4.- De comidas y desmayos
Luna se encontraba revolviendo desganadamente su sopa, estaba sentada en un acogedor restaurante esperando que su amiga volviera del tocador. Pensaba en lo bien que se la pasaba con la castaña y lo mucho que le agradaba que dejara de ser una "santurrona" cuando alguien le toco el hombro para que se diera vuelta, y ahí lo vio parado frente a ella con una sonrisa radiante y una mirada cálida y amable fija en ella.
-¡Chris! ¡Qué alegría verte!- exclamo una sorprendida rubia y se lanzo a los brazos del muchacho que tenía enfrente -Pensé que te habías regresado a América –este le sonrió y cuando se disponía a responderle algo o mas bien alguien le llamo la atención.
Hermione estaba en el tocador estaba pasando una tarde muy amena con su rubia amiga pero algo le incomodaba, sentía que no debía estar en ese lugar. No había querido decirle nada a Luna por que al parecer ese era su lugar favorito, sin contar que habían tenido que atravesar prácticamente toda la ciudad en auto por que la rubia había insistido en que quería llevarla en su nuevo juguetito muggle; habían ordenado y cuando decidió que no aguantaría esa extraña sensación que sentía se disculpo con su amiga y se encamino al servicio; pero era tal su malestar que no logro ni siquiera entrar, llego a una pequeña salita que estaba fuera de los servicios y se sentó en uno de los sofás; de repente sintió un fuerte mareo, se sentía extraña, no le dolía nada pero tenía una sensación de desasosiego, sentía que algo estaba mal; sintió desvanecerse y todo se hizo oscuro. No pasaron ni 10 segundos cuando una luz incandescente se empezó a colar por sus parparos cerrados y se vio en la necesidad de abrir los ojos. Examino todo alrededor y se dio cuenta que ya no estaba en el restaurante aquel; si no que se hallaba recostada en un mueble, en una habitación muy amplia que parecía ser una biblioteca pues las paredes estaban tapizadas por estanterías de libros. Se observo desde sus manos, que sentía pesadas debido a todas las alhajas que en ella lucían, el elegante vestido de holanes que se le ajustaba al cuerpo y que casi no le permitía acomodarse en el sillón y sintió que se le dificultaba respirar debido a este pero la voz de un hombre le llamo.
-Disculpe señora, el señor O'Connel lo espera en el salón- Hermione miro al hombre sorprendida, el era un hombre mayor, con un porte erguido que lo hacía ver más alto, una calva prominente y un semblante extremadamente serio; vestía un tarje de esos que salen en películas antiguas y por lo que entendió el era como una especie de ¿mayordomo?
-¿Mi marido está en casa?- Su tono sonaba extremadamente frio y sin ningún sentimiento, había hablado sin pensarlo, su voz salió como si fuera autónoma a sus pensamientos, ella quiso preguntar quién era y donde estaba, en cambio su voz pregunto por un marido que ella estaba segurísima que no existía
-No señora; el Sr. se encuentra en los viñedos- Contesto el hombre en un tono más confidencial, casi un susurro ininteligible...
-Muy bien Thomas, retírate.- de nuevo esa voz fría que no le pertenecía contesto por ella –Y no quiero interrupciones de ningún tipo. –agrego sin ver al hombre que se iba de la habitación.
Hermione se sintió confundida sus piernas empezaron a moverse por sí solas, su andar era resuelto, caminaba erguida por lo que le pareció una inmensa mansión que ella no conocía de nada. Pensó que se perdería pero por lo visto sus piernas sabían hacia donde se dirigían por que pronto llego a una enorme puerta y la abrió. Adentro su único habitante volteo súbitamente a verla y ella en ese momento sintió unas tremendas ganas de lanzársele encima; realmente era anormal el sentimiento de deseo que el con su sola presencia le despertaba, sus ojos miel viajaron por el hombre de tez apiñonada, cabellos castaño obscuro y rizados, se detuvo en su rostro; para ella se veía perfecto, con su nariz recta, sus labios gruesos y curvados en una sonrisa amable pero a la vez seductora. El la veía con sus orbes castaños con destellos dorados y verdes que los hacían irrepetibles, irradiaban paz y por un momento Hermione se dejo arrastrar por ellos; sin embargo sus manos se apresuraron a sacar su varita de una bolsa oculta que tenía en el vestido y Hermione por un momento pensó que atacaría al hombre que tenía enfrente pero en vez de eso le lanzo un hechizo no verbal a la puerta para que nadie entrara y escuchara lo que ahí se hablaría...
- Christopher ¿que haces aquí?- pregunto medio reprochando, medio angustiada -Si Alexandre se entera te matara y me quitara a Nathan –continuo más desesperada mientras se acercaba a él.
-No puedo dejarte Cassie, entiéndeme yo te amo- dijo en tono de suplica mientras le acariciaba el rostro con su suave mano pero ella se lo impidió
-No Christopher; acepta que lo nuestro se murió cuando me case con Alexandre- insistió la castaña mas alterada y tratando de que el hombre entendiera sus razones, pero este no se daría por vencido...
-No entiéndeme tu a mí, nosotros nos amamos Cassie, si no te hubieran obligado a casarte con ese mal nacido- pero no pudo continuar porque una voz grave y fría los asusto...
-Cassandra, ¿Donde estas?- En ese momento Hermione sintió mucha angustia, su respiración se hacía mucho mas rápida y dificultosa, volvió a sentir mareos y de nuevo todo se hizo negro.
Despertó sentada en el sillón del restaurante, un mesero se había acercado para ver si estaba bien pues solo la había visto desvanecerse, pero como estaba sentada no se había golpeado solo había quedado recostada en el sillón; cuando por fin despertó le comento que tenía más de cinco minutos tratando de despertarla y que como no reaccionaba el estaba a punto de avisar a su acompañante, ella se apresuro a levantarse y le aseguro que estaba bien que solo había sido un mareo. Después de convencer al mesero que ella podía regresar sola a la mesa donde Luna la esperaba se encamino a esta y estaba a punto de llegar cuando vio la figura de su amiga de pie y con un hombre que a ella se le hacía extrañamente familiar. Se acerco hasta quedar detrás de su amiga y se paralizo cuando unos orbes castaños con pequeños destellos dorados y verdes quedaron fijos en ella, no se dio cuenta cuanto tiempo estuvo así hasta que su amiga la saco de sus pensamientos...
-¡Hermione!- exclamo nada delicadamente su amiga
-¿Que…que pasa ...Luna?- expreso la castaña una vez fue consciente de donde estaba y con quien
-te llame como tres veces y no me contestabas- aclaro extrañada la rubia
-Lo siento Luna me distraje- contesto la castaña más segura y volviéndose completamente hacia su amiga
-Bueno te decía que te presento a un amigo; lo conocí en la universidad, vino el año pasado de intercambio, pero iba un año adelante que yo. Hermione el es Christopher- dijo la rubia sonriente y viendo a su amigo que le devolvía la mirada
-Mucho gusto Hermione- El castaño volvió a dejar sus ojos estáticos en los de Hermione y esta experimento esa paz que había sentido minutos antes en su sueño o lo que quiera que fuera que haya sido...
-Igualmente- Hermione le sonrió y estrecho la mano que este le ofrecía y fue casi instantáneo un cosquilleo que empezó en su mano se extendió por todo su cuerpo, junto con otro sentimiento que la había descolocado un poco: un deseo desenfrenadle y que le gritaba que se lanzara a los brazos del castaño que seguía sosteniendo su mano...
Muy bien dejenme saber que les parecio!
chary
