Bueno, nuevamente lo mismo de antes: Este es una TRADUCCIÓN del fic Casting Moonshadows de Moonsign. Tiene Slash, etc. Muchas gracias por leer

Se podría aprender mucho de los crayones.

Algunos son afilados, otros bonitos.

Algunos opacos y otros brillantes.

Algunos tienen nombres raros.

Pero todos tienen que aprender a vivir en la misma caja

(Debbie Graves Ratcliffe)

SIRIUS:

La madre de Sirius y Regulus lo acompañaron a la estación en su primer día de escuela. Se pararon cerca de la barrera de la plataforma, lejos de la mayoría de la gente.

-Está lleno de sangre sucia y mestizos, -se burló Walburga, mirando a los estudiantes y sus padres.- Es asqueroso.

Sirius no dijo nada. Su estómago estaba revuelto con una mezcla de emoción y nervios mientras miraba al rojo tren, orgullosamente acomodado en las vías.

-¡Y tú! -La madre de Sirius tomó su brazo y enterró sus largas uñas manicuradas en su sensible piel a través de la camisa.- Si escucho algo sobre malas notas de tí este año, serás severamente castigado cuando vuelvas a casa. ¿Me entiendes? -Lo miró venenosamente apenas un par de centímetros lejos, con sus grises ojos entrecerrados.-

-Sí, mamá. -murmuró, mirando sobre su hombro para no tener que ver su cara. Sus ojos se encontraron con los de Regulus que levantó las cejas y formó con sus labios la palabra "Gryffindor". Sirius hizo una mueca y su madre lo apartó.

-Vé, entonces. Y si escucho cualquier cosa sobre mal comportamiento, estarás encerrado en el sótano por una semana.

Ella y Regulus se dieron vuelta y volvieron por la barrera. Regulus lo miró por encima de su hombro el último minuto y le mandó una mirada piadosa.

Suspirando, Sirius se dio vuelta para ir hacia el tren. Estaba tan metido en sus pensamientos, que casi chocó con la espalda de una mujer con pelo rojo oscuro y ojos marrones, que parecía estar hablando seriamente con su hijo de pelo negro y desordenado. Sirius no había crecido en una familia de sangre pura sin ser capaz de reconocer las características que definían a los de la sangre pura más antigua.

Los lentes y el pelo desordenado eran inconfundibles, al igual que el color de pelo de la mujer. Los hombres Potter eran conocidos por su debilidad por mujeres pelirrojas.

-...no tienes que ser tan malo con el pobre, -le decía al muchacho.- Seguramente no quizo ofender. Estaba nervioso y solo. ¡En serio, James! Ten un poco de compasión.

-¡Se rió de tí, mamá! -El chico miró enojado a su madre e hizo señas hacia el tren.- ¡No tenía derecho de hacer eso! Incluso si no fue criado como mago, los Muggles sí tienen modales.

La mujer suspiró y sacudió la cabeza. Levantó la mano y le despeinó el pelo, antes de abrazarlo.- No discutamos sobre eso ahora, no importa, -le dijo- Sólo intenta disfrutar la escuela y no meterte en muchos problemas. No hagas bromas a los profesores ni te metas en líos en tu primera semana, ¿bien?

Las orejas de Sirius se animaron ante la palabra "broma", y miró al chico con renovado interés. Tenía una sonrisa traviesa mientras miraba a su madre.-

-¡Como si fuera a hacer eso!

Ella se rió y lo volvió a despeinar, antes de acercarlo al tren.- Entra entonces.

Sirius sonrió para sí mismo mientras arrastraba su baúl lejor del par y hacia el tren. Los Potter eran conocidos por ser traidores y apoyar a Dumbledore -exactamente el tipo de amigos que su madre odiaría que tuviera. Eran famosos por siempre ser puestos en Gryffindor, y a este también le gustaban las bromas.

Sirius decidió encontrar al chico lo más pronto posible y hacerse amigo de él. Podia pensar en todo tipo de cosas que podían hacer juntos.

Arrastró su baúl por el pasillo del tren, y miró al compartimiento más cercano. Sólo tenía una persona en él- un pequeño, bastante rechoncho chico con cara de bueno y pelo marrón.

-¿Me puedo sentar aquí? -Preguntó Sirius, dándole al chico una sonrisa. El chico saltó ligeramente y miró a la puerta. Cuando vio a Sirius, sonrió tímidamente de vuelta.-

-Claro, -dijo- Estoy sólo aquí.

Sirius entró y metió su baúl bajo el asiento antes de sentarse y mirarlo con interés.

-¿También eres de primer año?

El chico asintió.- Sí. Soy Peter Pettigrew.

-Un placer conocerte. Soy Sirius Black. -Sirius le acercó su mano y el chico la miró.-

-¿Como en esos Black? Mi papá me dijo todo sobre ellos.

Sirius giró los ojos, con la mano todavía estirada.- No somos todos iguales, sabes. No tengo intención de que me pongan en Slytherin.

-¿En serio? -El muchacho se veía asombrado.- ¿Por qué? ¿No te meterás en problemas con tu familia?

-¡En realidad no me importa! -Dijo Sirius como si no fuera importante.

El chico sonrió y se acercó para darle la mano. Fueron interrumpidos por voces enojadas del compratimiento opuesto al suyo. Sirius abrió la puerta y miró con interés. La puerta al otro compartimiento estaba abierta y Sirius podía ver un chico con pelo negro y grasoso y gran naríz sosteniendo un libro, no leyendo mientras miraba a los dos otros ocupantes del compartimiento.

Sirius inmediatamente reconoció al chico Potter de pelo desordenado de la estación. Estaba parado en frente de un pequeño, flaco chico con grandes ojos ambar y pelo marrón claro medio largo que parecía estar teniendo algún tipo de ataque. Sus ojos estaban empañados y murmuraba "No vengas. No vengas, déjame, no te necesito. Vete hasta que tengas que venir. Por favor, por favor...

Estás loco! -Dijo el chico Potter, mirándolo con una expresión de gran incomodidad.

-Hey, ¿qué pasa aquí? -Preguntó Sirius, interrumpiendo la tensió tres chicos se dieron vuelta para mirarlo. El chico Potter todavía se veía enojado.-

-¡Este chico está loco! Se rió de mi madre cuando ella quiso ayudarlo y míralo ahora. ¡Está completamente loco!

Sirius miró al otro chico que parecía haber salido de su trance y ahora lo miraba con esos grandes y perturbadores ojos. No podía negar que se veía un poco raro. También se dio cuenta de que esta era su oportunidad de hacerse amigo del otro bromista.-

-Puedes venir a sentarte aquí, si quieres, -ofreció.- Soy Sirius Black. Tienes que ser un Potter. Reconocería el pelo y los lentes en cualquier parte.

-¿Black? -Preguntó Potter, obviamente también conociendo las familias de sangre pura.- Como en la Más Antigua y Noble..

-Casa de los Black con todas los estúpidos prejuicios de la sangre, etc, etc... sí, -dijo Sirius, haciendo una mueca de disgusto.- Pero no soy así.

Cuando Potter siguió mirándolo dudoso, Sirius le dio una mirada a los otros dos chicos en el compartimiento.- ¿Preferirías quedarte aquí?

-Buen punto. -Potter tomó la manija de su baúl nuevamente y la arrastró por el pasillo al compartimiento de Peter y Sirius.- Hablando de eso, soy James Potter. Tenías razón.

Sirius se rió y James hizo lo mirmo, cerrando la puerta detrás de él y metiendo su baúl en el asiento de al lado de Peter.-Soy James Potter, -Se presentó, dándole la mano. Peter la sacudió.-

-Peter Pettigrew.

-Entonces, ¿Qué tienes contra esos dos? -Preguntó Sirius, señalando con su pulgar al otro compartimiento.

James frunció hacia la puerta cerrada.- Mi madre estaba tratando de ayudar a ese niño porque estaba solo en la estación, y él se rió de ella. Quiero decir, ¿Quién hace eso?

Sirius frunció.- ¿Ese niñito de los ojos raros? Se ve como si un empujoncito lo tiraría.

-¡Está loco! -Insistió James.

-Bueno, no puedo contradecirte en eso, amigo, -Sirius sonrió.- Sí se veía un poco raro.

James se relajó un poco y le dio una sonrisa.

-Entonces, ¿Te gustan las bromas? -Preguntó Sirius, ya que la sutileza nunca había sido lo suyo.

La cara de James se iluminó como un árbol de Navidad.- ¡Sí! ¿Y a tí?

-¡Definitivamente! -Sirius sonrió.- Me escapé cuando mi madre me llevó al callejón Diagon y compré esto.

Sacó su baúl de abajo del asiento y lo abrió para mostrarles a los otros dos chicos su montón secreto de productos de broma de una pequeña sucursal de Zonko's en el callejón Diagon. James y Peter se acercaron al baúl entusiasmados, mirando las bombas apestosas, plumas explosivas y pergamino de broma.

-¡Genial! -Exclamó James.- Mi madre nunca me deja entrar ahí. Dice que causo suficientes problemas sin la ayuda de productos de bromas hechos comercialmente. Sirius se rió.-

-Mi madre también odiaría que los tenga. -Repentinamente sintió un poco de su emoción irse al pensar en la reacción que tendría si lo ponían en Gryffindor. Sus pensamientos fueron interrumpidos por James que había descubierto una bolsa de Caramelos Cambiadores de Pelo de Tottenblow Togarts.

-¡Oh! Me encantaría usarlos en ese chico grasoso de ahí. Su pelo está tan sucio que cualquiera lo ayudaría. ¡Quisiera tener estas cosas!

-Bueno, tienes suerte, -le dijo Sirius, su buen humor volviendo.- Hay una gran tienda de Zonko en Hogsmade. Sólo tendremos que encontrar una forma de ir.

-Bueno, aquí amigo, puedo tener la respuesta a tus problemas.

James sacó su propio baúl y revolvió antes de sacar una gran capa plateada que se puso en las rodillas. Al instante desaparecieron.

-¿Qué en el nombre de Merlín es eso? -Exigió saber Peter asombrado, su atención repentinamente dejando los productos en el baúl de Sirius.-

-¡Una capa de invisibilidad! -Exclamó Sirius, con ojos grandes mientras la miraba sorprendido.- ¿Cómo demonios conseguiste una? Eres inmediatamente mi nuevo mejor amigo.

James se rió.- Mi padre me la dio. Sin decirle a mi madre, claro. Dijo que si estaba planeando hacer lío, tenía que por lo menos asegurarme de que no me atraparan.

-¡Genial! -Dijo Peter. Miró a James y a Sirius con algo parecido a la adoración.- ¿En serio van a hacerles bromas a la gente?

-¡Seguro! -Dijo Sirius con entusiasmo burbujeando como un caldero en su estómago.- Podemos comenzar con ese idiota grasoso que a James le cae tan bien.

Sus cabezas se juntaron mientras comenzaban a preparar planeas para bromas elaboradas antes de que siquiera hubieran entrado a la escuela. Risas podían ser escuchadas del compartimiento por Remus sentado en el lado opuesto. Sintió un tirón de deseo tan fuerte que le hizo doler el pecho. Era un deseo particularmente fuerte porque sabía que nunca sería satisfecho.