Disclaimer: Todos los personajes de Card Captor Sakura, pertenecen a las chicas de CLAMP. El resto de personajes son de mi autoría.
Agradecimientos a Midori Tora por la edición.
—Diálogos.
««Pensamientos»
—Hablando por teléfono
Capítulo 3: ¿Qué siento?
Sakura, ya más tranquila, se disculpó un momento con Li para poder acostar a Tao en su cama. Subió con el niño en brazos y Shaoran recordó el aparato que tenía en la maleta así que decido subir tras ella para dárselo. Se sorprendió al ver el cuidado que la castaña ponía al acostar al pequeño y acomodar almohadas a sus lados para que no pudiera caer de la cama, ella por su parte miraba a Tao embelesada como aquellas veces que lo veía en el cunero cuando él había nacido. Al observar esa escena el castaño sintió un sentimiento cálido dentro de su pecho que lo lleno de alegría, pero Sakura se levantó repentinamente para salir y se lo encontró de frente en la puerta mirándola.
—Li —dijo nerviosa y llevándose una mano al pecho.
—Disculpa, es que traía esto. —le mostro el aparato. —Como él va a dormir aquí y tú vas a bajar; pensé que lo necesitarías —explico.
—Gracias —tomo el aparato con sonrisa tímida y se percató de las heridas que él tenía en las manos. — Mírate esas heridas hay que curarlas. —dijo preocupada.
—No te preocupes, Kinomoto no son nada —agregó como si fuera algo insignificante.
—Cómo quieres que no me preocupe, si te las hicieron por salvarnos. —contestó angustiada.
Sakura no dejo que replicara y se dirigió al baño para buscar el botiquín de primeros auxilios y así poder curarle sus heridas.
Regresaron a la planta baja y lo obligo a sentarse. Ella lo curaba como si fuera la cosa más delicada que hubiera visto, tan frágil como si con solamente hacer un movimiento brusco lo pudiera lastimar.
Sakura estaba tan embelesada mirando al ambarino a los ojos que no se dio cuenta de lo que realmente estaba haciendo, se encontraba cada vez más cerca de sus labios mirando directamente a sus divinos ojos, pero la ilusión se vio desecha cuando un rayo cayó estrepitosamente cerca de la casa logrando asustar tan fuerte a Sakura, quien soltó un grito, lo que provoco que callera sentada en el suelo, soltando las cosas que tenía en las manos para poder cubrirse la cara.
— ¿Estás bien? Kinomoto —preguntó Shaoran que salió de su trance al ver la reacción de la castaña, se colocó frente ella y le ofreció su mano para ayudarla a incorporarse.
—Sí. Estoy bien —contestó nerviosa dándole la mano—. Es solo que no me gustan las tormentas.
—Ya me di cuenta —sonrió.
—Sera mejor que vaya a ver a Tao —dijo para huir del lugar y ocultar un poco su vergüenza.
Mientras tanto Shaoran se quedó sorprendido, no pudo (y ciertamente no quería) evitar que la castaña se acercara a él con una expresión que desconocía, hasta para la misma Sakura que no supo descifrar el porqué de sus acciones un momento antes. Con cuidado se acercó a la cama para encontrarse con Tao completamente dormido y por lo visto aunque se derrumbara la casa el dormiría tranquilamente como si nada estuviese pasado, sonrió al ver como el pequeño se movía un poco acomodándose mejor. Después de verlo por un rato decidió bajar, no podía dejar a su otro invitado solo. Bajo por las escaleras con decisión, pero nerviosa, no sabía el porqué de su propia actitud, no podía dejar de verlo a los ojos, en aquel momento era como si un imán la atrajera a él. Llego a la sala y lo observo curándose a sí mismo.
—Yo dije que te iba a curar. —comentó apenada y preocupada a la vez.
—No te preocupes Kinomoto, yo puedo solo —dijo evitando su mirada. —Será mejor que me vaya. —alegó intentando salir de la casa de la castaña, se encontraba muy confundió aun.
—No puedes —exclamó preocupada. —Mira como llueve te vas a mojar. —señalo la ventana. Medito un poco. —Quédate en la habitación de mi hermano, el no vendrá hasta dentro de dos días así que puedes hacer uso de ella por esta noche.
—No puedo hacer eso. —susurró un poco al aire.
—Insisto. Quédate solo por hoy, mañana podrás irte temprano. —propuso y así logro que el castaño aceptara.
Después de aquello paso una larga semana, donde ella y Tao pasaron hermosas horas juntos de paseos interminables en compañía de Tomoyo y Touya, que los acompañaban a todas partes. Estaban felices de tener a Tao con ellos, pero a Touya le gustaba más ver lo feliz que era su monstruo junto al pequeño.
Con el transcurso de los días Sakura se dio cuenta de que Tao era un niño muy celoso al igual que su hermano, porque en más de una ocasión cuando un chico intento acercarse a ella, algo que pasaba con regularidad, el pequeño corría inmediatamente a los brazos de Sakura llamándola "mamá", inicialmente esta reacción la sorprendió mucho pero después, al notar sus verdaderas intenciones, se acostumbró que el pequeño le dijera así, el siempre la veía con una gran sonrisa y le lanzaba una mirada asesina al chico en cuestión, provocando incredulidad en Sakura y una enorme gota sobre su cabeza. No entendía como un pequeño podía tener una mirada así, daba miedo verlo con el ceño fruncido, además le recordaba a Li cuando se enojaba.
Shaoran por su parte, cada vez que veía a Sakura en el salón de clases la observaba detenidamente; estudiaba su sonrisa, su preocupación… sus diferentes estados de ánimos y cuando ella se dirigía a donde él se encontrara, la miraba embobado, se sentía nervioso y muy expuesto, cosa que lo hacía huir de ahí antes de que ella pudiera estar cerca de él. Evitaba a toda costa aproximarse a Sakura en esos instantes, él se acercaba a veces a ella para saber cómo le estaba yendo con Tao, sabía que no era un niño fácil, pero era una de las personas más especiales tanto para él como para la castaña. Últimamente Shaoran con solo verla se sentía algo extraño, desconcertado, no sabía cómo describir aquello, aparte le molestaba que el pequeño le prestara mucha atención, al punto de sentir celos en situaciones donde veía como Sakura y Tao creaban lindos momentos, él también los había tenido con el niño, pero con ella eran diferentes. Cuando se acercaba a ellos dos, ambos siempre lo recibían con una sonrisa y él no podía evitar devolvérselas, ya que Tao era una de las pocas personas que podían hacer que Li Shaoran sonriera sinceramente. Había momentos en los que se ponían a jugar los tres, aunque a veces ambos se molestaban y terminaban peleando siempre delante del pequeño, que solía ver la escena muy entretenido. A el por su parte le gusta ver aquellas situaciones donde los adultos se comportaban como niños pequeños solo por atraer su atención, aunque ellos dos no se daban cuenta de que él solía provocarlos para ponerlos en esas situaciones, aún más cuando Yamazaki, un amigo y compañero de ambos, se inventaba sus grandes y falsas historias, como la que estaba contando en ese preciso instante.
— ¿Qué sucedió ayer? No lo recuerdo —dijo cabizbaja y confundida Naoko.
—Ni yo —respondiendo al unisonó Chiharu y Rika quienes jugaban voleibol con el pequeño Tao.
—Yo tampoco —contestó Tomoyo meditando acerca de lo que había sucedido con sus trabajos de clase en la biblioteca y lo peor de todo era que el trabajo de Sakura debía, a diferencia de los de ellos, ser entregado el día anterior a las cinco de la tarde.
—Ni siquiera yo recuerdo lo que paso al medio día, solo sé que nos distrajimos un momento cuando llamo el hermano de Sakura y al regresar no estaban ningunos de los trabajos.
—Eso es extraño. —comentó Tomoyo un poco molesta. —Debemos hablar con los profesores y decirles acerca de los trabajos desaparecidos, para que cuando sean revisados notemos quien tomo los nuestros.
—Así es. Esto no se puede quedar así, por lo menos recordamos de donde sacamos la información.
—Si —dijeron todos molestos y soltaron un suspiro de cansancio.
—Sakura, mira, ahí viene Li —dijo Tomoyo muy bajito. Sakura por su parte giro a ver hacia donde su amiga le señalaba y no dudo en acercarse a él, estaba muy agradecida por lo que hizo por ella.
—Hola Li, gracias por lo de ayer —dijo con una linda sonrisa aproximándose a él quien se acercaba a Tao que recogía la pelota que se había ido detrás de unos arbustos cercanos. Li no dijo nada y camino junto a Tao dándole un poco la espalda a Sakura, mientras que se acuclillaba a tenderle la mano al pequeño.
—Pero ni creas que te he aceptado como mi compañera de tareas, oíste. —Dijo con seriedad mientras la veía de reojo, acto que confundió y desconcertó a Sakura.
Tao había dado la mano a Shaoran y había salido corriendo mientras le tiraba la pelota a Chiharu. Los cinco observaban a lo lejos a los dos castaños. Ellos sabían que ese par se llevaba bien, aunque fuera de una manera extraña. El día anterior Li había ayudado a Sakura con el profesor de matemáticas pidiéndole que le diera una segunda oportunidad a la joven de entregar un trabajo que había perdido, mientras que Sakura le explico lo que había sucedido, pero lo que más sorprendió al maestro fue que Li Shaoran, el mejor de sus alumnos, que nunca pedía favores a pesar de llevarse muy bien con él, le pidiera uno y no para sí mismo sino para ayudar a la joven. El profesor entendió la razón por la que ella no podía entregar el trabajo pero propuso que ambos fueran compañeros de tareas para que de esa manera ella mejorar sus notas, Shaoran dijo que lo pensaría.
Sakura salió de su desconcierto al escuchar que los llamaban.
—Sakura, Li ¿No quieren jugar volibol con nosotros? —Tao se sentó con Tomoyo en la sombra para verlos jugar.
—Yo sí quiero —salió corriendo dejando a Li observando el arbusto.
Yamazaki por su parte comenzaba de nuevo a relatar una de sus grandes historias. —El volibol tiene una gran historia. En el antiguo Egipto se decía: Que la persona que no dejara caer el balón, hasta finalizar el partido, cumpliría su gran meta.
—Otra vez dices mentiras. —se quejo muy bajito Chiharu apretando el balón, el cual le fue arrebatado repentinamente de las manos. Fue Shaoran quien, al escuchar la historia, le quito el balón para salir corriendo tras Sakura y comenzar el juego contra ella.
Ambos tenían como meta ganar al otro y que el pequeño Tao solo tuviera ojos para uno de los dos. Los demás observaban desconcertados la escena, al parecer ese par se creían las mentiras de Yamazaki.
—He llegado a la conclusión de que ellos dos se parecen mucho —dijo Tomoyo con una gotita en la cabeza.
Mientras que los demás murmuraban, Tao los veía entretenido le gustaba ver como sus "papas" eran tan inocentes. Pasaron muchas horas jugando, ya que los dos eran muy buenos deportistas, hasta que decidió colocarse en medio de ambos haciéndolos parar repentinamente el juego. Todos rieron de ver como ese pequeño podía ser tan exigente con ambos. Minutos después Sakura, Tomoyo y Li se despidieron de todos y decidieron ir a comprar algo para almorzar.
Fueron a Tokio a visitar muchos lugares, entraron a una tienda de ropa para comprar algunas mudas para Tao ya que su ropa le comenzaba a quedar un poco pequeña. Luego de caminar un rato, se dirigieron al cine para ver una película infantil que a Tao le gusto cuando vio los adelantos por televisión.
Al entrar al cine nunca se percataron de que alguien los estaba siguiendo a cada paso que daban. Por alguna extraña razón todos sentían que alguien los observaba, pero dejaron ese pensamiento atrás cuando vieron a Touya aparecer entre la multitud que salía del cine.
—Monstruo, Tao, Tomoyo, Mocoso —saludó escuetamente como siempre lo hacía, Tao y Tomoyo sonrieron, él nunca cambiaria.
— ¿Qué dijiste? Hermano —pregunto furiosa.
— ¿Ha quien le dices mocoso? —Preguntó Shaoran peligrosamente acercándose con Tao en brazos, mientras que Sakura pasaba por detrás de él llegando junto a su hermano.
—Yo no soy ningún monstruo —gritó, acercándose cuidadosamente a su hermano y dándole una patada en la pierna, lo que ocasiono una maldición ahogada por parte de Touya y una cara de dolor y resentimiento dirigida a su hermana, ella tampoco cambiaria.
—Monstruo no creen que ya es muy tarde para que el niño este en la calle y tú con el —dijo con una sonrisa burlona y sobándose un poco el golpe. A pesar de saber que Sakura ya era mayor, él siempre la trataría como a una niña pequeña.
Sakura alzo su mano en forma de puño amenazadoramente, se disponía a replicar cuando algo la distrajo; se sintió observada, se giró hacia todos lados intentando buscar entre la multitud algunos ojos que la estuvieran observado fijamente, pero aquello fue inútil, no encontró a nadie.
Su hermano se extrañó de su reacción y siguió con la mirada la dirección a donde ella observaba, pero tampoco vio nada.
—Sera mejor irnos —aconsejó Tomoyo viendo la manera en que al pequeño se le cerraban los ojos. —Tao tiene sueño y hay que darle de comer antes de que se duerma.
—Si vámonos. —Contestó Sakura resignada y empezó a caminar hacia Touya. —Hermano vámonos pronto a casa.
—Sí —Shaoran que los veía a ambos se acercó a Touya dándole al niño. —Será mejor que se vayan pronto.
—Mocoso —dijo atrayendo su atención y hablándole muy bajito. —por favor no dejes sola a Sakura por nada cuando yo no esté junto a ella. —comenzó hablar más fuerte mientras miraba a su hermana que seguía observando a su alrededor. —Acompaña a Tomoyo a su casa. ¡Monstruo, vámonos!
Se fueron cada uno por su lado. Shaoran aún se encontraba sorprendido por las palabras de Touya, pero si él lo decía era porque tenía que estar muy atento a los acontecimientos que se aproximaban. Dejó a Tomoyo en su casa y se dirigió a la suya, tenía que terminar sus deberes escolares así que se apresuró. Finalizados sus pendientes se recostó en su cama pensando en las palabras de Touya, algo no andaba bien para que él le pidiera algo así cuando se suponía que lo odiaba a muerte desde que lo vio, sabía que todo eso era por las peleas que había tenido con su hermana al principio, pero ahora se llevaban bien, aunque el hermano de la castaña aun no dejaba su recelo hacia su persona, continuo pensando hasta que se quedó dormido. El día siguiente sería un día muy pesado, decidió que aceptaría ser el compañero de tareas de Sakura para pasar el mayor tiempo posible con ella y cuidarla como pidió Touya.
Habían pasado varios días desde aquello. Ahora se dirigía a buscar a Sakura que se encontraba con Tao sentada cerca del parque pingüino. Con el paso de los días se había dado cuenta que algunos (bastantes) muchachos de la universidad andaba detrás de ella, quien nunca se imaginaba que aquellos chicos buscaban algo más que una amistad y otros solo pasar un buen rato. Eso a él le molestaba mucho, ver como esos hombres rondaban cerca de la joven "ojos color esmeralda" como las abejas a la miel, pero disfrutaba ver como su protegido espantaba a todos aquellos tipos, eso lo hacía sentir feliz por alguna razón y muy orgulloso. En ese momento se percató de un tipo, pero esta vez era distinto, aquel hombre que vio a lo lejos no le agrado para nada, el tenia algo malo en su mirar cuando veía a Sakura. Se sintió angustiado pues se encontraba aún lejos de ellos.
—Hola preciosa —dijo un hombre de cabello y ojos negros, que la miraba de forma descarada de abajo para arriba. — ¿puedo hacerte compañía? —Sakura no pudo decir nada porque Tao se acercó a ella.
—Mamá, mila —exclamó el niño que observo como aquel tipo se acerco a ella.
—No sabía que tenías un hijo. —dijo aquel hombre fastidiado por la interrupción del niño.
Pero antes de que Sakura pudiera contestar llego Eriol, quien hace unos momentos se encontraba cerca del lugar y pudo reconocer al instante aquel hombre que estaba cerca de su amiga.
—Así es amigo. Así que aléjate por las buenas —espetó Eriol en un tono que no dejaba arremeter. El había regresado de Inglaterra para poder estar con la persona que amaba, pero al llegar se percató de cosas que no le gustaron alrededor de su mejor amiga.
—Tranquilo, no quiero pelea —respondió aquel sujeto viendo con fastidio a Eriol y al niño para después marcharse del lugar.
—Tú eres el chico que me presento Tomoyo. —dijo dubitativamente la castaña, quien aún no reconocía a su amigo de la infancia.
—Un placer volver a verte —comentó sonriente, su amiga no iba a cambiar nunca, siempre tan despistada. —Ten cuidado con ese tipo no me da buena espina. —Tao lo veía muy receloso y molesto a la vez, pero sentía curiosidad por aquel hombre de pequeños lentes.
— ¡Tao! ¿A dónde vas corriendo? Lo siento debo ir a por el niño —vio al niño corriendo, quiso despedirse pero no recordaba cómo se llamaba el chico—. Bueno… Joven…
—No te preocupes por el niño. Shaoran lo trae —la interrumpió y ella se giró a donde estaba Tao pero este ya había sido sujetado por Shaoran.
Volvió a girar hacia el chico confundida, ¿Cómo es que conocía el nombre de Li? ¿De dónde se conocían?
—Mamá, mila papá vino por nochotos —exclamó muy contento de que Li estuviera ahí.
— ¡Tao! —dijo Sakura abochornada, ese niño era imparable.
—Veo que él tampoco se fía de mí al igual que su papá cuando me vio la primera vez —comentó sonriente.
— ¿Quién eres tú? —preguntó un poco asombrado por aquella voz, no podía ser la misma persona que creía, el estaba muy lejos de aquel país.
—Querido primo ¿ya no me reconoces? —se quejo haciéndose el ofendido.
—Eriol —dijo sorprendido a ver como él se giraba, pero el más sorprendido fue Eriol al ver el parecido que tenían ambos amigos suyos.
— ¿Lo conoces? —Preguntó Tao a Shaoran.
—Sí —contestó Shaoran resignado. Su gran amigo y primo era cosa seria y podía ponerle los pelos de punta cuando a él se le ocurría molestar o bromear a sus costillas.
— ¡Ah! —Exclamó más tranquilo. —Entonces no tengo que espantarlo de Mamá —Shaoran sonrió tiernamente al escuchar a su pequeño.
— ¡Tao! —dijo suplicante y el solo sonreía por ver la cara apenada de Sakura.
—No —dijo suspirando Shaoran, su primo era una persona que le hacía desesperar con su forma de ser, el lo sabía, lo vivió en carne propia cuando su querido primo estudio con él un par de años en la secundaria.
—Así es amigo mío. —se puso a meditar un momento y vio de nuevo al pequeño. — ¿si quieres? Puedes decirme tío, pequeño Tao.
— ¿Enselio? ¿Pol qué? —Preguntó con curiosidad mientras se bajaba de los brazos protectores de Shaoran.
Esta vez fue Sakura quien contestó a la pregunta de Tao: —Porque, el señor aquí presente es un gran amigo de la escuela primaria y es como mi hermano, además de ser futuro esposo de Tomoyo, a quien tú llamas tía. —Eriol veía a Shaoran el había reconocido su voz porque aun hablaban por teléfono y sabia de Tao pero más seguro quedo cuando su prometida le dijo el nombre del tutor del niño días antes. —Aunque al principio no lo reconocí. —concluyó apenada.
— ¿Te vas a casar? —preguntó sorprendido, porque el sabia de la fama que tenía su primito en Inglaterra.
—No siempre es cierto todo lo que dicen. —Suspiró resignado, su prima le había creado una fama horrible en Inglaterra. —Todos esos rumores son por culpa de Nakuru. —respiro hondo al recordar a ese hombre que se había acercado a Sakura, era el mismo que se burlo de su adorada prima mayor y era uno de los que trabajaban para aquel que había abandonado a su amigo a la suerte, pero dejo de pensar en aquello y miro a la castaña muy seriamente. —Sakura si vuelves a ver ese tipo, por favor aléjate todo lo que puedas de él.
Tanto Shaoran como Sakura se extrañaron por la advertencia, pero Sakura no vio nada malo. No era la primera vez que lo veía y siempre se lo encontraba en la universidad o en la calle, aunque odiaba como la miraba, era tan despistada no se había dado cuenta que aquel tipo la estaba asechando. Se perdió de sus pensamientos cuando llego Tomoyo corriendo, ese día era el día en el que Sakura se le declararía a Yukito y ella quería arreglar a su amiga para su gran hazaña. Tomoyo se había dado cuenta desde unos días atrás que Shaoran veía de forma diferente a su amiga y había días donde ellos dos competían por el amor de Tao, así que concluyo que posiblemente Li podía estar enamorado de Sakura.
— ¡Sakura! Tengo que arreglarte. —Gritó alegremente y causando curiosidad de los hombres presente. —No puedes llegar tarde.
— ¿A dónde vas con Sakura? Amor. —preguntó con supuesta curiosidad ya que él lo sabía todo, pero su intención era causar la molestia de su gran amigo.
—Hoy, mi querida Sakura se va a declarar. —dijo con estrellitas en los ojos, y causando que Sakura se sonrojara hasta las orejas.
— ¡Tomoyo! —Sakura lanzo un pequeño grito abochornada, pero Tomoyo y Eriol no dejaban de sonreír a comparación de Shaoran que se veía notablemente furioso.
—Vamos Sakura —sonrió —Li quédate con Tao por un rato o encárgaselo a Eriol y él lo llevara a casa de Sakura después. —Indicó ampliando su sonrisa y observando las caras que ponía Li. —Nos vemos chicos.
—Adiós amor.
—Bye, bye —se despido Tao, no muy contento por lo que acababa de pasar. Aunque no entendía nada, sabía, por la cara de Li, que no era nada bueno lo que había sucedido y estaba por suceder.
—Ahora será mejor que hagas tu mejor esfuerzo amigo. —comentó tomando a Tao entre sus brazos. —Amigo ¿Qué te parece si vamos a comprar unas bebidas?
—Xi..., vamos. —contestó Tao contento, dejando a Shaoran atrás.
Aquel día Tomoyo lo pasó arreglando a su amiga, la dejo realmente preciosa, con su sencillez y calidez que siempre la hacían lucir como un ángel además de las hermosas joyas color esmeralda que tenía por ojos.
Estaba planeado que iría con Yukito a ver un planetario hecho en la secundaria de Tomoeda al cual habían sido invitados. El la fue a recoger y en pocos minutos estuvieron en el festival de la secundaria. Pasearon y vieron muchas cosas hasta que llego la hora de entrar al planetario, pasados diez minutos, Sakura se armó de valor y lo detuvo.
—Oye Yukito —lo llamo un poco apenada.
—Dime —dijo observándola comprensiva y afablemente.
—Quiero decirte... —comenzó Sakura con la mirada en el suelo y la cara sonrojada —que tú eres para mí... —levanto un poco la mirada. —quiero decirte... quiero decirte... que te quiero mucho Yukito —termino confesando con las manos sobre su pecho y observándolo, bajo la mirada cuando él miro directamente a sus ojos.
—Yo también te quiero mucho Sakura —la miro compresivamente y poco triste —pero yo no soy la persona que más amas...en este mundo... —Sakura volvió su mirada de nuevo hacia el cuándo escucho aquello. Él se agacho un poco para estar a su misma altura. — ¿Sakura también quieres mucho a tu padre?
—Sí —respondió de inmediato y prestando atención.
— ¿Y que dices de mí? —Sakura lo observo un poco confundida, pero igual respondió.
—También te quiero. —argumentó sin moverse de su posición.
—No crees que ese sentimiento sea lo mismo...el amor que sientes por tu padre y por su puesto ese gran amor que sientes por mí tienen mucha semejanza. —Sakura cerró sus ojos, meditaba cada palabra que Yukito decía, por su mente pasaba recuerdos de momentos con su padre y otros de Yukito.
—Tienes razón —concluyo después de unos minutos de meditación pero igual sentía una gran tristeza.
—Eso es porque tengo un gran parecido con Fujitaka, no creas que estoy tratando de evadirte solo porque apenas eres una niña.
—Sí. —Respondió un poco alegre. — ¿Todo esto ya lo sabías con anterioridad Yukito?
—Debo confesar que me dio mucha alegría y entusiasmo que me tomaras en cuenta como uno más en tu familia. —respondió.
— ¿Eso lo supiste porque descubriste a la persona más importante de tu vida? Yukito —Pregunto, mirándolo directamente a los ojos.
—Sí, así es.
— ¿Esa persona es aquella chica que vi hace algún tiempo junto a ti y mi hermano? —Yukito se sorprendió un poco, pero sonrió antes de dar su respuesta.
—Sí. Si Touya no hubiera estado dispuesto a ayudarme, seguramente me hubiera apartado de ustedes.
—A mi hermano le gusta molestar, pero igual es un buen chico a la hora de ayudar a sus amigos. —dibujo una pequeña sonrisa.
— ¡ujum! —carraspeo un poco recordando como su amigo le había ayudado a conquistar aquella chica, la cual resultaba ser amiga de ambos.
—Él se comporta así, porque le da pena mostrar sus sentimientos. —dijo animosamente.
—Pero aunque considere a Saori la persona que más quiero, no estoy seguro de lo que piense ella al respecto. —dijo un poco inseguro porque aquella chica aun no le daba el sí.
—Estoy segura que tú también significas mucho para ella. —su sonrisa se borró. —Por eso pienso que mi hermano le entrego aquellas boletos. —Yukito se sorprendió. —Además estoy dispuesta a permitirle a ella que se quede con la persona que más quiero.
—Gracias Sakura —la castaña cambio su semblante a uno de seguridad y enfado, la combinación la hacía ver muy graciosa.
—Pero si en determinado caso mi hermano comienza a molestarte, no dudes en llamarme. Yo misma me encargare de darle su merecido. —Yukito pudo sonreír gracias a aquella pequeña niña a la que había visto crecer y asintió con la cabeza.
—Muchas gracias. —Acaricio la mejilla de Sakura quien se sorprendió por aquella demostración. —Estoy seguro que tú lo encontraras... encontraras a ese ser amado, apuesto que esa persona también va a amarte como a nadie en el mundo. Cuando encuentres al indicado házmelo saber cuanto antes, ya que si te hace llorar yo mismo me encargare de darle su merecido, Sakura —sonrió, mientras que Sakura se recostaba en la mano que sostenía en su mejilla.
—Sí. —dijo tranquilamente. Repentinamente se escuchó una explosión muy cerca del lugar y vieron caer muchos vidrios.
Yukito la abrazo protegiéndola de la lluvia de vidrios y salieron del lugar. Aquello fue extraño, la policía los interrogo, pero antes de retirarse de ahí Sakura vio nuevamente aquel tipo sonriendo burlonamente detrás de un árbol, por un momento se quedó perpleja, pero decidió que lo mejor era alejarse de ese lugar. Recordó que Eriol le dijo que si lo veía de nuevo lo evitara como diera lugar. Camino un rato por las calles con Yukito, quien preocupado le ofreció llevarla hasta su casa, pero ella decidió despedirse de el al encontrarse con Saori cerca de la casa.
La castaña por su parte no quiso regresar y caminó largo rato por las calles, sin darse cuenta llego hasta "El parque pingüino" y ahí se encontró con Shaoran.
—Hola —lo saludó. — ¿Qué sucede Li? —le pregunto cuando se percató de su mirada un poco sombría. Lo que ella no sabía era que él se había puesto triste por lo comentado ese día por Tomoyo y Eriol pero al girar hacia ella se sorprendió y no pudo evitar sonrojarse; Sakura se veía hermosa, tan linda como un ángel.
—Te acompañare a tu casa. —fue lo único que se le ocurrió decir, con lo que se ganó la sorpresa de Sakura.
—Muchas gracias —contestó amablemente y con una sonrisa en los labios. —sabes, quiero pedirte un favor.
— ¿Qué es? —preguntó ligeramente nervioso.
— ¿Podemos charlar en el parque? —se sorprendió por su petición pero aun así acepto y caminaron con dirección a las hamacas.
Tomaron asiento. Shaoran se mantuvo quieto en su sitio mientras Sakura se balanceaba mirando hacia el horizonte. Estuvieron así por unos minutos hasta que la castaña detuvo su hamaca y comenzó a hablar
—El día de hoy...le confesé finalmente a Yukito...que lo quería mucho —Shaoran giro su mirada hacia su interlocutora, sintió una punzada en su cuerpo, tenía coraje, pero se controló y volvió la mira al piso.
—Ya veo —susurró sin levantar la mirada.
—Pero Yukito, solo me miro con ternura y me dio a entender que él no era la persona que más quería. —ahora su vista estaba en el suelo y por su parte Li giraba la suya hacia ella.
—El sabiamente me pregunto si el cariño que siento por él, es muy parecido al que siento por mi papá, es decir, como un familiar. Entonces lo pensé… —hubo un silencio. —y me di cuenta que se parecían. —su tono había cambiado estaba más animada y sonriendo, devolviéndole la mirada al castaño de ojos ámbar. —pero ¿sabes? —amplio su sonrisa. —Por otra parte también me di cuenta que ese cariño era un poco diferente al que siento por mis familiares... de que se trata de algo muy especial. —volvió a balancearse mirando de nuevo hacia el horizonte. —Yukito me dijo que había encontrado a su ser querido, esa persona también es muy cercana a mí y pienso que ese ser también siente algo extraordinario por Yukito, que significa mucho para el...eso me hizo reflexionar un poco sobre el asunto y me di cuenta que mientras Yukito sea feliz con esa persona es más que suficiente, es decir, no es necesario que lo sea conmigo. Recuerdo que Tomoyo me dijo esas palabras; ella será una chica muy feliz siempre y cuando su ser querido lo sea… —medito un poco —Yo también estuve de acuerdo con eso. Mientras lo vea feliz con alguien más, yo también lo seré —la hamaca se detuvo y en los ojos de Sakura se podían asomar sus lágrimas, Shaoran se desconcertó un poco, pero Sakura continuo. —Sin embargo no entiendo por qué razón empecé a sentirme con una gran tristeza y con un gran deseo de llorar, pero pensé que si mostraba aquel dolor frente a Yukito el se sentiría un poco incomodo —termino rompiendo en llanto, Shaoran que no sabía qué hacer apretó con fuerza las cadenas y se incorporó rápidamente, estaba preocupado por la castaña. — ¡Ay! no, no sé porque empecé a llorar. —Se quejó limpiándose las lágrimas con su mano. —que absurdo, si entendí lo que me quiso decir Yukito y lo único que deseo es verlo feliz sin importar lo que suceda.
—Lo sabes —dijo Shaoran, extendiéndole un pañuelo, mientras Sakura dejaba de limpiarse las lagrimas. Ella levanto la vista y observo su sonrisa comprensiva, afable y sincera. —Sé que tú lo has comprendido. —Sakura extendido sus manos tomando entre las suyas el pañuelo y la mano de Li, se sintió más tranquila.
—Gracias —contestó Sakura con el pañuelo entre sus dos manos acercándolo a su pecho. Se acercó a Shaoran y recostó su cabeza en el pecho del chico mientras derramaba unas cuantas lagrimas más. —Yukito no quiso lastimarme y para darme ánimo me dijo que algún día encontrare esa persona que significa mucho para mí y que esa persona extraordinaria me corresponderá y me amará como nadie en el mundo. —él la miro con un deje de tristeza, pero luego con ternura y mucho amor, la tomo por los hombros para transmitirle fuerza y le dijo:
—Ojalo que lo encuentres —coloco su mentón sobre la cabeza de la chica que abrazaba, cerró los ojos sintiéndose en paz y tranquilidad. —Descuida te aseguro que lo encontraras. —Sakura dejo de llorar después de escuchar a Li y sonrío.
—Gracias —se quedaron así por un largo tiempo hasta que empezó a oscurecer y ponerse frio el clima.
—Será mejor irnos, ya se hizo muy tarde y tenemos que recoger a Tao. —comentó saliendo de su ensimismamiento. —Creo que se encuentra en tu casa, en casa de Tomoyo o Eriol.
—Seguro esta en casa de Tomoyo. —afirmó Sakura ya que ella tenía el conocimiento de que su amiga se quedaría con él para que cuando la castaña pasara a recogerlo se enterara de lo que había sucedido con su confesión, sonrío por los métodos de su amiga para hacer las cosas.
Sakura camino con Shaoran a casa de Tomoyo, en el transcurso pasaron por una tienda y compraron algunas galletas para Tao y algunas otras cosas para la cena. Sakura se sentía mejor ya no le dolía mucho lo que había pasado. Recogieron a Tao, le conto a su amiga lo que había sucedido y se fue con el pequeño a su casa junto con Li a quien decidió invitar a cenar. Mientras degustaban, Shaoran le solicitó que dejara de llamarlo por su apellido y le llamara por su nombre a lo que ella acepto gustosa.
Pasaron algunos meses. Ella seguía tratando muy bien a Yukito y de vez en cuando lo invitaba a él y su novia a cenar a su casa, sin embargo a Shaoran no había podido verlo tanto como ella hubiera querido desde aquel día. El castaño por su parte había intentado evitar acercarse a Sakura, enviaba a Tao a su casa para que la visitara casi diariamente.
En una ocasión, debido a los negocios de su madre en Tokio, tuvo que viajar y llevarlo con él, tanto Sakura como Shaoran se encontraban en exámenes, solo que él podía presentarlos a su regreso a diferencia de ella que no podría cuidarlo si quería tener buenas notas, así que sin dudar se lo llevo, fueron siete días muy pesados donde solo pudo ver al niño mientras dormía. Al día siguiente regresarían a Tomoeda.
En la mañana Tao se levanto con un semblante decaído y triste. Tanto Shaoran como Wei pensaron que era porque no había visto a Sakura y se encontraba un poco deprimido, pero esa no era toda la razón, el pequeño había pillado un fuerte virus. Mientras Wei conducía, Shaoran revisaba papeles, tenía que tener todo listo, pero al mirar al pequeño dormir, se percató de sus mejillas se encontraban un poco sonrojadas, eso lo extraño, pero le resto atención al recibir una llamada de su madre, cada vez se encontraban más cerca de Tomoeda pero las mejillas de Tao aumentaban su color rojo, se acercó a él para poder tocar su frente y sintió que tenía mucha fiebre, no dudo mucho y pidió a Wei que fueran al hospital lo más rápido posible. Tao entre sueños llamaba a Sakura y a él se le partió el corazón al escuchar su voz tan débil y apagada, así que decidió buscarla a pesar de que él estaba evitando verla.
Salió por el coche y condujo a toda velocidad hasta llegar a la casa de Sakura, la cual para su suerte se encontraba saliendo en el preciso momento en el que llegó.
— ¿Li? —Preguntó extrañada de verlo a en su casa sin Tao a su lado. — ¿Qué haces aquí?
—Tao —dijo con simplicidad y angustia en su voz. —quiere verte.
— ¿Qué pasa? Me estas asustando —dijo extrañada. Ese día había estado muy intranquila y en esos momentos más cuando no vio al niño en el coche. — ¿Dónde está Tao? Y ¿Por qué quiere verme?
—Así es quiere verte, está enfermo. —comentó con pesar.
— ¿Cómo que enfermo? ¿Qué tiene? —exclamó alterada y preocupada. —Responde de una buena vez.
—No sabemos que tiene exactamente —dijo sinceramente. —El médico le mando hacer muchas pruebas y quiero que nos acompañes, Sakura debes venir conmigo. —dijo suplicante.
—Claro que voy. —dijo segura. Le preocupaba Tao, pero estaba feliz que Li le pidiera que lo acompañara.
—Gracias —Sakura sonrió un poco en medio de las preocupaciones.
—No hay de que —devolvió la sonrisa preocupada y el la tomo de la mano. —Vamos.
Ambos salieron corriendo cogidos de las manos, abrió la puerta del copiloto dejando que ella se sentara, Sakura por su parte olvido la cita que tenia aquella tarde con sus amigos. Estaba muy preocupada por Tao.
Llegaron al hospital y vieron a Wei que los veía con un semblante muy serio y preocupado. No sabían exactamente que virus tenia.
Sakura entro en la habitación donde se encontraba Tao y comenzó a pasar sus manos por los cabellos castaños del pequeño.
— ¿Cómo estas pequeño? Seguro te has de sentir fatal. —sollozó en silencio pensando que no había nadie en la habitación aparte de ellos dos, se encontraba asustada y muy preocupada por el niño.
Shaoran la observaba desde la puerta, no podía verla llorar, se acercó muy despacio y la abrazo por detrás, ambos miraban al pequeño, después de un rato coloco su frente sobre el hombro de la muchacha, que ya estaba un poco más calmada y le dijo lo siguiente:
—Tranquila Sakura, tenemos que ser fuertes. El estará bien muy pronto. —El doctor les había comentado que desde que llego no había despertado, ni reaccionaba a los medicamentos y que si aquella fiebre no bajaba, su vida estaría en peligro.
—Lo sé. El es fuerte, pero me duele verlo así.
Sakura le canto mientras le acariciaba la cabeza tiernamente y Shaoran no la soltaba para nada. Parecía un cuadro muy especial, dos padres preocupados por su pequeño; fue lo que pensó Wei mientras les llevaba algo de comer. Fueron días largos y muy agotadores para ellos, casi no dormían durante su estadía en el hospital. Al ser dado de alta, Tao y los castaños se pasaban juntos todo el tiempo, si el niño dormía en casa de Sakura él dormía allí, si Tao dormía en casa de Shaoran ella dormía allí, cosa que desaprobaba Touya, pero le restó importancia al darse cuenta de algo en esos días y prefirió que ella estuviera siempre junto a alguien, aunque ese alguien fuera un mocoso que le quería quitar a su Monstruo.
Touya vio en diversas ocasiones a aquel tipo que siempre asechaba a su hermana, un día lo siguió hasta que llegaron al bosque que quedaba detrás del parque. El sujeto, tras un rato, se percató de que Touya lo estaba siguiendo y se ocultó rápidamente, el hermano de Sakura, al perderlo de vista, pensó que se había escapado y se distrajo entonces el tipo salto sobre él y comenzaron a forcejear, pero Kinomoto no se dio cuenta de que estaban cerca del peñasco en donde tropezó y cayó.
—Es muy raro que alguien como tú se haya caído de un peñasco, ¿no crees? —dijo un sonriente Yukito que veía a su mejor amigo recostado en su cama con el pie izquierdo enyesado hasta la rodilla, el sabia que lo que le había pasado no era un accidente cualquiera.
—Pasaron muchas cosas —contestó con simplicidad, no quería preocupar a su amigo por algo que aún no comprendía.
—Tú me dijiste que viste cosas extrañas en los últimos días, ¿no es cierto Touya? —agrego preocupado—. Mira como te fue por perseguir a ese tipo.
—Lo sé, se desapareció de un momento a otro pensé que se había escapado y no volvería a seguir a mi hermana. —acoto preocupado. —pero me equivoque.
—Te entiendo —dijo compresivo y con una sonrisa afable—. Eres muy sobre protector con la pequeña Sakura.
—Cállate Yuki. —ordenó avergonzado.
—No me digas que me calle cuando sabes que digo la verdad —objetó sonriente y se acercó al escritorio, cogió un marcador y le dibujo en el yeso a un Touya gruñón.
— ¡Ey!, no hagas eso —se quejó, pero no pudo evitar que Yuki terminara su dibujo, luego se puso muy serio y mirándolo a los ojos le dijo. —Por favor no le comentes nada de esto a Sakura.
—No te preocupes, no diré nada.
Después de aquello, varios días pasaron y Sakura se quedo de ver con Shaoran en el parque pingüino, ese día iba sola. Había pasado media hora y Sakura se extraño porque él nunca llegaba tarde a ningún sitio, a comparación de ella, entonces recibió una llamada.
—Hola
—Sakura, ve a tu casa. Li se va a demorar.
— ¿Por qué? —se extraño por las palabras de su amiga.
—Está trabajando en unos balances con Eriol de una de las empresas de su familia. — Tomoyo respiro hondo. —Al parecer hay varios desfalcos en las empresas.
— ¿Qué? Enserio eso no puede ser —comentó preocupada.
—Así parece y no solo eso sino también parece que han usado la empresa para blanqueo de dinero. —explico severamente molesta.
— ¡Oh por dios que horror! —comentó indignada.
—Lo sé, Sakura. Por eso Li me pidió que te llamara y te diga que fueras a tu casa, Wei ira para allá con el pequeño.
—Está bien
Sakura escucho como cerraban la llamada del otro lado. Era mejor irse a su casa, pero en ese momento apareció un hombre, el mismo que Eriol le había advertido. Apareció de repente con Tao dormido entre sus brazos y eso era muy extraño.
—Tao —dijo y luego lo miro furiosa— ¿Por qué tienes a Tao?
—Aquel anciano es bueno en artes marciales, pero no tan bueno cuando tiene que proteger a un niño.
— ¿Qué le hiciste a Wei? —Preguntó temerosa.
—Lo deje tirado en el estacionamiento y este maldito mocoso, me lo llevare para otro fin al igual que a ti, pequeña princesa —contestó con sonrisa burlona.
— ¡Dame a Tao! —exigió adelantándose un poco para arrebatarle al pequeño.
—Te lo daré, pero tendrás que venir conmigo. —sonrío sanguinario.
—No pienso ir contigo. ¡Entrégame a Tao! —estaba temerosa pero cada vez más cerca de él.
—Está bien —le entregó a Tao, se giró para retirarse, pero cuando se disponía a irse volvió su mirada a Sakura. —él morirá si no van conmigo.
— ¿Qué estás diciendo? —Exclamó asustada y tirando el teléfono que tenía en la mano. —no puede ser.
—Si no vienes conmigo el morirá —advirtió. —Solo tiene un par de horas antes de morir.
—Estas mintiendo —espetó abrazando a Tao.
—No mentiría cuando necesito de ustedes dos. Además el cloroformo lo use para que durmiera porque, no quiso abrir la boca para tomarse el veneno, así fue más sencillo darle de beber las gotas. —la miro sádicamente.
—Eres un desgraciado cómo pudiste hacerle eso a un niño —gritó con lágrimas en los ojos. —Eres un maldito.
—Ellos tienen la culpa. Li está investigando y me enviaron para quitarlo de en medio. —comentó desalmadamente.
—Todos ustedes son unos desgraciados. —espetó Sakura dejando de llorar.
—Eres una estúpida, tu también estas en la mira de ellos. —comentó con violencia mientras la tomaba del brazo.
— ¿Qué estás diciendo? —preguntó intentando zafarse de su agarre y de esconder el dolor que le produjo el mismo.
—Tú también tienes algo que ellos quieren, igual que Li. Solo que tú desconoces de su existencia. —Sakura lo miraba confundida. —pero será mejor irnos antes que el veneno sea irreversible.
— ¿Qué quieres decir con eso? —Sakura estaba asustada con el niño entre sus brazos y lo aferro más hacia ella. —De acuerdo, voy con usted.
—Muy bien, pequeña. Así me gusta que seas obediente —dijo de forma ruin.
—Tao. Pase lo que pase todo estará bien —afirmó dándose un poco de confianza.
Mientras que en las oficinas llegaba uno de los guardias que había encontrado a Wei tirado en el estacionamiento.
—Señor —dijo preocupado.
— ¿Qué sucede? y ¿Wei? —preguntó preocupado.
—En el hospital señor —dijo sin rodeos.
— ¿Qué? No puede ser —manifestó exaltado.
—Tao —alegó Eriol. —Él puede estar en peligro.
—Dime que él está despierto —dijo Shaoran teniendo esperanza por saber que había sucedido.
—Aun no despierta señor, pero dejaron una nota —expresó el guardia de seguridad.
Li la tomo de sus manos y comenzó a leerla, primero en silencio y luego en voz alta porque no creía lo que leía. La releyó para Tomoyo y Eriol, esperando que ellos pudieran ayudarle a comprender algo.
—No puede ser —continúo leyendo:
Señor Li.
El niño al igual que Kinomoto, tiene cosas importantes para nosotros sin saber que ellos lo poseen, sin duda alguna hare que ella me de todo lo que tiene, porque ella es la guardiana de todo lo que este mocoso posee y le pediré un favor, llame a Kinomoto padre él sabrá donde esta aquello que pertenece a la chica, aquello que será suyo cuando cumpla los 25 años.
Ambos guardianes deben permanecer alejados, no quiero policías y la persona que vaya a entregar todo debe ser una mujer. Dígale a Kinomoto Touya que todo se adelanto por culpa de él y su nariz, así como la de usted señor Li, ellos pagaran por culpa de ustedes.
Nos mantendremos en contacto.
—Voy a llamar a Touya. —exclamó Eriol furioso y marco el numero sin perder tiempo.
— ¡Mi prima, no puede ser! —exclamó con pesar y dolor.
— ¿Ustedes son primas? —Preguntó Li.
—Si lo descubrimos cuando íbamos a la escuela primaria. —explicó Tomoyo distrayéndose un poco de la situación que estaban pasando.
—Yo pensé que solo eran buenas amigas —dijo Shaoran aún muy preocupado.
—No, somos primas de segundo grado. Mi madre y la de ellas eran primas hermanas. —se acerco Eriol.
—Hable con Touya, viene para acá. Al parecer Sakura no ha regresado desde que salió. No le comente nada, solo le pedí que viniera lo más pronto posible. —explicó Eriol.
—Bien —acotó Shaoran, pasaron varios minutos en silencio. Meditando que podía ser aquello de lo que hablaba la carta.
Después de media hora.
—Creo que sé lo que quieren de Sakura —ambos miraron a Tomoyo. —su madre y el bisabuelo le heredaron una llaves y un libro, aunque eso no tiene valor monetario.
—Algo de eso tiene que tener valor al igual que lo que Tao heredo. —concluyó Shaoran.
— ¡Documentos! ¿Hay documentos entre aquellas cosas? —preguntó Eriol.
—Creo que sí. —respondió dubitativamente. — ¿Por qué?
— ¿Entre ellos hay pruebas o algo?... lo que tiene de Tao son fotos y… —respondió Eriol frustrado por no saber qué era lo que estaban buscando exactamente.
— ¿Y? —Preguntó Shaoran sin saber qué hacer en ese momento, tenía que esperar a que los tipos llamaran y le dijeran que era exactamente lo que querían.
—El abogado; el debe de saber algo al respecto de eso. — dijo de repente Tomoyo.
— ¡Oh! Él también —todos miraron a Eriol y luego miraron hacia la persona que señalaba. —Buenas tardes Kinomoto.
— ¿Para qué me llamaste? ¿Dónde está mi hermana? —exigió saber el recién llegado al ver la cara de todos.
—Al parecer los secuestraron. —anunció Shaoran.
— ¿Qué estás diciendo? —Gritó furioso, mientras se acercaba lentamente a ellos ya que aún tenía el yeso y se le dificultaba caminar.
—Encontraron esto cuando fueron a buscar a Wei —comentó con pesar, entregándole la carta —él está en el hospital inconsciente aun. —Touya la tomo y comenzó a leer su contenido, no daba crédito a lo que leía.
—Ese es el maldito ese que andaba siguiendo a Sakura desde algún tiempo. —espetó furioso consigo mismo.
— ¿Qué tipo? —preguntó Eriol desconcertado.
—Uno que anda rondándola antes de que este mocoso le dejara ver a Tao, el mismo que nunca me ha dado buena espina. Es aquel que estaba en el cine mirándolos. —explicó Touya.
—Touya, ¿descríbelo? —Pidió Shaoran.
—Es de tu porte ojos y cabellos negros y con pinta de maleante «Este mocoso es igual que el monstruo cuando están preocupados actúan igual» —mientras decía aquello pensó como ese par eran parecidos.
—Debe ser el mismo tipo que se acerco a Sakura una vez. El es...«seguramente el que trabaja para ese tipo, pero que tiene que ver Sakura con todo esto» debe ser el desgraciado ese, seguramente —consideró Eriol.
— ¿Tú también lo viste Eriol? — Preguntó Tomoyo.
—Sí y lo ahuyenté aquella vez. Sakura no se dejaría atrapar fácilmente, tuvo que haber hecho algo para que ella se doblegara.
— ¡Tao! —exclamó Tomoyo con dolor.
— ¿Pero qué podemos hacer? —Preguntó Shaoran desesperado por la situación.
—El quiere los documentos que tienen tanto Sakura como Tao que son de algunas propiedades de Hong Kong. —explicó Touya; era lo único en común que tenían ellos dos.
— ¿Hong Kong? —exclamaron Eriol, Shaoran y Tomoyo al unísono.
— ¿Por qué lo dices? —Preguntó al instante Eriol.
—El padre de Megumi tiene unas propiedades cerca de una zona rica en minerales y nuestro bisabuelo también. —Razonó un poco.
—Por eso hicieron todo esto, —agregó desesperado —no lo puedo creer.
—También dicen que es por tu culpa. —comentó Tomoyo ganándose la mirada de reproche de su novio, pero era verdad lo que ella decía. Algo no andaba bien en todo aquello era lo único que pensaba Eriol.
—Shaoran contéstame una cosa —dijo Eriol que meditaba algo. — ¿ustedes tienen propiedades similares en Hong Kong?
—No que yo sepa —respondió confundido—, «Que tiene que ver lo uno con lo otro» —fue lo único que llego a su mente.
—La persona que estaba detrás de esto, también es la persona que ha hecho el desfalco y el lavado de dinero en la empresa. Eso estoy seguro. —explicó Eriol meditando cada palabra.
—Sera mejor que la encontremos pronto. —aconsejó Tomoyo.
Todos los presentes solo asintieron, sin embargo compartían el mismo sentimiento de impotencia por no poder ayudar a su amiga y al pequeño.
En otro lugar, en las afueras de Tomoeda se encontraba Sakura con Tao en una habitación oscura y húmeda. Ella no sabía qué hacer, estaba asustada por su pequeño que no despertaba y se sentía un poco frio. Se levanto con Tao en los brazos gritando a la puerta.
— ¡Desgraciado! ¡Dame el antídoto! —exclamó furiosa y frustrada. — ¡Dámelo pronto! —al otro lado solo se escucho una risa burlona.
— ¿Enserio creíste eso? —Respondió el bandido. —No le di nada. Solo lo dormí.
Aquella declaración la asusto aún más; si Tao no había sido expuesto a ningún veneno entonces todo aquello le estaba afectando de otra forma y tenía que sacarlo rápido. Se insulto así misma por haber tirado el teléfono celular, pero recordó que Tao tenía un teléfono móvil para niños y que siempre lo cargaba en el pantalón. Sin pensarlo lo busco y lo encontró, marco el número de Shaoran.
— ¡Sakura! —dijo asustado. — ¿Eres tú?
—Por favor, sácanos de aquí, Tao se está poniendo mal. —susurró, mientras empezaba a sollozar. — ¡Por favor!
—Tranquilízate Sakura —respondió nervioso y angustiado, estaba a punto de darle un ataque, así que los otros decidieron quitarle el móvil.
—Monstruo, tranquilízate y dime ¿Dónde estás? —preguntó Touya tranquilo dando a su a su hermana seguridad. —Será mejor que nos ayudes para sacarlos de ahí. Tienes que estar tranquila y serena.
—Estamos en las afueras de Tomoeda, —explicó entre sollozos y tratando de recordar —a unos cuantos kilómetros del Blue Arena. En una casa.
—Aquella casa media destruida que estaba cerca de aquella central eléctrica. —culminó reflexionando sobre el paradero de su hermana.
—Sí, esa misma. Estamos en el sótano encerados. —dijo calmándose y ya un poco más tranquila, confiaba en que llegaran pronto y los sacaran de ahí.
Mientras los demás estaban hablando con los guardias de seguridad de la empresa y arreglando todo para salir a buscar Sakura y Tao, Touya caminaba despacio por su yeso e iba rumbo a la salida junto con Tomoyo para subirse al coche que los llevaría aquel lugar. Él iba pensando en cosas que les podría servir al momento de llegar.
— ¿Cuántas personas están con ustedes? —Preguntó Touya un poco ansioso.
—Solo uno creo. Aquel tipo de cabello negro, no estoy segura. —Contestó —Hermano, Tao se ve muy mal, ven pronto —le rogo, por su parte Touya se sentía impotente de no poder correr y estar junto a su hermana.
— ¿Por qué fuiste con ese tipo? —Preguntó Touya intentando que su hermana dejará de llorar, pero después se arrepintió de la pregunta que le hizo. Porque su llanto aumento.
—El llego con Tao en sus brazos, discutimos. —contestó entre lágrimas. —Me entrego al niño y cuando le dije que no iba a ir con el me dijo que lo había envenenado, pero al final fue una mentira. —Su llanto fue más leve —Ahora me preocupa mucho que él este muy frio y este lugar no ayuda mucho. Hermano ven pronto, por favor.
—Ya vamos para allá —respondió mientras se subía en un coche junto Tomoyo. —no cierres el teléfono, pero mantenlo escondido.
—Está bien, hermano —dijo tranquila. —Pase lo que pase, todo estará bien. ¿Verdad?
—Así es monstruo —dio una pequeña sonrisa mientras arrancaban el coche.
Ellos iban lo más rápido, al llegar bajaron la velocidad para intentar ser sigilosos. Touya por su parte le dijo a su hermana que llamará al tipo ese para distraerlo, ella hizo lo que le pidió y puso a Tao encima del colchón que estaba en el suelo dejando el móvil junto a él.
Empezó a golpear con toda su fuerza gritando que la dejaran salir, gritaba y soltaba patadas a la puerta hasta que aquel tipo entro de golpe empujándola al suelo. Una vez que estaba en el suelo se le tiro encima, la pobre muchacha se asusto enseguida e intento quitárselo, pero sin conseguir nada. Estaba aterrada porque aquel hombre la estaba tocando descaradamente, pero todo se escuchaba por el teléfono y Touya, quien lo escuchaba todo comenzó a desesperarse, presionó a Li para que corriera lo más rápido posible hacia ese lugar, diciendo que aquel hombre estaba atacando a su hermana, cosa que alarmo a Shaoran que se dio tanta prisa que llego en un segundo al lugar.
Tiraron la puerta y buscaron la bendita entrada del sótano, pero al escuchar los gritos de Sakura se dirigieron sin pensar por donde provenían. Al llegar, Li le pego un puñete al tipo y se lo quito de encima a Sakura, mientras que Eriol la ayudaba a levantarse y a tranquilizarse. Los guardias por su parte entraron tras de ellos y agarraron al tipo aquel, separándolo de Li quien le estaba dando una paliza por haber tocado de esa manera a Sakura y por haberla hecho sufrir tanto a ella como al niño. Tomoyo entro con Touya quien al ver al tipo corrió a golpearlo, sin hacer caso de los reproches de la amatista, pero ella al ver que no le hacían caso corrió mejor a donde estaba su amiga quien tomaba en ese momento a Tao en brazos. Sakura grito para que todos reaccionaran ya que el niño estaba muy frio. Touya envió a Shaoran junto a Sakura a resguardarse, indicándoles que él se haría cargo de aquel tipo.
Llevaron a Tao al hospital y le pusieron varios sueros, al parecer aquel hombre le había hecho inhalar una gran dosis de cloroformo la cual había producido una depresión en el sistema nervioso del niño, por eso el se había puesto tan mal. Con lo que les indico el doctor se tranquilizaron un poco. Él iba a estar bien después de un día completo en el hospital.
Sakura estaba preocupada por su hermano cuando lo vio llegar con unos de los guardias herido; al parecer alguien los había atacado liberando al sospechoso. No quedaron pistas, pero lo que si sabían era que de algún modo las empresas Li y las propiedades que tenían Sakura y Tao estaban relacionadas entre sí.
Después de aquello pasaron varias semanas tranquilas, pero ese mes era un gran mes ya que era el cumpleaños de Tao, planearon todo para celebrar el tercer año del pequeño, sería un gran día. Todos estaban contentos alistando todo, festejaron y le dieron muchos regalos al niño que lo paso en familia. Luego de eso no sucedió nada que pudiera lastimarlos, ni perturbar su tranquilidad. Siguieron viviendo normalmente a diferencia de que ahora Shaoran pasaba más tiempo con ellos, aunque siempre hablaban de Tao y nada más, a veces parecía que Li evitaba hablar mucho con ella de otras cosas, cuando él no podía acompañarlos, los enviaba con Wei y un guardaespaldas no dejaba que ellos estuvieran solos.
Paso un año sin que volvieran a saber del tipo aquel. Un largo año donde Sakura se sentía diferente junto a Shaoran y él con ella, pero ambos sin confesarse nada por miedo de perder aquella amistad que se había creado y no perder el cuadro familiar que juntos habían hecho. Llego el gran día; la graduación, habían terminado la universidad, pero Sakura sabía que algo no andaba bien, porque Shaoran la evitaba y se le veía triste, preocupado y decaído. Eso la angustio mucho y cuando trataba de preguntarle lo que sucedía, el solo se alejaba. Sakura por una parte estaba feliz porque Shaoran se quedaba con el niño y ella en su casa, había días que ella se quedaba en casa de él, a veces parecían una familia verdadera, pero ella no sabía cuáles eran los sentimientos de él, la había consolado después de haber sido rechazada por Yukito, pero de ahí nunca habían pasado nada entre ellos, eso la mantenía confundida.
El pequeño Tao era un niño maduro, lindo, tierno y consentido por las mujeres más hermosas de Tomoeda. Su tía y su madre estaban contentas por su próxima graduación. Estaban preparando todo para aquel día.
Nota de Autora: Chicas y chicos disculparme por la demora..., espero que este capítulo les guste...y antes que nada disculpar si me equivocó en alguna cosa, pero es que la verdad soy novata en este tipo de cosas para ser sincera... se me da bien dar ideas, pero soy pésima para redactar... les prometo publicar pronto el capitulo siguiente como compensación. A lo que vayan leyendo se darán cuenta que una parte se parece a un capitulo de Sakura, la verdad si es jajaja..., es que esa parte me parecía perfecta en la historia.
El próximo capítulo estará listo para dentro de dos semanas o menos «aunque creo que dos semanas justo serán»
Avances de Declaraciones:
—Sabias que con cada suspiro se te escapa un poco de la felicidad —Sakura dio un respingón no se había percatado de la presencia de aquel joven — ¿Quién será el que te roba tanto suspiros? Mi querida Sakura.
—, y no hay nadie y lo sabes bien. Tanto Touya como Tao espantan a todos los chicos que se me acercan —contestó como si la respuesta fuera la más obvia del mundo.
— Quizás tengas razón o tal vez no.
— ¿Qué quieres decir Eriol?
