Declaimer: la historia no me pertenece esta novela le pertenece Lynne Graham como tampoco los personajes de CCS le pertenece a las maestra del Shojo las CLAMP simplemente los tomo para la adaptación sin beneficio alguno….

Sin más

A leer!

=)

La Novia Embarazada

CAPITULO 4

Sakura tenía la mente en blanco, los ojos cautivos en las pupilas ámbar de él. Su corazón abordaba, tenía el pulso acelerado. El mareo y la euforia se apoderaron de ella. Levantó una mano insegura y el posó sobre la mejilla de Shaoran con un vergonzoso sentido de posesión por completo, era nuevo para ella. Sus dedos extendidos celebraron la dura tersura de su piel, sus pupilas dilatadas buscaron cada uno de los detalles de él que podían apreciarse a aquella distancia.

Las largas y negras pestañas, la expresión dramática de sus cejas, oscuras y bien definidas, la belleza masculina de su cráneo y de su estructura ósea, la perfección, recta y arrogante, de su nariz. Sakura acarició el mentón agresivo con una ternura asombrosa, absorbida por entero en la tarea. Nunca nada le había parecido tan natural.

-Eres realmente Hermoso -dijo sin poder evitarlo.

Shaoran la puso encima de algo firme y deliciosamente confortable y luego se tumbó sobre ella. Se quedó contemplando su mirada perdida con ojos ardientes y, gimiendo, dijo:

-Cuando te quité ese pañuelo de la cabeza pensé que eras la cosa más perfecta que jamás hubiera visto en mi vida. Tu Cabello, tu piel, tus ojos. Me dejaste completamente hechizado...

-Pues supongo que tú me estás dejando más hechizada a mí ahora- tartamudeó Sakura comprendiendo de pronto que estaba derribada sobre una cama en una habitación en media luz y sintiendo un desmayo.

-Bajo esa superficie dura eres muy dulce... -continuó Shaoran inclinando la cabeza orgullosa.

Sakura hubiera podido perderse en aquellos ojos ámbar, hubiera podido sentir la debilidad que la clavaba a una hipnótica quietud. Shaoran tomó de nuevo sus labios abriéndoselos con la punta de la lengua. El corazón de Sakura retumbó y toda ella tembló, incapaz de respirar. Su sumisión fue absoluta, instintiva. No hubiera podido resistirse a la tentación de aquel beso ni aunque su vida hubiera dependido de ello. Era como volver a nacer, y cada nueva sensación le resultaba tan fresca e intensa que se sentía atada sin remedio, esperando deseosa la siguiente.

-Tan dulce -jadeó él en voz baja mientras Sakura gemía y respiraba sofocadamente bajo la experta boca de Shaoran, con respuestas temblorosas.

Shaoran se quitó la camisa y elevó a Sakura hacia él, haciéndola sentarse.

Se puso tensa. Todo su campo de visión estaba lleno con aquel pecho ancho y bronceado y aquel torso que marcaba cada uno de sus músculos antes de ondular para convertirse en una línea lisa y sedosa sobre su estómago plano. Shaoran levantó sus manos y las puso sobre su pecho liso como si el hecho de que ella lo tocara fuera lo más natural del mundo.

-Shao... -dijo ella temblorosa mientras asombrosas olas de excitación la recorrían al conocer su calor con los dedos.

Hay tanto por conocer, pensó Sakura sintiendo de pronto que todo aquello se le escapaba, que él la alentaba y esperaba a una amante experta.

-Tócame -la invitó él. Sakura se examinó las manos como si esperara que ellas solas, sin ninguna orden consciente, se apartaran de él. Pero Shaoran era tan hechizante, la hacía sentirse tan bien que fue incapaz de hacerlo.

-Vas... vas demasiado rápido para mí -musitó reservada, sin comprender cómo podía ser que estuvieran casi desnudos en la cama.

-Si quieres que me vaya me iré -dijo él poniendo una mano sobre las de ella.

Un miedo helado agarrotó a Sakura, que levantó la cabeza para encontrarse con aquellos ojos ámbar y aquel rostro firme y deseoso. Apartarse o quedarse. No había término medio. Y si él se marchaba quizá nunca volviera a pedirle nada. Quizá pensaría incluso que lo había provocado en vano. Por fin Sakura pensó que si Shaoran no veía razón alguna para no disfrutar el uno del otro, era porque no la había.

-Pero es que yo... -comenzó ella a decir sin saber muy bien cómo terminar, se hizo un nudo en la garganta pensando en que iba a parecer una virgen puritana y lo iba a echar todo a perder.

-Decídete -insistió Shaoran con urgencia, lleno de necesidad-. No soy de piedra, y ahora mismo me muero por ti...

Las manos de Shaoran temblaron bajo las de ella. No podía apartar los ojos de él. La intensidad de su mirada la derretía en su interior.

-Yo también te deseo... tanto.

Shaoran la posó con cuidado de nuevo sobre la cama.

-No te haré nada que tú no quieras, mi pequeña.

-Por supuesto, pero...

-Abre tu boca para mí -la urgió él con voz rota.

Sakura lo hizo, captando de inmediato su fuego ardiente. No lo notó, en cambio, cuando él le deslizó los tirantes del camisón por los brazos. De pronto Shaoran se apartó para seguir bajando la prenda por sus caderas, y Sakura vio con asombro sus pechos desnudos y llenos, sus pezones rosas tensos.

-Eres tan exquisita, tan delicada- jadeó él. Shaoran volvió a ella y dejó que su dedo pulgar acariciara el hinchado pecho, que la palma de su mano lo abrazara con firmeza por debajo y, por fin, que su boca se cerrara sobre él. Y le causó tal cúmulo de sensaciones que Sakura gritó. Su cabeza cayó sobre la almohada, todo pensamiento se suspendió. Las manos de Sakura agarraron a Shaoran de los hombros mientras él acariciaba su sensible carne con su lengua, dientes y labios. De pronto era ella la que se moría por él, la que encendía como una loca por cada caricia certera, llevada por la más urgente necesidad, dejándose consumir por el fuego.

Shaoran rodó por la cama sin previo aviso y deslizó las sábanas hasta abajo, con los ojos dorados fijos en la pálida y rosada piel del cuerpo de Sakura. Era como ser consumida visualmente. Sakura estaba estimulada, apenas podía respirar, y sentía tal necesidad como nunca en la vida la hubiera podido imaginar. Sakura no podía quitarle los ojos a Shaoran, siguiendo cada uno de sus movimientos. No podía soportar que se alejara de ella.

-¿Shao...? -susurró insegura.

-Respondes como si te murieras por mí -dijo él con orgullosa satisfacción.

Sakura lo observó bajarse la cremallera del pantalón. Sus ojos se abrieron como platos, sintiéndose de pronto reprimida. Segundos más tarde unos calzoncillos verdes se deslizaron por las estrechas caderas, y Sakura vio por primera vez un sexo masculino excitado y completamente erguido. Y aunque Shaoran era aún más bello de lo que jamás hubiera imaginado también le resultó amenazador. Completamente consciente de su propia desnudez, Sakura se sentó y tiró de la sábana para ocultarse bajo ella. Su corazón latía acelerado.

Saber que no era sino una inexperta le producía pánico. Shaoran volvió a la cama con movimientos naturales, sin ningún alejamiento. En realidad Sakura dudó de que él, en alguna ocasión, hubiera necesitado de un dormitorio en el que esconderse.

-Eres tímida -murmuró Shaoran casi con ternura, quitándole la sábana para unirse a ella, concediéndole poca importancia a ese sentimiento.

-Sí... Shao...

-Quiero verte -confesó él estrechándola contra su cuerpo duro, poderoso y abrasivo, con un brazo posesivo-. Estás temblando...

-Me pones nerviosa.

Shaoran enredó los dedos en el espeso cabello de Sakura y atrajo su boca hacia sí mismo, saboreándola en profundidad hasta que la cabeza de ella se inclinó llena de pasión y todos sus nervios desaparecieron. Y entonces él elevó la mirada y sus ojos ámbar quedaron prendados en los de ella.

-Esto no es simplemente una noche de locura, es algo excepcional, algo especial. Yo no tengo por costumbre acostarme con las mujeres así -aseguró él con ronca sinceridad.

Sakura levantó una mano temblorosa y le apartó el cabello de la sien. Tenía el corazón en un puño. No podía creer que él pudiera tener tanto poder sobre ella, que al fin un hombre la tuviera pendiente de cada una de sus palabras, esperando y rezando para que fuera digno de su confianza. Saberlo resultaba aterrador, pero cuando él sostenía su mirada o la acariciaba ni una sola fibra de su cuerpo podía resistírsele.

Shaoran recorrió con una mano todo su cuerpo tembloroso. Ella se meneó y jadeó. Su cuerpo estaba tan completamente preparado que una sola caricia bastaba para despertarlo. Cuando él jugueteó con el triángulo castaño que formaban entre sus piernas ella gimió y dejó que su rostro se hundiera sobre el hombro de él. Shaoran siguió el rastro hasta el mismo centro de su ser, cálido e hinchado, con devastadora experiencia, llegando al punto más sensible. Y en ese momento Sakura se vio perdida sin remedio, atormentada por un cúmulo interminable de sensaciones que pronto se convirtieron en una tortura sin fin.

-Estás tan apretada - musitó Shaoran con un gemido sensual y gozoso.

La urgencia de aquel deseo resultaba insoportable. Sakura estaba completamente fuera de sí, con la respiración entrecortada, sujetándose a cualquier parte de él que lograba agarrar.

-Shao, por favor... -gimió desesperada. Shaoran se deslizó sobre ella colocándola sobre la cama. Sakura se debatió con ojos brillantes, exultante de feminidad, sintiendo el férreo control de Shaoran y su rendición. Un hambre fiera la abrumaba en ese instante sin vergüenza. Y entonces él la penetró y el punzante y apasionado dolor de aquella invasión la hizo llorar de sorpresa.

Shaoran se quedó muy quieto. Unos ojos ámbares atónitos la miraron de lleno.

-¡. Jīdū... es imposible que seas...!

-Ya no...

-Te gusta sorprenderme, ¿verdad? -preguntó él con una sonrisa fogosa en su intensa mirada.

Sakura estaba ruborizada al máximo, era completamente consciente de cada uno de los pequeños movimientos que él hacía abriéndose paso hambriento por su interior.

-Ahora no puedo hablar -murmuró atenta por completo a cada uno de los detalles de aquella nueva experiencia completamente fascinante.

Shaoran rió a carcajadas. La besó en lo alto de la cabeza y comenzó a demostrarle cuán excitante podía ser aquello. Una necesidad cruda, fuera de control, la iba poseyendo cada vez con más fuerza. Apenas podía respirar. El mundo hubiera podido llegar a su fin y nada hubiera importado excepto aquella vibrante penetración. La intensidad del placer la volvió loca hasta que, finalmente, llegó al borde de la excitación y una ola de orgasmo la liberó.

-Deberías de haberme dicho que era tu primera vez, mi pequeña -pronunció Shaoran apenas sin aliento.

-No me pareció importante -musitó Sakura evasiva, disfrutando del modo en que él la abrazaba contra su cuerpo ardiente, cálido y húmedo, llorando contenta de que él no pudiera verlo.

¿Acaso era posible enamorarse en el plazo de veinticuatro horas?, se preguntó Sakura soñadora, luchando por reconocer a la nueva persona que sentía nacer en su interior, pero demasiado contenta y satisfecha como para sentir como una amenaza aquel cambio.

¿Algo especial? ¿Pero cómo de especial? Sakura sabía perfectamente cuánto de especial era Shaoran para ella. Hubiera deseado poder envolverlo en una sábana de amor y abrazarlo hasta la muerte, nunca había sentido nada igual.

-Para mí sí lo era -le confió Shaoran en voz baja-. ¿Tienes hambre?

-No, en realidad no.

-Pues yo no recuerdo cuándo comí por última vez -musitó él reflexivo.

-¡Qué sensible!

Shaoran la soltó y rodó por la cama hasta alcanzar un teléfono interno por el que ordenó que les llevaran comida. Luego, tomando su mano, la arrastró fuera de la cama junto a él. Con los brazos envueltos sobre sí misma, como si tuviera frío, Sakura caminó hasta el baño y lo observó abrir el grifo de la ducha. De pronto se sintió tremendamente tímida. Se veía arrastrada hacia la más profunda intimidad sexual. Shaoran la metió en la ducha con él ignorando su vergüenza deliberadamente, o quizá sin darse cuenta.

-Eres muy pequeña de verdad -suspiró.

-Mido uno cincuenta y uno -musitó Sakura añadiendo un centímetro más, sintiendo que Shaoran la contemplaba de arriba abajo.

-Estabas tan graciosa en el aeropuerto con aquel abrigo tan largo... eras como una niña chiquita toda vestidita ji ji ji - Sakura no supo qué responder-. ¿Por qué te has quedado tan callada?

-No llevo nada de ropa, y no tengo por costumbre mantener conversaciones en la ducha.

Shaoran soltó una pequeña carcajada. Luego la abrazó y la levantó como si fuera una muñeca, enlazándole los brazos a su cuello. La sujetó a su altura y la miró a los ojos, intensamente.

-¿Estás tomando píldoras anticonceptiva?

Sakura frunció el ceño y se ruborizó. No entendía por qué le hacía semejante pregunta cuando era él quien había tomado precauciones en aquella ocasión.

-No, ¿por que? - Se suponía que yo era virgen, no tendría por costumbre usar las píldoras anticonceptivas - dijo de manera seria

-Eso pensé. El preservativo se ha roto -la informó Shaoran sin parpadear, escueto.

-¡No...! -exclamó Sakura perdiendo el color al comprender las consecuencias que ello le podría acarrear.

-Si ocurre algo... lo cual, creo, que es poco probable lo solucionaremos entre los dos, juntos -añadió Shaoran admirando sus labios abiertos y besándola lenta, dulcemente y con boca experta.

Asustada por un instante ante la pesimista imagen de una vida arruinada por un embarazo no deseado Sakura trató de pensar en algo más alegre. Llevaba veinticuatrohoras viviendo fuera de la realidad, y no tenía ninguna prisa por volver a ella.

-Tengo planes para ti -admitió Shaoran entre beso y beso, mientras ella temblaba -. Vas a disfrutar de estar conmigo.

Juntos hicieron un picnic sobre la cama. Comieron langosta y ensalada china. Sakura no había probado nunca la langosta, y estuvo a punto de desmayarse cuando la vio sobre el plato. No dejó de dar pequeños sorbos de vino hasta que Shaoran tomó su vaso, y entonces ella lo imitó. Su ignorancia la hacía sentirse violenta y le recordaba lo diferentes que eran los mundos de ambos.

-Gracias por lo que me dijiste antes en la playa - murmuró Shaoran-. Me ha ayudado a ver las cosas con más perspectiva. Si mi padre o yo hubiéramos sospechado en algún momento el poco tiempo que nos quedaba habríamos corrido a reconciliamos. La gran ironía de la vida es que en realidad yo ya estaba trabajando en esa dirección.

-¿En qué sentido?

-Esa conversación que oíste -le recordó Shaoran -. La empresa que había planeado comprar perteneció a mi padre, él la había perdido hacía mucho tiempo. Pensaba ofrecérsela como una rama de olivo.

-¡Oh, Shaoran! -suspiró Sakura enternecida-. Por eso era tan importante que te acompañara.

-Pero aún tengo mis recuerdos. Mi padre era una persona fuerte, vital. Vivía la vida plenamente. Y no hubiera querido que lo recordara con tristeza.

-Explícame la importancia de esa conversación que escuché -lo invitó Sakura tratando de evitar la tristeza y la oscura vulnerabilidad de sus ojos y de distraerlo.

-Digamos que tenemos dos empresas, A y B -comenzó a explicar Shaoran-. Primero compras el stock de la empresa A, y después dejas correr el rumor de que estás interesado en adquirirla. Los precios de ese stock suben. Entonces vendes el stock a un precio más alto. Y luego, sin previo aviso, te lanzas sobre la empresa B, en la que los valores del stock no se han incrementado, y te sitúas como propietario de una empresa a un buen precio.

-Es difícil.

-Sí, así es como me consideran en los negocios - confirmó Sakura sin ofenderse lo más mínimo -. Pero si mis verdaderas intenciones salieran a la luz el precio del stock de la compañía B se dispararía y no lo compraría.

Sakura apartó los platos de la cama. Cuando volvió al dormitorio Shaoran estaba dormido. Su corazón, que se había derretido como el caramelo, su corazón volvió a oprimirse al verlo. Parecía exhausto, pero mucho más en paz de lo que lo había estado a lo largo de todo aquel día. Por una vez en su vida Sakura se iba a dejar llevar. Por regla era muy precavida, prefería verlo todo en nítidos tonos blancos y negros antes de arriesgarse. Pero en esa ocasión era demasiado tarde...

Sakura no abrió los ojos hasta las ocho de la mañana del día siguiente. Shaoran estaba aún profundamente dormido. Y aún así era guapo, pensó Sakura contenta de que no la viera echa un desastre. Shaoran, en cambio, era la versión masculina de la perfección. Hasta su piel bronceada brillaba contra el blanco de la sábana.

Sakura salió de la cama con menos valentía de la que había entrado la noche anterior. A la clara luz de aquella mañana taipana era perfectamente consciente de que se había decidido por un camino del que no había marcha atrás. Sus sentimientos habían llegado a un nivel muy alto, y eso le asustaba.

Se puso el pantalón corto y se asombró al ver que era su talla exacta. Se sirvió un vaso de agua y picó un trozo de naranja y de manzana. Necesitaba aire fresco, distanciarse de Shaoran, de modo que fue a dar un paseo por la playa.

Un hombre que confesaba tener planes para una mujer desde el principio resultaba digno de confianza. Shaoran parecía una persona honesta y abierta. Bien, no le hacía feliz haberse rendido y caído en su cama tan deprisa, pero sí le gustaba el hecho de que él hubiera sido su primer amor. Al menos no tendría la sensación de que era una mujer fácil.

Más aún, imaginar que ellos dos hubieran podido mantener esa relación teniendo en cuenta que ella era la mujer de la limpieza de su edificio de oficinas rayaba casi en el esnobismo. Pero eso a él no parecía importarle. Además ella era la encargada de la librería del señor Nagasaki, aunque no ganara mucho. En cuanto volviera a casa iría al banco y solicitaría el préstamo. Sólo el miedo a que no se lo concedieran la había estado reprimiendo.

Sakura miró el reloj y se dio cuenta de que llevaba dos horas paseando. Caminó de vuelta a la casa y vio a Shaoran apoyado sobre la barandilla, aparentemente esperándola. De pronto se le quedó la boca seca. Cuanto más se acercaba y lo miraba más la absorbía él. El aspecto de Shaoran era sensacional. Llevaba ropa elegante y sencilla, de diseño. Con chinos ajustados a sus poderosos músculos. Hubiera deseado que no llevara las gafas de sol que ocultaban sus ojos.

-Me han llamado por el móvil -dijo él cuando ella estaba aún a unos pasos.

Sakura se dio cuenta inmediatamente de que algo no iba bien. Su tono de voz era helado, tan carente de emoción que le causaba escalofríos. Se detuvo. Sus ojos verdes traicionaron su ansiedad e inseguridad.

-¿Qué ocurre? - Preguntó

-En el mismo instante de abrirse las bolsas el precio del stock de la Palco Technic ha comenzado a subir -informó Shaoran con una calma letal. Sakura se quedó mirándolo inquieta, demasiado temblorosa como para comprender de inmediato lo que había querido decir-. Dijiste que no habías conseguido hablar por teléfono desde el aeropuerto, pero es evidente que mentías - añadió Shaoran con el mismo tono de voz indiferente-. Filtraste esa información confidencial y naturalmente alguien se ha aprovechado de ella. Espero que te haya producido importantes beneficios.

-¡La única llamada que hice desde el aeropuerto fue con tu móvil! -se defendió Sakura-. ¡Por el amor de Dios, Shaoran...! Si algo va mal no tiene nada que ver conmigo, yo no he filtrado ninguna información... ¡Ni siquiera hubiera sabido a quién contárselo!

-Son demasiadas coincidencias, Sakura. Por ejemplo, ¿dónde estabas esta mañana cuando me desperté?

- Yo... -Shaoran parpadeó desconcertada.

-Ves, ¿que tenías miedo de mi reacción cuando me enterara de todo? -inquirió Shaoran directo-. Sabías que me iba a enterar antes de que tú abandonaras la isla, pero eras demasiado avariciosa como para pararte a pensarlo, ¿verdad?

El sol caía sobre Sakura con fuerza, haciéndola sudar, pero en su interior un asombroso frío se extendía como un glaciar. Por fin comprendía de qué la acusaba y aquello, si acaso, la aturdía.

-Shaoran, lo has mal interpretado todo -protestó Sakura-. Siento mucho que esa información haya salido de tu oficina, pero no me gusta que me acusen de algo que no he hecho. Te advertí de que había alguien más escuchando...

-No insultes mi inteligencia... -contestó Shaoran curvando los labios con un hondo desprecio.

-¿Qué inteligencia? -preguntó Sakura entre irritada y asustada-. Si tuvieras alguna te darías cuenta de que es imposible que sea yo la responsable de esa filtración.

-Has arruinado mis planes, y después prácticamente te has metido en mi cama prostituyéndote para tratar de aplacar mi ira -la acusó Shaoran amenazador.

Aquella acusación heló el aire. Sakura tembló, se puso pálida hasta la muerte. Shaoran se quitó las gafas de sol y la escrutó con ojos ámbar y brillantes.

-No... Ahora que te miro veo que se trataba de algo más personal que eso -argumentó Shaoran con una insolencia de seda.

-¡Eres un bastardo! -susurró Sakura reaccionando a aquella crueldad calculada con una instintiva defensa.

-Así que por una noche he ido de visita a los barrios más bajos -concluyó Shaoran-. Ha sido toda una experiencia, pero no pienso volver a repetirla.

-No, he sido yo la que ha ido de visita a lo más bajo, Shaoran -le contradijo Sakura con ojos brillantes, de esmeralda, echando atrás la cabeza-. Tú lo único que tienes es una abultada cuenta bancaria, porque de clase la tienes tanta como un pastor de cabras.

Shaoran hizo una mueca y se quedó helado en su sitio. Sakura subió al porche pasando por su lado y entró en la casa. Lo único que deseaba era ponerse unos zapatos y escapar. Se apresuró a entrar en el baño, donde tenía la ropa, y al cruzar un poderoso brazo la detuvo.

-Vuelve a decir eso otra vez -la invitó Shaoran en voz baja, en tono de amenaza.

-Tienes tanta clase como un pastor de cabras - repitió Sakura mirando al espacio-. Y desde luego no me cabe duda de que, con esa comparación estoy insultando al pobre pastor. El puede que sea pobre, pero si no es honrado al menos tiene una justificación.

-Mientras que yo en cambio... -continuó Shaoran en un tono de voz más alto.

El corazón de Sakura latía tumultuoso. Podía sentir la rabia de Shaoran, cruda como un huracán, crujiendo en el aire. Sin embargo no podía reprimir su deseo de contestar.

-Mientras que tú eres rico y privilegiado, y un cerdo ignorante. ¡Y ahora quítame las manos de encima!

Una décima de segundo más tarde Sakura dejó escapar un gemido estrangulado al sentir que él la levantaba del suelo y la ponía sobre la cama. Aterrizaron a tan increíble velocidad que se le cortó la respiración. Sakura se quedó clavada. Él estaba pálido a pesar del tono bronceado de su piel, y sus ojos ámbar brillaban intimidándola.

-¡Si fueras un hombre te habría matado por insultarme de ese modo!

-¡Me estás asustando...! -musitó Sakura.

Una expresión de terrible desagrado cruzó el rostro de Shaoran, que se enderezó instantáneamente

-El helicóptero te está esperando en la villa -añadió entre dientes -. ¡Haz tu maleta y márchate! ¡Y no vuelvas a poner un pie en el edificio de Corporaciones Li International!

Sakura, tan pálida como la sábana, sacó las piernas de la cama y se sentó.

-Pensé que podría amarte, pero ahora te odio - musitó con voz espesa.

Shaoran dejó caer un montón de billetes sobre la alfombra, a los pies de Sakura, con un gesto de desprecio. Ella los miró incapaz de pronunciar palabra.

-Como tú misma has dicho muy bien los negocios son lo primero y lo último en tu vida. Así que, si te sirve de consuelo, he pasado una noche fantástica.

Por un momento Sakura se sintió devastada, pero después su reflejo innato de supervivencia la hizo reaccionar.

-¿Es eso lo que cuesta el billete de avión desde Hong Kong?

-Jīdū¿qué significa eso?

-La pobre gente como yo tiene que ser práctica. No sé cuánto cuesta un billete en avión de aquí a casa -explicó Sakura negándose a mirarlo, negándose a sentir nada.

-Puedes recoger tu billete de vuelta en la terminal.

-Entonces lo único que necesito es dinero para el transporte a casa una vez que llegue a Japón -dijo Sakura tomando un billete del suelo y resolviendo mandarle el cambio-. ¿Qué hay de Rika?

-¿De la otra mujer de la limpieza? ¿Tú qué crees?

-Que si echas también a Rika vas a lamentarlo -Sakura levantó la cabeza despacio, muy despacio, con una mirada tan fría como la de él. Era el momento de proferir la peor amenaza de su vida-: Acudiré a los periódicos, Shaoran. Les contaré toda esta historia en verso, ya que parecen tan interesados en ti. Y con lo que saque compensaré a Rika...

Shaoran la observó con un disgusto y una incredulidad inconfundibles. Sakura estaba sobrecogida, pero se puso en pie por miedo a delatar su debilidad. Le dio la espalda, recogió sus zapatos viejos y se los puso. Luego, con la bolsa de la ropa de trabajo en la mano, pasó por delante de él con la cabeza bien alta.

Llegar hasta el ascensor de la villa se le hizo eterno, y lo mismo atravesar el vestíbulo. El helicóptero estaba aparcado a cierta distancia de la casa.- Subió a él tratando de mantener el control y, sobre todo, de no pensar en lo estúpida que había sido echando sobre sí aquella desgracia. Pero el primer suspiro de autocompasión escapó de su boca mucho antes de que abandonara Hong Kong. Sakura no estaba acostumbrada a cometer errores, y menos aún con los hombres. Era una persona cauta. Por eso, cuando volvió a recordar todo lo ocurrido, no pudo creer que se hubiera comportado de un modo tan tonto. De inmediato decidió que había recibido lo que se merecía. Ella misma se había auto invitado toda aquella humillación.

¿Cómo había podido olvidar que aquel hombre era el modesto chico que, pavoneándose, había asegurado ser capaz de persuadirla para que se acostara con él? Y, lo que era aún peor, Sakura se veía obligada a reconocer que se había sentido muy próxima a una persona capaz de juzgarla y malinterpretarla. Shaoran ni siquiera la había escuchado.

¿Pero qué se podía esperar de alguien tan estúpido y con tantos prejuicios, por otro lado? El problema era que nunca nada le había dolido tanto como aquello... no hizo más que llorar amargamente.

Hola, Hola. No me maten (de nuevo) por dejar el capitulo hasta aquí es que asi son los capitulo yo también me eh quedado en (¿?) cuando lo estaba leyendo T-T…como les dije les va encantar este capítulo jejeje gracias por la espera y me hace muy les que estén enganchadicimos con la adaptación jejejeje.

Como ven no todo es color de rosa pero después de una noche muy… muy… acalorada por decirse siempre está el gusanito de la intriga por parte de Shaoran y como siempre la pobre de saku pagando los platos rotos T_T.

Agradecimientos a:

Princessmalfoy10, Miss no - Eyebrows, gisselVG, saku.93, SL, sake22, Shizuka22, vmi5, cainat06, maring, pricessitha45655, y a casey87carter.

Muchas gracias por sus comentarios de verdad le estoy muy agradecida que le estén gustando y también les pido disculpas sin en los capitulo anteriores se confundieron en los personajes es que cuando leo los capítulos se me pasa algunos por alto y cuando los arreglos no se guardan cuando están publicados de verdad mil disculpas Y_Y

Bueno me despido por ahora, hasta el próximo cap n_n

PD: para las que me comentaron en mi songfic "cuidarte el alma" también muchísimas gracias es bueno saber que el esfuerzo valió la pena jejeje aunque para la próxima la pongo con mejor ortografía = 9

Bye!