A/N: ¡Estoy de regreso! Esta semana ha sido muy dura conmigo…pero, no pienso dejar atrás mi historia. No tengo nada importante que decir así que…¡Disfruten! La canción que me ayudo a escribir fue: "One And Only" de Adele.


Estaba nevando. Disfrutaba ese clima. Todo era tranquilo. Odiaba el verano, nunca me gustó. Puedes controlar el frío pero no puedes controlar el calor. Navidad nunca fue una de mis celebraciones favoritas tampoco. Traía malos recuerdos. A veces, antes de conocer a L, me encerraba en mi habitación y lloraba hasta que me dormía.

Era navidad pero, ese año fue diferente. L estaba conmigo. Decidimos hornear galletitas. Hicimos un desastre. Pero, valió la pena. 25 de diciembre…todos los niños recibían juguetes. En Wammy's no era muy diferente. Nosotros no creíamos en Papá Noel. Simplemente escribíamos lo queríamos en un trozo de papel y se lo entregábamos a Roger. Solo podíamos pedir una sola cosa. Nunca había pedido nada, no había necesidad. Esa navidad L me había cambiado todo.

"Esto es para ti." Me dijo mientras sostenía una pequeña caja con una moña azul.

"Gracias." Le respondí y tome la caja.

Nunca nadie me había regalado algo. Abrí la caja y encontré un collar que tenía la forma de una "R". Hasta ahora aún uso el collar. Tiene un valor sentimental muy importante para mí.


Tenía una increíble migraña cuando desperté. No había tenido una migraña así desde que estaba en el MI6 y tenía que escuchar el sonido de disparos. Cada noche era lo mismo. Los disparos no cedían. Mis experiencias siendo una espía no habían sido placenteras. Podía asesinar a los criminales con mi Death Note pero, así sería demasiado fácil y aburrido. Por eso prefería hacer el trabajo físicamente.

Oía la voz de Watari pero no lograba entender lo que decía. Supuse que ellos se habrían "levantado" antes que yo. Por supuesto…los nombres de Watari y de L estaban escritos antes que el mío. Estaba recostada sobre algo duro y frío pero, sentía algo tibio a mi izquierda. Alguien estaba respirando a mi lado. Decidí abrir mis ojos solo para recibir la luz sin piedad. El techo era gris, había una pequeña bombilla iluminando la habitación en la que estaba. Moví mi cabeza lentamente hacia la izquierda, donde sentía la respiración, para encontrar a un joven con unos ojos negros; esos ojos que no tenían fin y en los cuales podrías perderte fácilmente y además ese cabello negro tan -un momento… ¿En serio acabo de pensar eso?

¡SMACK!

"Oww…" se quejó L del puñetazo que le había pegado en la nariz.

Su nariz estaba sangrando. Al fondo pude oír la risa de Watari.

"¡Idiota! Pude haberte apuñalado si no te hubiera reconocido." Le grité.

"Está bien. Lo siento…estaba esperando que despertaras." L me respondió. Intentando detener la sangre que salía que su nariz con la manga de su camiseta.

"Es un gusto tenerla de vuelta, Raven." Intervino Watari y se acercó a mí.

"Lo mismo digo Watari." Le respondí mientras lo abrazaba.

"Al parecer todos estamos bien, además de la nariz de L…" Dijó Watari.

"Lo siento L." Me disculpé con L. La culpa ya estaba creciendo.

"Está bien. De todas maneras, tienes razón. No debí haber sido tan indiferente." L me respondió. Su nariz ya había dejado de sangrar.

"Ven acá, tonto." Le dij lo abracé.

Después de de abrazarnos y alegrarnos de que estábamos vivos Watari trajo una maleta que contenía ropa. Para L la ropa de siempre, para Watari un traje negro y para mí un vestido negro con mangas largas que me llegaba hasta las rodillas. Sin mencionar los tacones y los guantes negros.

"¿Un vestido?" Pregunté.

"Sí. ¿Le gusta?" Me respondió Watari.

"Watari… ¡¿Cómo se supone que pateé traseros con esto?!" Pregunté/exclamé mientras sostenía el vestido.

"Usted es una señorita con muchas habilidades, R. Seguramente se las arreglara." Me respondió mientras me guiñaba un ojo.

Ignoré el pequeño comentario. Luego Watari me colocó un collar en el cuello. Cuando Watari se dio la vuelta y salió de la habitación, dejand mí solos, para cambiarse tomé el collar en mis manos y lo reconocí al instante; al parecer no había sido la única.

"¿Aún lo tienes?" Me preguntó L sorprendido.

"Por supuesto. ¿Por qué no lo tendría?" Le pregunté.

"No lo sé. Creí que lo habías perdido." L respondió y se acerco a mí lentamente.

Estaba tan cerca de mí que podía sentir su respiración en mi frente. Tomó el collar entre sus manos y jugó con él. L era más alto que yo. Al estar tan cerca de él lo pude comprobar. Me ruboricé. L me dio un pequeño beso en la frente y me abrazó. Por unos momentos nos quedamos en la misma posición disfrutando la compañía del otro hasta que Watari interrumpió.

"Muy bien R, ya puede cambiarse la vesti-oh. Lo siento. ¿Estoy interrumpiendo algo?" Preguntó Watari.

Cuando nos dimos cuenta de su presencia nos separamos tan bruscamente que caímos al piso. ¡Qué vergüenza! L había caído encima de mí. Estaba en el piso, con L, en una posición incómoda y probablemente obscena.

"¡No! No, no, por supuesto que no. Gracias, Watari." Me quité a L de encima y me levante dirigiéndome hacia la misma habitación en la que Watari se había cambiado.


"Dios, que vergonzoso…" Me dije a mi misma mientras cubría mi cara con mis manos.

Watari encontró a las 2 personas más importantes que había conocido juntas, abrasadas y lo peor de todo…ruborizándose. Pudo haber creído que "algo" pasó mientras que él se cambiaba.

"En mi opinión es algo tierno." Me dijó Nu.

"¡Nu!" Exclamé.

"Hola. ¿Cómo te sientes?"

Estaba feliz de que Nu estuviera conmigo.

"Además de avergonzada supongo que bien." Le respondí.

"Iré a hacer mi presencia notable con L y Watari. Así nos podemos ir pronto. Me deprime estar en este lugar tan gris." Me anunció Nu.

"Está bien." Le respondí.

Cuando Nu salió de la habitación empecé a vestirme. A pesar de que tal vez no podría patear traseros con el vestido, me veía muy bien; decidí salir de la habitación sin los tacones. Cuando salí de la habitación L y Watari ya estaban listos. Aún estábamos en la morgue. Cuando estábamos en la puerta de salida Watari me ordenó que me pusiera los zapatos.

"En mi opinión, Watari, los tacones son un invento del hombre para que el trasero de la mujer se vea más pequeño." Le dije irritada.

"Te ves bien. Ahora vamos. El auto está esperando." L respondió hacia mi comentario. Y me abrió la puerta del auto.


"L, R, Watari; es un gusto volver a verlos." Nos dijo un pequeño niño con el cabello blanco de alrededor de unos 12 años.

"Basta de formalidades, N. Ven. Te quiero dar un abrazo." Le ordené a N. Se acercó y como ordenado me abrazó.

Al parecer toda la familia estaba junta de nuevo. Así tenía que ser y así seguiría siendo. Yo me aseguraría de ello. El pequeño N había crecido mucho desde la última vez que lo vi. Nunca fallaba en impresionarme.


A/N: ¿Qué les pareció? Espero que lo hayan disfrutado. Wow… este es mi record… 1,207 palabras. Nos vemos la otra semana.