IV
Veneno
—¡Por acá, por acá! — dijo Sirius casi entusiasmado.
Bajaron un piso y luego fueron corrieron en línea recta. Dumbledore claro había llegado al punto antes que ellos pero la profesora McGonagall apenas iba llegando.
—¡Vaya! — Exclamó McGonagall —¿De nuevo? — preguntó con una voz entrecortada
—Así parece Minerva… así parece—
—¿Pero quien ha podido traspasar todas las defensas del castillos… Albus no creerás ¿No creerás que ÉL ha sido, verdad? — pregunto con miedo.
—Lamento decirte Minerva… que en estos tiempos… ya no se puede saber en quien confiar ¿Y ustedes jóvenes que hacen aquí? — preguntó el director mirado hacia sus alumnos quienes estaban pegados a la pared y parecían querer fundirse con ella para evitar el regaño que ya se avecinaba.
—Bueno… nosotros…— balbuceo Peter
—Por favor retírense— dijo McGonagall.
Peter casi salió corriendo Remus se fue con paso indiferente pero James y Sirius se alejaron arrastrando los pies, prologando su partida por si podían escuchar algo más pero los profesores no dijeron nada hasta que los estudiantes estuvieron demasiado lejos para oírlos.
Aquella noche los cuatro amigos, cubiertos por la capa de James fueron hasta la enfermería para hablar con el muchacho pero su mayor sorpresa fue que el Hufflepuff había sido trasladado a San Mungo y no regresaría al colegio dentro de varios días.
El segundo desparecido, de Ravenclaw, fue encontrado unas horas después y no paso la noche en el colegio. De inmediato fue trasladado a San Mungo.
Decepcionados por lo poco que habían podido avanzar en su investigación James y Sirius se concentraron en otra persona; Minny Barton pero a simple vista la mujer no tenía nada que esconder.
—¡10 puntos para Gryffindor! ¡10 puntos para Slytherin! — dijo el profesor Slughorn felicitando con unas palmaditas en la cabeza a Lily Evans y sonriéndole un poco a Severus Snape
"BOM" se escucho en el salón de clases. Sirius dio un salto asustado y Remus rio.
Peter había echo explotar, por quinceava vez, su poción y ahora estaba todo cubierto de ceniza.
—5 puntos menos para Gryffindor— dijo el profesor mientras movía su varita en círculos y el humo desaparecía.
El resto del grupo termino, como era debido, sus respectivas pociones. Longbottom, quien era bastante diestro en las pociones le regalo a Gryffindor 10 puntos más.
—¡Genial y ahora nos toca con la ardilla! — se quejo Sirius mientras se quita las cenizas de la túnica y caminaba con pasos extremadamente fuertes.
—Al menos será una clase práctica— intento animarlo Remus y como gesto de bondad Sirius intento sonreír.
Andando con paso un poco más alegre que el de los cuatro amigos, a su lado llegaron Alice y Frank con una radiante sonrisa.
—Hola— dijo Frank a los cuatro cubiertos en ceniza.
—¿Por qué tan sonrientes? — Pregunto un irritable Sirius
—¿Es que no se han enterado? — pregunto Alice
—¿De que? —
—La profesora Barton ha sido llamada al control de educación del ministerio… por extrañas tendencias de estatus de sangre que han molestado a padres muggles y mestizos— dijo Alice
Aquella noticia si que hizo sonreír a Black.
—¡Eso quiere decir que tendremos hora libre! — grito Sirius
—No— dijo Frank. Y casi si oyó el "CRAK" de la sonrisa de Sirius rompiéndose —Es mucho mejor… ¡El propio Dumbledore nos dará clase hoy! —
Aquello si que alegro a James —¡Genial! —
Mucho mas entusiasmados los cuatro amigos caminaron hacia el aula. Aun no había llegado Dumbledore, pero todos lo esperaban con ansias.
La puerta se abrió y por ella entro nada más y nada menos que… Minny Barton.
Todos dejaron caer la mandíbula, que gran decepción sin embargo Sirius con gran decepción apretó los dientes y Peter temió que le sangraran las encías.
—Es un placer volver a estar con ustedes. Se que muchos esperaban al profesor Dumbledore pero afortunadamente mi cita en el ministerio termino antes de los previsto y pude volver para su hora de clases—
Sirius apretó los puños y la mano de James sobre su hombro intento relajarlo un poco. Traía un humor de perros el joven Black.
—Bueno… formen parejas y a practicar— así lo hicieron
Sirius quería desviar su hechizo y con un golpe de suerte darle a la cabeza de la profesora, pero esta andaba de un lado para otro y Sirius no pudo hacer parecer que pareciera un accidente.
Solo por la tarde, cuando ya no tenían mas clases Sirius se calmo un poco y para matar el tiempo comenzó a practicar hechizos contra un árbol.
Montando guardia por aquellos lugares la profesora Barton caminaba despreocupada y mirando al cielo. Snape y Lily se acercaban por el lado derecho de donde se encontraba Sirius, James se levanto como medida preventiva. Sirius tenía tan mal genio que nadie dudaba que atacara a la profesora o a Snape.
Y como lo había previsto Sirius levanto su varita contra el árbol pero Snape pensó que era contra él y levanto su varita, James también la levantó apuntando a Snape y Lily la levantó apuntando a James
—"Confundus" — gritaron los cuatro al mismo tiempo.
Los cuatro hechizos que iban en diferentes direcciones revotaron pero el que Snape había soltado había pasado rosando a Sirius y se había estampado con la cabeza de la profesora haciéndola caer y por un minuto dejándola dormida.
—¡Maldición Snape que has hecho! — grito Remus
Lily miro a James suplicante y este torció una sonrisa
La profesora se levanto mareada y con los ojos desorbitados
—Tú, tú, tú y ¡Tú! — dijo la profesora gritándole Lily mientras se ponía en pie —En mi despacho… esta noche… detención— apenas había formulado correctamente la oración… o algo así, se acomodó el cabello y se fue de ahí
—¡Todo ha sido tu culpa! — grito Snape a Sirius
—¿Yo? ¿Qué hice? —
—Me ibas a lanzar un encantamiento— dijo Snape
—Yo esta practicando— dijo Sirius apretando los puños
—¡Mentiroso! — grito Sirius y se hecho sobre Snape lanzando un fuerte puñetazo que fallo por poco.
James los separó forcejeando con Sirius y Lily ayudo a Snape a incorporarse
—¡Vale ya basta! — gritó Lily —Estamos en detención y es culpa de los cuatro— su tono de voz hizo ver que no había espacio para replicas —Vamos Severus— dijo Lily
Severus y Lily avanzaron a paso veloz y se alejaron de aquel lugar tan rápido como pudieron refunfuñando y maldiciendo por lo bajo.
La noche estaba bastante fría aquel día. James, Lily y Sirius salieron de la torre sin dirigirse ni una palabra y caminaron hasta el despacho de la profesora con pasos pesados. Cuando llegaron Snape ya se encontraba ahí pero no estaba haciendo ninguna clase de castigo, solo estaba sentad frente al escritorio de la profesora mirando un reloj de arena.
—¡Ya los esperaba! — dijo la chillona voz de la mujer mientras tomaba asiento —Bien veamos…la sala de trofeos necesita limpieza ¿Quién se ofrece? — Nadie levanto la mano ni dijo nada —los baños deben ser lavados ¿Quién se ofrece? — de nuevo nadie levanto la mano —Bueno eso lo hace mas divertido…— la maestra saco de su escritorio cuatro plumas de color blanco y agito la varita sobre ellas —Tomen una— dijo
Lily fue la primera en acercarse y apenas la toco la pluma blanca se volvió azul. Snape fue el siguiente y su pluma se volvió rosa, Sirius soltó una carcajada, pero a él también se le volvió rosa la pluma. James por otro lado tomo una pluma que se volvió azul.
—Bien… Potter y Evans limpiaran la sala de trofeos… al estilo muggle, aunque no creo que eso sea un problema para ti— nadie entendió si eso había sido un insulto o un cumplido —Black y Snape limpiaran el baño de mujeres del segundo piso al estilo muggle—
—Pero es baño de mu-je-res— remarco Sirius
—Pero nadie lo usa— contesto Minny
—¿Y si nadie lo usa porque vamos a limpiarlo? — pregunto Severus
—Pues porque están en detención— dijo ella con una sonrisa tan falsa que Sirius quería ahorcarla. —Todos los utensilios muggles que necesitan ya están ahí… ahora dejen sus varitas aquí—
—¡No podemos dejar nuestras varitas! — salto James
—¿Y porque no Potter? — pregunto Minny, aun sonriendo
—Porque… podríamos encontrarnos con algo peligroso y estaríamos indefensos— dijo Lily con algo de timidez
—No hay nada en este castillo que sea peligroso… dejen sus varitas— volvió a decir —Iré a revisar su trabajo en una hora y media y si me convence se las devolveré ¡Váyanse! — grito una vez que las varitas de todos estuvieron sobre su escritorio
Sirius y Severus doblaron hacia la derecha en el segundo piso mientras que James y Lily fueron hasta el primer piso y luego a la izquierda.
—Todo esto es tu culpa Potter— refunfuño Lily
—Claro que no… si tu amiguito no fuera tan torpe nadie estaría aquí— contestó James
Cuando llegaron a la sala de trofeos casi se desmayan, repisas y repisas llenas de trofeos que iban desde el piso hasta el techo. Había dos trapos y desinfectantes
—¡Genial Potter! — fue lo único que alcanzo a decir Lily mientras tomaba su botella de desinfectante y comenzaba a limpiar.
—¿Y esto como se usa? — pregunto James mirando la botellita de desinfectante y apretando el detonador. El desinfectante salió directo a su cara —¡Ah mis ojos! —
Lily comenzó a reír —Sufre Potter, sufre— dijo con una risa burlona mientras con el trapo le quitaba el desinfectante de la cara. James sonrió
Durante la siguiente media hora Lily se negó a dirigirle una palabra a James así que el ambiente en el que trabajan era bastante hostil.
Lily pensaba en sus tareas diarias mientras que James pensaba en los pobres muchachos de Ravenclaw y Hufflepuff y entonces salto su idea.
—Lily— solo consiguió como respuesta un "mph" —¿Acaso tu conocías a alguno de los muchachos a los que atacaron? — preguntó James
Lily dejo lo que hacia y se volteo a verlo —¿Tu también piensas en eso? — dijo arqueando una ceja. James asintió —Bueno no los conocía personalmente pero se quienes son. El de Hufflepuff se llama Leo Brito y era LA de Ravenclaw su nombre es Sabina Clock—
James estuvo pensativo unos segundos —¿Y crees que compartían algo o los eligieron al azar? Después de todo… los envenenaron—
—Pues solo investigue una cosa… ambos eran hijos de muggles—
James abrió los ojos como platos y formo una sonrisa aquel descubrimiento era algo grande; envenenaban a los hijos de muggles.
Se escucharon pasos acercándose. James miro el reloj de pared —aun no pasa la hora y media—
Lily busco su varita en los pliegues de su capa y recordó que la profesora la tenía.
Los pasos se escucharon mas cerca cada vez mas cerca y se detuvieron frente a la puerta. No había donde esconderse.
James saco de debajo de su capa la capa invisible y la hecho sobre los dos, luego tomo a Lily de un brazo y la hizo caminar hasta la esquina de la habitación. La puerta se abrió lentamente, una figura encapuchada entro. Lily quiso gritar pero James le tapo la boca.
—¿Se han ido? — pregunto la voz, no era la voz de Minny, era una voz susurrante y fría —Mocosos estúpidos— dijo la voz y dio una vuelta por el salón pasando frente a los muchachos sin reparar que estaban ahí.
Una rata asustada paso corriendo entre las estanterías y la mano del encapuchado la alcanzo a tomarla. La rata chillo. El encapuchado saco una botellita roja y vació una gota del líquido en la boca de la rata al instante este dejo de chillar y se quedo inmóvil.
Luego la figura volvió a mirar a sus alrededores y salió dejando a la rata en el piso.
Los muchachos esperaron… esperaron y esperaron hasta que los pasos dejaron de oírse por el corredor y James retiro la capa.
Lily tenía los ojos muy abiertos, James camino hacia la rata —La enveneno— dijo
—Venía por mi… lo se— dijo Lily con temor luego miro a James —Gracias Potter—
HOLA Diane Potter, si se que bueno pues la accion esta en el añ pero este fic no sera muy largo asi q bueno dije "oooo porq no hacer un asi" jajajaja pero muchas gracias por comentar y por tus opiniones las aprecio mucho
