Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.
Capítulo 4
Después de cambiarse de ropa, ambas amigas se dirigieron al cementerio local. Ireza empujaba la silla de ruedas donde Videl yacía sentada, ninguna de las dos sabía exactamente cuál de todas las tumbas pertenecía al ex campeón de mundo. Varios minutos pasaron sin poder encontrar la tumba...pero lo que sí pudieron ver, fue al cuidador del cementerio.
– Disculpe señor, sería tan amable de decirme dónde está la tumba de Mr. Satán, por favor–cuestionó la rubia.
– La de Mr. Satán, ahh la del charlatán mentiroso, sí claro señorita–dijo señalando un sendero con el dedo–es por ese camino, siga hasta al final y luego doble a la derecha...está en el fondo de esa hilera, es la última.
– Gracias.
Siguiendo las indicaciones anteriores, caminaron por pocos instantes y al fondo tal como se los señalaron estaba el sepulcro del padre de Videl. Era una tumba sencilla sin decoración de ningún tipo, sólo una cruz de concreto de color blanca algo invadida por el moho, lo que denotaba lo descuidada que estaba. A diferencia de las tumbas a su alrededor, esa era la única que no tenía flores o algún tipo de decoración, incluso después de muerto…las personas no han perdido el resentimiento a su antiguo héroe.
– Ireza, te molestaría dejarme un momento a solas.
– Sí Videl…por supuesto.
Videl respiró profundamente, sin quitarle de encima la mirada al lugar donde yacen los restos de su progenitor, volteó la cabeza hacia atrás un momento para ver a su rubia amiga recostada a un árbol, a pocos metros de distancia para luego volver a girar su cabeza hacia su padre.
– Hola…papá, han pasado muchos años desde que nos vimos las caras por última vez, recuerdo cuando fue esa ocasión, la cual fue durante el desayuno…como siempre no conversamos mucho sólo un "buenos días y un hasta luego" aparte de eso casi nada, me hubiera gustado haber dicho algo más–afirmó secándose con la manga de su blusa, unas cuantas lágrimas–primero que todo quiero pedirte perdón por haber sido tan arrogante y haberme creído invencible cuando peleaba con cualquier ladrón, por esa soberbia arruiné mi vida, dormida diez años, sin ni siquiera poder haberme graduado de la preparatoria y haber asistido a la universidad. Yo nunca te lo dije pero yo quería estudiar derecho, siempre me gustó eso las leyes por lo que decidido que cuando pueda volver a caminar, lo primero que haré será concluir mis estudios para conseguir un trabajo, no quiero convertirme en un estorbo para Ireza.
Suspira.
– Cambiando de tema, a uno que es obligatorio conversar…lo de Cell…me enteré hace poco de todo lo ocurrido, pude ver lo que te hicieron y de cómo falleciste, quiero que sepas que a pesar de todos los errores que cometiste, yo no te odio ni te guardo ningún rencor pero…si me duele que me hayas mentido por tanto tiempo aunque debo ser sincera, yo tenía ciertas sospechas que nunca me atreví a cuestionarte, pero que al final mis dudas terminaron siendo correctas. Te prometo que vendré a visitarte tan seguido como pueda y también cuando tengo algo de dinero propio arreglaré tú sepultura… bueno ya me voy, te amo papá, adiós.
Videl le hizo señales a Ireza para que se acercara hasta ella, cuando llegó una vez más empujó la silla de ruedas para salir del cementerio.
– ¿Ya te sientes más tranquila Videl?
– Sí, puede desahogarme un poco aún que me tomará un tiempo poder olvidar ese dolor por causa de su mentira, aunque como le dije hace unos momentos que yo lo sospechaba.
– Espera un momento Videl, no me digas que tú sabías la verdad todo este tiempo, y nunca nos dijiste nada–reprochó con tono de indignación.
– No me mal interpretes, yo no sabía todos los detalles sólo conjeturas…a ti nunca te pareció extraño que mi papá le ganara a un monstruo, que ni siquiera el ejército pudo detener.
– Bueno eso sí, pero en esa época como todo el resto del mundo pecamos de ingenuos y te seré sincera, yo sí creía que nos había salvado.
– Pero todavía tengo muchas dudas, de dónde sacan esos poderes tan misteriosos, seres humanos no pueden ser, simplemente no lo comprendo.
– Tú no eres la única, todo el mundo no tiene ni idea cómo puede haber gente como esos guerreros.
– Debemos volver a casa, mañana te toca cita con el médico a las diez.
– Sí.
Por suerte para ellas, un taxi pasaba por la calle frente a las mujeres, con señas la rubia lo detuvo y emprendieron el camino de regreso.
En uno de los más lujosos edificios de la cuidad…el joven médico hijo de Goku, dejó en el piso varias cajas de cartón que traían sus pertenencias, a su nuevo hogar.
– Bulma se excedió, este departamento está demasiado lujoso–dice–yo pensaba en uno más sencillo.
El apartamento contaba con una gran sala, una gran televisión de pantalla plana colgada en la pared complementada con el mejor sistema de audio y amueblada con los más lujosos detalles, la cocina totalmente equipada y espaciosa, el dormitorio con una gran cama tamaño matrimonial...que tenía un balcón con una excelente vista a la ciudad y entre otros detalles.
– No seas tonto hermano–Goten le hablaba mientras se recostaba en uno de los sofás–este lugar es genial, ya deseara yo vivir en un lugar así de cómodo.
– Sí Gohan, Goten tiene razón...piensa en las estupendas fiestas que puedes hacer aquí.
– Es cierto Trunks no había pensado en eso, porque no haces una hermano–propone–para celebrar tú nueva casa.
– Qué buena idea, yo conozco muchas chicas que estarían deseosas de conocerte Gohan, así saldrías de la soltería... ¿qué opinas?
– No, primero porque no me interesa hacer ninguna fiesta y segundo ya mañana entró a trabajar y tengo que acostarme temprano, si quieren fiesta...busquen otro lugar para hacerla, porque aquí no.
– Lástima, aquí hay mucho espacio–dice resignado Goten.
– Bueno, basta de ese tema y ayúdenme a acomodar mis cosas.
– Señor Shapner, ya está aquí.
– Déjalo que pase.
El rubio entró y después de cerrar la puerta detrás de él, se sentó frente al escritorio de su jefe.
– ¿Para qué me necesita?
– Tengo un nuevo trabajo para ti.
– Pero aún no he terminado con el anterior, todavía queda mucha mercancía que distribuir y pagos que cobrar.
– De eso ya no te encargas más, has demostrado ser un pésimo comerciante–le dice–ahora veremos como te va de informante.
– ¿Informante?–preguntó dudoso.
– Sí escucha, dices que tu amiga se llama Videl no es así.
– Sí señor, ese es su nombre.
– Y que su padre era el ex campeón del mundo.
– Es correcto.
– Bien, hace años antes del escándalo que acabó con ese payaso, yo era uno de los cuantos patrocinadores que tenía, claro que él nunca supo cuales eran mis verdaderas fuentes de dinero, cuando se desató todo–cuenta–la policía ordenó decomisar todos sus bienes materiales, lo que no pudieron hacer completamente, al embargar su casa descubrieron que faltaba unos créditos al portador y la colección de joyas privada de Mr. Satán, todo ese dinero fue ocultado antes de su arresto, por más que se investigó...no se pudo encontrar el lugar exacto de donde se encontraban dichos bienes–habla–escuché rumores de que habían sido escondidos en un compartimiento secreto de la mansión Satán, y que sólo los miembros directos de la familia Satán conocían su ubicación, como bien sabes Mr. Satán ya está muerto...por lo que sólo queda una persona que sabe en que lugar está escondido, todo el dinero que acumuló en años de riqueza.
– Una persona… ¿se refiere a Videl?
– Más obvio no puede ser, cuando estaba en coma no se le podía interrogar pero ya que está consciente, ahora si se puede hacer y ahí es donde entras tú.
– ¿Y qué debo hacer?
– Aprovechando tú cercanía con ella le sacarás la información, sea cual sea el método que utilices...deberás traerme esos datos, lo antes posible.
– Pero cómo se lo pregunto, apenas se está recuperando...ni siquiera puede caminar.
– Ese es tú problema y ya sal de aquí, cumple con lo que te ordeno o es que acaso se te olvidó, quien te sacó de las deudas que te ahogaban.
– No señor, no lo he olvidado.
– Entonces vete.
– Sí señor.
– Ahh y otra cosa más…si en determinado caso fracasas y ella se entera de tus verdaderas intenciones e intenta alertar a la policía, mátala… no me arriesgaré a que la policía me encuentre.
– Sí–y con esto salió de la oficina–"matar a Videl, no puedo hacerlo… por mucho tiempo creí perdido mi sueño de estar junto con ella y ahora que está de regreso, tener que matarla… maldita sea, pase lo que pase, debo conseguir la ubicación de esos bonos"–pensó frustrado.
Al salir Shapner, su jefe el Señor Mizuke tomó su teléfono celular y realizó una llamada.
– En este momento debe de estar saliendo del edificio, no confío mucho en este perdedor, por eso quiero que hagas todo como lo planeamos, vigílalo de cerca pero no intervengas en nada–dice–sin que yo te lo ordene, entendido.
– Sí señor–respondió del otro lado de la línea una voz masculina–pero porque no me deja realizar este trabajo, le aseguro que en un sólo día interrogo a esa mujer, consigo la información y para no dejar testigos…la mato, no necesitamos a ese idiota para nada.
– Lo sé...pero si lo piensas él es muy cercano a esa tal Videl, debemos aprovechar esa ventaja, además necesitamos interrogarla antes de que la prensa se entere de su milagrosa recuperación, sino la prensa no dejará de entrevistarla y no podremos conseguir lo que queremos, recuerda que hay mucho dinero de por medio.
– Puede ser cierto–habla–pero si fracasa me encargaré de él también y será gratis, no por nada soy el asesino más famoso del mundo.
– Sí, de su reputación no dudo Tao Pai Pai, cuando terminemos con esto...le aseguro una muy buena retribución económica.
– Sí señor.
Y con esto, la llamada terminó.
Lunes por la mañana, Ireza ayudaba a Videl a bañarse ya que por el momento le es imposible hacerlo sola, claro que la pelinegra usaba un vestido de baño de dos piezas para no mostrar su desnudez ante su amiga.
– ¿Qué pasa Videl?... ¿por qué esa cara tan desanimada?–Le preguntó su amiga mientras lavaba su largo cabello negro–hoy comienzas la rehabilitación y muy pronto podrás caminar de nuevo.
– No es eso, es que…me incómoda un poco bueno…ya sabes.
– Ahh...que te esté bañando yo, pero si no estás completamente desnuda.
– Sí, eso lo sé y no me siento incómoda contigo, pero no puedo dejar de pensar...que durante diez años personas que ni siquiera conozco vieron mi cuerpo desnudo muchas veces–dice–y yo no pude hacer nada para poder cubrirme, es muy humillante.
– Yo entiendo lo que dices pero mejor no pienses en eso, mejor concéntrate en concluir tus estudios atrasados.
– Sí ya he pensado en eso también, primero lo primero, graduarme de preparatoria como debí hacerlo, después comenzar la universidad y convertirme en abogada.
– ¿Una abogada?… eso si no lo esperaba, yo creía que una vez recuperada continuarías con las artes marciales como profesión.
– No por mucho que me guste pelear, no me atrae dedicarme de lleno sólo a eso, nunca me gustaron las injusticias por eso era que combatía la delincuencia en Satán City… bueno Orange Star City como se llama en la actualidad, pero ahora lo haré desde el punto de vista de las leyes.
– Ya entiendo, si recuerdo en mi ex universidad impartían derecho pero no estoy segura, pero puedo llamar para preguntar.
– Es mejor averiguar, si existe algún programa de adultos para concluir los estudios secundarios, porque ni modo que regrese a la preparatoria...sería la más vieja de la clase–ríe un poco.
– Por eso no te preocupes–dijo mientras comenzaba a enjuagar el cabello de Videl–de seguro que habrá algún instituto de enseñanza para adultos, sólo hay que buscar.
– Sí, eso espero.
– Por cierto, Ireza ahora que lo pienso… ¿en qué trabajas?
– Ahh, soy vendedora de artículos de cosméticos por teléfono, aunque a veces me he aburrido llamando a tanta gente...porque la mayoría nunca compra nada o simplemente cuelga cuando les digo para que los llamo, pero en fin...no me quejo.
– Yo pensaba que te convertirías en modelo, como siempre hablas de concursos de belleza y todas esas cosas–decía al mismo tiempo que Ireza secaba su cabello largo.
– Después de graduarme...intenté entrar a una academia de modelaje pero no pude entrar, había demasiadas mujeres que querían ingresar y al final me descartaron, como no tuve éxito–dice–decidí que era mejor entrar a la universidad.
Cuando estaba secando a su amiga...no pudo evitar mirar las cicatrices en las piernas de la chica de ojos azules, dejadas por la operación realizada años atrás para poder salvarle la vida, luego de haber vestido a Videl. Ambas esperaban en la sala a que Shapner llegara, el cual no tardó mucho en aparecer...avisando su llegada con la bocina de su automóvil.
Una vez todos en el auto del rubio, emprendieron el viaje hacia el hospital.
– ¿A qué hora termina la cita?
– Como esta es la primera será corta, seguro de media hora…es sólo para que le hagan una evaluación preliminar y para determinar el respectivo tipo de tratamiento para Videl, pero me imagino que las siguientes serán de varias horas.
– Ahh entiendo y dime Videl–dice– ¿cómo te sientes?
– Bien.
– Qué bueno Videl, y en cuanto a tú memoria cómo estás… ¿recuerdas todo antes del accidente?…espero que sí–le comentó notablemente nervioso.
– Sí, por suerte mi memoria no se afectó… ¿por qué lo preguntas?
– No por nada, sólo quería saber si recordabas nuestra época de estudiantes–respondió apresuradamente–"maldita sea...así nunca podré conseguir lo que el jefe quiere, tendré que preguntarle de otra manera"–pensó.
Y con esto continuaron su camino.
– ¿Qué le parece su consultorio doctor?
– Muy bien, me gusta mucho–dijo Gohan mientras colgaba sus diplomas de medicina en la pared, de su nueva oficina en el hospital de Orange Star City.
– Bueno, ya que estás acomodando tus cosas me retiro, pero aquí está el expediente de tú primer paciente que por cierto, debe estar por llegar–pronunció el Doctor en jefe del hospital, y con esto se retiró dejando al joven médico.
Gohan miró el expediente en su escritorio, pero no lo leyó ya que decidió continuar acondicionando su sitio de trabajo, para su primer paciente que llegará dentro de poco.
El automóvil convertible azul marino se detuvo frente al centro médico de la ciudad, de él...se bajaba con dificultad aquella joven que hace ya muchos años combatió con valor, a todo aquel que fuera en contra de las leyes, pero que ahora por culpa de un trágico accidente sólo puede movilizarse en silla de ruedas, es escoltada por los únicos amigos que la quedan después de que todo el mundo, averiguara la verdad sobre su padre y el Torneo de Cell.
La silla era empujada por Shapner, el cual se detuvo a esperar a Ireza que estaba en la recepción del hospital...preguntando en qué piso quedaba la sección de rehabilitación y terapia.
– Vamos.
– ¿Por dónde?–preguntó la pelinegra.
– Es en el tercer piso, debemos tomar al ascensor y luego doblar a la derecha...ahí están los consultorios, a Videl le toca en el segundo y también me dijo la recepcionista–dice–que ese consultorio es de un doctor nuevo, recién llegado.
– Bueno entonces, andando.
Siguiendo la ruta ya mencionada, se encontraron frente al consultorio para Videl, pero rápidamente fueron atendidos por una enfermera.
– ¿Tú eres Videl?...verdad.
La mujer asintió con la cabeza.
– En este momento el doctor no está, pero me dijo que te dejara pasar–dice abriendo la puerta–él regresará pronto, pero sólo pueden entrar dos personas.
– No se preocupe por eso, yo iré la sala de espera…nos vemos luego–ofreció Shapner.
– Muy bien, entonces pasen ustedes señoritas.
Ambas mujeres se pusieron cómodas...esperado al médico, varios minutos pasaron hasta que la puerta se abrió, y entrando de espaldas para luego cerrar la puerta detrás de él, entró un hombre de pelo negro y bata blanca.
– Lo siento por la espera, pero ya estoy aquí señorita Vid…– se detuvo en seco, cuando abrió el expediente y leyó el nombre de su paciente–Videl…
– Sí–respondió volviéndolo a ver–"esa cara me parece muy familiar"–pensó.
Fin Capítulo Cuatro
Gracias por leer, hasta la próxima.
