Disclaimer: PokeSpecial no me pertenece, son propiedad de Satoshi Tajiri.
Advertencias: Violencia, armas, AU, Apocalipsis zombie.
Notas iniciales de capítulo: Este fic es una participación para el Foro Dex Holders del Prof Oak, en el reto de "¿Donde está mi Pokédex?" Link del foro y del reto en mi perfil.
Capítulo IV
¿Complicado o Doloroso?
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[***]
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En cuanto Sapphire se despertó, lo primero que hizo fue mirar a su alrededor, estaba en una habitación, acostada en una cama y cubierta por una manta. Tenía dolor de cabeza, era muy mala idea esforzarse tanto sin dormir ni comer bien, eso ella lo sabía, pero a la vez le importaba muy poco.
Afortunadamente, se acordó a tiempo que fue lo último que ocurrió, llegaron a la lancha de ese anciano y el "chico princesa" se había unido al equipo. De no haberse acordado se habría puesto como loca a gritar de furia.
Esperaba no arrepentirse de su decisión.
En cuanto se levantó, pudo ver a los pies de su cama unas ropas dobladas perfectamente. Confundida, se acercó y las desdobló. Era una camisa sin mangas color azul, un pantalón corto color negro, un par de guantes con palma blanca y dedos negros y una pañoleta del mismo color de la camisa, pero ésta tenía un extraño símbolo en blanco.*
Lo que más le impresionó de eso, era que parecían de su talla, pensó en pedir explicaciones, pero justamente una nota que estaba junto a la pañoleta contestó todas sus dudas.
"No vas a poder luchar bien si sigues la moda de las cavernas, por eso mismo me he tomado la molestia de confeccionarte algo de ropa decente.
Sin embargo, por lo visto ninguno de mis diseños se han adaptado a tu incivilizada forma de ser, de modo que tuve que hacer este modelo a partir de uno de mis propios conjuntos de ropa.
Está hecho 100% de poliéster, malo será si logras romperla..."
No necesitó leer más, ni siquiera el remitente, porque por esa forma de escribir supo de sobra que se trataba de ese chico afeminado que tanto detestaba. Con rabia, lanzó la nota al suelo, pero luego abrió los ojos sorprendida.
—Un momento, ¿Cómo supo mi talla? —Preguntó, luego se sonrojó. — ¡N-no me digas que tomó mis medidas mientras dormía!
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Ruby se sentía satisfecho, el señor Arenque había sido muy listo y había traído toda la comida que tenía, por lo que pudo comer con tranquilidad y tomar una gratificante cena después de haber creado ropa decente para los que serían ahora parte de su grupo.
Si iban a ser parte de su grupo, no iba a permitir que los vieran de manera tan catastrófica.
—Muchas gracias Ruby. —Dijo Wally con una sonrisa, luciendo su nueva ropa. Una camisa negra de cuello largo, con mangas largas y un pantalón verde de color más vivo.*
—No estoy seguro de esto. —Se quejó Emerald con una camisa verde manga larga y pantalones azul oscuro.* —Me siento raro.
—Y te ves raro. —Dijo Ruby con tranquilidad. — ¿Por qué no te peinas de forma distinta y te quitas esa gema de la frente?
— ¿Por qué no te metes en tus asuntos? —Preguntó Emerald con una mirada asesina.
Ruby simplemente se quedó callado. —Eso me gano por tratar de ser amable.
—Estos jóvenes de hoy en día están llenos de energía. —Dijo el señor Briney con un suspiro y una sonrisa.
Todos estaban en la cubierta, arreglándose y preparándose para lo que iban a hacer en Ciudad Portual, tenían planeado ir con el señor Arenque hasta Alborada, pero éste se negó.
—Tengo cosas que hacer en otros lugares. —Fue lo que dijo ante la amble propuesta.
Los chicos empezaron a planear, pasaría un día y medio para llegar a Portual, por lo que tendrían que parar en Azuliza por motivos de seguridad, el señor Arenque aseguraba que allí había un muelle y una pequeña caseta con combustible, además, todos tenían que descansar.
—Se en donde nos podemos quedar. —Dijo una voz integrándose a la charla. —Hay una cueva cerca al mar.
Todos voltearon a ver, era Sapphire, quien estaba vestida con las ropas que Ruby le había hecho. Emerald pareció algo agradecido, después de todo, las hojas eran algo... Reveladoras.
—Pensé que no te la pondrías. —Dijo Ruby mirándola con una sonrisa. —Sí, nada mal, nada mal... Te estas integrando de a poco a la civilización.
— ¡¿Qué quieres decir con eso?! —Contestó ella avergonzada, no estaba acostumbrada a ser el centro de atención y tampoco aguantaba la sonrisa burlesca de Ruby.
— ¿Yo? Nada, ¿De que estas hablando? —Preguntó Ruby haciéndose el desentendido.
— ¡No vallan a empezar! —Gritó Emerald conociendo ya esa charla con anterioridad.
—Como sea. —Dijo Sapphire mirando a otro lado. —Podemos quedarnos en esa cueva.
—No. —Dijo Ruby con tranquilidad. —No pienso quedarme a dormir de nuevo en una mugrosa cueva.
Sapphire frunció el ceño. —Esa no es una excusa válida.
— ¿Quieres una excusa válida? —Ruby suspiró y la miró a los ojos. —No conocemos Pueblo Azuliza, ni sabemos nada de esa cueva, no sabemos si hay depredadores o infecciones allí dentro. ¿Necesito decirte que es probable que haya zombis? ¿O que el Team Aqua se encuentre allí?
Sapphire se quedó callada, sí, eso era completamente válido, se quedó pensativa un momento y Ruby sonrió victorioso.
Ruby: 1
Salvaje: 0
— ¿Que es el Team Aqua? —Preguntó después de un momento.
—No sé si tu ignorancia es adorable o estúpida. —Dijo Ruby negando con la cabeza mientras sostenía una sonrisa arrogante en los labios, Sapphire frunció el ceño.
—Es una mafia. —Dijo Emerald. —Siempre hay noticias de ellos en la televisión, ¿Como que no sabes quiénes son?
—No veo televisión. —Contestó Sapphire mirando enojada a Ruby.
—Era de esperarse. —Dijo el oji-rubí con burla. —El Team Aqua fue una mafia, ahora es una "pandilla de sobrevivientes", me atrevería a decir que son criminales.
—Desembarcamos en diez minutos. —Informó el señor Briney desde el timón.
Todos miraron al hombre y asintieron.
—En ese caso nos quedaremos en la lancha o en una casa, siempre y cuando los zombis no nos vean. —Dijo Ruby.
Sapphire negó con la cabeza. —Los zombis son ciegos. —El chico le miró sorprendido, por lo que la castaña pudo deducir que no sabía mucho del tema. — ¿Quién es el ignorante ahora? —Dijo con una pequeña sonrisa en los labios. —Te explicaré todo lo que sabemos, no nos servirás de mucho si no sabes nada sobre "esos".
—Tú ve a descansar. —Dijo Wally interrumpiendo. —Yo le explico.
La chica se vio algo indecisa, pero la sonrisa del chico le bastó para suspirar y asentir.
—De acuerdo. —Dijo. —Pero tú también irás a descansar.
El peli-verde asintió y Emerald suspiró.
—Iré a ver en que le puedo ayudar al anciano. —Y después se retiró.
Wally se sentó frente a Ruby, Sapphire se fue a su habitación a dormir un poco más, aunque le costara admitirlo, estaba exhausta, le dolía todo el cuerpo. Después de unos segundos solos, Wally habló.
—Disculpa la forma impulsiva de Sapphire, es que ella... Es algo temperamental. —Dijo con una sonrisa nerviosa.
—Sí, de eso me di cuenta. —Contestó Ruby suspirando aburrido.
—Y Emerald... Es algo gruñón, pero es buena persona. —Siguió hablando.
—Ah, sí, sobre Emerald... ¿Por qué están llevando un niño en todo esto? —Preguntó Ruby confundido.
Wally abrió los ojos e hizo un pequeño esfuerzo por no reír. —Emerald... Tiene la misma edad que Sapphire.
—Espera... ¿Y cuántos años tiene ella? —Preguntó Ruby sin creérselo.
—Dieciséis.
— ¡¿Que?! —Ruby se levantó de su lugar sorprendido.
—Es algo bajito, pero es buen líder. —Dijo Wally como si se tratara de excusar.
—Esto... ¿Que? —Preguntó Ruby sin salir de su asombro.
Ruby tenía dieciséis años también, pronto cumpliría los diecisiete... Pero... ¿Ese niño tan pequeño tenía su misma edad?
—Que no te escuche hablar de su estatura o se enojará mucho. —Le advirtió Wally. —Y en cuanto a Sapphire...
—Para no enojarla no debo ni hablar. —Dijo Ruby empezando a salir de su asombro.
Wally rio. —Solo se un poco más paciente, ya verás que es muy amable. —Ruby le miró con cara de no creerle nada, Wally se limitó a sonreír. —De acuerdo... ¿Empezamos?
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[***]
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El hombre estaba mirando un gran acuario, ¿Quién diría que lugares como esos existirían aún en esos tiempos se angustia?
No lo sabía, pero le alegraba. Amaba el mar, el mar era precioso y estaba lleno de belleza, vida... Frescura.
—Señor. —Dijo un hombre tras suyo.
El hombre que apreciaba la vista acuática volteó a ver. — ¿Qué ocurre?
—No conseguimos… No logramos conseguir la información que se encontraba en Petalia. —Dijo firmemente, sabía que su jefe odiaba a la gente llorona e insegura.
—… En ese caso tendremos que conseguirla de otra manera. —Dijo el líder suspirando. —Consigan información en Devon, allí debe haber algo de utilidad.
—Sí señor.
Y el soldado se fue, dejando a su líder inmerso en sus acuáticos sueños.
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[Pueblo Azuliza]
[23:00 pm]
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Ruby miraba su Pokénav, suspiró aburrido, de verdad, no podía creer que había hacho equipo con ese circo de personas. Sin embargo, debía admitir que era lo mejor que había encontrado, después de todo de nada le serviría viajar solo.
¿Cómo los salvaría a todos? ¿Aceptarían hacer equipo con él en Arbolada? ¿Viviría para salvarlos a todos? ¿Cómo estarían sus padres? ¿Bien? ¿Mal? ¿Serían ya zombis? ...¿Cómo y dónde estaba Steven?
Siguió viendo el Pokénav, como si las preguntas que había formulado iban a ser respondidas por éste. Steven… Su mejor y único amigo, el que siempre le había acompañado… Al que tanto quería.
¿Dónde estaba? ¿Estaría bien? ¿Qué habría pasado después de que se separaron en ciudad Férrica?
Suspiró, en esos días suspiraba demasiado.
Se sentía culpable, casi miserable por no haber podido salvar a su amigo, por no saber nada de lo que estaba ocurriendo.
Ahora se preguntaba, ¿Quién era más ignorante? ¿Él o Sapphire?
Dios, estaba realmente mal como para compararse con esa cavernícola.
Dejó el Pokénav encima de la mesa de noche que tenía al lado, apagó la vela que estaba encendida para brindarle luz, se quitó su gorro y cerró los ojos.
Ni cinco minutos pasaron y escuchó el sonido del pequeño aparato.
Algo confundido y enojado por ser interrumpido en su sueño, tomó el Pokénav y pensó en apagarlo. Si no hubiera visto las palabras de la pantalla que decían en grande y mayúsculas: STEVEN STONE.
Sorprendido, alegre, preocupado y nervioso, contestó, pensó en gritarle cosas como: ¿Dónde estás? ¿Qué pasó? ¿Por qué demonios me lanzaste de un quinto piso a tu auto?
Pero antes de poder decir cualquier cosa, su amigo habló desde el otro lado de la línea.
—Estoy en la Cueva Granito de Pueblo Azuliza. Te espero aquí en veinte minutos.
Y colgó.
No hace falta decir que Ruby se puso su gorro con rapidez y con afán, tomó su Pokénav y salió corriendo del barco del señor Arenque.
Sin un arma. Sin importarle nada, solo deseando llegar rápido y a tiempo.
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Sapphire estaba en la cubierta, mirando la luna reflejada en el agua, no podía dormir, no importaba cuanto Wally le dijera que descansara, que se lo merecía, no importaba cuando Emerald le regañara diciendo que era una testaruda.
Porque era una testaruda y no merecía descansar, lo único que merecía era la muerte.
En un tiempo, la muerte no sonó tan mala, es más, la había considerado una opción muy cuerda, pero, no podía dejar a Wally y a Emerald solos.
Debía luchar por ellos, tenía que ser fuerte.
Aunque, si tenía algo de suerte, moriría de fatiga, cuando llegaran a Alborada, cuando ellos dos estuvieran a salvo.
Suspiró. No era buen momento para pensar en el suicidio, sabía que no era bueno quitarse la vida, que debía estar agradecida... Por eso viviría, por lo menos hasta Alborada, allí, ya no tendría nada más que hacer.
Miró de nuevo al mar. Le gustaba ver el mar, por lo menos, eso le traía buenos recuerdos, la luna era hermosa reflejada en las cristalinas aguas.
Pero entonces, una sombra cubrió la luna por unos segundos. Con sorpresa, tomó una pistola que tenía a la mano y apuntó a donde había visto la sombra. Bajó el arma. Era solo ese chico princesa.
Gruño un poco, ¿Que creía que hacía a esas horas de la noche corriendo a la ciudad? Casi le disparaba y éste simplemente... Corría a la ciudad.
—Gr... Idiota. —Dijo ella frunciendo el ceño y siguiéndolo.
De noche no era seguro andar, en especial en una ciudad que no conocían. Ahora tendría que ir tras él y traerlo de vuelta al barco.
Porque ahora era parte del equipo, y ella protegería a ese equipo, por las personas que no pudo proteger en el pasado.
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Ruby llegó a la cuerva, tardó cinco minutos en llegar (corriendo y "hurtando" una bicicleta) y otros diez minutos buscando a Steven en la cueva.
¿Por qué tenía que ser una cueva? Eran sucias, húmedas y olían mal. Además, ya había tenido suficientes cuevas por el resto de su vida.
Pero Steven estaba allí y ya había ido de una ciudad a otra simplemente para verlo, así que una cueva no lo iba a matar... ¿Verdad?
Decidió no contestarse a sí mismo esa pregunta.
Siguió buscando, estaba seguro de donde estaría, ambos estuvieron un tiempo juntos en Azuliza (si, le mintió a los otros) y esa cueva fue importante para ellos. Si, aunque no se crea por parte de Ruby, pero amaba pasar el tiempo con Steven en esa "mugrosa" cueva.
El único problema era que tenía un pésimo sentido de la orientación. Por lo que no sabía que hacer o por dónde ir. Siguió caminando centrado en pensar qué camino tomar, para llegar a ese lugar.
Tan centrado estaba que no se fijó en los murciélagos, esos tan atosigantes que vivían en casi todas las cuevas. Pero estos murciélagos eran diferentes... Se veían diferentes, sin embargo, Ruby no los notó. Estaba oscuro y estaba tratando de ubicarse.
Ni siquiera notó cuando uno de esos bichos se le acercaba con firmes intenciones de morderlo, y lo habría logrado, sino fuera porque una bala lo mató.
Ruby se dio la vuelta inmediatamente, se sorprendió al darse cuenta que la persona que había disparado era la misma que estaba buscando.
—... Steven...
—Un placer volver a verte. —Dijo aun sosteniendo el arma.
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Emerald, estaba en su habitación, estaría durmiendo de no ser que tenía trabajo que hacer. Tenía un Pokénav en sus manos, uno que Sapphire le regaló tiempo atrás durante la invasión, mientras escapaban.
Aún recordaba todos esos sucesos, la sangre, los zombis, el fuego... El miedo.
Alejó esos estúpidos pensamientos de su cabeza y se centró en su trabajo. Examinar el mapa del Pokénav. Estaba trazando una línea por el camino que deberían tomar, llegarían a Ciudad Portual, una vez allí, se abastecerían con todo lo que pudiesen...
—Emerald...
— ¿Que? —Preguntó sin ver a quien le hablaba, de todos modos ya sabía que se trataba de Wally.
El chico de cabello verde entró a la habitación y se sentó en el borde de la cama en la que estaba sentado Emerald.
—Es sobre Ruby...
—No te preocupes por él. —Dijo Emerald haciendo una lista de cosas que conseguirían en Portual. —Si Sapphire dijo que podía ser parte del equipo es porque tiene algo especial.
—Lo sé. —Dijo Wally asintiendo. —Pero me preocupa.
— ¿En qué?
—Parece como si estuviera escondiendo algo.
Por primera vez, Emerald miró a su amigo. — ¿Por qué piensas eso?
—No lo sé... —Dijo Wally algo pensativo. —Es solo una corazonada.
Emerald suspiró cansado. —Deja a tus corazonadas de lado y solo háblame cuando tengas pruebas, Wally.
El peli-verde rio, Emerald era algo indiferente, pero se notaba que si estaba pensando en sus palabras.
—Bueno, no importa. —Dijo con una sonrisa mientras se levantaba. —Duerme temprano.
—Aja.
Wally se fue y apenas lo hizo Emerald miró en su dirección con el ceño fruncido. Wally se había dado cuenta también, ese chico princeso estaba escondiéndoles algo. Si, podía ser una "corazonada", pero las corazonadas en equipo no se hacían presentes por nada.
Solo esperó que estuvieran equivocados.
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— ¿Qué es lo que está ocurriendo, Steven? —Preguntó Ruby seriamente. —No has sido del todo claro conmigo.
—Lo sé. —Dijo tranquilamente. —Y me disculpo, sin embargo, procederé a contarte todo lo que ocurre.
Ruby se sintió mal, no era por estar enfermo o por algún cargo mental. Simplemente se sintió mal, sabía que Steven estaba mal, estaba actuando extraño, realmente extraño.
—La historia del Virus Devon ya la has de conocer. —Empezó. —También sabes sobre el Repelente que estoy usando para protegerme.
—El que te hace imperceptible a los zombis y te está comiendo la cabeza.
—Exactamente. —Steven se veía realmente tranquilo, Ruby siguió con ese mal presentimiento. —Pero no es exactamente de esto de lo que te quiero hablar, por el momento. Quiero comentarte sobre la Cura de la que te he hablado. Sé que te preguntarás: ¿Cómo puedo crear una cosa semejante? Sencillamente, no puedes.
La cara de Ruby se desfiguró a una de confusión. — ¿De qué hablas si fuiste tú el que...?
—Digo que TÚ no podrás hacerla. —Dijo Steven con tranquilidad. —Solo podrá hacerlo un científico mecatrónica y uno botánico. La cura se encuentra en la naturaleza y la electricidad. Es una pista, para ayudarte, claro está.
Ruby vio en los ojos azules de su amigo un brillo sádico, uno que identificaba como el más puro brillo de la mentira y crueldad.
—Pero...
—Pero. —Continuó. —Sabrás que el Virus Devon tiene propiedades diferentes y exóticas que alteran el Sistema Nervioso Central de una persona, ingresando en el cerebro, matando a la persona que lo posee y tomando control total sobre el cadáver, esto se debe, gracias a que se centra en alterar únicamente el cerebro y su centro. ¿Me hago entender?
La cara de Ruby mostraba muy bien cómo se sentía: Confundido. La biología jamás fue su fuerte. Escuchó entonces algo a su alrededor, un aleteo, pero antes de poder ver de qué se trataba, un cuerpo calló inerte al suelo.
Otro murciélago.
—Idiota. —Escuchó una voz femenina tras él. —Sabía yo que tenías algo extraño. —Volteó, era Sapphire, la que sostenía una pistola con silenciador, se veía seria, no bajaba la pistola y por contrario, apuntaba a Steven. — ¿Quién demonios eres y que demonios es todo esto?
—Parece que seguiste muy bien mi recomendación, Ruby. —Dijo Steven mirando a la chica fijamente.
—Baja ese arma. —Le ordenó Ruby a Sapphire con rudeza.
—Sí, lo haré porque tú me lo dices. —Le contestó la chica con sarcasmo, luego volvió a mirar a Steven. —Habla, estabas diciendo algo sobre el virus. Continúa.
Steven, con una sonrisa arrogante habló. Ruby hizo una mueca, Steven jamás había sido arrogante.
—El Virus, se apropia completamente del sistema nervioso central, pero simplemente se implanta en el cerebro, cada virus está conectado con los otros y se complementan entre ellos haciendo que cada individuo actué concorde a los otros virus.
—Como si fueran células. —Dedujo Sapphire. —Las células de un mismo órgano, están unidas entre ellas y tienen la misma información una que la otra y así.
Steven se vio complacido. —Por lo menos, veo que alguien si entiende los conceptos que doy.
Ruby frunció el ceño.
—No estoy para halagos. —Dijo Sapphire molesta.
Steven casi ríe.
—Todos los virus se conectan, pero a su vez, todos están conectados a un solo Virus.
Sapphire abrió los ojos. —La... ¿Célula madre?
—Podría ser definida así. —Asintió el mayor. —Pero se le diría mejor, el Virus D.
— ¿Cuál es ese Virus D? —Ruby se atrevió a preguntar.
—Sería muy sencillo si te lo dijera, ¿No es así? —Suspiró. —En resumidas cuentas, es eso a lo que venía, suerte con el resto.
Cuando Ruby vio que Steven se alejaba, simplemente logró enojarse.
— ¡Espera! ¡Steven no me has dicho nada importante!
Sapphire frunció el ceño, pues eso si le parecía importante.
— ¿No acabo de darte un gran aporte en tu investigación? —Preguntó Steven mirándole de reojo.
—No es la investigación, la cura o el virus lo que me importa. Es el repelente. —Dijo Ruby con seriedad. —Me dijiste claramente que esa cosa te estaba comiendo la cabeza. —Suspiró. —Steven, algo te está pasando, ¿No es así? Y es por culpa del repelente. Si no vienes con nosotros, te seguiré hasta que esté seguro de que es lo que te está pasando.
Steven sonrió de medio lado. Sapphire solo estaba confundida, estaba en mitad de una conversación de la que no estaba enterada.
—Pues no me dejas opción. —Dijo Steven con frialdad.
Apuntó con su pistola y disparó. La bala impactó en la pierna derecha del oji-rubí.
— ¡Ah!
— ¡Ruby! —Gritó Sapphire.
Ver la sangre del muchacho, su cara llena de dolor, la espalda del hombre de cabellos platinos alejarse... El olor de la pólvora. Todos esos factores dispararon en su cabeza un sentimiento que ya conocía con anterioridad: Rabia.
Disparó contra el agresor del chic. Logró darle a Steven en el brazo, después le disparó en la pierna y cuando estuvo por darle en la cabeza, Ruby le saltó encima, haciendo perder el tiro.
— ¡¿Pero qué demonios...?!
—Ni se te ocurra. —Le dijo Ruby con una mirada fría y fuerte.
Sapphire abrió los ojos, estuvo a punto de matar a una persona en mitad de su pánico. Sorprendida, soltó el arma como si ésta quemara, después, volteó a ver el lugar en el que se encontraba Steven, esperando verlo sangrar.
No, ya no estaba ahí, había desaparecido. El arrepentimiento inundó cada fibra del corazón salvaje de Sapphire, habría gritado histérica si no tuviera a Ruby sangrando en el suelo.
—Quédate quieto. —Le ordenó mientras se quitaba la pañoleta que tenía en la cabeza y tomaba una daga.
— ¿Qué vas a hacer? —Preguntó Ruby con la cara desfigurada por el dolor.
—Detener la hemorragia, imbécil. —Le contestó con dureza. —Y quitarte esta bala... Aprieta mi brazo para aguantar el dolor. —Le ordenó mientras tomaba bien la daga.
— ¡¿Estás demente?!
— ¡Estás perdiendo mucha sangre, puedes morir si no hago esto rápido! ¡Así que cierra la maldita boca y coopera!
Ruby obedeció, no estaba para seguir discutiendo con ella. Le agarró el brazo y cerró los ojos.
Sintió la daga de Sapphire desgarrarle la carne.
— ¡AAHHHHHHH! —Gritó de dolor.
Sapphire se mordió el labio inferior, estaba tratando de hacerlo lo más delicado posible, pero era imposible considerando que el muchacho tenía una bala en la pierna.
Ruby siguió lanzando desgarradores gritos de dolor mientras le apretaba el brazo con fuerza a la chica. Al final, ella logró sacar la bala y al hacerlo, puso inmediatamente el pañuelo en la herida.
—Cuando lleguemos al barco, te desinfectaré esto. —Dijo ella terminando el nudo.
Ruby, echando al demonio su higiene, se acostó en el suelo con la respiración agitada, la pierna le ardía como mil demonios y no quería saber cómo se sentiría cuando le desinfectaran.
—... ¿Quién era? —Preguntó Sapphire después de un largo rato.
Ruby se quedó callado, no quería hablar con ella, seguía enojado por haberle disparado a su mejor amigo. El silencio siguió, Ruby sabía que ella esperaba una respuesta y no se irían de allí hasta que se las diera.
—Steven Stone. —Dijo después de un momento. —Mi mejor amigo.
Sapphire miró a Ruby de reojo, él había desviado la mirada de la suya hacía ya rato. De nuevo, se sintió culpable.
—… Gracias. —Dijo la chica después de un momento, Ruby le miró consternado, ahora era ella la que desviaba la mirada. —Si no me hubieras detenido, probablemente lo habría matado.
—Sí, me fije en ello.
Una mirada asesina apareció. — ¿Sabes lo difícil que es hablar contigo? ¡Arg! Pon algo de seriedad en esto, ¡Estuve a punto de matar a una persona y tú simplemente dices "Si, me fijé en ello"! —Imitó la voz de Ruby con algo de rabia.
—Estoy hablando con seriedad, sí, me fijé que ibas a matar a Steven, ¿Por qué crees que te salté encima? —Preguntó Ruby rodando los ojos.
— ¡Eso fue lo que acabé de decir! —Parecía que Sapphire había perdido la poca paciencia que le quedaba, ahora, no solo se veía molesta, sino que también desesperada. —Maldición… —Se tomó la cabeza con ambas manos mientras cerraba fuertemente los ojos.
Por un segundo, Ruby la miró, estaba ocultando su cara con sus manos. Después, observó el brazo que había estado apretando, tenía las marcas de sus manos y algo de sangre en la marca de sus uñas.
Había apretado demasiado fuerte.
—Lo siento. —Dijo ella aun en su ataque de desesperación, mirando sus manos de la sangre de Ruby. —Yo no quería... ¡Demonios! ¡¿Por qué soy tan estúpida?! ¡Soy una maldita asesina!
Simplemente gritó y gritó con rabia, insultándose a sí misma y al mundo entero, Ruby, el que solo se limitó a verla, se preguntó si de verdad estaba tan arrepentida. Lo bueno de los gritos de Sapphire, era que estaba ahuyentado a los murciélagos.
—Oye. —Le llamó Ruby después de un momento. Ella, que seguía agarrándose la cabeza con fuerza le miró de reojo. —Steven estará bien, lo conozco, no morirá tan fácil.
Ella se mordió el labio inferior, como si estuviera por llorar, pero se entendía que lo último que haría sería llorar frente a Ruby. Se mordía el labio para dejar de gritar.
—... Me alegra. —Dijo al final, no sabía que más decir, desvió la mirada al frente un poco más aliviada, pero aún se veía el desespero en su mirada. —Nos debemos ir ya.
Al ver que Ruby no podría caminar bien, se puso a su altura y puso sus brazos hacia atrás.
El azabache no entendió. — ¿Que...?
—No llegaremos a ningún lado con tu pierna así... ¡Espabila! ¡No me pienso quedar toda la noche en esta posición!
No estaba para quejarse, puso sus brazos alrededor del cuello de la muchacha y le permitió cargarlo en su espalda.
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Tardaron mucho tiempo en salir de la cueva, después de todo, era demasiado laberíntica y ni siquiera Sapphire (la que seguía inmersa en su mundo) pudo identificar rápidamente la salida. Sin embargo, más o menos a las dos de la madrugada lograron salir.
Durante el camino, Ruby se preguntó si la muchacha estaba cansada de cargarlo, pero sus dudas desaparecieron cuando vio su rostro meditabundo, como si simplemente estuviera cargando una pluma. Su mirada se desvió al brazo, el mismo que había apretado, ahora había un gran moretón, las marcas de sus dedos y sangre seca.
Ahora era su turno de sentirse arrepentido.
—Lamento lo del brazo. —Se disculpó.
Ella se quedó callada un momento, como si no le hubiese escuchado o simplemente le ignoraba.
—Dije que lamento...
—Ya te oí. —Le cortó con brusquedad, luego suspiró de largo. —No tienes que disculparte, no me duele. Además, supongo que me lo merezco.
Ruby recordó entonces la actitud de Sapphire después de detenerla, justo cuando se dio cuenta que pudo haber matado a Steven.
—Es complicado. —Contestó ella.
—Entiendo que soy un extraño para ti. —Dijo él con tranquilidad. —Pero quiero saber el porqué de tus acciones, el día de mañana puedes matar a alguien, actuar como loca, suicidarte y jamás sabremos porqué actuaste así. —Cuando habló en plural, obviamente se refería a él y los otros dos compañeros de la chica. Sapphire mostró duda en su mirada. —Además, casi matas a mi mejor amigo.
— ¡Bien, bien! Te diré, pero cállate ya. —Dijo ella, sin soportar el cargo de consciencia. —Empezó hace seis meses... Cuando la invasión empezó. Había noticias sobre un virus en Ciudad Férrica, nada grave, dijeron, sin embargo empezó a llegar la milicia a todas partes de Hoenn. También, rodaban de vez en cuando noticias sobre la desaparición del hijo del alcalde de Ciudad Petalia, su desaparición y la expiración del virus hicieron que sospecharan de él.
—Oh...
—Si. Papá y yo vivíamos en Villa Raíz, antes del accidente... Un día, sencillamente me dio una escopeta y dijo que lo matara. —Tragó saliva, algo pálida. Ruby la miró con un poco de preocupación, iba a decirle que podía parar, que no necesitaba escuchar más, pero ella no le dejó ni abrir la boca. —Me negué, me negué y me negué, día a día me pedía que lo matara y yo siempre me negaba pensando que se trataba de un juego... Hasta que anunciaron la invasión zombi, todos en Villa Raíz fueron desalojados... Pero papá se negó a irse, yo no quería dejarlo allí solo... No podía. Así que me quedé con él...
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[Seis Meses Atrás]
[Villa Raíz]
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Sapphire vio como todos se iban, las puertas de su casa estaban cerradas, su padre estaba encerrado en su habitación y ella estaba en la cocina preparando un poco de té. Ese era el último día que tenían vigente para escapar, pero ella no se iría, se quedaría ahí, terminando ese té y luego iría a tratar de hablarle a su padre.
Hace mucho no hablaba con él.
Hacía ya tres días que se encerró en su habitación, no hablaba, solo le escuchaba gruñir de vez en cuando.
—De seguro está enfermo. —Dijo Sapphire preocupada.
Sirvió el té, lo puso en una bandeja y subió las escaleras. Pero subiéndolas, vio a su padre parado en el borde de éstas con una mirada sombría, con la piel pálida.
—Papá... ¿Estás bien? —Preguntó preocupada, a su parecer, necesitaba tomar algo de sol. — ... ¿Papá?
De repente, su padre le saltó encima, con la boca abierta y babeando, Sapphire, soltó un grito de espanto mientras soltaba la bandeja, mojando el vestido que traía y su cabello con el té caliente. Afortunadamente reaccionó a tiempo, logró esquivar el ataque del adulto.
— ¡Ah! —Gritó al sentir que el té le quemaba. Pero se alteró aún más cuando vio a su papá, en el suelo, mirándola con una expresión horrorosa, llena de hambre. —No...
Sapphire entendió entonces, que su padre estaba muerto, lo que tenía frente a ella era un cadáver, uno que tenía planeado comérsela.
Llena de miedo, salió corriendo de la casa, directamente al laboratorio, lugar donde trabajaba su padre. Entró corriendo buscando la escopeta que le había regalado, debía matarlo... Debía hacerlo, su papá sabía lo que ocurría y por eso le pidió que acabara con su vida.
— ¡No puedo! —Exclamó botando la escopeta al suelo, como si quemara.
No podía... Era su papá.
— ¡ARGG! —Se escuchó en la puerta.
El profesor Birch, había llegado, Sapphire volvió a sentirse presa del pánico, corrió a esconderse en algunas de las habitaciones de ése lugar, pero Birch fue más rápido que ella, le saltó encima haciéndole caer.
— ¡Ah! ¡Suéltame! —Gritó aterrada mientras forcejeaba con el adulto.
Pero él era más fuerte que ella. La baba le empezaba a salir de la boca y empapaba la parte superior del vestido de Sapphire. En un segundo, en un solo segundo, presa del pánico, agarró la escopeta que estaba a unos centímetros de ella y disparó.
Tuvo los ojos cerrados todo ese momento, incluso cuando disparó, no supo a qué o dónde apuntaba, por lo que se sintió extraña al ver que su padre dejaba de intentar morderla, incluso se preguntó por qué no había más baba cayendo a su vestido.
Abrió los ojos, el miedo y la culpa se dispararon en su corazón. La asquerosa imagen que jamás se quitaría de su cabeza, la que la seguiría por siempre.
—No... Papá... —Dijo en un susurro quebrado, tragó y temblorosa miró a sus manos, aún sostenía la escopeta. La botó a un lado aterrada, el impacto del suelo hizo que se disparara de nuevo, alertando a Sapphire y sacándola de su shock... Para entrar en uno nuevo. —No... No... No, no, no, no, no, no... ¡NO! ¡Papá! ¡Lo siento, no quise... NO QUISE...! —Tiroteos se escucharon desde afuera, la sangre empapó la falda del vestido de Sapphire, la que solo pudo soltar un grito cargado de horror. — ¡AHHHHHHHHHH!
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[Actualmente]
[Pueblo Azuliza; camino al barco]
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—La bala le traspasó el cráneo. De sien a sien. —Terminó de relatar, Ruby supo que las lágrimas era algo que estaba reteniendo, después de todo, empezó a temblar. —Estaba empapada de sangre, té, sudor, lágrimas y saliva. Me quedé llorando al lado del cadáver de papá hasta que me quedé dormida. Al día siguiente, me tuve que ir, el olor era insoportable. —Luego tomó una bocanada de aire, juntando todo el valor que tenía para poder continuar. —Me llevé la escopeta, pensé en buscar al grupo de rescate que había ido a desalojar el pueblo... Pero se habían ido, me quedé sola, en el maldito pueblo y con la maldita escopeta con la que maté a mi papá.
Ruby, el que había quedado callado todo el tiempo entendió. No era complicado, era doloroso, muy doloroso.
—Lo siento. —Se disculpó ella bajándolo, ya no le quedaban fuerzas para aguantar las lágrimas y cargar al muchacho al mismo tiempo. —Ya llegamos, ve con Wally para que desinfecte tu herida.
Sin mirarlo, subió al barco, corrió a su habitación y se encerró allí. Ruby la siguió, trató de abrir la puerta pero vio que Sapphire puso el seguro.
Ruby no la escuchó llorar, no le oyó sollozar, no escuchó un solo sonido. Solo el silencio, el sepulcral silencio que se cargaba con dolor y pena.
Se preguntó si Wally o Emerald sabían algo de lo que Sapphire le contó, aunque lo dudaba, experiencias como esas eran aquellas que no se narraban como si de un cuento o anécdota se tratase.
Culpa, culpa era lo que describiría bien lo que sintió Ruby en ese momento, culpa por su curiosidad, no supo por qué, si por lo general él era alguien enteramente egoísta. Pero, el simple recordar a Sapphire arrojando el arma con la que le disparó a Steven o el simple hecho de escuchar su voz en su mente diciendo "es complicado" le hacía cargar de culpa su mente.
Habría tocado, si no supiera que lo mejor era dejarla sola. Solo lo arruinaría más.
Caminó hasta el camarote de Wally, su pierna le ardía, pero no tanto como su conciencia, además de su duda.
¿Estaría bien Steven? ¿A dónde fue?... ¿Porque Sapphire no lloró?
Notas finales de capítulo: Cuenta la leyenda, que hace mucho, pero mucho tiempo, Ryuu tenía planeado actualizar este fic a diario, pero como es una incumplida lo actualiza semanalmente, hasta hay veces que solo lo actualiza una vez dos semanas. Los fans la odiaron, le pusieron sanción por diversión y murió. FIN
Ok no.
Pero en serio, ¡Perdón por la tardanza! T-T
Con suerte he podido actualizar Memorias... ¡Y me he fijado que no he respondido algunos reviews de capítulos anteriores! *se siente como mala persona*
Por eso, quiero agradecer a las siguientes personas:
Ravie- Por tu random, por leerme y apoyarme.
T.E Rowan- por recomendarme ver The walking dead.
Kim Ishida- Por tus corto comentario, pero cargado de ánimo.
Neytan- Porque es el que me ha ayudado en toda esta temática, porque no se nada de zombis. ^^U,
Oscaroso- Dia, a mi gemelo por leer y por animarme w
DarkCharizian- Por concordar conmigo en algunas cosas con respecto a Ruby xD
Nade91- Por leerme, por tus hermosos comentarios, por emocionarte con Sapph, por leer memorias, por molestarte en dejar review como guest... ¡DIOS! Muchas gracias! XD
goldhibiki 140 (Hibiki)- Por leerme, y por amar a Wally tanto como yo (?)
AkitaCami02- Por interesarse en mi fic, por comentar... ¡Por hacerme reir! XDDD... Y sip, si hay cura ^^
Kotomi-Walker- Por comprenderme, por dar sus opiniones y por ser la primera en leer este cap w
Rex the Machine- Porque a pesar de no ser muy fan de los zombis, lees mi fic y te gusta. ¡MUCHAS GRACIAS!
Ok... Yo no me acuerdo si les contesté a todos sus reviews... Por eso hice esto ^^U *memoria de Bidoof* les agradezco a todos por leer, incluyendo a los lectores sinlenciosos, me gusta mucho cuando me dan críticas y aportes. ¡Gracias por leer!
