Porque OTP, también.


First Kiss

..

~AD & KT~

..

Será la primera vez que llevas a cabo una actividad de ese carácter. Quieras o no admitirlo te emociona. En especial porque llevas meses deseando poder verlo trabajar. Te mata la curiosidad.

Tu jefe te pide que seas atento que quites ese semblante casi siempre aterrador. Pero no le tomas importancia y le aseguras que una vez allá, mostrarás otra faceta. Subes a la patrulla con tu compañero en el asiento del copiloto.

Las calles están tranquilas, la primavera está por abrirle paso al verano por lo que la temperatura asciende poco a poco. Kasamatsu permanece mirando por la ventana, más serio de lo normal. Lo cual te intriga.

"¿Pasó algo con Kise?"

Le preguntas con desfachatez. Él te mira enarcando una ceja y bufa molesto. Has acertado como siempre.

"Lo de siempre. Ya sabes, es muy celoso"

"¿Y ahora a quién ha amenazado de muerte si se atreve a verte siquiera?"

La gracia que el asunto te provoca se evidencia en el tono de tus palabras. Yukio te pega un puñetazo en el brazo, que sí, te ha dolido un poco.

"¿Recuerdas a Aida-san? La antigua entrenadora de Seirin"

"Ni cómo olvidarla. ¿Lo engañas con ella?"

"Por supuesto que no, ella está con Kiyoshi. Es sólo que ayer por la tarde pasé a su gimnasio, Riko-san tuvo un pequeño accidente al traer la caja con los tarros de proteína y reaccioné tomando sus manos…"

"Entonces el idiota de Kise hizo aparición, vio en la escena algo que no había y armó el berrinche" Completaste.

"Efectivamente"

Se miran mutuamente con el ceño fruncido, pero no puedes evitar carcajearte junto a él. Conoces a tu rubio amigo lo suficientemente bien como para recrear la imagen en tu cabeza al pie de la letra.

"Prepárale la cena, un baño con sales aromáticas y reconcíliate en la cama. Eso podría gustarle"

Sugieres, haciendo sonrojar a tu amigo. Él asiente aprobando tu idea. Cuando te das cuenta de dónde están sonríes complacido. Estacionas el coche justo en la verja de entrada del edificio que visitas a menudo, sólo hasta los jardines.

Desciendes y los gritos de emoción llegan a tus oídos de inmediato. Te hace sonreír. Abres la puerta trasera e indicas al perro que está echado en el asiento, que también baje. La directora del lugar les recibe agradecida y les saluda amablemente. Los lleva al interior, donde tienen que separarse.

Su salón está al fondo. No hay cuerpecitos amontonados en la entrada, pero en cuanto estás en el umbral te percatas de la ansiedad que soportan, seguramente, por indicaciones de su profesor encargado.

— Bienvenido, Aomine-kun

Se acerca a ti con una sonrisa, la liga rosa que sujeta la mitad de su flequillo te enternece sobremanera. Tienes años sin verle así. Sabes que es obra de las pequeñas que antes rodeaban al peli celeste por sus risas traviesas.

— ¡A que Tetsu-sensei se ve guapo, Policía-san!— exclama una de ellas, llegando hasta ti, alzando los bracitos. Sin poder resistirte, la cargas, haciendo protestar a todo el grupo.

— No digas cosas vergonzosas, Chie-chan— le reprenden él, con una sonrisa.

— Se ve guapísimo, Chie. — afirmas, ella aplaude ante su triunfo y Tetsuya enrojece levemente. La arrebata suavemente de tus brazos y te pide te sientes al frente.

— ¡Un perrito!

Nigou ha entrado y se ha postrado a tus pies, moviendo ligeramente la cola, contento con los niños. Su chaleco azul, con la leyenda "POLICÍA" en el lomo llama aún más la atención de los pequeños.

— Niños, ahora todos tomamos asiento y dejamos a Aomine-kun hablar, ¿de acuerdo? Primero, ¿qué hacemos cuando tenemos un invitado?

— ¡Buenos días, Aomine-san~!

Los pequeños obedecen de inmediato a Tetsu y quedas maravillado con la tersura de su voz al dirigirse a ellos. Es como verlo en otra dimensión, pero sabes que él siempre ha sido así de cariñoso. Su mano se posa en tu hombro, dando señal de que puedes dar comienzo a tu misión.

Una veintena de pares de ojos grandes, redondos y brillantes se posa en ti, aguardando. Primero te presentas y después contestas sus preguntas. Manita a manita se eleva con efusividad. Algunas preguntas muy inocentes, otras peculiares y hasta graciosas.

— Aomine-san, ¿es cierto que los policías y los bomberos trabajan juntos?— cuestiona un pequeño castaño al fondo.

— Sí, muchas veces así es. Nosotros atrapamos a los malos, mientras ellos apagan el fuego. —contestas haciendo ademanes con las manos.

— ¡Entonces Kagami-san no bromeaba con nosotros!— exclama su amigo, chocando su palma con la del castaño que había preguntado.

Diriges una mirada interrogante hacia Tetsu. Él asiente tranquilo, sabe lo que estás pensando y seguramente se ríe internamente. Pero después de todo es la Semana de las Profesiones.

— Entonces Midorima-sensei ayuda a las personas que Aomine-san y Kagami-san rescatan. — afirma una niña morena de la segunda fila.

— Correcto.

— Y si a Mukkun se le sale de control el horno…

— Yo lo perseguiré por descuidado, mientras Kagami le echa agua. — dices con naturalidad. Las risas resuenan de pronto y te sientes a gusto entre tanta inocencia.

— Y eso si no le pide a Ki-chan lo ayude a escapar con su avión— agrega otro travieso, haciendo renacer las carcajadas.

— A-aomine-san, yo tengo una pregunta— una voz tímida llega desde la primera fila. Ubicas a Chie y a su lado una pequeña con coletas levanta la mano.

— Anda, ¿qué quieres saber?

— ¿Usted ya dio su primer beso?— pregunta ahora decidida, prestándote toda la atención del mundo. Su interrogante te toma por sorpresa, al igual que a Tetsu, al igual que a sus compañeros.

Te quedas callado un momento, pensando. Por supuesto que lo habías dado, hace muchos años atrás, en secundaria. Vuelves a sonreír y te aclaras la garganta para contestar.

— Claro que sí— dices con orgullo— Cuando era un mocoso de 14 años.

— ¿Fue mágico?— pregunta una niña más.

— Oh, sí que lo fue. ¿Les cuento?

— ¡Sí!

Te ríes ante el avasallador interés. Tetsuya se sienta a tu lado y acaricia a Nigou, evidentemente avergonzado, al menos a tus ojos. Vuelves a respirar hondo.

Como ya dije, tenía 14 años cuando pasó— comienzas— Recuerdo que ese día amenazaba lluvia. El cielo estaba oscurecido por las enormes nubes de tormenta. Y lo peor de todo es que teníamos entrenamiento hasta bien entrada la tarde.

Todo había empezado como siempre, primero el calentamiento, después los múltiples partidos de práctica. A mitad de la jornada, la lluvia cayó y se hizo torrencial. ¿Qué si me dan miedo las tormentas? Yo no le tengo miedo a nada, pequeña. Por eso soy poli. ¿En qué iba? Ah, sí. Nuestro capitán dijo que seguiríamos hasta que la lluvia se detuviera, y en cuanto eso pasara podríamos irnos para evitar un nuevo diluvio.

El caso es que una hora después el aguacero se detuvo. Pero para mi mala suerte fui castigado por empezar una pelea con Kise. ¡El muy tonto se salvó sólo porque tenía una sesión fotográfica! ¡Ouch, Tetsu. ¿Por qué me golpeas?! Bien, no vuelvo a decir una palabrota.

Me quedé solo levantando el habitual tiradero que dejábamos después de las prácticas. Empecé levantando los balones, cuando me alcé con dos balones bajo cada brazo, una voz a mis espaldas me habló: "Déjame ayudarte, Aomine-kun" Brinqué hacia un lado por la sorpresa. Cuando me di cuenta, esa persona con cabello azul como el cielo allí estaba, donde antes no.

Le grité molesto por no hacerse notar antes. Esa persona sólo se rió de mí. Acepté su ayuda. Nos tomó casi hora y media poder dejar todo en orden. Cuando ya estábamos por terminar de llevar todo al almacén, la lluvia volvió a caer, pero ahora con más fuerza. Nos dimos prisa y arrastramos el carrito de los balones hasta el fondo del cuarto.

Estábamos por salir cuando repentinamente las luces se apagaron y la pesada puerta se cerró, dejándonos atrapados. ¡Oh sí! ¡Estaba muy oscuro! Entonces me moví con la intención de abrir la puerta aunque fuera a la fuerza, pero terminé tropezando aparatosamente con un maldi… digo, un balón suelto, estrellándome contra otro cuerpo. Me moví para hacer que cayera sobre mí. Y lo logré, pero cuando me di cuenta, sentí algo muy suave, tibio y dulce sobre mi boca. Las luces volvieron a encenderse y fue entonces que descubrí que eso que hacía presión sobre mis labios, eran los labios de esa persona.

Mis ojos se abrieron grandes como platos, las mejillas se me incendiaban y la barriga se me revolvió. ¡Hey, que lo digo en un buen sentido! Por alguna mágica razón no quise que se fuera así que le abracé fuerte, hasta que creí que si no respiraba terminaría ahogándome.

Me levanté torpemente y salí rojo hasta las orejas de allí. Aunque al final, terminé esperándole fuera del gimnasio

Terminas de hablar y puedes tocar con la yema de los dedos el denso silencio.

— ¡Uwaaaaah! ¡Qué romántico, Aomine-san!— chillan las niñas de la primera fila.

— ¡Yo quiero que Policía-san me de mi primer beso a los catorce!— grita otra pequeña, dos hileras más atrás. Tú te ríes sin poder evitarlo.

— Será un placer.

— ¡Yo daré mi primer beso como Aomine-nii! Como todo un hombre. — asegura un niño al fondo.

La algarabía se extiende, hasta que la campana por fin suena. Acompañas a Tetsu a la entrada, donde devuelve a cada enano a los brazos de sus padres. Los niños y las niñas se despiden de ti y de él con gran entusiasmo y te piden no tardes en volver a visitarlos.

Más atrás llega Takao en compañía de Kasamatsu, haciendo lo mismo que ustedes. Saludas al moreno menor, que te devuelve el gesto.

Sientes un leve tirón en los pantalones. Chie busca tu atención con ello y cuando finalmente la observas, sus ojitos te admiran encantada.

— Tu primer beso fue mágico porque fue con Tetsu-sensei. ¿A que sí?— pronuncia ella sin reparo alguno y sonríe aún más al comprobar que tiene razón, pues la cara te ha enrojecido y a Tetsuya ni se diga.

Ríes fascinado por la perspicacia en ella. Te acuclillas y pones el índice sobre tus labios.

— Has acertado completamente. Pero queda entre nosotros, ¿de acuerdo? O te arrestaré— amenazas sin malicia. Ella asiente enérgicamente y se despide agitando su manita, llegando hasta los brazos de Kazunari, que la recibe con un ataque de besos.

— ¿Es la hija adoptiva de Midorima y Takao?— preguntas ahora comprendiendo el por qué de su ingenio.

— Parece niña de su propia sangre, ¿verdad?— dice Tetsu divertido— Avispada y observadora como Takao-kun e inteligente como Midorima-kun.

Estás de acuerdo con ello. Kasamatsu se despide de ustedes sin acercarse. El jardín de niños se queda prácticamente vacío y Tetsuya te pide lo acompañes de vuelta al aula, donde debe recoger antes de marcharse.

Nigou se queda afuera jugueteando un poco. Tetsu ha terminado, se yergue y desata su flequillo. Lo abrazas lentamente por la cintura y dejas caer tu barbilla en su hombro. Quitas una mancha de acuarela de su mejilla y te sonríe agradecido.

— ¿Sabes, Tetsu? No me importaría tropezar contigo llegando a casa. — susurras y te pega un leve codazo en las costillas.

— Sólo si aceptas trastabillar con la orilla de la cama y no con el escalón principal, Aomine-kun. — musita. Se acomoda mejor entre tus brazos y te rodea el cuello con los propios.

— Trato hecho.

Dices y cierras el acuerdo con un beso previo, que te es correspondido sin vergüenza alguna.

"¿Te dan miedo las tormentas, Aomine-san?" Te había preguntado Chie.

"Yo no le tengo miedo a nada, pequeña. Por eso soy poli." Respondiste. No era mentira. Pero hay algo más con respecto a eso.

Porque desde entonces las tormentas son tu fascinación. Siempre que una se desata, también lo hace el recuerdo esa primera unión. El beso que cambió lo tuyo con Tetsu, para siempre. Atándote a aquél que es el amor de tu vida.


¡Yo sé que siguen esperando a Mukkun y Sei-chan! Lo tendrán tarde o temprano, es sólo que me son un poquito más difíciles. Intentaré manejar la mayor cantidad de parejas posibles.

¡Estoy contenta! Tal parece logré hacer un buen trabajo con el AoKi, jajaja. Muchas gracias por sus comentarios, (FujoshiSecreta, Fujimy y el Guest, ya que no les puedo responder por PM)

Las siguientes parejas que ya tengo más o menos pensadas son: HimuTaka (sé que no es del gusto general, pero a mí me llaman terriblemente la atención), HyuuRiko, KiyoHyuu y en serio ya estoy trabajando en el MuraAka, jaja. (No en éste orden)

Espero sus comentarios, claro, si se animan a dejarlos.

¡Hasta el siguiente, mil besos!

Rizel~