Hola, aqui les traigo otro capitulo de este fic, el cual sin duda estara lleno de suspenso y estoy casi segura que quine lo lea quedara mucho mas intrigado de lo que ya estaba hata ahora. Peroprimeroquiero agradecer a:
alastor82
yoruichi granger
Dreaming while awake: Jajaja, me intrigó tu review ¿por que no te gusta leer en español? espero que te guste este capitulo. Pd: "upload" se dice actualizar en español.
¡A leer!
CAPITULO IV
Ginny
La habitación estaba a oscuras desde que me habían traído. La estancia era muy suntuosa, en el centro una inmensa cama con dosel de seda y con miles de almohadas, cojines, cojincitos y cojinsotes; las paredes estaban tapizadas dan hermosos paisajes en colores tierra y las columnas que sostenían la puerta eran de madera tallada. Dentro, toda la iluminación eran cuatro inmensos candelabros que salían de cada pared. En el lado izquierdo de la habitación un mesón con tazones de comida, había manzanas, uvas, peras, higos, varias holganzas de pan, quesos de varios tipos y una gran jarra de vino. No sabía porque había caído allí, ni donde estaban Hermione y los demás, sólo sabía que este era un mundo cruel, todo era tan antiguo, que más que otra dimensión parecía un viaje en el tiempo.
Luego de salir expelida por el hechizo de Hermione, había caído en una villa de leñadores a las afueras de la capital de los siete reinos, en un principio temí que al igual que en el Londres medieval, los muggles trataran de matarme si sabían de mi magia. Así que desde, mi llegada trate de ocultar mis poderes y los usaba cuando era absolutamente necesario.
Las escasas ropas que llevaba, fueron la causa de que algunos leñadores me atacaran y trataran de violarme, en realidad no llevaba nada fuera de lo normal, mi falda escolar en colores rojo y dorado y una camisa blanca de tiras, ya que, era casi verano en Hogwarts y hacía mucho calor; pero al parecer para los estándares de Poniente, estaba vestida como una prostituta, supongo también que no ayudaba que estuviese vagando sola en medio de la noche.
Ahí estaba yo, acorralada por un grupo de ocho leñadores inmensos, todos mirándome lascivamente, si eso no era una situación necesaria no se que lo sería, así que saque mi varita, pero he de admitir que estaba muy nerviosa y la mano me temblaba. Trate de hacerle un "Expeliarmus" pero fue inútil, mi voz se quebró y el hechizo no funcionó. Uno se los leñadores me quito la varita y la tiro a un lado. Luego tomo mis manos y las puso detrás de mi cuerpo mientras me trataba de besar el cuello, de mas esta decir que estaba aterrada. Cuando de depende y de la nada salió un hombre de barba roja y casi calvo que olía peor que un letrina.
Suelten a esa chica ahora mismo.- dijo con voz fuerte como trueno y al verlo todos los hombres pararon.
Lo siento, mi señor, ¿vos quieres ser el primero?
El primero y el único. – dijo el hombre aun sin quitarse el yelmo abollado que llevaba, era un hombre corpulento.
Como usted ordene- respondieron los hombres monótonamente mientras se iban.
El recién llegado se me acerco y su putrefacto se hizo más intenso a mis sentidos. Con cuidado y delicadeza me tomo del mentón yo trate de zafarme pero él me dijo:
No tienes que temer, no pienso tocarte de esa forma.- luego con sus ojos vivaces analizó mi rostro y continuo.- es impresionante, realmente impresionante, no puedo creer, después de tantos años. ¿Cómo llegaste? ¿Qué buscas tan lejos de casa? – por un momento pensé que este hombre sabia quien era y de donde venia, luego la lógica y el miedo a equivocarme pudieron mas y solo dije:
No sé de qué habla.
No intentes negarlo. Sé que no eres de estos lados, sé que no perteneces a este mundo, y sé vienes de la tierra, Norteamérica o tal vez Europa por tus facciones.- al oír esto no me quedo duda, el sabia de donde venia.
¿Quién eres?- dije con asombro.
Soy como tú, vengo de tu mundo, hace mucho que por un accidente científico caí en este horrible y congestionado planeta. Es exactamente igual a la tierra pero mucho más violento y cruel. ¿Cuánto llevas aquí?
Tres días, había estado en los bosques pero ahí no hay comida y nos se cazar.
Entiendo ven conmigo, conmigo estarás segura- dijo y acto seguido me guio hasta un caballo.- ¿sabes montar?
No.
Bueno no te preocupes conmigo no te pasara nada.- acto seguido me subió a la silla y luego se subió detrás de mí y pasó sus brazo a mi alrededor. Su olor ese nauseabundo pero al menos me había tratado con respeto.
Luego de más o menos una hora de marcha llegamos a una inmensa ciudad fortificada y aunque el olor de cañerías nos guiaba desde media hora antes de divisar sus muros. Era una ciudad grande pero no más grandes que las ciudades muggles modernas, como Londres y por en sima de los muros sobresalían tres inmensas construcciones situadas sobre montañas, como formando un triangulo entre ellas. Una era un castillo inmenso cuyas torres se elevaban incluso más que las torres de Hogwarts otro era una construcción redonda con una inmensa cúpula como un coliseo romano y la ultime y más alejada de su vista unas ruinas de lo que parecía ser un cementerio.
Impresionante ¿no? – dijo mi acompañante.
¿Qué es?
Es desembarco del Rey, la capital de poniente. Este país es casi tan grande como el nuevo mundo.
¿Hace cuanto vives en Desembarco?
Hace ya varios años, viví en muchos lugares antes.
¿Y cómo te adaptaste?
Fácil, era adaptarme o morir.
Para cuando llegamos a ese punto ya habíamos llegado a una de las puertas de la ciudad. Estaba custodiada por tres guardias de capas doradas y armaduras del mismo color. Los hombres la miraron con interés uno de ellos, el único que no llevaba casco tenia la nariz aguileña una mirada de ojos negros penetrantes que le hizo revivir los sentimientos de terror que hace poco había experimentado.
Veo que te fue bien en la casería.- dijo el susodicho a su acompañante, este sólo dijo:
Ábreme la puerta.- el guardia le devolvió una mirada de odio pero se apresuro a obedecer y los dejo pasar.
Cabálganos durante aproximadamente media hora dentro de los muros de la ciudad. Durante todo el recorrido las tres edificaciones predominantes nos vigilaban cual centinelas, hasta que, de pronto, en un pequeño callejón mi guía detuvo la marcha en una casucha.
Justo al descender la puerta se abrió y una vieja decrepita con ojos vidriosos y nariz ganchuda se asomaba por ella.
¿Qué me traes esta vez, Baltasar?- pregunto la vieja mientras me escudriñaba cuidadosamente con sus ojos de águila.
Una amiga mía. - dijo mi guía con una sonrisa enigmática.
¿Amiga? Yo sé a qué se refieren ustedes los hombres cuando la llaman a una amiga. - dijo la vieja mirándolo con asco.- Eres un pervertido, mira que esta podría ser tu nieta.
No, le aseguro que no es nada de lo que está pensando, es la hija de un amigo del campo, el pobre acaba de morir y con su último aliento me imploró que cuidara a su hija menor.
Y ¿cómo la piensas cuidar? ¿Montándola como tu yegua personal? - dijo la anciana mientras se carcajeaba a voz en cuello con su boca abierta, dejando brillar a la luz de la luna su único diente, todo amarillo.
Pues necesito que le brindes tu hospitalidad por esta noche, pienso conseguir un trabajo para ella mañana.
¿Un trabajo? ¿Cómo qué? Esta muy flacucha para ser criada, no aguantaría el trote. Y mira esas manos de señorita. - justo al notar esto la vieja lo miro con aun mas desconfianza.- ¿Seguro que no la acabas de raptar de alguna casa de algún Lord?
-¿Por quién me tomas, anciana? ¿Crees acaso que soy un delincuente?
Te tomo por lo que eres, por un hombre. Todos ustedes son unos rufianes de lo peor. Y te advierto que no pienso adoptar ninguna prostituta corrupta bajo mi techo.
Es doncella te lo aseguro.
Deja que ella responda eso.- lo reprendió la vieja decrepita y acto seguido acercó su cara a la mía, y dijo:- Y bien, ¿acaso te comió la lengua el ratón? Era obvio que la anciana esperaba que le dijese algo pero yo no podía imaginar que podría ser. Asustada mire a Baltasar expectante y este me asintió con la cabeza, con sus ojos clavados en los míos.
¿Y bien? ¿Es cierto que eres virgen? - pregunto con toda franqueza la desagradable mujer.
Mis ojos se abrieron como platos al comprender lo que ella quería que le contase y lo cual preguntó sin ningún tacto.
Si lo soy - respondí sin poder evitar sonrojarme intensamente.
-Mmm, pues eso lo veremos - murmuró muy cerca de mi cara, haciendo que percibiera su putrefacto aliento. Y luego dijo a mi guía: - Sólo puedo ofrecerle una cama de paja junto a la chimenea.
Eso será más que suficiente por esta noche.- respondió el hombre mientras la vieja entraba a la cabaña.
Me acerqué a él, con la suplica muda en mis ojos para que no me dejase, no quería perder a la única persona que sentía conocer en ese mundo rudo y cruel, algo me decía que si se iba no lo volvería a ver en mucho tiempo.
Tranquila, la mujer se ve ruda pero sé que es de buen corazón. Además sabe que la recompensaré con buen oro si te trata bien.- dijo mientras me ponía una mano en el hombro para tranquilizarme.- Te prometo que volveré mañana y te explicaré todo, tenemos mucho qué hablar. Mientras tanto te recomendaré que bajo ninguna circunstancia trates de usar eso.- dijo señalando mi varita, la cual reposaba en el bolsillo de mi falda y cuya punta sobresalía de la misma.- No nos conviene que la gente común sepa que somos diferentes.- dijo guiñándome un ojo.
Luego, sin más se subió a su caballo y se marchó yo me quedé atónita mirando cómo se perdía en la noche, hasta que una voz a mis espaldas captó mi atención.
¿Vas a entrar o te vas a quedar ahí parada como una estatua?
Inmediatamente entre a la casa esperando que mi preocupación fuese exagerada. Pero nunca lo es, siempre he tenido un sexto sentido para presentir calamidades y esa vez no fue la excepción.
Esa noche cuando la mujer ya se había acostado, unos hombres entraron por la fuerza y me raptaron. Los tres iban encapuchados, todos eran altos y fornidos. No perdieron tiempo mientras uno me tapaba la boca otro me inmovilizo y amarro las manos. El tercero me habló:
Tranquila, preciosa. Si te quedas callada no te pasará nada malo. Todo lo contrario podría irte muy, muy bien. - Y a continuación mostró una sonrisa de dientes blancos que contrastaba con lo negro de su capucha y se me hizo extremadamente conocido su peculiar acento que lo hacía hablar como si arrastrase las palabras; me hizo temblar de pies a cabeza.
Todos mis esfuerzos por resistirme fueron inútiles, ellos eran tres hombres adultos y fornidos y yo sólo una muchacha poco más que una niña. Con eficiencia me subieron en la parte de atrás de una carreta llena de paja. La paja me recibió y me cubrió, había paja por todos lados, me obstruía la visión a mi alrededor y me ocultaba de todo ojo y oído humano en los alrededores. Esperaba que en cualquier momento trajeran a la anciana pero eso nunca pasó.
Luego de un latigazo, los caballos comenzaron a moverse, un olor a chamuscado inmundo mi nariz y horrorosos alaridos de terror quebraron la muda ruana de la noche, movida por el miedo escarbé entre la paja hasta encontrar una rendija entre las tablas de madera de la carreta, tan solo para presenciar horrorizada como, la cabaña donde hasta hace pocos momentos había estado, se quemaba hasta los cimientos acompañada de estruendosos gritos de dolor. La noche estaba iluminada con la antorcha en la que se había convertido la cabaña, los gritos de esta quemaban la paz, el ambiente se saturó de humo y todo olía a muerte.
No me percaté en qué momento, las lágrimas empezaron a rodar por mis mejillas, tampoco sabía por qué lloraba.
No podía negarse que la escena espantosa. Las llamas devorando todo, el humo subiendo al cielo contaminando todo, pero sin lugar a dudas lo más espeluznante eran los gritos, los desgarradores gritos que nos acompañaron la mayor parte del camino. Pero por sobre todo y aunque aún me avergüence reconocerlo mi llanto no tenía nada que ver con el fatídico final de la pobre anciana. Sino por la terrible connotación que esto significaba para mis circunstancias. ¿Dónde podría encontrarme Baltasar? ¿Se molestaría siquiera en buscarla? ¿La daría por muerta? ¿Volvería, siquiera, a verlo?
Estaba cansada física y mentalmente, quería volver a casa o al menos encontrar a Hermione, incluso a Ron, mi insoportable hermano hubiese sido bienvenido en esos momentos. ¿Qué me deparará el futuro? ¿Para qué me habrán raptado estos hombres?
Era un torbellino de emociones encontradas y miles de preguntas a las cuales sólo podía responder con hipótesis, cada una más negra que la otra, Sin embargo, en el fondo de todo estaba la sensación cálida que, de alguna extraña y bizarra forma, el hombre que dirigía a estos hombres no me era del todo desconocido. Su voz, su cabello y sus ojos se me hacían extremadamente familiares, sí al menos pudiese verle la cara.
Poco a poco el suave vaivén de la carreta, la brisa del sereno nocturno y el cansancio hicieron y caí rendida de sueño.
Tan pronto como la carreta se detuvo me desperté sobresaltada. Aún no había terminado de percatarme de lo que estaba pasando a mi alrededor cuando unas manos grandes y fuertes me tomaron de la cintura con gran facilidad, como sí no pesará más que una niña pequeña y con la misma facilidad me depósito en el piso, a pesar de mis forcejeos.
Jajaja ¡Qué fiera! - dijo el que los dirigía.- Tranquilízate, tú destino no ha cambiado o, ¿Acaso para que pensabas que el hediondo de Baltasar te raptó? Esa rata es el mayor comerciante de esclavas de cama de la región. Al menos, con nosotros sólo tendrás que complacer a un amo, sí eres de su agrado, claro.
Primero, tendrán que matarme.- dije mientras trataba de sacar mi varita de mi bolsillo, cuando el me dijo:
¿Buscabas esto? - dijo con una sonrisa sarcástica y ladina, la misma de la que había hecho gala en la cabaña. - Eres más ingenua de lo que pensé, sí creíste que podrías asustarnos con algo como esto, dijo, mientras balanceaba mi varita en su mano, sin darse cuenta que está echaba pequeñas chispas, a que todos me miraban sólo a mí. - Casi hasta me conmueves. - dijo mientras acariciaba mi labio inferior con su dedo pulgar, gesto que aproveché para morderlo con todas las fuerzas de mi maxilar, el hombre grito y apartó su mano, se miró el dedo y luego ser carcajeo.
¡Qué carnívora! Pero no hay necesidad de usar la violencia, solo te llevare a tu habitación.- Acto seguido abrió la puerta detrás de él y me aventó en el interior de el cuarto, sobre una cama suave y tendida con sedas y antes que pudiese hacer nada cerró la puerta dejándome sola en esa habitación y sin mi varita.
Luego que me canse de golpear la puerta y gritar hasta la saciedad, me asome a la ventana sopesando la probabilidad de caer sin fracturarme el cuello o alguna parte vital pero era imposible, estaba a al menos treinta metros del suelo, además no existía suelo, solo un acantilado rocoso sobre las tempestuosas olas de un mar embravecido. Estaba atrapada, a merced de lo que pudiese pasarme.
Ya de eso han pasado varias semanas, todos esos días me han tratado como una princesa, temprano en la mañana me varias criadas me preparan un baño caliente con esencias aromáticas, principalmente lavanda, me untan el cabello con aceites y me peinan y me visten con lo que yo supongo son vestidos adecuados para una cran dama, la mayoría siempre verdes o plateados. Pero ningún de ellas me habla, parecen entender lo que digo, pero cada vez que pregunto algo, me quedo esperando una respuesta que nunca llega. Me sirven comida incluso en algunas oportunidades me permiten bajar a una salita, donde siempre hay mujeres vestidas con galas y plumas en el cabello, pero nunca me dejan bajar de noche.
La noche es la peor parte, en la noche siempre mi puerta está cerrada, pero oigo los ruidos de las habitaciones circundantes, gemidos, principalmente, inequívocos gemidos de placer de dolor y voces de hombres, subiendo las escaleras, entrando a las habitaciones, inequívocamente era un sitio para el entretenimiento masculino. Todas las noches esperaba aterrada que alguno de ellos entrara y tratara de violarme o golpearme o quien sabe que otra cosa, pero nunca sucedió, al menos no aun. Cuando los ruidos aminoraban y yo lograba conciliar el sueño, las pesadillas me atormentaban, siempre eran distintos lugares y situaciones pero siempre estaba esa voz. Esa seseante y familiar voz que se burlaba de mi, y esa sonrisa ladina que me decía ¡Qué fiera!. Sabia quien era, era la voz de mi captor sin rostro, quien tenía mi varita y quien podría sacarme de ahí, pero desde que me trajo no había vuelto a verlo.
Incluso había caído tan bajo como para insinuármele a uno de los guardias calvos que custodiaban la puerta del salón de lectura donde me dejaban pasear. Y este se había burlado de mi pobre intento de seducción con una carcajada vulgar y luego de llamarme bruta e ignorante me enseño la lacerada anatomía de su entrepierna, era un eunuco. Luego de saberlo le vi la lógica, si era un burdel el dueño no querría que sus guardias se liaran con sus empleadas.
Los días seguían pasando y yo sin tener ni idea de donde estaba o de donde estaban mis amigos. Y sin saber nada de Harry, ¿Dónde estaría? ¿Cómo estaría? ¿Habria tenido razón Hermione? Con cada día que pasaba mi nostalgia se acentuaba, quería gritar, llorar reír y destruir cosas, todo al mismo tiempo. El limite llegó ayer cuando trate de lanzarme por la ventana, justo cuando estaba terminando de trepar al alfeizar entraron las siervas que a preparar mi baño y se alarmaron. Desde ese entonces clausuraron mi ventana. Estaba a punto de volverme loca cuando un hombre irrumpió en mi cuarto, el terror deformó m cara.
¿Cómo esta mi fierecilla? – dijo con su odiosa sonrisa de lado, pero mi terror no era a causa de ella, sino a causa de quien era.
En lo que sonó mas como un grito de desesperación dije:
¡Profesor Snape!
CONTINUARA...
PRÓXIMO CAPITULO: JON
EL PROTAGONISTA.
¿QUE LES PARECIÓ? ¿LES HA GUSTADO? ¿QUIEREN SABER QUE ESTA HACIENDO SNAPE ALLÍ? hAGAN TODAS SUS PREGUNTAS Y DEJEN TODOS SUS COMENTARIOS, ABAJO DONDE DICE "REVIEW THIS CHAPTER"
Con Cariño
Elizabeth Black Malfoy de Lannister.
