Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.

Capítulo 4: Intenciones. Parte I

La noche había caído sobre el pueblo, y en la pequeña habitación que compartían se podía escuchar a Shizune caminar de un lado a otro en busca de su bolso perdido. Sakura, todavía envuelta en su albornos azul, permanecía acostada en su cama con los ojos cerrados. Desde su posición escucho la exclamación de alegría de su compañera.

-¿Lo encontraste?- pregunto la pelirrosa con voz adormilada.

-Sí, estaba en el baño.- contesto.- Kakashi dijo que iba a estar en su cuarto trabajando, asi que voy a aprovechar para ir a beber con Yamato.

Sakura abrió los ojos observándola, ahora que se fijaba Shizune iba muy arreglada, suponía que sus sospechas ahora estaban confirmadas de que esos dos tenían algo. Hacen linda pareja.

La vio acomodarse la cartera y dirigirse hacia la puerta sin dejar de hablar.

-No estés demasiado tiempo afuera de la habitación ¿de acuerdo?

- Bueno.

-Es en serio, no estés demasiado tiempo. –dijo mirándola seriamente una última vez antes de cerrar la puerta tras ella.

¿A qué viene eso…?

-Está bien…

.

.

.

"Nunca le pondría la mano encima a una de sus ayudantes".

Pero…si no lo fuera.

¿Qué es lo que el haría si yo no fuera su ayudante?

¡Esta es mi oportunidad para averiguarlo!

Sakura salió de la habitación tan sigilosamente como se lo permitían sus habilidades ninjas aprendidas de sus películas favoritas y se dirigió hacia donde sabia se encontraba el novelista.

Por suerte la habitación no se encontraba muy lejos de la suya; cuando se encontró frente la puerta conto hasta tres entre un suspiro tomando todo el valor que podía para hacer lo que tenía en mente y tratando de que sus intenciones no se vean reflejados en su habitual transparente rostro, abrió la puerta.

-Oh ¿Paso algo, Srta. Haruno?

Se encontraba cómodamente sentado sobre un sillón, al igual que ella, todavía vestía la yukata azul y en su mano tenía un cigarrillo el cual se llevó a elegantemente a la boca sin despejar sus ojos de los suyos.

-Eh…por alguna razón… no soy capaz de dormir.

¡Oh Dios! Esto es una locura…

-Ya veo –contesto, apagando el cigarrillo en un cenicero. –Bien, puedes quedarte aquí. Pero estoy trabajando, así que no puedo hacerte compañía.

-Gracias, iré a prepararte algo de té…

Lo único que rompía el silencio de esa habitación era el sonido de las teclas de la computadora siendo presionadas y el agua vertiéndose en dos tazas.

¿Qué debería hacer…? No sé qué decir… ¿Qué piensa el de mí?

-¿Ya est…?

-¡Aay mierda! –chillo, dejando el té caer al suelo.

-Esa boca…

-¡Es que me asustaste! Oh perdón –dijo la pelirrosa limpiando el té del suelo.

-No te preocupes, es mi culpa, empecé a hablar de repente.

Termino de recoger y limpiar las cosas y se levantó para dejarlos sobre la mesa, pero un mal cálculo de espacio provoco que se chocara con el peliplata que al parecer estaba más cerca de ella de lo que pensaba.

-Lo siento…

-jeje otra vez… -rio, ayudándola a levantarse. –Tu champú huele muy bien, Srta. Haruno.

La risa del novelista resonó más fuerte en la silenciosa habitación al ver el rostro sonrojado de su ayudante.

-Oh, odias que diga cosas como esta…

Su habitual olor a tabaco y el olor a jabón… es una aroma agradable…

-En realidad… no me molestas. –contesto la pelirrosa, sonrojándose más.

Sakura levanto el rostro en busca de una reacción de Kakashi, pero este solo la observaba serio.

-Srta. Haruno no tenemos que actuar como "profesor y estudiante", se acerca un poco demasiado a la realidad.

¿Estaba rechazándola indirectamente?

-Hmm lo que yo pienso es que no somos nada de eso.

El rostro del novelista se ensombreció, retrocedió un paso con el ceño fruncido y se giró en dirección contraria.

-Está bien. Siento haberte hecho ayudarme otra vez, esta será la última vez. Gracias por todo, pude reunir buen material.

¡¿Qué?!

¿Esta será la última vez?

Antes de darse cuenta, su mano había tomado la yukata del peliplata, deteniéndolo. Pudo apreciar como los ojos de Kakashi de abrían con asombro y confusión.

-¿Srta. Haruno?

-¡Me niego! ¡Si no me vuelves a contratar, te demandare por acoso sexual!

El rostro del peliplata era un poema.

-¿Eh? No sé qué quieres decir… ¡si te vuelvo a pedir ayuda tendrás que estar más tiempo con este viejo! – argumento, tironeando de la yukata, tratando de que Sakura lo soltase. – ¡Déjame ir!

-¡Pero quiero estar con este viejo! –chillo.

Por un momento dejaron de tironear, Kakashi la observo a los ojos tratando de comprender lo que ella quería decirle.

-Eres consciente de ello ¿verdad? –pregunto la pelirrosa. –No como una "estudiante" o una ayudante, si no como… una mujer.