oOS.:.°O°.
Memorias de Otoño.
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(Maka Albarn x Soul Eater)
Soul Eater no me pertenece ni sus personajes… Solo el Consuelo de hacerles hacer todo tipo de barbaridades en éste proyecto.
No me hago responsable de la pérdida del sentido de orientación, ni otro daño psicológico que pueda acarrear el hecho de relacionarse con ésta creación mía. (Naaaa… Es una broma xD)
Puede que exista la presencia de OOC en el transcurso del fic, por lo que tendré muy en cuenta aquello y sus comentarios al respecto, para así poder editarlo y reanudar en cuyo caso.
Antes de que lo olvide (pero lo seguiré poniendo en los siguientes dos capítulos) la guía de signos o símbolos significativos para el fanfic:
Dialogo: -
Pensamientos: "cursiva"
Énfasis: "sin cursiva"
Flash Back: «cursiva»
Cambio de escena: línea divisoria.
Los sufijos de "chan" "kun" "san", etc (qué mayoritariamente serán utilizados por Tsubaki, Masamune y todos los nipones de la serie xD) serán puestos con cursiva al igual que todo nombre o referencia en japonés.
Eso es todo por ahora… x3
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Apagó el motor del vehículo y abrió su puerta para así bloquear el auto. Se acomodó el traje y alistó la corbata, pasó una mano por su negro cabello y mirando el espejo de su deportivo, se arregló las cejas que parecían despeinadas. Cuando todo su porte yacía simétrico, sonrió con satisfacción, haciendo sonar sus elegantes pasos por la acera de la Central de Abogados.
Las puertas se abrieron automáticamente al sentir la presencia de alguien asomándose, y él cruzó el umbral hacia su labor. Las personas que anteriormente yacían metidas en sus cosas, dejaron lo que estaban haciendo para mirarlo y sonreír como buenos empleados.
- Buenos días, Señor Shinigami.
- Se ve muy bien hoy, Joven Shinigami.
- ¿Quiere un poco de café, Señor?
Los saludos matutinos de los empleados no tardaron en hacer acto de presencia mientras él caminaba con toda seguridad por los pasillos, negando con las manos educadamente. Se dirigió hacia el elevador que estaba con tres personas dentro, pero al verlo, se hicieron a un lado para que pudiera entrar sin molestia dentro de la cabina. Sonrió. Al ingresar apretó el botón que lo llevaría a su piso y tras unos pocos minutos, las puertas se abrieron y sus piernas volvieron a moverse hasta el despacho que le correspondería.
- Buenos días, Señor Shinigami. –Lo recibió su secretaria, Yumi Azusa, acomodándose los lentes como es tan típico en ella.
- Buenos días. –Fue su saludo y pronto se acomodó en su escritorio. La japonesa le tendió unos informes al tiempo que comenzó a hablar.
- Tiene cinco solicitudes de trabajo, Señor. Me tomé la libertad de hacer un resumen de los clientes, sus casos y los días de entrevista. –Hizo una pausa. –En la primera página también añadí los números de cada cliente para comunicarnos con ellos; no creí conveniente hacer una estrategia para cada caso, pues como lo sé, usted desea hacerlo.
- Siempre tan precisa, y así es, pues de eso se trata mi trabajo. –Comenzó a hojear uno de los informes. –Te lo agradezco, siempre me sorprendes.
- ¿Le gustaría algo para beber, Señor? –Preguntó con una leve reverencia de cabeza.
- Solo agua, por ahora.
- Sí, Señor. –Se dirigió hasta una cómoda donde iban ubicados una cafetera, tazas y una jarra de agua fresca. Yumi tomó un vaso y lo llenó de agua para así posarlo sobre un pequeño mantel blanco en el escritorio bien ordenado de su jefe.
- ¿Hay noticias nuevas? –preguntó bebiendo el agua.
- Así es. Elizabeth Thompson lo llamó para invitarlo a una cena éste viernes en el restaurant "Anubis" a las 21 hs. ¿Le respondo?
- Liz, ¿eh? –No pudo evitar sonreír. -¿Tengo algo ese día?
- De hecho, sí. Está la entrevista con uno de los nuevos clientes. A las 20:30 hs. Creo que no será posible la reunión, pues…
- Cambia el horario. –La mujer se sorprendió por aquella respuesta tan impropia en él. Cambiar el horario vendría a ser un desequilibrio en la organización tan exigente para su Jefe. Parpadeó un par de veces y viendo la seriedad del mismo, concluyó que era una orden.
- B-Bien… -Tomó la agenda del azabache y acomodó las citas. –Entonces quedaría para 18:30 hs. Su cita con el médico será a las 15 hs. Y la visita a su padre lo pospondremos para el sábado, ¿le parece?
- Perfecto. –La sonrisa tan extraña en el rostro de Shinigami apareció, desconcertando aún más a su asistente, quien solo podía preguntarse ¿quién era esa tal Elizabeth Thompson, que sacaba de reglamento a la única persona, que ella conocía, con semejante adoración al orden y a la simetría, Death Shinigami, más conocido como Death the Kid. -¿Hay algo más? –Habló nuevamente el abogado sacándola de sus cavilaciones.
- N-No, Señor.
- Puedes retirarte. –Dijo sin emoción alguna dándose la vuelta sobre su silla, ofreciéndole la espalda a su secretaria.
- ¿Quiere que le deje los informes para contactar con sus clientes?
- No, luego hablaremos de eso. Aún hay tiempo. –El desconcierto no paraba de aparecer en el rostro de Azusa, y de eso, Death the Kid era consciente. - ¿Qué ocurre? ¿No me escuchaste bien?
- S-Si, Señor. –Hizo una leve reverencia para así salir del despacho de su jefe con los cinco informes en las manos, preguntándose sobre aquella actitud tan extraña en él.
Miraba con el ceño fruncido el papel blanco entre sus manos, leyendo y releyendo el contenido en él, pero a pesar de haberlo leído más de cinco veces, aún no podía comprenderlo del todo; en otras palabras, no quería comprenderlo. Oyó como la puerta de la cocina se abrió dando paso a Killik, aunque él seguía con la vista sospechosa sobre el sobre.
- Wow, viejo… Si las miradas matasen, el papelito sería historia. –Soul trató de sonreír ante aquel comentario, pero solo pudo formular una sonrisa forzada, que Killik pudo comprender perfectamente, así que su rostro se tornó un poco serio y dijo: -¿Qué ocurre? –Las palabras adecuadas no parecía encontrarlas para explicar el contenido de la carta, así que simplemente le tendió el sobre y haya él. Killik tomó un poco preocupado la hoja y leyó seguidamente. Soul sonrió sarcásticamente por la expresión que puso su compañero al leerlo.
- ¿Puedes creerlo? Porque yo no.
- Hermano… -Murmuró. -¿A qué viene esto? Es una carta de tu hermano, ¿no? ¿Luego de haber desaparecido del mapa, aparece con un Babidi Babidi buu?
- ¿Babidi babidi qué?
- No me hagas caso, -restó importancia con la mano. -¿para qué quiere hablarte?
- No lo sé, pero estoy seguro que no es nada bueno. –Dijo aunque con aquel aire pensativo, iba preferentemente para sí mismo.
- ¡Soul, tienes trabajo! –Entró repentinamente Kim interrumpiéndolos.
- Oh, voy. –Se puso de pié y haciendo un novillo de la carta, la guardó en su bolsillo del pantalón, y sin más salió de la cocina. Fue directo a buscar su libreta y ver a los nuevos clientes para pedir su orden; su sorpresa fue grande al ver a un rostro conocido por él tomar asiento. –Ey, Chrona.
El pelililáceo levantó los ojos y formuló una pequeña sonrisa, aunque era más por educación que por gusto. Soul se acercó hasta él.
- ¿Qué te trae por aquí? –preguntó. Chrona quería huír de la mirada de Soul y comenzaba a jugar con sus mechones de cabello, buscando las palabras para contestarle.
- Emh… Bu-Bueno… Te-Tenía hambre… -Dijo por fin luego de tartamudear constantemente.
- ¿Qué quieres ordenar? –Alistó la libreta y tomando el bolígrafo en mano, dispuesto a anotar el pedido.
- So-Solo… Una taza de chocolate… Por favor…
- ¿Estás seguro? Cada día te veo más delgado. –Añadió divertido, haciéndolo sonrojar por la pena. –Bien, bien… Una taza de chocolate. Vuelvo enseguida. –Dando vuelta sobre sus talones, Soul se alejó del delgado muchacho y dejó la orden a Killik, quien yacían dentro de la cocina; retomando su trabajo, fue a tomar la orden de los demás clientes que acababan de llegar, siempre mostrando aquella educación y etiqueta que todo el mundo pondera en el mesero.
Mientras tanto, Chrona giró los ojos hacia los tres libros que trajo consigo, como acostumbraba de portada negra u oscura. Tomo entre sus manos "La vida de Galileo" de Bertolt Brecht. Tan metido estaba en su lectura que el tiempo pasó de largo; lo único que le trajo a tierra fue el gran susto que le brindó Soul al traerle su taza de chocolate, colocándolo enfrente suyo y dando posando fuertemente su mano sobre la mesa de Gorgon, quien al instante volvió a la realidad.
- So-Soul… -Dijo con los ojos bien grandes por el susto. Evans no pudo evitar sonreír satisfecho al molestar a Chrona, pero cambiando de tema dijo:
- Siempre llevas contigo estos libros, ¿eh? –Se sentó en la silla frente a Gorgon, quien lo miraba atento.
- ¿No te llamarán la atención si estás aquí? –preguntó despacito, como si no quisiesen que le escucharan. Soul mostró sus colmilludos dientes en una sonrisa socarrona.
- No te preocupes, ya casi no hay clientes, además todos tienen sus órdenes. –Chrona cayó en cuenta de lo que había dicho el albino era cierto, la cafetería estaba casi vacía a comparación de lo que era cuando había llegado.
- ¿Cuánto tiempo llevo leyendo? –Se preguntó para sí mismo, algo que Soul no prestó atención y añadió tomando uno de los libros frente a Chrona.
- Entonces… Otelo. –Dijo leyendo la tapa. –William Shakespeare. ¿No te cansas de él? Dios, recuerdo haberlo leído en el colegio… Nunca odie tanto un libro. –Chrona sonrió levemente, quizás por el comentario o por la expresión que puso Soul al decirlo; el albino miró de reojo al muchacho frente suyo y era la primera vez después de tanto tiempo que lo hacía sonreír, bueno, ya bastante tiempo que no se veían y poco sabía de él.
- Soul… -Llamó el pelililáceo, despertando de sus cavilaciones al albino. -¿Sabes por qué me gusta leer esta clase de libros? –dijo cabizbajo, dibujando círculos invisibles sobre la tapa del libro que tenía frente suyo. Para Soul, aquella pregunta no iba precisamente con una respuesta por parte de Chrona, sino él esperaba una respuesta por parte de Evans.
Soul dejó Otelo frente a Chrona sin decir nada y poniéndose de pié, dio la espalda al menor, quien lo miraba confundido. La voz de Soul se oyó seguidamente.
- ¿Qué importa…-hizo una pausa. –qué importa lo que yo piense? Si a ti te gusta y eres feliz leyendo esta clase de libros, ¿qué importa lo que yo o los demás piensen al respecto? –Chrona miró sorprendido a Soul sintiendo un gran alivio en su pecho, hasta que el albino volvió a hablar. –Bien, pasa luego a la caja para pagar tu consumición. Yo regreso al trabajo, ¿de acuerdo? –Se giró para verlo y levantar el dedo pulgar, alejándose seguidamente.
Chrona apretó contra su pecho el libro que tenía en las manos y se puso de pié tomando sus cosas. Iba a salir de la cafetería cuando la voz de Kim se oyó.
- ¡Señor, no ha pagado su consumición! –Chrona se paró congelado y sudando frío, y retrocediendo fue hasta la cajera con el rostro muerto de pena. Sacó su billetera y pagó la taza de chocolate para luego, salir corriendo del lugar con los libros a cuestas, mientras que tanto Kim como los espectadores miraban con vergüenza ajena, y una gotita de sudor bajando por la frente.
- Idiota… -Murmuró divertido Soul.
- ¿Quién es el rarito literario? –preguntó Killik saliendo de la cocina hasta donde yacía Soul.
- Es un amigo de la escuela –dijo aún con la diversión en su rostro -. «Creo que también podría llamarlo primo, pero… No es que se me dé mucho la familia, je.»
El timbrado de la campana que anuncia más clientes, sonó alertando al mesero. Soul tomó su libreta y se llevó el bolígrafo a la mano para ir a recibir a los nuevos clientes.
Abrió la puerta con apresurado paso para ver todo inundado en oscuridad. Buscó el interruptor de la luz y así iluminar la habitación, sintiendo el peso de la nostalgia encima suyo. Dio un sonoro suspiro para ingresar al cuarto lleno de polvareda y telarañas, aún podía rememorar lo que vivió dentro de ese lugar, aún podía decir con los ojos cerrados donde yacía ubicado cada uno de ellos, qué instrumentos le correspondían y todas las canciones que habían creado en aquella habitación.
- Vaya… -Fue lo único que articuló. Tenía muchos recuerdos asaltando su mente y las ganas de que todo vuelva al pasado lo estaban superando.
- Aún lo guardo. –Oyó susurrar a Tsubaki. Se giró sobre los talones sin comprender lo que acababa de decir, ella encambio solo sonrió tiernamente y comenzó a caminar hasta dar con un gran bulto al final de la habitación, tapado por una sábana blanca. Él tragó saliva. -¿Te recuerdas? –Sacó la sábana y el alma le volvió al cuerpo al ver a su querida batería en el mismo lugar donde lo había abandonado hace tres años.
Black Star parecía en un trance que Tsubaki no se veía lo suficientemente a gusto para despertarlo. El peliazulado caminó hasta donde yacía su instrumento, y se sorprendió que era lo único que no tenía polvo encima ni la crueldad de los años. Miró a su amiga quien solo bajó un poco la mirada para asentir. Black Star no sabía que decir, y de eso era bien consciente Tsubaki, quien apuró a añadir:
- Te ha extrañado… Supongo que tú también. –Era una clara invitación a volver a tocar su amado instrumento, invitación que no pensaba negarse. De un salto se acomodó en la pequeña butaca acolchonada y tomó los palillos en sus manos, y haciéndolos sonar entre ellos comenzó la fiesta.
Hacía tres años que no sabía nada de "Star" y menos volver a tocar a otra batería, así que su hobby de ser baterista se quedó dentro de aquella habitación; pero a pesar de los años, no estaba tan estropeado como esperaba. Una gran sonrisa se dibujó en su moreno rostro cada vez que la velocidad iba aumentando, y el sonido de los platillos hacían resonar la pequeña habitación de ensayos, aún tenía el ritmo en los pies para hacer de marcador, llenándole por completo el sonido tan rítmico del bombo. De pronto, detuvo toda actuación con el parar de los platillos, sorprendiendo a Tsubaki. Él la miró con una sonrisa.
- Gracias, Tsubaki. –La chica quedó anonadada pero feliz de oírle decir aquello. Entonces la japonesa negó levemente.
- No… Gracias a ti, Black Star. –El chico amplió la sonrisa para decir:
- ¡Claro, extrañabas verme tocarlo, ¿no? ¡No te culpo, todos extrañan a Black Star! ¡Después de todo, ¿qué sería la vida sin MÍ? –Comenzó a reír como maníatico, llevando la cabeza hacia atrás y los brazos como jarras sobre su cintura, hasta que su risa desapareció de un momento a otro, aún en la misma posición pero su atención puesta en una pancarta pegada en la pared que no había visto al ingresar: se trataba de la primera propaganda a su primer concierto con su grupo, una banda que habían formado 7 años, aunque Black Star era el menor de todos que había comenzado con 12 años, luego seguía Soul Eater Evans con 13 años y por último, Death the Kid con 15 años. –Tenemos que reunirlos.
- ¿Eh? -Preguntó Tsubaki sin comprender a qué venía aquella oración.
- ¡Si, eso es! ¡Todos extrañarían volver a juntarse y tocar un par de canciones! ¡Tsubaki, dime ¿dónde puedo encontrarlos? –Se irguió saliendo de la batería para mirar a su amiga.
- E-Eh, bu-bueno… Conozco donde trabaja Soul, puedes ir a verlo pero no creo que sea una buena idea… Y Kid-kun ya está trabajando y no creo que tenga tiempo para esto, Black Star. –El chico frunció el entrecejo pensativo, hasta que se volvió hacia el papel pegado a la pared con el nombre de su banda.
- No importa… Después de todo vendrán para la cena de bienvenida, ¿no es así? –Miró de reojo a Tsubaki y ella asintió. -¡Perfecto! ¡Los "Masters of Death" se volverán a reunir! ¡Yeah!
Black Star no podía sacar aquella sonrisa de sus labios y Tsubaki no pensaba hacerlo tampoco.
- Oh –La voz de Tsubaki le llamó la atención. -, olvidé la comida en el horno.
- ¡Comida! ¡Andando! –Tomó el brazo de Tsubaki y a pura rastras la sacó de la habitación hasta la cocina, dejando a la pobre japonesa un poco aturdida. Cuando la japonesa se recuperó indicó al muchacho hiperactivo que se sentase a la mesa esperando su plato, él lo hizo muy obedientemente.
Transcurrieron un par de minutos para oír como alguien más llegaba a la casa. Tsubaki sudó frío, sabía de quien se trataba y sabía también que no le agradaría ver a Black Star en su casa. Tragó saliva y apretó fuertemente el gran cucharon que llevaba en las manos para salir a recibir al recién llegado.
- Ya llegué, Tsuba—
- ¡Ey, ¿qué hay? –Los ojos oscuros de Masamune se dirigieron impetuosos ante aquel cuyo saludo acostumbraba a ser tan informal y chabacano. El ceño del alto y fornido japonés, se frunció ante la presencia tan molesta del amigo de su hermana, que recordando bien había vuelto de su viaje "de estrella atlética".
- ¡Nii-san! –La tierna voz de su querida hermana menor amortiguó la sorpresa de tener a tal "mono" en su casa. La muchacha se acercó hasta él e hizo una reverencia como saludo. –Bienvenido a casa. ¿Cómo te ha ido en el trabajo, nii-san? ¿Quieres cenar ya? Hice un poco de arroz con curri como te gustan, también onigiris y—
- Tsubaki… -La voz del mayor Nakatsukasa acalló la de su hermana, mirándolo con un poco de miedo. Él notó aquel sentimiento en los bellos y grandes ojos de Tsubaki y como siempre, era débil ante aquellos orbes oscuros que lo miraban con un brillo tan característico en ella. –Tú amigo… -Dijo aunque Tsubaki se le adelantó con una reverencia y una carrera de palabras.
- Lo lamento tanto, pero Black Star no tiene donde quedarse y no podía dejar que pagase un hotel cuando hay mucho espacio en nuestra casa, se que no te gustan las visitas, pero será momentáneo, por favor, hermano, perdona mi osadía, yo… -La chica abrió los ojos grandemente al sentir las cálidas manos de su hermano a cada lado de su hombro, levantó lentamente su mirada preocupada hasta la del mayor y lo vio sonreír discretamente, aunque ella sabía que esa sonrisa era muy especial.
- Siempre pensando en los demás… -Sonrió un poco más, mostrando aquella paz que solo Tsubaki saca a relucir en su serio hermano. –No tienes que disculparte. –Ahora miró al muchacho con un poco más de seriedad. -¿Cuánto tiempo planeas quedarte?
- Solo dame tres días, vie— -se detuvo en seco al recordar las palabras de Tsubaki y de la poca paciencia que tenía Masamune con la "jerga juvenil" estadounidense. –Señor Masamune.
- …Bien, te permitiré tres días, no más, ¿oíste, Star? –El asintió con aquella determinación que le era característico. La sonrisa no podía ocultarse por más que tratase la japonesa. La voz de su hermano se oyó nuevamente. –Tsubaki, prepara uno de los cuartos de huéspedes para el invitado de hoy.
- ¡Hai! –Casi corriendo dejó la sala para ir a preparar la habitación de Black Star, mientras el mayor se sentó justo enfrente del hiperactivo chico llevando una competencia de miradas muy al estilo épico.
- ¿Por qué has vuelto? –Preguntó Masamune rompiendo el silencio y dando un respingo al moreno.
- Terminó la temporada de los torneos, además terminé la prepa y quiero comenzar la facultad aquí, en Death City.
- … -Al parecer Black Star no comprendió muy bien la pregunta del mayor pues éste lo seguía mirando con el ceño fruncido, quizás esperando escuchar algo más de los labios del chico. –No me refería a eso…
- ¿Entonces…A qué se refería? –Preguntó Black Star un poco preocupado; Masamune dio un suspiro y estirando el brazo señaló por donde Tsubaki se había marchado para ir a acomodar la habitación del invitado. -¿Tsubaki? ¿Qué tiene que ver ella en—
- Insensato niño. –Masculló irritado alarmando al aludido. -¿Sabes cuánto tiempo estuvo así? ¿Sabes cuánto daño le has hecho? Cuándo por fin se vio recuperada… ¡Vienes a—
- ¡Nii-san! –El grito de Tsubaki acalló la habitación; Black Star y Masamune quedaron congelados al ver a la joven japonesa impotente y llena de lágrimas. –Y-Ya es… suficiente… Nii-san.
- Tsuba…ki… -Masculló débilmente Black Star pero Masamune en lugar de decir algo, simplemente se puso de pié y salió de la habitación con pasos ligeros. La mirada que anteriormente se posaba por donde el mayor se había marchado ahora estaba en la llorosa hermana menor, pero ésta se secó las lágrimas rápidamente para mostrar una débil sonrisa. -¿To-Todo en orden?
- Ha-Hai… Se-Serviré la comida –dijo caminando ignorando la mirada preocupada del moreno para ir a tomar un plato y servir el arroz y la salsa. -, ¿quieres con palillos o tenedor, Black Star?
- ¿Tienes cubiertos occidentales? Creí que tu hermano los odiaba… -dijo en un chiste tratando de hacer pasar el ambiente.
- Los guardo para las visitas. –Comentó divertida.
- ¡Vamos por los palillos! Hace tiempo que no como con ellos y necesito afinar mis habilidades dormidas, ¡Oh, Yeah! –La japonesa sonrió más ligera sirviendo el plato en frente del menor y trayendo también una gran cantidad de onigiris. -¡Itadakimasu!
- Itadakimasu… -Dijo más levemente Tsubaki tomando también palillos y comenzar a comer. Su rostro mostró una sonrisa al ver la hiperactividad emanando por cada poro que tenía Black Star, y más cuando trataba de dominar "las artes de los palillos" como él lo llamaba.
- ¡Está delicioso! ¡Definitivamente eres la diosa de las comidas! ¡Pero no te emociones, no hay dios que pueda superar al gran Black Star, oh yeah! –Tsubaki miraba divertida las escenas y las caras graciosas que ponía su amigo al intentar tomar el arroz con los palillos. -¡Demonios estoy fuera de práctica!
- Ten paciencia, tú puedes. –Alentó con una sonrisa la japonesa siendo correspondida por el muchacho con una bella sonrisa, sorprendiéndola. Tsubaki sintió el calor en sus mejillas y como no quería mostrar tal cosa a su invitado, se llevó todo el plato a la boca, casi empavonándose por completo.
- ¿Eh? ¡¿Crees que puedes ganarme? ¡A ver una competencia de comida! ¡Venga ya, comerás arroz con polvo, Tsubaki! –Y así el moreno comenzó a engullir sin parar la comida sea con palillos o aventándose todo a la boca. Tsubaki bajó un poco su plato y paró de comer solo para divertirse con las cosas que hace su amigo para hacerla sentir mejor. No había cambiado nada. Sonrió con tristeza. No, nada había cambiado.
Movía sus pies bajo la mesa debido al suspenso que crecía en ella producto de Claudia Gray con "Adicción"; se mordía inconscientemente el labio inferior al ir avanzando con su lectura, y todo se guardaba en silencio a su alrededor, haciendo aún más enigmática la lectura. Sin embargo todo tiene un fin, y el de su calma concluyó con un…
- ¡¿Dónde te habías metido y qué son estas horas de llegar?
No pudo evitar levantar la mirada sobresaltada al igual que los demás presentes, se trataba del dueño de la biblioteca quien regañaba a un empleado. Maka se dio cuenta que se trataba del mismo chico que conoció en ese lugar, ya le parecía extraño no verlo por esos lugares desde temprano. Cuando el dueño se dio cuenta que con aquel grito llamó la atención de todos, comenzó a ponerse más nervioso y a sudar frío.
- Lo-Lo siento muchísimo… Por favor, sigan en su lectura. –Se fijó nuevamente en el pelililáceo. –¿Ya ves lo que haces?
- En verdad lo siento mucho, Jefe Ford. –Hizo constantes reverencias pero parecían no satisfacer al mayor.
- Esta vez no—
- Disculpen… -Ambos se giraron y vieron a la rubia Albarn con una sonrisa impuesta. –Quisiera saber la ubicación de las obras de Grisham, por favor.
- … -El encargado miró a Chrona y con un movimiento de cabeza, le dio a entender que acatara a aquel pedido. –Luego terminaremos la charla.
- S-Si, Jefe Ford. –Hizo una última reverencia para acompañar a la muchacha hacia el estante donde yacían las novelas de John Grisham. -…Muchas gracias.
- ¿De qué? –Dijo con una sonrisa disimulada, claramente sabía a qué se refería.
- No sé cómo tratar con esto… -Masculló débilmente, diciéndolo para sí mismo. –Ya sabe –dijo ahora más alto para que Maka pudiera oírlo bien. -, por intervenir ante el Jefe Ford… y… -Calló seguidamente.
- Oh, eso. No tienes que agradecerme. –Siguieron caminando en un intenso silencio, tan solo sus pasos podía tener una conversación más fluida en aquella gran sala.
Por fin, los pasos de Chrona se detuvieron y por ende, también los de Maka. El pelililáceo se giró sobre sus talones con la mirada gacha, huyendo nuevamente de los intensos ojos de Albarn, para así estirar su mano señalando la sección de John Grisham.
- Gracias. –Dijo finalmente Maka adelantándose para leer los nombres de sus novelas, buscando algo que la atrajera. El silencio prosiguió aunque Chrona tenía la vista inquieta al igual que sus dedos, algo lo empujaba a hablar, quizás por lo que había acordado con la rubia hace unos días atrás.
«Te gusta mucho el drama… ¿Por qué?
…Respóndeme mañana, ¿bien?»
- … -Trató de reunir las fuerzas necesarias para hablarle, siempre decía que hablar con chicas no era su estilo, ellas le provocaban mucha inseguridad, no sabía como tratar con eso, en especial con chicas como aquella, con esas miradas tan intensas y agudas que parecían ver hasta el interior suyo. Arrugó sus ropas a causa de sus temblores hasta que por fin, dijo algo: -¡D-Disculpe!
- ¿Qué ocurre? –Preguntó Maka dando un respingo por la repentina acción de Chrona, éste se giró y la miró directamente a los ojos.
- Ya sé por qué me gusta leer drama, horror y suspenso… E-Es porque… ¡Porque me gusta y punto! –Dijo casi gritando llamando la atención de los demás lectores, quienes comprendieron aquello como una declaración que como una respuesta trivial.
- Porque… ¿Te gusta y punto? –recalcó nuevamente Maka.
- …A-Así es… A-Alguien me había dicho que… Que si me gusta y eso llena mi alma, no tiene que importarme lo que los demás digan u opinen… Solo basta lo que yo piense sobre mí mismo… -Maka seguía mirando sorprendida pero luego sonrió amablemente y extendió su mano abierta al muchacho, como si fuese a saludarle.
- Maka Albarn. –Dijo ella. Chrona no comprendió aquello y eso lo entendió perfectamente la muchacha, así que añadió. –Mi nombre es Maka Albarn, ¿cuál es el tuyo?
- Y-Yo… Chro-Chrona Gorgon. –Levantó débilmente su mano hasta que la rubia la estrechó amenamente.
- Es un placer, Chrona. –La encantadora sonrisa de la rubia contagió al muchacho quien esbozó una muy tímidamente.
Los pasos que conducían hacia su habitación resonaban ligeramente, podía reconocer aquel caminar tan pausado y tranquilo como la de su hermana. Bajó el libro que estaba leyendo para prestar mayor atención a la presencia de su hermana que se había puesto de rodillas en el umbral de su habitación, esperando la aprobación de él para que pudiera ingresar.
- Nii-san… ¿Estás despierto? –La suave voz de Tsubaki se oyó.
- Adelante. –Dijo seguidamente y la puerta fue corrida a un costado, recibiendo la presencia de su pequeña hermana. -¿Qué ocurre? ¿Por qué sigues despierta hasta estas horas, Tsubaki?
- Nii-san… Tengo que pedirte un favor. –El mayor dejó a un lado el libro e indicó a su hermana que ingresara a la habitación, cerrando la puerta. Ella dio un suspiro luego estar dentro del cuarto y añadió. –No vuelvas a decir lo mismo que le has dicho hoy a Black Star, Nii-san.
- ¡Pero, Tsubaki—
- Por favor… -Interrumpió la muchacha con total seriedad, algo no muy común en su tierno rostro. –No necesito que digas cosas innecesarias, así que por favor, no vuelvas a decirlo. –Se puso de pié y corrió la puerta nuevamente con intensiones de salir de allí, pero la voz de su hermano la detuvieron.
- ¿Planeas seguir aguantando el dolor, como siempre lo has hecho, Tsubaki? –Preguntó Masamune esperando una respuesta por parte de su hermana, pero aquella respuesta superó sus expectativas y el concepto que tenía sobre su hermana.
- …Tú lo has dicho, Nii-san… Siempre lo he hecho y seguiré haciéndolo… Es mejor. –Sin esperar una réplica más por parte de su hermano, se retiró cerrando la puerta. Masamune quedó muy pensativo y preocupado, odiaba a ese niño por todo lo que le hizo pasar a su pequeña hermana, pero a pesar de todo, ella lo seguía amando.
- … -Soltó un suspiro. –Sí que eres rara, Tsubaki.
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Notas de la Autora:
¡Domo! *Sale de debajo de un sofá*
¿Cómo les fue en la semana? ¡Espero que bien! Para todos… ¡Felices pascuas! Aunque un poco atrasado ^^U jeje aunque no solo el saludo está atrasado… Tengo una leve corazonada de que hace una semana tendría que haber actualizado la historia xDDDD lo siento, es algo característico mío el hecho de ser un poooooco distraída xP
Jejeje
Bien, espero que les haya gustado la historia y como siempre, agradezco a todos los que se pasan por aquí para leer este fic, aunque me gustaría que se animaran a dejar un comentario… Jeje y a mis dos infaltables lectoras quedejan siempre un comentario: Gracias!
Rincón de las respuestas :3
Alexiel Evans: ¡Hola! Pues… Primero que nada, gracias por tu comentario, ^^ y segundo… Felicidades a tu sexton sentido x3 aunque no puedo estar diciéndolo al "aire" porque sería un spoiler xD así que guardemos eso hasta que en los próximos capítulos se despliegue mejor la historia y se de por sentado el hecho. Ese sexto sentido tuyo es muy eficaz, Alexiel-chan! ^^ Jajaja muchas gracias nuevamente por haber comentado y espero siempre tus comentarios nos vemos y que tengas un gran inicio de semana! :3
Kabegami: ¡Kombawa! Jajaja nuevamente gracias por dejar un comentario ^^siempre son bien recibidos! Pues tus pensamientos no están errados y creo que lo que te estas imaginando tiene algo que ver con el fic… Así es, Maka sufrío mucho con ese chico y pronto descubrirán de quien y qué se trata! Sí, es todo un tema tener que estar pegado a un periodo de actualización y lo peor es cuando se te enciman las cosas con el colegio y demás TT-TT! Supongo que tenemos muchas cosas en común, soy muy perfeccionista xP y no es tan bueno que digamos! Seee, en la mayoría de los fics siempre hacen a Chrona como mujer y quería algo de "acción" en el mío xD jeje Liz es un arma de doble filo… en verdad, es un arma xD y no tanto tiene que ver con Chrona, luego te enterarás por qué hace lo que hace la Thomson! Muchas gracias e iguales deseos para ti y tu familia! Nos leeremos pronto! ^^
En fin, muchas gracias nuevamente a todos los que leen esta historia y como dije al inicio de los comentarios… ¡Vamos, dejen un cometario diciéndome si algo les gustó o no, recomendaciones o sugerencias…! Bien, la invitación está hecha, solo hace falta que aprietes ese botón de abajo y ya estarás en plena sintonía conmigo ^3^
Me despido deseándoles un excelente inicio de semana para todos…
¡BYE BYE!
BlueSpring JeagerJaques…
