4. Pervertido
Palabra: Revista y pervertido
La vida en la preparatoria era emocionante para todos.
Scorpius y Albus estaban en su último año, mientras que Lily recién entraba.
Pero la pequeña de los Potter no tenía problemas en socializar, tenía espíritu de líder por lo que desde el primer día tuvo su grupo de amigas y algo así como un club de fans. Intentaba no encontrarse con su hermano, ya que eso le restaba puntos a su popularidad, además había algo en su amigo rubio que la hacía ponerse nerviosa.
Un día, a la hora del almuerzo, se encontraba Lily con sus amigas leyendo una revista en el comedor.
—¿Quieres saber que dice tu horóscopo, Lily? —preguntó Susan, una de sus amigas.
—No creo mucho en eso, pero dale.
Susan se aclaró la garganta y comenzó a leer.
—Las cosas están a punto de cambiar en tu vida, ten cuidado con las personas a las que les concedes tu amistad porque pueden llegar a traicionarte, tal vez aún no le conoces pero pronto aparecerá en tu vida.
—Hola Lily—dijo una voz varonil a su espalda que hizo se sobresaltará
Ante sus ojos estaba nada más y nada menos que Scorpius Malfoy. Se percató como Susan sonreía nerviosa pero como este ignoró a su amiga.
—¿No vino Albus? —preguntó el rubio
—Si no está contigo creo que es obvio—respondió de mala gana pero al ver que no se movía agregó—tenía dolor de muelas.
Scorpius no entendió por qué esa frialdad, sabía que Lily no era la persona más cortes pero él no le había hecho nada, se percató cómo se levantaba de la mesa y se llevaba a su amiga más a la fuerza. Desde ese momento le pareció una persona antipática. Pero al ver la revista abandonada pensó que debía de regresársela a su dueña.
Esa tarde Scorpius se propuso visitar a los Potter, tenía que hablar con Albus de algo del entrenamiento de soccer pues las fechas de torneo se acercaban y de paso le devolvería la revista a Lily.
La casa de su amigo era un poco más pequeña que la de él, pero aún era fácil perderse dentro.
—Está en su habitación—le comentó una de las muchachas que trabajaban ahí—¿Sabes cuál es?
El rubio asintió, había estado ahí con anterioridad y tenía buena memoria. Subiendo la escalera, la segunda puerta. Tenía mucha confianza con Albus así que se tomó el derecho de entrar a su habitación sin tocar.
Para su sorpresa estaba vacía, pero no tardó ni dos minutos en percatarse que esa no era la habitación de su amigo pues dudaba que Albus tuviera posters de actores en su pared y un tocador repleto de maquillaje. Dio media vuelta para salir de ahí pero ya era muy tarde.
La pequeña Lily estaba frente a él con únicamente dos toallas, una envolviendo su cuerpo y la otra en su cabello.
—¡Qué haces aquí! — gritó la pelirroja y él no tuvo opción que correr a taparle la boca con la mano.
—Por favor no grites, me equivoqué de habitación, pensé que era la de Albus.
En medio de jalones le quitó la mano a su compañero
—Suéltame pervertido—lo miró con odio
—Tranquila, no te voy a hacer nada—aseguró un poco nerviosa—mira vine a ver a Albus, pero ya que estamos aquí aprovecho.
El rubio se metió la mano al pantalón.
—¡Albus! —gritó Lily cerrando los ojos.
—¡No grites! —pidió Scorpius—Toma la olvidaste en el comedor.
Lily miró como la revista que horas antes estaba leyendo era aventada a su cama
—Es de Susan—explicó con voz temblorosa.
Ambos se miraron cuando escucharon pasos acercarse a la habitación.
—¿Ves lo que ocasionas? —reclamó Scorpius asustado.
—Cállate y escóndete.
Lily, aun con escases de ropa, se mordió el labio y espero a que su puerta se abriera.
—¿Qué pasa, Lily?¿Por qué gritas? —preguntó Ginny con preocupación
Scorpius escondido bajo la cama rogaba que no fuera decir nada. Y aunque no estuvieran haciendo nada, esa escena de él en el cuarto de la hermana de su amigo recién bañada con solo una toalla alrededor del cuerpo daría mucho de qué hablar.
—Am—dudó la pelirroja—había una araña. ¿No estabas trabajando?
—Vine a ver cómo sigue tu hermano—respondió mirando con desconfianza—¿está en su habitación?
—Yo creo que sí, pero creo que está con su amigo Scorpius—se apresuró a responder—será mejor que no los interrumpas.
Sin decir más, Ginny salió de la habitación no sin antes lanzar una mirada desaprobatoria a Lily.
—Tienes diez segundos para llegar a la recamara de mi hermano—le indicó al rubio una vez que se quedaron solos.
Scorpius miró como sus pecas se difuminaban en ese color rojo de vergüenza que le resaltaba en las mejillas. Él también sabía que su cara estaba sufriendo el mismo efecto pues sabía que los colores aumentaban cuando la temperatura se elevaba.
Prefirió alejarse de ahí no sin antes dedicarle unas palabras.
—Exagerada
—Pervertido
