Capítulo 3

Al día siguiente él se levantó temprano y de nueva cuenta me hizo el desayuno y me lo trajo a la cama.

–Buenos días querida… el desayuno está listo.

–Mmm buenos días – aun dormida y él siempre me consintiéndome.

–Sakura pareces oso, duermes más de lo que debes – me criticó burlón.

–Cállate y déjame ser feliz en mi día libre.

–Entonces no quieres salir con tu querido esposo – oh vamos, ¿qué le costaba cinco minutos? Por qué romper mi felicidad durmiendo.

–Ya que lo pones de ese modo – me levanté y lo besé – deja me arreglo. Sólo dame veinte minutos.

–Ok, pero primero del desayuno.

Desayunamos y después de eso nos arreglamos, y salimos a la ciudad, sólo para admirar uno que otro lugar, esto no era cómo una luna de miel, bueno ni se parecía pero lo que contaba es que estábamos juntos.

Fuimos a comer un helado y ahí estábamos hablando de cosas del futuro, que haríamos, donde viviríamos y demás, por el momento sólo necesitábamos madurar un poco más…

Era muy distinto la vida de una casada… aunque siempre estuve a su lado ahora era diferente, era una sensación de paz, pues sabía de antemano que aunque la muerte nos separara en este mundo, es este momento, el presente era lo que recorreríamos juntos.

Cuando regresamos a casa, Sasuke tomó el correo que estaba en el buzón, entramos a casa y nos dirigimos a la sala.

–Es cierto, ya casi se acerca la fecha de pago de agua y luz.

–Y no olvides el gas… hay una carta para ti.

– ¿Para mí? ¿Quién me quiere escribir?

–Tal vez algún admirador por que la carta no tiene remitente – lo dijo de una manera muy sarcástica.

–Muy gracioso.

En efecto la carta no tenía remitente alguno, solo venia dirigida a mí

–Oh mira, parece ser que yo también tengo una admiradora fuera.

–Sigue así y tu admiradora no te reconocerá – lo miré de una forma asesina.

–Está bien, está bien, relájate… vivo violencia intrafamiliar.

–Si serás…– terminé de abrir la carta y comencé a leer – Es de la Guardia Nacional del Área de Investigación… me quieren como… ¿miembro?

–Pues a mí también… ¿Qué raro no? Se supone que los que ingresan ahí son súper genios.

Me le quedo mirando, hagamos memorias querido Sasuke se supone que fuimos los "prodigios" de la mejor preparatoria del país… ¿quería más pistas o así?

–No tienes remedio, pero aquí dice que tenemos que ir y después decidir si nos interesa o no.

–En serio lo crees, si nos revelan el lugar dónde esta no creo que vaya a aceptar un no. Sakura estos tipos nos harán decir que si como sea, parece que están desesperados.

– ¿Entonces… vamos?

–Si quieres ir, vamos, total… que puede pasar.

Sí que puede pasar… todo lo tomábamos a juego, nada era lo suficientemente bueno para nosotros, sólo era un pasatiempo, el tiempo que valía era cuando estábamos juntos, nunca pensamos o más bien nunca pensé que esto fuera arruinar nuestras vidas. ¿O habrá sido nada más la mía?

Al día siguiente fuimos a la Guardia Nacional, estaba a las afueras de la ciudad, creo que nadie se hubiera imaginado que ese edificio que daba pinta a empresa enfocada a lo industrial fuera la dichosa Guardia. Cuando entramos al estacionamiento subterráneo, había un policía, nos pidió una explicación del por qué veníamos, pero claro está, no sabíamos, así que le mostramos las cartas como prueba y nos dejó pasar, estacionamos el auto cerca del único elevador que había, pues no había ni escaleras a la vista. Bajamos del auto y subimos al elevador, ¿qué piso? Ni idea pero por fortuna, la carta mencionaba el nivel al que deberíamos de ir… vaya este trozo de papel nos sirvió de mucho.

El último piso es al que deberíamos llegar, la puerta del elevador se abrió y vimos una oficina lo bastante amplia, al fondo una gran ventana y al frente de ella había un escritorio y una silla de lo más cómoda, de lado izquierdo había una pequeña sala.

Dentro de esa oficina había dos personas, una de ellas estaba observando por el gran ventanal y mientras que la otra estaba sentado de lo más a gusto en uno de los sillones de cuero negro.

–Los estábamos esperando, Uchiha Sasuke, Haruno Sakura – Esa persona… suponía que era el alto mando, ¿y qué creen? Acerte.

–Mi nombre es Orochimaru, soy el Director y jefe de esta división, mejor conocida como Guardia Nacional, y bueno ya saben lo demás – que arrogante –Y él es mi mano derecha, Uzumaki Naruto.

–Mucho gusto – ese ni se inmutó, sólo levantó la mano derecha mostrando una amplia sonrisa como saludo, sí que este lugar apestaba.

–Muy bien, se preguntarán qué hacen aquí ¿no? Pues bien han sido elegidos los dos para formar parte de esta organización. –No hubo respuesta de ninguno de nosotros, queríamos que siguiera hablando.– Descuiden, las prestaciones son muy altas, además de que el sueldo bueno yo creo que sería cinco, no ocho veces más de lo que ganan actualmente.

– ¿Usted cree que lo que nos mueve es el dinero?– me empezaba a enojar con esa serpiente.

–Vamos preciosa – dijo aquel – sólo les informo lo que hay.

– ¿Cómo me llamo…? – Iba decidida a golpearlo, pero Sasuke se interpuso, me detuvo poniéndose enfrente de mí.

–Muy bien, empecemos de nuevo – dijo Sasuke muy serio– ¿Por qué nosotros?

–La respuesta es sencilla– se aventuró a decir Naruto, y así fue como se paró de su asiento. – Ustedes los últimos prodigios de la preparatoria más prestigiosa ayuda en mucho ¿sabes?

Claramente pude sentirlo, pude sentir que Sasuke también se enojaba al estar aquí. Me hubiera gustado huir, pero así como él, quiera saber que más querían.

–Se ve que cuidas mucho a tu querida esposa, pero descuida, no le haremos nada aquí.

–Sera mejor que vayan al grano señores – exigió Sasuke.

–Bueno como dice Naruto – dijo con una sonrisa torcida – ustedes fueron elegidos de entre cientos de estudiantes, la razón, esa prueba que ustedes toman a finales del tercer año de preparatoria es un examen que la Guardia Nacional y la Sala Directiva hacen con sumo cuidado, el examen esta disfrazado en cierto modo.

–Ya decía yo que ese examen fuera tan raro y complejo para un nivel medio superior.

–Así es Sakura – dijo Naruto animado, que ahora se encontraba a un costado de nosotros – es por eso que ustedes fueron escogidos, ustedes fueron los que lograron la puntuación perfecta de ese examen, nunca antes se había visto algo así.

–Que alago – dije en voz baja – pero... ¿Por qué tardaron en decirlo? A lo que voy es ¿por qué dejaron pasar tiempo para decirnos?

–Creo saber el porqué, nos estuvieron investigando también para ver si éramos de fiar.

–En efecto, esa es la razón, nuestra organización como bien saben es en el área de investigación, es decir tenemos que buscar a los elementos más confiables pues de aquí no sale nada. Claro, a todos los estudiantes se les evalúa al comienzo del tercer año, se realiza el examen final y sólo los más altos son investigados. Sabemos todo sobre ustedes, donde viven, sus pasados, toda su vida la sabemos.

–Gracias por el espacio de intimidad – dije con sarcasmo

–Bueno tampoco es para tanto pero y bien, ¿qué dicen? –Dijo Naruto– ¿Le entran?

– ¿Podemos hablarlo a solas?– Aun Sasuke estaba muy serio, pero si íbamos a entrar a este mundo era bueno saber cuáles son las ventajas y desventajas de esto.

–Claro… les daremos una semana, no se preocupen, pueden hablar todo lo que quieran, nosotros sabremos aceptar su respuesta – Nos alentó Orochimaru con su sonrisa poco confiable.

–Si claro, bueno nos retiramos– dije, pero eso de "sabremos aceptar su respuesta" era mero cuento.

Nos dirigimos a la puerta, dándole la espalda a Orochimaru, Naruto nos encaminó a la salida. Y una vez fuera de la sala, nos dirigimos a los elevadores.

–Piénselo bien, cualquier cosa, esta es mi tarjeta – Se la mostró a Sasuke, aun algo serio, le echó un vistazo a la tarjeta.

–No creo que la necesitamos… gracias– y sin más nos metimos al elevador, al cerrar las puertas él nos dio una sonrisa un tanto incrédula.

Íbamos tan serios que el ambiente se puso muy tenso, la verdad no me gustaba, de un momento Sasuke se puso muy molesto y lo peor es que no sabía por qué, pero de que explotaría en un momento a otro… lo haría… y eso no me iba a gustar…

Una vez llegando al estacionamiento subterráneo buscamos el auto y nos metimos, cerramos la puerta y salimos de ese lugar, aun íbamos callados, cuando estábamos lo suficientemente lejos detuvo el auto… apago el motor, se quitó el cinturón y se recargo bien en el asiento. La mano izquierda se la llevo a la cara a la altura de la frente.

– ¿Cómo se atrevieron esos idiotas? Y lo peor es que no podemos rechazar esa oferta.

–Pensé que explotarías de otra forma, pero bueno, tienes razón.

– ¿Explotar? Bueno eso no importa… total, ¿tu por qué crees que no podemos rechazarlos?

–Ese "de aquí no sale nada" ¿no te incomoda? Así nosotros les digamos que no, ellos harán todo lo posible para que entremos o si no…

–Nos eliminaran…

–Llámale como quieras, pero el chiste es que no nos queda de otra

–Sakura… a pesar de que es una situación crítica piensas de una manera muy fría y calmada… das miedo.

–Mientras este contigo eso no me importa.

–Una semana para pensar, fue mucho… creo que con solo un día nos hubiera bastado, pero quería saber tu opinión de esto.

–Mi opinión, ¿de cuándo acá me dices eso? Si sabes muy bien como pienso y respondo.

–Ni que lo digas, estabas a punto de golpear al tal Orochimaru.

–Y tú a Naruto.

–Sí, pero yo por una muy buena razón.

–Ah sí, y ¿Cuál es?

–Créeme, no quieres saberlo.

–Está bien, y bueno ¿A dónde vamos?

–Cierto, aun no se acaba nuestra "luna de miel"

–Idiota.

Pero bueno ese momento no duro mucho, sonó el celular de Sasuke, no quería contestar porque según él había pedido este fin de semana sin que lo molestaran, pero le dije que contestara pues podría ser una emergencia.

– ¿Qué se te ofrece? – ¿O aún no se le pasaba el enojo o de plano no quería que nadie lo molestara? – No me interesa, no quiero ir, estoy ocupado – un espacio para la conversación, entre más hablaba esa persona fruncía más el ceño. – Este bien, ¿en dónde? – ¿Dónde? Pues en la oficina ¿no? Como siempre…– no, será una hora, es mi turno de hacerte vértelas negras. Nos vemos.

– ¿Trabajo?

–Por desgracia… y lo peor es que será visita a domicilio, que se creen ¿que soy su chofer?

–Bueno esposo mío, si me quieres mantenerme tienes que trabajar.

–Lo que me faltaba – suspiró con fastidio – De todas formas te llevare a casa.

–Puedes dejarme aquí, puedo irme sola.

–No eso no lo haré, además yo dije que no podía por eso pedí una hora en llegar… si me quieren que me esperen.

–Te das a desear.

–Claro querida.

Nos dirigimos a la casa y no comentamos más de lo que pasó en la oficina de Orochimaru, todo el camino fue de que haríamos el próximo fin de semana, y decidimos ir a la feria que está cerca de aquí, un buen día de relajación y para nosotros dos era lo que necesitábamos.

Al fin habíamos llegado a casa, así que me despedí de él y bajé del auto, él se esperó hasta que entrara, y después se fue. Era aún temprano y no habíamos comido nada decente así que decidí preparar la cena y fui a la cocina directo al refrigerador a ver que había. No encontré mucho la verdad pero con lo poco que había me las ingenié para preparar algo bueno y digno.

Me dieron las ocho de la noche… aun no llegaba y mucho menos había llamado, no quería llamarle, no quería presionarlo y confiaba en él así que no me preocupaba. Estaba sentada en el sofá de la casa viendo la televisión… que cosa podría hacer… sólo perder el tiempo y esperar a que llegara. Creo que no aguanté la espera o de plano creo que la televisión me hipnotizó pues me quede dormida… otra vez… no supe a qué hora me quedé dormida y mucho menos supe a qué hora fue la que llegó, sólo sentí un zangoloteo y cuando vi ya estaba metida en la cama, pero el sueño fue tanto que se profundizo más aún.

Ese sueño jamás lo podre olvidar, ese sueño me pareció tan real, que me dio miedo, porque en ese sueño vi como Sasuke se alejaba de mí lentamente, antes de que me diera la espalda me dedico una de las sonrisas que tanto me gustaba.

Abrí los ojos, muy alarmada, no me podía mover muy bien, pues sentía los brazos de Sasuke como si estuvieran sellados, pero al menos estar en sus brazos me tranquilizaba, pues creía que aquel sueño jamás pasaría…

– ¿Ya estas despierta? Me dijo él con voz ronca y baja, estaba serio.

–Pues parece que sí.

– ¿Me perdonas?– al decir esa pregunta me apretó más hacia su cuerpo y me abrazaba con más fuerza.

– ¿Perdonarte de qué? Si no has hecho nada.

–Por llegar tan tarde.

–Era por trabajo, no es que tú hubieras ido a otro lugar.

–Lo siento…

–Sasuke…– como pude me zafé de su abrazo y volteé para verlo, me miraba con unos ojos de un hombre derrotado…– ¿Qué te pasa? Oh vamos, no te pongas así, la que debería de estar así soy yo ¿no lo crees?

–Pero es que…–ya no quería escuchar más así que lo besé.

–No pasó nada ¿sí?

–No puedo creer que siempre me ganes de esta manera… mira que poner ojos de borreguito a medio morir…

–Idiota… para la próxima vez dejo que te sigas lamentando… lloraras y me pedirás perdón por el resto de tu vida…

–Tampoco es para que exageres.

– ¿Quién es el que exagera…? Bueno da igual – me levanté – haré el desayuno, ¿se te antoja algo en especial?

–¡Unos hot cakes!–dijo muy animado… enseguida se levantó de la cama – me meteré a bañar en lo que tú preparas el desayuno.

–Ok

Me dirigí a la cocina y saqué los ingredientes necesarios para cumplir su capricho de hot cakes, por suerte había harina, creo que después de desayunar estaba claro que necesitábamos ir de compras. Él se alistó rápido y desayunamos después de eso yo también me fui a arreglar… le hice el comentario que necesitábamos más cosas en la alacena o de lo contrario comeríamos aire.

Lo genial de esta "luna de miel" era que no trabajábamos pues pedimos una semana de descanso y así nadie tenía obligaciones. Aunque claro después de la llamada de ayer, estaba claro que él no podía librarse tan fácilmente, pero en todo el día él no fue molestado para nada, eso hasta se me hizo extraño, pues ayer fue mucha insistencia, lo más probable es que después del trabajito de ayer, él haya dicho que necesitaba paz y tranquilidad, aunque dudo mucho que lo haya pedido de una forma muy poco sutil.

Salimos de casa y fuimos a comprar las cosas necesarias para tener una despensa decente, después regresamos a casa y acomodamos las cosas, era aún temprano así que decidimos salir otra vez.

Quisimos ir al cine, vimos una película algo aburrida, la sala del cine estaba vacía… sólo habíamos tres personas más y nosotros dos, la verdad no recuerdo muy bien de que trataba, creo que la pasión de los besos me quitó de la concentración, pero que me quejo… Se sentía de lo más genial, sólo salían "te quiero" y "te amo" de nuestros labios, cuando la película acabo fuimos los últimos en salir, con algo de pena pues los créditos finales de la película ya estaban por acabarse. Después de ahí ya era hora de la cena, pero él decidió que en vez de preparar la cena, era mejor cenar fuera, no estaba muy convenida de ello, pues para él cenar fuera de la casa era ir a un muy buen lugar, y la verdad no estaba muy arreglada para ir a un lugar muy ostentoso, aunque según él, yo siempre estaba muy hermosa.

– ¿Y por qué el Italiano de nuevo? Sabes que me veo horrible – me quejaba, siempre haciendo esos pucheros.

–Oh vamos Sakura., además es la "luna de miel" no te quejes, así que se buena esposa y andando.

–Y luego dices que yo me salgo con la mía, cuando tú eres el que siempre se sale con la suya.

Entramos al restaurante italiano, este se encontraba en una de las mejores zonas de la ciudad, había veces que me preguntaba cómo diablos paga todo eso… ¿o era que ya tenía bastante ahorrado? O peor aún… ¿desde hace mucho ya tenía planeado que nos casáramos? Bueno cualquier cosa no importaba, él para mí era mi todo.

La cena estuvo de lo más rico, lo ravioles con tres quesos más el vino con el que lo acompañé me supieron de lo más delicioso, y más con su linda y agradable compañía, a pesar del tiempo que habíamos estado juntos siempre teníamos la misma mirada, la mirada de unos idiotas deslumbrados por el amor, la mira que siempre uno tiene al encontrar el primer amor, y así era como nos sentíamos, o bueno al menos yo eso era lo que sentía, nunca en la vida había sentido algo tan puro y dulce.

Después de la muerte de mis padres cuando tenía 7 años, no tener a nadie cerca en quien confiar fue muy difícil, siempre fui solitaria, y nunca necesité de nadie para poder sobrevivir, siempre vivía en las residencias de las escuelas y los tutores siempre eran mis profesores encargados de mis clases, siempre tuve buen promedio, nada se me dificultaba, así que conseguir las becas era pan comido para mí, siempre viví la vida vacía, sin nada, no tenía sentido para mí, no tenía un objetivo por el cual vivir, no tenía nada que me aferrara a vivir, parecía un robot al cual solo se le debía de alimentar con información, una muñeca que debía de portarse bien y no causar problemas…

Hasta que lo conocí… tener vidas muy parecidas era lo que nos unía más y más, la verdad fue por algo muy estúpido que comenzamos a hablarnos. Él llegó por transferencia en una primavera de nuestro segundo año de preparatoria, se sentaba a un lado de mí, él también era muy indiferente, frio y solitario, cuando comenzamos a hablarnos fue porque al grandioso de nuestro profesor de historia se le ocurrió hacer trabajos en parejas, yo siempre esperaba para saber quién era el último, la verdad no me importaba siempre y cuando nos dividiéramos el trabajo y también asegurarme de que sacara la mejor nota. Mientras él, así como yo, nunca hacia el esfuerzo para tener un compañero, siempre pensé que a los hombres se les facilitaba mucho las relaciones, pero él no decía nada para poder impresionar a alguien y eso… eso fue lo que me gusto.

–Veo que nada más quedamos nosotros dos – me dijo mientras aun miraba al frente sin voltear a verme – ¿Está bien que trabaje contigo?

–E–Eh si, está bien no hay ningún problema – volteé a verlo y él también lo hizo, aún estaba algo serio pero eso no me incómodo.

– ¿Me podrías decir tu nombre?

– Haruno Sakura.

– ¿Sakura? Bonito nombre, el mío es Uchiha Sasuke, por lo que veo usas el juego de "el ultimo".

–No me gustan mucho los trabajos en equipo siempre lo hago en solitario.

–Ya veo, bueno, espero que hagamos un buen trabajo – me dedicó una sonrisa, podría decir que por primera vez me sonrojé y eso a él pareció gustarle.

Nos conocimos mejor y éramos inseparables, pasando el tiempo nos conocían como la "pareja perfecta", ese apodo iba bien….Astutos, inteligentes… y bueno Sasuke, Sasuke es muy guapo eso no lo niego con sus ojos negros como la noche, su cabello negro con tonos azules y perfecto, ese cuerpo tan escultural, ¿o es que el amor me ciega? No lo sé, pero si es así no me importa que quede ciega de por vida.

Sasuke casi no contaba mucho de su vida, pero así como se comportaba y lo independiente que era, suponía que vivía solo pero nunca lo vi en las residencias del campus, ya después de muchas platicas él me dijo que no tenía padres, que murieron cuando el apenas tenía dos años, tenía un hermano pero nunca supo de él; creció en un orfanato, y hacer amigos no era su única opción, él prefería hacer otras cosas, según él, decía que los que lo rodeaban no estaban a su altura. Que arrogancia. Pero en mi caso fue diferente, disfrutaba estar conmigo, y como yo no tenía ningún amigo, él era perfecto.

Estudiábamos juntos, salíamos, hacíamos muchas cosas juntos, y esos tiempos fueron los que más disfruté pues así como yo, él tampoco tuvo infancia, así que por esas épocas la volvimos a retomar, siempre me sentí muy feliz con su compañía.

Y así fue como por primera vez al mirarme al espejo, pude notar en mis ojos esa chispa de vida, una razón por la cual me levantaba todas las mañanas con una felicidad que no se comparaba con la de ninguna otra persona. Sí, mi vida era plena, agradable y sin preocupaciones y todo gracias a él… a Sasuke.

La semana pasó muy rápido, tanto que el viernes era el último día para dar las gracias en mi trabajo, no quise dar razones por las cual tenía que irme, pero tuve que decir que tenía que explorar nuevos campos. Para Sasuke fue más complicado, creo que ser casi el dios de la compañía sabiendo más del campo, para los directivos fue más difícil tratar de parar con su loca idea de irse, pero aceptaron con todo su pesar, en liquidación a él l e fue mejor que a mí, pero bueno tomando en cuenta que él tenía más tiempo y a él lo trataban como un rey, era de esperarse. Todo el siguiente fin de semana lo tomaríamos libre y el lunes nos iríamos a presentar a nuestro nuevo lugar de trabajo, que era más que prolongar unas justas vacaciones, además de también disfrutar un poco más de tiempo a solas, pues así como iban las cosas en la famosa "Guardia" se iba complicar más la situación.

Quisimos ir a la feria, cerca de la ciudad cada año se ponía una, había muchos juegos mecánicos entre otras cosas más, fue muy divertido ver la cara de Sasuke a punto de vomitar cuando nos bajamos a la montaña rusa.

– ¿Estás seguro que estas bien? – dije yo burlona al salir del juego.

–No es gracioso – sale corriendo al bote más cercano para vomitar.

–Sí que te vez muy bien – me acerqué a él y no paraba de reírme.

– ¿Quieres dejar eso?– me voltea a ver con una mirada asesina, estaba algo pálido, pero nada que un dulce pudiera arreglar–. Ahora tendré que ir al baño para poder lavarme la boca, ya vuelvo

–Está bien – dije con gracia

Y aun cuando regresó, yo seguía riéndome como una loca, sin duda buenos momentos pasé con él. Nos subimos a un par de juegos mecánicos más, no sin antes subirnos la Noria – rueda de la fortuna – para disfrutar un poco más de tiempo a solas como era de esperarse, las caricias y los besos subían más de tono cuanto más nos elevábamos en aquel lugar, lo más lamentable fue cuando teníamos que bajar, pues estábamos de lo más cómodos. Regresamos a nuestra casita alrededor de las once de la noche, y ahí volvió a pasar lo mismo, no había nadie en la calle en la que vivíamos, eso era lo bueno, una zona muy segura y muy tranquila, así que como los enamorados recién casados, el bajo del auto y muy cortes me abrió la puerta del auto, tomé su mano y me ayudó a bajar, luego su mano rápidamente me tomó por la cintura y me apretó con toda su fuerza hacia su cuerpo, ese fue uno de los abrazos más extraños que había sentido en mi vida, era como si nunca quisiera que me separara de él.

–No sabes cuánto te amo…– me susurró al oído.

–Claro que lo sé, y también sé cuánto te amo yo.

Sus labios comenzaron a recorrer mi cuello lentamente, su rico aroma lo sentía por todo mi cuello llegando hacia mi oído, cerró la puerta del carro detrás de nosotros, y poco a poco íbamos adentrarnos hacia la entrada de la casa. Entramos a la casa y yo terminé recargada en la puerta mientras él me besaba, una de mis manos recorría su espalda lentamente mientras que la otra estaba jugando con su cabello. Sus manos estaban amoldándose a mi figura, comenzando por la espalda hasta llegar por debajo de mi cadera, se sentía tan bien. Lo que nunca había experimentado, era lo mejor que había sentido en mi vida. Que mejor celebrar la entrada de un buen trabajo con una gran sensación tan placentera.