Capitulo 03

Ella lo miraba perpleja. Obviamente no entendía a que se refería. Incluso cuando soltó su barbilla solo pudo retroceder algunos pasos. Para él era diferente: No le importaba nada. Solia sabia que necesitaba tenerla todo el tiempo que fuera necesario y que durara su relación. Después de todo, pensó, ninguna relación es para siempre y siempre se acaban. Necesitaba darse eso, pero sobre todo descubrir porque le intrigaba tanto.

Durante la semana siguiente en que la había visto, se había dado cuenta de que ella no regresaría por si sola y que si la conocía lo suficiente lo haría arrastrarse por la oportunidad de tenerla en sus brazos y de volver a ganar su confianza. Pero nada le importaba, solo ella. Durante el año en que se había marchado sin despedir había tratado de llenar el vacío de su pecho cuando la recordaba en la cama riendo mientras charlaban antes de desayunar luego de una apasionada noche. Había follado a mas mujeres en los primeros meses de su partida, de lo que había hecho en sus años anteriores y aun así no parecía de dejar de imaginar el rostro de Santana gritando su nombre mientras llegaba al climax. No paro de pensar en ella todos esos meses, en su sonrisa, en la manera en que lo hacia enojar por estar tan decidida a una carrera en la que solo muy pocos tenían la oportunidad de sobresalir, cuando ella era tan inteligente y hermosa que pudo haber conseguido cualquier otro trabajo en una oficina y con su empeño y sus cualidades tan perfeccionistas, hubiera escalado fácilmente a un puesto alto. A mediados del año, se había resignado a que no la olvidaría hasta que se diera el lujo de tenerla realmente y no solo la imagen de la pareja perfecta que pintaban a los medios.

Se había propuesto tenerla esta vez y haría lo fuera para lograrlo. Usaria todas las influencias de aquellos que había salvado de pagar a la justicia, y por eso se encontraba ahí, en un estudio de grabación, como si fuera parte del gran staff que tenia.

Verla llegar con el vestido azul eléctrico a media rodilla, había valido el esfuerzo. ¿Dónde estará el imbécil? Se preguntó. Se decía a si mismo que no estaba celoso del "Sr. Imbecil" –como le gustaba llamar a como-se-llame-que-la-recogio-en-el-aeropuerto- sino que tenia algo que el quería. No es que tenga verdaderos sentimientos por Santana, es que ella es mi cambio de juego, y hasta que descubra cual es, me pertenece, se decía.

Había intentado convencerse del daño que le haría cuando se hartara de ella. No merece ese dolor. Pero le era imposible alejarse. Yo tampoco merecia el dolor. Se refutó a si mismo. Ella no es igual a tus padres, la conoces y lo sabes bien, dudó. Y ni aun así pudo evitar que su cuerpo actuara sobre su conciencia, el primer momento en que estuvieron solos, tras la incomoda y corta firma del contrato.

Sus labios eran mas suaves y dulces de lo que los recordaba, su cuerpo amoldándose al suyo perfectamente al suyo, como lo había hecho varias de las noches durante el año que fingieron estar juntos. Durante un breve momento se perdió en ella y no existió nadamas para él, ni sus padres adoptivos, ni Instram, ni siquiera la imagen de ella en los brazos del Sr. Imbecil, solo él y ella. Necesitaba descubrir el desafio que le representaba, y cuando lo hiciera levantaría sus parederes y no la dejaría volver acercarse, tendría que hacerlo porque muy dentro sabia que solo Santana Lopez podría significar su cielo, su su perdición y su adicción ala vez. Porque solo ese maldito vicio que representaba lo haría perder su venganza, por lo que aun vivía.

Su burbuja se quebró cuando ella rompió su beso "No vuelvas a tocarme" gruño ella, mas enfadada consigo misma que con él "¿Qué demonios hacias ahí?" pregunto con su furibunda mirada dirigida hacia él. "Solo mi trabajo, claramente" respondió maliciosamente poniendo la mano en su mejilla y deslizando su pulgar por sus labios "extrañaba estos" dijo acercandonse lo suficiente sin siquiera besarla "Son tan suaves y dulces" susurro hipnotizado. "Sueltame, Sebastian" ella imploro. "Se que si te suelto, te iras y no quiero perderte ahora" musitó afligido

-"No me perdiste Sebastian, por que nunca fui ni sere lo suficien…"

él la interrumpió.

- "Tu sabes que no es verdad eso, tu dijiste que te importaba mucho, se que no dirías algo así sinitieras lo mismo. Santana…"

-"No!, Sebastian, no puedo. Estoy con Noah ahora y estoy segura que no me ofreces siquiera al verdadero tu. No puedo. Tu, aun… me importas, pero no puedo."

Ella intento apresurarse a su coche, sabiendo que no seria capaz de resistirse. El besos, las palabras y la atmosfera le asfixiaban la razón. El saber que estaba frente a ella y le suplicaba era el Sebastian que ella amaba, hacia que quisiera creer en sus palabras, justo cuando abrió la puerta, el tomo brazo. "No me importa el… Se que talvez necesitas tiempo, de verdad, pero maldición Santana, te necesito, por favor. Tan siquiera piénsalo"

"¿Qué me darías si vuelvo?" pregunto mirándolo desafiante a los ojos

"Lo que sea… Por favor Santy"respondió él poniendo su mano en su mejilla"te extraño, realmente lo hago. Extraño estos"puso nuevamente su pulgar por sus labios y un escalofio la recorrio "Te extraño en todos los estúpidos y aburridos eventos. Extraño que me sonrias. Hablar contigo. Extraño que me golpes y te pongas toda agresiva cuando me burlo de tu ahora apenas existente carrera"ella sonrió mirándolo ligeramente a los ojos, "Cuando intentabas hacerme el desayuno, te necesito conmigo Santana Lopez" Ella le miro sorprendida y afectada por sus palabras, él se sintió como una mierda. Realmente no quería hacerle daño, ella era tan suave, tan delicada, tan valiente, fuerte, terca e independiente, y le importaba demasiado. Santana Lopez era una contradicción andante y era lo que mas le gustaba de ella. "Dame tiempo" respondiendo ella trayéndolo a sus brazos y besandolo tiernamente "Dame tiempo por favor. Tengo una carrera, una relación y acabo de regresar a la ciudad. Dame tiempo para pensar y procesar todo lo que pasa ahora y lo que tu me estas pidiendo"

"'¿Cuánto?"

"No lo se. Podrian ser días, pódrian ser semanas o meses, pero yo iré a ti"

"Santana, suena como si quisieras volver a huir de mi. No lo hagas, por lo menos dime que podre verte" le suplico.

Realmente todo lo que decía era cierto. La quería tan malditamente y estaba enojado, consigo mismo, con ella, con sus padres adoptivos,con sus verdaderos padres que lo abandonaron y con el resto del mundo, por que el estaba mas que interesado en ella para su propio beneficio y la quería. Pero no importaba, nada estaría por encima de su venganza, de los años de dolor, de humillación, de quienes lo "habían recogido". Se mentiría incluso a si mismo con tal de lograr su venganza, aunque tuviera que convencerse de que ella era solo una obsesion.

"Dame tiempo porfavor Sebastian"

"Te doy un mes Santana. Se lo que quiero. Y lo que quiero es tener un algo real contigo. Te necesito"

"Sebastian yo… estoy en una relación con Noah"

"No me importa. Se que te quedas con el. Pero se también que no sientes nada real por el. Te doy un mes Santana, y si no tengo noticias tuyas de tu parte, iré a buscarte con ayuda de todos los que salve de ir a prisión"

"Sebastian, yo…"

"Shhhhh" él la atrajo mas cerca y puso sus manos en sus caderas y la beso, mordiendo sus labios como si tratara de quedarse con ellos "Nos vemos en un mes… Santy" dijo despidiéndose no del todo conforme. La necesitaba, cada día que pasaba sin ella era frustante y vacío. Le daría el mes, pero el no pretendía dejar que ella lo olvidara. No importaba que, el la quería a su lado. Por el momento solo trabajaría en la oficina y en una manera de de pensar en ella sin la necesidad de tomar una ducha fría para ayudarse con la creciente erecccion que amenzaba la cremallera de sus pantalones