REEESPONDAMOS REVIEWS
Para Angel Arcano92
Ohohohohoho, no tieeeeenes idea.
Para Alex-Flyppy
De forma divertida, el que no reaccione a sus basicamente insuinuaciones solo las atrae mas v:
En cuanto a Nualia, probablemente aparezca en los siguientes dos caps, aunque este cap es medio de transición, tiene una buena importancia para futuras tramas
Para Arraia
Trate, y tus consejos sobre Alien y Predator estaran en los futuros caps
Para Double Danger
Meeeeeh, he visto peores hentai, pero supongo que el asunto con Kuroinu es que su mundo tiene mucho potencial al igual que sus personajes, y molesta ver que las violen de forma tan ¿humillante? Ñhe, van donde Nualia para eso, saber donde estan sus subditas, aunque en este cap Olga le da un 'regalo' a Naruto y Chloe sera tal vez la primera que tenga lemon :b
Para Silber D. Wolf
Hasta tiene algo de Overlord la cosa xv
Para yahikopainakatsuki300
Quien sabe u:
Para Kristoffer
Pfft, me molesta en cualquier fic que una persona haga presunciones negativas antes de tiempo, Naruto terminara con todas las mujeres del fic, inluso las secundarias :b
Para XLGDarkness
No sabes la que se viene en el siguiente xv
Pd: serac como en el cap 9 :b
Pd2: y lo usare a futuro u:
Para Kirinkirito
Me imagino u:
Para danelmartinezz
Gracias :D
Para omega9028
Te lo pongo así:
El Doom Slayer con la mentalidad del Goblin Slayer termino en el mundo de Berserk, violo a los apostoles y monstruos de allí, y por algun motivo conciguio los poderes del mundo de Overlord :u
Para TaoRyu
¡Gracias! El fic es 40% violencia, 40% trama y futuramente 20% lemon u:
Para daizuke
Creeme, ellos dos van a sentir muuuuuchas cosas entre amjos xv
Reviews contestados, vamos a la...
ACCIÓN
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Capitulo 4
La Princesa Sin Pantalones
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Montado sobre una montaña de cadáveres, el Ootsutsuki se sentó mirando al horizonte, el silencio de la noche era aumentado por los que vieron el accionar de Naruto, incapaces de decir algo.
—Se me fue el sueño con tanto ruido— murmuro molesto el peliplata, levantándose de allí con una expresión algo somnolienta, no, cansada era la mejor descripción. Levantándose de allí, se agito el pelo lleno de sangre, trozos de carne y tierra, gruñía levemente mientras se frotaba los ojos—. Diablos, ni una maldita noche de dormir puedo conseguir.
Había una sensación de disconformidad mientras lo veían, su sadismo al matar y que ahora parecía tan normal no ayudaban a calmar a nadie.
Pasando por donde Morgan aun tapaba su cuerpo cuando segundos antes había estado apunto de ser violada por el Behemot, Naruto se quito la camisa y se la dio.
La pelinegra dudo en aceptar al principio, y lentamente llevo su mano a la camisa y se la puso. La camisa era holgada, así que a pesar de que sus pechos enormes la apretaban, llego a cubrir una buena parte de sus muslos.
—Lamento el daño que causamos, considerando que ese escuálido vino por lo que le hice— le dijo a ella, aunque la mirada de la mujer estaba sobre el torso del Ootsutsuki.
La de todos lo estaba, ahora era capaces de entender porque Naruto era capaz de manejar la enorme espada que llevaba, pues para la estatura que poseía, el Ootsutsuki tenía una musculatura que dejaba ver como desde sus bíceps hasta su torso tenía una constitución rasgada, es decir, que cada musculo se miraba prácticamente cincelado a la piel.
—Oí, mis ojos están aquí— le dijo chasqueando los dedos enfrente de ella, haciendo espabilar a la pelinegra que se sonrojo al quedarse viendo el cuerpo del peliplata.
—L-Lo siento yo… no puedo terminar de agradecerte lo que hiciste por mi— abrazando la camisa que olía levemente a sangre, ella tapo su desnudez mientras veía al Ojimixto caminar hacía la bolsa que había quedado atrapada entre escombros.
Desempolvándola un poco, se la puso alrededor del cuello, como una especie de bolso—No hay algo que agradecer, pelee contra los monstruos porque atacaron, nada más— declaro guardando las piezas de su armadura negra dentro dela bolsa, y luego sacando unos trozos de tela morada—. Toma— le indico a Olga, alzando la tela con una mano.
—¿Eh? ¿Qué es esto?— le pregunto la reina de los elfos oscuros agarrando lo que le extendió el Ootsutsuki.
—Ropa decente— le dijo sin más. La ropa era similar a la que tenía antes, excepto que las medias moradas que antes llevaba se habían extendido hasta cubrir poco más allá de los muslos, dejando ver poco más allá de los lados de las caderas, un vestido que ahora tapaba sus pechos y solo dejaba ver su vientre levemente.
(Busquen Kuroinu: Rebelion, Origa Battle Sprite en Deviantart para hacerse una idea de como se ve)
Naruto alzo una mano, y un portal negro apareciendo enfrente de él, extendió el brazo hacía el y al meter su mano, saco un manto rojo y se lo puso. Camino con las botas rotas, paso a un lado de Chloe—…Considere darte una armadura o algo, pero según tu, ahora que Olga tiene su magia ya no me necesitan, se las pueden arreglar. Este perro rabioso se va… pero antes de eso.
El portal negro aun no se cerraba, y el peliplata volvió a meter su mano, sacando una espada de color aguamarina.
Esa espada era una de las dos espadas que Naruto había creado usando los dos aspectos del Omnyoton, la espada que simbolizaba el elemento Yang, Umu. Su habilidad se enfoca en la creación pura y simple de cualquier cosa, haciéndola tomar forma en un instante para hacer la voluntad de su usuario, pero para hacerlo, el usuario solo necesita usar su imaginación. Al imaginar el objeto deseado, su creación toma forma cuándo y dónde desea su dueño.
Naruto la enterró en el suelo, agarrando el mango con dos manos y un brillo blanco empezó a cubrir los alrededores.
Como si el tiempo mismo se rebobinase, la roca, madera y todo lo destruido al instante floto a donde estaba antes, juntándose y reconstruyéndose. Los cuerpos destrozados seguían allí, pero todo el lugar había regresado a como estaba antes.
Asintiendo a lo que veía, el peliplata volvió a guardar la espada Umu en el agujero en el espacio que había creado, el cual se cerro mientras miraba al grupo entero que quedaba…
Las bocas de todos estaban tan abiertas que bien podría caber un puño completo dentro, una expresión completamente descolocada surcaba las caras de todos.
—Morgan-san— dijo el peliplata enfrente de la incrédula Lisley que bajo la mirada para verle—. Muchas gracias por aceptarnos en este lugar, le debo mucho— inclino levemente su cabeza, como una forma de darle las gracias.
—¡E-Espera! Naruto— pidió ella de repente apenas le vio dar la vuelta.
Agarro el brazo del peliplata, que hizo la mirada para atrás—¿Pasa algo?
—Yo también te… ¡Déjame ir contigo por favor!
—¿Eh?
—Yo soy la que te debo… te debo demasiado por haberme salvado de ese monstruo Behemot. Por favor, déjame acompañarte— ella se inclino levemente, haciendo que se acariciase el mentón levemente al verla.
De repente, Astrid y Belén al instante aparecieron también—Puedo estar de acuerdo con Morgan-san en que deseo acompañarte, las cosas serán… fufu~ Interesantes con Naruto-kun cerca— dijo la nigromante de cabello rojo sonriendo de forma levemente sugerente.
—Deseo ayudarte si puedo, Naruto-san, ahora que se que los rumores que los del escuadrón Kuroinu volviéndose contra la alianza de los 7 escudos son verdaderos, no creo que podamos quedarnos de brazos cruzados, sobretodo siendo mujeres— la pelirrosa experta en la alquimia dijo con su voz suave.
—¡Yo también deseo ir!— la mujer de antes, la musculosa rubia hablo, dando un fuerte paso al frente.
Naruto alzo la cabeza, viendo que el resto de personas no decía nada, Olga se le quedaba viendo con la ropa que le dio en mano, haciendo que se encogiese de hombros.
—Esta bien… supongo, pero planeaba irme justo ahora.
—¿¡Tan pronto!?— la voz de Morgan salió algo preocupada, haciendo que ella cerrase su boca rápidamente, sus labios estaban fruncidos y sus mejillas se tiñeron de rosa ante la mirada fija que le daba el peliplata.
—Podemos irnos cuando terminen de empacar sus cosas entonces— le dijo encogiéndose de hombros y en segundos viendo a todas desaparecer hasta sus cuartos… excepto que Morgan se regreso un poco después.
Naruto dio un paso hacía atrás por la sorpresa cuando ella se lanzo a abrazarle, y pudo ver como de la cara de ella bajaban un par de lagrimas—Gracias… muchísimas gracias.
La cara del peliplata se torno levemente más suave al oír esas palabras, y llevo sus manos a la espalda de la Lisley, dándole un par de palmadas reconfortantes en el proceso.
Unos 30 minutos después, se podía ver al Ootsutsuki sentado en las escaleras de la entrada con una expresión tranquila, a su lado estaba el cadáver del Behemot de antes… bueno, era lo que quedaba, su brazo derecho ya sin piel. Al lado contrario se podía ver su espada descomunal.
—Su carne sabe a sangre y huele a mierda… a espera, es al revés— se dijo a si mismo antes de eructar levemente, aclarándose la garganta al escuchar pasos.
Al girar, pudo ver a Olga ya vestida con la ropa que le había dado antes—Conseguiste nuevas compañeras muy rápido.
—Lo se— respondió el Ootsutsuki encogiéndose de hombros, arrancando un poco de hueso con carne—. ¿Quieres un poco?— pregunto él con calma absoluta.
Ignorando eso, la elfo oscuro dijo algo completamente fuera de lugar—¿A dónde piensas ir ahora?— pregunto ella de repente.
—¿Dónde queda la escuela de la tal Nualia?— le cuestiono de regreso, dándole una mordida a la carne.
—Es una torre al este de Ur, esta al centro de toda Eostia, una escuela donde todas las razas pueden ir a aprender la magia de Sigilos, una de las disciplinas más eficientes y económicas de la magia. Puede realizarse sin rituales complicados, no necesita de ninguna parafernalia y actúa independiente de premisas filosóficas o dogmáticas. Debido a su simplicidad se aprende con facilidad y hasta ahora no hay mejor método para aprender magia. ¿Por qué quieres saber?
—Huy, solo pregunte donde quedaba— el peliplata alzo las manos en señal de defensa ante el discurso que la mujer le había dado—. Solo planeo ir a visitarla para preguntarle unas cuantas cosas respecto a la magia de este mundo. ¿Y como es ella por cierto?
—Es una elfo oscura, la más antigua conocida por los historiadores, esta en un plano completamente diferente de cualquiera en este mundo. Ella es la Diosa de los Elfos Oscuros, y a diferencia de esa inútil de Celestine, ella tiene todo el poder de una Diosa, una maga del nivel seis.
—¿Ni…Nivel Seis?— Naruto alzo levemente ambas cejas mientras un tic pulsaba en su boca.
—Celestine es apenas del nivel dos en cuanto a su capacidad mágica se refiere, yo soy nivel cuatro. La diferencia entre un nivel mágico y otro es como la distancia entre las montañas. El nivel seis es magia del reino de los dioses y la única que lo posee es Nualia-sama.
El peliplata cerro los ojos por unos segundos, recordando lo que sabía de magia por rangos.
El nivel seis no era magia del reino de los dioses, el nivel siete era el nivel donde alcanzabas terreno de los dioses, el nivel ocho es donde estaba el nivel de un rey de los dioses, y el nivel nueve era el nivel de un Dios de Dioses. El nivel 10 era lo que fuera que estuviera encima de eso.
Naruto se rasco la nariz al enterarse de que la conocida "Diosa de la magia" era de nivel seis, pero claro, como Olga dijo, la diferencia entre un nivel y otro era demasiada como para ser medida, y para ella eran solo dos niveles.
—Que alguien así este en una posición neutral es la razón de que todas las razas puedan ir a su escuela sin preocuparse, ella conoce magia de todas las clases, y es muy capaz de enseñarla en muy poco tiempo a cualquiera, hasta el más idiota podría…
—Ya entendí, es una gran maestra… el asunto es que deseo pedirle algo en especifico siendo que es la diosa de por aquí.
—Hum… yo también planeaba ir a donde ella esta.
—¿Oh? ¿Enserio?— pregunto alzando una ceja curioso.
—Deseaba que me permitiera ir a donde mandaste a mi gente, si alguien puede devolverles es ella.
—Me podías preguntar ¿Sabes? Como sea, una vez que termine con los de Kuroinu, te regreso a tu gente, y yo me largo de este mundo.
La pelinegra parpadeo levemente mientras procesaba las palabra del Ootsutsuki—¿Te iras?
—Como dije, tu me invocaste, pero yo fui el que llego por sus propios medios, me puedo ir cuando quiera. Pero simplemente no voy a dejar a algo como los perros negros en este mundo… e incluso así, ellos no son el único mal en este mundo— dijo el Ootsutsuki alzando la mirada al cielo estrellado—. Hmm, el aire de aquí es helado.
Ella se le quedo viendo parada un par de segundos, él alzaba la cabeza hacia las estrellas con una sonrisa enorme y feliz. Parecía tan… calmado, que apenas y podía distinguir al sediento de sangre de antes.
—Naruto-san, ¡Ya nos preparamos!— escucho la voz de Morgan exclamar encima de las escaleras, haciendo a Naruto levantarse del lugar, y estirarse segundos después.
—Oí, Olga— le dijo a la elfo oscura mientras empezaba a bajar las escaleras—. ¿Quieres que te llevemos? Los dos vamos al mismo lugar después de todo— propuso al ver como Chloe oculta por su manto de oscuridad cuidaba a su reina.
—…Supongo que no esta de más alargar nuestra compañía— indico ella con una muy leve sonrisa.
Los pies de las mujeres resonaban suavemente mientras bajaban por las escaleras de piedra, mientras Naruto se llevaba las brazos detrás de la cabeza, con una cara calma mientras las mujeres se ponían en marcha.
—¿Y a donde van ustedes?— les pregunto Naruto después de ver que se alejaban unos metros.
—Ammmm, ¿a la torre de la señora Nualia?
Alzando una ceja, les pregunto a ellas—¿A pie?
—¿Eh?
Las mujeres hicieron ese sonido, extrañadas, mientras Naruto observaba como la musculosa rubia venía de una de las partes traseras del edificio, cargando una carreta de madera bastante grande. Ella suspiro con fuerza, una fina capa de sudor cubría su cuerpo mientras llegaba al frente del grupo.
—Se que dije que yo también deseo ir, pero no pienso cargar esto todo el camino— dijo Diana –la amazona– algo cansada, viendo como Naruto se paraba y pateaba el cadáver del monstruo a un lado, y extendiendo su mano, agarro su arma para ponerla en su espalda segundos despues.
—No es necesario— declaro con sus ojos brillando en un tono morado anillado—. ¡Kuchiyose no Jutsu!
Las mujeres presentes pudieron ver como Naruto golpeaba el suelo con una mano, y de allí salía una gran nube de humo, una nube que rápidamente se disperso, revelando una figura nueva.
Las bocas de las mujeres se abrieron con incredulidad, Belén de hecho se llevo las manos a las mejillas mientras un sonrojo enorme aparecía en sus mejillas y pasaba por su nariz, sus ojos brillaban de forma encantada, y empezó a frotar sus muslos entre si.
Era la definición de la palabra aterrador.
Era de un tamaño cercano a los cinco metros, con un cuerpo delgado, sus delgados brazos y piernas se estiraban varios metros lejos del resto de su cuerpo, sus huesos eran visibles alrededor de su piel completamente negra y rugosa, como si se tratase de caucho o asfalto, no tenía ojos, nariz u oído, pero si una boca gigantesca con dientes amarillos y son carne que tapase las encias del que se podía sentir un aliento putrefacto, tenía dos cuernos retorcidos sobre la cabeza y un par más pequeño debajo de esos, su cuerpo entero lleno de pequeñas púas negras. Sobre eso tenia una armadura negra y purpura que parecía de la mejor calidad posible.
—Ve a llevar la carreta— dijo Naruto apuntando al objeto de madera, y el ser que apareció al instante lo hizo, levantando la carreta y esperando a que su amo se montase.
—He-Hey, Naruto-kun, ¿esa bella cosa que es?— pregunto Belén con sus ojos en forma de corazón mientras veía al ser salido de las pesadillas humanas.
—¿Bella? Es un Malebolgia común y corriente que hice.
—¿¡Cómo te atreves a llamarle así!?... Espera, ¿tu lo hiciste?— pregunto la pelirrojizo viendo la criatura y luego a Naruto, quien se monto en la parte de atrás de la carreta.
—Si, tengo más de 3 millones de esos, ni siquiera son de los fuertes, puedo crear criaturas mucho más poderosas del abismo de la muerte— dijo el Ootsutsuki girando los ojos, poniendo su espada colosal en la carreta.
Luego parpadeo, sintiendo como Belén le abrazaba de tal forma que sus pechos apresaban su cabeza de forma que se le hacía imposible sacarla de allí, ella le acariciaba el cabello y de vez en cuando le daba besos en la frente—Solo te seguía porque me parecías divertido, pero ahora… ¡Por favor vuélvete mi maestro!
—¿¡Eh!?— soltó el peliplata mientras su cabeza era restregada entre las tetas de la mujer, ahogándose entre ellas.
—Esa criatura… esa hermosa criatura que creaste supera cualquiera invocación de nigromancia que haya visto en mi vida, por favor, ¡enséñame! Te daré mi cuerpo mismo si eso deseas— ella le dijo con un enorme sonrojo, no por vergüenza, pero por una gran excitación.
—¡O-Oí, quítenmela de encima!— gruño el Ootsutsuki siendo tirado al suelo, la Dragonslayer –su espada– estaba demasiado lejos como para alcanzarla. Ella le acariciaba la cara, el pecho, los brazos y… partes privadas.
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Se podía ver la carreta donde Naruto y compañía pasaban siendo jalada por el Malebolgia de forma pausada, adentro se podía ver una imagen curiosa.
Olga y Chloe juntadas a un extremo, la medio elfo teniendo una charla unilateral con su señora, Astrid teniendo una cara impasible aunque algo de diversión era visible en sus ojos, Morgan mirando de mala forma a Belén, esta teniendo una cara digna de una enamorada mientras Naruto descansaba, usando los muslos de la Nigromante como almohadas, agarrando el mango de su espada con una mano y con la pelirroja acariciándole el cabello.
Por otro lado, la musculosa y gran mujer rubia dormía al lado de Naruto, y mientras el peliplata casi ni hacía ruido, Diana roncaba abiertamente.
—Morgan-san, ¿no cree que esta teniendo una cara muy amargada?— pregunto la pelirrosa con tranquilidad, aunque se veía que ella estaba bastante divertida.
La mencionada se giro con una sonrisa enorme y los ojos cerrados… con un aura purpura cubriéndola—¿Qué te hace pensar eso, Flamel?
—…Nada en particular— se defendió la Ojiazul girándose a ver a Naruto, quien estaba durmiendo después de 4 días sin descanso, se había dormido apenas se acostó en el suelo, con las piernas de Belén sirviéndole de almohada.
No sería un problema de no ser porque aprovechaba para acariciarle el pelo, la cara y darle besos cuando pudiera, lo cual parecía darle en un nervio sensible a Morgan.
—Um…— Chloe de repente dejo de escuchar a Olga, sus largas orejas sacudiéndose levemente mientras daba un respingo.
La reina de los elfos oscuros tomo nota al instante de esa cara que reconocía bien—Chloe, ¿Qué oíste?— pregunto con cautela, atrayendo la atención del resto de mujeres.
Chloe había pasado una vida entera como soldado en un ejercito de monstruos relacionados con la oscuridad, lo cual iba con cosas como acostumbrarse a la oscuridad, el sigilo y oír a largas distancias hasta el más mínimo ruido.
Y eso había pasado allí.
—Son alrededor de… cuatro personas, tal vez más, pero hacen tan poco ruido que no sabría decir cuantos son. Se están acercando por los arboles— declaro sacando su espada con expresión seria, saliendo de la carreta mientras las demás se alistaban para cualquier problema.
Chloe se quedo callada, sin hacer ningún ruido, regulando su respiración, y cerrando sus ojos.
El aire a su derecha era cortado a alta velocidad.
Dio un tajo lateral mientras sentía que su espada chocaba con unos objetivos voladores, y uno paso por su mejilla derecha, dejándole un corte fino en la mejilla y la oreja.
Al ver aterrizar lo que golpeo, se puso alerta… eran unas estrellas de metal.
—Ahhh, tienes que aprender a hacer menos ruido Mizuki, y tu puntería sigue fallando mucho— escucharon en los arboles una voz netamente femenina, mientras las magas salían del carruaje rápidamente, con excepción de la nigromante.
—¡Muéstrense ahora mismo!— ordeno Olga dando un golpe al suelo con su báculo, enviando desde la punta y alrededor de la tierra, un hechizo [Rastreo] para sentir cualquier firma de vida, pero en los 30 metros de rango que tenía su hechizo, no sentía nada.
Hubo silencio, mientras las mujeres hacían un circulo de espalda con espalda entre ellas, buscando a su objetivo.
—La reina de los elfos, Olga Discordia, junto a su guardaespaldas Chloe, la pelirrosa es Astrid Flamel, experta en hacer Golems y Alquimia, la pelirroja es Belén Velletri, una Nigromante de alto nivel, la que queda es Morgan Lisley, también buena en la alquimia pero más centrada en Magia de Rango, sin embargo, los dos que están en la carreta no se quienes son— otra voz, igualmente femenina, hablo.
Las mujeres humanas al instante se giraron para ver a Olga y Chloe—Espera… ¿tu eres realmente la reina oscura?— pregunto Morgan mirando a las dos elfos de forma cautelosa, separándose de ellas como el resto.
—Lo soy— admitió la pelinegra mientras sentía que su enemigo se movía—. Luego podrán abandonarnos o decirnos lo que quieran, pero ahora mismo nos necesitamos mutuamente para sobrevivir.
Astrid miraba los alrededores analíticamente, antes de alzar su báculo y decir—Habla por ti— declaro, y un rayo azul salió disparado de su báculo hacía los arboles.
Una explosión después, vieron unos borrones de diferentes colores aparecer delante de la carreta.
Eran tres mujeres, que para hacer pocas las cosas, vestían ropas increíblemente ajustadas, que solo podría ser descrito como kimonos de batalla.
Esa era la mejor forma de definirlos, pues a pesar de que parecieran hechos para la batalla, también hacían poco para cubrir el cuerpo de las mujeres… no, mejor dicho, se apegaban tanto a la piel que no era difícil ver nada, de hecho, casi todas tenían un traje tan apretado que sus pezones, sus curvas e incluso los labios de sus coños eran visibles, cada una poseía cuerpos torneados y tan esculturales que a cualquier hombre le harían quedarse atónito.
—Así que los rumores eran ciertos— dijo Olga al ver a las cuatro mujeres que allí había, una adulta de cabello negro azulado con un traje morado, una pelinaranja con ojos azules y un traje negro con naranja y aditamentos de metal, una mujer pelimorada con un traje violeta y ojos de igual color, por ultimo una niña de piel oscura, ojos dorado con carmesí, cabello castaño y un traje similar a la pelinaranja.
—Las guerreras de la Kitsune Kohaku, las Kunoichi— murmuro Morgan mientras sus manos empezaban a brillar en un tono verdoso, frunciendo el ceño—. ¿qué es lo que quieren ustedes aquí?
—Primero permitan que nos presentemos, ya que sabemos sus nombres, será mejor que sepan los nuestros antes que nada— dijo la pelinaranja inclinándose respetuosamente… de no ser por la obvia arrogancia en su voz—. Mi nombre es Sakura Igawa, quienes están a mi lado son mi hermana Asagi Igawa— se inclino con diversión hacía la pelinegra de traje violeta que mantenía una expresión sería—. La Legendaria Taimanin Cortadora, Rinko Akiyama— esta vez paso sus hombros por la pelimorada de vestido violeta, cuyos pechos eran fácilmente los más grandes de todas—. Y nuestra querida Kohai, Mizuki Yukikaze— declaro poniendo sus manos sobre los hombros de la chica de piel oscura, que fácilmente era la de pechos más pequeñas… de hecho parecía tener un aura depresiva al estar rodeada de tantas mujeres, ni siquiera molestándole como la llamada Sakura le daba un beso en la mejilla cariñosamente.
—Tetas de vaca— mascullo la castaña con un puchero mientras Sakura la abrazaba del cuello.
—Siempre tan boca floja como siempre Nee-san— declaro Asagi sacando de su espalda una katana con el mismo color que su traje.
—¿Qué es lo que quiere de la heredera de los Kitsune de nosotros?— pregunto Chloe con Olga viendo a Naruto en la carreta.
Un ojo rojo brillaba en la oscuridad, su pupila dorada viendo todo el asunto con aburrimiento. Entrecerrándose al escuchar más acerca de las llamadas Kunoichi.
La cara de la pelinaranja permanecía tan risueña e infantil como la de una niña pequeña… antes de que su sonrisa pareciera más oscura y sus ojos ganasen un brillo malicioso—¿El que esta en la carreta es el espadachín?— pregunto ella, su voz incluso había cambiado a una más madura.
—…¿Qué es lo que quieren?— pregunto Chloe nuevamente, apretando el mango de su espada de manera tentativa. Mientras que todos podían oír una sonora respiración enojada en la carreta.
Sakura tarareo una canción para si misma, mientras les daba una sonrisa inocente—Nada en particular, pero Kohaku-sensei esta muy interesada en ese hombre, dice que hasta en el país más lejano podía oler la esencia de su Chakra.
—¿Chakra? ¿No "Chakras"?— pregunto Olga entrecerrando sus ojos al oír esa palabra, mientras el Ootsutsuki inhalaba para calmarse, cerrando los ojos y contando hasta diez.
—Ni nosotras entendemos muy bien de lo que eso quiere decir, pero si nos disculpan, tomaremos prestado a su espadachi…
—Cada palabra, que has dicho, me enfurece más allá del plano material— declaro el peliplata levantándose y saliendo de la carreta, por el peso que llevaba al cargar su espada, la carreta se movió de forma estruendosa.
—¿E-Eh?— preguntaron todas al ver a Naruto con expresión que parecía genuinamente deseoso de matar.
Alzo una mano, y la apunto contra las Kunoichi, más en concreto, con Sakura—Tu, en especifico, ¿dices ser una Shinobi?— pregunto mientras movía la espada para recargarla en su hombro, el movimiento de esa placa de metal con tal facilidad era algo aterrador.
—¿S-Si?
—¡Respuesta errónea! ¡Shinra Tensei! ¡Bansho Tenn'in!— declaro antes de que sus ojos saliera una onda de gravedad.
Sakura de repente fue lanzada al aire por una fuerza misteriosa, y luego fue jalada hacía Naruto mientras este tenía los ojos de un color purpura anillado—¡WHAAA!
Agarrándola del cuello, el peliplata apretó lo suficiente para sostenerla más no para ahorcarla—Deshonras a cualquier Kunoichi en el Omniverso con solo tu ropa— declaro mientras hacía una mueca de decepción al ver que las llamadas Kunoichi de ese mundo no se libraban de la regla general de mujeres con ropa—. Pero lo que me molesta más, ¿¡Qué chingados planeabas hacer!?— pregunto agarrándola de las mejillas, mirándole enojado.
—¿Eh? ¿¡EH!?— todas tenían la misma cara al ver como la pelinaranja era regañada, como si Naruto la conociera desde hace mucho.
—¡Ustedes también!— declaro girándose y mirando de forma acusadora a las demás mujeres ninjas que dieron un paso atrás por esa mirada llena de… decepción—. Puedo entender mínimamente la ropa, si, existen las misiones de seducción, pero no es para andar con esas… ¡cosas! Además, las pudimos oír desde que estaban en el bar, ¡Y tu!— nuevamente miro a Sakura que mantenía agarrada de las mejillas—. Nunca le cuentas tu plan a tu enemigo, ¡sobretodo en una misión de sigilo!
—¿¡Qu-ué se suponía que deberíamos haber hecho!?—Mizuki pregunto, temblando de vergüenza de la que desconocía el motivo ante las palabras de Naruto.
El peliplata se llevo una mano a la cara, negando con fuerza, simplemente parecía el epitome de alguien decepcionado—Son ninjas por amor a Shinigami, ¡sean sigilosas! Esperan a que sea de noche para que les ayude a esconderse, ¡y no se muevan entre los arboles! Eso solo sirve para moverse largas distancias, pero haces un ruido de los cojones al moverte sin importar lo sigiloso que seas, además, ¿¡Por qué demonios traen tacones a una misión de campo!?
—…Estoy oficialmente confundida— declaro Olga con una cara contrariada, al ver como las Kunoichi eran regañadas por Naruto de forma despiadada, que incluso ella y Chloe, que odiaban a los humanos, no podían evitar sentir algo de lastima por ellas.
¿¡Como es que la situación termino así!? Las Kunoichi se preguntaron, ahora sentadas en posición de seiza, con Naruto enfrente de ellas y usando una rama en el suelo para ilustrar las lecciones que les daba.
—La posición de rombo ayuda para defender a un solo objetivo, y si se usa a la inversa puede hacer que…
—Una emboscada sea más fácil desde todos los puntos— termino Asagi acariciándose el mentón, analizando la formación de batalla que indicaba el peliplata, no hallando falla alguna.
De repente, abrió los ojos al sentir una mano en su cabeza, y como su cabello era revuelto con gentileza, alzo la cabeza, viendo una calma sonrisa—Exacto, respuesta correcta Asagi— las palabras de Naruto la hicieron bajar la mirada con cierta vergüenza, antes de que Naruto se sentase en el suelo enfrente de ellas—. Ahora, ¿Para que nos seguían?— pregunto con más calma que antes, pareciendo que había tomado un giro de 180º en personalidad.
—Kohaku-sama dijo que quería conocerte en persona, pero que como podías ser peligroso lo mejor sería vigilarte primero— declaro Mizuki, mirando a las demás Kunoichi a su alrededor.
Ella parecía la única que le concernía ver que Naruto además de ese manto rojo no llevaba nada debajo, pudiendo ver su torso completamente—Ya veo… ¿Dónde vive…? No, es obvio que no podrían decirme donde esta el escondite de ella…
Las Kunoichi miraron a otro lado mientras el peliplata decía eso, pues de hecho, estaban apunto de decirle donde podían verse.
—Etto… Naruto-sam…san, ¿es cierto lo que dicen acerca de que usted esta masacrando a las razas no humanas?— pregunto Rinko, ya habiendo agarrado cierto respeto por el peliplata por mostrar que tenía gran experiencia en la batalla.
Las cejas del Ootsutsuki se fruncieron levemente al escuchar la pregunta de la mujer con –sinceramente– pechos gigantes—¿De donde escucharon eso?
—Hay rumores sobre un hombre desalmado que masacra a sus enemigos, incluso se dice que dejo la ciudad de los elfos oscuros pintada en la sangre de los hombres, y que las mujeres fueron…
—Es en parte cierto— declaro, haciendo que las mujeres ninja se tensaran enfrente suyo, solo para que el alzara una mano antes de continuar—. ¿Conocen al escuadrón Kuroinu?
—S-Si, dijeron que se habían renegado contra la alianza de los siete escudos, y-y que dentro de unos días atacara el reino de la Princesa Alicia.
Naruto asentía a lo que Sakura decía, antes de entrecerrar sus ojos por lo ultimo—¿Días? ¿No semanas?
Rinko volvió a hablar entonces, esta vez con seriedad—Nos informaron que por la perdida de tropas monstruo, el escuadrón de bestias se reagrupo alrededor de la ciudad de Eeoh y planean atacar en dos días, no, mejor dicho queda un día, y es posible que incluso ya estén atacando.
Gruñendo, el peliplata se levanto—¿Desde cuando se reagruparon?
—Hace tres días, antes iban a ser dos semanas por lo que tengo entendido.
—Un segundo, ¿Cuánto tiempo estuve dormido?
—Dos días— indico Astrid al peliplata.
—¿¡Dos días!? ¿¡Por qué no me despertaron!?— pregunto medio alarmado.
—Tratamos, parecía que habías muerto— indico Chloe con rostro algo molesto, la situación del reino humano no podía importarle menos… sin embargo, esos seguían siendo soldados traidores a su señora.
Suspirando con fuerza, el peliplata negó levemente—¿Cuánto nos falta para llegar donde la Reina Nualia?— le pregunto a Olga, esta sin decir mucho, alzo su báculo el cual brillo unos instantes en un color verde, para luego bajarlo.
—Dos días. A la velocidad que vamos llegaríamos a Eeoh en cinco días.
—…Bien, aquí nos separamos— declaro el peliplata sacando su bolsa de la carreta y poniéndosela alrededor.
Olga parpadeo levemente ante lo que el peliplata dijo—¿Disculpa?
—La capucha roja que llevo me puede llevar a donde quiera una sola vez, antes de destruirse— declaro mientras se paraba enfrente de la elfo oscuro—. Mi Malebolgia las llevara hasta la torre de Nualia, luego volverá conmigo, yo… nosotros— dijo viendo a Morgan y las otras dos mujeres—. Iremos a la ciudad de Eeoh para encargarnos de los perros.
—Kohaku-sensei decía la verdad, esos rumores eran mentira— murmuro la Yukikaze mientras veía como el peliplata le indicaba a las mujeres que agarraran un trozo de la capucha y sacaba a la dormida amazona para ponérsela en el hombro.
—…Bien, supongo que esta es la despedida— declaro Olga con la misma calma y frialdad que la caracterizaban.
El peliplata se encogió de hombros—Parece que si, aunque supongo que nos vamos a ver de nuevo muy pronto— declaro extendiéndole una mano a la reina.
Parpadeo levemente.
Olga había puesto ambas manos sobre sus hombros, de forma gentil, mientras se inclinaba más cerca de él.
Pudo haberla detenido en cualquier segundo, y sin embargo, quería ver los motivos para hacer eso.
Lo primero que Olga noto cuando sus labios tocaron los de Naruto era el estado de estos, secos, duros y ásperos. No eran particularmente incomodos para besar, es más, daba una ligera sensación de satisfacción el sentirlos volverse más suaves con el toque de los suyos.
Los labios de él eran duros y secos, la boca de alguien que apenas y se cuidaba a si mismo, los labios de ella eran tan suaves como la seda y húmedos, daban una sensación que cualquier hombre mataría por sentir.
Sus manos grandes y duras, llenas de cayos por manejar armas, acariciaron su desnuda espalda.
Ahora tan cerca, con Naruto agarrándola de la espalda, y viéndola fijamente, pudo olerle. Era sudor, tierra y Naruto, nada más. No había esencias de madera, de cítricos, de flores, ni siquiera el aroma de alguna cosa que no fuese el olor de Naruto.
Ella deslizó sus manos por sus brazos, provocándole sentir un escalofrío. Podría indicar el momento preciso en que sintió un hueso mal soldado en su antebrazo, por la forma tan cuidadosa y delicada de su tacto, era como si lo analizase con el mayor de los cuidados.
Trataba de extender sus brazos para ir a la espalda de Naruto, una espalda demasiado diferente a la suya: ancha, fuerte y llena de cicatrices fantasmales, recuerdos de batallas pasadas. Se abrazó a ese torso quemado por el sol, picado por los mosquitos, golpeado por los enemigos y araño uno de los hombros desnudos debajo de.
Algo le decía que su respiración en ese momento era bastante dispareja a la de Naruto en ese momento, lenta y entrecortada, pero no le importaba en ese momento, menos la mirada de muerte que Morgan y Belén le daban, menos la mirada semi-divertida de Astrid, y la incrédula de Chloe.
Arañó ligeramente los hombros de Naruto, sintiendo cómo los músculos se contraían bajo su toque. Separándose lentamente del peliplata con finos hilos de saliva escurriendo de sus bocas.
El peliplata la tenía agarrada de la cintura, dándole una mirada curiosa—¿Y eso?
—Mis gracias por salvar mi reino— declaro Olga, e incluso con su piel de color chocolate Naruto podía ver el sonrojo de la reina de los elfos oscuros.
—Para tener 700 años, sin duda te comportas como una adolescente enamorada— declaro de forma divertida, antes de separarse de ella… notando con cierta vergüenza que había tirado a Diana al suelo. Rascándose la mejilla, la recogió y nuevamente la puso sobre su hombro—. Me pregunto que me darás cuando mate a todos los de Kuroinu entonces— declaro con una sonrisa desafiante.
Una sonrisa igual apareció en la cara de Olga mezclada con un toque de arrogancia, pudo ver una extraña mezcla de ira y… ¿celos? brillando en los ojos de Chloe, y podía sentir como dos lados de su capacha eran jalados de forma algo brusca.
—¿Qué pasa con ustedes? ¿Ahora que harán?— pregunto Naruto a las Kunoichi… antes de notar su falta de presencia allí, notando que había desaparecido—. ¿Are? ¿Se pueden teletranspor…? Ah no— murmuro al ver que de hecho solo se escondieron entre los arboles, para las demás fue verlas desaparecer.
—Bien… creo que eso termina con nuestros asuntos aquí por ahora— declaro Olga mientras veía como Naruto se daba la vuelta.
—Meh, conociendo mi suerte, nos volveremos a ver pronto— declaro mientras agarraba un extremo de la capucha.
Hubo unos segundos de silencio, antes de que la elfo pelinegra hablara de nuevo—¿Crees que estarás bien? Además de los humanos, hay muchos monstruos además de los ogros a los que te enfrentaste antes.
Chloe se quedo al margen de la conversación, y no tenía que voltearse a ver la cara de Naruto para saber que sonreía como un genuino loco—Estaré bien, son justo mi tipo— declaro, y la elfo rubia se le quedo viendo unos segundos.
Al igual que su maestra, ella le debía la libertad a él, y aunque no iba a darle algo similar a ella, lo único que podía hacer era desearle suerte.
Camino hasta él, y puso su mano en su hombro, apunto de despedirse del peliplata por lo que esperaba fuera un buen tiempo, pero no pudo.
Olga parpadeo al ver como en una nube de azufre y humo, el grupo desaparecía... incluida Chloe.
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Apareciendo encima de una torre casi destruida, Naruto miro el paisaje con una sonrisa tranquila y a la vez demencial, fuego y cadáveres por doquier, su sonrisa lentamente crecía en una mueca de salvajismo e ira al ver como los mercenarios humanos y no humanos ya estaban violando a algunas de las mujeres en el lugar.
—Oí— le dijo a las mujeres detrás suyo, sin notar con exactitud que Chloe termino junto a ellos, pero todas las cabezas se giraron hacía él—. Dejen que yo me haga cargo de esto, tengo ganas de masacrar un poco.
Cometh The Hour - Bleach: The Hell Verse
No se espero una respuesta.
Salto de a torre como si fuese un ave tomando el vuelo, la capa roja detrás suyo consumiéndose en humo gris y azufre, su sonrisa afilada y blanca con sus ojos ahora ambos de color rojo daban una visión de pesadilla.
Aterrizo en el suelo enfrente de dos grupos de personas.
Enfrente suyo, habían hombres con ropas negras y grises, protegidos por armaduras de cuero, detrás suyo estaban un grupo de caballeros con armaduras blancas y una tela roja alrededor del cuello como símbolo.
—Juguemos un poco ¡Veamos quien llega más rápido al infierno!— exclamo antes de un manto hecho de flamas negras le cubriese, y de el, fue como si la oscuridad misma tomase forma.
Tres katanas fueron creadas en cada mano del Ootsutsuki, y el mango rectangular de las armas quedo entre los espacios de los dedos del peliplata, y así mismo, más espadas fueron formadas en diferentes lugares en el cuerpo de Naruto.
Tres en cada mano, uno en cada rodilla, uno en cada pie, una en la boca, haciendo once espadas en completo.
Naruto alzo uno de sus pies con Katana, moviéndolo de arriba a abajo en forma de burla, instando al grupo de mercenarios a acercarse—¿Y este fenómeno que se cree?— pregunto uno de los mercenarios sujetando su espada.
Una risa divertida vino de la boca de Naruto, tapada por la katana… un segundo antes de dar un brinco.
Seis espadas bajaron sobre la carne de los mercenarios. En particular, descendieron sobre los brazos y caras de los soldados humanos, tendones y hueso fueron cortados, la sangre voló por el aire, salpicando la cara de Naruto con ella.
Giro en el aire, por la cantidad de espadas que tenía, siguió con el torbellino de sangre y cortes que iban a las piernas y el torso, cortando la carne como un carnicero, mientras las seis espadas en sus manos se enterraban, atravesando la caja torácica de los dos mercenarios que estaban debajo suyo hasta cortar de lado a lado por completo, enterrándose en al suelo, manteniéndose en equilibrio mientras mantenía sujeta las espadas.
En sus pies y rodillas, las espadas se movieron como látigos por el movimiento de sus piernas, dando con exactitud, cortando brazos y partiendo el cráneo a la mitad, y luego, soltó las espadas en sus pies.
—¡Carajo!— mascullo uno de los mercenarios al ver como las espadas habían justamente decapitado a varios de sus compañeros que se estaban divirtiendo con las ciudadanas.
Las espadas parecían tener vida propia, cuando chocaban en una pared, rebotaban como pelotas y justamente apuntaban al cuello, las cabezas rodaban, y las mujeres bañadas en semen y sangre retrocedían aterradas.
—Haaa~— suspiro Naruto sacando las tres espadas de los cadáveres en las que estaban, volviéndolas a guardar junto al resto de espadas en el manto de oscuridad que llevaba, al menos para aquellos que le veían, así era.
Luego atrapo con las manos las dos katanas que faltaban, dándole una larga lamida al filo bañado en sangre de sus armas, sus ojos ahora rojos parecían como un tigre vigilando su comida. Los mercenarios retrocediendo ante esa imagen, incluso los caballeros que hasta hace segundos estaban dispuestos a dar sus vidas, retrocedieron con miedo.
—¡Alicia-sama, tenga cuidado!— exclamo una voz femenina en un alto castillo hecho de ladrillos de roca, para que el peliplata girase su cuello.
La sonrisa de lujuriosa sed de matar paso a una hastiada—¡Vamos, se supone que es una guerrera! ¿¡No podía tener una armadura al menos!? ¿¡Qué demonios visten las que la acompañan!?— pregunto alzando las manos al aire al ver a la princesa Alicia Artractus.
Bien podía estar más vestida que Chloe y Olga, y básicamente todas las mujeres que había visto antes, pero no era nada más que una falda blanca con adornos a los lados, solamente una tela blanca bordada con dorado tapaba sus bragas. ¡Y podía verlas desde allí! Su vientre ejercitado estaba completamente descubierto, y sus pechos eran tapados por unas especies de protecciones azules, y… y nada más, tal vez lo único por encima de las elfos que conocía es que tenía botas y guantes para tapar sus brazos.
¿Y… que esta viendo? Pensó el Ootsutsuki, mientras hacía su espada hacía atrás para atravesarle la cabeza a uno de los mercenarios.
Sus ojos empezaron a tener venas resaltadas en los pómulos, y empezó a ver atreves de las paredes, cerrando los ojos antes de suspirar—Ahh, ya me estoy cansando de esto— declaro antes de que el manto de oscuridad desapareciese, y justo como ese manto desapareció, Naruto ya no estaba allí.
—¿Como puede ser esto?— murmuro Alicia con ira apenas contenida al ver como estaban un grupo de seis monjas desnudadas enfrente de un grupo de demonios pequeños, atadas a muros de madera sostenidos por gigantescos ogros.
Uno de ellos salto sobre una monja de cabello rubio castaño y ojos morados, lamiéndola la mejilla y haciendo que lagrimas bajasen por la cara de la joven.
—¡No! ¡Para! ¡Te lo ruego!— suplico una chica pelinegra de lentes, con uno de esos pequeños diablos teniendo su pene apuntando contra su vagina.
—¡Auxilio!— rogo una joven de cabello castaño rizado, con un demonio propio teniendo su miembro enfrente de su cara desesperada.
El que parecía el líder de los pequeños diablos se rio, con una espada en manos mientras veía a la princesa guerrera con sus ojos amarillos—¡Ahora, todos estamos ansiosos por comenzar! ¡Por profanar a estas piadosas hermanas que dedican sus vidas a la diosa! ¡Ellas continúan rogándonos que las follemos hasta que mueran!
La princesa de cabello rubio temblaba por la ira y frustración al oír las palabras de ese monstruo—¡Malditos bastardos, como se…!
Sin embargo, fue interrumpida por el mismo diablo—Bueno, ¡tienes el mejor lugar reservado para presenciarlo! ¡Este maravilloso espectáculo esta por comenzar!— declaro, alzando su espada con una sonrisa enorme.
—¿Espectáculo…?— cuestiono la princesa, pero nuevamente, se quedo a media palabra mientras veía a una figura aparecer detrás del diablo.
Este por si mismo era alto, tanto como un joven adulto, pero detrás suyo, una figura negra miraba al demonio, y el casco con figura de lobo parecía sonreír ante la mirada incrédula del diablo.
Luego… oscuridad.
Los siguientes segundos donde el demonio no podía sentir su cuerpo fue cuando noto que su cabeza había sido arrancada, y que su cuello estaba siendo masticado, antes de morir con esa sensación grabada en su mente.
Colmillos de metal cerniéndose sobre el demonio.
Eso fue lo que todos vieron, desde el resto de monstruos hasta los soldados hombres y mujeres que vieron al cuerpo sin cabeza convulsionar, sangre escurriendo de su carótida, antes de cae al suelo pesadamente.
El guerrero de armadura negra saco una colosal espada que estaba en su espalda, y con ella, dio un movimiento circular.
La espada era demasiado grande y demasiado pesada para ser llamada una espada, de hecho, era más como un enorme trozo de meta, ni siquiera tenía filo, pero la masa enorme de acero desgarraba la carne.
Y eso fue lo que hizo.
La espada corto a los diablos en fila, cambiando el lugar donde apuntaba mientras giraba.
Matadragones, la espada que giraba Naruto, funcionaba de tal forma que mataría de un golpe a cualquier cosa con su tamaño, y con la dificultad que era siquiera mover la espada, aun más lo era detener su movimiento.
Así que no había razón para querer detenerlo.
Como un remolino, giro sobre su propio eje, en un segundo giro, el torso de los ogros fue cortado como mantequilla, con un tercero, una a una, las cabezas, las tripas, las extremidades de los diablos cayeron al suelo, y con el cuarto, se detuvo.
Sus pies chirriaron con el suelo, levantando una estelo de polvo, su espada sacudiendo la sangre que la cubría, y su capa negra tapando parte de su cuerpo mientras le daba una mirada con los ojos rojos de la armadura a las monjas.
Para ellas, fue como ver a un lobo salvaje en toda su majestuosidad, un lobo salvaje luchando contra los monstruos, y que bien podría ser un…
—Kami— murmuro la joven de lentes al verlo cargar una espada que nadie más podría cargar, al verlo sin deseos de matarlas, no, si quisiera hacerles algo, ya lo habría hecho.
No notaron como en el ultimo giro, el guerrero de armadura negra corto las cuerdas que las ataban, y como si la armadura tuviera vida propia, el casco se retrajo, dejando ver la cara de aquel que sería su salvador.
Bañado en sangre y suciedad, las veía con su ojo derecho, el rojo, cuya pupila dorada y rasgada parecía la mirada de una bestia celestial, su cabello plateado y erizado mojado por la sangre—¿Estas bien?
Trato de sonar reconfortante, y fallo, su voz sonaba como la de un guerrero hecho para intimidar, pero para las monjas era escuchar la voz de un protector. Inconscientemente, la monja rubia de ojos morados se arrodillo.
Naruto simplemente verifico que ellas estuvieran a salvo, antes de girar su cabeza hacía una incrédula Alicia y a sus caballeros—Eres la Princesa Alicia, ¿verdad?— pregunto de forma grave y que no daba lugar a segundas respuestas.
La rubia trago, y considero por unos instantes que quien estaba allí era un monstruo peor que los anteriores, un monstruo bañado en la sangre y viseras—Así es, ¿Qué… quien eres tu y que deseas?
—Lo que deseo es simple, y creo que tu estarás de acuerdo con eso— declaro mientras los ojos de Alicia temblaban ante su mirada fija, de la cual, un veterano de guerra temblaría.
—¡Habla entonces!
Los ojos del Ootsutsuki nuevamente volvieron a rojo carmín, la pupila dorada parecía apunto de fundirse en un mar de sangre brillante—Retira a tus soldados, no quiero terminar matándolos a ellos también.
—¿Matarlos? ¿¡De que hablas!? ¿¡Qué es lo que deseas!?— pregunto ella de nuevo, esta vez, su voz sonaba casi desesperada… era miedo, miedo hacía ese peliplata que parecía un demonio de lo más profundo del abismo.
Naruto le sonrió.
No fue una sonrisa cálida, no fue una sonrisa reconfortante, ni mucho menos una encantadora y enamoradora sonrisa.
No, era una sonrisa tan grande que mostraba las encías, con una mirada que decía el como deseaba matar algo muy pronto.
—Simple, princesa. Matar a los perros negros.
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YYYYY CORTE
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Para que se hagan una idea de cual mujer es de donde
Morgan Lisley – Dragon's Crown
Belén Velletri – la hechicera Nigromante de Dragon's Crown
Astrid Flamel – Kuroinu 2 (que nombre tan original para una secuela)
Diana – la Amazona de Dragon's Crown
Kohaku – la Kitsune de Kuroinu 2
Las Kunoichi en este y futuros caps son del hentai Taimanin Asagi
Un detalle, Naruto va a tener una relación con todas las mujeres en este fic, si, todas, hasta las monjas, las caballero y las soldados… solo que no soy el tipo de poner un lemon después de que Naruto apenas conoce a la chica, yo diría que de hecho, el primer lemon será en el cap 9, tal vez antes o después, todo depende de la trama.
Con todo eso dicho, se despide de ustedes...
OMEGA
