19 DE DICIEMBRE. 07:00 AM ODAIBA TOKIO.

TAI POV

Me desperté y miré el reloj, eran las 7 de la mañana, no recordaba que mi cama fuera tan pequeña, por los pocos rayos de sol que están entrando por la ventana deduje que estaba aún amaneciendo. La tarde del día anterior había sido toda una sorpresa para mi, volví a ver a mi padre que esta en muy buena forma para la edad que tiene, ya me gustaría estar como él a su edad, si es que llegó a su edad, y también me reencontré con mi querida hermana que parece toda una modelo, pero no todo iba a ser bueno, más de 8 años sin venir a casa tiene la consecuencia de que algún familiar te odie, en este caso mi querida hermana.

Cuando me vio, se quedo estática, me observó de arriba abajo, después de unos minutos se acercó a mi y me partió la cara de una bofetada y después otra y otra, yo por supuesto no hice nada solo recibirlas aunque fácilmente podría haberlas esquivado, pero sabía que me las merecía, durante todo ese rato mis padres miraron perplejos los acontecimientos.

Cuando terminó, lo único que dijo antes de irse fue " te odio, ojalá nunca hubieras vuelto ", y de verdad puedo decir que esas palabras me dolieron más que todos los golpes que recibí ese día.

Vuelvo a mirar el reloj, las 7:15 AM, abro mi bolso y sacó una camiseta blanca manga corta y un pantalón y chaqueta deportivo, me pongo mis zapatillas y salgo a correr, lo primero que siento es el frío matutino de Tokio...

TAKUYA POV.

Eran ya las 9:30 de la mañana y yo estaba degustando un agradable desayuno con mi familia, a decir verdad echaba de menos momentos así, pero el trabajo es el trabajo, había quedado con mis compañeros a las 12:00 en la torre de Tokio y todavía tenia que ducharme y vestirme, si a eso le sumamos el tráfico de Tokio tenía el tiempo justo. Después de esperar cerca de 20 minutos para que mi hermano saliera del baño me pude duchar y vestir, me puse un jersey blanco de cuello alto, un pantalón negro y un abrigo gris que me llegaba un poco más arriba de las rodillas.

Cuando me disponía a salir mi hermano me habla:

- ¿ Donde vas hermano ?. - me pregunta mientras veo que se ha arreglado para salir.

- Voy al centro, tengo una reunión con unos compañeros. - le contestó - no te preocupes voy a volver más tarde. - termino diciéndole pensando que le preocupaba que no volviera.

- No es eso hermano, me preguntaba si podías acercarme al centro comercial de Shibuya este, además necesito pedirte consejo sobre una cosa. - Dijo el chico de 18 años un poco nervioso, cosa que no pasó inadvertida para su hermano mayor.

- Haberlo dicho antes, venga vamos, tengo el coche fuera. Mama nos vamos me llevó a Shinya conmigo. - Dije mientras abría la puerta para que saliera mi hermano.

- Que os vaya bien, conduce con cuidado hijo, ¿van a venir a comer?.- Terminaba de preguntar la madre cuando escucho un portazo.

- Lo tomare como un no, ( suspiro ), hay que ver como crecen. - decía para si misma la madre de los chicos mientras terminaba de lavar los platos del desayuno.

Ya llevábamos cerca de 5 minutos en el coche en dirección al centro comercial de Shibuya este, y mi hermano estaba cada vez más nervioso, lo poco que había llegado a decir eran comentarios acerca del coche. Pero si mis deducciones no me fallan, sabía que le pasaba, su conducta era muy parecida a la que tuve cuando tenía su edad y estaba a punto de averiguarlo.

- Y bien, ¿ como se llama ?- le pregunté si tapujos, me gusta ir directo al grano.

- ¿Como se llama quien ?- me devolvió la pregunta aún más nervioso.

- Vamos Shinya, no soy tonto, como se llama la chica con la que has quedado en el centro comercial de Shibuya este, sobre eso querías pedirme consejo verdad.- Le dije mientras me sonreía y veía como al principio se tensaba más para después relajarse.

- Como sabes que se trata de una chica, es decir, como lo has adivinado. - preguntaba curioso.

- Por tu forma de comportarte, tu vestimenta, y el regalos que llevas en el bolsillo del pantalón, me recordabas a mi en mi primera cita. Pero al grano como se llama y cual es el problema. - le conteste, si hay algo de lo que padezco, es de falta de paciencia.

- Asuna, la conocí hace unos meses. El problema es que no se que hacer, digo, nunca he tenido una cita, no se como la pude invitar, siempre soy muy tímido con las mujeres, estoy hecho un lio, me tienes que ayudar, tú debes saber mucho de mujeres. - me decía mi hermano tan rápido que apenas pude entenderle.

- Escúchame muy bien porque lo que te voy a decir no lo voy a repetir, aunque no lo creas yo era como tú, cuando tuve mi primera cita estaba hecho un mar de líos, no queria cagarla, ya que la chica con la que iba a salir era una amiga y la había llegado a amar tanto que pensaba que era el amor de mi vida, estaba súper nervioso, pero me dije a mi mismo que tenía que que comportarme como un hombre, vencer mis miedos tenía que tener valor. Es importante que seas un caballero con ella, te tienes que mostrar seguro de ti mismo, tienes que mostrarle que puede confiar en ti. - le terminaba de decir mientras entraba al subterráneo del centro comercial.

- Pero y si no le gusto, si digo algo que le desagrade, si no le caigo bien. - contestaba el chico.

- Si acepto salir contigo sera por algo, deja atrás esa actitud pesimista y se tu mismo, el Shinya divertido, simpático, alegre que siempre tiene una sonrisa en la cara. - le decía mientras aparcaba el coche. - Mira lo que vas a hacer va a ser lo siguiente...

DAVIS POV.

Ya eran las 2:45 del mediodía, llevábamos cerca de 3 horas planeando la misión en un discreto salón privado que tenía la torre de Tokio con vistas hacía el edificio de la compañía Amayika. La fiesta se celebraría en los pisos 27 al 30, el despacho donde esta el pendrive esta en el piso 32 y solo se puede acceder con una tarjeta especial para el ascensor. La azotea del edificio está custodiada por guardias por lo que huir en helicóptero va a ser un poco difícil, al norte tenemos un estrecho callejón de unos 2 metros de ancho que separa el edificio con otro de 20 plantas, tanto al este como al oeste tenemos dos avenidas con gran tráfico, y al sur se sitúa la entrada principal al edificio que también está custodiada por guardias. Por lo que no podemos activar ninguna alarma, de lo contrario va a ser muy difícil escapar. Para acceder a la oficina del piso 32 vamos escalar desde una oficina del piso 30 al 32, cortamos el cristal con un láser, recuperamos el pendrive y volvemos a bajar para entregármelo, para que yo lo lleve al lugar de encuentro con el convoy de seguridad. Ya teníamos todo planeado, solo había que esperar al día de la fiesta para llevarlo a cabo.

Ultimando los últimos detalles nos dieron las 3 en punto, y como si estuviéramos sincronizados nuestros estómagos rugieron por algo de comida. Lo que nos hizo reírnos un rato, llamamos a la camarera que nos atendía, y pedimos algo de comer. Después de comer y haber bajado un poco la comida nos empezamos a separar.

- Lo siento en el alma chicos pero tengo que ir a comprar un regalo para mi madre ya que esta de cumpleaños.- decía Tai mientras se levantaba de la mesa y se colocaba su abrigo.

- Yo también me tengo que ir, tengo que ir a recoger a mi hermano de una cita y todavía tengo que comprar las cosas para la cena que me encargó mi madre.- agrega Takuya mientras hacía lo mismo que Tai.

- Yo tengo que regresar a mi casa, le prometí a mis padres que les ayudaría un poco hoy en la tienda ya que mi hermana salió.- Comentaba Takato.

- Desde cuando tienes una hermana.- Preguntaba Tai.

- ¿ Que edad tiene, esta soltera ?.- Secundaba Takuya.

- Es adoptada Tai, me entere ayer que existía, pero estoy agradecido con ella ya que a cuidado a mis padres todo este tiempo, además es muy simpatica, y buena persona, mis padres le tienen mucho cariño, y se que ella a ellos también, y Takuya como puedes ser tan pervertido, es mi hermana.- Contestaba Takato.

- Tranquilo es broma, era para ver si te importaba y por lo visto los celos de hermano ya han florecido en solo 1 día.- Decía Takuya mientras reía a carcajada limpia.

- Por lo menos la tuya te habla, la mía lo único que hizo al verme fue pegarme y decirme que me odia.- Añadía Tai mientras bajaba la mirada al suelo.

- No te preocupes Tai, estoy seguro que tu hermana te va a perdonar, solo necesita tiempo para asimilar que has vuelto.- Le decía mientras le daba unas palmadas en la espalda para que se animara.

- Tienes razón Davis, y tú que vas ha hacer.- Me preguntaba mi gran amigo y el que una vez fue mi ídolo.

- Lo más probable es que vaya al cementerio a ver la tumba de mi madre.- le conteste.

- Como ya no nos vamos a ver mas esta tarde que tal si mañana nos juntamos para jugar un partido de fútbol por la mañana. Comentó Takuya.

- Me parece una excelente idea.- Dije.

- Y a nosotros también.- dijeron Takato y Tai...

TAKATO POV.

Ya eran cerca de la 7 de la tarde, estábamos a punto de cerrar la panadería con mis padres, mi hermana ya venía de camino, nos llamó para avisarnos que venía de camino con su acompañante, que se ofreció a acompañarla hasta su casa. Me ofrecí para ir a buscarla pero me dijo que quería caminar, no es que me haga gracia que mi hermana salga con alguien que no conozco y que esté caminando de noche por las calles de Tokio, pero siempre he sido muy sobreprotector con todo el mundo, por la cara que puse cuando me dijo que quería caminar mi madre no pudo evitar reírse y mi padre hacer el comentario "estas celoso hijo", y tengo que reconocer dos cosas, primero si estaba celoso, y segundo, le había tomado cariño a mi hermana estos dos días que llevo en Japón.

Transcurridos unos minutos mi madre me pide que vaya a comprar unos ingredientes que le faltaban para terminar la cena, a lo que yo no me pude negar. Tome mi abrigo y salí a la calle para combatir el frío de Tokio en esta época del año.

De vuelta del supermercado del otro barrio ya que el que estaba cerca de mi casa ya había cerrado, decidí tomar un atajo que solía usar de pequeño, tenía que cruzar por unos callejones y un parque oscuros que a la mayoría de la gente le daría miedo usar a estas horas de la noche, y no es por hacerme el valiente, pero quería estar el menor tiempo posible en la calle por el frío y no me daba miedo cruzar los callejones y el parque, al fin y al cabo, se defenderme solo, sobreviví 1 semana en la selva del Congo después de ser derribado, pero esa es otra historia, además tengo conmigo mi Sig Sauer p228.

Cando iba cruzando el parque escuche unos gritos desde detrás de unos matorrales.

- Por favor que alguien me ayude, auxilio.. gritaba una mujer asustada y llorando.

- Deja de gritar zorra, nadie va a venir a ayudarte, Yuki ponle algo en la boca para que se calle. Se escuchaba decir a un hombre, y unas risas que deben de ser de sus compañeros.

En ese instante solté la bolsa con lo que había comprado y me adentre entre los arbustos. Lo que vi cuando llegue al otro lado me dejó estupefacto y me dio tanta asco que existiera gente así. Eran 5 hombres, uno tenía una cámara y estaba grabando, y los otros 4 estaban desvistiendo a una mujer de unos 45 años en el suelo mientras estaba amordazada y maniatada, la mujer tenía los ojos cerrados, la cara llena de lágrimas y solo le quedaba puesta su ropa interior.

- Porque no os metéis con alguien de vuestro tamaño.- les grite para que notaran que estaba ahí.

Todos se giraron y me miraron fijamente, tenían los ojos desorbitados, seguramente estaban bajo el efecto de alguna droga.

- Vaya vaya, qué tenemos aquí, no ves que estamos ocupados, no intentes hacerte el héroe somos más que tú, pierde antes de que te hagamos daño.- Me contestó uno que seguramente sería el líder del grupo.

- Entonces llama más amigos para que sea una pelea justa, o prefieres que llame a tu mami maricón. Le dije mientras veía como se giraba se acercaba a mí.

- Te crees muy gracioso verdad,- mientras sacaba una navaja de su bolsillo,- parece que te voy a tener que dar una lección hijo de puta.- Y eso fue lo peor que pudo hacer.

El tipo que tenía el pelo rapado, y una esvástica nazi en la cabeza se abalanzó sobre mí con su navaja, gran error, en un rápido movimiento sujete el brazo que tenía la navaja y se lo rompí, provocando que el tipo cayera al suelo de rodillas dando un gran grito, donde aproveche para darle una patada en la cara y romperle la nariz. 1 menos quedan 4, al ver a su amigo malherido se lanzaron sobre mí como una jauría de perros. La verdad no me preocupo mucho, su estilo de lucha dejaba mucho que desear, seguramente confiaban en que eran más en número, pero yo estoy acostumbrado a pelear en inferioridad numérica. Uno a uno fueron cayendo como si se trataran de bolos, no quise ni utilizar mi pistola pensé que sería un buen entrenamiento para mí y me ahorraría el papeleo por haber disparado.

Al final solo recibí un golpe, que me rompió la comisura del labio, nada muy grave, en un par de días estaré bien. Cuando termine con el último, me acerque a la mujer para desatarla y ayudarla.

- Esta usted bien señora.- Le pregunté mientras le quitaba el trapo que le cubría la boca.

- Gracias a Dios, gracias, gracias, gracias, por salvarme, si no llega a pasar por aquí, no se que habría sido de mi.- Me agradecía la mujer mientras temblaba y me sujetaba de las manos.

- No tiene porqué darlas cualquier persona habría hecho lo mismo, venga vamos a la comisaría a poner una denuncia. - Le dije mientras la ponía de pie, para empezar a caminar.

Minutos más tarde llegamos a la comisaría más cercana, la deje con la policía y me disponia a irme a mi casa, no me interesaba que mi nombre apareciera en un informe policial. Cuando iba saliendo por la puerta la mujer me sujeta del brazo y me pregunta.

- ¿Cual es su nombre joven ?.

- Takato, mi nombre es Takato.- Le contesto, y me dispongo a seguir mi camino, no me interesaba darle mi apellido.

- No nos hemos visto antes Takato.- Me vuelve a preguntar.

- No creo. Bueno me tengo que ir. Que le vaya bien. - Me despido y salgo por la puerta de la comisaría.

A decir verdad su cara me sonaba mucho, es como si la hubiera visto antes, pero no la puedo recordar, tenía el pelo entre rubio y castaño hasta la altura de los hombros, tenía unas bonitas facciones, a lo mejor fue modelo de joven. Cuando llegue a mi casa 2 horas después de que salí a comprar, mi hermana ya había llegado y se la veía muy feliz, en cambio cuando me vio mi madre me pregunto por mi herida del labio y porque había tardado tanto, a lo que yo mentí diciendo que me había chocado con un poste, tenía que guardar las apariencias y que mejor que seguir siendo el Takato idiota, torpe, y miedoso que se choca con un poste, le da miedo cruzar el parque de noche y no acordarse como volver a su casa.