Todo esta en tu mente.-

Es difícil ser yo.

-Diablos, Kagome, ¡¿Cuándo podremos regresar al Sengoku?

-Ya te lo he dicho, Inuyasha, en unas sesiones más todo esto terminara.

-Khe, estoy cansado de esto.

-Pues yo creo que nos esta ayudando a conocernos mejor.

-Tú ya me conoces, Kagome y yo también a ti.

-No, me refiero a algo más profundo, Inuyasha, me refiero a…. en todos los sentidos.

-Khe, si te refieres a lo de la sesión anterior, yo no lloré, es solo que el perfume de ese tipo era muy fuerte.

-Por supuesto, Inuyasha.-dijo rodando los ojos.

-¡Hablo en serio!

-Claro, Inuyasha, lo que digas.

Inuyasha la miró soltando un bufido. Ya estaban de camino a la sesión del "loquero", como solía llamarle Kagome antes de que, por algún motivo que Inuyasha no podía descifrar, a Kagome le había empezado a gustar estas citas, y ya no iban con el loquero sino con el… "doctor".

-Vamos, Inuyasha, apúrate o llegaremos tarde.-dijo jalando de su haori.

¡Lo ven! Estaba completamente desesperada por ir a encontrarse con ese tipo, casi parecía que le estuvieran saliendo alas de su espalda para poder llegar más rápido con el sujeto. ¿Hace falta decir que eso a Inuyasha no le gustaba ni un poco?…

-Ya suéltame y ve tu sola si tienes tanta prisa por llegar.

…Creo que no.

-Uy, pero que grosero y malhumorado eres.

-Feh.

Una vez en terapia las cosas se suavizaron un poco…

-¡Él siempre dice que estoy seduciendo a cada hombre que veo pero no es verdad!

-¡Pero es verdad, nunca le dejas las cosas claras a ese lobo!

-¡Pero yo no soy la que se esconde para verse con su amada!

Inuyasha se puso rojo.

-¿Sí? Pues… tú… ¡Tú sabes que no hay nada romántico ahí!

-¡Pues las veces que los vi sí que había!-dijo enojada pero también triste.

-¡Pero eso fue hace mucho!

-Bueno, basta.-dijo el doctor, quien al preguntar a Kagome un simple "¿Cómo has estado?" en un mero gesto de cortesía y para nada profesional, había tenido que soportar este escándalo por diez minutos.

Oh, demonios, creo que tendré otra migraña, necesito una escopeta… digo una aspirina.

-Hoy haremos un cambio de roles y, para hacerlo más real, quiero que intercambien algo, cualquier cosa que traigan con ustedes.

Kagome le dio a Inuyasha su delicada pulsera que había encontrado hoy temprano entre sus cosas y decidió que la usaría de ahora en adelante. Inuyasha la tomó sin saber bien como funcionaba el pequeño gancho de ésta, así que recibió complacido la ayuda de Kagome.

Luego de un momento Inuyasha se percató de algo, que aunque sonase insignificante, era un dolor que lo había perseguido desde que fue por primera vez a la casa de la azabache.

-Yo no tengo nada que darte, Kagome.

-Oh.-intervino el doctor.-puede ser cualquier cosa, nada demasiado especial, ¿Qué tal el collar?

Inuyasha miró a Kagome esperanzado y ella le devolvió una mirada que decía que ni soñase con tal idea. No es que ella no se fiase de él, era más una… satisfacción personal, pero ¡ey! Era él el que se portaba como un cerdo con ella.

-Dame a Tetsaiga, Inuyasha.-pidió ella amablemente.

-Keh, ya quisieras.

-Inuyasha… no quieres que lo diga cierto.

El oji-dorado se erizó ante el comentario y se apresuro a entregarle la espada, no es que no se la hubiese dado de todos modos, confiaba en ella más que en nadie, y oportunidades la habían sobrado a la muchacha para quitársela…. Pero no lo hizo. ¿Por qué no se la entrego en seguida entonces? Pues porque él tenía su orgullo.

Keh.

-Empecemos con las cosas que más les molestan del otro.-dijo luego de que los niños que tenía que soportar se hubiesen decidido.-Las damas primero.

-Bien.-Kagome se paró sujetando firmemente la espada y comenzó.-¿Qué demonios hacen ahí sentados? ¡Tenemos que ir a por Naraku! Muévete, Kagome, no hay tiempo para que descanses, estudies o veas a tu familia. ¿Qué dijiste? ¿Qué quieres ayudar a las personas? Keh, no tenemos tiempo para eso. ¿Qué dijiste? ¿Hay muchos niños indefensos? Keh, no me interesa. ¿Qué? ¿Hay un demonio enorme ahí? ¿Por qué no me lo dijiste antes? ¡Tenemos que ir allá! Lo derrotaré de un solo golpe con mi espada. Feh, ese demonio fue muy fácil de derrotar, no necesito que me cures, Kagome, ya sé que estoy herido completamente pero no interesa, yo no soy un débil humano, mira que valiente soy. Oh, ¿Qué es eso? ¡Son la serpientes caza almas de mi dulce Kikyo! Sí de la que le entrego los fragmentos a Naraku para que fuera tras mi cabeza, ¡¿pero que importa? Estoy herido y medio moribundo, lo sé, pero debo ir a verla porque igualmente estoy locamente enamorado de ella. Cuando regrese le diré a Kagome que solo hablamos de Naraku, sí ella es tan tonta que me creerá, estoy seguro, ella siempre estará a mi lado por si algún día Kikyo me manda a volar.

Kagome terminó respirando agitadamente luego de haber hablado tanto de un tirón.

-Bueno….-dijo el doctor con cuidado.-Esta bien, Kagome, muchas gracias, ya puedes sentarte.-la chica asintió y tomó asiento.-Debo admitir, Kagome, que me sorprendió mucho tu excelente forma de expresarte a través de metáforas, como la que utilizaste para comparar las dificultades de la vida con demonios enormes, realmente admirable.

Kagome rió nerviosamente.

-Gracias.

-Bien, Inuyasha, ahora es tu turno.

El hanyou había quedado en shock, luego sorprendido, y finalmente dolido por todo lo que dijo la chica sobre él; pero eso solo lo impulso más a guardarse el sufrimiento y mostrar su lado hosco, sacándose del pecho otra cosa, y eso era ¡como Kagome lo volvía loco!

Se paró imitando la típica pose de enfado que utilizaba la chica con él diariamente.

-¡Inuyasha! Estoy cansada, paremos. ¿Qué dijiste? ¿Qué el fin del mundo podría caérsenos encima si no encontramos los fragmentos antes que Naraku? No me importa, eres un maldito insensible estoy cansada y punto, siéntate. Uf…-dijo echándose al sillón y abanicándose con una mano.-estoy muerta, ¿no ves cuanto me agota viajar en tu espalda sin mover un músculo en todo el viaje? ¿Qué te sucede ahora? ¡Oh, dios mío! Saliste herido de una pelea, déjame que gaste mis valiosas medicinas en ti que eres muy fuerte y de seguro te curarás antes de que termine de vendarte en lugar de guardar las cosas para los humanos del grupo que de verdad podrían necesitarlas. ¿Qué acaso no quieres que te cure? Pues, ¡siéntate!

Inuyasha, me voy a perder el tiempo a mi casa con los estúpidos test, y a coquetear con el estúpido de Hoyo a tus espaldas, siéntate. ¿Qué? Prometí volver en tres días ¿no? Bueno solo me retrase un par de días, no te enojes. ¡Ah! Y te traje poco ramen aunque sé que te encanta. Mira quien viene ahí, mi amado Kouga, si voy a coquetear con él también. ¿Inuyasha, que estas haciendo? ¿Me estas protegiendo de este loco secuestrador de Kouga? ¡Déjalo en paz y siéntate! ¿De donde vienes ahora? Te encontraste con Kikyo, ¿cierto? De seguro tu quieres irte con ella y dejarnos a todos. ¿Qué dices? ¿Qué no hubo nada romántico ahí? Pues no te creo, ¡siéntate! ¡siéntate! ¡siéntate! ¡siéntate! ¡siéntate! ¡siéntate! ¡siéntate! ¡siéntate! ¡siéntate! ¡Siéntate!

Inuyasha termina igual de agitado que Kagome anteriormente, y este es el turno de Kagome para sentirse mal.

Uf… a cual de los dos más locos. Todavía nos queda que hablen como el otro de la forma positiva… No definitivamente no soportaré tanto con este par, mejor terminamos de una buena vez. ¿Y que onda con eso de "siéntate"? Sufre de la espalda o algo?

-Bien, muy bien ambos, pero la hora ya casi se nos termina, así que quiero que ambos olviden el cambio de roles y piensen en la frase más significativa que les a dicho el otro, según vuestro pensar. Inuyasha, ahora eres el primero.

Ambos se miraron a los ojos y sin pensarlo mucho supieron que decir.

-Permaneceré siempre a tu lado.-dijo las mismas palabra que la chica le había dicho aquella vez.-Sé que ya no estaré solo.

Inuyasha presionó suavemente la mano de la chica.

-Porque no era ninguno de los dos, no soy humano ni un demonio.-repitió sus palabras e Inuyasha la miró interrogante.-Fue cuando me contaste ese lado triste de tu pasado, cuando supe que ciertamente confiabas en mi.

Sus miradas se fusionaron, el chocolate mezclado con la miel más pura.

-Ejem…-tosió el doctor. Preguntándose porque tenía que soportar a adolescentes tan raros y melosos y… ¿Quién les había dicho que podían hacerlo perder su tiempo con sus estúpidas explicaciones de elección de frases?-Bueno, lamentablemente ya se acabó la hora. ¡Así que adiós!

Los chicos se desconcertaron con la efusividad de la despedida y más cuando comenzó a empujarlos así la puerta.

-La próxima sesión hablaremos de todas esas personas que son parte de su relación.

Plaf.

Y extrañamente ese "Plaf" no fue de Inuyasha estrellándose contra el piso, sino de la puerta cerrándose de golpe contra sus narices.

Keh, este tipo es extraño.

OoOoOoOoOoOoO

Bueno, bueno, volví. Siento mucho no subir el cap antes, es que tuve un millón de pruebas, deberes, orales, etc. Y aprovechó el fin de semana largo de mi país para actualizar.

Quiero agradecer por los comentarios ¡son muchísimos! Más de los que esperaba y cuando pedí 22 fue para que se demoraran un poco porque sabia no podría actualizar enseguida pero la verdad si que me sorprendieron.

KaItOsCaRLEt PF= gracias por los mensajes y ya vez no soy tannn ambiciosa es solo que tuve falta de tiempo.

Tennyoukai = gracias por tus comentarios que siempre me motivan.

Ranka Hime = gracias a ti también por leer siempre mis fics y comentar.

Al resto muchas gracias por sus comentarios e ideas también, prometo tenerlas en cuenta, es más el próximo cap será parecido a la idea que me ha dado RominaZ

Saludos desde Uruguay.