Capítulo 4 - Destinados

Simplemente no entendía por qué se había alejado de esa manera. No respondía a sus llamadas telefónicas y cuando tocaba la puerta de su departamento nadie abría, las luces apagadas y ningún indicio de ella, era como si hubiera desaparecido y eso lo angustiaba y entristecía de sobremanera. Únicamente cuando comenzaron las clases y pudo verla en los pasillos de la universidad supo que ella se encontraba bien. Una parte de él se alegró al saber que no le había pasado nada malo, pero la otra sintió una puñalada al descubrir su distanciamiento.

- Hola… - inició acercándose mientras ella guardaba unos libros en su casillero.

- Hola - respondió secamente y sin voltear a verlo.

- ¿Puedo saber por qué no contestas mis llamadas y no te has comunicado conmigo en todo este tiempo? - cuestionó un resentido Ryu.

- No lo sé, tal vez porque no quiero volver a verte ni a saber nada de ti. - respondió viéndolo directamente a los ojos.

Esa mirada congeló al japonés, que se quedó inmóvil mientras ella cerraba su candado y se alejaba de ahí. En verdad no entendía nada, cómo era posible que unas semanas antes se sintieran tan enamorados y ahora ella lo tratara con tanto desprecio. Reaccionó mientras la china todavía estaba a la vista y corrió para alcanzarla y pararse frente a ella, frenando así su paso.

- Por lo menos necesito una explicación, ¿qué hice o dejé de hacer para que me trates de esta forma? - cuestionó firmemente y con tristeza entremezclada en su voz.

- Esa explicación nunca la tendrás, pues no la mereces. Ahora si me disculpas… - dijo abriéndose paso con su brazo.

El joven se sentía triste, frustrado y confuso. Llevaba semanas viviendo en total incertidumbre por el paradero y bienestar de su novia, y después de encontrarla sana y salva recibía un trato que estaba seguro no merecer.

- Si así lo quieres… - susurró el castaño sin siquiera voltear para verla alejarse. Estas palabras apenas perceptibles para los demás alumnos llegaron a oídos de Chun-Li, quien únicamente apretó su puño al recordar las "verdaderas" razones por las que él quería estar con ella. No podía permitir que alguien la humillara de esa manera, ¿quién se creía para sentir lástima por ella? No necesitaba su lástima, ni nada de él. Por un instante se permitió recordar sus besos, los momentos juntos, su perfume, esa mirada profunda, su sonrisa cálida y tranquila. Siguió caminando y sin darse cuenta varias lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, se refugió en el baño para evitar ser vista. Mientras intentaba contener el llanto, se sintió aliviada de sacar todo lo que sentía. Era cierto que detestaba llorar, pero desde que la rubia le confesó todo, había hecho un esfuerzo sobrehumano para no derramar ni una lágrima y el hecho de liberarse de todo eso era reconfortante en cierto modo.

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Abrió los ojos lentamente para descubrir que el Sol brillaba con intensidad y se colaba por las cortinas. Era un sábado como cualquier otro en el que se prepararía para ir a trabajar. A pesar de la insistencia de su jefe en hacerla tomar días de descanso, ella no quería perder tiempo en investigar todo lo posible para llegar a Shadaloo.

Sus habilidades y conocimientos le habían permitido llegar a ser una de las agentes más reconocidas de la Interpol. Desde que terminó la licenciatura en Criminología, no había hecho nada más que trabajar en encontrar a los cabecillas de Shadaloo, combinado con una serie de casos pequeños que lograba resolver rápidamente. Su vida social era un desastre, salía ocasionalmente con compañeros de trabajo, pero no tenía cerca a nadie que pudiera llamar "amigo".

"¿Qué habrá sido de Cammy?" pensó camino a la oficina.

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Flashback

- ¡Qué bueno que te veo! Necesito platicar contigo - saludó la inglesa a su amiga.

- Oh, claro, sólo que tendrá que ser rápido, tengo una clase en media hora - aclaró la castaña.

- Sé que no te gusta hablar de esto, pero necesito saber que no hay ningún problema contigo…

- ¿De qué hablas? - preguntó con curiosidad la china.

- Sucede que Ryu y yo hemos seguido en contacto y se ha dado la oportunidad de que salgamos como algo más que amigos, pero no quiero hacer nada si tú no estás de acuerdo con ello… - declaró hipócritamente la joven.

Una punzada atravesó su pecho de sólo oír ese nombre. Pero inmediatamente se recompuso y tomó fuerzas para comenzar a hablar.

- No entiendo por qué tienes interés en salir con alguien que me ha hecho tanto daño Cammy - declaró con resentimiento.

- Tienes razón en sentirte así, pero también ponte en mi lugar. Él no me ha hecho nada, por el contrario, se ha portado especialmente bien conmigo y nos hemos enamorado, ¿qué más te puedo decir?. - afirmó la rubia con tranquilidad. Esta declaración afectó a la china más de lo que hubiera esperado.

- Está bien, hagan lo que quieran. De cualquier forma ya me había hecho a la idea de que lo único que sentía por mí era lástima. - dijo con tristeza e intentando contener todas sus emociones.

- ¡Muchas gracias! Sabía que comprenderías… - agradeció la rubia mientras abrazaba a la china y salía corriendo con alegría.

Fin del Flashback

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"Creo que esa fue la última vez que la vi o supe algo de ella. Tal vez fui injusta, ella no tenía nada que ver con lo que me hizo Ryu, y simplemente quería ser feliz. Hice bien en darle mi aprobación, pero después de eso no volvimos a buscarnos ni hablarnos" pensó con nostalgia mientras estacionaba su auto y llegaba a su oficina.

- Agente Li, me alegra que haya decidido venir el día de hoy - saludó su jefe mientras caminaba por el pasillo.- ¿Podría acompañarme un momento? Necesito presentarle a alguien - informó mientras tomaba camino hacia una sala de juntas.

- Capitán Guile, le presento a una de nuestras mejores agentes, Chun-Li. Ella trabajará en conjunto con ustedes para atrapar a Bison y Shadaloo lo antes posible - dijo a modo de presentación.

- Es un gusto - saludó la castaña extendiendo su mano. El rubio sólo respondió dándole la mano, pero no hizo ningún comentario.

A continuación tuvieron una reunión para acordar los detalles del trabajo en equipo, se compartieron datos de la investigación que cada organización tenía y se definió un plan para seguir recabando información.

La china se sentía muy optimista con toda la investigación, habían avanzado mucho en la reunión y tenía el presentimiento de que pronto podría cobrar su venganza. Debido a esto, el domingo decidió darse un día de descanso y salir a dar una caminata en el parque de la ciudad.

Se sentó en una banca y comenzó a observar a la gente que paseaba tranquilamente, las mascotas, los pájaros que cantaban en los árboles y algunos que bajaban para buscar comida. Repentinamente sintió un golpe detrás de la cabeza.

- Pero, ¿¡qué diablos!? -volteó con enojo para encontrar al responsable de este golpe, se sorprendió al ver una pelota de tenis a su lado y a un perro correr hacia ella. Era un canino de raza "Pastor Inglés", se le veía sano y con mucha energía, lanudo y con los ojos tapados por su melena. - ¡Así que fuiste tú! - dijo llamando la atención del perro mientras se acercaba para darle su pelota y acariciarlo brevemente.

- ¡Cachorro! ¿A quién estás molestando? - gritó una voz que se acercaba, una voz deliciosamente conocida. Al voltear sintió cómo su cabeza comenzaba a zumbar, no entendía cómo podían existir ese tipo de coincidencias.

- Ryu… - fue lo único que atinó a decir la joven mientras él llegaba al lugar y sus miradas se encontraban.

- Hola, ¿cómo has estado? - preguntó el japonés con reserva. Estaba sorprendido y se alegraba de encontrarla, pero recordaba la última vez que se vieron y su forma cortante y fría de tratarlo.

- Bien, ya trabajando como agente de la Interpol - respondió con un poco de nerviosismo. En realidad le había afectado encontrarlo, se sentía como adolescente a la que le tiemblan las manos y no encuentra las palabras al platicar con el chico que le gusta.

- Me alegra escuchar eso, recuerdo que era uno de tus mayores anhelos - dijo con una sonrisa tranquila.

- Sí, es verdad. Recuerdo cuando comencé a trabajar de medio tiempo en la Interpol, apenas en segundo semestre. - recordó mientras se colaba en su mente el momento en que le daba la noticia a su amigo y cómo esto terminó con su primer beso. Su semblante se tornó gris al recordar lo que siguió a todo eso. - ¿Por qué lo hiciste Ryu? - preguntó clavando sus ojos llenos de reclamo en los de él.

- ¿A qué te refieres? Esa pregunta la debería hacer yo, ¿no crees? - contestó con resentimiento. ¿A quién se le ocurría hacer esa clase de preguntas cuando ella fue la que se comportó tan infantilmente y sin darle una explicación?

- A mí no me engañas con hacerte el desentendido. Sé que prometí no decir nada, pero ya pasó mucho tiempo y necesito enfrentarte por todo el daño que me hiciste. - respiró profundamente en un intento por calmarse, pero no sirvió de mucho - ¡Cammy me contó todo! La pelea con Vega, cómo me llevaste al hospital y toda la lástima que sentiste por mí, tanta que tuviste que enamorarme para andar conmigo y de esta forma asegurar que no me volviera a pasar nada ¿no? Pues ¿sabes?, no necesito la lástima de nadie, ¡y mucho menos la tuya! - finalizó con una lágrima bajando por su mejilla. Estaba sorprendida de lo libre que se sentía después de haber sacado todo eso, después de llevarlo dentro por tantos años.

- Pero… - murmuró el joven confundido - ¿Cómo es posible que hayas creído todo eso?

- Entonces, ¿tú no me salvaste en la pelea contra Vega? - preguntó la castaña igualmente confundida al ver la reacción de incredulidad de Ryu.

- Sí, pero jamás sentí lástima por ti, ni siquiera cuando te llevaba en brazos al hospital. A pesar de no conocerte, lo único que sentía era coraje e impotencia de no poder hacer más por ti. Y obviamente también sentía un gran enojo con el que te hizo eso… - confesó apretando su puño al recordar a su amiga en esas condiciones. - No entiendo por qué ni siquiera intentaste aclarar las cosas conmigo…

- Después de todo lo que ella me dijo y la promesa que le hice de no decirte nada, no le vi caso a intentar hablar contigo. Ella era mi amiga y le creí ciegamente, no sé por qué inventó tal cosa, en verdad que no… - dijo mirando al piso, y un recuerdo vino a su mente - ¿Ustedes todavía andan? - preguntó viéndolo a los ojos.

- No, lo nuestro fue algo fugaz, inclusive siento que fue mi manera de intentar olvidarme de ti, pero no funcionó. - declaró con nostalgia.

- No sé qué decir, me siento como una tonta - afirmó la joven con la vista baja. - Cammy siempre estuvo enamorada de ti, e hizo todo eso para separarnos. ¿Cómo fui tan ciega para no verlo? - susurró en forma de auto-reclamo.

- Pues no fuiste la única, yo también creí todo lo que me decía sobre ti. Sobre que ya no querías saber nada de mí porque habías conocido a otra persona y que lo nuestro sólo había sido un juego. Ahora que lo pienso, le creí porque fue la única explicación que recibí y en verdad necesitaba justificar todo lo que estaba pasando.

- No puedo creer que haya sido capaz de todo eso, en verdad la consideraba mi amiga - confesó con frustración y tristeza. - Y pensar en todo lo que teníamos, en todo lo que pudimos haber vivido juntos - murmuró como pensando en voz alta y refiriéndose a su relación con el castaño. Esta idea también afectó a Ryu, quien tantas veces había pensado en cómo sería su vida si pudiera compartirla con la china.

- Todavía tenemos tiempo… - se aventuró a decir el joven con incertidumbre, pues ya habían pasado varios años sin saber del otro, no conocía nada de la actual Chun-Li, ¿tendría algún tipo de relación sentimiental con alguien más?, ¿tendría a lo mejor una familia completa?. El sólo pensarlo lo hizo sentir un enorme vacío.

- ¿Tiempo? - repitió la joven instintivamente y saliendo de sus pensamientos. - Disculpa Ryu, no escuché lo que dijiste, tengo muchas ideas en mi cabeza. - confesó la castaña con interés en lo que él quería decirle.

- Sé que puede parecerte una locura, pero a pesar de los años y la distancia, no he podido olvidarte. Necesito saber si tú sientes lo mismo - declaró firmemente el joven, expectante a lo que respondería y sin despegar su mirada de ella. Esta confesión era algo que la china no esperaba, por lo que tardó varios segundos en reaccionar mientras intentaba ordenar sus ideas y emociones.

- Ryu, yo… - comenzó con cierta inseguridad - ...yo necesito tiempo para asimilar todo lo que está pasando. - dijo con la mirada en el piso.

Un silencio parcial se hizo entre ellos, ninguno de los dos se atrevía a levantar la mirada, hasta que el japonés se acercó a ella y tomó su mano entre las suyas. Ella incrédula volteó para encontrar su mirada.

- Después de tantos años, esperar un poco más no es nada. Tómate tu tiempo - accedió con una leve sonrisa. Después sacó una pequeña hoja y un bolígrafo para anotar sus datos, le extendió el papel que ella tomó lentamente, como sin entender todo lo que pasaba. El joven se despidió con un beso en la mejilla y comenzó a caminar.

- ¡Cachorro! - gritó para llamar a su mascota que se había alejado mientras ellos platicaban. El animal salió corriendo hacia su dueño.

La castaña observaba toda la escena inmóvil, parecía un sueño, una broma de mal gusto del destino que los quiso reunir para hacerles saber que todo lo que creyeron por años había sido una mentira. Se sentía frustrada y arrepentida, pero al mismo tiempo sentía tranquilidad y alegría de haber aclarado todo. Era una segunda oportunidad...