El tiempo es una medida imaginaria

Así tal y como les digo en el título, el tiempo no es más que una maldita medida imaginaria, cuando estamos disfrutando se pasa rapidísimo, casi como el conejo blanco de Alicia en el país de la maravillas pero cuando estamos sufriendo, cuando queremos que todo acabe el muy infeliz pareciera pedirle permiso a un pie para mover el otro (claro eso si el tiempo fuese una persona) me gusta imaginarlo así, perezoso y malvado. ¡Se regocija al vernos sufrir!

Eso estaba pensando cuando por fin llegamos al distrito más cercano a la muralla que repentinamente había sido traspasada, todos bajaron de la carreta y yo me quede un momento más en ella, viendo a toda esa gente intentando huir hacia los distritos interiores. En realidad yo no tenía necesidad de viajar en carreta, ni caballo ni lo que fuere pero lo hacía para poder de alguna forma u otra aferrarme a mi humanidad con uñas y dientes, porque desde el día en que Annie acabó conmigo no hago otra cosa que volverme más y más voluble, transparente, extraña, diferente y yo solo quiero ser humana. No quiero saber lo que los demás piensan, ni poder ir de acá para allá prescindiendo de paredes y puertas. Solo quiero sentirme lo más viva posible.

Pero volvamos a lo que nos convoca. Levi bajó de la carreta de un salto apenas esta se detuvo y arrastró al pastor Nick con él. Levi y Hanji lo mantenían como una especie de rehén luego del episodio de la cristalización de Annie y todo eso que ya les conté… o tal vez no, pero ya no tiene caso volver sobre ello.

En cuanto los pies de mi Sargento tocaron el piso Mikasa se apresuró a tomarlo con fuerza bajo el brazo con la finalidad de evitar que Levi callera soportando todo su peso sobre la pierna mala. Solo yo pude notarlo, la pelinegra era rápida, a decir verdad lo era demasiado. Para cuando Levi volteó a verla, Mikasa ya lo había liberado de su agarre pero antes de centrar su atención en otra cosa le dedicó una mirada de reproche en la que se leía claramente "ten más cuidado".

Así era siempre, uno de los dos cometía alguna "imprudencia" aunque fuese insignificante y el otro se apresuraba a resolverla con naturalidad. Como si fuesen una sola persona que se encarga de enmendar sus propios errores. Cuando Mikasa se arriesgaba demás por Eren, mi sargento aparecía como por arte de magia a su lado para socorrerla o advertirle con una simple mirada que se dejara de pendejadas y volviera a lo suyo.

Cuando Levi forzaba demasiado su pierna y fingía normalidad con tanta maestría que todo el mundo se lo creía, Mikasa era la única en notar la pequeña vena inflamada en la frente de Levi que le indicaba que le dolía y luego de verlo encerrarse en su oficina aparecía con un té negro y un ungüento de hiervas para menguar el dolor. Él se negaba, pero ella lo convencía con el té y un par de sermones ensayados y repetidos.

Nada más mi sargento aparecía, la mente de Mikasa dedicaba toda una sección de su atención para él, no era apropósito simplemente un porcentaje de sus sentidos estaban condicionados para prestarle a él toda su atención. De hecho si me encontraba muy cerca de ella cuando Levi aparecía solía saltar involuntariamente en mi lugar solo por el brillante destello que emitía la parte del cerebro de Mikasa que era para él.

No era como cuando estaba cerca de Eren, porque su corazón no latía más rápido ni se le contraía el pecho por la angustia, no le sudaban las manos ni se ponía en guardia contra todo peligro que pudiese afectarlo. Era diferente ¡todo lo contrario! Como si la sola presencia de mi sargento le indicara a la chica que estaba a salvo, que todos lo estaban, menos él, Levi. Porque él cuidaba de todos excepto de él mismo.

En la mente de Mikasa, Eren estaba en peligro frente a todo, Levi solo corría peligro frente a el mismo. Por eso se apresuraba a seguirlo cuando se retiraba iracundo de alguna discusión, o acudía silenciosamente a su lado cuando lo veía demasiado abstraído mirando la luna. O se preocupaba cuando encontraba la ventana de la habitación del sargento abierta en la noche, porque eso quería decir que estaba ahí, solo, pensando demasiado, haciéndose daño a si mismo de una forma invisible y silenciosa.

Se conocían tan bien que me provocaban una envidia terrible, además de jaqueca, nauseas, desmayos y desvanecimientos continuos a los que terminé por acostumbrarme. El único consuelo que me quedaba era tan básico que hoy me parece absurdo. El lazo que los unía no era otra cosa que una amistad y no pasaría de eso. Ilusa. De todos modos eran amigos y esta una vez llegaron a reconocerlo.

-¿necesitas que te haga compañía?- preguntó Levi ese día luego de entrar en la habitación de Mikasa sin tocar. Yo silencié mis berrinches y mis por dioses en parte para escuchar y en parte por las terribles nauseas que me acometieron en ese momento.

Capte vagas imágenes en la mente de Levi que justificaban su presencia allí. Al igual que yo y como era de esperarse había visto a Mikasa alcanzar a Eren por el brazo en el pasillo y todos sabíamos que no podía salir nada bueno de eso.

La rubia y la castaña que dormían con Mikasa no estaban en el cuarto cuando Levi irrumpió en el con cara de nada pero la mente preocupada de todo.

Recuerdo que la vi hacer un espacio junto a ella y esperar sentada en la cama con las piernas flectadas y semi-abiertas viendo fijamente las sabanas que se arrugaban bajo su cuerpo. No hacía falta que dijera nada para que Levi entendiera que quería, no no quería, necesitaba que él le hiciese compañía, que la abrazara y le dijera sin palabras que todo iba a estar bien.

-¿qué piensas?- le preguntó Levi a la chica luego de observarla a través de la oscuridad por un momento.

-en esto- contestó ella apuntándose a ella y a Levi al mismo tiempo con un solo dedo, dibujando un círculo en el aire- creo que… de alguna forma has resultado ser un buen amigo.

Levi tosió y la miró de soslayó levantando una comisura de su labio. No hablaron más.

Eran amigos. Aunque en ese momento Levi pensó que en realidad no consideraba a Mikasa una amiga sino más bien algo así como una extensión de sí mismo fuera de su cuerpo, porque ella siempre estaba ahí, a donde quiera que mirase y en lo que fuera que pensase.

Y ahora estaban ahí de vuelta otra vez a arriesgar sus vidas, una última mirada de soslayo para despedirse y cada uno devuelta a lo suyo. "suerte" pensaron al mismo tiempo. Levi y el Pastor desaparecieron entre la gente y Mikasa y los demás se subieron a otras carretas y partieron al lugar de la muralla donde se habían visto lo titanes y se suponía habría una brecha.

Y yo me quedé allí pensando en la inmortalidad del cangrejo, intentando decidir que habría hecho de estar viva… "seguramente habría ido con Mikasa y los demás" porque si, desde hacía tiempo que la pelinegra se había convertido en mi otro centro de gravedad, si quería sentirme bien y no podía estar con Levi por uno u otro motivo era más que seguro que mis pies me llevarían directamente hasta donde estaba la pelinegra.

Estaba tan contenta con su amistad (porque supuestamente no pasaría de eso) que no me di cuenta cuando comencé a sentir un tremendo cariño por esa niña ruda. Es que desde fuera se ve tan fría, tan dura, pero cuando la conoces tan bien como yo es imposible no quererla.

La misión fue algo… desastroso. Resultó ser que Ymir esa niña alta de pecas ¡También era un titán! Pero eso no es todo Reiner y Berthold no se quedaron atrás y resultaron ser nada más y nada menos que el titán acorazado y el colosal respectivamente, intentaron secuestrar a Eren y Cristha, la rubia, que realmente resultó llamarse Historia y ser de la realeza. ¡Uf todo mundo guarda secretos!

Murieron muchos soldados, Mikasa y los demás resultaron muy heridos, sobre todo ella, y Erwin… el comandante perdió un brazo en la misión. Hanji logró detener la hemorragia pero puedo decir de buena fuente que él estuvo a punto de morir. Recuerdo haberme arrodillado a su lado y clamado a todo lo divino para que siguiera con vida. En mi desesperación por mantenerlo en el mundo de los vivos presione mis palmas contra su pecho para evitar –según yo- que el alma se le saliese del cuerpo.

Levi llegó cuando ya todo había acabado, su pierna mala aun lo mantenía fuera de combate y al ver a Erwin ya siendo atendido su preocupación principal fue Mikasa. La pobre tenía varias costillas rotas, la cabeza magullada y para colmo de colmos el corazón roto en millones de brillantes y picudos pedacitos. No bastaba con que raptaran a Eren, con que estuvieran a punto de morir, no le bastó que apareciese el maldito Titán que devoró a la madre de Eren, no, a Mikasa no le basto con todo eso y terminó por declararse a Eren en medio de la batalla, cuando ya lo creía todo perdido. ¿El resultado? El chico desestimó su amor relegándolo a un mero amor familiar, de hermanos.

Me acerque lo que más pude a la pelinegra incluso antes de que Levi pudiese alcanzarla. Estaba tendida de espaldas en el piso, en lo alto de la muralla, con ambas rodillas alzadas, un brazo sobre el rostro y la otra sosteniendo la herida en la zona de las costillas. Estaba mal físicamente pero su mente estaba aún peor. Me apoyé sobre mis rodillas y mis manos para poder quedar parcialmente sobre ella sin tocarla y acerque mi frente a la suya por sobre el brazo que la protegía del sol.

Eren, Eren, Eren… no soy lo suficientemente buena. Eren cuidado. Eren Te amo. Eren no me dejes. ¡Eren!

De pronto recuerdos de su vida junto al joven Jeager comenzaron a azotar contra mi mente con tanta fuerza que me obligaban a ejercer presión para no alejarme de ella. Su dolor era demasiado fuerte, sus sentimientos eran demasiado potentes, tanto que los podía sentir como empujones en mi cuerpo, que intentaban alejarme de ella para darle privacidad. ¡Como un mecanismo de defensa! Entonces algo cambió.

Levi

Lo sentí como una patada en el rostro, como si seis manos me hubiesen empujando de una sola veces hacia atrás y caí de bruces al suelo, quedé sentada a un costado de Mikasa y vi a Levi acuclillarse frente a mí, viéndola a ella, con una expresión tan angustiante que me provocó un mareo terrible.

Me recosté sobre el piso y mire el cielo con los ojos bien abiertos, la luz no me molestaba, después de todo mis iris no son reales, pero aun así los ojos me escocían, era el llanto sin lágrimas que me acometía en ese momento. Rodé sobre uno de mis costados y los observé.

Levi la había ayudado a incorporarse y ahora ella yacía sentada en el lugar con la espalda apoyada sobre el brazo derecho de mi sargento. No hablaban pero él la regañaba con la mirada.

Mikasa me expulsó de su mente con tanta fuerza que me dejó sin fuerzas para intentar escuchar lo que pensaban en ese momento, me dejo sin energías para hacer lo que fuere. Solo podía verlos allí a un metro de mí. De alguna forma, ella había advertido la presencia de mi sargento y le había acometido una emoción tan potente que fue capaz de expulsarme y bloquearme la entrada a sus pensamientos. Me sentía exhausta, desvanecida, luego me dormí.

Cuando desperté estábamos en el lugar diferente, Mikasa, el sargento y yo. Ella recostada en un camastro de sábanas blancas con el torso y la cabeza vendados, cubierta de una extraña luz rojiza que se colaba por la ventana otorgándole un aspecto terriblemente demacrado. El sargento dormitaba sentado sobre una sillita de madera, inclinado levemente hacia atrás con la cabeza apoyada en la pared y los brazos cruzados sobre el pecho. Yo… tuve el despertar más maravilloso que pude haber soñado alguna vez, resultó ser que dormía plácidamente sentada parcialmente en el piso, con la cabeza y brazos apoyados en el regazo de mi sargento.

Me sonrojé o lo habría hecho de haber podido. Quise prolongar lo más posible este momento y volví a cerrar los ojos y acomode mi cabeza en la cuna que formaban mis brazos sobre sus piernas. Entonces una alarma dentro de la cabeza de Levi despertó de un salto.

Me enderecé y vi como él se acomodaba en la silla, observó a Mikasa unos segundos en silencio.

-¿porque finges dormir?- preguntó alzando una ceja. En un principio no entendí pero luego percibí la mente de la chica atenta a todo cuanto pasaba su alrededor. Resultó ser que ella llevaba tiempo despierta intentado parecer dormida o en su defecto dormitando en el lugar y de pronto por un leve movimiento de su mano derecha Levi la había descubierto.

-no quería despertarte- masculló Mikasa al tiempo que habría los ojos y ladeaba un poco la cabeza- ¿Cómo esta él?- obviamente se refería a Eren. Mire a Levi e inspeccione su mente minuciosamente buscando aunque fuese algún atisbo de molestia por la pregunta. Nada.

-Bien- contesto cortante- Hanji dice que ya puedes irte de aquí- continuó cambiando el tema pero con la misma cara de pocos amigos.

-Lo sé- contestó Mikasa, y vi en su mente que ella había estado despierta cuando la teniente Hanji lo dijo- y también dijo que tú debes descansar- añadió apuntándolo con el dedo.

Levi apartó la mirada e hizo un gesto de desinterés aun con la expresión dura- ella no puede darme órdenes.

-necio- soltó la pelinegra al tiempo que intentaba enderezarse en el camastro. Levi se inclinó hacia adelante con naturalidad y le ofreció una mano que ella tomó sin pensarlo, como si ese apoyo extra siempre hubiese estado entre sus planes. Como si todos sus movimientos no hubiesen tenido como propósito sentarse sino alcanzar esa mano.

Me estremecí, estaban demasiado conectados, ni siquiera yo podía leer tan rápido los pensamientos de la gente, era raro pero infinitamente interesante. ¿Cómo y dónde se consigue un lazo así? Porque quiero uno de inmediato.

Y los días que siguieron las cosas no fueron mucho más normales. Algunos días después nos encontrábamos en el comedor, bueno ellos y como yo "estaba" donde ellos estuviesen… ya saben. Levi se sentó a comer junto a su escuadrón en la cabecera de la mesa a un costado de Mikasa. Ubicado entre ella y Armin. La chica conversaba animadamente con su amigo rubio de algún tema que a Levi no parecía importarle demasiado, hablaban sobre Eren y los últimos experimentos, por supuesto el chico titán no se encontraba en la mesa.

El sargento no había empezado a comer pues le faltaba uno de sus cubiertos, resultaba que alguien (Armin) había tomado el tenedor de Levi por casualidad. El sargento sin haberse enterado buscaba disimuladamente su cubierto faltante a la orillas de su plato. Entonces Mikasa sin dejar ni un segundo de prestarle atención a su amigo y sin haberle echado un vistazo a Levi en ningún momento, estiró el brazo tomó el tenedor y se lo paso a Levi con tanta naturalidad que ni siquiera Armin se percató de lo sucedido. El sargento recibió el tenedor y tal y como si el mismo lo hubiese encontrado sin ayuda de nadie y se dispuso a comer en silencio.

Espeluznante. Me estremecí y luego medité un segundo por qué esta extraña conexión entre ambos no me hacía perder la cabeza ni la densidad como si lo hacían otras cosas más insignificantes. ¿Me estaría acostumbrando?

No… definitivamente no creo que eso es algo a lo que nunca me voy a acostumbrar, aun hoy cuando los veo hacer cosas así no puedo evitar sorprenderme.

Pero lo más relevante de ese tiempo fue la semana entrante, cuando la herida del comandante Erwin se infectó y tuvo que ser atendido de urgencia no solo por Hanji sino por una flota entera de doctores de la milicia. Estaba grave, creo que vi a Levi pasearse durante horas de un lado a otro fuera del edificio donde lo habían llevado. Se negaba a entrar pero también se negaba rotundamente a irse. Y yo estaba ahí con él, y a unos metros de nosotros, sentada a un costado del camino estaba Mikasa. Mirándolo o más bien vigilándolo.

-¿Qué haces?- le preguntó de pronto la chica cuando lo vio pasar cerca de ella por décima vez.

-No sé.

¿Está triste que no vez cariño?

Entonces la mente de Mikasa tomó su curso anterior, divagando sobre la actitud de Levi y su relación con el comandante, eren muy amigos, hasta algunas veces había visto al comandante regañar a Levi y a este último obedecer "casi" sin oponer resistencia. Debía ser muy importante para él.

-¿Lo quieres mucho?- preguntó soltando lo primero que se le vino a la cabeza.

Levi detuvo sus pasos frente a ella y la miró con la cabeza ladeada. Yo me mantuve tranquila y me senté a un lado de la chica. Se me hacía completamente imposible penetrar la mente de Levi, era un lio por donde quiera que mirase.

-lo estimo bastante.

-¿Cómo a mí?- preguntó luego de asentir una vez.

-no, no como a ti- respondió Levi meneando la cabeza- no así.

-¿Cómo yo quiero a Eren?

-no estoy enamorado de él si eso quieres saber- contestó Levi. Yo solté una amarga carcajada.

-solo intento comprender-respondió la chica frunciendo el ceño.

Es lo único que le queda.

No hubo ninguna respuesta por parte de Levi, solo se quedó parado allí viéndola en silencio. Como un espectacular reflejo de su mente, vacía y callada como si todo aquello que lo atormentaba hasta hace algún momento se hubiese desvanecido de pronto.

-volvamos al cuartel… la teniente Zoe está allí y cuidará bien de él.

-bien- respondió él al tiempo que estiraba una mano y le ayudaba a pararse, como si ella no pudiese hacerlo sola, aunque bueno, aún estaba herida.

Un soldado en una carreta esperaba por ellos y ni bien ambos estuvieron sentados el chico inició su rápida pero cuidadosa marcha. Fue un viaje silencioso a excepción de las órdenes que cada cierto rato soltaba Levi al muchacho. Mikasa iba sentada frente al sargento con los codos apoyados en los muslos y el cuerpo inclinado hacia adelante. Tensa. Intentado evitar que el golpeteo de las ruedas contra la tierra y piedras se sintiera directo sobre sus magulladas costillas.

Y yo iba allí abrazándola, en un vano intento por ayudarla a mantener el equilibrio con el trasero levemente despegado del asiento. Las piernas debían estar quemándole por el esfuerzo, como cuando nos obligaban hacer cinco sesiones de cien sentadillas seguidas y luego de eso no era capaz ni de caminar a la duchas. Así.

-ve más lento- ordenó Levi y el chico obedeció de inmediato. Mikasa se lo agradeció mentalmente pero no dijo ni hiso nada para demostrarlo. De todas formas Levi sabía que ella se lo agradecía.

Al llegar al cuartel ambos subieron las escaleras, Mikasa tomó la derecha hacía la habitación de sus amigos y Levi siguió su camino a su propia habitación. Al llegar lo vi coger una toalla y un pequeño trozo de ese picante jabón que fabricaban ellos mismos de yerbas y malezas. Y se adentró en el baño.

Me moría de ganas de echar un vistazo a su cuerpo desnudo pero era incorrecto. Ni en todos mis años de vida había si quiera pensado hacer algo como eso. ¿Pero ahora que repercusión podría tener? Respiré profundo.

Talvez no deba hacerlo. Pensé cuando ya me encontraba al interior del baño parada a un costado de donde debería estar el inodoro, con los ojos cerrados. Me costó casi cinco minutos el convencerme de que los muertos no pueden faltar a ninguna regla moral sin importar lo que hagan… porque están muertos. Y que ningún castigo divino caería sobre mí por echar un vistazo al hombre que se duchaba frente a mí. Fue difícil pero escuetamente logré convencer a mis sentidos de hacerlo o al menos logre engañarme sobre el grado de convicción que había alcanzado.

En último momento me sacudí para –según yo- terminar de alejar el yugo de los prejuicios sobre el cuerpo desnudo. Como si fuese el último paso para mi liberación de la sumisión femenina, de lo muertos claro. Conté hasta tres y abrí los ojos sin darme tiempo de pensármelo mejor.

Al principio me costó trabajo encontrarlo en medio de todo el vapor, divisé el pequeño fogón bajo el barril, dispuesto allí para calentar el agua para el baño. Sobre eso se encontrada una base de hierro grueso donde descansaba el gran barril que ocupaba Levi para asearse. Era más amplio que alto, uno de esos en los que alguna vez habían traído las provisiones, los cuales eran lo suficientemente pesados como para tener que transportarlos en una carreta para solo uno de ellos.

Entonces lo vi, yacía dentro del agua. Con la cabeza apoyada en uno de los costados del barril, mirando fijamente algún punto del techo. Las hebras mojadas de su cabello negro resbalaban fuera del recipiente goteando sobre el piso, con un suave e hipnotizaste tintinear.

Desde mi posición solo alcanzaba a ver su cabeza, sus ante brazos que descansaban uno a cada lado hacía afuera y uno de sus pies que se asomaba apoyado al otro extremo del barril, quise leer su mente pero mis sentidos no respondían, estaba totalmente entregada al placer de verlo y saberlo desnudo allí ante mí.

Di un paso hacia atrás y golpee mi espalda con la puerta. Generalmente puedo evitar ese tipo de cosas, pues mi densidad me permite obviarlas y atravesarlas como si no estuvieran allí, únicamente cuando tenía la férrea intención de tomar, mover o apoyarme sobre algo lo hacía, aunque me costaba un poco más de esfuerzo. Esta vez fallé.

La puerta emitió un leve crujido sacando a Levi de su trance. Se enderezó aun en el agua y miró hacia mí. Aunque no me viera, ahí estaba yo, con las mejillas ardiéndome y el corazón desbocado intentado salírseme del pecho.

Tonta… tonta, tonta, tonta.

Le vi arquear una ceja y luego de un segundo más estudiando la puerta soltó un largo suspiro.

-está aquí- pensó. No tuve la intención de leer sus pensamientos simplemente llegaron a mi como si él lo hubiese dicho en voz alta, y tal vez lo hizo… no lo sé. Pero ¿Quién estaba ahí? ¿Dónde? De pronto perdí el aliento ¿se refería a mí? ¿Sabía él de alguna manera que yo estaba ahí de pie junto a su puerta espiándolo?

Sentí mi timidez brotar desde las entrañas e instalarse en lo más alto de mis razonamientos. No importaba lo muerta que estuviese no podía superar ese estúpido sentimiento de pudor y vergüenza que se sentía al ser descubierto prácticamente con las manos en la masa. ¿Pero no era esto lo que había estado esperando? Que él me notara, que supiera que siempre estoy con él. Incluso cuando estaba viva lo había ansiado aun con más ganas. Pero no, no podía ser no ahora.

Estaba al borde del ataque de pánico cuando Levi se puso abruptamente de pie dentro del barril. Lo primero que vi fueron sus gruesos y musculosos hombros, luego sus brazos un lado de su abdomen, luego se volteó para alcanzar la toalla que esperaba colgada al otro extremo del barril. Quedó de pie, de espaldas hacía mí.

Quise cerrar los ojos, largarme. Pero no….- ¡MUEVANSE! -Le ordené a mis piernas pero no hubo respuesta. En vez de eso me quede allí. Vi como por su ancha espalda resbalaban pequeñas y juguetonas gotas de agua, que se movían como jugando a pillarse, una tras otra chocando y resbalando por su brillante piel nacarada. La luz de las velas reflejadas en el agua hacía maravillas contra su piel, contra sus piernas, sus nalgas fuertes y redondas pero muy masculinas.

Cogí aire por la boca y sentí como si llevase siglos sin respirar. El oxígeno se me hiso pesado y caliente como si de golpe alguien le hubiese aumentado veinte grados a mi termostato interior.

Se enrolló la toalla en la cintura y volteó a ver la puerta nuevamente. Otra vez me paralicé.

Pasó las piernas por sobre la orilla del barril, afirmándose fuertemente de uno de los costados para evitar resbalar en el piso y así como estaba salió del pequeño cuarto de baño. Eché un vistazo a través de la puerta abierta y pude ver a Mikasa sentada en la cama de Levi sin botas y aun con los pies colgando fuera del colchón.

¡Oh!. Sentí una débil punzada de decepción cuando me percaté de que Levi se refería a ella cuando pensó lo que pensó. ¿Pero cómo si ni siquiera yo fui capaz de sentirla entrar?

Se miraron un segundo en silencio, tan ajenos a mí como siempre.

-necesito entender- soltó ella.

-¿el qué?

-porqué lo quieres…

-tendría que contarte la triste y aburrida historia de mi vida- respondió mi sargento mientras buscaba su ropa de dormir entre camisas y chaquetas de la legión. El bichito de la curiosidad me pico fuerte y me entregue por completo a su veneno, animé mi expresión y me arrodille sobre el colchón justo atrás de Mikasa.

-¿puede ser ahora? ¿Puedo quedarme esta noche contigo?- preguntó la chica, no pude ver su expresión solo la leve inclinación de su cabeza sobre su hombro derecho.

Si… por favor! – solté ansiosa.

-¿no tienes nada mejor que hacer? Como dormir por ejemplo…

-No y no tengo ganas.

Levi suspiró, se puso unos pantaloncillos cortos de tela delgada color gris y dejo caer la toalla al suelo, solo para después cogerla y colgarla en una silla cercana. Su torso continuó desnudo. Mikasa no parecía ni un poco incómoda con eso.

-bien, tu ganas… métete en la cama.

Chillé de emoción y me trasladé hasta la silla donde Levi había colgado su toalla viendo como Mikasa se quitaba la chaqueta con cuidado y se metía entre las sabanas. Sonreí parecía una niña pequeña observando como Levi se encaramaba en la cama hasta llegar a su lado.

Yo solo esperaba que el tiempo se nos hiciese lo suficientemente largo esa noche, quería saberlo todo, escuchar esa historia tanto me intrigaba desde sus propios labios, pero el tiempo es traicionero y cuanto más lo anhelas más rápido se va. Como si temiese que lo gastasen. Pero esa noche debía ser eterna. Estaba tan a gusto allí con los brazos y la cabeza apoyadas en la húmeda toalla viéndolos sentados uno al lado del otro en la cama. Como si fuesen viejos amigos. Se me podría haber ido la vida allí. Bueno si aún la tuviera.

-te escucho- dijo Mikasa.


Lo sé me demoré siglos jajaj que novedad... pero estos ultimos días publique un one shot "Cartas para mikasa"... una carta de cumpleaños de Levi a michosa en el grupo rivamika y luego ahora actualizo... talves eso compense todo el tiempo que pase de vaga para variar!

bien varias cosas que comentar. las frases o palabras en cursiva son cosas que dijo petra en el momento que esta relatando. las cuales obviamente nadie escucha.

Levi y mikasa no tienen una relación de pareja por lo que en las noches que ella se queda con él o él con ella no pasa absolutamente nada! de connotación sexual...recordemos que hasta ahora solo se dieron un beso que no significó nada amoroso para ninguno de los dos, la única que sigue pegada y sentida por ese beso es petra.

Petra aun se siente mal (fisicamente) cuando Levi y Mikasa estan juntos solo que ahora no es con tanta intensidad, eso se debe a que esta aprendiendo de alguna forma a controlarlo.

y Bien en realidad creo que todo lo que explique se puede comprender en la historia pero nunca esta demas una aclaración jajaja les mando muchos muchos muchos besos y espero poder actualizar aunque sea una vez mas antes de volver a la universidad -.- malditaaa y puta universidad como te odio... yo quiero ser como phines y ferb y vivir en un esterno verano para siempre!

ah! no querida dejar pasar a la oportunidad para comentarles que me tiene tristemente decepcionada la actitud de la gente que denuncia los contenidos de la pagina rivamika y de las personas que pertenecen a ella... si no le gusta el hard NO LO VEA y si no le gusta el rivamika pues NO SE UNA A GRUPOS RIVAMIKA... ¿fácil no? les mando un besos a todas y todos los rivamikenses y perdon por dar la lata... esque simplemente me sacó de quicio la situación.

Les mando muchos besos y abrazos y nosé que más... nos leemos en cuanto termine de escribir el otro cap! jajaj este me tomó mucho tiempo! creo que borré muchas veces. AH! lo olvidaba gracias por sus reviews me hacen muy felizzzzz! y me animan a seguir con más dedicación. Aunque sea una bruta y muchas veces no los responda... de verdad mucha mucha gracias.