Peligrosas Deducciones
Capítulo 4
Iban de regreso a su apartamento, de nuevo en el coche de Mycroft.
John había observado que su amigo mantenía las manos juntas y tenía una mirada distante, señales inequívocas de una profunda concentración. Por lo que había guardado silencio durante la mayor parte del trayecto. Sabiendo de antemano que a su amigo no le gustaba que lo distrajeran. Pero al ver que Sherlock se relajaba en su asiento, se sintió libre para preguntar.
-¿Cómo supiste que había sido una misión de rescate?-
-Era obvio- dijo sin apartar la mirada de la ventanilla.
John resopló.
-Para tí-
A Sherlock le brillaron los ojos -Puedes deducirlo, John ¿cuál fué la prioridad de los atacantes?-
John pensó replicar lo primero que se le viniera a la mente, pero al ver un asomo de sonrisa en las facciones de su amigo se sintió en una especie de prueba así que trató de esforzarse en responder a la pregunta, concentrándose en lo que había visto.
-La oficina- finalmente contestó
Sherlock asintió sonriendo volviéndose hacia él.
-Correcto. Éstos dos individuos, después de atacar el lobby, se abrieron paso hasta el techo del edificio- dijo rápidamente -si su único objetivo hubiera sido atacar bien pudieron haber tomado el helicóptero y haber salido de ahí sin ningún problema. Sin embargo sobrevolaron el edificio y dispararon contra una de las oficinas ¿la recuerdas, puedes verla en tu mente?- le preguntó de repente entrecerrando los ojos
John asintió despacio
-¿Puedes ver la pared opuesta a la ventana?- John frunció el entrecejo, no se había fijado en la pared, Sherlock se dio cuenta -Los impactos de bala cubrían toda la parte izquierda y toda la parte derecha, sin embargo el centro estaba intacto, cómo si por alguna razón hubieran evitado disparar ahí- explicó -¿Qué había en el centro de la habitación?- continuó Sherlock hablando rápidamente -La silla. Estaba volcada junto con las mesas a su alrededor y todo lo que se encontraba encima de ellas- Sherlock metió la mano en su abrigo sacando una bolsa de plástico con un electrodo y una jeringa rota pasándoselas a John para que las observara mientras el carro se detenía enfrente del número 221B y el chofer les abría la puerta. Ambos salieron del auto y se dirigieron a su apartamento.
-Juntando eso y el hecho de que en la entrada principal del edificio se encontraba una mancha reciente de sangre, de ésta mañana para ser más precisos, se puede deducir que hoy alrededor de las doce del día un hombre herido fué conducido a esas oficinas para ser interrogado y que poco menos de una hora después, llegaron dos de sus hombres para rescatarlo. El helicóptero no podría acercarse mucho al edificio por las aspas, así que el herido tuvo que haber saltado, sin embargo la distancia era grande, por lo tanto uno de los atacantes tuvo que haber saltado también sujeto por arnés y sujetarlo en el aire-
John se dejó caer en el sofá, mientras que Sherlock tomó de uno de sus estantes un voluminoso y viejo libro lleno de recortes de periódico y notas personales sobre crímenes pasados.
-¿Ambos saltaron y se sujetaron en el aire?- dijo John escéptico -Suena demasiado descabellado. Pudieron simplemente lanzarle un arnés o una cuerda al prisionero-
-Olvidas que los perseguían, John- le respondió Sherlock pasando las hojas del libro -Alguien llegó a la oficina y les estaba disparando. Le dieron al helicóptero ocasionando que éste perdiera combustible y se terminara estrellando. Ellos eran dos. Uno piloteando. ¿Y el otro? Si hubiera estado libre habría disparado contra el que los perseguía-
-¿Así que el prisionero y uno de los atacantes iban colgando del helicóptero?- preguntó John imaginándose la situación y recordando las instrucciones que había dado Sherlock a Lestrade -¿Y tú crees qué cayeron en el edificio frente al Banco Shad Anderson?-
Sherlock cerró el libro de golpe tomando la computadora de John del escritorio entornando los ojos.
-Sabemos que el helicóptero estaba a punto de estrellarse y que de nuestros tres sospechosos, dos de ellos iban colgando y uno seguía en el helicóptero- dijo tecleando rapidamente -También sabemos que ninguno murió en el choque. Es fácil deducir que los que estaban colgados aterrizaron en el techo de algún edificio. El que estaba en el helicóptero tuvo que saltar aferrándose a la cuerda que había salvado a sus compañeros. Y a juzgar por la ventana estrellada a mitad del edificio frente al banco podemos deducir que ahí fue donde el impulso lo llevó. Sus compañeros jalando de la cuerda lo subieron al techo y así salieron los tres de ahí- terminó Sherlock cerrando la computadora, poniéndose de pie y poniéndose su bufanda, preparándose para salir.
-¿Y ahora a donde vamos?- preguntó confundido John. Eran casi las seis de la tarde y no se sentía con ganas de salir de nuevo. Ese día se estaba haciendo muy largo...
-Necesito que tú te quedes aquí para recibir los videos de seguridad y los expedientes que te traerá Lestrade, yo necesito recabar más información- Y con esas últimas palabras salió de la habitación.
Al otro día John se despertó sobresaltado. Había dormido a trompicones, y todavía se sentía cansado pero al escuchar la puerta del cuarto de su compañero cerrarse salió a toda prisa de la cama, atinando a vestirse con lo primero que encontró.
Al llegar a la estancia vio a Sherlock que se preparaba un café en la cocina.
-¡Sherlock! Lestrade trajo los videos, ¡tienes que verlos!- casi le gritó llegando hasta él
John los había visto el día anterior después de darles una ojeada a los expedientes. Eran algo increíble, extraordinario...
-Veo que te quedaste hasta noche viéndolos- sonrió Sherlock
-Estaba esperándote- le respondió John rapidamente -¿A qué hora volviste por cierto?-
-Pasada la media noche-
-¿Pudiste encontrar información?-
-Desde luego. Han estado muy activos. La información sobra. Lo difícil es encontrar a la persona indicada que te diga donde encontrarla-
-¿Un hacker?-
Sherlock asintió.
-Muestrame los videos-
-¡Oh, Tienes que verlos!- exclamo John dirigiéndose a la salita -Pasa todo demasiado rápido... jamás había visto habilidades semejantes- continuó con los ojos muy abiertos. Había visto los videos cuatro veces y seguía sin salir de su asombro. Sherlock lo miró divertido y lo siguió hasta el sofá. John abrió su laptop, el disco seguía adentro, cargó el video y se lo mostró a su compañero de departamento.
John observaba cuidadosamente la reacción de Sherlock, que observó el video de seguridad del lobby con el entrecejo ligeramente fruncido. Sherlock lo volvió a repetir dos veces sin decir nada y cuando terminó, John le puso el video de seguridad del techo del edificio frente al banco. Al observarlo Sherlock bufó enojado.
-Uno- murmuró -Sólo fué uno el que salvó al del helicóptero-
John rodó los ojos. Después de todo lo que habían visto ¿lo que le molestaba era haberse equivocado en su teoría?
-¿Dónde está el video del techo del Departamento de Defensa y el de la oficina?- preguntó Sherlock
-Lestrade dijo que no hay cámaras de video ahí-
El detective juntó las manos con la mirada perdida, pensando.
John volvió a poner los videos y los miró de nuevo. Sacudió la cabeza incredulamente. La velocidad a la que se movían era asombrosa, así como su agilidad y fuerza. Jamás había visto nada parecido. Les ganaban y por mucho a los acróbatas chinos a los que se habían enfrentado hacia unos meses.
-¡Mira! ¡Mira Sherlock, cómo toma la escopeta!- se movían tan rápido que tenia que ver el video cuadro por cuadro para apreciar todos sus movimientos.
Sherlock empujó con impaciencia la laptop que John quería pasarle.
-La verdad es que no esperaba menos- dijo Sherlock sin apenas mover los labios.
-¡¿Qué?!- exclamó John frunciendo el entrecejo -¿cómo puedes decir eso? ¡Ésto es increíble!-
Sherlock sacó una memoria de los bolsillos de su abrigo y se la pasó a John.
-Ayer me estuve documentando. Ésto no es lo más increíble que han hecho, simplemente es lo más "público"-
John la colocó en su computadora y abrió los archivos. Eran un sinnúmero de noticias de enfrentamientos, robos, ataques cibernéticos, balaceras, etc., en donde los sospechosos huían con singular habilidad. Hablaban de persecuciones sobre los techos de las casas y evasiones increíbles. En la mayoría se desconocía a los atacantes, pero había algunas notas en donde el principal sospechoso era el personaje llamado "Morfeo" junto otro nombre que se repetía mucho, "Trinity".
Sherlock tenía razón, habían estado muy activos. Y no sólo en el Reino Unido, ni siquiera en Europa; a juzgar por las pequeñas notas recopiladas habían hecho de las suyas por todo el mundo.
John volteó a ver a Sherlock, que seguía con las manos juntas y la mirada perdida.
¿Cómo rayos podrían ellos terminar con esa organización criminal?
Feliz año nuevo! XD
