Ay qué bueno que les haya gustado el capítulo anterior, acá les dejo el siguiente, espero que se vayan contestando algunas de sus incógnitas, entro hoy y mañana escribiré el quinto capítulo por lo que es capaz que me demore en subirlo, ya se vienen más respuestas y el final, disfruten y no olviden comentar

FOUR

-¿Qué tenías que decirme? –preguntó Booth después de un largo rato en silencio arriba del SUV

-Nada, ya lo olvidé –mintió Brennan, la pregunta la había pillado desprevenida y de todas formas no quería contestarle en ese momento. No sabía qué le había pasado en el cementerio cuando sintió aquel impulso de sincerarse por completo sabiendo que no sabía absolutamente anda de aquel tema, no sabía qué palabras decir ni cómo decirlo ni cómo sería la reacción de Booth ante ello.

Él ya tenía un hijo, Parker, lo adoraba con toda su alma y aún mantenía el contacto con Rebecca, su madre, por razones obvias. Brennan veía cuan complicado era aquello para Booth, le apenaba que su hijo se encontrara en medio de la situación y no poder hacer que los tres estuvieran juntos, a veces Temperance pensaba que si no fuese por Parker, Booth y Rebecca no se hablarían nunca más y seguía sin comprenderlo, pero se le sumaba la duda de qué sucedería con ella y Booth si le dijera que está esperando un hijo suyo. Mantendrían el contacto, sí, para siempre, quizá y sería algo así como una obligación de su parte el mantenerlo para siempre, siempre y cuando ella estuviera de acuerdo, pero ¿querría él pasar toda su vida vinculado a Temperance Brennan?

Ésa era la pregunta que no dejaba dormir a Brennan tranquila por las noches. Ella sabía que eran completamente distintos el uno del otro, que ella veía la vida de otra manera y que constantemente discutían sobre cosas triviales, sin embargo lo necesitaba, no podría soportar vivir en un mundo en el que él no estuviera presente, había sido la persona que más tiempo había pasado junto a ella protegiéndola de los peligros que su trabajo implicaba, había depositado gran confianza en él, compartían asuntos que ni siquiera con Angela hablaba, siendo ella su mejor amiga y si esto era tan obvio, ¿por qué no podría ver algo positivo?

Positivo. La palabra se quedó colgando de sus cavilaciones.

Positivo como lo había sido en el test. Positivo como que la tierra gira alrededor del sol. Positivo como que ambos tenían un pasado turbio. Y positivo que ella lo amaba. Sí, lo amaba y quería poder pronunciarlo, decírselo a la cara y saber que él jamás se separaría de ella. No importaba lo que Sweets decía, no importaba si él pensaba que su cerebro no funcionaba bien aún, tampoco importaba si ella era una científica y él una persona de corazón, nada importaba, ningún factor iba a influir en que ellos acabasen juntos, si nada importaba, tampoco lo debía hacer el miedo.

Brennan bajó del SUV con una decisión tomada, subió a su oficina y no hizo absolutamente nada, se sentó en el sofá a pensar. Era buena con las palabras pero jamás sabía cómo comenzar, iba a decírselo esta tarde, pero debía pensar en qué diría antes de hacerlo.

Quiso escribirlo en una hoja, pero se sintió estúpida al pensarlo, quería hacer esto como la gente normal lo hacía, nada de escritos, sólo intuición y sentimiento, por más que lo odiara.

No había nada que temer, ¿verdad? Porque Booth no era como su padre, ¿cierto? Él no la abandonaría como ocurrió cuando tenía quince años ¿a qué no? Los sentimientos de Booth eran los mismos ¿o no? No sabía.

Recordó esa noche después de contarle la historia de su primer beso a Sweets. Booth había sacado el tema y ella lo había cerrado, habían vuelto a cruzar sus labios después de tanto tiempo, ambos terminaron hechos un mar de lágrimas y él había decido encontrar a alguien que lo quisiera mientras el corazón de Brennan se partía en miles de pedazos por haber sido tan tonta. Recordaba la sensación extraña en su pecho que no podía explicar, cómo su cerebro le pedía a gritos que no lo dejara escapar, que lo necesitaba y mucho, que no podía estar con otra mujer que no fuese ella, porque ella estaba hecha para él.

Quería que eso volviera a suceder, que él le declarara que quería intentarlo, que se dieran una oportunidad para amarse y que nada importaba, quería saber que él también quería, por su voluntad y no por obligación, no por un factor de por medio, no por el bebé, su bebé.

¿Y si él no quería estar con ella y debía hacerlo debido a su futuro hijo? Se invertirían los papeles en ese caso, sería como si Brennan fuera Booth y Booth fuera Rebecca, obligado a compartir conversaciones en el teléfono tomando decisiones de a quién le toca el fin de semana con su hijo. Él no querría mantener lazos con ella porque no le importaba, ella ya le había dicho que no una vez y él lo aceptó, pero debido a su hijo debían permanecer en contacto, siendo una tortura. ¿Sería a caso una tortura para ellos también?

Brennan quería estar segura, toda su valentía de hace veinte minutos se había esfumado y había corrido lejos de ahí, ahora no quería seguir el instinto ni los impulsos, quería estar segura, completamente segura antes de dar el gran paso, pero ¿cómo podría saberlo? ¿Debía preguntarlo o esperar a que se muestren nuevos indicios? ¿Cómo lo había hecho Rebecca cuando le dijo la verdad a Booth? Quiso llamarla.

Odiaba eso. Los sentimientos son demasiado complicados. Era como saltar de un precipicio donde no sabes si caerás de pie o te quedarás recostado en el suelo con las piernas rotas. Si caes y aterrizas bien, de pie, tendrías las posibilidades de que todo resultara o sufrir por la pérdida; si caes y no puedes levantarte tienes la posibilidad de quedarte sumida en el dolor sin hacer nada o volver a levantarte y continuar, teniendo las posibilidades de volver a sufrir lo mismo unas cuantas veces más. Era complicado, todo un ciclo que sucedía naturalmente, no había más caminos que esos.

-Tenemos la identificación de la segunda víctima y Clark ya limpió los huesos –dijo Angela entrando en la oficina con un bosquejo de la víctima en su mano

Brennan levantó la cabeza y asintió con desgana.

-¿Sucede algo? –se sentó al lado de la doctora y tomó su mano

-No puedo –contestó Brennan con los ojos anegados en lágrimas

-¿Qué cosa? –preguntó Angela algo alterada al ver aquellas lágrimas correr por las mejillas de Temperance

-No puedo decirle a Booth, Ange

-Brennan –la abrazó-, Booth tiene que saberlo, ése va a ser su hijo, no puedes quitarle ese derecho

-No es eso –se apartó de Angela para poder verla a la cara-, tú has visto a Booth y Rebecca con su hijo, si no fuese por Parker, ellos habrían cortado todo tipo de contacto y deben mantenerlo por él yo… no quiero que eso pase entre los dos –agachó la mirada, avergonzada al decir aquellas palabras en voz alta

-¿Es que ya no quieres verlo más? ¿De eso se trata? –preguntó asombrada

-No, el punto es –se limpió algunas lágrimas con el dorso de su mano- que no quiero que Booth se sienta en la obligación de… -volvió a sentirse avergonzada y no pudo concluir la frase

-¿De estar contigo sólo porque tienen un hijo en el medio?

Brennan asintió.

-No va a pasar –Angela lo había dicho con tanta seguridad que aquello sorprendió a Brennan

-¿Cómo lo…?

-Conozco a Booth –comenzó con una sonrisa-, él es una persona abierta, cualquiera puede llegar a conocerlo fácilmente y puedo asegurarte que no va a ser cómo tú piensas ¿no ves que a él igual le pasan cosas contigo?

Su corazón se aceleró al escuchar esas palabras ¿Por qué era tan obvio para Angela y ella no podía estar del todo segura? Si su amiga era capaz de darse cuenta ¿lo sabrían también los demás?

-Eso no lo sabes –tratando de aparentar que aquello le daba lo mismo

-No, pero lo veo. Estás asustada –volvió a tomar su mano- y eso es tonto, no tienes nada a qué temerle ¿crees que va a rechazarte por esto y se irá lejos de ti? –pensó Brennan- No, no lo va a hacer, Booth es un hombre de verdad, se hace cargo de sus asuntos, ya no hay muchos como él

-¿Cómo sabes todas estas cosas? ¿Cómo es que puedes leer a la gente como un libro abierto?

-Hay gente que es un libro abierto, corazón, pero es una intuición de mujer

-Me gustaría tenerla –sonrió con angustia

Sí que le gustaría poder tener un poco de intuición con la gente y poder saber lo que les pasaba por la cabeza, quería poder creerles como a los huesos, que le contaban a gritos la verdad. Si las personas estaban vivas y era posible el intercambio verbal entre ellos ¿por qué se le hacía más fácil saber cosas de los muertos?

Angela se marchó de la oficina, dejando a Brennan con un montón de nuevas posibilidades en su mano.

Ella jamás se equivocaba en este tipo de situaciones y era excesivamente observadora en cuanto a personas. Tuvo razón hace mucho tiempo atrás, le había dicho que sentía cosas por Booth pero Brennan lo negó como siempre, sabiendo que había algo dentro suyo que se removía queriendo saltar cuando alguien sacaba el tema.