Cambio

"Está bien"

Todavía recuerdo esas escasas, pero al mismo tiempo, potentes palabras, que yo tomé como una aceptación de tu parte. Un consentimiento que me permitiría amarte... de todas las formas posibles.

Pensé -a pesar de tener ciertas dudas -que eso significaba que tu sentías lo mismo que yo... Aún, mi leve esperanza, lo piensa.

Piensa que lo sentiste, y que te fuiste solo porque no podías tolerar tu estado. Que te fuiste... por lo que pasó esa fatídica noche. Por ese maldito accidente.

¿Recuerdas que antes hablaba sobre que estaba destilando odio, y que eso realmente solo era una coraza que protegía mi culpa?

Bien, mis memorias han llegado al día del incidente, en el que de verdad... todo se arruinó. Ese día, fue uno de los más felices de mi vida, y también, el que terminó por destruir mis defensas.

Si hubiera sabido que iba a terminar así... No, no puedo ni decirlo, mentiría. Sé que de cualquier manera, hubiese hecho exactamente lo mismo, una y otra vez.

Esa noche apareció tu infame enemigo, tu peor temor, aquel que iba a perseguirte por años, sin darte descanso alguno.

Apareció aquella chica... que era igual a ti.

Solté un pesado suspiro, mientras me tiraba de espaldas contra la cama. Aún sentía el potente calor y sonrojo en mis mejillas, tanto, que tuve que cubrirme el rostro para apaciguarlo.

-"Está bien"... ¿Qué mierda está bien? ¿Lo que siento por ti? ¿Lo que pasó?- lo destapé, perdiendo la visión en el techo-Korra, ¿Qué quisiste decir con eso? ¿Es lo que yo entendí?

No haberse enojado por lo que hice -que no fue poca cosa- solo puede significar que me aceptó, ¿Cierto?

Rodé en la cama, ansiosa -¡Agh! ¡Quiero saber! Maldición...- me aferré con fuerza de la almohada, para luego tapar mi perturbado semblante con ella.

Luego de aquella "inocente" sesión en el baño, no pude volver a hablar con Korra. Tenzin se la llevó, quién sabe a dónde, a meditar.

Poco la vi. Pero las veces que me la crucé, por pura casualidad -ja, si claro, obviamente la busqué, desesperada- atinó a sonreírme a lo lejos, de una radiante manera.

Mi corazón se alivió al recibir tan gratificante mueca. Así que, después de todo... estaba todo bien.

No debía preocuparme, ¿Verdad? Ella me aclararía las cosas... ¿No?

El bufido que largué ahora, nada se comparó al anterior. La inquietud que me carcomía era inexplicable.

Sin darme cuenta, mi interés se perdió en mis propias manos. No pude evitar recordar lo agradable que fue aquel atrevido contacto que ocasioné.

Así que... así se siente el cuerpo de una mujer...

El rubor en mis mejillas creció, con solo pensarlo. Lo podía sentir, ardiente, trepando por mi piel.

-Fue tan suave, delicado, dulce... - fruncí los dedos, tensa - Diferente a un hombre.

Atajé mi frente, refregándola con impaciencia.

Nunca me lo había planteado, porque nunca antes me gustó una mujer. Korra fue la primera, que si mal no recuerdo, desde el principio llamó mi atención.

¿Es raro? ¿Está mal? ¿Por qué me gustó, en realidad?

Sonreí para mi, entendiendo que esas cuestiones, ya tenían respuestas.

Era más allá de la atracción física. Algo en su ser me atrajo cual imán, y un día, al abrir los ojos, ya estaba rendida ante ella.

Jamás había perdido tanto los estribos por una persona, siquiera por Mako, y eso... me asustaba.

Quién sabe, quizás yo... solo esté mal.

Pero... ¿Y ella? Si milagrosamente resulto ser correspondida, ¿Significa que le gustan las mujeres? ¿Qué hay de Mako? También le gustó, o será qué...

Reí para mí, ya sin entender nada.

Parece que ambas pasamos por lo mismo, y con el mismo chico. Esto no podría ser más hilarante.

Mi meditación me llevó a las afueras de aquel templo. Necesitaba aire, este, escaseaba en mis pulmones, de tan nerviosa que me encontraba.

Tengo que hablar con ella... no puedo esperar más.

-¿Asami?

Me volteé, un tanto asustada, al escuchar mi nombre, solo para encontrarme con una canosa mujer, de cabello largo. Me regaló una simpática sonrisa, mientras se aproximaba.

-Kya, ¿Qué tal todo?

Pestañeó varias veces, exageradamente -Esa es mi línea, pequeña. ¿Qué tal te va a ti?

La miré, cauta. ¿Por qué percibo que sus palabras tienen un significado más profundo?

-Yo... bien, como siempre.

-¿Esperando a Korra?- me interrumpió, guiñándome un ojo.

Ugh... maldita vieja. Así que... ya lo sabe.

-Solo paseaba por aquí- contesté, lo más normal que pude.

-¿Te atreves a mentirle a una anciana?

Mi ceja tiritó, irritada -Una anciana bastante molesta.

No vi venir la carcajada que la irrumpió por varios instantes, debido a mi insulto. ¿Ahora resulta que soy un chiste?

Puso una mano en mi hombro, limpiando las lagrimas que se resbalaban de sus ojos, a causa de la risa -Eres genial, Asami. Te lo estás tomando mejor de lo que pensé.

Fruncí el ceño, con el enojo en aumento, para luego, quitar su mano de una despectiva forma.

-¿Me perdí de algo?- cuestioné, observándola de reojo -¿A qué se debe tanta burla de tu parte?

Llevó un dedo a su mentón, falsamente pensativa -mmm... ¿Te lo digo? ¿O prefieres confesármelo tú?

Esto es el colmo...

Sonreí con arrogancia, y me giré, comenzando a alejar mis pasos. Lo que menos deseaba en ese momento, eran sus bromas.

-¡Oye, espera!- sujetó mi muñeca, generando que me volviese hacia ella - Solo quiero ayudar.

-¿Ayudar? ¿Por qué necesitaría tu ayuda?

-Porque estamos hablando del Avatar, después de todo.

Abrí los ojos de par en par, aterrorizada.

Mierda... realmente lo sabe.

Me dedicó una tranquilizadora sonrisa, al verme tan paralizada -Asami, cálmate. No tiene nada de malo.

-N-No sé de qué estás hablando.

-¡Oh, vamos!- se acercó a mí, quedando a la altura de mi oído -He visto como la mirabas...- susurró.

De inmediato la empujé, empezando a sentir como mi corazón quería escapar de mi pecho. ¿Tan obvia resulté ser?

Me contempló, sin mutar su seguro semblante -Me retracto. Estás más asustada de lo que pensé- me dijo, esta vez, con una seria tonalidad -pero está bien, es normal.

No sé porqué, pero sentía que estaba a punto de quebrarme en cualquier momento, y parece que Kya lo notó, ya que acortó la distancia que restaba y, pasmándome, me abrazó protectoramente.

-Tranquila, Asami... entiendo por lo que estás pasando.

-¿Q-Qué?- cuestioné, en un hilo de voz, apartándome.

-No estás mal, deja de darle tantas vueltas.

Bajé la mirada, aturdida. Diablos, ya no podía más. Necesitaba un consuelo, y ella parecía empatizar bastante con mi situación.

-¿No lo estoy?- me animé a modular, en un murmullo.

Con una cuidada amabilidad, limpió mis lágrimas, que sin mi consentimiento, decidieron escaparse.

-No lo estás. El amor se puede dar de muchas formas, ¿No sería extraño si solo se diese de una?

Realmente... medité aquello.

-El mundo es un lugar inexplicable, y más lo son, los sentimientos- continuó, mientras yo, perpleja, perdía cada vez más la capacidad de hablar -no te avergüences...

-¡Nunca lo hice!- salté de repente. Ese comentario, me despabiló.

Jamás podría avergonzarme de estar enamorada... de tal hermoso ser.

-¡Eso es bueno!- aplaudió -estás yendo por el camino correcto, entonces.

Desvié la mirada, incómoda -Pero... ¿Qué hay de ella? ¿Va a ir... por mi mismo camino, si se lo digo?

Sus cejas se encorvaron, alertándome -Korra no es una persona que juzgue mal a los demás, no importa que tan diferentes sean. Ella misma siempre se sintió diferente- cerró los ojos, pensativa -En su diccionario no existen tales cosas como la discriminación. Es un alma inocente, y creo que justamente por eso... es el Avatar.

-¿Qué?

-Solo el avatar puede dominar los cuatro elementos, eso significa que nació con la gran capacidad de poder aceptar y manipular toda clase de cosas, en especial, lo distinto, ¿Tiene sentido, cierto?

La escuchaba, atenta. Y en el trayecto, una leve ilusión nacía en mi interior.

Su rostro se tornó melancólico, al proseguir -Mi padre era igual. Un alma inocente, amable, divertido, puro... como un niño. Pero- arrugó la frente -,también tuvo dificultades, en especial, cuando perdía el control de sus emociones.

Oh... ahora sé a dónde estaba yendo esta conversación.

-Por lo que pude observar, Korra también te tiene mucho aprecio, pero ten cuidado... recuerda que no está en su mejor momento. Quizás... solo tengas que esperar un poco.

Créeme, trato de hacerle entender eso a mis sentimientos, todos los putos días.

-Sería más fácil si ella no me diera esperanzas...- musité, clavando la visión en el suelo.

-¿Eso hizo?

-Creo...

Capté la sorpresa en sus ojos.

-Increíble...

-¿Huh?

-¿No te parece? Quiero decir, si tú estuvieras en su posición, así de lesionada, ¿Podrías pensar en otra cosa que no sea el mejorar, el volver a ser la de antes?

-No te entiendo...

-¡Has logrado llamar su atención en el peor momento de su vida! No me imagino lo que sería si ella estuviese absolutamente recuperada.

Mis pupilas saltaron de sus órbitas, entusiasmadas. No obstante, poco tardaron en volver a oscurecerse.

-Tal vez es por eso... tal vez solo encontró alguien en quien apoyarse. Supongo que lo necesitaba.

Ella rió de nuevo, desconcertándome -Asami, lo estás negando demasiado. Korra tiene una inmensa familia para que la apoye, pero te eligió a ti, ¿Qué más quieres?

Entreabrí los labios para hablar, pero nada emanó de ellos. Estaba conmocionada. Tenía razón. ¿Acaso... fui yo la única ciega todo este tiempo?

Una leve caricia en mi cabeza, brindada de una maternal forma, me despertó -Pequeña, mejor deja de pensarlo tanto. A veces solo debes dejarte llevar.

Ahogué una carcajada, irónica -Eso es algo que ya hice.

-¿Ah, si? ¿Y cómo resultó?

Los colores irrumpieron mi rostro, imposibilitándome el contestar. De solo recordar aquello... Mierda.

-... Veo que resultó bien- acotó, con una picarona mueca.

-¡N-No es lo que piensas!

Es claramente, lo que pensó.

Esa mujer resultó ser más atrevida de lo que creí. Y parecía comprender bien mi posición. Será que... no, imposible...

Me dio unas palmaditas en la espalda, para luego comenzar a alejarse, dejándome con las palabras atragantadas -Déjalo fluir, y todo saldrá bien.

Quedé estancada en el sitio, observando su ida. Pero sus pasos poco lograron apartarse, ya que su cuerpo volteó de nuevo hacia mi.

-Oh, por cierto- sonrió de oreja a oreja -¡Bienvenida al otro lado!

Mi labio inferior se desprendió, al no tardar en entender aquel acertijo.

-El otro lado...- repetí, al aire. Sin saber bien el porqué, sonreí -No suena mal...

La hora del almuerzo llegó, y con ello, mi nerviosismo se acrecentó. Por fin iba a verla.

Me encantaría decir que mis pies me llevaron con una increíble tranquilidad hacia el comedor, pero no. No lo hicieron. Me tropecé unas cuatro veces tratando de llegar, y de una ridícula forma.

Mátenme. Soy tan patética.

Después de tan estrepitoso camino, mi anhelo se hizo realidad. Ahí estaba ella, sentada, al lado de Tenzin.

Tragué saliva al verla, intentando drenar mi garganta, que había quedado completamente seca por la charla que tuve con Kya.

Su rostro se giró directo a mí, y como lo esperaba, allí me saludaba de nuevo, su alegre sonrisa. Por supuesto, respondí de igual manera, y, esta vez, calculando mis pasos, me senté a su lado.

-¿Qué tal?- musité, lo más apacible que pude.

-Me dormí.

-¿Huh?

-Me dormí en toda la meditación- susurró, contra mi oído -pero no le digas al viejo, se enojará.

-Te escuché, Korra...

Ambas lo miramos de reojo, riendo por lo bajo.

Ah... pero qué alivio. Todo parecía estar bien, sospechosamente bien. Era una total sorpresa para mí. No voy a negar que un lado mío se encontraba un poco decepcionado. Ella no se mostraba tan inquieta como yo, y eso, me hacía predecir lo peor.

La comida transcurrió con normalidad. Lo único anormal que percibí, es que parecías disfrutarla. Aquel hecho no pasó desapercibido por tu familia, que obviamente, se mostraron complacidos.

-Korra- la voz del anciano, se hizo presente -Cuando termines de almorzar, vendrás conmigo. Todavía no hemos terminado los ejercicios- alzó una ceja, desafiante.

Rodaste los ojos, como una niña pequeña. De repente, tu mano, que yacía debajo de la mesa, sujetó la mía, estremeciéndome.

-No podrá ser, Tenzin. Prometí pasar la tarde con Asami.

¿Eh? ¿Huh?

-¿Verdad?- se volvió hacia mí, mirándome de una cómplice forma, y entrelazando los dedos con los míos.

Hubiera sido genial no tartamudear al contestarle, pero qué se le va a hacer...

-C-Claro. Así acordamos.

Bien, era consciente de que la intrépida Avatar quería saltearse sus sesiones de rehabilitación, usándome de excusa. Pero igual, no pude evitar que mi corazón se retorciera, regocijado.

Me eligió a mí para escaparse, cuando pudo haber escogido a cualquier otra persona. Pequeños... pero importantes detalles que me hacían el día.

Y repito, soy patética.

-¿Vamos?- me tomó desprevenida otra vez, su dulce voz.

Asentí, sonriente, desligándose -con mucho pesar- de tu mano. Me incorporé, y sostuve su silla, alejándonos de allí, ignorando por completo todas las miradas inquisitivas que se clavaban en nuestras espaldas.

Al estar lo suficientemente lejos, soltaste un liviano suspiro -Gracias, Asami. No quería volver a esas malditas sesiones. Hubiera muerto de aburrimiento.

Agaché un poco el rostro, para quedar a la altura del tuyo -¿Pero no te conviene hacerlas? Para que mejores...

-Eso no me ayudará a mejorar- dijiste, haciendo un puchero -Estoy segura.

-¿Y entonces, qué lo hará?

Lo meditaste unos segundos, y de la nada misma, estiraste los brazos hacia arriba, radiante -¡Divertirme!

Parpadeé repetidas veces, incrédula -¿Divertirte?

Asentiste, enérgica -¡Hagamos algo divertido!

-Algo divertido...- murmuré, mientras vagas y pervertidas ideas me irrumpían.

Negué inmediatamente con la cabeza, cancelándolas, y odiándome en el acto.

-¿Qué estás pensando?

Regresé la visión a ti, solo para encontrarme con tus labios, comenzando a delinear una traviesa sonrisa.

-N-Nada.

-mmm...

Puta madre, Korra. ¡Deja de hacérmelo tan difícil!

Mi andar nos dirigió a las afueras, y en el mientras tanto, mi mente pensaba alguna forma de entretenerte, tratando de apartar aquellas cuestiones que quería formular, respecto a nuestro extraño encuentro en el baño.

Te miré de reojo, insegura.

Sentía que todavía no era momento de preguntarte. O quizás... no quería destruir ese armónico ambiente. Ya que si la respuesta llegaba a ser negativa... mejor no quiero pensar en eso.

-¿Te gustan los juegos de mesa?- inquirí, volviendo a mis cabales.

-Nop. Soy malísima para eso.

-Oh... umm, ¿Quieres que te peine? Hago muy lindos peinados.

-Eso lo sé. Tu cabello siempre está hermoso y radiante, pero no creo que funcione con el mío. Es muy revoltoso.

Mi corazón se apretó con tu elogio. Tenía que volver a centrarme, con urgencia.

-¿Y qué quieres hacer?

Dejaste caer el mentón, atrapándolo con tu mano -No lo sé, poco puedo hacer así...

Tu semblante se tornó angustioso, destruyéndome al instante. Apreté los puños, impotente. Ya no quería verte así... no iba a permitir que te entristecieras. Ya no.

-¿Te gusta la velocidad?

-¿Huh? ¿La veloci-¡E-Espera!

No te dejé terminar, ya que mis pies despegaron tan rápido del suelo, que tus labios quedaron sellados ante la sorpresa.

Corrí, de una libre manera, impulsando la silla de ruedas.

-¡A-Asami!- te agarraste con fuerza del apoya brazos, apretando los ojos en la acción.

El viento nos acariciaba, cada vez con más ímpetu.

-¿Qué sucede, Avatar? ¿Tienes miedo?- te provoqué, casi sin aliento.

Obviamente, eso solo logró incentivarte. Había conseguido mi cometido.

-¡Ja! ¡No lo tengo!

-Entonces, ¡Divirtámonos!- aceleré los pasos, corriendo a través del jardín, derrapando la silla de una exagerada forma, al doblar.

Tu risa entró en escena, al notarme tan compenetrada. No tardé en imitarte, era inevitable.

Todo parecía tan perfecto. No sabría como describir la sensación de libertad y felicidad que sentí. Sé que parece una estupidez si lo ven desde afuera... pero logré hacerla sonreír, y eso... era todo lo que necesitaba.

Los minutos pasaban, y yo, cada vez más, tornaba el recorrido en algo inocentemente peligroso.

-Y... ¡Aquí vamos! ¡Sujétate!- Incrementé la velocidad, lo más que podía, para luego, detenerme de golpe, provocando que tu cuerpo casi escapase de su lugar.

Mis manos atajaron tu cintura, conteniéndote a tiempo.

No podías parar de reír, y yo igual. Nuestros cabellos se encontraban desordenados, y nuestras respiraciones, agitadas. Aún así, nuestras sonrisas nunca se borraron.

Limpiaste tus ojos, todavía con la risa de compañera, y me miraste -¡Eres la mejor, Asami!- exclamaste, generando solo gozo en mi ser.

Sonreí de lado, acomodando mi cabello de una falsa y arrogante manera -Lo sé. ¿No te lo esperabas, eh?

-¡Claro que no! ¿Quién podría esperarse eso? Pensé que de verdad ibas a peinarme, como si fuera una muñequita.

-¡Pero si eso es divertido también!- me apoyé en el respaldo de la silla, cruzando los brazos -Lo haré mas tarde, no podrás escapar.

Arqueaste una ceja, confiada -Eso te costará más trabajo que correr con mi cuerpo, créeme.

-Estoy dispuesta a aceptar el desafío- te guiñé un ojo, logrando que un tenue y hermoso carmesí, inundase tus mejillas.

De nuevo, tu carcajada hizo eco, sin embargo, algo te detuvo en seco. Algo que también provocó que mi cuerpo empezara a caer.

-Oh oh...- emitiste, bajando la mirada.

-Oh oh...- repetí, percibiendo como mis brazos iban en descenso.

Antes de ser consciente de lo que estaba sucediendo, un escandaloso sonido se escuchó, y ambas habíamos caído, ya que la silla se desarmó en nuestras narices.

Para mi maldita suerte, me desplomé sobre ti, solo quedando apoyada con mis manos, al lado de tu ahora, anonadado y cercano rostro.

El silencio no se apiadó de nosotras, y tampoco mis ojos de mi cordura, ya que se fundieron con los tuyos, mientras la ansiedad no se hacía rogar, apoderándose de mí.

De paso, mi pecadora vista decidió cambiar de ruta, estancándose en tus labios entreabiertos, provocándome un inmediato escalofrío.

En conclusión; tenía que incorporarme, de prisa.

-Ja... ¡Jaja! Parece que rompí tu silla...- traté de hablar, nerviosa -L-Lo siento.

Tu semblante, que se encontraba un tanto consternado, empezó a transformarse en una perversa mueca.

-Lo sentirás más cuando tengas que cargarme hasta la casa.

Ascendí una ceja, altanera -¿Piensas qué no puedo hacerlo?

Bufaste, fingiendo arrogancia -Solo digo que soy un poco pesa-¡O-Oye!

Otra vez, no te permití terminar. Mis manos te alzaron con tal velocidad, que siquiera pudiste mutar tu pasmado estado.

-Te tengo- musité, observándote de cerca, y reforzando el agarre en tu cintura y piernas -¿Qué decías? ¿Qué eres pesada?

-A-Asami...

-Eres como una pequeña pluma, ¿Lo ves?- giré, contigo en mis brazos, generando que tu risa volviese a emanar.

-¡Ya para!- reíste, atrapando mi cuello con tus brazos -¡Ya entendí! ¡Deja de girar!

-Pensé que querías divertirte...- me burlé, deteniéndome, y sonriéndote con picardía.

-Y lo hice- descendiste los ojos, recuperando el aire perdido -Gracias a ti.

Tu comentario sonó tan profundo, que no pude evitar perderme en tu persona.

Entrecerré los míos, adorando la mirada, inmersa de cariño y agradecimiento, que me estabas regalando. Una mirada... que me hacía tener esperanzas, que quizás no debía tener. Esperanzas que posiblemente, iban a terminar por destruirme.

Yo... realmente...

Los cerré por completo, afligida.

... Te amo.

Un suave tacto sobre mi mejilla, me despertó de mis delirios sentimentales.

-¿Asami?- murmuraste mi nombre, contemplándome con preocupación -¿Qué pasa?

Negué con la cabeza, forzando una sonrisa -Nada, volvamos adentro.

Emprendí el caminar, aún contigo en brazos, intentando ignorar tu visión, que me observaba con cierta desolación.

Cada paso que daba, colapsaba mi corazón.

Te amo... te amo... te amo...

Es todo en lo que podía pensar. Y sin percatarme, las lágrimas que venía conteniendo, empezaban a asomarse por mis ojos.

Los fruncí, tratando de que no se liberasen. No quería que me vieras llorar. No tenía porqué hacerlo. Se supone que vamos por buen camino... se supone que la estábamos pasando bien.

Entonces, ¿Por qué? ¿Por qué solo quería llorar y desarmarme en tus brazos?

-Eres fuerte.

Al escuchar tu voz, luego de una larga instancia, penetré los ojos en ti. No entendía a qué te referías.

Tus suaves yemas, limpiando lo que iba a convertirse dentro de poco, en un llanto, me desdoblaron.

-De verdad... muy fuerte, Asami.

Emití un sonido ahogado, mientras, llevada por el instinto, me aferraba con más fuerza de tu cintura -No lo soy.

Negaste, acariciando la piel de mi rostro -Lo eres. Tratar con una lisiada como yo, tratar de sonreír, tratar de hacerme sonreír... y tratar de...- tus labios se estamparon, mientras lograba vislumbrar como la duda, te invadía -tratar de entenderme... no tiene precio.

-Korra...

¿Qué estaba pasando? ... Creo saberlo, y eso me está matando.

No dijo nada más, al igual que yo. No pensamos que habría que decir algo más... o quizás, no sabíamos qué más decir. Lo único que sabía, es que el camino que se me había hecho liviano, ahora empezaba a ser demasiado pesado.

La llevé a su habitación, y la senté en el borde la cama. Ella me miraba... de una manera que no podía descifrar. Desde hoy a la mañana que no logro descubrir lo que pasa por su mente. Eso me fastidia. Lo único que puedo confirmar, es que está actuando... distinta.

Y ese cambio, que yo considero como repentino, podría ser mi perdición.

-Tendremos que pedirte una silla nueva- corté el incómodo silencio, consiguiendo tu atención -Me declaro culpable- bromeé.

Por fin sonrió, luego de ese largo trayecto, en el que solo se dedicó a observar el suelo.

-Pero fue divertido- me mostraste los dientes, en un complacido gesto - En serio, gracias por todo.

Eso no sonó muy bien en mi paranoica cabeza.

Ignorando tu agradecimiento, me senté a tu lado -¿Hay algo más que quieras hacer hoy? Aunque ya está anocheciendo...

Lo meditaste, pensante, unos interminables instantes.

Cuando creí que no dirías nada, y que tendría que volver a interrumpir, tus dulces palabras me hicieron vibrar en el lugar.

-Solo quiero estar contigo- dijiste, con una nostálgica mirada, perdida al frente.

Parpadeé varias veces, intentando hacerle entender a mi mente que lo que escuché, fue real.

-¿C-Conmigo?

La regresaste a mí, y asentiste, con una leve sonrisa -¿Te molesta?- ladeaste el rostro, evitándome -Tal vez tienes cosas que hacer y...

Negué de una eufórica manera, extasiada -¡Por supuesto que no! ¡Yo también...!- tosí, tratando de mantener la compostura - .Yo también quiero estar contigo...

Tu contenta mueca, incrementó -Eso me alegra.

Te miré, titubeante. Mierda... no sabía que decir. Internamente, solo esperaba que tú me dijeras de una buena vez, la verdad. Pero sé... que esta tardaría en llegar.

-Entonces... ¿Quieres desafiar a mi revoltoso pelo?- cuestionó, sosteniendo uno de sus mechones.

Dibujé una sonrisa de oreja a oreja, complacida -¡Por supuesto!

Te llevé hasta la silla, acomodándote en ella. Me puse detrás de ti, y mis manos comenzaron a deslizarse por tu suave y desordenado cabello. El aroma que emanaba de este, me estaba haciendo perder el sentido.

Te contemplé a través el espejo, encontrándome, para mi sorpresa, con tu ser completamente relajado, o mejor dicho, entregado.

-¿Y? ¿Es difícil?

-No, para nada. Mira que dócil es...- pasé el peine por tus mechones, dejándolos caer cerca de tu rostro.

-¿Dócil? ¿Yo?

Eso me gustaría...

-Tu pelo. Tú no tienes nada de dócil, Avatar.

Elevaste un poco el semblante, penetrando los ojos en mi -¿De verdad piensas eso, Asami? Yo no estaría tan segura...

Te mantuve la mirada, confusa. ¿Acaso esas palabras, encubrían un doble sentido?

Quizás este era el momento... si, tenía que preguntarle que significó lo que me dijo. Necesitaba hacerlo. Mi sensatez dependía de ello.

-Oye, Ko...-

-¿Sabes?- me cortó, provocando que pegase un saltito. Me agarró desprevenida. -He dejado de tener tantas pesadillas. Zaheer ya no aparece en ellas.

-E-Eso es bueno- respondí, mordiéndome el labio, debido a la impotencia que me recorría.

Todavía no puedo preguntarle...

-Pero- tu cabeza decayó, mientras atrapabas tus propias manos -En su lugar, alguien nuevo ha aparecido. Una chica... que nunca logró verle el rostro.

-¿Una chica?- repetí, aún continuando con mi acción.

Asentiste, con un gesto preocupado -Si, me persigue en mis sueños. Por alguna extraña razón, me genera ansiedad... en especial el hecho de no poder saber quién es. Da un poco de miedo.

-¿Por qué crees que te persigue?

Dudaste unos segundos, para luego contestar -Porque sabe que le temo. Tiene un aura... realmente maligna.

Al captar tu inquietud, hice silencio, porque pensé que lo necesitabas. Tu estado me decía eso. Sigo asegurando que no querías palabras de compasión, y no tenía intenciones de dártelas. Sé que eres mucho más fuerte de lo que piensas.

-Gracias, Asami, por escucharme.

Emití una pequeña risita, satisfecha -Hoy no has parado de agradecerme...- me atreví a modular, dejando el cepillo sobre el escritorio, y colocando ambas manos sobre tus hombros -¿Qué te sucede?

Te miraste al espejo, y pasaste rápidamente la visión a mí, en el reflejo. Un rubor me invadió de inmediato, al notar cierto brillo incierto y expectación, en tus ojos.

¿Qué pretendes?

-Sucede que te debo mucho, y... te aprecio mucho también.

Eso fue... un golpe bajo.

Mis dedos se fruncieron, sin mi permiso, sobre tu piel, lo cual generó que te volteases hacia mí.

-¿Asami?

Traté de modular, pero mis labios solo lograron entreabrirse una y otra vez, sin conseguir su cometido. En cambio, tú me seguías detallando, sin darme tregua. Tomé aire, y junté las pocas fuerzas que me quedaban.

-C-Creo que ya es hora de dormir.

-Ah... claro- bajaste la cabeza, como un cachorro abandonado.

Quise pegarme una gran bofetada al verte. No podía actuar con normalidad, y eso me estaba desquiciando.

Si, no lo voy a negar. Estaba aterrada. Temía que solo estuvieses dedicándome bellas palabras, porque ibas a rechazarme... y no quería eso. No podría soportar tal cosa. No con mi mente en semejante caos.

En silencio, te reincorporé. Pasé tu brazo por mi hombro, y te llevé hasta la cama, recostándote en ella, con delicadeza. Tú me mirabas, extrañada, como si mi actitud fuese la de una maldita bipolar.

Bien, tenías razón. Posiblemente, lo sea.

-Te veré mañana- te saludé con la mano, mientras me daba media vuelta, intentando huir lo más rápido posible de allí.

-¿A dónde vas?

Me detuve en seco, impactada por esa leve, pero potente pregunta -¿A... mi cuarto?

Alzaste ambas cejas, de una inocente manera, que logró derretirme -¿Por qué? ¿No vas a dormir conmigo?

-¿Eh?

¿Huh? ... ¡¿HUH?!

-¿No quieres?

¿Q-Q-Qué?

-Supongo que mi cama es muy pequeña, después de todo...

-¡N-No!- alcé ambas manos, en señal de negativa -¡No lo es! Es decir, lo es, ¡Pero no me molesta!

-¿Entonces? ¿Por qué te quedas ahí parada?- me sonrió, de un sereno modo que nunca tuve el placer de ver, hasta hoy -Ven...

Estiró su mano hacia mí, y no pude hacer otra cosa más que tomarla, a pesar de mis dudas. Era tan cálida...

-¿En serio quieres dormir conmigo?- musité, insegura -Nunca me lo has pedido... excepto esa vez.

Era un hecho que mi impertinente habla se estaba exasperando. Revelando tales cuestiones íntimas... por dios, alguien deténgame.

-Pero si ya hemos dormido juntas...

-Yo fui la que quiso hacerlo.

Reíste por lo bajo, debido a mi interminable inseguridad -Asami, le estás dando muchas vueltas. Solo ven, ¿Quieres?- tironeó de mi mano.

Aún sin poder creer lo que estaba pasando, asentí lentamente. ¿Era consciente del peligro que significaba dormir conmigo, luego de lo que pasó entre nosotras?

Una maliciosa respuesta asomó por mi mente. Si... por supuesto que era consciente. Entonces, ¿Esto significaba que me estaba aceptando? Entonces... ¿Entendí bien sus palabras?

-¿No vas a ponerte el pijama?

Mi visión, que se encontraba perdida en la nada, se plantó en sus ojos.

-¿Qué?

-El pijama...- repitió, delineando una curiosa sonrisa.

-Oh... si, ¡El pijama! Iré a mi habitación a buscar-

-No hace falta.

-¿Huh?

Señaló su armario -Puedes ponerte cualquier playera mía para dormir.

Mi comisura tembló, ansiosa -¿P-Puedo?

-Claro, elige la que quieras.

Regresé los pasos, y abrí las puertas del armario. Este, se encontraba lleno de puras musculosas, además de sus extraños conjuntos orientales.

Tragando saliva, tomé una que llamó mi atención. No porque fuese diferente, ni linda, ni nada de eso. Si no porque... era la que ella solía utilizar para dormir.

La aferré con cariño, ascendiéndola. Una tentadora idea se cruzó en mi camino. Aprovechando que estaba de espaldas, la sumí en mi rostro y aspiré aquel embriagador aroma que poseía.

Su aroma...

-umm... ¿Vas a ponértela?

La descendí con rapidez, reaccionando -¡S-Si!

Mis pies, ahora, me dirigieron hacia el baño, sin embargo, tu habla haciendo eco de nuevo, me detuvo.

-¿Qué haces?

-Voy a cambiarme...

-Hazlo aquí.

Abrí los ojos de par en par, aturdida.

¡¿Qué carajo le pasa?!

Rió, debido a mi obvio estado.

-Asami, ambas somos mujeres, no pasa nada.

Traté de sonreír, de verdad, traté. Pero creo que en su lugar, dibujé una ridícula mueca -T-Tienes razón.

Me puse de espaldas a ella, y dubitativa, empecé a quitarme la parte de arriba, quedando solo con el sujetador.

Esto no puede estar pasando, y si está pasando... ¡¿Por qué demonios no estoy aprovechando la oportunidad?! ¿Por qué estoy tan nerviosa?

-¿Tienes problemas con tu pantalón?- la escuché, juguetona, con delay. Mi mente se encontraba en el peor de los limbos.

Me giré hacia ella, tapando mi figura descubierta, con su playera -¿Por qué lo dices?

Me contempló, de una profunda forma, que solo provocó que me la pusiese de inmediato. Me sentía realmente... observada.

-Porque hace varios minutos que estás tratando de sacártelo- contestó, finalmente.

-Oh... lo siento.

-¿Por qué te disculpas?- emitió una leve risita -Ven, te ayudaré.

-¡No hace falta!- salté, con los nervios ya, fuera de sí.

-Asami... si sigues así, se hará de día- se burló, llamándome con la mano.

Vacilé, y a pesar de que era una mala idea -y resalto, una MUY mala idea- me acerqué hacia ella. Sus manos, sin titubear, atajaron mi cintura.

Al sentirla, un instinto se apoderó de mi. Pero tenía que retenerlo... tenía que hacerlo. Todo estaba en juego.

Me aferré con fuerza de su remera, que todavía me protegía, comprimiendo mi sentir.

-¿Botones?- Bajé la mirada, cuando oí su voz, encontrándome con el Avatar, muy concentrada en su tarea -¿No es molesto usar esto? Parece ajustado- comenzó a desprenderlos, uno por uno, de una lenta y tortuosa manera.

Mi respiración se entrecortó. No pude contestar. Mis fantasías estaban haciendo estragos en mis pensamientos.

Antes de desprender el último botón, elevó los ojos y los penetró en mí. Sé... que estos encubrían algo. El brillo en ellos, la expusieron.

Estás jugando con fuego, Korra.

-Ya está.

-¿Huh?

-Ya puedes quitártelo.

-Ah, si...

-¿O quieres que... también haga eso yo?

Voy a morir, en serio.

Me mordí el labio, impaciente. Parece que mi silencio fue su contestación, ya que, sin esperar a que pudiese decir algo, empezó a descenderlo. El recorrido me hacía cosquillas, estremeciéndome.

Su respiración rozaba contra mi vientre, enloqueciéndome.

No podía estar más excitada. Me pregunto si lo sabrá... Es muy probable, que lo sepa.

Esto es una tortura... una hermosa tortura.

-Levanta un poco la pierna...- musitó, y yo, como una buena chica, obedecí. Detallé como lo arrastraba hasta mi tobillo, quitándolo por completo -¿Quieres algo para ponerte, o prefieres dormir así?

-Prefiero así.

Aquello escapó rápidamente de mis labios. No... no era mi intención decir eso. No era mi intención quedar semi desnuda ante ti.

-H-Hace calor- me excusé.

Sin embargo, al detallar como tus ojos comenzaban a analizar mis piernas, con bastante interés, quedé suspendida. Un tímido sonrojo apareció en tus mejillas. Eso solo incrementó mi locura.

-Bien...- atrapaste mi mano, despertándome -Ven...

Hipnotizada, asentí, y con cautela, apoyé la rodilla sobre el colchón, para luego acostarme y posicionarme de costado.

Imitaste mi pose, por ende, tu mirada no tardó en atraparme. Pero esta... estaba mutando. Aquella seguridad que me dedicaste antes, estaba desapareciendo, dando paso a una incógnita.

Era incapaz de dejar de observarte. Querías decirme algo, lo sé. Tu actitud era muy obvia, por no decir, que era imposible pasar desapercibido el extraño momento anterior.

Arrugaste la sábana, mientras tus labios se entreabrían, y mi corazón aceleraba. No obstante, los minutos pasaban, y todavía no llegaba a oír nada emanar de ti. Hasta que parece ser, que el coraje se apiadó de tu voz.

-Umm... Asami, hay algo que he querido decirte en todo el día. Pero, bueno... sabes que no soy muy buena con las palabras- sonrió para sí, nerviosa.

-Solo dilo- escapó de mi habla, una tonalidad casi desesperada.

Desviaste la mirada, avergonzada -Es... sobre lo que pasó en el baño, no...- negaste, quitando esa idea -No, no es solo eso. Hace un tiempo ya, que mi cabeza ha estado dándole vueltas a algo... respecto a ti.

-¿Hace un... tiempo?

Asentiste, aún sin atreverte a verme -Te sorprendería que... sí, hace bastante tiempo, es solo que, bueno... ¡Mierda!

-¿Mierda?

Abriste los ojos, rígida -¡No! Perdona, estoy muy nerviosa...- tapaste tu rostro, mientras mi impaciencia aumentaba.

Oh por dios, tenía que controlar mis impulsos, con urgencia. Estaba a punto de devorar sus labios, y eso, claramente, no me iba a dejar escuchar la verdad. Pero es que... se veía tan transparente, tan... deseable. Y de paso, la situación pasada, no aportaba a mi estancado estado.

Ascendí la sábana y oculté mi inminente sonrojo, solo dejando mis ojos libres -Ahora soy yo la que está nerviosa...

-¡Ah! ¡Lo siento!- hiciste al menos, unas cuarenta ridículas muecas, en un segundo -... supongo que ya sabes lo que voy a decir. Estoy actuando como una idiota, ¿Verdad?- reíste por lo bajo, desganada.

Fruncí el ceño, al mismo tiempo que mi paciencia, tocaba fondo.

Sorprendiéndote, atajé tu rostro con ambas manos, obligándote a posar la vista en mí, que se empecinaba en esquivarme.

-Korra, ya dilo. Yo... esto... para mí no es un juego, ¿Sabes?

-¡Para mí tampoco!- te exaltaste, posicionando tu mano sobre la mía, que todavía yacía sobre tu ahora, acalorada mejilla - Yo nunca jugaría contigo, Asami. Lo que quiero decir, es que...

Oh no, realmente... Oh, no. Estaba perdiendo la cordura. No soy tan estúpida como para no darme cuenta de que está a punto de confesar sus sentimientos, y eso no podría hacerme más feliz. No obstante, un lado mío, no podía creer que estuviera pasando aquello. Parecía ser un dulce sueño. Y el otro lado, comenzaba a atar lentamente ciertos hilos que dejé pasar desapercibidos.

Todo estaba desarmándome.

Su tímido rostro, sus morenos cachetes ruborizados, sus labios temblando por el miedo de no ser aceptada. Conocía a la perfección esos síntomas, y eso solo me entusiasmaba más. Me estaba descontrolando.

Quería oírla decirlo... decir que le gusto.

Mi respiración se entrecortó, traicionándome.

Dios... Ya no puedo tolerarlo, quiero besarla... necesito besarla...

Ensimismada en todo ese remolino de emociones, que atacaba mi debilitada mente, comencé a acortar la distancia, con cautela.

Tus ojos descendieron un poco, al captar mi movimiento.

-Asami, yo te...

-Dilo...- ordené, casi rozando tu deliciosa boca -Necesito escucharlo, Korra...- musité, de un placentero modo, que no tenía planeado.

Me contemplaste con profundidad, para luego cerrarlos por completo, mientras entreabrías tus labios -Te quie-

Cesé mi movimiento de golpe, al notar que así como tus párpados se apagaron, volvieron a abrirse de una precipitada manera, ahora, junto a los míos.

La gran diferencia, es que tus pupilas se encontraban tan amplias, que hasta casi lograban opacar tu celeste color, que tanto te caracterizaba.

Parecías haber visto un fantasma.

-¿Korra?- acaricié tu mejilla, preocupada -¿Qué pasa?

Tu boca tembló, esta vez, invadida por el miedo -N-No...

-¿Korra?- me reincorporé, atajando tu cuerpo, que estaba empezando a vibrar estrepitosamente.

-No...- negaste, con la vista perdida -¡NO! ¡DESAPARECE!

-¡¿Qué te pasa?!- inquirí, zarandeándote. No parecías poder reaccionar.

Tus manos terminaron en tu cabeza, aferrándotela con rudeza. Las lágrimas no se hicieron esperar y te irrumpieron, paralizándome.

¡¿Qué carajo está sucediendo?!

-¡Korra!

Mi mente no generaba pensamiento alguno, se encontraba en blanco. No entendía nada. Y ella... menos parecía entender.

Sin embargo, lo que vino después, me dejó pasmada en el lugar. Tus ojos... lentamente comenzaron a resplandecer, con debilidad. Ahogué un grito, al vislumbrarte.

Aquel resplandor... lo conocía muy bien. Pero era imposible... ella no podía entrar en tal estado todavía.

Pero lo más absurdo, lo que no tenía sentido... no era que lo hubiese logrado, si no el porqué. ¿Por qué de repente?

¿Y por qué ahora... me estaba observando de una forma tan aterradora?


¡Capitulo cuatro, entregado! Este resultó ser un poco más largo. No pude evitarlo, no podía parar de escribir.

¡Muchas gracias, gente linda, por seguir esta loca historia! De verdad, sus comentarios son TODO.

Los veo en el próximo :)

Luu7: Gracias por leer! Que bueno que pude hacerte imaginar cada escenita, esa es la idea, gracias por el apoyo! Y el hecho de generar con este fic, que lo quieras volver a releer, no tiene precio :) Te leo en el próximo, entonces, besos!

Maria: Gracias por leer! Espero que este capitulo te haya aclarado esas dudas que tenías jaja. Pero bueno, ahora se viene un momento de tensión importante ;( Te leo en el próximo, besos!

Himari: Gracias por leer! Que bueno que te guste como relato el fic! Desde que terminé de ver la serie, sentí que hacía falta esa pequeña explicación del lado de Asami. No sé si será cómo me la imagino, pero espero acercarme a eso jaja. Es muy probable que Korra también cuente su lado en un futuro cercano. Te leo en el próximo, besos!

Mud-chan: Gracias por leer! y no te preocupes por dejar comentarios cortos, largos o simplemente no dejar. Para mi, en si, ya es importante que estén interesad s en mi historia :) Te leo en el próximo, entonces, besos!

Aioros: Gracias por leer! Que bueno que te siga gustando el fic! Te leo en el próximo, besos!

Cryp: Gracias por leer! Y si, siempre pensé que Asami tenía ese lado seductor. En si, en la serie se mostró bastante seductora ;) Te leo en el próximo, besos!

Chat'de'Lune: Gracias por leer! Ok, me está preocupando tu úlcera. Desde los fics de Xena que siento que está a punto de explotarte jajaj. ¡Resistí un poco más! Que esto todavía tiene para rato :D Te leo en el próximo, besos!

Luna del Desierto: Gracias por leer! Me alegro que te siga gustando el fic! Y técnicamente, nunca rompieron porque... bueno, en el siguiente capítulo te vas a enterar :D Que bueno que captes la parte cómica/sarcástica que quiero plasmar, eso significa que no hice un trabajo tan malo (? Te leo en el próximo, besos!

Bodoque-chan: Gracias por leer! Que gusto que entiendas a la perfección los sentimientos de Asami. Es que, es tal cual como decís, hay cosas que no se pueden evitar. Respecto a tus preguntas; sinceramente, no pensé bien cuantos capítulos voy a hacer, no creo que esta historia termine como esos fics extremadamente largos, es posible que haga cinco, o quizás seis capítulos más. Tenía pensado parar antes de que salga el Comic, ya que este, va a ser una continuación mucho más satisfactoria que mi fic, seguramente jajaj. En conclusión, el final sería luego de que las vacaciones de nuestras chicas, terminasen. Ahora, respecto al orden de la serie, sí, la idea es seguir tal orden. Por ahí intercalo algunas cositas, pero solo como recuerdos de las protagonistas, sacando eso, el orden va a ser el mismo. Igual nunca se sabe, quizás me inspiro de la nada y doy vuelta todo (? esperemos que no, eso puede terminar en cualquiera jaja. Espero haber aclarado tus dudas :) Te leo en el próximo, besos!

MaryC: Gracias por leer! Sí, se acerca un momento en el voy a romper tu kokoro, posiblemente jaja pero me alegra que ya pienses que podés tolerarlo ¡Así se hace! A mi también me pareció que esta pareja tenía algo más de realismo, que cuando ambas estaban con Mako. En especial todas las significativas etapas que se pasa, antes de terminar en una relación. Te leo en el próximo! Besos, hermana Mexicana!

Nekoreader1221: Gracias por leer! Tranqui, no lo voy a dejar tirado. ¡Nunca lo haría! Disfruto mucho escribiéndolo, no hay forma jaja. Te leo en el próximo, besos!

Khymns: ¡Gracias por leer, y por el apoyo! Me alegro que te siga gustando el fic, y mi forma de escribirlo. Leer este tipo de comentarios es todo para mi, así que, si, sabés bien como elogiar a una escritora :D Te leo en el próximo, besos!

Asuka0231: Gracias por leer! Si, pobre Asami ;( Hasta a mi me da pena cuando escribo los capítulos jaja. Te leo en el próximo, besos!

Guest: Gracias por leer! jajaj, si, Asami se está pasando un poco, pero era necesario (? te leo en el próximo, besos!

Hinatita94: Gracias por leer! Si podés, seguí buscando mi error (? jajaj, para mi es muy importante que mis lectores me marquen esas cosas. Con gusto lo voy a arreglar. Que bueno que te siga gustando el fic. El crear imágenes en la mente de cada lector, es parte de mi trabajo. Me siento realizada si pude hacerlo ^^ Te leo en el próximo, besos!