador no les iba a ayudar mucho. Se dividieron los deberes para acabar más rápido, Bolin y Korra iban a ir por leña mientras Mako y Asami armaban el campamento. Todo era tranquilo para el equipo, extrañaban estar así de juntos y las incomodidades del pasado ya no estaban por lo que disfrutaban más la compañía mutua. Una vez armaron todo se sentaron alrededor de la fogata y contaron historias del pasado, como cuando Bolin y Korra tuvieron una cita, tanto al maestro fuego como a la ingeniera les pareció impactante ya que no sabían de ello, pero se lo tomaron con humor al saber que habían hecho competencia de eructos. La avatar sonrío con arrogancia al recordar que ella había ganado ducha competencia, claro, hasta que las burlas de Asami se hicieron presentes y todo se volvió vergüenza. Entrada más la noche, decidieron irse a dormir. Mako insistió en que alguien debía montar guardia mientras los demás dormían, pero como era de esperarse, nadie lo escuchó. «Algunas cosas jamás cambian...», pensó el maestro fuego mientras se sentaba en uno de los leños de madera que habían usado de asiento. En el transcurso de dos horas todos se habían quedado dormidos, incluso el que "estaba haciendo guardia".

La noche era tranquila y sin ningún movimiento animal o humano, la paz reinaba alrededor y la brisa nocturna daba la temperatura justa. Asami y Korra dormían juntas en la misma casa para acampar, la ingeniero abrazaba a la morena mientras usaba su brazo como almohada mientras la joven Avatar solo se mantenía con el cuerpo extendido cuan larga era y con el brazo que Asami usaba de apoyo acariciaba inconscientemente su cabello. Bolin había fabricado su propia cama con algo de tierra control, lo único que le puso fueron algunas sabana y almohadas, total, había dormido en sitios peores. Mako, quien "estaba de guardia" se quedó profundamente dormido en su asiento con su mano de apoyo, decía frases policiacas de vez en cuando ante de dar un ronquido y volver a sus ensoñaciones. Todo iba bien hasta que a lo lejos se escuchó un grito provenir de alguna aldea cercana. El maestro fuego fue el primero en despertase asustado, luego fue su hermano pequeño y por último la pareja que al escuchar el sonido se levantó bruscamente. No perdieron el tiempo y fueron a ver que estaba pasando.

Corrían velozmente por el bosque, Korra con su usual pijama que consistía en una blusa blanca sin mangas y un pantalón deportivo. Asami se había quitado su chaqueta y solo iba con una blusa similar a la de Korra, sus pantalones y botas. Bolin iba en ropa interior y su hermano, bueno, él era el único vestido adecuadamente. Llegaron al poblado de Kyoshi y no podían creer lo que estaban viendo: Todo estaba en llamas y un saqueó masivo se estaba llevando a cabo. El Equipo Avatar debía entrar en acción. Korra le pidió a Asami que evacuase a todos los ciudadanos posibles y los mantuviera a salvo, y si debía usar fuerza bruta, que la usara, ella junto con Bolin y Mako se encargarían del fuego y de los bandidos quienes estaban causando tanto alboroto. La ingeniero asintió y empezó a correr en dirección a la casa más cercana mientras se ponía su guante eléctrico, si algo más surgía podría lidiar con ello.

Korra empezó a apagar el incendio con su agua control mientras sus dos amigos buscaban a los causantes de todo esto. Mako recorrió todo el poblado junto con su hermano hasta que se percató de unos maestros fuegos quienes intimidaban a lo que parecía ser una aldeana, sin pensarlo dos veces fueron a ayudarla. La pelea se desató en ese instante, Mako fue el primero en llegar a la escena y lanzó una llamarada al maestro fuego para que se alejara de aquella chica, su sorpresa fue inmensa al darse cuenta que era a una guerra Kyoshi a la que estaba intimidando. Sus miradas se encontraron y la chica lo miraba con odio, las guerreras que portaban con orgullo el nombre de la ex-Avatar tenían un gran orgullo y en ese insiste Mako acabó con el de ella por el simple hecho de ayudarla. La joven alzó su abanico y le pegó en el abdomen al pobre maestro fuego que enseguida cayó por el dolor, lo último que vio de esa chica fueron sus pies alejarse de él. «Maldición... ¿por qué todas las chica con las que me topo me deben de pegar?», pesó el joven detective tomándose el estómago mientras se ponía de pie, no era momento para quejarse.

Bolin y su hermano siguieron buscando por todo el pueblo, pero fue inútil, quienes fuesen los responsables de aquellos incidentes ya se habían ido. Regresaron a ayudar a su amiga a apagar los incendios, Korra trataba de mantenerlo todo a raya con su agua control, Mako absorbía y desaparecía el fuego, Bolin ayudaba llevando baldes de agua junto con Asami quien había reclutado a voluntarios aldeanos para combatir el incendio, balde tras balde la gran hoguera en la que se había convertido el pequeño pueblo desaparecía. Después de una hora trabajando en conjunto las llamas cedieron, gracias a la oportuna acción del equipo Avatar los daños fueron menores, un techo quemado y una que otra casa chamuscada, pero no hubo heridos -a excepción de Mako- ni pérdidas humanas. Korra miró por última vez el pueblo para asegurarse de que no había quedado ni una sola llama prendida, luego hizo algo de aire control para dispar el humo gris que cubría toda la ciudad, cuando éste se fue se percataron que ya era de día, habían pasado la mitad de la noche con todo eso.

— Vaya, que primer gran día como el equipo Avatar. — Comentó Bolin mientras bostezaba cansado.

— Ni que lo digas, pequeño hermano... — Le apoyó Mako dándole palmadas en el hombro al maestro tierra.

— Yo lo único que sé es que muero de sueño, ¿o no, Asami? — Preguntó Korra estirándose un poco.

— Ya estoy acostumbrada a dormir poco, pero tú debes descansar. — Contestó la ingeniero mirando a su novia con los brazos cruzados.

— ¿Ustedes... son el equipo Avatar? — Preguntó una voz a sus espaldas.

Todo el grupo giró sus cabezas para contemplar a un señor ya de edad avanzada con pelo y barba blancuzca, llevaba un traje típico de la región color azul y usaba un bastón para apoyarse.

— Oh, perdón, nos metimos y ni siquiera nos presentamos. Hola, soy Korra, el Avatar. — Se presentó la morena.

— Soy el detective Mako... BeiFong... Un placer. — Habló tímidamente el maestro fuego.

— Yo soy Bolin, su hermano menor. — Dijo el maestro tierra con una sonrisa.

— Y yo soy Asami Sato. — Terminó la ingeniero.

— Gracias por su ayuda prestada. — Proclamó el anciano haciendo una reverencia.

— No hay de qué. — Se apenó un poco la morena mientras se rascaba la nuca.

— ¿Cómo podemos agradecerles lo que hicieron? — Se interesó el viejo.

— Para empezar, con su nombre. Y si puede, nos gustaría saber sobre una posada donde quedarnos, nuestras cosas están en el bosque y estamos algo agotados. — Pidió amablemente Korra.

— Por supuesto, mi nombre es Kei, jefe de la aldea de Kyoshi. Es un honor conocer a la Avatar y sus amigos. Sobre la posada, pueden quedarse donde gusten, será totalmente gratuito. — Declaró el Kei con una sonrisa cansada.

— No, no podríamos... — Empezó la chica de ojos azules.

— ¿¡Cómo de que no!? ¡Korra, nos están ofreciendo habitaciones gratis! ¡Gratis! ¡Obviamente si podemos! — Se metió Bolin como si fuera un niño pequeño.

— Está bien, ¿dónde sugiere que pasemos la noche? — Lo último que vio Korra fue una sonrisa pícara entre esos bigotes blancos.

El anciano guio al equipo Avatar hasta una casona relativamente grande, tenía manchas negras que delataban el incendio pasado, adentro habían dos habitaciones donde el grupo podía quedarse. El anciano les informó que en ese mismo lugar el Avatar Aang y sus amigos se habían quedado cuando los visitaron por primera vez. Korra se sintió emocionada, ¡quizá ahí debía empezar a fortalecer su conexión! El viejo Kei les informó que podían quedarse todo lo que quisieran antes de retirase y dejar a los chicos solos. La morena miró a su alrededor y vio un pequeño lugar vacío, le comentó a sus amigos que por ser un lugar donde había estado su vida pasada quizá meditando ahí podría empezar a fortalecer su conexión. Mako y Bolin decidieron ir por todas las cosas que tenían y por Pecas para traerlo mientras que su amiga meditaba, al parecer no iban a poder estar de "encubiertos". Asami optó por quedarse y cuidar el cuerpo de su novia por si algo malo llegase a ocurrir o por si el pueblo era atacado de nuevo, se sentó junto a su pareja y la observó meditar, le encantaba verla así de tranquila ya que era una escena que sólo podía obtener cuando se levantaba muy temprano y la veía o dormir o en esas ocasiones especiales.

El maestro fuego y su hermano menor atravesaron el bosque buscando sus pertenencias, al llegar al que había sido su campamento se llevaron la sorpresa de que todo estaba en un total desorden. Sus cosas estaban tiradas y todo su dinero había desaparecido. Genial, no podían ir mejor las cosas. Mako estaba tan enojado que golpeó un árbol cercano tan fuerte que lo llegó a romper. Bolin solo miraba sus cosas con lágrimas en los ojos, allí iba el dinero que tenía para comprarle cosas bonitas a Opal. Recogieron todo lo que pudieron y montaron sobre Pecas quien seguía durmiendo plácidamente, con razón los ladrones tuvieron tiempo de inspeccionar hasta los labiales de Asami. «Oh... no...», pensaron ambos chicos al percatarse de algo: habían revisado las cosas de la ingeniero y, si respetabas tu vida, debías saber que jamás de los jamases debías husmear entre las cosas personales de la mecánica a menos que te llamases Korra. Tragaron saliva nerviosos y volaron hasta el pueblo con la esperanza de que la prometida de la Avatar no drenara su furia con ellos.

Meditaba y meditaba, pero aun así no sentía que su conexión con sus vidas pasadas fuera más fuerte. Dio un último respiro antes de abrir sus ojos y observar a su novia quien estaba a su lado, le informó con decepción los resultados nada satisfactorios de su meditación mientras se paraba. Asami colocó una mano en su hombro transmitiéndole que todo estaba bien, que no todo se lograba de un día para el otro. Korra sonrió y tomó a su novia se la cintura apegándola a ella con lentitud, poco a pocos la distancia entre ambas iba disminuyendo, la ingeniero colocó sus brazos alrededor del cuello de la Avatar y acortó aún más la distancia entre ellas. Aquel contacto deseado se iba a dar, sus labios rogaban por estar juntos, faltaban centímetros para ello. *Estaba tan cerca... Pero el sonido de la puerta las obligó a parar en seco y tensó sus cuerpos. Bolin y Mako habían regresado, estaba a punto de reprenderlos por no tocar la puerta hasta que vieron sus caras y por cómo estaban no había pasado nada bueno.

¡No podían creer que les hubiesen robado todo su dinero! La más enojada era Asami, no por el hecho de que le hubiesen quitado más de diez mil yuanes, ¡sino porque habían tenido la osadía de revisar su maquillaje! La razón de la furia de la mecánica no era exactamente que hubiesen husmeado productos de belleza, sino que ahí guardaba ciertas cosas que tanto ella como su novia usaban cada mes. Asami podía ser muy tolerante, pero odiaba a muerte que viesen el contenido de esa bolsa simplemente porque era demasiado personal. Sin poder ocultar la vergüenza sentida, la ingeniero tomó su chaqueta y salió a despejar su mente un rato, era algo absurdo molestarse por algo así pero no podía evitarlo. Korra al ver la acción de su novia la siguió sin pensarlo dos veces dejando a sus amigos con una cara entre asustada y preocupada rogando por el bienestar de su amiga quien tenía las suficientes agallas para confrontar la conducta temperamental de Asami.

— Vamos, cariño... no te ponga así. — Trataba de calmar la morena a su novia mientras ambas caminaban por el pueblo.

— ¿¡Cómo quieres que me ponga!? ¡Aquellos tipos vieron nuestras... nuestras...! ¡Ahhh! Ya me puedo imaginar sus caras, me dan asco. — Se desahogó la mecánica.

— Tranquila, Asami... Creo que en estos momentos debemos preocuparnos por no tener dinero... — Murmuró más para sí que para su compañera la Avatar.

— No te apures con ello, ahí solo tenía el de reserva, lo que tengo para el viaje siempre lo llevo conmigo. — Explicó la chica de ojos verdes más tranquila.

— Bueno, al menos no nos moriremos de hambre. Y deja de pensar en que vieron nuestras cosas, quizá ni le prestaron atención. — Argumentó la chica.

— Lo sé pero... — La joven no pudo terminar de hablar porque alguien se había estrellado con ella.

— ¡Asami, ¿estás bien?! — Chilló Korra al ver que su novia estaba en el suelo.

— Si... Estoy bien... — Contestó la ingeniero parándose. — Hey, ¿y tú? ¿Estás bien?

— Fíjate por donde vas. — Comentó la chica que venía vestida como guerrera Kyoshi.

— Hey, ella no fue quien se estrelló. — Se metió la morena a proteger a su pareja.

— Perdón, fue mi culpa igual por no verte. — Se disculpó Asami ayudando a la chica.

— Como sea. — En ese instante la joven se percató de las personas que tenía adelante y sus ojos se iluminaron. — ¿A caso... tú eres...?

— ¿La Avatar? Sí, soy yo. — Respondió Korra con monotonía pero amabilidad.

— ¡Oh por dios! ¡Tú eres mi ejemplo a seguir! ¡Tienes el espíritu de una guerrera Kyoshi! — Graznó la chica sin detenerse a respirar.

— Eh... Gracias... supongo. — Respondió la morena arqueando sus cejas.

— ¿Y está chica, quién es? — Se interesó la joven guerra.

— Soy Asami Sato. — Respondió la ingeniero.

— Oh, si... He escuchado de ti, Sato... Una simple niña rica que le gusta jugar a hacerse la ruda junto con la Avatar Korra... — En la mente de la morena sonó una alarma roja al ver que su chica fruncía el ceño. La guerrera se estaba metiendo en camisa de once varas.

— Eh... Yo no creo que eso se correcto, Asami es muy fuerte. — Trató de salvar la situación la Avatar, pero era muy tarde.

— ¿Cómo que soy una niña rica que pretende ser ruda? — Cuestionó la mecánica cruzándose de brazos.

«Espíritus, apiádense de esta pobre chica que acaba de cavar su propia tumba», pensó Korra al darse cuenta que ya no había nada que ella pudiese hacer.

— ¿A caso no es obvio? La prensa exagera diciendo que eres fuerte y todos eso, pero apenas al verte puedo suponer que jamás has hecho nada en toda tu vida. — «Si, está muerta», se dijo a si misma la Avatar.

— ¿En serio? ¿Y crees que tú, "guerrera Kyoshi", puedes ganarme en un combate cuerpo a cuerpo? — Interrogó de mal humor la ingeniero.

— ¡Por supuesto! ¡No durarías ni un minuto conmigo! — Fanfarroneó la muchachita.

— De acuerdo. Tú y yo. Ahorita mismo. Una pelea limpia. — Retó Asami.

— Claro, niña rica. — Aceptó la guerrera. — Por cierto, me llamo Meiko.

Korra miraba preocupada a la pequeña chica que había chocado con Asami apenas unos momentos atrás. Suspiró cansada y se preguntó cómo demonios había acabado en el dojo de las guerreras Kyoshi. Mientras ambas combatientes se preparaban, decidió mirar a su alrededor: Podía contar a las chicas que estaba allí con solo un dedo de su mano y todas, absolutamente todas, tenían la misma cara de "no quiero estar aquí". Aquello se la hizo extraño ya que, según recordaba, las guerreras Kyoshi tenían una fama monumental, eran disciplinadas, siempre estaban listas para la batalla y sus cualidades físicas eran superiores a las de cualquier soldado, inclusive tenía conocimiento de que si ponían a la armada de Ciudad República en combate contra las Kyoshi, ellas ganarían sin siquiera sudar. Pero, las chicas que estaban allí eran totalmente lo opuesto a lo que ella sabía, ¿qué había pasado? ¿Dónde estaba el espíritu de las guerras Kyoshi? Si su vida pasada viese el estado tan deplorable en la que se encontraba su propia armada, de seguro se sentiría más que decepcionada.

Pero el tiempo de pensar había acabado, era hora del combate. Korra vio cómo su pareja se quitaba la chaqueta que usualmente llevaba para tener más movilidad y para evitar cualquier situación de "trampa", a la Avatar se le colorearon de rojo las mejillas y su boca se abrió por completo al ver aquella escena, su novia era sensual hasta quitándose las prendas. Del otro lado, Meiko estaba igualmente lista, solo usaba su uniforme sin el abanico que era tomado como arma para las guerreas. El combate inició en el acto. La primera dar un golpe fue la chica Kyoshi, pero su puñetazo fue esquivado rápidamente por Asami; después fue una patada que tuvo el mismo resultado que el ataque anterior, de ahí fueron varios golpes que no afectaban para nada a la ingeniero. Una vez ésta se aburrió, aprovechó que la guerrera había lanzado un puñetazo para agarrarlo en el aire. La impresión estaba plasmada en la cara de todos menos en la de Korra quien ya sabía el resultado de esa pelea.

Asami no iba a perder, odiaba que le dijeran que era una niña mimada que no hacía nada y estaba dispuesta a probar lo contrario. Vio la oportunidad de acabar con aquella pelea cuando la guerrera le lanzó un puñetazo directo a la cara, sin inmutarse lo tomó en el aire y dobló el brazo de Meiko casi por completo provocando que la guerrera diese un pequeño grito de dolor. Decidió soltarla porque pensó que se había pasado un poco, así que sólo esperó a que hubiese otra oportunidad y no tardó en encontrarla. Notó que Meiko usaba sus puños más que la parte de abajo, así que en uno de sus tantos ataques la ingeniero se agachó y con una simple patada giratoria baja tiró al suelo a la guerrera, se puso arriba de ella y la inmovilizó en segundos. Había ganado y ella ni siquiera estaba sudando, las practicas con Korra eran más difíciles ya que ella usaba su control sobre los elementos para que así el entrenamiento fuera más difícil y real, aquella pélela era un juego de niños comparado a lo que usualmente hacía.

— Creo que gané... — Comentó Asami poniéndose de pie y yendo a por su chaqueta.

— No... Imposible... — Murmuraba la guerrera con ira.

— No, no lo es. — Se metió Korra. — Te metiste a hablar de Asami sin siquiera infórmate. Lo que dicen los medios es tan solo una pequeña parte de lo ella realmente puede hacer. No estaba jugando a hacerse la ruda, estaba salvado vidas y a veces la mía. Ella ha peleado con maestros de todos los elementos, con locos sicarios, personas armadas y muchas más. Yo la he visto pelear y no por nada ella es mi compañera de entrenamiento.

— ¿Ella es...? — Musitó asombrada la guerrera.

— Si, así es, me entreno con Korra todos los días y le pido que use su control para que así todo sea más difícil. Espero que esto te enseñe a no juzgar a alguien por su apariencia. — Y así, Asami le extendió su mano a la chica para que se parara.

— Yo no... Perdón... — Fue lo único que dijo Meiko.

— Por cierto... ¿por qué hay tan pocas guerras Kyoshi aquí? — Se interesó Korra al ver que apenas acabó el combate todas las demás chicas se habían ido.

— Ni yo misma lo sé... cuando éramos pequeña todas queríamos ser guerreras Kyoshi, pero de repente todas cambiaron diciendo que eso era cosa de la policía y se empezaron a preocupar más por ser femeninas y salir de aquí... — Contó con melancolía Meiko.

— Ya veo porque te tenía rencor. — Comentó Korra dirigiéndose a Asami.

— Oye, ser femenina no debe estar peleada con ser fuerte. — Se defendió la ingeniero.

— No, la Avatar tiene razón... Perdón por juzgarte así, solo que... A este paso... seré la última guerrera Kyoshi y eso significa que la Isla perderá a sus defensoras para siempre... — Culminó la guerrera agachando la mirada.

— Vamos, no te rindas... de seguro lo único que les falta es motivación, eso es todo. — Trató de animarla Korra.

— Gracias, eso espero... — Dijo Meiko sonriendo. — Por cierto, ¿sabes que aquí aún tenemos guardado el uniforme de Kyoshi?

— ¿¡En serio!? ¡Me encantaría verlo! — Confesó la morena con ojos iluminados.

— Claro, por aquí, síganme.

Mako y Bolin estaba más que aburridos, Korra y Asami se habían ido desde hacía más de una hora y no llegan, tenían hambre y no cargaban efectivo consigo. El maestro tierra empezó su fase dramática proclamando a todo pulmón que si no ingeniería alimento moriría y que si eso pasaba, le dijeran a su novia que la amó hasta el final de sus días y que cuidara de Pabu. Su hermano mayor hartó de lo que el menor estaba haciendo, le informó que iba a buscar a sus dos amigas y de paso algo para comer. Salió de la casa dejando al pobre maestro tierra solito con su soledad. ¿Dónde estaban la Avatar y la ingeniero? De seguro estaba en algún lugar diciéndose cuanto se amaban y demás cosas melosas, eso o simplemente estaba entrenando. ¡Eso era! ¡Korra y Asami entrenaban todos los días y no había mejor lugar para hacerlo que el el dojo de las guerreras Kyoshi! Apenas Mako dio con esa idea, empezó a indagar donde estaba dicho lugar, si conocía bien a sus amigas estarían ahí.

Meiko guio a sus acompañantes hasta la bodega del dojo donde guardaba todos los uniformes y armas que como guerrera debías aprender a manejar. La habitación estaba algo empolvada pero bien acomodada, había espadas, abanicos, lanzas y demás armas bien estibadas. En el fondo se apreciaba un ropero de madera, se podían ver astillas salir de éste por la edad y el olor que desprendía era de esos aromas que te hacen parecer un drogadicto. La joven guerrea Kyoshi abrió las puertas de madera y, ahí, colgado estaba el uniforme que alguna vez perteneció a la Avatar Kyoshi. Las prendas parecían estar en buen estado a pesar de que los años estaban marcados en ellas, el color verde denotaba cuantos años había estado guardado entre esas planchas de madera. En las puertas del armario estaban colgadas las armas que alguna vez cargó la Avatar en vida junto con un retrato de ella. Era simplemente increíble.

Korra no perdió el tiempo y le pidió amablemente a Meiko que si podía usar aquel traje, ella aceptó ya que era suyo de todas formas. La morena sonrío feliz, tomó el traje y le suplicó a la guerrera Kyoshi que saliera un momento ya que se cambiaría de ropa. Asami iba a ir con ella pero su novia la detuvo, debía tener a alguien quien la ayudara con todo el traje. Ambas chicas pelearon con la vestimenta tradicional de las guerreras Kyoshi un buen rato hasta que al fin pudieron colocárselo por completo a Korra. La joven se contempló en un pequeño espejo que la ingeniero siempre traía y no podía creerlo, se veía bastante bien con aquel ropaje de guerra. Llegó el turno del maquillaje a lo cual la joven Avatar se negó por completo, una cosa era vestirse y otra andar con la cara pintada. No, la única pelea que ella perdía era con el maquillaje, lo sabía y prefería evadirlo a toda costa.

La avatar decidió que era tiempo de meditar, quizá con la ropa de Kyoshi puesta podría reparar su conexión con sus vidas pasadas. Salió para informarle a Meiko que usaría la bodega para meditar y que no sabría cuánto tiempo duraría, así que si debía irse podía hacerlo y ellas cerrarían todo al terminar. La guerrera accedió encantada y se retiró, eran cosas de Avatar y a ella no le incumbían. Korra regresó a la habitación, se sentó y cerró los ojos, se concentró en Kyoshi y solo en ella. Pero de nuevo, no podía ver nada, lo único que pasaba por su mente era una oscuridad total, no de la mala, sino de esa cuando no piensas en nada. Otro intento fallido. Abrió sus bellos orbes azules y solo observó a su novia curioseando la sala, habían muchas cosas que le serían interesantes como guerrera de cuerpo a cuerpo, pero nada que superase su guante eléctrico. Sin mucho ánimo, la morena se paró y abrazó por la espalda a su prometida.

— ¿Nada? — Preguntó Asami dándose vuelta para mirar a su novia.

— Nada, esto cada vez me estágustando menos. — Suspiró la maestra de los cuatro elementos. — Es simplemente frustrante.

— Vamos, quizá cuando recorras todos los puntos que Wan te dijo pase algo muy "avatar" y vuelas a tener tu conexión — Trató de motivarle la ingeniera.

— Eso espero... Lo único que sé es que me vestí así por nada... Aunque he de admitir que me veo bastante bien con esto a pesar de que mis brazos estén cubiertos. — Comentó la morena viéndose a sí misma.

— ¿Sabes? A mí me gusta más verte sin ropa... — Susurró seductivamente la mecánica en la oreja de su compañera.

— Mhm... ¿La señorita Asami Sato está tratando de seducirme? — Cuestionó la chica de ojos azules alzando una ceja.

— Quizá si... quizá no... ¿Quieres averiguarlo? — Las miradas de ambas se encontraron y una chispa de deseo se pudo observar en los ojos azulinos y verdosos.

— Me encantaría... — Aceptó Korra dejándose llevar.

Asami atacó con hambre los labios de la morena, desde que Mako y Bolin las interrumpieron en aquel momento su sed de Korra había aumentado sin control. Ambos cuerpos femeninos cayeron al suelo, la maestra de los cuatro elementos abajo y la ingeniero arriba. La hábil mecánica sintió como le era desojada su chaqueta dejándola en la blusa blanca que llevaba abajo siempre, sin perder el tiempo empezó a quitarle la armadura a su pareja exponiendo su achocolatado cuello, una delicia que estaba dispuesta a saborear. Separó sus labios y dirigió los suyos hasta aquella porción de piel, primero le dio pequeños besos que provocaron un leve gemido por parte de su pareja. Espíritus, eso era música para sus odios. Con más confianza, sacó su lengua y la pasó con lentitud sobre el cuello de Korra. Todo iba bien, las caricias estaban en aumento por parte de ambas y la temperatura subía y subía hasta que. De la nada. Asami sintió el cuerpo de Korra tensarse y una luz se desprendió de sus ojos. Había entrado en estado Avatar en pleno acto erótico.

Se sentía tan bien, aquel beso que estaba compartiendo con su novia era suculento y embriagador, sin pensarlo empezó a desvestir a su linda ingeniero, botón tras botón la chaqueta que llevaba desapareció dejándola solo con aquella blusa que dejaba poco a la imaginación. Sintió como parte de su armadura caía y que los labios que saboreaba se iban de su alcance. Estaba a nada de reprochar hasta que los volvió a percibir, pero esta vez en su cuello dándole húmedos besos. De su garganta salió un ligero gemido que solo ayudó a alentar a su pareja para que fuera más intensa. Korra se estremeció de pies a cabeza cuando la lengua de Asami recorrió todo el largo de su cuello. Demonios, jamás se había sentido así en ninguno de sus actos íntimos. Cerró los ojos para dejarse llevar por las emociones y, justo en ese momento, todo se volvió oscuro. Algo en ella estaba pasando, vio a su alrededor y se contempló a sí misma como cuando entró por primera vez al mundo espiritual, esta vez ella estaba del lado claro y, en la parte oscura, el reflejo de su cuerpo empezó a cambiar hasta adquirir otra forma. La figura de la Avatar Kyoshi.

Todo a su alrededor se iluminó y, cuando el velo blanco dejó de lastimarle la visión, pudo darse cuenta de donde estaba. **El pueblo donde se encontraba parada era similar al lugar donde estaba su cuerpo, pero más antiguo. Caminó sin rumbo fijo hasta que se topó con una guerra Kyoshi, pero no cualquiera, sino la misma Avatar Kyoshi. Por lo que podía observar, acababa de entrar en el estado avatar y con todo el poder que éste conlleva, alzó sus brazos y provocó que lava surgiera de la tierra creando una especie de barrera. Luego, con sus abanicos, lanzó una oleada de viento tan potente que sintió la tierra moverse bajo sus pies. Estaba viendo como la isla que llevaba el nombre de aquella mujer estaba siendo formada. No lo creía, era imposible. Quiso acercarse y hablar con Kyoshi, había tantas cosas que deseaba preguntarle, pero cuando estuvo frente a ella la atravesó como si de un fantasma se tratase.

— ¿Q-Qué demonios pasa? — Se preguntó Korra virando el rostro y, para su sorpresa, la escena había cambiado.

Ahora estaba, por lo que suponía, habían unas cuantas semanas desde lo del incidente de la isla. Kyoshi se encontraba entrenado arduamente junto con sus guerreras, pero, en ese momento, notó algo peculiar. La mujer con maquillaje dejaba su práctica en seco cuando una chica, por sus trajes campesina, pasó por ahí cargando una canasta de peces. Aquella chica de hermoso pelo negro y ojos castaños sintió la mirada penetrante de la guerrera y sin darse cuenta cayó regando todo el contenido de la canasta en el suelo. Kyoshi, al ver esto, se apresuró a socorrerla pues de cierta forma había sido su culpa. Korra, curiosa, se acercó un poco para observa la interacción de su vida pasada con aquella chica.

— Lo siento, lo siento, lo siento. — Se disculpaba la campesina.

— Cállate de una buena vez, aldeana. Ahora, ayúdame a recoger todo este asqueroso pescado. — «Vaya, sí que era un amor en mi vida pasada...», pensó la morena cruzándose de brazos.

— En serio, perdone Avatar Kyoshi por obligarla a ayudarme... — Volvió a pedir perdón la joven.

— ¿No me has escuchado? Dije que cierres la maldita boca y recojas esto que es para tu familia, ¿no? Y no debes pedir disculpas, lo que hago es porque quiero y no por obligación. — Gruño la guerrera agradeciendo que usara maquillaje pues así aquella chica no podría ver el sonrojo de sus mejillas.

— Ya está, gracias por ayudarme. — Comentó la aldeana tratando de agarrar la canasta, pero Kyoshi fue más rápida y la tomó antes.

— Ya que te estoy ayudando, te haré el favor completo. ¿Dónde vives? Viendo lo débil que eres no podrás con esto. — Se ofreció la Avatar sin mirar a la joven a la cara.

— Díganme loca... pero creo que Kyoshi está coqueteando con aquella chica a su estilo... — Se dijo Korra a si misma antes de que todo a su alrededor cambiara.

Estaba en una casa esta vez, en la entrada de una para ser más específicos. Kyoshi estaba allí besándose con... ¿¡una de sus guerreras!? La morena se estrelló contra la pared que tenía en la espada y se talló los ojos incrédula. ¡Kyoshi, la Avatar Kyoshi se estaba besando con otra mujer! En ese mismo insiste la puerta se abrió de repente, era la misma joven a la que su vida pasada había ayudado antes. La Avatar dejó lo que estaba haciendo y contempló a la bella chica, sintió su corazón encogerse cuando observó que en vez de solo irse e ignorar lo que ella estaba haciendo entró y le dio una bofetada antes de salir corriendo. Kyoshi se quedó atontada al inicio pero no tardó mucho antes de que la siguiera.

De nuevo, Korra se encontraba en otro lugar, esta vez en un claro del bosque que estaba a las afueras del poblado. Observó cómo su vida pasada gritaba el nombre de aquella al aldeana y corría con desesperación, ¿acaso... Kyoshi estaba enamorada de aquella joven? Y si era así... Significaba que Asami y ella no eran las primeras... Pero sus pensamientos quedaron atrás cuando observó a la guerrera encontrar a la joven que estaba buscado. La muchacha se hallaba sentada en un tronco llorando, su vida pasada cerró los puños y se acercó a ella con sumo cuidado. La morena se acercó un poco más para poder observar lo que acontecía, total, por lo que había notado nadie la veía o escuchaba, así que podía meterse ahí sin correr el riesgo de que Kyoshi la machacara a golpes.

— Oye... — Habló la guerrera provocada que la aldeana se asustara y saliera corriendo. — ¡Hey, no me ignores! — La Avatar extendió su mano y cogió a la muchacha.

— ¡Suéltame, Kyoshi! — Exigió la joven.

— ¡No hasta que me digas porque me pegaste! — La pelinegra la miró por unos instantes antes de virarle el rostro. — ¡Responde de una maldita vez, Yuki!

— ¿¡Por qué estabas besando a una de tus guerreras!? — Preguntó a gritos la chica.

— ¡Porque puedo! ¡Y si lo deseo, podría revolcarme con todas! ¡Y no es asunto tuyo! — Graznó la Avatar.

— ¡Es asunto mío cuando te veo con una diferente cada día! ¿¡Por qué!? ¡¿Por qué te empeñas en lastimar a todas?! ¡¿A caso no hay una que ames?! — «Auch, eso dolió...», pensó Korra atenta a la pelea.

— ¡Si hay alguien a quien amo, pero jamás será mía! Así que ¿por qué no disfrutar lo que tengo a la mano? — Se defendió la guerrera.

— ¡Si amas a alguien, deberías ir por ella en vez de buscar consuelo en otras! — Chilló Yuki.

— ¡No puedo!

— ¿¡Por qué no puedes!? — Esta vez fue el turno de la Avatar en callar. — ¡Responde Kyoshi!

— ¡Porque eres tú! ¿¡Feliz!? — La joven aldeana se quedó estática ante esa revelación. — Siempre has sido tú... Yuki... Desde que te vi por primera vez cargando con esos pescados me enamoré de ti... No eras fuerte ni resaltabas, pero algo en ti me atrajo como un imán y el instinto de protegerte surgió en mi. Pero sabía que tú jamás me ibas a pertenecer, no eras una guerrera y jamás me ibas a ver como yo te veía a ti. Cada vez que me acostaba con una de mis chicas solo podía imaginar que eras tú. En cada caricia y beso, tu imagen estaba en mi mente. Sé que ahora quizá te de asco, una mujer que se mete con otras mujeres le daría repulsión a cualquiera, pero soy el Avatar y por eso me respetan. Pero... si no me quieres hablar lo entender y...

Tanto como Kyoshi como Korra quedaron sorprendidas al ver como Yuki arremetía torpemente contra los labios de la guerrera. La Avatar primero quedó el shock para que después solo se dejara llevar por aquel dulce y casto beso. Había deseado tanto que ese momento llegase al fin, poder tener a aquella aldeana entre sus brazos de esa formar fue lo mejor que le había pasado en su vida después de enterarse de que ella era la Avatar. Kyoshi era más alta que Yuki, así que la tomó por la cintura y la acomodó en el pasto como si una flor fuese.

— Kyoshi... Te amo... Odiaba verte con todas tus guerreras, siempre tocándolas y dándole sonrisas que a mí jamás me dabas... No me das asco... al contrario... Me fascinas... — Reveló la pelinegra disfrutando de los labios de la Avatar.

— Yuki... no sabes cuánto he esperado este momento. — Musitó la guerrera empezando a quitarse su armadura. — Déjame demostrarte cuanto te he deseado y amado.

Korra apartó la vista de esa escena, sabía lo que venía y no quería observar aquello. Cuando trató de buscar otro objetivo visual notó que todo había cambiado de nuevo. Kyoshi ahora se encontraba tirada en el suelo con varias flechas clavadas en su armadura, sangre la cubría y salía de su boca. A su lado, otra guerrera sostenía su mano, era Yuki. La morena empezó a tener visiones de lo que había pasado: La aldeana se había inscrito a las guerreras Kyoshi para estar más cerca de ella, entrenó con su querida Avatar durante lo que parecía ser tres años antes de que una guerra explotara. Como siempre, el Avatar debía estar ahí de por medio, Kyoshi logró parar la guerra pero a un alto precio.

— Kyoshi... Kyoshi... Levántate... — Suplicaba Yuki con lágrimas en los ojos.

— No puedo... estoy muy cansada... — La Avatar a duras penas podía hablar.

— Vamos... tenemos que ir a casa... Te prepararé pescado frito... Tu favorito. — Pero la guerrera no contesto. — Kyoshi... no me dejes sola... Te necesito... ¿Quién me va a proteger ahora?

— Idiota... Ya no necesitas que cuide de ti... Te volviste una guerrea Kyoshi, ¿no? Ahora, haz honor a mi nombre y conviértete en la líder de todas ellas... Pero eso si, no quiero que compartas la cama con nadie, puede que hoy muera pero nadie te complacerá como yo... — Dijo en un leve susurró la Avatar.

— Tonta... Si tienes suficiente energía para hacer bromas párate y vamos a casa... — La guerrera solo sonrió y acarició el pintado rostro de su compañera.

— Yuki... te amo... — Esas fueron sus últimas palabras de la guerrera antes de sucumbir ante las garras de la muerte.

— Yo igual te amo... Kyoshi... No dejaré que tu legado muera jamás...

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Mako al fin había dado con el dojo de las guerreras Kyoshi, se acercó para poder iniciar a buscar a sus amigas cuando, de nada, chocó con alguien. Miró con el ceño fruncido a la persona que había golpeado y se quedó mudo al ver a aquella chica. Tenía el pelo castaño y unos hermosos ojos azules, su piel no era ni pálida ni morena, algo neutro que le pareció atractivo. No se percató que aquella chica lo miraba con desdén, sin contratiempos ayudó a la joven a ponerse de pie. Odiaba darle razón a Wu, pero debía trabajar en sus presentaciones y dejar de estrellarse con las chicas o actuar como un patán con ellas.

— Yo... lo siento... — Se disculpó Mako apenado.

— Demonios, ¿de nuevo tú? ¿No ha sido bastante mi humillación ayer en la noche cuando ahuyentaste el maestro fuego de mí? — Espetó la chica.

— ¿Acaso tú eras...? — El maestro fuego dejó la pregunta al aire.

— ¿La guerrera Kyoshi? Si, era yo. Ahora, sal de mi camino. — Exigió Meiko irritada.

— ¡Espera! Busco a mis amigas. Una es la Avatar y la otra su novia. — Comentó el detective.

— ¿Hablas de Asami y Korra? Ellas están en la bodega, Korra dijo algo sobre meditar con el traje de la Avatar Kyoshi o algo así... — «Conociendo a Asami y a Korra lo que harán será cualquier cosa menos medita...», pensó Mako en ese instante.

— De acuerdo, las esperaré, gracias. — Dijo el maestro fuego sentándose en las afueras del dojo.

— ¿Y a ti quien te dio permiso de quedarte aquí? ¡Es un lugar sagrado solo para guerreras! ¡Los hombres están prohibidos! — Le regañó Meiko.

— Que molesta eres. — Musitó el agente policial parándose y dándole la espalda a la chica.

— ¿¡Y ahora me ignoras!? ¡Eres un despojo de hombre! — «¿Y a esta que le pasa?» pasó por la cabeza del agente y ante de que pudiera contestar, un estallido llamó la atención de ambos. — Oh no... De nuevos ellos...

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Asami contemplaba a Korra quien aún seguía en estado Avatar, tenía puesta de nuevo su chaqueta y trataba de comprender qué demonios había pasado. Estaba tratando de asimilar aquello cuando observó como a su novia le dejaban de brillar los ojos y recuperaba el azulino que siempre tenía. Dio un grito que alarmó a la ingeniero y enseguida ya estaba junto con ella tratando de tranquilizarla. Korra miró los hermosos ojos verdes de Asami y a su mente regresaron las escenas que había visto en el pasado, en su interior sintió como Raava se hacía más grande y eso significaba una cosa: Su conexión estaba empezando a reponerse. Sonrió feliz al darse cuenta del suceso, estaba a punto de contarle a su prometida todo lo que había visto y lo que significaba, pero alguien entró en la pequeña bodega de improviso. Era Mako y por su cara podían suponer que no estaban pasado cosas realmente agradables.

Todo volvía a ser caos, Meiko peleaba con todo lo que tenía tratando de hacer retroceder a los delincuentes que trataban de volver a saquear lo poco que les habían dejado. A su lado estaba Bolin quien también ayudaba, pero solo los dos no podían con los más de doce criminales, entre ellos cinco maestros fuego. Como si los espíritus de la suerte estuviesen de su lado, Mako había llegado junto con Korra y Asami quienes estaban preparadas para luchar. El detective les había informado de la situación actual, al parecer esa banda de delincuentes solía intimidar al pequeño pueblo desde hacía meses, trataron de pedir ayuda a los maestros aire pero les amenazaron con asesinar a todos los pueblerinos si alguien hablaba sobre lo ocurrido.

La pelea se desencadenó, Mako peleaba con dos de los maestros fuegos de la banda, le lanzaban bolas de fuego y llamaradas a diestra y siniestra, pero nada que el joven policía no hubiese visto antes. Esquivó varios ataques para contraatacar con varias ondas de fuego potentes, combinaba puñetazos y patadas para que se confundieran y pudiese dar el golpe final que fue un estallido de fuego proveniente de sus dos manos. Korra se encargaba de los otros dos maestros, no fue una gran batalla, apagaba el fuego control de ellos con su aire control, su novia le había enseñado un pequeño truquillo científico para combatir el fuego. Las llamas no viven sin oxígeno al igual que las personas. Fue realmente fácil inhibir los ataques de los maestros fuegos y golpearlos con su aire control, a lo mucho la pelea duró unos diez minutos antes de que ambos criminales cayeran inconscientes. Bolin luchaba con su lava control contra el último maestro fuego, le lanzaba llamas que él evitaba creando muros de tierra como protección, luego le lanzó un proyectil de lava a los pantalones de éste, ya se imaginaran como acabó ese asunto.

Asami se encargaba de los no maestros, cuatro la estaban rodeando y ella solo sonrió. Hacía tanto no tenía tanta diversión. Uno se le abalanzó por la espalda y ella dio un salto hacia atrás para esquivar la agresión, luego vino otro que le intentó dar un puñetazo, pero lo esquivó, tomó al sujeto del brazo y con su guante le dio una descarga eléctrica lo suficientemente potente como para dejarlo noqueado. Uno menos, faltaban tres. Corrió en dirección a uno que llevaba una especie de palo como arma, el pobre sujeto creyó que lo iba a embestir, grande fue su sorpresa cuando vio que la ingeniero se agachó y pasó por debajo de él, ya atrás de aquel criminal, Asami lo tomó del hombro y lo tiró al suelo dándole una descarga con su guante. Faltan dos. La mecánica sintió a alguien a sus espaldas, se apoyó sobre sus manos y alzó sus piernas dándole al delincuente en la cara provocando que escupiera dos o tres dientes y dejándolo inconsciente en el acto. Faltaba uno. La joven de ojos verdes percibió unos brazos apretando su cuello, usando el peso de su cuerpo inclinó su centro de gravedad hacia delante haciendo que el tío que la agarraba saliera disparado, no tardó mucho para que usara su guante sobre él y lo dejara K.O.

La guerrera Kyoshi daba lo mejor de ella, con el rabillo del ojo podía ver como el Equipo Avatar controlaba la situación como si fuera lo más natural del mundo, debía demostrarles que las guerreras Kyoshi podían con aquello. Fue en dirección a los tres sujetos que faltaban, no tenían ningún control así que sería tarea fácil. Un golpe por allí, una esquivada por allá y tendría a los sujetos en su bolsillo. Había acabado con dos de ellos cuando se dio cuenta que le faltaba uno, lo buscó con la mirada y notó que estaba acosando a unas chicas que habían quedado atrapadas en la pelea. Su sangre ardió, no iba a permitir que les hiciera daño, su juramento como guerrera Kyoshi y como persona se lo exigía. Corrió en dirección a ellas cuando, tomó al delincuente y lo estrelló contra la pared. Dolor. Eso fue lo que sintió en su abdomen. El maldito bastardo le había clavado un cuchillo en el abdomen. «Tengo que revisar mi armadura después...», pensó antes de darle un golpe al tipo en la cara dejándolo noqueado. Había salvado a las chicas y eso fue lo único que le importó a Meiko antes de caer de rodillas.

Korra fue la primera en notar que la pequeña guerrera Kyoshi había desaparecido, con su grupo decidió irla a buscar para ver si todo estaba bien, con eso de la pelea todo estaba hecho un alboroto. La morena y sus amigos la encontraron justo cuando Meiko le estaba dando el último golpe al sujeto antes de dejarlo caer, iban a ir a felicitarla cuando se dieron cuenta de algo. La guerrera había caído de rodillas y una gran mancha de sangre se impregnaba por toda su armadura verdosa. La Avatar corrió en dirección a la muchachita quien gruñía de dolor e insultaba al sujeto que le había clavado el puñal. Korra le pidió a Asami que buscara agua con urgencia, la herida no era mortal, pero si grave y si no se atendía a tiempo podría infectarse y tener consecuencias letales para con la guerrera. La ingeniero asintió y salió corriendo en busca de lo pedido.

— Aguanta, Meiko, todo estará bien. — Le dijo la morena sujetándola.

— ¿Las chicas... están bien? — Preguntó la guerrera entre gruñidos.

— ¿Chicas? ¿Cuáles chicas? — Se interesó en saber la joven de ojos azules.

— Nosotras. — Habló una muchacha de pelo castaño que se encontraba rodeada de otras cuatro. — Mis hermanas y yo estábamos siendo acosadas por ese sujeto y Meiko nos salvó...

— Ya veo... — Korra volteó a mirar a la guerrera Kyoshi y le sonrió. — Si la Avatar Kyoshi viera esto, estaría muy orgullosa de ti.

— ¿T-Tú crees? — Cuestionó la chica con una sonrisa.

— Por supuesto, ella murió en batalla protegiendo a las personas que amaba. Eso hace una guerra Kyoshi y estoy cien por ciento segura que te felicitaría por tu acción y te haría honores. — Contó la Avatar.

— ¡Korra, aquí traje el agua! — Gritó Asami colocando un balde con el líquido contenido a lado de ella.

— Gracias... Ahora, esto te va a arder y no chilles, que una guerrera no muestra dolor. — Advirtió la morena usando su agua control para curar a la guerrera.

— ¿Dolor? Una guerrera Kyoshi no... ¡Hay, eso duele! — Se quejó Meiko apenas sentir el agua sobre su piel.

Korra miró a su novia y sonrió, esa guerrera sí que tenía el carácter de Kyoshi.

Pasaron dos días antes de que el equipo Avatar decidiera dejar la isla de Kyoshi. En ese transcurso de tiempo el dojo que antes estaba vacío ahora era más que concurrido por chicas quienes querían seguir el ejemplo de Kyoshi y proteger su pueblo. Korra al fin les pudo contar a sus amigos la experiencia tenida en el estado avatar, posteriormente, le contó a Asami lo que había descubierto acerca de su vida pasada. La pareja se sintió aliviada, al parecer no habían sido las primeras en tener un romance así de peculiar, la misma Avatar Kyoshi había tenido debilidad por las mujeres siendo una, y por lo que Korra contaba, aquella mujer siempre tuvo aquel gusto hacia lo femenino desde que nació. Así que, si ella pudo sostener su relación con Yuki hasta que murió, ellas bien podían manejar lo suyo, y aun mejor ahora que todos lo sabían y eran bien aceptadas. No faltaba el estúpido que dijera una que otra cosa, pero no les importaba mucho.

En la tarde del segundo día ya el equipo Avatar empacaba todo sobre Pecas para irse del lugar, se despidieron de todos y Mako le confesó a Meiko que jamás había visto una actuación tan valerosa y que estaba impresionado con aquello, la guerrera solo sonrió y le dio un ligero golpe en el hombro al policía, para una Kyoshi que un hombre reconociera su desempeño como superior al de él alimentaba su orgullo enormemente. Una vez todos arriba del gran bisonte volador emprendieron vuelo, la próxima parada era una la Nación del Fuego, aun no sabían a cuál isla ir, pero todos concordaron que debía ser donde Asami nació. La ingeniera aceptó con gusto y tomó las riendas de Pecas. Mientras miraba al horizonte sintió algo extraño en su cuerpo, como si una corriente eléctrica lo recorriese por completo desde su vientre hasta la punta de sus pies. Se miró a si misma tratando de encontrar que era lo que andaba mal, pero no notó nada extraño así que siguió guiando al bisonte, después de todo, había dejado la Nación del Fuego cuando ella tan solo tenía seis años, después del incidente de su madre su padre decidió regresar a Ciudad República donde su progenitora había nacido y así llevar una vida menos peligrosa. Le hacía mucha ilusión regresar puesto que, allí, tenía varios recuerdos preciados.

Continuará…

NOTAS DE LA AUTORA:

Primer *: Escena inspirada en Batwoman.
Segundo**: Originalmente Korra iba a aparecer en pleno acto erótico que tenía como protagonista Kyoshi, pero no me gustó así que le cambié ese punto.

CONTESTANDO COMENTARIOS DE VISITANTES:

Traumas inuyasha:¡Gracias a ti por leer!
Sakura-chan:Gracias, ¡saludos!

Vale, antes que nada quisiera explicar la razón por la cual volví a Kyoshi lesbiana: Hace algunas semanas leí en Tumblr un headcannon donde era mencionada esta tendencia de la Avatar y, por alguna extraña razón, me encantó la idea, además de que esto ayudaría a Korra y a Asami a seguir con su relación sin la interrogante muda de que fuesen las primeras. A parte de que me encantó la idea de que Kyoshi fuera cien por ciento homosexual *inserte corazoncito gay aquí*.

Ahora un anuncio que es de interés general:
ESTE LUNES EMPIEZO LA UNIVERSIDAD, POR LO TANTO, MI TIEMPO DE ESCRIBIR DISMINUIRÁ A PRÁCTICAMENTE TRES O CUATRO HORAS POR SEMANA
(si, sé cuántas horas escribo a diario… ¡Soy extraña!) ASÍ QUE LOS ACTOS SE ACTUALIZARÁN EN PERIODOS DE TIEMPO MÁAAAAAAAS LARGOS.

Quizá suba en mi Tumblr personal publique una nota diciendo cuando suba los capítulos a partir de que inicie la universidad, además de adelantos de éstos (como normalmente hago) y si desean saber la fecha en la que suba un acto, pueden mandarme un PM y con gusto les daré una fecha aproximada de cuándo estará arriba el capítulo.

Y sin más que decir, me despido hasta la próxima actualización.

Zakuro Hatsune.