ENTONCES ¿LES LATE? HAHA TENGO MUCHO TIEMPO AHORA PARA ACTUALIZAR LAS HISTORIAS ;D SIGAN LEYENDO Y DISFRUTEN DE ESTE FIC QUE HAGO CON TODO MI CARIÑO
Se besaron lentamente, pasando sus labios por las mejillas, ojos, nariz, cuello, hombros mientras se acariciaban con cuidado de no lastimar al otro. Se amaban en esos momentos, más que nunca antes en sus vidas. Él no podía evitarlo, siempre la quiso y al fin la tenía entre sus brazos, y ahora que la tenía tan cerca, jamás se iba a dar el lujo de perderla, siendo tan maravillosa como él idealizaba. Blaze, por su parte, ponía a cada una de las muestras de afecto la más grande muestra de pasión que pudiera, pero no era capaz de sacar todos sus pensamientos tortuosos por más que lo intentara, por más que quisiera dejar en paz su mente y a su corazón, pero las heridas siempre terminaban más abiertas de lo usual, y, a pesar de tener a alguien que aparentemente le estaba cerrando las cicatrices, éstas se abrían de nuevo e incluso adquirían una profundidad exorbitante. Entonces, cuando la felina estuvo a punto de ser de Silver, exclusivamente de él, ella dejó el acto de inmediato y lo abrazó con mucha fuerza contra su desnudo pecho. De repente, lo sintió entrar en ella y, aunque no lo pareciera, sintió eso como una señal, un presentimiento relacionado a un futuro dolor. Lloró por el dolor y entonces dejó de hacerlo.
-Lo siento… -dijo con lágrimas en los ojos, Silver la miró confundido. Se recostó en la cama con la cabeza en la almohada.
-Fue apresurado esto… -dijo con las manos entrelazadas sobre su frente –yo… no debí…
-No es por eso –dijo, sorprendiendo al erizo. La felina recargó su tórax sobre él y después usó su brazo como almohada mientras veía a la ventana –son muchas cosas... que no puedo yo decir.
Bufó y se recargó mirando a la puerta, la que estaba justo enfrente de la ventana.
-Te quiero, y eso lo sabes… me tienes aquí, contigo, a tu lado.
-No tengo todo lo que yo quisiera –espetó con tristeza, la felina se volteó y lo besó con ternura en la mejilla.
-¿Cómo qué? –preguntó mientras lo abrazaba por el cuello.
-Tu confianza…
Volvió a sentirse plenamente débil en cuanto escuchó esas palabras juntas… no quería decirle lo que había vivido, pero no teniendo una intención mala o injusta, sino porque creyó que no sería bueno para él saber que… tal vez moriría por su culpa. La idea invadió a Blaze de inmediato y ésta abrió sus enormes ojos expresivos. Se llevó las manos a la frente mientras se sentaba en la cama y recargaba sus codos en las rodillas, empezó a jadear y a lagrimear de nuevo y le vio a los ojos, una cualidad que los unió cuando eran niños, el hecho de tener los ojos del mismo tono miel se les hizo interesante y desde aquel día, cuando ambos eran chiquitos, se volvieron inseparables… curiosidad infantil, se ve que puede lograr demasiado.
Su mirada se oscureció y entonces se limpió las lágrimas que le empezaron a salir, tomó una bocanada de aire y se levantó desnuda de la cama. Había pensado en no decirle para protegerle, pero también consideró que ese podía ser un error fatal, él debía estar preparado para todo lo que pudiera venir y no le parecía justo mantenerle la verdad oculta; ni ético el tener que estarle ocultando esa faceta de cinco años de duración. "No me hagas esto" pensó para sí, esperando que su decisión fuera bien pensada y muy razonada. Entonces sonó su celular, el que se encontraba en el buró del lado de Silver. El mismo tono de mensaje que le vino preocupando que volviera a sonar había hecho su afamado acto de presencia. Silver volteó y vio el teléfono negro vibrar en la madera del mueble.
El erizo lo contempló por varios minutos, esperaba a que su compañera lo respondiera, pero sólo la veía petrificada, dándole la desnuda espalda. El silencio incómodo sólo era roto por el tono de mensajes, Blaze no se ha debatido de manera correcta y quería lograr tomar una decisión apropiada, pero no veía lo apropiado en ninguna de sus opciones, por lo que los ojos se le empezaron a nublar otra vez. Respiró pesadamente. Silver le miró con duda, arqueando una ceja y entonces tomó el teléfono. El tono dejó de sonar de inmediato y esto la preocupó. Abrió los ojos aún más y se acercó con un salto rápido al erizo, quien ya estaba buscando apagar ese sonido que tanto le retumbaba y molestaba a sus sensibles oídos. Ella, en una posición muy incómoda, con ambas manos sujetándole los brazos y las rodillas presionando sus muslos, quiso agarrar el teléfono por la fuerza.
-¡Dámelo! –Exigió con un poco de enojo en su voz, pero el erizo era más fuerte -¡dámelo, no lo veas!
-¿Qué? –preguntó extrañado, primero creía que estaba ella jugando con él, mas se dio cuenta de que hablaba en serio por el tono de voz que estaba empleando -¿qué tienes que sea tan malo?
-¡No lo sé! –gritó la joven mientras buscaba safarse, pues Silver ya la tenía contra las riendas sin embargo, ella no se dejó vencer tan fácil y lo empujó al otro lado de la cama, de manera que quedaron sus cabezas recargadas en la piecera -¡Sólo dámelo!
Pero no le hizo caso alguno. Se la quitó de encima como si no pesara realmente nada y entonces abrió el mensaje, vio que era un video y empezó a descargarlo, esto lo notó la felina por el reflejo en sus ojos, a lo que le advirtió que dejara el teléfono.
-Y si no ¿qué? –la retó en tono de juego. Un sonido agudo y rápido le hizo saber que el contenido del mensaje ya era visible, entonces Blaze…
Resonó en la habitación el sonido del manotazo que ella le profirió y entonces le quitó el teléfono. Silver, conmocionado, no cerró los ojos, es más, los tenía más abiertos que nunca y se le veían las pupilas achicarse por el impacto. La felina vio el video y, como si sus manos tuvieran mantequilla, lo dejó resbalar entre sus dedos. Quedó estática por varios minutos.
Silver recuperó el habla y la vio arrodillada sobre la cama y la mirada perdida, parecía a punto de llorar. La niña jadeaba, jadeaba tanto que parecía a punto de quedarse sin aire otra vez. Los ojos se le nublaron y abrió la ventana… vomitó todo lo que había y no comido en la semana. El erizo la vio ahora con lástima y decidió acercársele, la tomó por el hombro y entonces, ella, sin pensarlo, se recargó en su tórax.
"Cuanto haz cambiado…" se dijo a sí mismo en cuanto la vio llorar y ahora sintió sus pesadas lágrimas sobre su piel "Aquí estoy, chiquita" Y en efecto, era cierto.
Blaze estaba destrozada, ese video… se preguntaba cómo habían localizado a Feuer, su amiga de la ciudad en donde se quedó a cuidar a Burn, se preguntaba cómo fue posible que de verdad la dejara olvidada y al alcance de esos perros… no podía respirar, la vista se le obstruía con las lágrimas, que también eran mentales y del corazón… las heridas aumentaban y cada vez eran más desgarradoras, junto con los recuerdos que tenía de ella con Feuer. No terminó de ver el video, uno que mostraba una nueva clase de tortura: carbones encendidos siendo colocados en cubetas de metal y posicionados en la planta de sus pies. La escuchaba gritar, gritar con tal claridad que el alma se le volvió a partir; tomaron su mano y la sometieron a temperaturas que ni el mismo satán podría soportar y con puñetazos le desfiguraron la cara; Feuer, una zorro de color fuego, empezó a llorar desconsoladamente y a implorar que por favor no le hicieran absolutamente nada, pero no la escucharon, ni siquiera se tomaron la molestia de hacerle pasar un rato agradable… esas eran sus "películas Snuff". Uno de ellos tomó un cuchillo grande de carnicería y lo pasó lentamente por la manzana de Adán de la chica… en ese momento desangró y Blaze dejó caer su teléfono. Abrazó con fuerza a Silver mientras le decía lo mucho que lo amaba, que nunca dejaría que nada malo le pasara, le hizo toda clase de promesas y lo miró a los ojos… se sintió fatal y entonces salió al baño para quitarse todo ese sudor junto con las sensaciones que le dejaron un pesado y agrio sabor de boca… ella se creía la persona más infeliz del mundo. Giró la llave del agua caliente y entonces comprendió que lo que necesitaba, era congelarse, apaciguar sus ideas y dejar de ser tan estúpida enfrente de su amado.
El erizo, aún desnudo, la vio marchar con las lágrimas corriéndole pesadamente y se dispuso a averiguar qué le estaba pasando, aunque estuviera en contra de su ética. Levantó el teléfono celular y vio que el video se reproducía automáticamente en cuanto se terminaba, creando un ciclo infinito que podría agotar la batería.
La leyenda que se mostró al final fue: "El fuego como nace, muere… querida Blaze"
Esto extrañó a Silver, quien decidió ver el video desde el inicio, lo que supuso más tarde que fue un error fatal, pues no creyó lo que había visto: una "película snuff" en su teléfono celular sobre la tortura y mutilación de una joven zorrita. El erizo se asqueó y entonces vomitó por la ventana… ese mensaje, la manera en la que le pidió el celular, sus lágrimas y quizás… buscó en su bandeja de entrada algo que le ayudara a comprender, pero se encontró con el primer video, el que vio y del que distinguió a Burn… "¡Mierda!" dijo y escuchó que algo pesado se caía. Entonces se dirigió corriendo al baño, donde vio a Blaze desmayada otra vez. Cerró la llave del agua fría, la que casi había congelado a la gata y la llevó a su cuarto, donde le puso la bata y la arropó de nuevo, esperando que el calor volviera a sus músculos.
Silver empezó a jadear con mucha fuerza y después se quedó para cuidarla y verla dormir. Cuando cerraba los ojos se veía tan calmada, apacible e incluso tierna… definitivamente no era la misma niña que conoció antes, pues no le pareció normal en ella mostrar tanta ¿debilidad? Si es que así se le podía llamar a las reacciones que solía tener en esos dos días "vaya… dos días y he visto de todo" pensó para sí y después besó la frente de la muchacha. Tocaron a la puerta y salió a atender, cerró el cuarto y les abrió la puerta de entrada.
-¿Sí? –preguntó al ver a Rouge y a Amy juntas, esta última traía un pastel de bienvenida en las manos -¿qué quieren ahora? –preguntó fastidiado.
-Esa no es manera de tratar a una dama –replicó Rouge con su cinismo particular y coquetería. A pesar de todo el buen cuerpo y modales que tenía, sabía cómo ser una "femme fatale" -¿qué les pasó a tus modales, Silver?
-Lo mismo que a tu cerebro, murcielaguito –respondió sin muchos ánimos, a lo que la peliblanca se molestó y le dio la espalda.
-No entiendo por qué vinimos, Amy –le dijo a la eriza, quien no dejaba de sonreír y reírse entre dientes de su discusión.
-No es nada del otro mundo, Silver –explicó Amy –supimos que Blaze ha regresado y le queremos dar la bienvenida como se merece –dijo con una sonrisa.
-No, gracias, ella no… -Amy empezó a impacientarse, se notaba por la manera en la que sacaba chispas de los ojos y sonreía de manera forzada.
-Bueno… ¡Pues alguien va a tener que comerse este maldito pastel porque me he pasado cerca de 3 horas horneándolo! –espetó con una sonrisa muy fingida, a lo que Silver respondió con una risita nerviosa y las cejas arqueadas en señal de preocupación, sabía de lo que Amy era capaz cuando se enojaba y, por el momento, lo último que quería era un golpe de su famoso "piko piko hammer" en la cara –así que… ¿qué dices, Silver?
-Digo que… -la eriza empezó a fulminarlo con la mirada, como si tuviera debajo de ese vestido rosa una colección de puñales que le enterraría si no aceptaba el regalo –digo que está bien, se lo daré cuando regrese.
-Gracias –dijo con tono jovial y entonces suavizó la mirada –ahora si me disculpan, voy a mi casa para hacerle pastelistos a mi Sonic.
-Pobre tipo… -dijo Silver en voz baja, pero Amy lo escuchó y lo miró con una sonrisa enojada… sonriente, ese era el adjetivo para la muchacha, porque a pesar de todo, no dejaba de sonreír, pero eso era bueno, porque cuando no sonreía… todo se iba directamente por un tubo –¿dije pobre tipo? No, quise decir, pobres de los que no hayan probado un platillo tuyo –la eriza regresó a su ruta principal y se alejó del erizo y la murciélago.
-No le hagas mucho caso –aconseja la femme fatale –está loquita de amor, ya sabes cómo es ella. A mí me parece que Sonic sólo se hace el duro con ella porque cuando ésta lo taclea, siempre le veo sonreír un poco –y eso era cierto, pues no había momento alguno en el que él pareciera ponerle un alto de verdad -aunque sea de manera cínica… bueno, te dejo ahora y más le vale a la gata comerse esa cosa, porque no quiere el mazo de Amy en la pansa. ¡Bye!
-Bye, Rouge… ¡Saludas a Knuckles de mi parte! –le gritó mientras emprendía vuelo, pero ésta se desestabilizó y casi cayó en picada al suelo, después le hizo una seña obscena y dejó sus territorios.
Silver entró a la casa y regresó al cuarto, entonces vio que Blaze se hubo incorporado cómodamente en sus almohadas y la vio mirar apenada al suelo.
Pasaron largos minutos antes de que alguno rompiera el silencio, pero Blaze no se atrevía a mirarlo a la cara hasta que él se acercó. Ella le tocó la mejilla que recibió su bofetada y la besó con ternura.
-¿Te duele? –preguntó con arrepentimiento.
-No –contestó mientras la veía con ternura y mucha pena –vi tu teléfono.
Ya sabía a qué se refería con eso… y entonces regresó su vista a las sábanas blancas de la cama.
-¿Qué ha ocurrido en estos cinco años? –Preguntó con naturalidad y tristeza mientras le tomaba la mano con fuerza –dime…
-Algo horrible –contestó, pero él no se conformó –algo por lo que nadie merece pasar… mi hermano… descubiertos... lo ejecutaron –jadeó cada una de las palabras hasta que ya no pudo decir más, a pesar de que intentaba divagar para hilar los recuerdos y platicarlos a manera de descripción, pero le era difícil tocar ese campo minado. Silver ahora entendía muchas cosas, él no querría que lo invadieran de la manera en que lo hizo con Blaze, por lo que le pidió muchas disculpas mientras se quedaban juntos en la misma cama por otras dos horas… entonces dieron las tres y decidieron ir a las clases, aunque esas no fueran el fuerte de ninguno de los dos, era una manera de distraerse.
¿QUÉ PIENSAN? ¿LES GUSTA EL GIRO DE LA HISTORIA? AHORA SILVER SABE UNA PARTE DE SU VIDA, Y BLAZE SE SIGUE DEBATIENDO SI CONTARLE TODO O CONTARLE NADA MÁS ESE CACHO PARA PROTEGERLO ¿USTEDES QUÉ DICEN? DEJEN SUS OPINIONES EN LOS REVIEWS ;)
