Title: Show me your bones.
Rating: NC-18
Pairing: Ivan Braginski y Gilbert Beilschmidt
Capitulo 4 –Dulce lengua
Hetalia de Hidekaz Himaruya no me pertenece, escribo con fines de entretenimiento y ocio
Aclaro que he cambiado de sexo a algunos personajes para tener reacciones más interesantes
Petia – Ucrania (Katyusha, como muchos la llaman)
Nicolás – Natasha (Bielorrusia)
-¡Oye! despierta Ruso- Sus delgados dedos tocaron el grueso abrigo color beige-¡Iván!..-Lo llamó una vez más, sin obtener respuesta alguna. Frunció el ceño, pensando en qué hacer para despertarlo o bien salir de ese cubículo sin que se diera cuenta.
El Tren rumbo a Moscú estaba detenido en medio de un pueblo perdido, en donde la nieve cubría más de 30 cm de alto, y la temperatura estaba bajando al grado de que en el termómetro viejo y algo oxidado de la puerta principal del vagón, marcaba -6.
Pretendía bajar y dar una vuelta por la estación, pero el espantoso clima lo hizo regresarse a la cabina que compartía con el desmesurado joven, dormido, con los brazos cruzados sobre su pecho y la cabeza recargada en el marco de la ventana.
-mmm...-Repasó con la mirada el lugar, esperando encontrar algo interesante que hacer, respecto al tiempo que tendría que esperar para que el tren, bien llegara a otra estación o llegaran a su destino final. La cabina era medianamente grande, de color rojizo con dorado, las paredes estaban tapizadas de una especie de tela satinada negra con figuras en dorado. Algo acogedor, podría decirse...
-Tengo frío...-Musitó a sí mismo tan bajo. Se acurrucó mejor en su asiento, opuesto al del otro. Pensó si realmente estaban tan lejos aún de llegar a la ciudad principal, llevaban cerca de dos días andando, realmente no podía ya estar tan lejos a pesar del clima.
Comenzó a preocuparse y, no era que el tiempo le comiera las ideas, simplemente era el sentimiento de continuar su viaje permanente a Moscú. Pensó en su hermano, seguro ya estaba buscándolo, si es que su "novia" no le había comentado algo o, en dado caso, sus amigos. Repasó la mala idea de no comunicar su viaje.
Resbaló su mirada al joven dormido, encogido en aquel asiento pequeño, parecía cómodo a pesar de todo el movimiento y ruido de la maquinaria al andar, se le ocurrió que tal vez este viajaba mucho o tenía un sueño rotundamente pesado en comparación de su persona que apenas y logró pegar las pestañas no más de 3 horas, para despertar por el bullicio de niños corriendo en el pasillo.
Repasó una vez más la cara blanquecina. No tenía gran cosa que hacer más que ver el paisaje detenido o la cara del Iván; Atractivo y pasible como un niño descansando, a diferencia de que no era un niño sino un joven adulto de quizá 25 años, no sabía su edad, ni nada de él concretamente. Sintió intriga, acaso ese joven era alguien importante en su país, o estaba casado con hijos, inmediatamente negó al ver su manos desnudas descansar sobre sus mismo brazos, ningún anillo en aquellos dedos largos y gruesos que habían estado dentro de él.
Su cara se sonrojó –Demonios...-Cerró sus ojos para intentar recordar esos gruesos dedos dentro, era excitante el solo pensarlo, lo supo porque sus dientes comenzaron a morder su labio inferior, suprimiendo con un leve dolor ese recuerdo.
-¿Por qué se detuvo...?-Murmuro Iván detrás de la bufanda que ocultaba sus labios rosas.
-¿Que!- Se avergonzó Gilbert, levantando sus parpados ante la sorpresa.
-¿Por qué se detuvo el tren?-Pregunto nuevamente el ruso, saliendo del pesado sueño que lo aprisionaba en sus brazos.
Afortunadamente había escuchado mal. Abrió la boca intentando contestar la pregunta, pero un hombre apuesto con traje negro de servicio interrumpió el lugar, adentrando medio cuerpo , y con voz serena comunicó que la marcha se detendría por algunos momentos hasta que se solucionara el problema, salió y continuo con su misión a la cámara siguiente.
-Mierda...-Maldijo Gilbert en cuanto el hombre dejo el lugar. Se acomodó desganado sobre el asiento de terciopelo rojo escarlata que se asemejaba a un terso diván. Enfrio sus ideas y meditó , podría ser una peor situación ;metido en un vagón de público , tumultuoso y fríos con desconocido, enfermo o niños gritones.
-Tch..-Chasqueó pensando que no estaba en un lugar verdaderamente malo, no había pagado por el viaje, de eso se había encargado Iván al pagar dos viajes a Moscú en primera clase con cabina individual.
-¿Tienes frío?- Pregunto notando como Gilbert se frotaba con timidez los brazos; de arriba, abajo, arriba ,abajo en un movimiento monójó sus orbes en las manos blancas del chico, solo unos segundos después de despertar de un sueño pesado que lo mantenía quieto desde hace varias estaciones.
El albino aparentaba estar sumamente molesto o incomodo por alguna razón, esperaba con todo su ser no ser "él" esa razón. Intentaba hacerlo todo bien; compró los boletos de primera clase, llevó y acomodó las maletas de Gilbert, a pesar de ser tremendamente pesadas. Intentó hacer todo lo posible para agradarle, era una reacción desconocida en su persona, no es que no fuera amable, pero había algo en ese joven que no lo mantenía tranquilo, visiblemente le gustaba : Joven, alto, para casi cualquier mujer, para el era simplemente unos centímetros mas bajo, gozaba de un buen cuerpo , no marcado pero si atractivo , con el que la mayoría quisiera llegar a la cama, y el no era la excepción. Era un hombre que gustaba de otros, las mujeres no eran suficiente, y Gilbert era un hombre, un hombre que creía llenaba suficiente aquel vació. Su mente y cuerpo luchaban una dura batalla , en la cual debían vencer a su urgente deseo.
Sus manos, en especial esos dedos suyos gruesos y toscos, unos dedos de Cellista , de músico, aquellos dedos con los que experimentaba muchos de los placeres de la vida , aquellos dedos invadieron una zona , aventurados, torpes y embriagados de alcohol tocaron el cuerpo de Bielschmidt ; llegando a terrritorió prohibido, pero excesivamente incitador. Pensó que necesitaba de Gilbert, y no como una sensación desechable.
-Un poco... -Comento- Solo estoy aburrido kesese-Mostro menos tensión en su voz, simulaba tranquilidad, realmente no quería indagar demasiado por ahora con el ruso.
-Iván...
-Puedo sacar una frazada si quieres de... -Detuvo su voz, juro escuchar la voz de su hermano (1), aun que era imposible pensar que así fuera.
Logro escuchar una multitud de voces arremeter en contra de algo que sucedía, Gilbert se levanto del asiento y abrió la puerta del cubículo, encontró que los guardias detenían a un joven bastante elegante de cabello rubio, semi-largo por delante, de ojos azules cautivadores como las tranquilas aguas de una laguna pero las facciones de hombre joven eran opacas a esa mirada, maniático sería una expresión adecuada para describirlo; Gritaba el nombre de alguien , tan desesperado que le daba miedo el solo hecho de pensar que pasaba por su mente.
-¿Que sucede...?-Recargo Pregunto el ruso recargando ligeramente su cuerpo sobre Gilbert, intentando ver que sucedía que producía tanto tumulto.-El...-Su cara se torno pálida , su compañero se extrañó notando esa palidez general.
Separó su cuerpo de más delgado, sus pies se movieron torpemente intentando alejarse, logrando sentar en su antiguo lugar y respirando pesadamente. Gilbert se extraño, regreso unos paso para observar la cara decaída y los ojos turbulentos en el rostro petrificado.
-Cierra las cortinas- Pidió en algún momento del shock, Gilbert lo hizo sin preguntar. Recargó su cuerpo una vez más en su lugar y, se encogió comenzando a sentir escalofríos conjugados con un profundo miedo. Tapó su rostro esperando que con aquello las cosas se solucionaran.
-¿Qué pasa?-Preguntó el albino sentándose a un lado. Beilschmidt logró retirar la bufanda que cubría el rostro acobardado.
-Eres una especie de asalta bancos ¿eh? kesese-Afirmó. Le causaba risa el miedo petrificante de Iván, era encantador su desesperado temor.
-Esta él aquí...aquí en la estación... ¡Me encontró!..-Murmuró aun más avergonzado que antes .El albino solamente rodó los ojos, pesando que era una broma del otro. Pero recordó los ojos azules del otro chico, tal vez tenían alguna relación.
- ¿Un amante olvidado? kesese –Se burlo una vez más, sonriendo ampliamente y recargando sus codos sobre sus rodillas. Repaso la cara del blondo, concentrándose en esa bufanda añosa que permanecía en su cuello la mayor parte del tiempo, no requirió pensar que aquello se debía a una maña adquirida.
-¡NO! –Reclamó ante el malentendido impuesto por el joven de gabardina azul marino -¡Es mi hermano!..-Su rostro reflejó una sensación de incomodidad y turbación, conjugadas con un sentimiento de comodidad por no estar completamente solo y tener a su lado a un germano burlón.
Su boca se frunció-¿Hermano...?– No entendía, que acaso su hermano estaba loco, tenía una cara de maniático desesperado, seguramente tenía un historial policiaco, ya que el jaleo aun continuaba por detrás de las cortinas como si se tratara de un alboroto de grandes cantidades.
–¿Dices que te busca tu hermano? Ese loco de allá afuera-Coloco una cara realmente confundida, no conocía a nadie que le temiera a su hermano...pero repasó, quizá si, aquel pelirrojo violento y hermano mayor de Arthur.
-Cásate...
Un espantoso grito desgarrador provoco que encogiera los hombros y se apegara solo unos centímetros al cuerpo más cercano. –¡NO!-Chillo.
La cara de horror de Iván le asombro de tal modo que no debía ser una "buena persona". Llamo su atención una presión sobre si y unos brazos colgados a sus hombros-Que...-No esperaba la presión del cuerpo robusto de Iván al suyo. Respiró de manera cortada por la sorpresa y, la fuerza del abrazo que cada segundo se trasformaba en algo más .Las manos de Iván envolvieron su cuello para dar profundidad y sentirse más cerca de él .
-No te alejes..Da- Apegó sus labios a la mejilla de Gilbert murmurando con poca fuerza, sus manos se envolvieron al cuello del hombre menor, como un pulpo a su presa.
-No te vayas...-Las fuerzas de hablar lo abandonaron en aquel momento, se deslindó de la vergüenza adquirida anteriormente y se dejó llevar por el miedo que lo absorbía .Recordó que odiaba la soledad, el sentirse solo, aun estando en un lugar lleno de gente.
Decir algo, estaba de más. Continúo con su abrazo no correspondido a Gilbert que no interactuaba con él. Entendió que eso podría ser motivo de aceptación. Con un ligero temblor en sus dedos voluminosos se adentro con lentitud y levedad por el largo cuello del albino. Escalo y perdió ese nerviosismo al contacto con la tibia piel blanquecina, sedosa por excelencia desde su primer encuentro, se deslindó de el estrecho espacio y averiguó que existía más allá, encontrando la corta cabellera.
Pasaron los minutos y el incomodo momento continuaba para Beilschmidt, que sin decir palabra alguna, prestaba su cuerpo al abrazo de Braginski, que continuó.
La oscuridad llegó, inundando el lugar; sombrío y helado. Multitud de voces se escucharon, la sorpresa de tan repentino cambio. Las luces del pasillo eran las únicas que continuaba trabajando, aquellas se asomaban por una delgada línea que representaba el espacio entre la puerta y el suelo.
No quiso, ni logró escaparse el agarre, quizá a su asombrosa persona no le hacía mal un abrazo, preferiría uno de su hermano o de su cuñada, pero ante las circunstancia... no reclamaba demasiado. Después de un rato su pose se trasformó en una más cómoda, sus cuerpos continuaban abrazados (uno más que otro). Iván recostó su cuerpo de manera que logro estirar sus piernas en el asiento, arrastrando a Gilbert y proporcionando una posición más acogedora.
-Suelta mi hermosa persona, Iván- Fanfarroneó, intentando de alguna manera liberarse de los brazos fuertes del chico.
-No. . . – Contestó aun sumido en esa cabellera platinada, donde sus dedos se adentraban en la tibia cabeza. Los labios como terciopelo, sutilmente se abrieron, esparciendo el silencio con un tarareo suave.
-¡Guby okayannye, Dumy potaennye.-Deslizo las palabras en una dulce voz varonil - Bestolkovaya lyubov', Golovka zabubennaya!(2)- Olvidó la letra y simplemente repitió lo anterior.
-Soy realmente asombroso, lo sé... pero quiero que me sueltes bär (3)- No presionó más para ser liberado, cada vez que lo intentaba le resultaba sin sentido el hacerlo.
-Me resultó curioso que no...-Dudo, esperando un segundo a que su mente aclarara la idea- Te percataras de mí, en ese lugar.-
-¿He?-
-Sabias que había francotiradores por todo el lugar..-Sus labios se fruncieron pensando si estaba bien hablar del tema
Comenzó por tensar sus hombros, lo cual resintió el otro hombre e inmediatamente libero el agarre de sus fuertes brazos. Gilbert reaccionó de manera no deseada, apartándose sin saber el por qué de su acción tan sumisa. No esperaba que Iván abordara el tema tan delicado, sin embargo sabía que sucedería.
-Yo...- dudo, no se sentía seguro, no para contestarle con sus razones.
Lamentamos las molestias, por favor regresen a su cubículo...-El murmullo tumultuoso y la voz de algún trabajador trabaron el hilo de la conversación.
-Creo esto se quedara así mucho tiempo, dormiré un rato...- Se apresuro a tomar su asiento, regresando a su lugar para sacar sus botas. Evitaba la mirada de Iván, que perdido en su mente mantenía distancia, sus orbes moradas se movían al compas de las manos del albino, que quitaba sus botas con rapidez.
-Puedo ser tu almohada –Levanto sus cejas y, sonrió con picardía. Pretendía tentar terreno, la situación anterior había sido un error que rompió con su atmósfera deseada.
-¡Niet!, me dolería mi hermoso cuerpo kesese-Comenzaba a ser más inmune a sus aventuradas palabras, no se avergonzaba de insinuaciones homosexuales. Terminó de quitar sus gastadas botas, deslizándolas a un lado y acomodando mejor su espalda en el respaldo.
-Pero pasaras frío-Insistió. Sus dedos cepillaron su fleco, acomodándolo hacia la parte trasera dejando resbalar algunos cabellos de nuevo a su lugar.
-¡Niet! estaré bien- Las mejillas pálidas de su rostro enrojecierón, las iris rojizas continuaron el camino de los dedos anchos del ruso, esos dedos que le comenzaban a gustar, y que continuaban sobre su cenizo cabello hasta perderse.
-Los asientos son amplios para dos personas da- No utilizaba aquel tono infantil acostumbrado. Separó sus piernas, aun estando recostado, algo apretado en aquel sitio pequeño para su cuerpo. Su gabardina se resbalo por los costados dejando ver esos pantalones negros y botas del mismo color.
-KESESESE ¡Jamás! –Su risa resonó por todo el sitio -Se que te gusto demasiado, pero mi hermosa persona sabe recono...-La palabras fueron mutiladas y, su sonrisa permaneció aun marcada en su semblante por uno segundos.
-Si me gustas – Contestó sin dificultad. Esos dedos robustos se encargaron de desabotonar los primeros botones de su gabardina. Columpió su pierna recargada en la rodilla de la otra pierna, que se encontraba doblada a causa del pequeño espacio para su tamaño.
-¿Eh?-Se sorprendió por la sinceridad escupida directo a su cara- No digas tonterías kesese – Pretendió no sorprenderse por la respuesta, no había razón, era bien sabido que era asombrosamente atractivo para hombres y mujeres.
-Me gustas desde que...-Sus palabras parecían cuchillos lanzados y, noto como este se incomodaba.
-Cállate – Mando, soplando con pesadez una actitud nada benevolente.
-¿Crees que miento? – Notó la cara avergonzada del otro, satisfecho y emocionado comenzó a acorralar la plática a su favor.
-...-El bochorno lo alumbro- Kesese seguro me confundes-
-Gilbert...tu cuello- Sus fabulosos dedos apuntaron la zona sensible. Desenredó sus piernas, acomodo su cuerpo y elevo su mirada, buscando los ojos confundidos de Gilbert.
- ¡Basta!-Esa mirada lo incomodaba, le comunicaba más que en sus palabras-¿Pretendes que te agradezca?-Bufo exaltándose - Ni siquiera sé que sucedió, ¿cómo sabes que fui yo? –Comenzó por irritarse, trasformando su frente en una acumulación de facciones desagradables, curvo sus labios y exagero su tono de voz.
-Realmente quieres saberlo...-Desatendió su tono de voz, perdiéndose en la dulce y seductora voz que no ocupaba, ni siquiera estaba seguro de tenerla. Repaso en destellos aquel día, que presumía recordar.
-...-Calló inmediatamente
-Entonces me permites intentar cortejarte.-Mordió su labio, mientras sus piernas elevaban su cuerpo.
-Me vez cara de mujer –Contestó ofendido e irritado, enfrentando la cara provocativa del blondo cenizo que comenzaba su andar- Estúpido rojo-Escupió las palabras justo cuando se encontraba enfrentándose al hombre de dedos deliciosos.
-Tienes piernas de mujer- No le interesaron las palabras ventiladas a su persona sobre su posición ideología. Esos dedos que tanto gustaban el alemán se perdieron en la garganta.
-¡Bastardo!-El peso era excesivo y no logro evitar que sus palabras sonaran forzadas y con esfuerzo. Pronto perdió el peso sobre su cuello, pero comenzó por sentirlo a lo largo de su pecho y deslizando hasta sus caderas.
-¡Míralas! – El color de sus ojos se trasformó en uno más claro, asustando. Las manos frías de Iván se perdieron en los botones de el pantalón de pana azul marino, desgastado por la cintura y bolsillos, el ruso sin esfuerzo alguno termino por deshacer del ojal holgado de los tres únicos botones
-¿Qué diablos haces? –Replicó asustado sintiendo que su honor se perdía conforme las hermosas manos de Iván se inmiscuían en sus pantalones - Deja de hacer esas cosas... ¡Braginski!-Llamo como último recurso ante su falta de acciones para deslindarse de las intenciones del rubio.
-Detenme conejito...- divertido y con mirada lujuriosa se atrevió a ser más que un simple acompañante de camino, acompañando a sus intenciones sus labios se adentraron en aquel pequeño espacio, su ombligo, interceptando de inmediato el dulce sabor que acompañaba la piel de Gilbert.
-Basta... –No creía ni en sus suplicas, la tibia lengua que navegaba en su medio cuerpo se adentraba en aguas más profundas, le provocaban una gran dicha, el tibio dulce húmedo que se perdía un poco más en sus caderas aspirantes a "un poco más" de aquello.- ¡AH!... No no - Demandó hipócritamente sintiendo la lengua envolvente de Iván resbalar a unos centímetros de su virilidad.
-Esta duro...-Susurró, para ayudarse con sus codos a abrir las piernas tímidas de Gilbert. Se acomodo hincándose de manera cómoda, adentrando su cuerpo a esa abertura sensacional.
-No lam...aaaa- Pero no recupero las fuerzas para impedir que lo abordara de esa manera tan simple, ni siquiera había hecho el verdadero intento por zafarse del acoso. Sintió un tremendo placer, la lengua de Iván era tan profesional como la de Arthur que en su lista de hombres con esas cualidades, el britanico era el primer puesto, bien alguien lo liberaba de su lugar, descarrilándolo al segundo. Guardó su voz de la mejor manera que se le ocurrió, tapando sus labios, pero su garganta lo delataba de manera impredecible.
-Tuss...-Extendió su palabra hasta donde la lengua de Braginski le permitió, el chasqueo de la boca del ruso y el liquido pre-seminal que escurría por la comisura de los delgados, fríos y húmedos labios, arrancaba cualquier palabra o pensamiento que deseara demostrar.-¡ah!.. Fried (4)...-Pretender que ese hombre cenizo no le causaba menor emoción, era un enfrentamiento contra su soberbia de macho alfa. La abertura de sus piernas se extendía, dejando expuesto por completo su miembro, ahora oculto en una boca, su cabeza se inclino hacia su parte delantera mordiendo con ello su labio, evitando cualquier gemido que lo exhibiera
Gilbert apareció en la vida de Iván un día espantoso, nublado y frío. Le sonreía a un joven alemán, atractivo de facciones finas y delgadas manos, se sintió intrigado, asombrado por su color, por su semblante y por el tono de voz tan molesto que tenía. Pero lo que más le gusto de él, fue el semblante duro que mantenía ante las circunstancias que lograba controlar, aquel día mato; Aniquiló al otro joven de un solo tiro, entre los dos ojos de color zafiro. El otro simplemente aparto su mirada cansada, pero jamás mostró sorpresa alguna. Al parecer los horrores de la guerra te marcaban de maneras indescriptibles.
Continúo observándolo, y también continúo matando o asustando a aquellos que quisieran por algún motivo acceder y aniquilar al rubio-albino. No le importaba asesinar a las personas, estaban en una guerra, no le importaba si estos sujetos tenían o no familia, si le arrancaba a una vida su felicidad, daba igual... a el también le fue arrebatada la suya ¿no?
Y ahora se encontraba como quería, tocándolo, haciendo de él un muñeco de su regocijo sexual. Pero no era un egoísta, busco en la mirada Gilbert una respuesta honesta e igual a la suya, y la encontró, cuando este de manera tosca arremetió contra si, traformando todo aquello en una verdadera oleada de sentimientos encontrados para ambos.
Los delgados, tibios y suaves dedos de Gilbert lo sacudieron de su entretenido pensamiento, cuando con sus manos pérfidas se adentraron en las hebras cenizas, que con doble intención presionó. Su cabeza se hundió más en la entre pierna y con ello perdió el hilo de sus miradas, corrompiendo el orgullo de Gilbert que pedía "más".
Obedeció las ordenes, esperando más ,mucho más de aquellas extensiones delgadas que marcaban su movimiento, las manos se extendía por toda su cabeza, dejando alborotado su tupé rubio , iba y venían de un lado a otro, sin ritmo, sin velocidad alguna. Esas manos se resbalaron por su cuello, dejando en certamen las marcas que cargaba, Gilbert no dejo de notar como la succión se tornaba más intensa, alborotando sus sentidos y descargando en sus labios un jadeo que lo avergonzó notablemente. Ante la descarga de placer, elevó y perdió el control en sus manos, desapegando su tacto al otro y sellando sus labios.
-Para.. yo... –Cerró sus ojos, perdiendo por completo la sensación de tiempo y espacio. Sus músculos se tensaron indicando lo que vendría, una riada de agrado le otorgó la sensación de bienestar a su cuerpo que se liberó, en consecuencia de su miembro chorreaba un espeso liquido blanquecino.
Esperaba aquello, conocía el sabor y la sensación que daba. Separo sus labios de la extremidad de manera descuidada, de sus labios goteaba .Miró a Gilbert respirar con pesadez, abriendo aquellos rubíes
-Tú- Modero el volumen de su voz inintencionadamente a causa de su fatiga, pero la visión de Iván ya a su altura mostrando aquella boca llena de espesor, fue su motivación. Terminó de abochornarse cuando este líquido se resbalo por la lengua rojiza empapada en fluidos de ambos.
De ese húmedo órgano escurrían pequeñas gotas, como de una flor resbala el roció de la mañana. Dejo caer el néctar blanco sobre el abrigo ajeno. No espero demasiado, su instinto lascivo y vulgar le pidió a gritos que robara aquello del cofre húmedo. Con poca fuerza y de manera burda se acerco a los labios carnosos del otro hombre, robando el aliento y mezclando sus bocas. El sabor le asqueaba, pero la sensación lo mantenía fijo a los otros labios que cansados le respondía de igual manera.
-Sonata en G menor "Il pastor Fido".. de Vivaldi y "Hamburg Sonata", de Carl Philiph Emannuel Bach (5).- Reunió sus hojas sueltas por la amplia mesa.-Tiene las partituras Señor Beilschmidt
-No..yo.- Apenado y sumiso liberó las palabras de sus fríos labios, aquella estancia era cómoda, adornada como buen salón ruso afrancesado, lleno de buen gusto en cada rincón pero tan frígido.
-Es verdad, usted acaba de llegar a la madre patria-Era un hombre bonachón de gran estomago y cabello pelirrojo, carecía de anteojos y, sus movimientos se volvían torpes, chocando contadas veces con pequeños objetos. Aquello lo hizo sentirse al albino más incomodo que nervioso.
Iván le había conseguido una entrevista con uno de sus antiguos tutores, un hombre agradable y exigente a su oficio y, si bien la entrevista de características vánales sobre su persona no le complico en lo absoluto, la parte más compleja venía por delante.- tenga usted aquí tengo un juego de ambas. –Cortésmente entrego una libreta por demás delgada.
-Se lo agradezco- Su motivación se entregó por completo, al conseguir los papeles en sus fríos dedos sin guantes. El frio empeoraba como avanzaba el día.
-No se preocupe. –Pausó- Bien..,. Nos veremos el día 28- Levantó de su asiento y encaminó a la puerta, acompañado del albino - Asegúrese de estar a tiempo..- Y sonrío como un padre que despide a su hijo a un final contento, con sonrojadas mejillas y sonrisa en boca.
-Así será.-Olvido la incomodidad y sonrió de la misma manera amistosa
-Hasta luego –Se despidió por última vez el hombre. Abriendo la puerta pesada de madera barnizada.
-Con permiso...-Se trasladó del lado opuesto a la puerta y comento -Hasta luego-Antes de cerrar la puerta
Iván esperaba fuera de la estancia, en el pasillo de paredes color amarillo y piso negro con grecas blancas. Sus manos permanecían dentro de sus guantes, aunque estas sudaban intranquilas. Esperaba que su Maestro aceptara a Gilbert, realmente parecía mucho más nervioso que este, que al verlo mordió sus labios evitando no ser visto con una sonrisa ridícula.
-¿Qué tal? ¿da?-Se acercó lo suficiente para toparse cara con cara.
-Nada...-Respondió el alemán apático, pero con más falsedad que ninguna otra vez. Realmente estaba feliz, pero no quería demostrarlo frente al hombre de gran nariz y ojos de cachorro llorón ante la espera.
-¿Eh?-Sus facciones se hicieron divertidas, que sin más motivo para liberar una risa, a esa absurda y preocupada cara que se mostraba ante sus ojos rubís.
-¿Dónde está la salida..?-Parecía más una pregunta a sí mismo, ignoró sus ganas de reír y dio media vuelta en sus talones.
-Gilbert... ¿Qué sucedió?-pregunto mirando a Gilbert. Esos finos labios curvados ocultaban una risita odiosa que le indicaba que había obtenido una audición, pero no estaba seguro de que todo hubiese salido tan bien como lo planeado.
-Nada que mi asombrosa persona no lograra –No logró ocultar más la fanfarrona y agradable sonrisa, logrando causar un alivio al otro hombre que aun preguntaba la situación.
-Te dieron fecha de...-Jaló su gabardina que resbalaba por sus hombros. Todo aquello porque apenas habían logrado llegar a la entrevista de Gilbert, su carro era viejo (por gusto) y el andar con la pesada nieve no ayudo en su peregrinaje.
Sus maletas estaban en casa de su hermano Petia, aquel montón de maletas que con tan solo pisar la casa las apilaron para salir lo más tan rápido posible a la entrevista de Gilbert. A consecuencia, su ropa y presentación eran malas, Gilbert carecía de abrigo ya que esta no quería liberarse de su blanca e "indiscreta"mancha.
-¿Y la maldita salida..?-Estaba impaciente por topar con los ojos de Iván que de manera tan natural respondía como si nada hubiera pasado. Tenido tiempo de pensarlo se avergonzoba, irritaba e inquietaba por lo que había sucedió en el vagón. Frotó sus brazos, abrazándose a sí mismo y esperando que el ruso alcanzara su abrigo olvidada en el asiento.
-Por allí ..-Señalo en dirección opuesta-¿cuándo es? –Entrego esa gastada y sucia prenda a las manos delgadas que esperaban con frío.
-El qué...-Se desentendido a la conversación, ignorando lo que preguntaba Iván. Se encontraba en un momento de emociones contradictorias. Realmente estaba feliz ante su situación alentadora, pero ese incidente pasado con Iván lo acorralaba en terrenos peligrosos.
-¿Continuas molesto?-Encontró el ceño fruncido del albino, mostrándose más confundido que molesto, apunto de primera estancia que se debía a lo que había sucedido en el tren no habían tenido el tiempo para hablar de "aquello" y tampoco es que lo desearan.
-¿Debería? –Escupieron sus labios -Tocaste mi hermoso cuerpo de esa manera...-Hizo un puchero, pensando cómo expresarlo, pero el hilo de la charla le fue arrebatado.
-Tu aceptaste que te tocara...y que te ...-Era obvio que no solo dependía de su persona lo que sucedió.
-¡Cállate! pueden escucharnos-Alboroto sus nervios, sonrojándose y con lentitud arrojando sus manos a la boca del prominente sujeto.
-Jaja da...-Le divertían las reacciones del ente de tez blanca-¿Vamos a comer algo? –El suave tacto de las hermosas manos de Gilbert se alejaron, permitiéndole el observar como se relajaba con sus últimas palabras.
-¡AH! Quiero cerveza...Kesesesesese -Se mostro entusiasmado- Soy muy guapo y necesito comer sabes...-Algunos elegantes hombres que caminaban cerca de allí, inmiscuyeron su mirada al escuchar semejante carcajada que lleno los apacibles pasillos.
-¡AH! , pero debemos pasar por nuestras maletas a casa de Petia...-Su cara se abrumó de pereza de solo pensar en ir a casa de su hermano, además de correr el peligro de encontrarse con su pesadilla en vida.
-Cerveza, cerveza-Gilbert cantó mientras robaba la bufanda larga y pesada del otro hombre, al igual que los guantes color marrón.
-Necesitamos ir por las maletas-Pauso- Mi chelo esa allí –Iván ignoraba por completo los pedimentos de la bebida favorita de Gilbert , así de como este le arrebataba los guates y bufanda por el frío que tenia.
-¿Qué haces? – Estiró sus brazos con la intensión de tomar las manos de Gilbert y quitar sus guantes, pero este simplemente trasformo su cara en una sorpresa.
-¡Ah! mi flauta- Olvido que sus maletas permanecían en la casa del hermano de Iván, restaba importancia si hibán por estas después, tenia demasiada hambre, pero en su mente se formo la idea de su único instrumento,una flauta , el objeto mas valioso que poseía.
-Pero...-Su cabeza se oculto en un pesado malestar, esperando que su otro hermano estuviera en la casa de Petia.
-¿Pero? – Se pregunto si había otra cosa que hacer,necesitaban ir por las maletas y despues a comer, ese era el plan en la mente del albino.
-Seguro estará él...-Su cara angustio, Gilbert sé pregunto de quien hablaba cuando se expresaba con esa caras y facciones tan patética y llena de horror, debía ser muy malo pensó.
-¿Eh, él? kesese ¡Tu amante!.. Él rubio psicópata! –Rió pensando en la cara de susto de Bragisnki.
-Es mi hermano...el...solo me quiere mucho –No tenía muchas armas con las que defender su amor fraternal, en su rostro se formaron pequeñas lágrimas saladas y rubor en sus mejillas pálidas, que le fue inevitable ocultar a la constante mirada de Gilbert.
-Kesesese. Claro- Era adorable verle tan pasmado por un novio loco, que encima mentía con que era su hermano.
-Además tu..er...-Respeto el hecho de que Gilbert ignorara el tema, pero el problema era que su hermano se daría cuenta enseguida de que el de ojos rubíes no le era indiferente en absoluto, además de que éste era demasiado coqueto sin darse cuenta.
-No te escucho...me estoy yendo...adiós-Parloteo, dando vuelta sobre sus talones e ignorando por completo la cara inquieta de Braginski, que manifestaba en su rostro la incomodidad por lo que de seguro sucedería.
Respiró pesadamente, mientras alcanzaba con la mirada al hombre fanfarrón -Gilbert es por allá-Despejo su malestar que lo fatigaba, antes de perderse por los amplios pasillos.
-¡HERMANO!-Alto y atento se acerco para recibirlo con una amoroso abrazo -
-¡Petia!- Una sonrisa dibujo su alegría. Recibió la muestra de cariño de igual manera por el otro chico de talle grande.
-Waaaaaa... te extrañe.- Un sujeto grande y llorón lo acorralo entre sus brazos, como si de una madre abrazando a su hijo se tratara.- ¿Dónde estabas?-Pregunto el chico gimoteando, las lágrimas se escapaban de sus grandes ojos azul cielo, sus mejillas se teñían de rojo , gritaba, chillaba y balbuceaba, todo el mismo tiempo.
-Fui a Francia por unos negocios-Con trabajo respondió, el abrazo lo sofocaba. Gilbert notó como el ruso se mantenía en puntitas como una bailarina. Para no se asfixiado por su poderoso hermano y sin más no pudo evitar una risa .
-¡ah! , él es ...-La risa traviesa de Gilbert atravesó sus oídos, percatándose enseguida de su presencia.-El chico alem...-cesó su amoroso abrazo, para examinar mejor al chico albino, aquel que su hermano le contó hace unos días.
-¡JA!- Soltó una fanfarrona sonrisa al ver al amoroso hermano entrelazar miradas- El asombroso Prusiano- Corrigió.
Iván simplemente sonrió tímidamente, Gilbert no dejaba de ser tan fanfarrón ante nadie y en ninguna situación.-Él es Gilbert Beilschmidt- Petia, su hermano, era una persona agradable y amorosa, disfrutaba el pasar la tarde con él y sus extrañas situaciones de torpeza muy a pesar de ser un hombre grande en apariencia, pero algo flojo en personalidad. Estaba seguro que se llevarían bien con el albino.
-Mi hermano Petia –Se dirigió hacia el más bajo .Este simplemente sonrió y actuó como solo él lo hacía.
-Soy el hermoso Gilbert – Resaltó su tono de voz, expresando ese gran orgullo y elegancia que cargaba; acomodó su gabardina y se sacó los guantes ajenos que portaba, no sin antes acomodar un poco su cabello. Extendió su mano derecha con afán de un saludo formal. Iván simplemente continuo sonriendo y esperando que Gilbert dejara de coquetear con su hermano. –Puedes decirme Gil –
-Wa... mi hermano me contó de ti-Petia parecía alegre, la cara de Gilbert le causaba ternura, como si de un conejito se tratara. - Mucho gusto – Algo que le parecía encantador, no dejo pasar la oportunidad y sin más abrazo a él albino con plena confianza.-Soy Petia Braginski ¡Encantado¡- Separo sus brazos del cuerpo albino, notando como este se ahogaba entre su gran cuerpo y sin poder resistirse , abrazo de nueva manera soltando un ligero chillido de chica.
-kolkolkolkol ...-No se sentía cómodo, Gilbert recibía ese abrazo con algo de vergüenza, pero al fin de cuentas lo disfrutaba... no estaba bien- Bueno suéltalo Petia.. Kolkolkolkol – Su mirada se tornó un tanto pesada y, ese pequeño sonido que liberaba fue suficiente para que su hermano se percatara de la situación.
-Lo siento hermano- Los ojos azul cielo comenzaron a llenarse nuevamente de lágrimas, Iván no pudo evitar sentirse culpable, realmente su hermano era cariñoso casi con todo lo "adorable" que se cruzara en su camino.
-No pasa nada Petia da..- Contestó apenado
La situación le fascinaba, no era tonto para no entender lo que sucedía , cómo enloquecen por su hermosa presencia.
-Kesesese tengo para todos..-Algo andaba mal. Sin terminar de ofrecer sus grandiosos 5 metros, alguien le presionó la garganta robándole aire y, un desconsuelo intenso invadió su mano izquierda.
Ese hombre de la estación-Se resbaló de la mente del albino
-¡Nicolás! Suéltalo.-Las facciones de Iván se estremecieron, acompañado de una fuerte exclamación que estremeció a todos.
- Como hermano, re refiero en su totalidad Natasha
- La cancion que canta Iván realmente no se su nombre, pero puedo pasarles el link para que se deleiten (http : / / .com/watch?v =BUkQjX8eKe0 )
- BÄR es oso en alemán
-Déjenme decir que esta es una pista de alguien, solo busquen quien tenía ese nombre.
- Sonata en G menor "Il pastor Fido".. de Vivaldi (http : / / .com/ watch?v=rCJtmrmN7xA)
y "Hamburg Sonata", de Carl Philiph Emannuel Bach ,ahora dejo los links de respectivas (http : / .com/ watch?v=b8AIGO0YNQ4&feature=related)
Sin mas un agradecimiento por continuar leyendo hasta este punto.
Agradezco rotundamente a por tus constantes comentarios, a yahoooo y nadeshcka .. gracias
Ahora espero continúen leyendo la historia y por supuesto dejando alguna duda, comentario etc, con gusto lo leeré.
me despido sin decir nada más y felices fiestas.
Este es el ultimo cap(re-editado) , el proximo sera nuevo y espero este para esta semana. gracias por leer
