Disclaimer: crepúsculo no me pertenece, es de Stephenie Meyer.


~Wedding promises.

4– ¿Fantasías o recuerdos?

Entré a mi departamento con la cabeza agachada, dejé las llaves en la mesita de la entrada y lancé mis zapatos lejos, suspiré mientras caminaba al sofá y me dejé caer sobre él.

Levanté la vista hasta ver unas pantuflas moradas, luego unas piernas cubiertas por un pijama lila y antes de llegar al rostro cerré los ojos.

―Hola, Bella ―dijo Alice, su voz cantarina estaba llena de reproche.

Abrí uno de mis ojos y vi el reloj, medianoche. Simplemente genial.

Aclaré mi garganta.

―Hola, Alice.

¿Por qué estaba nerviosa? No había razón para estarlo, yo no estaba realmente comprometida con el hermano de Alice, no estaba siendo infiel a ningún novio inexistente que solo estaba dentro de mi cabeza ni estaba haciendo nada malo pues Jacob solamente era mi amigo.

Entonces ¿De dónde provenía ese sentimiento de culpa sin sentido?

―Y… ¿Cómo te fue en tu cita? ―dijo con más amabilidad.

―Bien… creo.

― ¿Te divertiste?

Me senté en el sofá y abracé mis rodillas con mis piernas, mire a Alice fijamente y mordí mi labio.

―Si… pero…

― ¡Llegaste! ―dijo Rose, entrando, una sonrisa se plasmaba en su rostro, le sonreí también y ella se sentó junto a mí.

―No, aún no llego Rose.

―Uh, entonces: ¡Aún no llegas! ―rió.

―Ah, de acuerdo no, ya estoy aquí.

―Entonces; detalles, quiero detalles.

― ¿Qué tipo de detalles?

―Eh, pues todos.

Asentí lentamente, Alice suspiró y Rosalie se acomodó en su lugar, expectante.

―Eh, pues… Jacob me llevó al cine en su motocicleta y… vimos una película, luego fuimos a comer a un McDonald's y dimos un paseo por la estatua de la libertad. Comimos banderillas y quedamos en vernos de nuevo para un concurso de banderillas y… me trajo a casa. Eso es todo.

Rosalie se quedó sin palabras.

― ¿Eso es todo?

―Sí, Rose…

― ¡Dios mío! ¿Ni siquiera te beso?

Bueno… prácticamente no… pensé.

― ¡No! ¡Te beso! ―Chilló Alice, horrorizada ante mi silencio― ¡Demonios! ¿Por qué? ¡Estúpido Jacob!

―Alice, no me beso ―le aseguré, ella busco en mi rostro algún signo de mentira, no lo encontró.

―Oh… ―musitó.

―Entonces ¿Qué diablos pasa con él? ―preguntó Rose.

―No es lo suficiente para ti ―dijo Alice.

―No, no es eso… ah, es que… todo fue genial, Jacob es divertido y eso pero… no puedo.

Rosalie frunció el ceño.

― ¿No puedes qué…?

―No lo sé Rose, es… estaba con él pero solo lo veía como un amigo ¿entiendes? No como un chico para salir en plan de cita… era como un buen amigo y ya.

― ¿Por qué? Te gustaba, eso dijiste.

―Lo sé… ―y me quede callada, mientras pensaba en si decírselo a las chicas o no.

Porque ellas podían pensar que yo estaba loca al rechazar a Jacob por… un producto de mi imaginación -amada imaginación que me lo traía a él cada noche-, pero no lo cambiaba por eso, no…

Yo sabía que Jacob solo era un amigo, nada más.

Y una tonta parte de mi deseaba que Edward existiera.

Vaya que lo deseaba.

― ¿No…?

―Sé que me gustaba ―hice una mueca―, pero ya no Rosalie, algo cambio.

―Bella, ah, de acuerdo, tendré que conseguirte otro prospecto.

― ¡Oye! Nada de eso ―dijo Alice―, nada, Bella está comprometida.

Rosalie se asfixió con su propio aliento, gemí. Ahora comenzaría la función.

― ¡¿Qué? ―gritó Rose, demasiado fuerte, hey ¿No salió volando por ahí su pulmón?

Alice rió.

― ¡¿Comprometida?

―Sí, con mi hermano ―continuó Alice, burlándose de Rose.

Ella me miro, con los ojos casi saliéndose de sus orbitas.

―Eres malvada ¿Por qué no me dijiste que estabas a punto de casarte y lo disfrazaste con un 'fingiré un compromiso'?

―Eh… Rose…

―Es mi cuñada, todo está listo: el vestido, la iglesia, los invitados… Bella solo tiene que ir y decir: 'acepto'.

Rodé los ojos, ignorando la sonrisa de planes maquiavélicos de la cara de Alice, cuando vi de nuevo no estaba, debí imaginarlo…

― ¡Eres terrible! No ibas a invitarme.

―Ok, no Rosalie, esto es algo extraño ¿Ok? Lo explicare: el hermano de Alice me prometió que nos casaríamos cuando éramos pequeños y él se burlo de ella por una tontería, así que Alice se vengará.

Rose frunció el ceño.

― ¿Cómo lo hará?

―Me llevara a donde su hermano y le diré que tiene que casarse conmigo.

Rosalie frunció el ceño aun más para luego, comenzar a reír como desquiciada.

―Tú… casarte… obligar… ―decía entre risas.

Alice no tardo en unírsele, sus risas unidas eran peores que solo la de Rose, les lance mi bolso, era de madrugada y tenia sueño, ellas deseaban conversar pues se habían quedado a dormir y me habían mandado a mí al matadero.

Bueno, no totalmente… tal vez a la boca del lobo pero eso era todo.

― ¡Deberías ver su vestido! ―dijo Alice entre risas.

―Las detesto ―gruñí, me puse de pie y caminé hacia mi cuarto. En ese momento tenía una cita más importante que con ellas, con el Adonis de mis sueños…

…pero ellas lo impidieron.

― ¡No Bella, vuelve! No quería hacerte enfadar ―dijo Rose―, solo que es gracioso pensar en que tu… te casaras… bueno, acosaras a alguien vestida de novia ―rió de nuevo.

―No, no es gracioso siquiera pensarlo. Alice no quiero…

― ¡Nada de eso! Lo juraste Bella ―Alice hizo un puchero.

―Y ustedes se están burlando, eso no ayuda a que quiera ir a Forks y ver a tu hermano.

―Pero tienes que hacerlo.

Suspiré.

―Sabes que lo haré.

―Pero yo quiero ir, quiero ir y verlos, por favor.

― ¡Claro! Puedes venir Rose.

―Alice…

―Es tu amiga, tiene que venir, ah, será perfecto.

Gruñí.

―Como sea, tengo una cita importante…

― ¿Con tu perro? ―preguntó Alice, me ruboricé.

―No, con Edward no, con mi cama.

― ¿Qué perro? ―preguntó Rose.

―Uno que tú no conoces, hasta mañana.

―Descansa, Bella.

―Te quiero, Bells.

Asentí, camine hasta mi cama y me deje caer sobre ella, sin que mi ropa me importara, rogué por dormir y pronto eso sucedió.

Abrí los ojos con lentitud, pero era de día, la luz llenaba cada rincón de mi habitación, yo estaba enredada entre las sabanas con la misma ropa de ayer, moví mi cabeza y el movimiento dolió.

Un sonido molesto me hizo girarme hacia algún lugar, era mi despertador, gruñí. Le lancé mi almohada pero este solamente cayó al suelo aun sonando.

Mi celular también comenzó a timbrar, gruñí mientras trataba de desatarme de las sabanas.

―Diablos, diablos…

Al menos el celular dejo de sonar, salté y apagué el despertador, caminé hacia el baño y me duché, salí y camine hacia mi armario, tenía planeado usar una falda y un saco pero eso cambio, en mi toda mi habitación y en mi armario no estaba mi ropa, apreté mas la toalla a mi alrededor y salí de mi cuarto, enfadada.

― ¡Rosalie! ―grité.

Ella salió de su habitación, estaba lista para irse a trabajar, a diferencia de mi nadie había asaltado su armario.

― ¿Qué sucede? ―preguntó una adormilada Alice desde el sofá.

― ¿Puedo saber donde esta mi ropa? ―gruñí.

―En tu armario ―contestó Rose.

―No, ahí no está mi ropa, esa ropa ni siquiera la conozco ―comencé… Alice asintió.

―Porque es nueva y linda, a diferencia de la otra, esta es realmente de moda y se te vera genial, Bella es mi regalo, acéptalo.

― ¿Y mi otra ropa?

―No preguntes, Bells ―dijo Rose.

―Pero… esa era mi ropa y me gustaba.

―Sí, pero ahora eres una adulta que debe vestirse sexy, lo siento pero tu pijama de Bob Esponja no valía la pena.

Mi boca se abrió y me ruboricé.

― ¿Tratas de decirme que me tengo que vestir con eso?

―Sí ―dijeron ambas.

Gruñí y caminé hacia mi habitación, mi armario me asustaba pero pese a todo no planeaba ir a trabajar desnuda.

Busqué desesperadamente un pantalón formal, pero solo había faldas, tome una de las más largas y ni siquiera llegaba a mi rodilla, busque blusas normales pero ninguna de esas lo era.

También Alice y Rosalie habían desaparecido mis zapatos, gemí, ¿Cómo pude no notarlo?

Minutos después salí de mi habitación, tome mi bolso y corrí hacia la puerta.

― ¡Vámonos! ―grité.

―Alice irá con nosotros ―dijo Rose.

―Sí, las veo en el auto.

Crucé corriendo el pasillo hasta el elevador, cada segundo hasta que abrió fue un tormento, sonreí y camine hacia él.

Pero alguien me lo impidió, golpeé un pecho masculino y me tope con dos ojos azules, más bien de un lindo color lapislázuli, Jasper Hale.

―Eh, ¿Jasper?

Sí, ¿Qué hacia Jasper aquí? Él nunca había venido a visitar a Rose desde que comenzó a vivir conmigo y muy pocas veces lo veía en la oficina. Jasper era un adicto al trabajo crónico.

― ¿Bella? ―preguntó.

― ¿Qué haces aquí?

― ¿Bella Swan? –repitió.

―Sí. Soy Bella.

―Eh, ¿Qué paso con tu ropa?

Me ruboricé rápidamente, diablos ¿Por qué siempre sucedía eso?

―Ah, tu hermana cambio mi guardarropa, así que solo tengo ropa como esta.

―Te ves bien ―sonrió.

―Gracias Jasper, así que ¿Qué te trae por acá?

―Es tarde y ni tú ni Rose llegan tarde nunca. Me preocupe. Te llamé y también a Rosalie pero ninguna me contestó, vine hasta acá y aquí estoy.

― ¿Es tan tarde? ―pregunté.

―En parte.

Sonreí.

―Oh, entiendo: en parte se nos hizo tarde y en parte deseabas venir.

Jasper asintió.

―Sí, algo así.

― ¡Bella! ―dijo la voz de Alice, sonreí al notar cierto brillo en los ojos azules frente a mí.

―Chicas, vámonos.

― ¿Jasper? ―dijo una sorprendida Rose― ¿Qué haces aquí?

― ¿Acaso no puedo visitar a mi hermana?

―Sí, pero no lo haces nunca, Jazz ―rió Rose.

―Bueno, ya lo hago, Rose. Vamos.

Caminé detrás de ellos hacia el estacionamiento, subimos al convertible de Rose y Jasper nos siguió en su auto también, un hermoso Ferrari negro, creo que el tener autos ostentosos era tradición en la familia de Rose.

―Así que… Jasper ―dijo Rosalie, provocando que Alice se sonrojara.

―Eh, no, no Rosalie.

―Claro que si, se miran como… enamorados.

Rose rió cuando el rubor de Alice aumento, sonreí.

―Bien, tu hermano es guapo, lo admito… ―dijo Alice.

― ¡Yei! ―rió Rose.

―Pero él no parece un chico de citas, así que no comentes mas Rose.

Rosalie asintió, seria, pues era cierto; Jasper no era un chico de citarse con chicas y salir, era demasiado reservado para su bien y el de su descendencia.

Observé a Alice, su piel blanca, su cabello negro azabache y sus ojos verdes, pero no, no cualquier verde, un verde esmeralda…

Alice y Jasper tendrían hijos lindos con cabello negro y ojos azul lapislázuli o cabello dorado y ojos verde esmeralda.

Eso hizo renacer mi preocupación al pensar en ojos verdes como esmeraldas: no había soñado con él.

Sí, eso era lo más preocupante del momento, no lo había soñado y eso me hacía sentir insegura.

¿Y que si no volvía a verlo… bueno, a soñarlo?

Me estremecí, no podía ser, no… No quería que eso pasara.

No, no lo quería, para nada, soñar con él era lo más extraño y emocionante que había pasado en mi vida desde… desde que me gradué, y graduarse era una tontería comparada con esto.

¿Qué pretendía Edward? ¿Trataba de decirme que él estaba ahí pero ahora que Jacob me notaba tenía que aferrarme realmente a ello?

Yo no quería eso, no, era terrible, no podía ser verdad.

La vida me había ofrecido un sueño, extraño pero era mi sueño, era lo que quería.

Y aunque Edward se alejara, yo lo haría volver.

Sí, pues a pesar de todo él era una parte importante de mi vida, de mis sueños, era una esperanza que estaba ahí como una pequeña llama de luz, una esperanza de que todo fuera cierto y Edward fuera real.

Tenía que ser real.

Baje del auto y camine hacia la entrada, Jasper había exagerado, no era tan tarde. Me gire hacia él para reclamarle, pero entendí la razón de su impaciencia, si, era una pequeña chica de cabello negro.

Sonreí antes de girarme de nuevo hacia la entrada.

Y chocar contra el pecho de Jacob, sus brazos rodearon mi cintura evitándome caer y fue lo más inteligente con los zapatos que estaba usando.

Solté todo el aire de mis pulmones por el impacto, antes de tomarlo de nuevo y reír.

―Ah, hola Jacob.

―Bella ―sonrió.

Trate de alejarme de él, pero Jacob aun me tenia abrazada.

― ¿Qué tal? ―preguntó.

Abrí mi boca para contestarle, pero un gritito me lo impidió.

― ¡Bella!

Traté de no rodar los ojos cuando Alice se acercó casi corriendo, Jacob le sonrió y por fin me soltó, me aleje de él y caminé hacia mi amiga.

―Eh Jacob, mira, ella es mi amiga Alice Cullen, Alice, él es Jacob Black.

Alice camino hasta él, la escena era realmente ilógica, Alice con su metro cincuenta y algo caminando hacia Jacob, quien tal vez media dos metros de altura, eran tan diferentes, la piel blanca de Alice y la cobriza de Jacob que se unieron cuando sus manos se estrecharon.

Pero por la mueca de Alice supe que no podrían ser amigos para nada.

―Un placer, Jacob.

―Lo mismo digo.

Alice se aferró a mi brazo, alejándome de Jake, sonreí un poco.

―Adiós ―me despedí.

―Hasta pronto.

Caminé junto a Alice hasta el elevador, ella no soltó mi brazo y sentía la mirada de Jacob sobre nosotras.

Mi amiga no estuvo relajada hasta que las compuertas se cerraron por completo, reí.

―No es gracioso ―se quejó.

―Sí, lo es. Perdiste a Rose y a Jazz por hacerle una escena a Jacob.

―No fue una escena, fue… eh, marqué el territorio de mi hermano ―bromeó.

―Uh, claro.

―Porque, Bella se que crees que él te gusta pero no es así, Jacob no parece un chico que podría salir contigo en plan de parejas, él es demasiado… libre para eso.

―Sí, entiendo Alice. No planeo nada de eso con él.

― ¿De verdad?

―Aja, estoy algo comprometida como para hacer eso ―sonreí.

―Sí, Edward se pondría celoso.

Me tensé.

― ¿Por qué Edward?

―No, bueno, si, tu perro, eh, tu perro, los perros son así… y también mi hermano, Anthony, ya sabes… vamos, baja.

Antes de que pudiera formular otra pregunta Alice huyó, no tenía idea de cómo pero Rosalie estaba aquí, junto a Tanya y a Ángela, no podía preguntar mas.

Ellas parecieron llevarse bien con Alice, pero en fin, era Alice, Alice le caía bien a todos y al parecer mis amigas no eran la excepción.

Pero había algo extraño, Alice dijo que Edward se pondría celoso, Edward, mi eh, Alice creía que Edward era mi perro y un perro no podía ponerse celoso y lo de su hermano solamente había sido una broma, así que Alice debía saber algo más de lo que yo creía.

Las horas de trabajo pasaron demasiado rápido, como la impresión estaba en curso no teníamos problemas aun, estábamos en la suave sensación de calma -el ojo del huracán, como le llamaba Rosalie-, antes de que Aro enloqueciera con las ventas.

Así que no tendrían problemas las dos semanas que me alejaría, amaba mi trabajo pero extrañaba a Charlie, extrañaba Forks.

Después de estar con ellas corrimos a casa, si, ahora también a Rose le gustaba estar en casa con Alice y conmigo. Ellas se llevaban realmente bien.

Las horas pasaron con lentitud hasta que por fin pude decir que tenía que ir a dormir, extrañaba a Edward… aunque fuera demente.

Y lo logré. Y me encontraba en ese prado, si, estaba en el prado pero sola.

¡Edward! ―grité, si, mi voz sonó firme como solo puede sonar en un sueño, un sueño desesperante.

Un sueño en el que la desesperación llenaba mi cuerpo, si, desesperación de que Edward no estuviera, que nunca llegara, que nunca regresara.

¡Edward! ―grité de nuevo.

Mi respiración se volvió errática, él no estaba, él no vendría…

¡Edward! ―sollocé, las lagrimas se agolpaban en mis ojos, quería verlo, necesitaba verlo.

Mi cuerpo era mayor, era real, bueno, era mi cuerpo actual.

Busqué desesperadamente en el claro, mientras mi esperanza se apagaba con otro sollozo.

Cerré los ojos dejando las lágrimas correr sin sentido, era estúpido llorar, lo era.

Unos dedos helados limpiaron mis lágrimas con suavidad y su aliento llegó hasta mi frente, revolviendo los cabellos de esta.

No, no llores ―musitó.

Aferré mis dedos a su camisa, con fuerza, no quería abrir los ojos y que se alejara.

No te vayas.

No puedo hacerlo ―dijo, devolviéndome el abrazo y acercándome a su pecho.

Sí, si puedes, trataste de alejarte.

Porque se la verdad ―dijo, sus labios rozaron mi mejilla con suavidad―, tienes que vivir en la realidad.

Tú eres real.

No, no demasiado.

Te quiero a ti ―musité, abrazándolo aun mas, sentí su pecho fuerte contra mi mejilla, él suspiró en mi cabello.

Sé feliz ―susurró, alejándose rápidamente.

Y esa fue la última vez que soñé con él, se alejó realmente.

Desperté, sobresaltada y sola, sola como nunca.

Tratando de encontrarlo a él en algún tonto rincón de mi mente, él no podía ser producto de mi imaginación, no era tan creativa y nunca podría haber creado un ser tan perfecto como él, no podía.

Pero no logré encontrarlo.

Y así la semana pasó con rapidez, si, demasiada rapidez si él no estaba en mis sueños, tenía la esperanza de que volviera pero no lo hizo. Me aferré con fuerza al viaje, tratando de que mi mente no sufriera por su pérdida deseaba ver a Charlie y de una vez acabar con todo eso de los planes de Alice.

Aunque me dolería que Alice se alejara y ya no estuviera conmigo y con Rose cada noche, ella era divertida y tenerla con nosotras era genial.

Extrañaría a Alice, sin ella la vida sería solamente yo y Rose, además me alegraba que desde que Alice estaba aquí Rose no tenía ningún chico en su cama.

Si, extrañaría demasiadas cosas. Sobre todo a él.


Yo no quiero que Alice se vaya de New York pero tampoco quiero que Bella se quede en new york y Edward en Forks, sería injusto… /: humm, ya veré que hacer.

Los capítulos de esta historia son fáciles, ya sé que esperar y serán pocos y cortitos, no más de 4000 palabras o lo que fanfiction cuente así que los escribo dependiendo de mi imaginación, llegan por si solos y por ahora no tengo fecha definida para decirles 'el domingo subo cap.' o 'cada martes tendrán wedding promises', lo pensare.

Peb. –Pink ego box–