Ira

Obito había sufrido la verdadera ira de Kakashi dos veces en la vida. La primera fue cuando le gasto una broma el día de su cumpleaños número doce, el Uchiha había entrado a la casa del Hatake en plena madrugada y cambio su shampoo por un decolorante más tinte, horas más tarde se escucharía el grito del afectado por toda la aldea, había terminado con cabellos purpuras. Obito instantáneamente desapareció por una semana.

La segunda vez fue cuando tenían dieciséis años y se le ocurrió la brillante idea de seducir a Kakashi. Fue en casa del peliplata, después de una misión, todo era tranquilidad, hasta que Obito se posiciono frente al Hatake y le robo un beso que fue rápidamente correspondido, cuando el moreno reacciono ya se encontraba acostado en la cama de Kakashi y las caricias encima de la prendas ya estaban presentes. Obito decidió tele transportarse dejándolo con una potente erección. No encontraban a ambos hasta cuadros días después e inexplicablemente este último no podía caminar bien.

Y hoy puede que sea la tercera vez y posiblemente la última. En la mañana Obito se decidió a limpiar el departamento, Kakashi no lo detuvo ya que el tenia pereza y se echó a dormir.

– ¡NOOOOOO! – bueno eso hacía, un fuerte grito de Obito lo levanto. El peliplata se mantuvo quieto sin quitarle la mirada a su libro que se encontraba en el fondo del balde de limpieza de Obito. Este último no sabía qué hacer, intento desesperado sacar el libro pero solo logro que se fueran saliendo las hojas frente a los ojos de Kakashi – Kakashi… Yo… Fue un accidente – unas cuantas lágrimas se alojaron en los ojos negros de Obito y no tardaron mucho en recorrer sus mejillas. Esto hizo reaccionar al peliplata que no dudo en abrazarlo.

– Hey… ¿Por qué lloras? – lo apretó más a su pecho mientras le acariciaba lentamente su cabello para que se calmara.

– Es… ¡Es que es tu libro favorito! – sollozó y con una mano intentaba secarse sus lágrimas pero era en vano – ¡No quería botarlo!... N-no me odies…

– ¡Que cosas dices idiota! Jamás podría odiarte por algo como eso… – deshizo el abrazo y puso sus dos manos en los cachetes de Obito y seco sus lágrimas – Ya olvídalo… comprare otro mañana y problema resuelto – todo finalizo con un beso tierno.

Dos días después Obito se enteró porque había sido tan comprensivo. Un día antes de lo sucedido con su libro, Kakashi, en uno de los enfrentamientos con Gai, había roto una máscara de su colección, su marcara favorita.

– ¡KAKASHIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!