Adoración

-¿Qué clase querías perder?

-Biología- me contestó-. Hoy teniamos que hacer un examen de sangre y bueno, como tengo 24 pares cromosomaticos, imaginate lo que hubiese pasado... o lo que te hubiese pasado a ti, creo que te salvé.

-¿A mí?

-Bueno, te explicaré- me dijo con un suspiro-. Los hombres lobos y yo, que soy una hibrida, tenemos 24 pares cromosomaticos, los vampiros tienen 25 y bueno tú... tú tienes 27.

-¡¿27?!- pregunté exaltado.

Nunca pensé que me exadería tanto de la cantidad normal de cromosomas. Me imaginé que alguien llegase a descubrir que yo tengo esa cantidad de cromosomas. Ya Nessie que tenía uno más de lo normal llamaría la atención, pero yo que tengo cinco más de lo normal... ¿Acaso nunca podría volver al médico?

-Todas mi revisiones son hechas por Carlisle- me explicó.

-Ah, es médico.

-¿No te intriga saber cómo sé yo cuantos cromosomas tienes?

-Ya lo sé...

Nessie me miró desconcertado, también algo asustada, como si tratase de entender en vano como yo supe todo aún en la inconsciencia. Y lo supé, porque exactamente estaba consciente.

Suspiré.

-Me fueron a espiar, nunca me quedé dormido... por cierto, tienes una hermosa voz.

-¡Lo supiste todo el tiempo!- me gritó.

-Sí- le contesté calmado.

-¿Por qué te lo tomas con tanta calma?

-Simple- le contesté sonriendo-. Sabía que solo tenías curiosidad de mí, así como yo de ti. Los amigos confían entre ellos, yo sabía que no me ibas a hacer nada, así que sentí seguridad ante todo.

-¿Sabes los riesgos de tener una amiga hibrida?

-Si es mi amiga, no me interesa.

Y era verdad. Lo último que me iba a interesar era cuantos riesgos tenía al estar cerca de Renesmee, me podía imaginar que había cientos de ellos, pero al fin y al cabo ¿Qué me importaba? Yo quería conocer a Nessie y nada me iba a impedir hacerlo, ni siquiera los riesgos de está amistad.

Me di cuenta de lo mucho que disfrutaba estar con ella, el solo estar cerca de ella, de sentir su aroma, su cálida piel, sus suaves manos, el solo hecho de saber que su existencia estaba rondando cerca mío, el solo sentir su vitalidad, sus emociones, todo causaba un efecto en mí que hacía que pasase de la admiración a la adoración. Adoraba a Renesmee Cullen, más allá de lo que podía haber imaginado. Era tan perfecta a su modo, que todo el hermoso bosque de Elmo era opacado ante su deslumbrante muestra de belleza, ante su personalidad, su mente, sus emociones, nadie podía competir con Renesmee, ni siquiera yo, fue entonces cuando la última gota de egocentrismo por mi nueva apariencia me dejó.

Nessie se voltió y me vio la cara con felicidad.

-Sabes- me dijo-. Nunca había sentido tanta libertad.

-¿A qué te refieres?

-Papá siempre está protegiendome, es muy sobreprotector- me comentó-. Adoro a mamá y puedo hablar de todo con ella, pero hay cosas que prefiero no contarle. Lo mismo me pasa con Jacob... en cambio contigo, siento que no tengo que guardarme nada, siento que no vas a jusgar ningún error mío, que no esperas que yo sea perfecta... siento que contigo puedo ser yo misma.

-Nessie...

-Ahora, por favor no te confundas- me pidió muy seria-. Porque yo amo a Jacob, pero necesito a alguien con quien pueda verme de está manera... ¿Te importaría seguir como estamos...? ¿Solo como amigos?

Eso era suficiente para mí. No necesitaba que ella me adorase como yo la adoraba, ni que me amase como amaba a Jacob. Lo único que necesitaba para ser feliz era estar cerca de ella, aún cuando no fueramos pareja.

Se me ocurrió una idea y me arrodillé.

-Juro que seré tu amigo para siempre, lo juro por mi escencia de ángel.

Nessie río.

-Me alegro, ahora parate, no necesitas seguir el ejemplo de los cuentos de hadas acerca de los ángeles.

Me leventa y ambos nos reímos.

Ambos nos dirigimos a toda velocidad al colegio. Una vez más, nadie nos vio entrar, ni salir. Solo fuimos a buscar nuestras cosas para poder llevarlas a nuestras respectivas casas después.

Nos dirigimos a un lago que había cerca del pueblo. Allí ambos nos pusimos a lanzar rocas. Como era de esperarse, Nessie lanzaba perfectamente sus rocas y daban muchos botes en el agua, como si no fuesen a parar, mientras que mis tiros daban o muy pocos o ningunos.

-Trata de buscar piedras planas- me sugirió Nessie con tranquilidad-. Luego lanzalas con fuerza hacia adelante, no hacia arriba, ni hacia abajo.

Siguiendo la indicación de Nessie, mis tiros fueron mejorando cada vez más, pero ella seguía siendo perfecta al tirar las piedras. Parecía que nunca se iban a detener, que iban a cruzar el oceano antes de detenerse.

-Cuentame de tu familia- me pidió Nessie.

-Vivo con mis padres- le dije mientras lanzaba una nueva piedra-. Hace unos años perdí a mi hermana y a mi abuela.

-Lo siento- me respondió realmente arrepentida-. No debí tocar el tema...

-Está bien, pensaba contartelo alguna vez de todos modos- le dije con calma, mientras lanzaba otra piedra y veía como el atardecer se apoderaba deldía-. Se ha hecho algo tarde.

-Hemos pasado todo el día juntos- comentó Nessie apoyando en mi hombro derecho-. Tu hombro es cómodo.

-¿El de Jacob es así de cómodo?

-Sí, claro que lo es, me encanta recstarme así, en su hombro... tal como ahora lo hago contigo...

-Me alegro de que estes cómoda...

-¿En verdad está bien para ti?

-¿El qué?

-Ser solo amigos...

-Está bien para mí, ¿Acaso tienes algún problema con eso?

-No... solo era para asegurarme de que te puedo mostrar algunas cosas...

-Ah, sí... tu don...

-¿Quieres ver algo de mi familia?

-Por supuesto.

Nessie levantó su mano y la puso en mi mejilla. De pronto, yo ya estaba en otra parte. Reconocí a la figura de Jacob en frente mío. Estaba jugando con Renesmee, la mantenía muy entretenida. Tenía una mirada profunda, en ella podía ver que para él el mundo no era nada sin Renesmee, y pude sentir que Renesmee quería a Jacob, lo amaba y lo adoraba, porque era suyo, porque siempre estuvo para ella, y siempre lo estaría. Lo adoraba, lo amaba, no había nadie excepto sus padres, que quisiera más. Claro que amaba a todo su entorno, a toda su familia. La imagen cambió y pude ver como estaba toda la familia reunida. Rosalie, Emmet, Carlisle, Alice, Jasper, Bella, Edward, Seth, Leah y Jacob, todos alrededor de Renesmee celebrando su cumpleaños. Si no hubiese estado en la memoria de Nessie no hubiese reconocido a todos los presentes. Toda la alegría que se presentaba en los alrededores de Nessie era tan íncreiblemente grande, incluso Leah que era la más apartada, ya se había acostumbrado a estar con Nessie, y a conciderarla parte de su familia, aunque algo lejana. Todos estaban ahí por razones diferentes, pero todos eran familia. La felicidad inundaba a Renesmee.

Luego volví a la realidad y vi como Nessie se sonrojaba.

-Bueno, eso es lo que siento por ellos.

-Eres una persona llena de amor- le dije observandola con ternura-. Eres una gran persona.

-Tú igual.

Me tocó una vez más y vi la escena en que ambos estabamos conversando de la vida. Yo me había vuelto un elemento más de los que tanto amaba, era una persona tal como lo dijo, con la que podía compartir todo. Ella no tuvo miedo de decirme todo lo que quería decirme, cosas que jamás se hubiese atrevido a decirle a Jacob por pura vergüenza. Pero esa timidez no existía conmigo, ella era totalmente libre de decirme todo lo que ella deseaba, todo lo que le gustaba o no, todo lo que encontraba extraño, interesante, extravagante. Ella podía decirmelo todo, cosas que había guardado para sí por tanto tiempo, al fin tenía a alguien con quien compartirlas, un amigo de verdad, un amigo que ella amaba mucho a pesar de conocerlo tan poco tiempo.

Me quitó la mano de la mejilla.

-¿No es increible cómo avanza nuestra amistad?- me preguntó llena de sonrisas-. Nunca he llegado a amar a un desconocido tan rápidamente.

-Ya no soy un desconocido- le corregí-. Y me pasó lo mismo contigo.

Ambos sonreimos. El crepúsculo comenzó a devorar el día, convirtiendolo en noche.

-Será mejor que volvamos a nuestras casas.

-¿Volveremos aquí mañana?- le pregunté lleno de esperanzas.

-Claro, esté será nuestro lugar, solo para nosotros.

"Solo para nosotros" esas palabras me hicieron sentir tan bien. Me hicieron sentir que el mundo tenía un sentido maravilloso, un sentido que nunca le había tomado consciencia. Mis alas se desprendieron sin que yo me diese cuenta. Era la primera vez que Nessie las veía, o al menos eso pensaba.

Nessie se acercó a mí y las tocó.

-Son tan suaves- me dijo con alegría-. Y hermosas...

-Gracias- le dije sonrojado-. No sé como llegaron a salir así de repente.

-Me alegra de que haya pasado, me han encantado.

Le sonreí, todavía sonrojado, mientras ella se alejaba de mí tras darme un beso en la mejilla.

Nunca me había sentido tan dichoso en mi vida, nunca me había sentido tan tranquilo y feliz. Adoraba a Renesmee Cullen, no tenía ninguna duda de eso. Me quedaría como su amigo por siempre para estar cerca de ella. Eso era lo que quería, eso era todo lo que quería, pero el cruel futuro me asechaba, todo dependía de mi decisión. Tendría una desición que tornaría drasticamente mi futuro. Todo dependía del camino que eligiese en ese momento, pero yo no tenía idea. Las desciciones que tomaramos yo, Jacob y Renesmee serían escenciales en nuestros futuros y dejarían una inmortal marca en los tres. Todo dependió de mi descición. Quien trajo el futuro contra nosotros fuimos los tres, pero en especial yo, porque había tomado una decisión de la cual no me echaría para atrás. La decisión de no dejar a Renesmee. Ahora, todo dependía de las desciciones de Jacob y Renesmee, como pueden saber yo narro mi historia, ya sabiendo cuales serían esas decisiones, pero no hablando de un futuro en el cual estabamos atados, fue un futuro que los tres descidimos traer, afrontando las conscecuencias de nuestras propias desciciones. Yo ya hize mi elección, pronto Jacob deberá afrontar la suya y por último, la dulce Renesmee, la cual aún en este presente, sigo adorando, lo cual muestro con cada palabra y cada letra que uso para describirla.

Mi historia debe ser contada, por eso ahora mismo les doy este testimonio, pero quiero que Renesmee, mi Nessie, sepa que aún estoy con ella, que aún en la distancia siempre la amaré. Este es solo el principio de un trágico final.