TÉCNICAS DE APAREAMENTO

My love

Estaban en la habitación de junto. Gritaba ante sus dolorosas caricias; Sasuke mordía su cuello lujuriosamente, delineando las caderas de su mujer con sus frías yemas. Sakura se retorcía de placer; su cuerpo era uno mismo con el de su esposo y él estaba del otro lado de la pared, escuchando sus gemidos, excitándole mucho más, el solo pensarlo la llevaba a la cúspide del placer.

Itachi lloraba, destrozado.


Permanezco a límite, al límite de la cordura.

Todo lo que siento es vacío.

Mi mente nunca sufrirá en paz.

Sakura sabía que había algo mal en ella desde pequeña. Jamás fue admirada o querida. Sus padres buscaron rápidamente deshacerse de su hija mandándola a un internado lejos de casa. Sakura siempre fue una molestia; cuando andaba tras Uchiha Sasuke, el chico más atractivo del colegio, él le repetía esas palabras que alguna vez su madre mencionó en un ataque de nervios, de furia: No eres suficiente para mí. Sakura estaba acostumbrada al menosprecio, a las palabras hirientes, a la violencia, al dolor. Probablemente por eso aceptaba los malos tratos de su esposo; porque ella sentía que eso se merecía alguien tan defectuoso y roto. Porque no conocía otra forma de interactuar con las personas que quería, porque todos ellos la hirieron al grado de hacerle distorsionar la realidad, creyendo que para ser querida debía dejarse lastimar.

Fue Sasuke quien acabó con ella. Encendió una chispa de pasión en su interior que ni los golpes, los rasguños, los escupitajos, los insultos, las groserías o el odio pudieron apagarlo. La consumió lentamente, eliminando los rastros de dulzura, de inocencia, de ilusión, de amor. Sólo usaba una máscara juguetona, alegre, incluso seductora ante los demás, pero nadie miró a través de sus ojos hasta que llegó él, el hermano de su verdugo. Aquél que la levantó en forma de cenizas e intentó forjar una nueva mujer, en vano. Sakura no quería dejar a Sasuke; temía una vida nueva, una caricia sincera, poder sentir por primera vez amor.

Por eso lo lastimó. Por eso le dejó en claro que todo era un juego sexual, que no sentía nada por él. Por eso, Itachi lloraba desconsolado al escucharla gemir con su hermano. Por eso, él decidió partir.

Sakura se conformó con algunas noches placenteras, con algunas palabras de aprecio, con algunos golpes suaves y palabras altisonantes. Sakura sabe que él no le fue infiel hasta ese día, y eso, desde su malformado inconsciente, le parece maravilloso. Tal vez tiene un problema con las sustancias en su cerebro, porque le parece correcto ser amada por un hombre tan vacío, grotesco y violento; mejor aún que sus padres, porque ellos la abandonaron pronto, y Sasuke no. Sasuke jamás la abandonaría, fuese como fuese.

— Sasuke, ¿no me dejarás nunca, verdad?

— Hmph. Eres sólo mía.

— ¿Incluso si me acosté con tu hermano?

Un silencio estremecedor seguido de un golpe en la mejilla, en la frente, en el ojo. Pero, aún más importante, en el corazón. Porque desde ese día Sasuke llevaba a Karin a casa y la acariciaba frente a su esposa, que sólo bajaba la cabeza. Ella tenía la culpa: le engañó primero.

Sakura volvió a quedarse sola, por dentro.


Faltan dos :) ¿Algún review? También, lean mi otra historia, "La Chispa Adecuada". Prometo algo mejor formado que esto :33