Thunder.
Año de 1857.
Aquella noche de octubre, una oleada de aire fresco corría por los alrededores del pueblo de Pluckley. El cielo obscuro se encontraba iluminado por la luz de las estrellas que cubrían el manto estelar y la hermosa luna que se encontraba en forma de cuarto creciente.
El hombre rubio, se encontraba en el bosque frente al lado, desde donde podía visualizar a lo lejos, la mansión Kendrik. Vestía un pantalón negro, camisa blanca y una chaqueta en color oscuro para cubrirse del frio, mientras parado frente al lago aventaba piedrecillas para ver las ondas que se formaban en el agua al caer.
Estaba desesperándose de estar ahí, a la espera de su amada, mientras a pesar de estar a cierta distancia podía escuchar la música instrumental proveniente de la mansión. El solo hecho de imaginar a Lita Kendrik bailando con aquel hombre que tenía por prometido lo llenaba de celos. Dejo caer la última piedra en el lago, y se acercó a su caballo el cual se encontraba amarrado al grueso tronco de un árbol.
-¿Por qué tardara tanto "my beauty"?.- Le pregunto al animal como si este fuera a darle la respuesta. Pero solo escucho salir un relinchido que el caballo dejo escapar.- Si, sé que no debo desesperar Thunder, seguro se las está ingeniando para poder salir.- Dijo mientras le acariciaba el lomo al caballo.- Debe de gustarte mucho tu nombre "Thunder", antes no creía necesario que tuvieras uno, pero si mi amada Lita te lo escogió así será, ella es mi dueña y por tanto la tuya también.
El hombre escucho una risa a sus espaldas, una risa que solo escucharla le parecía el sonido más agradable a sus oídos, sabía quién era y emocionado volteo para encontrarse con su amada Lita, la cual llevaba puesto un elegante vestido en color dorado, corset apretado que le ceñía su delgada cintura, con un escote que dejaba al descubierto el comienzo de sus senos, y faldilla amplia con holanes y listones en color blanco, guantes del mismo tono. Llevaba una gargantilla de oro y diamantes que hacían juego con sus aretes, su cabello, el cual era ondulado por gracia de la naturaleza lo llevaba suelto, pero peinado hacia atrás con unos cuantos mechones que caían alrededor de su cara.
-¡"My beauty", que alegría verte, pensé que ya no vendrías!.- Emocionado el hombre quien se acercó a ella y la levanto en brazos mientras la llenaba de besos en los labios y mejillas
-¡Antonhy, te amo tanto!.- Exclamo ella.- Desde hace mucho rato quería salirme de la fiesta, pero papá me obligo a permanecer al lado de Sir Sapphir Carlyle un momento y bailar uno que otro vals. Espero no te enojes.
-Sabes que me pongo celoso.- Respondió el hombre rubio.- No soporto que estés comprometida…¿Cuándo querrás que hable con tus padres para pedirles tu mano?...¿No me habías comentado que le estaban buscando marido a tu hermana?. Deberían de casarla con él.
-Lo se mi amor, pero el odioso de Sir Sapphir Carlyle me escogió a mi.- Molesta la hermosa pelicastaña.- De hecho ahora pude escapar un rato de la fiesta argumentando que tenía dolor de cabeza. Además papá estaba algo entretenido buscando un posible candidato a prometido para mi hermana, Molly ya tiene 16 años, le preocupes que a su edad todavía no este casada.
-¿De qué te reías cuando llegaste?.- Pregunto Anthony mientras la bajaba al piso, abrazándola, sintiendo como la joven titiritaba entre sus brazos.- ¿Tienes frio?
-Muchas preguntas a la vez Anthony Rumsfeld.- Dijo ella.- Me reí al escucharte hablar con Thunder, eso es gracioso.- Volvió a reír ella.- Y en cuanto a lo del frio, si tengo y mucho. Solo tuve tiempo necesario para salir y venir aquí sin ser vista.
Anthony sonrió enternecido y se quitó la chaqueta poniéndola encima de los hombros de su amada para hacerla entrar en calor, mientras con sus manos tibias tocaba las mejillas sonrosadas de ella.
-Aunque no lo creas Thunder me entiende.- Respondió el.- Y más desde que tú le pusiste nombre.
-Si te creo Anthony.- Sonrió ella mirándolo a los ojos.- No era necesario que te quitaras tu chaqueta, no quiero que pases frio, con que me abrazaras soy muy feliz.
El joven sonrió ante el comentario de su amada y enredo sus brazos alrededor del cuerpo de ella, sintiendo el latido de su corazón, aspirando la dulce fragancia de su cabello, mientras con sus dedos tocaba las mejillas de su amada.
-Te amo.- Susurro ella en voz baja.
Anthony la tomo de la barbilla, mirándola a los ojos, aquellos ojos verde esmeralda que tanto amaba, que le iluminaban la vida.
-Me encanta el color de tus ojos, verdes, son muy expresivos.- Le dijo mientras se acercaba a ella para besarle los parpados.- ¿Te gustaría dar un paseo a caballo?
La hermosa pelicastaña se separó un poco de su amado y agacho la mirada. Deseaba montar, correr arriba de Thunder, mientras el viento le rozaba la cara y sentir los brazos de Anthony alrededor de su cuerpo, pero entonces recordó las palabras de su madre, la distinguida Ellen Kendrik: "Lita, una señorita decente no monta a caballo. Podrías volver a caerte y perder tu virginidad… ¿Quién querría a una mujer desflorada?".
-¿Te sucede algo?- Preocupado el joven rubio que le con una mano la tomo de la barbilla para mirarla a los ojos.
-Anthony.- Balbuceo ella.- Me encantaría montar a caballo pero…-
-¿Nunca has montado?- Pregunto el.- No importa, yo te voy a enseñar, tu solo subirás, te abrazare, además quien dirige a Thunder soy yo, no tú, puedo controlarlo, nunca me he caído.
-Pero yo si.- Respondió apenada.- No pienses mal de mí…cuando tenía 12 años…bueno siempre me había gustado montar a caballo a escondidas, pero un día, cuando tenía 12 años me caí…mamá se enojó, papá me golpeo…porque pensaron que podía haber perdido mi virginidad….¡Pero te juro que no la perdí, te juro que no hubo sangre, te lo juro Anthony¡.- Preocupada por su confesión.
Anthony sonrió y le acaricio una de sus mejillas mientras se acercaba a ella para besarla en los labios.
-Te amo Lita Kendrik.- Le dijo en voz baja cuando se separó de ella.- Si te creo "my beauty"…y aunque hubieras sangrado…bueno aunque no fueras una mujer casta te amaría igual…para mi eres más que un pedazo de carne te amo, y me molesta que tu padre te haya golpeado por eso.
-¿Podrías amarme si no fuera virgen?.- Sorprendida ella de la confesión de su amado.
-Te amo tanto que eso no me importaría.- Le respondió con dulzura.- Me encantas como eres, linda, dulce, tierna, lo demás es secundario. Pero también sé que quieres esperar para…bueno, para eso y no te voy a presionar, lo entiendo.
-Gracias.- Respondió ella sonrojada. Aquella platica había sido demasiado atrevida, se sorprendió a si misma de haberse escuchado platicar de sexo, aquel tema prohibido con un hombre. De un tema que ni siquiera con su madre había platicado.- Entonces…¿Iremos a dar un paseo a caballo?.
-¿Quieres hacerlo?.- Pregunto el.- Si no deseas hacerlo podemos caminar o quedarnos aquí.
- Si quiero.- Respondió ella.- Pero que sea rápido, no quiero que papá se dé cuenta de que no estoy en casa.
El hombre rubio sonrió, levantando en brazos a su amada para sentarla en el lomo del caballo, con las piernas colgando de un lado, de manera que no tuviera que abrirlas para montar. Después el subió al caballo, sentándose detrás de ella para abrazarla y sentir la cabeza de ella recargada sobre su pecho.
-"My beauty" te amo tanto.- La beso en la frente para después correr a todo galope alrededor de aquel bosque.
Época actual.
La hermosa chica de cabello negro separo las cartas en arcanos mayores y arcanos menores, poniéndolas en orden numérico, envueltas en un paño blanco. Enseguida le entrego el mazo de las cartas que representaban los arcanos mayores a su hermano.
-Mezcla las cartas y haz una pregunta.- Ordeno Rei.- Si quieres puedes hacer la pregunta en silencio.
El hombre rubio tomo las cartas entre sus manos, pensando en lo que quería saber, mezclando las cartas hasta que considero que era suficiente.
-¿Ahora qué hago?.- Pregunto Andrew.
-Pon las cartas sobre la mesa y toma tres al azar.- Dijo la chica pelinegra.
El hombre rubio hizo lo que su hermana le decía, y después de haber tomado las cartas se las dio a su hermana, quien las coloco en la mesa, formando una línea de derecha a izquierda.
-Este tipo de lectura se llama tirada de tres.- Hablo Rei.- Con las cartas que elegiste hemos formado una triada que responde a tu pregunta respecto al pasado, al presente y al futuro. La carta de la derecha representa tu pasado, la del centro tu presente y la de la izquierda tu futuro.
-Ahora dime que vez.- Pidió Andrew ansioso.
-¿Estás seguro de que quieres saberlo?.- Cuestiono la hermosa chica volteando la primera carta que mostraba la carta del hombre colgado de manera invertida.
-Si.- Respondió Andrew con ansiedad.
La hermosa pelinegra, que ya muchas veces le había leído las cartas a su hermana, e inclusive a algunas de sus amigas volteo la primera carta poniéndola sobre la mesa a la vista de su hermano.
-Esta es la carta del hombre colgado y representa a tu pasado.- Dijo la hermosa pelinegra.- Materialismo, has dado demasiada importancia a las cosas materiales, demasiada importancia a ti mismo, a los placeres vánales, necesitas tener más espiritualidad en tu vida, dejar de darle tanta importancia a las cosas terrenales, al placer carnal sin amor.
Andrew se quedó escuchando, interpretando las palabras de su hermana, si se ponía a pensar detenidamente las cosas, era cierto, no era un holgazán, puesto que ya trabajaba en la compañía de su padre medio tiempo, pero su vida estaba llena de cosas poco espirituales, sexo por placer, borracheras, placeres terrenales.
-¿Qué es lo que sigue?- Pregunto con desdén.
La joven poso su mano sobre la carta del centro y la volteo colocándola en la mesa, a la vista de su hermano.
-La Luna.- Hablo la pelinegra.- Esta carta representa tu presente, lo que estás viviendo hoy por hoy, veo un cambio que se está dando en tu vida, un cambio rotundo y total, empiezas a creer en lo que antes no creías, empiezas a tener sentimientos que antes no habías sentido.- Dijo Rei con determinación.- Ahora pasaremos a la carta más importante.- Dijo mientras poso su mano en la última carta.- Esta develara tu pasado y las consecuencias que tendrán lo que has hecho en el pasado y estás haciendo en el presente que repercutirán en tu futuro.
-¡Los enamorados!.- Sorprendida la joven de ojos amatistas.- Esta carta…se muestra extraña… te veo enamorado, un amor correspondido… pero…un amor difícil…el amor de dos seres opuestos.
-¿Enamorado de quién?...¿De quién?.- Asustado el hombre rubio que a pesar de haber creído que él no estaba destinado a enamorarse, por alguna razón comenzaba a sentir temor de que aquello pasara.- ¡Estás loca Rei!.
-No se de quien, eso no puedo saberlo.- Respondió Rei.- Pero es extraño…veo una sombra, te veo enamorado… de una sombra.
El hombre rubio se levantó molesto y confundido del piso, no quería creer en lo que Rei le estaba diciendo, pero para su desgracia le creía. Quizá en otras circunstancias se hubiera ruido, pero para su desgracia estaba creyendo en las palabras de ella. Lo que le parecía más estúpido es que después de que Rei le interpretara aquello se le viniera a la mente el rostro de la mujer de ojos color esmeralda con la que había soñado, la que lo besaba en sus sueños.
-Sabes que Rei, no tengo tiempo para tonterías, que pases buenas noches.- Dijo saliendo de la sala.
-Espera Andrew.- Lo llamo la joven pelinegra, pero ya se había ido.- No te dije que tendrás que luchar contra la adversidad, que ese amor a pesar de ser puro y sincero… estará lleno de dolor…dolor y sufrimiento. Amaras más de lo que muchas personas jamás logran amar en toda su vida.- Preocupada la mujer que no pudo decirle nada al joven rubio, puesto que este se había ido molesto de la sala.
Dos días después...
No se cuánto tiempo ha pasado desde aquel día en que siendo de noche entre al cuarto de mi amado Anthony y lo bese mientras dormía. Solo había sido un roce en los labios, ni siquiera puedo decir que lo hubiera besado, fue como una suave y tierna caricia, pero se despertó sobresaltado.
Recuerdo que me disculpe, trate de tranquilizarlo, pero él se levantó como molesto de la cama tocándose los labios, ignorándome, lo vi ponerse una camisa blanca y salir de la habitación con rápido andar.
¿Habrá sentido asco de mis labios, repulsión?. Me lo pregunto con tristeza a mí misma, él no era así, no entiendo donde quedo el Anthony lindo, tierno, cariñoso y romántico que me estrechaba entre sus brazos, que me besaba en los labios con dulzura y pasión, aquel que me susurraba tiernas palabras al oído que me hacían estremecer y sentir que la piel se me erizaba.
Esa noche, como cada una de las que han seguido he estado en mi habitación, porque es mi habitación en donde duerme, lo he visto despierto en la media noche, como si pensara en algo o en alguien, aquel brillo que tenían sus ojos cuando mi miraban ya no es el mismo. Ahora cuando me paro frente a el me ignora, como si fingiera no verme. No me queda nada más que llorar en silencio, trato de reprimir un sollozo, no quiero molestarlo.
En este momento no sé qué hora es, pero sé que el sol está por salir, pues veo la luna ocultarse en el firmamento, veo a mi amado removiéndose entre las sabanas, hasta que abre sus hermosos ojos azules.
-Las 6:00 a.m. de la mañana.- Pensó Andrew en voz alta mientras miraba la hora en su celular, el cual había sacado de debajo de su almohada.- ¿Dónde estás?... ¿Por qué apareces en mis sueños solo cuando se te da la gana?.- Pregunto como si la respuesta le fuera a caer del cielo. Quien lo hubiera visto pensaría que era un hombre a punto de caer en la locura.
El hombre rubio, que desde hace tres días no podía conciliar el sueño, se levantó para salir de la habitación, necesitaba salir a tomar aire fresco, y aprovecharía que el día anterior habían llegado las motos de él y Rei así como el auto de su hermana menor.
Al salir al jardín de la mansión, subio a su moto que se encontraba afuera, a la vez que se ponía el casco protector.
-¡Ya te extrañaba Thunder!.- Hablo como si la moto en color negro le pudiera escuchar.- ¿Te gusta tu nombre?...Espero que sí, te lo elegí por ella.- Cuando termino de hablar se sorprendió a si mismo de haber dicho "ella". En su vida no habían mujeres más importante que no fueran sus hermanas y su madre, respecto a Serena, su ex novia, ya se le había pasado.- No me hagas caso Thunder, últimamente no sé qué me pasa. Te llamas Thunder porque a mí se me dio la gana.
Encendió el motor de la moto y salió disparado del lugar, necesitaba correr y sentir el aire, relajarse y dejar de pensar. Trataría de volver antes de las 9:00, ese día el hermano de Setsuna comenzaría a trabajar en la mansión y tenía que conocerlo para posteriormente presentarlo a sus hermanas y a Darien.
Me he quedado totalmente sin palabras, cada día que paso con Anthony es peor, siento como si me encajara una daga en el corazón que a cada segundo hundiera más lenta y dolorosamente en mi pecho haciéndome sangrar, bueno, lo digo literalmente hablando, hace mucho que no me siento ni a mí misma, ni siquiera puedo sentir las lágrimas que salen de mis ojos y deberían quemar mis mejillas.
Recuerdo aquella noche, cuando escape del baile que había organizado mi familia, cuando lo escuche hablando con Thunder diciéndole que le había puesto ese nombre porque yo se lo elegí. Ahora veo que en vez de tener un caballo tiene ese aparato negro en el cual se monta y sale disparado, también le llama Thunder. Se me alegro el corazón cuando dijo que le había puesto así por "ella" supuse que lo decía por mí, pero después se retractó de lo dicho.
¿Sera que tal vez este molesto conmigo porque por tratar de huir conmigo perdió a su caballo que tanto quería? Recuerdo que cuando huimos lo soltó, dejándolo seguir otro camino a su suerte. Es extraño, decía amarme más que a nada en el mundo y ahora me ignora. Lo más extraño de todo es que hasta parece que se hubiera cambiado el nombre, he notado que esas mujeres a las que a veces llama hermanas y ese hombre de cabello negro lo llaman Andrew.
Algunas horas después…
Eran las 9:15 de la mañana en Pluckley, Andrew, Rei y Darien se encontraban sentados en la sala, mientras esperaban a que llegara Setsuna con su hermano.
Por su parte, Andrew y Rei estaban molestos, alterados, al parecer la hermana menor de ambos había salido de la casa sin avisar en su auto. Cierto que el auto era de Minako, pero al ser menor de edad y estar en otro país no podía salirse así como así conduciendo, el saber que la rubia era una imprudente tenia alterados a Rei y Andrew.
-¡Es que no entiendo en qué momento se le ocurrió largarse así como si nada!.- Molesto Andrew.- Claramente le dije que esperara hasta que yo averiguara sobre los permisos para que un menor de edad pueda conducir.
-Tranquilízate Andrew.- Respondió la pelinegra que a pesar de ser muy temperamental trataba de conservar la calma.- Estoy segura de que Mina hará una estupidez…tan solo habrá que ponerle mano dura para que se quite lo inconsciente.
-Sali a buscar a Mina por los alrededores, por el pueblo, pero no logre nada.- Dijo Darien.- No entiendo, cuando me levante la mire en pijama, y al parecer al poco tiempo desapareció.
-¡Esa mocosa, pero cuando la tenga enfrente me va a escuchar!.- Rabioso Andrew.
Rei se quedó mirando en silencio a su hermano, le parecía extraño, desde hace días lo miraba diferente. Cierto que Mina sacaba de quicio a cualquiera, pero ver a Andrew rabioso era extraño, si bien cuando se ponía en su papel de hermano mayor solía comportarse muy estricto, tanto como su padre, pero no al grado de gritar. Lo miraba ojeroso, somnoliento, como si no pudiera dormir por las noches.
-¿Te sientes mal Andrew?- Preocupada la pelinegra.- Si gustas puedo prepararte un té y te recuestas, creo que necesitas dormir. Mira si quieres yo puedo salir a buscar a Mina de nuevo, yo me encargare de ponerla en su lugar.
-No Rei, no.- Respondió alterado.- Tengo que esperarla, tendrá que escucharme. Además estoy esperando a…-
El joven rubio no pudo terminar de hablar, pues entonces escucho como la puerta se abría, y tan ansioso como molesto camino hacia la entrada esperando mirar a su pequeña hermana para reprenderla, pero al ver parada ahí a Setsuna acompañada del mismo joven peliplateado con el cual Mina había discutido en el restaurante la preocupación volvió de nuevo a su mente. Preguntándose donde estaría Mina.
-Buenos días Setsuna.- Saludo con desgano.- ¿Quién es tu acompañante?...¿Lo conoces?.
-Por supuesto que lo conozco.- Dijo Setsuna.- Es mi hermano, me dijiste que ocuparías quien se hiciera cargo de la jardinería.
-¿Usted?- Sorprendido Diamante.- El hermano de la … de la señorita.- reprimió un adjetivo despectivo hacia la rubia que tan groseramente lo había tratado.
-Veo que ya se conocen.- Hablo Setsuna sin parecer haberse sorprendido.
-Le pido disculpas nuevamente por el incidente.- Dijo Andrew.- Entenderé si no quiere trabajar con nosotros…-
-Necesito trabajar.- Respondió el hombre peli plata.- Gracias a su hermana me corrieron de mi trabajo en el restaurante.
-Lo siento.- Se disculpó el hombre rubio.- Le prometo que el sueldo será bueno, en cuanto a Mina, me encargare de que se comporte y lo trate de la manera correcta. Es un poco rebelde y caprichosa.
La joven de ojos amatistas se acercó entonces hacia donde se encontraba Andrew con los hermanos Black, mientras sostenía el teléfono en mano.
-Andrew, parece que Mina ha chocado el auto, al parecer se estrelló contra un poste.- Hablo la pelinegra.
-¿Qué?...¿Pero cómo esta ella, está bien?.- Desesperado Andrew.
-Si Andrew está bien.- Respondió la pelinegra tratando de conservar la calma.- Solo que está detenida… tu eres quien tiene un poder firmado por nuestros padres, tendrás que ir por ella y pagar los daños.
El hombre rubio, se llevó la mano a la cabeza, sentía como si esta le fuera a explotar en pedazos. Tenía ganas de gritar, de estrujar a Mina, desde que Rei le había leído las cartas, desde que había dejado de soñar con aquella mujer se sentía desesperado.
-¡No puede ser!.- Molesto el joven.- Encárgate de atender y explicar en qué consistirá su trabajo a Diamante, yo iré por Mina y la traeré aunque sea a rastras.
-Espera Andrew, estas muy alterado, déjame ir contigo.- Respondió Darien que desde hace días miraba alterado y de mal humor a su amigo.- Vamos en mi auto.
-Mejor préstame las llaves de tu auto.- Dijo Andrew de mala gana.- Tu quédate con Rei, por favor.- Suplico Andrew.
Después de que el hombre rubio salió de la mansión, Rei se acercó a los hermanos Black ignorando la presencia de Darien, tenía que hacer algo para evitar tener contacto con el, y aquellos dos hermanos eran el pretexto ideal.
-¡Diamante, que coincidencias, yo jamás pensé que vivieras en la casa que se encuentra dentro de los terrenos de la mansión Kendrik!.- Sorprendido el pelinegro que apenas había tenido tiempo de saludar a su amigo, puesto que también el había estado preocupado por Mina.
-Pues tu tampoco me lo preguntaste, jamás viniste a Pluckley a visitarme a pesar de que varias veces te había invitado.- Respondió el peli plateado.- Jamás se me ocurrió pensar que estuvieras hospedado aquí, ni que tus amigos fueran los dueños de esta mansión.
-Soy amigo de los Hansford desde hace muchos años, los conozco desde la infancia y les tengo aprecio.- Respondió Darien mientras se acercaba a Rei pasándole una mano por el hombro.
La pelinegra al sentir aquella mano sobre su piel se hizo a un lado evitando todo contacto, ocultando sus sentimientos bajo aquella coraza disfrazada de odio y antipatía hacia el pelinegro.
-En realidad es amigo de mis hermanos.- Corrigió Rei.- Jamás sería algo mío. Pero bueno que se le va a hacer…¿Quieres que te muestre la casa Diamante?- Trato de cambiar el tema.
El joven peli plateado que se encontraba parado a un lado de su hermana sonrió.
-Conozco esta mansión mejor que usted misma señorita Rei, cada habitación, cada pasadizo.- Respondió el hombre.
-Cierto, disculpe mi estupidez.- Hablo Rei.- Llámeme simplemente Rei, no me gustan las formalidades…¿Te molestaría si te dejo sola con tu hermana?...Necesito descansar.
-Adelante señori…Rei.- Se corrigió Diamante así mismo al ver la mirada recriminaste de Rei, cuando escucho que la iba a llamar formalmente de nuevo.
-Bien, yo voy a mis labores que las tengo bien claras.- Dijo Setsuna.- Espera a que llegue Andrew hermano.- Se dirigió a Diamante.
Después de que la mujer se dirigiera hacia la cocina, los dos amigos se quedaron solos en la sala.
-Hubo algo entre tú y Rei…¿cierto?.- Cuestiono Diamante a su amigo..
-Te equivocas.- Hablo con seriedad y aparentando indiferencia.- Rei es asi, simplemente no le agrado... Por cierto, no sabía que vivieras aquí.
-Eso ya me lo dijiste Darien, no trates de cambiar la conversación.- Sonrió Diamante como quien adivinara lo que realmente sucedía entre esos dos.- Bien voy a salir a dar una caminata por la mansión en lo que vuelve Andrew, no me sigas ya tendremos tiempo de conversar, mejor aprovecha que no está el hermano mayor y busca a la señorita Rei.- Termino diciendo el peliplata con picardía en su voz.
Después de que Andrew se hubiera retirado en búsqueda de Mina, la hermosa pelinegra subió a su recamara, lo último que quería era tener que estar a solas con Darien, y para colmo a su hermano se le había ocurrido dejarla con él.
Al entrar al cuarto cerró la puerta y se recargo en ella suspirando, sentía mucha tensión a su alrededor, Mina no le preocupaba, no es que no la quisiera, pero su instinto no le decía que la rubia estuviera en peligro. Cierto, ya presentía que había cometido una estupidez, y dicho y hecho había chocado, el problema no pasaría a mayores, seguro Andrew la reprendería, como el hermano mayor que era y en el peor de los casos le prohibiría el uso del auto.
Lo que sin duda la tenía preocupada era su hermano, aquel estado de distracción en el que se encontraba desde el día en que le leyó las cartas, su instinto le había dicho que su hermano se estaba enamorando de alguien sin darse cuenta, lo que la intrigaba era saber de quién.
-Andrew piensa en una mujer.- Pensó para sí misma.- Pero…¿Quién será?. Las únicas con las que convive desde que llegamos somos Mina y yo. Bueno, también esta Setsuna, pero no, no lo creo. Todo esto es tan extraño.
Llevada por su instinto, se encamino hacia el guardarropa, el cual abrió para al instante sacar las cartas de la baraja española. Enseguida se sentó en el piso con los pies cruzados, cerró los ojos, pero se sobresaltó cuando al instante, llego un olor a jazmines hacia su nariz y sintió como si una oleada de viento le removiera el cabello a pesar de que la ventana que daba hacia afuera se encontraba cerrada. Rápidamente abrió los ojos, y frente a ella vio una imagen que en cuestión de segundos se difumino ante su mirada, no pudo distinguir bien las facciones, pero le pareció ver a una mujer que llevaba puesto un vestido al estilo de la época victoriana, de largo cabello castaño y ondulado.
-¡Espera!.- Grito en vano, pues tan pronto como sus ojos habían visto aquel ser, este desapareció instantáneamente.- ¿Qué es lo que quieres?... No me tengas miedo, no te hare daño…¿Necesitas ayuda?
No era la primera vez que esto le sucedía, de eso estaba segura, pero si tenía mucho tiempo que no veía a un alma en pena, al espíritu de algún ser cuya alma no podía descansar en paz. La primera vez que Rei Hansford había tenido contacto con un muerto había sido hace muchos años, en su tierna infancia, no recordaba si tendría 5 o 6 años, solo recordaba que le daba mucho miedo al principio. Alguna vez le comento a su madre, Catherine, y esta pensó que eran inventos de una niña, inclusive su padre la había llevado a terapia psicológica. Sus padres adoptivos la adoraban, jamás había sentido que la trataran diferente que a sus hermanos, pero jamás les volvió a comentar de lo que veía y sentía, con el tiempo se dio cuenta de que aquello era difícil de creer para la mayoría de la gente "normal". Aunque pensándolo bien, nada en su vida era normal, recordaba cómo durante sus años en la primaria, los demás niños crueles algunas veces le decían cosas como "No te pareces a tus hermanos, seguro tus padres te encontraron en un basurero", esas palabras eran duras, pero siempre tenía a Andrew, su hermano mayor que la defendiera.
Algún tiempo después, llego a la conclusión de que el primer fantasma al que había visto era al espíritu de su madre, su madre biológica, una mujer de rasgos orientales, cabello negro y ojos color amatista, como los de ella. Lo único que sabía de aquella mujer era que había llegado a Canadá siendo muy jovencita, en busca de asilo político, las razones, no las sabia. Al quedar embarazada y abandonada por el padre del bebe, que era ella, la mujer busco trabajo incansablemente hasta que llego a la compañía "Hansford Hotels Corporation" donde trabajo como mucama, se hizo muy amiga de Catherine Hansford, tuvo por bebe a una linda niña, pero desgraciadamente, dos años después, hubo un fallo en el ascensor, el cual cayo desde el cuarto piso y la hermosa japonesa de nombre Risa Hino, murió al instante. Lo demás ya lo sabía, Catherine y Brandon Hansford la adoptaron y entonces su nombre fue cambiado, de llamarse Rei Hino, paso a ser Rei Hansford.
No sabía si los poderes que ella tenía y que con nadie comentaba eran hereditarios, pues una de las cosas que sabía, por boca de Catherine, su madre adoptiva, era que Risa Hino, su madre biológica había sido una Miko que fungía como sacerdotisa en un templo sintoísta en Japón. Lo extraño, era que ella, Rei Hansford, no sabía hablar japonés, puesto que su madre había muerto cuando ella era muy niña y no conocía a otro pariente biológico que se lo enseñara, no había crecido bajo las enseñanzas del sintoísmo, pero al igual que las Miko, tenía poderes, que si bien no eran iguales, no distaban mucho de ser diferentes.
De pronto escucho un ruido, el sonido de la puerta que se abría y se sobresaltó dejando caer las cartas en el piso.
-De nuevo con eso brujita.- Escucho que Darien hablo mientras entraba dentro de la habitación.-
-¡Con que derecho te atreves a entrar en mi habitación sin tocar a la puerta idiota!...¿Acaso no te enseñaron buenos modales?- Dijo molesta mientras se levantaba del piso.
Darien sonrió y por toda respuesta cerró la puerta, caminando despacio hasta acercarse a ella y posar sus manos sobre los hombros de la joven.
-¡Lárgate de mi habitación imbécil!.- Agitada Rei Hino, que se ponía tensa al sentir el contacto de aquellas manos grandes sobre sus hombros.
-¿Acaso nunca me perdonaras que te haya llamado "Chinnese Girl"?.- Le pregunto Darien.- No fue mi intención molestarte, ni un acto discriminatorio. En verdad me pareces muy hermosa.
Rei se sonrojo ante el comentario, pero a la vez sintió rabia, aquel imbécil sabía perfectamente que no era por eso que lo trataba así, fue entonces que lo aparto de sí misma.
-¡Sabes porque te detesto Darien Shields!.- Molesta mientras abría la puerta invitándolo a salir.- ¡Ahora largo de aquí, que no te quiero ver, fuera!.
-Seguro a Nicholas tu querido ex novio nunca lo trataste tan duramente.- Mascullo entre dientes mientras salía de la habitación.
-Eso no es de tu incumbencia.- Respondió molesta.
Media hora después…
El hombre rubio bajo del auto molesto, mientras tomaba a Mina del brazo caminando con ella hacia la entrada de la casa. El auto de la rubia había quedado con una gran abolladura, por lo que ahora se encontraba en reparación, no era el dinero lo que molestara a Andrew, sino la irresponsabilidad de su hermana, Mina de verdad daba dolores de cabeza.
-¿Qué te pasa Andrew?- Asustada la rubia que nunca lo había visto tan molesto.- No fue para tanto, no sé qué demonios te suceda pero yo no tengo la culpa de tus problemas.
-¡Que no los tienes!.- Le grito Andrew irritado.- ¿Acaso no sabes que papá me ordeno que te cuidara mientras estamos lejos?...Mina ellos me dieron un poder sobre ti y tu lo único que haces es darme dolores de cabeza..- Continuaba gritando el hombre rubio.- ¿Acaso pretendías huir?.
-Pensaba tomar un vuelo y regresar a Vancouver.- Respondió la rubia hablándole con un tono alto de voz.- Si no me lleve la ropa fue precisamente para no levantar sospechas.
-¿Eres tonta Mina?...¡Sabes perfectamente que un menor de edad necesita un permiso de sus padres, tutor o apoderado para viajar y tú no tienes eso!
El hombre rubio se llevó la mano a la cabeza, respirando agitado, cierto que Mina había llegado lejos, pero en cierto modo la rubia tenía razón, el mismo se desconocía, jamás antes se había portado así con su hermana menor.
-Mientras estemos en Pluckley no manejaras auto, eres menor de edad y no abogare para que se te otorgue un permiso para conducir.- Dijo el hombre rubio.
-¡Pero Andrew en Canadá yo…-
-No estamos en Canadá.- Le respondió Andrew.- Y si quieres pasear para eso tendrás un chofer, el hermano de Setsuna.
-¿Qué?- Alterada la joven rubia.- Ni loca pienso aceptar a un chofer que me esté vigilando todo el tiempo y ande de chismoso. Menos a un hermano de esa mujer tan rara, seguro debe ser un tipo extraño y raro como ella.
De pronto se escuchó una risa a las espaldas de la rubia, y Andrew, que a pesar de estar molesto, sonrió por cortesía.
-Si su hermana no quiere un chofer, no creo que menos me quiera si sé que soy yo el hermano de la "rara" de Setsuna.- Escucho Mina aquella voz tan conocida a sus espaldas.
-Diamante, que bueno que estas aquí.- Hablo Andrew.- Sé que Mina te trato muy mal la última vez, pero yo aquí soy quien da las ordenes y si no te acepta por chofer no le quedara de otra que quedarse encerrada en la mansión por los dos meses que estemos aquí.
La rubia giro lentamente su vista, hasta encontrarse con aquel hombre alto, de cabello rubio platinado.
-¡Este imbécil hermano de Setsuna!.- Sorprendida y molesta.- ¿Cómo es posible que le des empleo al imbécil que arruino mi vestido?...¡Acaso es tu forma de castigarme Andrew!.
-Mina, no eres una niña, compórtate.- Hablo Andrew de manera enérgica.- Es mi última palabra, si te gusta bueno y si no es tu problema
La rubia corrió molesta hacia la puerta de la mansión, por la cual entro molesta y lanzando maldiciones al aire.
-Veo que su hermana es todo un caso.- Dijo Diamante tratando de ocultar que tampoco le agradaba aquella joven.
-Lo es Diamante.- Confirmo Andrew.- Ahora si me disculpas, estoy un poco estresado, saldré a dar un paseo en moto.
El hombre rubio, después de despedirse de Diamante, subió en su moto la cual encendió después de ponerse el casco para salir del lugar. Desde aquel día en que había soñado con aquella mujer, desde el día en que Rei le había leído las cartas se encontraba estresado, dentro de si no se reconocía a sí mismo. Cierto que Mina era insoportable, pero ni el mismo creía haberle hablado así de esa manera. Aunque cuidaba mucho de sus hermanas, más de una vez había solapado las cosas que hacían.
Corría en la moto, sintiendo el aire acariciar su cuerpo, internándose en aquel inmenso bosque rodeado de árboles añejos que quedaban cerca de la mansión, hasta que la vista de un hermoso lago con aguas de tono azul zafiro y verdes esmeralda lo hicieron detenerse.
Bajo de la moto, sintiendo un dolor en el pecho, un sentimiento de tristeza y nostalgia sin saber cuál era la razón. Camino hacia un árbol alto de grueso tronco sentándose bajo la sombra de este.
-¿Qué demonios me sucede?.- Se preguntó a sí mismo.
Se levantó del piso, tomando la cámara fotográfica que colgaba de su cuello gracias al cordón con el que la tenía atada. Estaba a punto de tomar una foto al hermoso lago, cuando instintivamente fijo sus ojos en el grueso árbol y miro algo escrito en la corteza, no había sido escrito con bolígrafo, sin duda, más bien había sido tallado con algún objeto punzocortante:
"Lita y Anthony"
Octubre de 1857.
Tan solo leer aquella inscripción tallada en el árbol, sintió como su corazón comenzó a latir con fuerza. Eran pocas las veces en su vida que había llorado, pero entonces sintió un nudo en la garganta, nostalgia, tristeza, frustración, todo al mismo tiempo.
Decidido a controlar aquellas emociones, giro su vista hacia otro lado del hermoso bosque y tomo la cámara entre sus manos observando a través de la lente, buscando el mejor enfoque para plasmar la belleza de aquel paisaje, puso su dedo índice en el disparador, pero cuando lo apretó miro pasar rápidamente la imagen de la misma mujer de cabello castaño ondulado ataviada en un vestido verde típico de la época victoriana…
N/A: Hola mis queridas lectoras y lectores, espero este capítulo sea del agrado de ustedes, creo que me quedo un poco largo, espero no les parezca tedioso.
Hotaru No Hikari, gracias por tus comentarios, en verdad yo también pienso que los fantasmas son un tema fascinante, a mí personalmente me encanta. Veras que pronto Mina ira pagando lenta y gradualmente sus desplantes con el guapo de Diamante.
Nicky: Ay amiga che, mi Nickypedia, seguro este capítulo te encantara, a mí también me gusto, sobre todo por lo del pasado de Rei, es que esa pelinegra es encantadora, lo sé.
Gracias a todos los que leen y a celebrar el bicentenario wiii (los Mexicanos ya saben de qué hablo).
Atte:
Mademoiselle Rousseau.
