Sólo por ésta vez…

-¿tú novio?-preguntó dudando de su palabra.

-así es.-reafirmó la rubia sonriendo de forma retadora, aún sin comprender bien el problema en el que se estaba metiendo.

-es muy apuesto…-dijo mirando a Alucard de reojo y luego dirigiendo su vista de nuevo a Victoria.- ¿cómo fue que lo atrapaste?-le preguntó aún desconfiada.

-ah, pues…-la pequeña rubia se puso nerviosa.-más bien él fue quien me atrapó…-susurró mientras recordaba como se habían dado las cosas entre ellos dos.

-¿cómo dices?-preguntó la otra acercándose a ella. Al ver que la chica evidentemente mentía, decidió ponerle a prueba.-sabes una cosa, me gustaría mucho que me lo presentaras, es decir, ya que somos amigas me gustaría conocer al hombre que te conquistó, ¿no?

-¡claro que no!-dijo casi en un grito Seras. Ahora empezaba a asimilar la situación, y pronto comenzó a imaginar las miles de reacciones que podía tener Alucard al enterarse de su pequeña mentirita blanca.

Un escalofrío recorrió su espalda y pronto comenzó a sudar. "Si Alucard se enterara…" reparó unos segundos en aquella frase que había cruzado por su mente y poco después un destello de lucidez iluminó dentro de su cabeza. ¡Eso era!, no tenía porqué enterarse. Manejaría la situación de forma que él nunca le prestase atención a la pelirroja, y sabía a la perfección como hacer eso.

Pronto volvió a su rostro una sonrisa y haciendo un chasquido con los dedos habló.

-¡eso es!, te llevaré…-anunció la agente con una amplia sonrisa.

Sandy la miró extrañada, aquel cambio tan repentino en ella le pareció muy raro.

-¿me-me llevarás?-preguntó dudosa con una sonrisa algo nerviosa.

-pero antes…-agregó guiñando un ojo.-antes debo hacer algo más.-y acto seguido tomó el brazo de la pelirroja y la llevó en otra dirección.

-he-hey… ¿a dónde vamos?

-cállate y camina.-le ordenó la rubia y luego se detuvo en un pequeño puesto.



-perfecto…-dijo sonriendo de forma desquiciada, lo cual hizo que la dueña del puestecito le diera gratis el insignificante juguete.

5 minutos después… y luego de haber encerrado a Sandy en una letrina, para hacer tiempo…

-¡maestro!-dijo Victoria volviendo a ellos dos y arrojándole el jugo en la cara a Walter, para luego sacar de su escote un cubo "sudoku-rugbi" (sí, esos desgraciados cubos que sólo sirven para joderte la existencia y ser la burla de todos al no poder nunca armarlo ni siquiera un mísero lado) y entregárselo con una gran sonrisa.-tome, es para usted.

El vampiro aún miraba fijamente el escote de la chica y con una sonrisa pervertida preguntó.

-¿de casualidad no tienes otro por ahí?, yo podría sacarlo.

Seras se ruborizó y respingó al instante.

-¡maestro, no diga esas cosas!

Él sonrió una vez más y tomó el pequeño cubo en sus manos, lo inspeccionó durante unos segundos y luego preguntó.

-¿qué es esto, chica policía?-dijo mirándole curioso.

-es un cubo de rugbi-sudoku… o un sudoku-rugbi… en fin el caso es que es muy bueno para agilizar la mente.-explicó con una sonrisa nerviosa.

Walter exprimió el trapito que había utilizado para limpiarse el rostro y preguntó algo celoso.

-¿por qué a mí no me compró un juguete?

-¡bebe tu jugo!-le ordenó la rubia y luego dirigiéndose de nuevo al vampiro.- ¿y?, ¿le gusta?

-¿pretendes que pierda mi tiempo con un juego tan patético como este, agente?

-bueno yo decía… pues porque a usted siempre le han gustado los retos…

-¿reto?, ¿dices que esta cosa es un reto?, no me hagas reír.-dijo de forma arrogante. Miró una vez más el cubo y una pizca de intriga le hizo preguntar a la pequeña rubia.-…y… ¿cómo se juega esto?

Victoria le miró y pronto una enorme sonrisa se apoderó de su cara y un brillo intenso a sus ojos.



-¡será pan comido para usted!-y Alucard le miró feo, por lo que ella comenzó a decir.- ¿fácil?, ¿sencillo?, ¿poco complicado?...

-sólo dime.

-ah, sí, sí. Lo único que debe hacer es armar las seis caras del cubo según los colores y encima de eso, al mismo tiempo, debe alinear todos los números de forma horizontal y vertical y la suma de cada columna y fila debe darle nueve. Es un juego para personas adultas ya que requiere de mucha destreza mental, pero estoy segura de que usted puede resolverlo incluso con los ojos cerrados, ¿verdad?-dijo tratando de convencerlo, de lo contrario no habría otra forma de evitar que hablara con Sandy.

Alucard miró de nuevo el cubo y notó que habían varios cuadritos del cubo de distintos colores regados por todo el cubo y todos los numeritos estaban regados también y algunos hasta de cabeza. Hizo un silencio y una gota se deslizó por su cabeza. Lo inspeccionó un par de veces para ver si le encontraba solución alguna, pero pronto comenzó a dolerle la cabeza cuando hizo su primer intento, y con un tono arrogante le informó a la chica.

-¡Ja!, esta cosa sólo es una perdida de tiempo, cualquiera podría armarlo, habrás leído mal Seras, este insignificante objeto no podría entretener ni a un niño.

Muy bien, no quería hacerlo, pero ahora ese era su ultimo recurso… atacar el orgullo de Alucard. Tomó las instrucciones de dicho cubo y fingió haber visto repentinamente una pequeña leyenda.

-¡oh!, tiene usted toda la razón maestro.

-¿de veras?-respondió el vampiro con una interrogante, sorprendiéndose por la respuesta de la chica.

-miré, dice "Para niños de 7 años en adelante". Lo lamento maestro.-dijo "decepcionada" mientras lo miraba disimuladamente, esperando que él reaccionara de forma orgullosa.

y… así fue…

-¡DAME ESO!-dijo casi en un grito al momento de arrebatarle el instructivo y darle la espalda a su joven aprendiz.-esto… ¿qué demonios?-murmuró el vampiro con un tic nervioso en uno de sus ojos y luego pensó.- ¿"para niños de 7 años en adelante"?, ¿pero cara de que me vieron?...

-ah… ¿maestro?, ¿todo bien?-preguntó la rubia algo preocupada al notar que su maestro temblaba ligeramente.

-bla, bla, bla, claro, aún sigo aquí, ¿me recuerdan?, soy yo, Walter, el mayordomo…-Victoria lo ignoró y siguió viendo fijamente al vampiro de rojo que aún le daba la espalda.- ¡me llamo plátano y me apellido pélenme!



Nuevamente lo ignoraron, Victoria por ver a Alucard, y Alucard por ver el cubo…

-en este momento podría decir cualquier cosa y ninguno de los dos me prestaría atención.

-…

-…

-¡oigan trato de llamar su atención!

-… (X2)

-soy el amante de Lady Integra.

Y de nuevo… lo ignoraron…

-voy a suicidarme.

Otra vez… lo ignoraron…

-soy gay.

Otra vez de nuevo…

-huelo la ropa interior de Victoria.

Ehm… sí, lo ignoraron.

-¡al carajo con su maldita indiferencia!

En cuanto a Alucard… pues él…

-¡NUNCA DÉJARE QUE ESTE INSIGNIFICANTE CUBO Y SUS MALDITAS INSTRUCCIONES DEL MAL ME DERROTEN!, MUAJAJAJAJAJA… ¡ANTES MUERTO QUE SENCILLO!, ah, ese es el lema de Cosmopolitan…-pensaba y pronto comenzó a reír de forma desquiciada, mientras hacía pedazos el instructivo y lo devoraba con frenesí.-¡MUAJAJAJAJAJAJAJAJA!, ¡ARGH, COF, COF!(al atorársele unas hojas de papel en la garganta, y de nuevo)-¡HAAJAJAJAJAJAJAJA!, ¡TENGO MÁS DE SIETE!

15 minutos después…

-¿amo, se siente bien?-preguntó la chica al notar que aún reía, aunque, ahora parecía llorar mientras miraba el cubo. Pero luego recordó haber dejado a la pelirroja encerrada en esa letrina del mal y rápidamente acudió en su rescate, dejando a Alucard riendo desjuiciadamente y a Walter con sus problemas existenciales.-bueno, al menos mí maestro 

accedió a resolver el juego, así no tendré problemas y esa zorra no podrá preguntarle ni hacerle nada.

Y justo cuando faltaba poco para llegar al lugar, había una multitud cerca del baño-letrina (digamos que el parque de atracciones ahora tenía una atracción más gracias a Victoria), y pronto vio las luces de una ambulancia… y una ambulancia claro está.

-¿pero qué pasa aquí?-se preguntó consternada. Y pronto su pregunta fue respondida por un par de sujetos que conversaban en voz alta sobre lo sucedido.

-pobre chica.-dijo uno

-¿qué fue lo que sucedió?-preguntó el otro.

-fue horrible…

-¿tan espantoso fue lo que le sucedió?

-sí, trató de suicidarse.

-¿pero cómo?

-entró a la letrina y cerró la puerta de modo que nadie pudiese abrirla, quién sabe como lo hizo.

Seras se hizo pequeñita al escuchar el comentario.

-¿y qué más?

-¿qué más quieres?, la chica estuvo como media hora ahí dentro respirando aire de pura…

-¡miércoles!, ¡hoy miércoles este juego al 2X1!-anunciaba un tipo a la entrada de uno de sus juegos.

Bueno… después de todo, ahora ya no estaba en problemas… al menos sólo por esta vez…

Victoria suspiró aliviada. Volvió a donde Alucard y Walter, y sonrió de forma extraña al ver aquella escena:

Alucard le había disparado al cubo de rugbi-sudoku y ahora parecía estar un poco más relajado, mientras que Walter discutía con él y trataba de hacerle guardar su casull.

Ella se acercó y miró los restos de lo que antes había sido el cubo de colores con números y luego levantó la vista y miró a ambos sujetos.



-traté de detenerlo, miss Seras.-se defendió Walter con una sonrisa nerviosa. Mientras que Alucard muy indignado se dio la media vuelta y comenzó a caminar.

-¿adónde va amo?-le preguntó sorprendida al ver la reacción del vampiro.

-quiero estar un momento a solas.-respondió indiferente sin voltear atrás.

-seguro va a leer Cosmopolitan.-le aseguró Walter a la rubia, Victoria le miró atónita.

Alucard sintió que sus orejas se habían puesto calientes y apretó la quijada y empuño las manos.

-seguramente Walter diciendo que leeré Cosmopolitan.-dijo gruñendo.- ¡imbécil!, yo no leo Cosmopolitan.

4 minutos después en un puesto de revistas del parque de atracciones…

-¡vaya!, el rojo está de moda otra vez…-decía Alucard sorprendido mientras leía amenamente su revista favorita… Cosmopolitan.-¡wow!...-hizo una pausa y sonrió de forma depravada mientras leía en su mente un pequeño articulo-sugerencia para mujeres (obvio, la revista es para mujeres).- "Es un hecho comprobado, que no usar ropa interior te ayuda a permanecer en estado de relación por más tiempo… ¡fuera bragas y estrés!..."

-ahm, señor… ¿va a pagarme esa revista?

Alucard le lanzó una mirada fulminante al vendedor y justo en ese instante una ráfaga de viento movió su gabardina, dejando por unos segundos al descubierto sus "pequeñas pistolas".

-ahm, ja, ja, ja… olvídelo, yo invito.-dijo de forma nerviosa el sujeto y acto seguido sacó una silla para Alucard.-tome, siéntese, siéntese señor.

-vaya, qué sujeto tan amable.-comentó el vampiro tomando asiento.-bien, ¿en qué estaba?-se dijo volviendo su vista a la tan interesante revista.- ¡oh, no puede ser!-exclamó impactado, al momento en que sus ojos se ponían redondos como un plato.- ¡lentes con rayos X, de Dolce&Gabanna… y a mitad de precio!-emocionado siguió leyendo el articulo con mucho interés y pronto…

-¡lentes!, ¡lleve sus lentes de diseñador!-anunciaba un vendedor ambulante, caminando en frente del vampiro.- ¡lentes de diseñador!, ¡lentes importados!

-¡ah!, ¡por qué no los tengo!-se decía molesto Alucard aún clavado en la lectura y luego dudando de si realmente eran de verdad.

-¡lentes con rayos x!, ¡sólo me quedan algunos!, ¡aproveche, no miento!, ¡realmente existen!



-pero… ¿será que funcionen?-se preguntó en voz baja el vampiro de rojo mientras se imaginaba con los lentes puestos mientras miraba a Lady Integra. Una sonrisa perversa se apoderó de su rostro y luego imaginó la misma escena con Seras… un hilo de baba se deslizó de su boca.-Victoria…en ropa interior... yo quiero-dijo pensando perversamente.

-¡sí, funcionan!, ¡realmente efectivos!, ¡deje de fantasear y anímese a comprarlos!

-… ¿dónde los venderán?-se preguntó aún ignorando al tipo de los lentes que pasaba por ahí, hasta que al fin, Alucard miró de reojo al vendedor y dando un salto de alegría se levantó de la silla y prácticamente corrió hacia el vendedor.-¡oiga!-le dijo emocionado.-¿puede venderme unos lentes?

El sujeto lo miró unos instantes… pero más que nada vio sus horribles lentes anticuados que estaban del nabo.

-claro señor, realmente le urgen.

Alucard hizo una mueca y dejó salir un leve gruñido y luego lo miró extrañado.

-hey, un momento, dejé mis lentes y sombrero en la mansión.

-¿de veras?

YO: ¡bla!, sólo sigan el guión…

Los dos: de acuerdo.

-ehm, je, je, lindos colmillos…-respondió de forma nerviosa el tipo de los lentes y luego dijo con seriedad.- ¿no ha pensado en visitar a un dentista?

El subordinado de Hellsing tomó aire y evitó así dispararle en la cara.

-quiero unos lentes de Dolce&Gabanna…

-vaya, qué sorpresa un hombre que sabe de diseñadores, me imagino que debe ser una persona muy culta y dedicada a la moda y…

-…con rayos X.-agregó el vampiro.

-ah… olvide lo que dije…-dijo decepcionado y luego sonriendo.-tome, pruébeselos.

-¡no tienes que decírmelo idiota!-le informó el otro al momento de arrebatárselos de forma desquiciada y al momento se los probó.- ¡oh, por dios!, ¡realmente funcionan! ¡Y me quedan geniales!-dijo Alucard emocionado viendo a unas jovencitas que pasaban por ahí.- ¡deme otro par y otro!-le exigió aún mirando a las jóvenes, las cuales lo miraban de forma coqueta (claro, es Alucard).



-aquí tiene señor.-le dijo el vendedor mientras le daba en una cajita los dos lentes que había pedido.

-gracias, yo… ¡¡AH, QUÉ ASCO!!-exclamó con terror el vampiro al voltearse para recibir su encargo y ver con los lentes aún puestos al vendedor… el cual al parecer leía Cosmopolitan ya que no llevaba ropa interior.

-me siento más libre y relajado así.-dijo de forma sensual mientras se mordía el labio inferior y le guiñaba un ojo a Alucard.-veamos sí tú también haces lo mismo, guapetón, grrr.-dijo y al instante se colocó un par de aquellos extraños lentes.

-¡PERVERTIDO!-y pronto Alucard le dio un puñetazo en la cara.-pero que tipo tan imbécil… y gay… bueno, al menos salieron gratis estas bellezas.-dijo mirando de forma enfermiza los lentes que se llevaba… pero de tan entusiasmado que estaba no notó que cayó una pequeña etiqueta al suelo que pertenecía a los lentes, la cual decía así:

"Este producto puede provocar efectos secundarios, tales como: ceguera permanente, calvicie debido a la radiactividad, lepra, gases, exceso de lujuria, perdida de poderes sobrenaturales en caso de ser una criatura sobrenatural, gripe, tos, sida… en caso de presentar algún síntoma favor de llamar al número: 01-800-"ES-TU-PROBLEMA-NO-EL-MÍO" lada sin costo. No se preocupe, jamás tendrá más de un síntoma."

3 minutos después… luego de que una ambulancia recogió al sujeto que yacía a mitad de parque y con la cara hecha pedazos.

-¡maestro ha vuelto!-dijo Victoria muy feliz.- ¡vaya!, se compró unos lentes nuevos… son muy lindos.-decía la chica al verlos colgando de la solapa de la gabardina de Alucard.

-oh, sí, lo sé.-respondió el vampiro.

-¿por qué no se los prueba?-preguntó la pequeña rubia.-seguro le quedaran muy bien… y no lo digo porque los otros estén horribles…

Alucard sonrió de forma maliciosa.

-te arrepentirás chica policía.-dijo entre dientes y se puso los lentes. Apenas se los ponía para ver a la rubia y repentinamente le sangró la nariz (ya se imaginarán como, ¡muajajajaja!).-no trae ropa interior…-pensó el vampiro de rojo con una sonrisa en su rostro.

-¡maestro se encuentra bien!-le preguntó la chica consternada acercándose a él rápidamente.-está sangrando.

Él aún seguía sonriendo mientras veía a su discípula.

-dime, agente.



-¿sí?

-¿qué es lo que has leído últimamente?

-ahm… Cosmopolitan.-respondió con una sonrisa nerviosa mientras una gota se deslizaba por su rostro.

-sí, me doy cuenta…-murmuró para sí viendo los grandes atributos al descubierto de su aprendiz, claro, con ayuda de sus magníficos lentes.-adoro estos lentes… y adoro al sujeto o tipa que haya escrito ese artículo… gracias…

-Lord Alucard, ha vuelto… ¿se compró unos lentes nuevos?, es un milagro.-la voz de Walter se escuchó tras él.

Alucard se volteó a verlo, de nuevo sin el cuidado de quitarse los lentes y…

-¿¡PERO QUÉ DEMONIOS!?-se dijo el vampiro al notar que Walter utilizaba una tanga de elefantito.

-¡cielos Lord Alucard!, ¿qué le ha pasado en el rostro?, ¡está sangrando!-exclamó Walter.

-¿se siente bien maestro?-preguntó Victoria preocupada, haciendo que Alucard dirigiera su vista a ella una vez más.

-s-sí, e-es-estoy bien.-articuló a duras penas mientras su nariz volvía a sangrar, -está vez con menos intensidad- se cubrió la nariz con una de sus manos y sin quitarle la vista de encima siguió viendo a Seras tal y como dios la había traído a este mundo.-estoy en el paraíso…

-definitivamente algo le pasa maestro, nos vamos ya.-decidió la joven vampiresa colocando ambas manos en su cintura.

-¡noooo!-gritó Walter.-¡aún no nos hemos subido a los caballitos!