Hola mis entes que hacen fotosintesis humana!
Les traje otro capítulo porque no pensé que tanta gente aún lo leyera. Gracias!
Este lo narra Ichi el siguiente es de Oso, así que no se preocupen.
Muchas gracias a todos los que leen!
Me enfermaban los Domingos; era un plazo redundante en la semana, en donde una capa de aburrimiento se impregnaba cual brea entre las neuronas de mi cerebro. El clima era gélido y feo, las alarmas demasiado perezosas como para resonar, los amantes muy apasionados como para despertar. Aquel solía ser nuestro día.
Mis codos se apoyaron en el barandal del balcón, apreciando la poca magnificencia entre la que se fundían el smog y las nubes de una ciudad de cartón. Mi labio tirito, el frío me abrazo bajo una delgada polera, las pestañas se me bajaron para que evaluara toda mi tragedia en un amargo destello de luz. Si, lo recordaba bien; él me solía preparar el desayuno con un mensaje de amor, con una rosa sobre la mesa, recibiéndome entre un par de brazos que estaban sostenidos por algo más que huesos y por besos que sabían a calor y tendían a significar detalles pequeños y descalzos. Si, lo recordaba bien; su sonrisa cuando nuestros ojos eran lo primero en conectarse sobre la misma almohada gris, las piernas enredadas, los cabellos convertidos en un bello lio. Ahora él duerme en el sillón.
Y lo único que este derroche de persona fue capaz de hacer era quejarse y martirizarse en silencio para atragantarse con aquel dolor; confrontando una muerte incapaz de completarse para dejarse manipular por la miseria a venda ciega. Me ansiaba ahogar. Con la rabia hasta los pulmones y un último grito atrapado en el corazón. Era sofocante pensar.
"No lo olvides hoy tienes que asistir a la fiesta de la editorial para conseguirte más patrocinio" Si, yo detestaba los Domingos.
"Lleva a tu marido contigo, te hará buena publicidad" Siete letras transmutadas a fotografías rotas; quemadas, con las cenizas sobre la brisa en la cara y el smog.
¿Qué paso con todos los sueños que tenía?
"My boy" Su voz se escuchó rasposa; patética, como si se hubiese tragado a medias una bolsa de polvo "¿Me puedes alcanzar los documentos que tengo en el cuarto?" Con un gruñido molesto me incorpore en la habitación. Quizás fueron nuestros restos los que se tragó.
"¿Desde cuándo ser tu pareja significa ser tu sirviente?" Su esqueleto yacía sostenido por una silla de madera en la sala de estar; sus mejillas habían desaparecido, sus ojeras lo parecían consumir cada vez más.
"Yo" Su mirada me dolió "Trato de redactar un nuevo trato para la compañía" Su imagen realmente me lastimaba. Era terminal.
"Iré por ellos" Karamatsu había bajado dos tallas desde que había comenzado a trabajar en mi nuevo libro, los pantalones ni siquiera los podía salvar aquel viejo cinturón de cuero que solía defender, él había empezado a robar mis camisas porque las suyas se le resbalaban de los hombros. Algo andaba mal. Una pesadilla sin poder despertar.
Entre el desastre que se habían convertido las sabanas encontré una carpeta llena de papeles con letras escritas en los bordes, números en la parte de atrás y un extraño aroma siendo envuelto por ellas. Por un insólito y desbordante impulso tomé las hojas para olfatearlas con profundidad; una mueca de asco fue lo que conseguí. La fragancia que estas desprendían era nauseabundamente dulce; a perfume barato, con aroma a burdel y cocteles de media noche. Repugnante. No lo pienses. No lo digas. Regrese a la sala de estar.
"Ten" Gruñí antes de arrojarle la carpeta sobre la mesa, provocando que está chocara con la parte de atrás del ordenador. Él no alzó la vista ni dejo de escribir formulas "Oye" Mis palabras habían perdido el poder para alcanzarlo "Kusomatsu" Él era distante. No lo podía tocar más "¿No me quieres contar algo?" Fue lo que susurre tomando asiento al frente de él.
"¿Algo cómo qué?" Su tono fue gélido; me corto la respiración "¿Hay algo que quieras saber?" Sin intención. Inocente sadismo.
"Lo que sea que me quieras contar" Murmulle revistiendo la impotencia "Siento que últimamente no hablamos de nada" Mi mano trato de alcanzar la suya "No tengo idea de lo que está pasando a tu alrededor, las cosas por las que estás trabajando o lo que te preocupa" La suya se aferró a ese maldito ordenador "Kusomatsu" Háblame. Escúchame.
"My kitty, no ha ocurrido nada que te pueda contar" Mírame "¿Qué hay contigo?" Préstame un mísero segundo de atención "¿Algo interesante?" Quería importarle, que me buscará, que me descifrará.
"No" Pero aquello jamás paso "No ha ocurrido nada" Y aunque si lo hubiese hecho "Perdón por distraerte, fue una estupidez espontanea" No me hubiese prestado el diálogo de la escena. Yo era restos de tiempo para él. Maldito sádico cruel.
Mi mano se apoyó de forma perezosa sobre mi rostro; analizando con detalle y cautela las facciones de mi pareja; sus ojos lucían opacos y cansados, hipnotizados por la pantalla del computador, sus pies temblaban ansiosos debajo de la mesa, su estómago gruñía, sin embargo, él se negaba a comer, en una ridícula huelga de producción. Lo odiaba. Sus largas pestañas, su boca pálida, su nariz respingada, su cabello pastoso, me desagradaba su mera presencia. Quería gritarle.
¡Mírame nada más!
No era digno de contemplar. Yo debía ser grotesco.
Mis ojos se posaron sobre el ventanal, sin llegar hacia el barandal, repasando el desecho de persona que era; con un rostro común, con un cuerpo inmundo; no lo podía culpar, yo podría ser el personaje extra sin destino en uno de mis libros. Él tan solo se dio cuenta de lo monstruoso que yo podía llegar a ser. Lo aleje.
"Disculpen" El aire se me escapo de la boca al escuchar una inesperada voz junto con un invadir de privacidad "Choromatsu me mando a dejarte estas instrucciones para la reunión de hoy" Y sonreí.
"Osomatsu" No comprendí por qué "No esperaba verte hasta el martes" El nombrado ingreso con altanería hacia mi hogar, negando con la cabeza al ser testigo de nuestra patética escena de felicidad. Un cuadro gastado en una inexistente eternidad.
"Creo que no estoy interrumpiendo nada importante así que pasaré" Se mofo antes de golpearme en la cabeza con el folio "El pajero me pidió que hiciera bastante énfasis en que los debías leer" La atmósfera en la habitación cambió "Él me paga mi sueldo, léelo" Con un torpe e infantil gesto de dedos.
"No necesito que un idiota me esté vigilando para hacerlo" Le reproche agarrando la carpeta. Nuestros ojos se enlazaron adormilados y negados entre el cementerio de sentimientos que solía llamar hogar; justo debajo de la presencia de mi pantalla. No nos dijimos nada, no obstante, nos parecimos poder entender; con un parpadeo fugaz, con un mohín que la tensión disipo, con un clamado de ánimo mudo. Él lo podía hacer. Karamatsu debería.
"Bueno, supongo que me tengo que ir" Fue lo que murmuro al estirar sus brazos de manera perezosa sobre su nuca; dejando ver su abdomen debajo de la sudadera "Tengo muchas cosas que hacer y compromisos a los que debo asistir" Sin embargo, sus pies no se movieron en la habitación "Me estoy yendo" Su labio se mordió, estaba expectante "De verdad" Él era un idiota.
"¿Quieres una taza de café?" Fue una cortesía sacada de un libro en oferta que pensé.
"Una cerveza me encantaría" Cantoneó de manera brillante y juvenil "No te preocupes, sé dónde está la cocina" Mis cejas se arquearon, solamente para cubrir el éxtasis del que era prisionero. Me gustaba tenerlo cerca, era reconfortante y familiar. Las manos me temblaron de las ansias. Era desagradable.
"¡Mierda!" Un puñetazo hacia el computador fue lo que me trajo de regreso a mi realidad y quemo las luces que apuntaban hacia mi editor. Karamatsu con la mandíbula tensa, con los dientes gastados y unas arrugas demasiado marcadas, se comenzó a mover guardando las cosas de la desastrosa y vieja mesa. De forma frenética y esquizofrénica.
"¿Qué?" Ni siquiera se cambió aquella polera manchada, ni se tomó la molestia de ducharse; tan solo se acercó a la puerta, buscando huir de mí "¿Qué diablos crees que estás haciendo?" Fui más rápido al interponerme en su amorío con la salida. No sería el único en perecer "¿Y?" Condena compartida.
"My love ha surgido algo y me tengo que ir" Su mano apretó mi hombro; de forma temblorosa y bruta. Él no era así "Por favor muévete" Me recargue con más fuerza sobre el marco de la puerta, con la manilla incrustada en la espalda. Con la traición siendo saboreada en cada centímetro de mi piel.
"¿Qué fue lo que me dijiste en la mañana?" Lo desafié; con la sangre hirviendo, con las náuseas en el estómago "¿Al menos lo recuerdas?" Lo necesitaba hacer.
"Ichimatsu" Aquel nombre se había transformado en una maraña de odio y frustración. En un resentido débil.
"Dime" Su mano me clavó, repasando de forma superficial mi piel "¿Qué fue lo que me prometiste esta mañana?" Su falta de emoción me jodío "¡Respóndeme!" Estaba danzando con la desesperación "¡Respóndeme maldición!" Sin paciencia.
"¡No lo recuerdo!" Él no era hombre de gritar "No tengo tiempo para estos juegos" Él antes sabia priorizar "Por favor córrete" Sabia donde se encontraba mi lugar. Me boto, me desprecio, y ahora se divierte pisoteando un orgullo cuya existencia se perdió.
"Dijiste que irías conmigo a la fiesta de la editorial, es algo importante" Quise vomitar, me sentía mareado y acalorado "Dijiste que estabas libre" Contemplando la historia de alguien más "No me defraudes" La mía se encontraba perdida.
"I´m sorry" Disculpas baratas cuyo precio se había regalado entre sus labios "Debo hacer esto" Mentiras "Necesito hacerlo bien" Engaños y traición.
"Karamatsu" Sus ojos se desenfocaron con los míos esperando para confesarme algo, sin embargo, el bolsillo de su pantalón vibró "Dijiste que lo harías, por favor no me defraudes en otra cosa, esto es importante para mí" Estaba en una batalla imposible de ganar.
"Yo" Sus orbes estaban muertas y vacías. Carentes de las gotas de pasión.
"Te necesito" Me aferre a esa manchada y asquerosa camisa "Quédate" Se lo suplique "Por favor" Me arrastre "Por favor" Pero no fue suficiente para él.
"No te pasará nada si vas solo este año" Nunca lo sería.
"Pero"
"Tengo cosas más importantes de las que me debo encargar, uno de los dos debe traer dinero a la casa para que el otro pueda jugar a ser escritor" Fue lo que proclamo antes obligarme a moverme de la puerta para salir corriendo a través de está. Dejando a un mar de lágrimas en un altar estropeado, con las manos heridas por tratar de sostener un amor fragmentado en concreto, con la voluntad vencida y una autoimagen arrollada por un hombre cuyo rostro se olvidó. Karamatsu sabía escoger. Yo era una terrible opción.
Lancé un grito de frustración pateando la puerta cerrada, percibiendo como una ardiente energía de aversión era la que me poseía; rogando por ser descargada, acumulándose, atando sus manos en medio de mi garganta. No había salida. Las fotografías, las palabras, su presencia, punzaba. Y me empecé a ahogar, otra vez, olvidé respirar. Dolió, una daga más que añadir a este martirio. Otra cicatriz más el corazón.
"Hey" Me controlé para no desmoronarme al recordar su presencia, con un par de rápidos pasos y un cálido abrazo "¿Estas bien?" Me deje sostener.
"No lo entiendo" Balbuceé refugiado "Yo no cambie, su trabajo no cambio, nuestra vida debería estar igual" Sus palmas se enredaron entre mis cabellos, mi nariz se acomodó sobre su codo en aquel abrazo "Pero no lo están" Ambos terminamos de rodillas en el piso "Él no es igual"
"Tranquilo" Murmullo reteniendo un colapso nervioso "No es la gran cosa, es solo una molesta reunión" Lo triste es que lo era.
Habían sido tantas las veces que Karamatsu me había fallado que mi mente ya no las lograba retener; se me deslizaban, sin embargo, aquello no impedía que recordara cada expresión de decepción en la que me fui deformando. Había tratado de sostenernos con tanta fuerza, me había acostumbrado a despertar con un tirón entre las manos y el alma, a sufrir en cada sonrisa al tenerla de vidrio y que está cortará. Me había acostumbrado a vivir en dolor, a llorar en las noches, a profesarme como mierda en frente del espejo y atribuirme toda la culpa. Y estaba cansado de sentarme estático mientras él escuchaba mi llanto y lo dejaba ser.
"Osomatsu" No toleraría más "Acompáñame tú a la reunión" Sin importar las consecuencias "Por favor" Que Kusomatsu se ahogase solo en su miseria.
"¿Yo?" El de rojo parpadeo encarnando a la confusión.
"Si" Mi mano se acomodó sobre su pecho "Tú" Su respiración fue irregular; sorpresiva "¿Puedes?" Él tan solo me sonrío antes de ayudarme a levantarme.
Hoy no pensaría.
Este Domingo Karamatsu no existiría.
Osomatsu me llevo en su auto hacia la dirección que Choromatsu me había indicado; la recepción se estaba realizando en el salón de un hotel, con pilares de granito gris, con piso de baldosas color crema y extravagantes bocadillos en bandejas de plata. Estaba fuera de lugar. Él apretó mi mano con fuerza. Las presentaciones fueron rápidas e incomodas; el ambiente olía a menta y lavanda. Gran parte de la comunidad de escritores se encontraban reunidos en aquel salón con música clásica de fondo; con editoriales nuevas y prometedoras, algunos de ojos expectantes, otros con sonrisas enmascaradas, eran expresiones curiosas que me ayudaban a ignorar, sin embargo, la mueca más atractiva de todas.
"Wow" Fue la de él "Acá deben estar todos los autores que alguna vez he leído" Su sonrisa fue dulce e infantil "Es impresionante" El pecho se me aplasto. Fue estático.
"No pensé que fueras tan fanático de la literatura" Él más alto, aún en su poleron rojo, se apoyó en un pilar repasando el salón.
"Lo soy" Enfocando su mirada en un candelabro del techo "Soñé tanto tiempo con estar en este lugar" Gatillando la chispa de mi curiosidad.
"Tú" No me lo permitió.
"Trate por tanto tiempo y" Sus ojos se cerraron, sus hombros se relajaron "No esperaba estar en un lugar así" Él era lindo. El rostro se me calentó, las manos me sudaron, Osomatsu lucía realmente encantador en aquellos instantes. Quizás estaba más desesperado de lo que me profese para pensar aquello. Que fastidio.
"Deberías venir de ahora en adelante a esta clase de reuniones conmigo entonces" Fue solo una frase tonta e impulsiva "Yo" Más, su mundo por unos segundos se pareció detener "Solo si tú quieres" Me corregí extendiendo los brazos a la defensiva "Digo, es una tontera venir a perder el tiempo acá, pero"
"Estaría más que halagado" Me corrigió regresando a su socarrona e insoportable actitud "Acompañar al gran Ichimatsu sensei a hacer tratos" Su codo se apoyó en la pared sobre la que se encontraba acomodada mi espalda "Es casi un sueño hecho realidad" Su cuerpo se inclinó hacia el mío. Buscándolo.
"Si te pones insoportable puedo retirarla" Buscándome "Además, te sería útil saber en qué me voy a meter si se supone que serás mi editor mucho más tiempo" Su lengua repaso su labio inferior antes de que sus dientes lo atrapasen. Hipnótico.
"Créeme" Sus dedos se deslizaron de forma lenta y eléctrica por mi mentón "No pretendo ir a ningún otro lugar" El aire supo extraño; embriagador. Una sensación tóxica de la que anhelaba que se llenará hasta mi último rincón. Viciosa.
"Estas tentando a tu suerte" Él se encorvo más. Mire sus labios; apasionados, altaneros "Y subestimando mi carácter al asumir que te quedaras" Su sonrisa me pulverizo los restos que poseía de razón. Adictiva y ligera. Mis uñas se clavaron en mis palmas para evitar aferrarme a él.
"¿Qué?" Su aliento acaricio mi nariz; alcohol y tabaco, cafeína. Repugnante "¿Pasa algo?" Su tono de voz fue puro sarcasmo y su risa diversión "¿Te sientes incomodo?" Él era molesto y petulante "¿Intimidado?"
"No" Maldije la diferencia de altura cuando nuestras narices se rozaron "Me siento excelente"
"¿Entonces porque estas tan rojo?" Las alarmas de mi mente se gatillaron, su estructura pegada a la mía me impidió interponerme para poder escapar "Te ves realmente lindo de esa manera tan sumisa" Destrucción mental, nervios, el estómago me burbujeo. La sangre me quemo para congelarse.
"Yo no me pongo rojo, no digas estupideces" Pero sus dedos recorrieron de manera traviesa y descarada mis pómulos hasta depositarse sobre mis labios. Sentí un cosquilleo casi eléctrico por donde él pasó.
"¿No?" La punta de su nariz se acercó a mi mejilla, contuve la respiración "Luces bastante nervioso para encontrarte excelente" Su aliento sobre mi oreja fue magnética, aterciopelada, seductora "Supongo que debe ser mi imaginación" Pude percibir como mi corazón latió en mi garganta mientras el éxtasis adormecía esos ojos azules. Se llevaba el dolor.
"¿Qué diablos estás haciendo?" Me sentía bien con Osomatsu. Su rostro se apartó sin moverse de mi altura.
"Nada" Sus pupilas se encontraban dilatas, grandes, deseosas; habían pasado miles de frases desde que alguien me había observado así "¿Qué estás haciendo tú?" De repente la vida me dejo de doler; no me estaba ahogando con él. Me aferre.
No supe que contestar, no supe cómo reaccionar, no entendía su juego de coquetearía y seducción, me era imposible analizar si era una decente normalidad o una torcida realidad, sin embargo, no me atreví a detenerlo. Porque se sentía bien. Ser el protagónico de esa clase de expresión, aunque fuese por despecho y travesura. Ser tocado, ser intoxicado por el aroma de alguien más, mirar otros ojos sin romper en ganas de llorar. Olvidar por un instante; uno pequeño, el martirio de relación que me esperaba en aquel apartamento vacío, con un hombre que se negaba a tratar, con un desprecio clavando sus espinas hasta en mi inconsciencia.
¿Era tan malo? ¿Querer ser un par de horas feliz?
"No lo sé" Respondí enredando nuestros dedos, dejando que se acercará. Karamatsu merecía lo que fuese que iba a pasar. Yo tenía clara mi lista de prioridad "Pero no lo detengas" Venganza, dulce, dulce venganza.
"¡Ahí está mi escritor estrella!" El rostro de Osomatsu se cayó hacia una mueca de desagrado al escuchar la voz de quien se supone que era el encargado de mis ventas.
"Choromatsu" El nombrado vestía su traje verde favorito acompañado con unos lentes innecesariamente gruesos "Finalmente nos encontramos" A su lado se hallaba un hombre guapo y alto, de porte formal, de sonrisa engatusadora. Tenía clase.
"Por unos instantes temí que no llegarías" Sus ojos repasaron a mi editor antes se forzar una sonrisa. Falsa e hipócrita, de la risa me punzó "No sabía que traerías a esta clase de compañía" El de rojo apoyo con altanería un brazo sobre mi hombro. Primitivo y animal.
"Si" Él inflo su pecho en una inexistente lucha por el control "Él me lo pidió" Su peso se cargó arriba mío "Y no pude negarle algo a una cara tan bonita" Mi jefe y yo rodamos los ojos asqueados, aun así, no lo aparte. No quería.
"Bueno" Él tosió clamando la atención "Confiando en que me hiciste caso y leíste la carpeta te quería presentar al hombre del que te hable" Las felinas orbes del desconocido se posaron sobre un personaje a medias.
"Sí" Un nudo se tragó mis palabras. Idiota, irresponsable, era tan poco profesional dejarse absorber por la miseria que encerraban las paredes del hogar.
"Atsushi Sakurai" Los dedos de Osomatsu acariciaron mi hombro en una especie de silenciosa señal "¿No es así? ¿El joven emprendedor que formo su propia editorial de la nada?" El de corbata azul sonrió de forma tranquila asintiendo.
"Veo que si hicieron su tarea" Su tono fue maduro y profesional "Estoy bastante emocionado por finalmente conocer al autor" Su mano fue extendida "Soy un muy buen admirador de sus obras" La mía gracias a Osomatsu fue acogida.
"Ichimatsu está bastante conmocionado por tener la oportunidad de trabajar para usted" Él continuo "Sé que usted esperaba ver un adelanto de sus secuelas" No pude evitar mirar aturdido a esas salvajes e incandescentes orbes rojas "Pero le tengo una propuesta mucho más interesante que la que Choromatsu le preparó" Apasionadas e impredecibles.
"¿Cual?" Inyectadas de vidas "Estoy intrigado" Sin ojeras ni reclamos; con anestesia, con psicosis, con un tiempo que no dejaba de fluir.
"Pues nuestro preciado escritor tiene un par de obras originales que no le ha mostrado a nadie aún, pero le gustaría llegar a publicar" Las piernas se me paralizaron "Y para nosotros sería un honor que usted lo pudiese considerar"
"¿Como?" Fue la idiotez que solté; con la boca abierta, con el aire faltante. Imposible.
"Una vez, cuando estábamos revisando tu intento por el capítulo ocho del tango de Choromi me dijiste que tenías una que otra idea secreta" Su dedo índice golpeo mi nariz de forma traviesa, los mechones de mi frente fueron retirados "Yo te presto atención" Sus palabras fueron humeantes "Siempre lo hago" Mis parpados descansaron.
"Eso es tonto" Inconscientemente me enderece para quedar a su altura, retrocediendo en la pared "No deberías recordar esas cosas" Esperando que él se acercará.
"¿Para qué te quejas?" Sí lo hizo "Cuando te encanta que lo haga" Su mano tomó mi mentón, nuestros ojos fueron incapaces de dejarse de buscar, encontrándose a sí mismos en el reflejo de luz ajeno. Osomatsu tenía unos ojos despampanantes; parecían cambiar de color con el sol a unos más claros.
"Debe ser lindo" Musito Atsushi, desprendiendo de a poco la estática "No quiero sonar indiscreto al preguntar" Una pequeña sonrisa fue ocultada bajo la manga de su traje "¿Pero cuando tiempo llevan juntos ustedes dos?" Y la vida se rio en mi cara mientras escupía dentro de una herida.
"¿Como?" Lo quise alejar.
"Es que ustedes dos lucen muy bien juntos, es una buena relación" Murmullo con un tenue movimiento de nuca "Si tuviese que adivinar diría que llevan saliendo un par de años como mínimo" Deseaba tanto que el infierno me arrastrase de una maldita vez en lugar de mofarse de la sátira que era mi historia "Me parece admirable que se apoyen como pareja en el ámbito profesional"
"Si" El rostro de pánico que se arqueo entre las facciones de Choromatsu no se logró disimular "Dejemos a estos dos idiotas a solas mejor, de seguro tienen muchas cosas de las que deberían hablar acerca de ese proyecto original" Sus orbes estaban inyectadas de rencor y frustración "Mientras tanto lo llevaré a conocer otros potenciales autores para su editorial" Bien hecho Ichimatsu.
"Me parece perfecto" Proclamo antes de despedirse con un gesto de mano "Estaremos en contacto pronto"
"Eso espero" Musito Choromatsu arrastrando a Atsushi fuera del lugar. Entregándome una mueca que invalido todo intento por explicación.
Osomatsu y yo no intercambiamos más que una sonrisa obligada y una mirada incomoda. Era la primera vez que notaba algo de vergüenza pintada sobre su cara; siempre tan altivo y potente, inmoral, ególatra, fue extraño encontrarme con esta faceta cuando hace un par de segundos parecía tan seguro de lo que profeso. Él me contemplaba con emociones poco usual; desatando un huracán en un incendio, enredándose en un drama del que yo lo único que buscaba era correr. Era extraño. Era tonto.
"Entonces" Con una impropia actitud me relaje "¿Llevamos un par de años saliendo?" Le pregunte mordiéndome el labio, consiguiendo que él sonriera. Una sonrisa bella.
"Al parecer" Con Karamatsu jamás me sentí de esta manera "Mierda, tenemos una muy buena relación" Con Osomatsu las cosas eran fáciles y ligeras como si las consecuencias no fuesen un tema del que se debiese escribir, mientras que el azul solo sabía traer dolor y destrucción.
No existía.
No lo mires.
No lo pienses.
"¿No te parece invasivo recordar cada cosa que te digo?" El más alto recupero su actitud, impregnado el ambiente con su característica estática. Pude escuchar los violines a la lejanía, los murmullos de la multitud, el aroma en constante cambio dentro de la recepción, y sentir lo limpias que se encontraban las baldosas al deslizarme por estas.
"Eres mi autor favorito" Se corrigió, apoyándose a mi costado; ocultándome de los demás "No veo lo malo de recordar cada cosa de ti"
"Eres insoportable" Fue lo que gruñí antes de regresar al anonimato en aquel mar de negocios.
El resto de la reunión transcurrió de manera grata y natural. Recibí varias ofertas para colaborar con proyectos en común y temáticas de las que les gustaría escribir a la editorial. Fue sorprendente, cuando yo pensé que hasta la última gota de mi talento se había drenado y mis colores se habían estropeado, recibir cierta clase de comentarios, saber que a alguien le importaban aquellos gritos desesperados. Fue algo que no supe confrontar, me estremeció el corazón. Tal vez no era tan malo el aventurarme entre las letras del ordenador; con fantasías descalzas, con las muñecas arañadas, con la voluntad cansada.
Me aterraba; aceptar que existía un mínimo de potencial. Me frustraba; que él se lo hubiese llevado junto con las historias para las que con tanto esmero trabajé. Ni siquiera sabía cuánto tiempo sería capaz de sostener aquella preciada y arreglada farsa. Había atacado lo suficiente a la bestia de ojos morados para saber que acabaría huyendo una vez más. No se lo diría a Osomatsu. No lo rompería a él.
En medio de la agradable y superficial conversación un mesero me ofreció un vaso de vino el cual con cortesía tome. No pude darle el primer sorbo al haberlo perdido de mis manos gracias a la poca discreción de Osomatsu. Él más alto solo negó regresándolos a la bandeja, acomodando con un permiso que no le escribí su brazo alrededor de mi cintura ¿Era normal? ¿Era correcto?
"¿Qué?" Fue la estupidez que liberó con una ceja alzada; casi indignado "Eres pésimo bebiendo, no permitiré que te ridiculices con toda la empresa acá" Un choque eléctrico fue lo que en mi cabeza se ideo.
"¿Cómo sabes eso si jamás lo he mencionado?" Su máscara era bonita y adecuada "¿Osomatsu?" Se comenzaba a quebrajar.
"Ya lo has mencionado" No iba a ceder por la norma social.
"No es verdad" Mis brazos se cruzaron sobre mi pecho "Lo recordaría" Una estridente música de celular fue lo que lo salvo de aquella conversación. Las plegarias del salvador; respondidas por el mismo lucifer "Ya regreso" Le anuncie sacando mi teléfono de los bolsillos de mi pantalón, apartándome hacia un rincón. No fue necesario ver el nombre en la pantalla para responder. Predecible. Patético.
"Kusomatsu" Amargura y acidez "Déjame adivinar" El anillo alrededor de mi dedo ardió, como si se estuviese incrustando en la carne "Se te quedaron otros papeles sobre la mesa y debo abandonar lo que sea que esté haciendo para írtelos a dejar, porque lo mío no tiene importancia" Yo era venenoso e infame; no me inmutaba en ocultar.
"Yo" Un suspiro se escuchó del otro lado; los había comenzado a coleccionar "Perdón" Había perdido el número de veces que me había entregado esas inútiles disculpas. Ya no servían, se deberían descontinuar "De verdad" Lo odiaba.
"¿Por qué te estas disculpando?" Quería su atención.
"Te traté bastante mal antes de venir a trabajar" Acerqué el auricular hacia mi oreja deseando atraerlo con la misma fuerza "Y, además, rompí una promesa" Por alguna razón dolió tener la certeza de que no era su prioridad. Había quebrado aquella traslucida esperanza. Idiota, tonto.
"No tiene importancia" Aprende para que deje de doler, ciérrate "El trabajo no podía esperar ¿No?" A él jamás importarían las lágrimas, los llantos, los gritos o mi trabajo. Yo siempre estaría al final. La muñeca en oferta esperándolo con una cena a medio calentar. No podía.
"Quiero compensarlo" Nuestras risas se habían convertido en polvo "Te voy a llevar a algún lugar bonito con el dinero extra que estoy ganando" Y nuestra compañía en prisión.
"No" No lo digas Ichimatsu. No lo veas más.
"¿No quieres ir a cenar?" Ambicionaba que lo entendiera con desesperación, que pudiese leer aquella insaciable necesidad "¿Quieres un regalo?" Que me conociera, que me mirase, que me abrazase, quería regresar atrás "¿Cómo lo puedo compensar?" Ambicionaba tantas cosas.
"No puedes" Pero no las iba a reclamar "Tengo que cortar" No lo valía.
"Espera" No iba a sostenernos más "¿Podemos hablar de esto en casa?"
"No" Estaba cansado.
"Pero"
"No voy a llegar" Este Domingo para mí Karamatsu no existía.
No era malo ¿Verdad?
Gracias por el apoyo!
noire00123: Hola y muchas gracias!
Jajajaja corazón, puedo prometerte más que una cachetada, pero es cierto, es bastante molesta la actitud de Kara de dar por sentado a Ichi. Sobre lo de Oso, lo escuche, se plasmará la siguiente semana, de hecho me encanta escribirlo porque su mente es entre retorcida, ligera y coqueta entonces es gracioso.
Hurt, confort, awww, detecto cierto nivel de masoquismo, uno pequeñito no más, pero, don´t worry, yo me encargare de satisfacerlo, las cosas entre estos tres se van a complicar un poco más, pero por mientras disfruta de lo que va a nacer entre Oso e Ichi, ni ellos saben bien que es, pero no le quita lo disfrutable.
Linda! Gracias, siempre pienso que quedo denso y sufro, así que es un amor leer esta clase de comentarios, espero que haya sido de tu agrado, sigo trabajando para mejorar, es realmente buena idea lo de los escenarios, creo que se nota que me cuesta, pero aprecio muchisimo esta clase de cosas.
Gracias!
PitchBlackIdiot: Hola y muchas gracias!
Tampoco esperaba que luego de tanto tiempo la siguieras así que debo confesar que me siento halagada y bastante agradecida como persona que escribe esta cosa.
No te preocupes por mí, es muy dulce, pero al final es tonto dejar algo que me gusta por alguien, ya lo he hecho, no pasará otra vez. Con Ichi las cosas son un poco complicadas porque en el fondo lo único que quiere es atención de parte de Kara, alguna muestra de cariño, y conseguirla de alguien más puede que no sea la mejor idea que pudo haber pensado.
Ya sabrás más de Kara, pero si, es bastante molesto, tiene sus prioridades claras, lo que duele bastante, al menos a Ichi.
Mil gracias por todo tu apoyo!
Guest: Hola y muchas gracias!
Primero bienvenido a este fic bastante extraño. Aprecio que me dejaras el review por el capítulo pasado, y estas cerca con lo de los universos, no fue tan azaroso lo del tango.
Mil gracias!
Bueno, ahora si no sabran de este fic hasta la otra semana.
Explicaciones torpemente redundantes, Ichi ama a su pareja, es obvio, por eso soporta tanto, pero todos tienen un limite y Kara abuso de este hace rato, era hora de un cambio de actitud.
Eso.
Espero que les haya gustado y muchas gracias!
