Sorpresa
A la mañana siguiente, después del desayuno, Russel 2D y Noodle se marcharon hacia el centro comercial. Antes de irse, Russel le volvió a insistir a Alex que los acompañara, pero ella se mantuvo firme y se negó. Esto realmene le preocupaba al baterista; tenía el presentimiento de que Murdoc le haría algo. Al pensar en las posibles venganzas que el bajista tenía planeadas, sacudía la cabeza para apartar sus temores.
Bajaron todos juntos hacia el aparcamiento y se despidieron allí. Antes de que Noodle subiera al Jeep, miró a Alex quien le guiñó el ojo y le hizo una señal de aprobación con el pulgar. La guitarrista sonrió y se sentó en el asiento trasero junto a 2D, quien sonrió complacido. Russel no apartó la vista del Winnebago, que estaba detrás de ellos, ni por un segundo. No fue hasta que puso en marcha el auto cuando fijó su atención en otra cosa.
Antes de que el Jeep saliera de los Estudios Kong, se despidieron con la mano. Alex se quedó allí, en el aparcamiento, obserbando como el auto desaparecía de la vista. Cuando ya no se podía ver más que un pequeño punto en el horizonte, la chica se dirigió hacia el elevador.
Las puertas se abrieron, y ella caminó dentro del vestíbulo. El silencio reinaba por completo en el lugar, lo único que se podía oír eran sus pasos y su suave respiración. Caminó por el pasillo,sin saber a dónde ir ni que hacer, cuando sus tripas rugieron con insistencia. Recordó que tenía una bolsa de caramelos dentro de su maleta, la cual estaba en la habitación de Noodle; así que caminó hacia allí.
Luego de tomar su bolsa de caramelos y llevarse uno a la boca, caminó nuevamente hacia el vestíbulo. Depositó su bolsa de caramelos arriba de la mesa, y se sentó en uno de los sillones y prendió la televisión. Al no encontrar nada de su agrado, la apagó y se cruzó de brazos.
"Mierda" pensó, mientras recorría el lugar con la mirada "Es increíble que no haya nada que hacer"
Por unos segundos se le pasó por la mente la idea de despertar a Murdoc lanzándole un baldazo de agua fría, pero deshechó esa idea de inmediato. El satanista ya había tenido suficiente con aquella broma que le había hacho hace cuatro años atrás. En ese instante, fijó toda su atención hacia un unos estante que estaba repletos de CD´s de música. Se acercó y comenzó a mirarlos.
Había una gran variedad de discos: Pink Floyd, The Clash, The New York Dolls, Black Sabbath, Rolling Stones, The Jam,The Sex Pistols... y la lista se hacía interminable. Optó por el segundo álbum de Black Sabbath, Paranoid, y lo puso en el reproductor de música. La canción "War Pigs" fue la primera en brotar de los parlantes. Alex comenzó a cantar y a bailar.
"Generals gathered in their masses
Just like witches at black masses
Evil minds that plot destruction
Sorcerer of death's construction..."
Murdoc estaba recostado en su cama, con la vista clavada en el techo de su Winnebago, perdido en sus pensamientos. Aquella conversación que había tenido anoche con Alex lo dejó pensativo y confundido.
"Espero que encuentres lo que estés buscando" Esas palabras seguían resonando en su cabeza.
"Lo que estoy buscando,es decir, lo que necesito, lo que quiero" pensó. "Pero ¿Qué cosas necesito y quiero? Mi banda, dinero, alcohol y chicas hermosas. Pero... ¿Realmente necesito todo eso?" se preguntó a sí mismo. "La banda sí, el dinero también, el alcochol... supongo que también, pero ¿y las chicas hermosas, que lo único que tienen es un excelente físico y nada más?" Aquella pregunta lo dejó perplejo; no podía creer que pensara de aquella manera."Tal vez no necesito a esas hermosas chicas..." reconoció.
En realidad, el satanista no quería admitir que la quería a ella, que la necesitaba a ella. A Alex. A aquella chica de diecinueve años, que había sido la única mujer en la Tierra que lo había cautivado de aquella manera, la única chica que logró causar una profunda impresión en él.
Pero, ¿en qué diablos esaba pensando? Él era Murdoc Niccals, el demonio de Stoke-On-Trent, el mujeriego más deseado y conocido de toda Inglaterra. Él no podía pensar de aquella manera, no podía gustarle una chica, no de ese modo. Él no podía enamorarse...
Una música a lo lejos interrumpió sus pensamientos. Aguzó el oído y reconoció la canción "Iron Man" de Black Sabbath.
-2D- dijo entre dientes, apretando los puños.
Se puso el primer pantalón que encontró y se dirigió hacia el vestíbulo, dispuesto a darle una golpiza al peliazul por tocar sus discos. La última vez que lo hizo, rompió uno de sus discos de The Clash. Obviamente, Murdoc lo golpeó por eso.
Salió del ascensor apenas se abrieron las puertas, y se dirigió con paso decidido hacia el vestíbulo.
-¡Escúchame bien, maldito idiota!- gritó, dando grandes zancadas- ¡Si te llego a encontrar escuchando mis discos, te mato!
Se detuvo presipitadamente en la puerta del vestíbulo; estaba sorprendio al ver que no se trataba del vocalista. Abrió la boca para decir algo, pero la cerró en seguida. Siempre le pasaba lo mismo cada vez que se encontraba con Alex, nunca sabía qué decir.
La chica, al oír la amenaza del satanista, corrió hacia el reproductor de música para guardar el CD.
-¡Lo siento!- se disculpó, mientras guardaba el disco dentro de la caja- ¡No sabía que no se podían escuchar!
Murdoc se quedó atónito por unos segundos, hasta que finalmente raccionó.
-No, está bien- dijo dándole la espalda, dispuesto a volver a su Winnebago- Pensé que era el estúpido de face-ache quien estaba oyendo mis discos.
Alex rió al oír los insulos del bajista. Cada vez que escuchaba a alguien insultar de aquella manera, reía.
-¿Por qué 2D tiene prohibido tocar tus CD´s?
El moreno se volteó y se recostó contra el marco de la puerta.
-Supongo que ya te habrás dado cuenta de lo idiota que es 2D, ¿no?- le preguntó con una sonrisa diabólica en los labios. Ella asintió con la cabeza.-Pues, la última vez que estubo tocando mis CD´s, rompió uno de mis discos de The Clash. Por esa razón, lo tiene incuestionablemente prohibido.
-¡¿Y no le diste una golpiza por haber hecho eso?- exclamó, alterada.
Murdoc la miró sorprendido.
-¿Disculpa?
-Si yo hubiera sido tú, le hubiera dado una patada en el trasero que lo mandaría a China- al ver que Murdoc la miraba perplejo, se explicó- Amo la música. En mi casa tengo unos cuantos CD´s, los cuales, la gran mayoría, tú tienes; y si alguien me llegara a romper un disco o lo rayara, lo obligaría a que me comprara el mismo disco cueste lo que cueste, pero primero lo insultaría de arriba a abajo.
Murdoc rió con ganas. Era la primera vez que oía a una chica de hablar de ese modo.
-¿Sabes?- le preguntó mientras tomaba asiento en una silla- Es la primera vez que oigo que una chica diga que le daría una palisa a ese idiota.
Alex rodó los ojos y se sentó en la silla que estaba en frente de él.
-2D siempre me pareció un idiota- admitió- Pero es una buena persona...- ambos se quedaron en silencio por unos segundos, hasta que Alex reparó en su bolsa de caramelos- ¿Quieres uno?- le preguntó al satanista, extendiéndole la bolsa. Murdoc la miró con desconfianza y ella frunció el ceño- ¡Maldición! ¡No están envenenados ni nada por el estilo! No soy tan macabra.
Al final el satanista tomó un caramelo. En realidad, uno detrás del otro, porque se pusieron a bromear y a imitar a todos los profesores que habían tenido; y así entre risas, acabaron rápidamente con los caramelos.
Cuando la bolsa de caramelos se vació, Murdoc tomó su paquete de cigarrillos y encendió uno. Le ofreció uno a Alex, quien se negó. Él se encogió de hombros y guardó su caja de cigarrillos en el bolsillo de su jean.
-¿Murdoc?- dijo dévilmente la chica.
El satanista la miró con interés.
-¿Qué?
Alex miró el techo y suspiró. Luego clavó sus ojos negros en los del satanista.
-Quiero disculparme por aquella estúpida broma que te hice hace cuatro años atrás- miró el suelo avergonzada- Realmente lo siento. Fui una idiota al haber pensado en eso...- volvió a clavar sus ojos en los de Murdoc, quien la obserbaba con la boca abierta, sorprendido- Y también siento si eso que dije sobre Rachel te molestó. No fue mi intención.
El bajista se quedó mudo. No sabía que decir, ni que pensar al respecto. Por unos segundos se le pasó por la mente que aquello formaba parte de alguna broma, pero apartó esa idea de su mente cuando vio la expresión seria de la chica. Realmente se estaba disculpando. Sonrió con satisfacció para sus adentros.
-No importa, disculpa aceptada- dijo dándole una calada a su cigarrillo.
Alex sonrió y miró al rededor. Tomó un mazo de cartas de póker que se encontraba sobre un estante, y luego miró a Murdoc.
-¿Quieres jugar al póker?- preguntó con las cartas en la mano- Estoy muy aburrida y quiero hacer algo.
El moreno asintió y le hizo una señal con la mano para que tomara asiento.
-Muy bien, ¿jugaremos póker streep?- le preguntó con un brillo de lujuria en los ojos. No hizo falta oír una respuesta por parte de la chica; cuando Murdoc la miró ella lo estaba obserbando con el ceño fruncido- De acuerdo, juguemos al póker común. Pero te lo advierto, Alex, soy uno de los mejores jugadores. Si pierdes, no llores.
-Ja, ja, muy gracioso- río sarcásticamente la chica- Yo siempre gano. El que va a necesitar suerte eres tú.
Pasaron tres horas, y Murdoc y Alex seguían jugando, en esos momentos al tres en raya. Murdoc le había ganado a la chica al póker, al veo veo, a la oca, al bagamon e incluso al ahorcado. Alex en cada derrota se estaba poniendo de lo más nerviosa y cada vez que perdía, cambiaba el juego; había decidido hacer eso hasta ganarle en algo al satanista.
-Y ¡tres en raya!- exclamó orgulloso de sí mismo Murdoc- Ya vamos diez a cero. Si quieres podemos jugar a otra cosa para que tu derrota no sea tan estrepitosa- propuso el bajista, con una sonrisa burlona en los labios.
-Ni lo sueñes- murmuró Alex amenazante- Sólo has tenido suerte.
-Sí, unas ocho toneladas de suerte, por lo que se ve.
La castaña lo miró furibunda y volvió a tomar las cartas de póker, que descansaban sobre la mesa.
-Juguemos otra vez al póker- dijo, mezclando las cartas.
Murdoc asintió con la cabeza.
-Te voy a volver a ganar, si quieres nos ahorramos el espectáculo...
En el momento justo en que la chica estaba repartiendo las cartas, la puerta de entrada se abrió y los tres miembros de la banda se quedaron petrificados obserbando la escena que tenían en frente. No daban crédito a lo que sus ojos veían: Murdoc, por primera vez, estaba hablando y riendo con una hermosa chica sin necesidad de recurrir al sexo o al alcochol. Ambos estaban sentados en la mesa, jugando al póker, mientras reían y hablaban de cualquier cosa que se les ocurriera. Aquello era un espectáculo que no se veía todos los días.
Cuando Murdoc y Alex se percataron de que sus amigos habían llegado y que los estaban obserbando con la boca abierta, se miraron entre ellos, sin saber qué hacer o decir. Alex los miró y sonrió al ver que 2D y Noodle estaban tomados de la mano; miró al baterista y la sonrisa se le borró. Russel obserbaba a Murdoc amenazadoramente.
-Hasta que finalmente llegaron- dijo Murdoc, rompiendo el silencio- Alex- dijo incorporándose- Cuando quieras volver a perder, jugamos- miró al resto de sus compañeros y mientras caminaba hacia el ascensor dijo:- Iré a mi Winnebago, tengo cosas más importantes que hacer.
Cuando los pasos del moreno se dejaron de oír, Russel cerró la puerta y caminó hacia la cocina, sin decir ni una palabra. Estaba ensimismado en sus pensamientos. Aquello que acababa de ver, lo había dejado perplejo. Nunca se hubiera imaginado que se encontraría al satanista riendo y hablando como si nada con Alex. Desde que habían dejado los Estudios Kong, su preocupación no lo había abandonado ni por un segundo. Pensó que tal vez, cuando volvería, se encontraría con que Alex había pasado por la cama de Murdoc como muchas otras mujeres, o peor, que el satanista hubiera abusado de ella; pero encontrarse con algo totalmente diferente a lo que se había imaginado, lo había dejado atónito y perplejo. Decidió que tendría una seria conversación con Murdoc.
Mientras tanto, en el vestíbulo, Noodle se quedó obserbando a su amiga con una sonrisa juguetona en los labios. Se soltó de la mano de 2D y se acercó a su amiga. Mientras la arrastraba del brazo hacia su habitación, gritó:
-Muchas gracias por haberme acompañado, 2D. La pasé muy bien. Pero ahora debo tener una conversación de chica a chica.
El peliazul sonrió al oír esas palabras y caminó hacia su habitación, reconrdando cada detalle de su salida con la japonesa.
Noodle metió a su amiga de un empujón dentro de su habitación y la acorraló contra la cama.
-Empieza a explicarte- la amenazó- ¿Qué estabas haciendo con Murdoc?
Alex sonrió de manera burlona y se sentó de piernas cruzadas sobre la cama.
-Nada pervertido, sólo estabamos jugando al póker- le respondió- Y tampoco hablamos de sexo ni de nada por el estilo- agregó al adivinar que la japonesa le preguntaría eso.
-De acuerdo, te creo- dijo la guitarrista, sonriendo complacida.
-Por cierto- dijo la castaña, mirando a su amiga con picardía- Ví que estabas tomada de la mano con 2D- la japonesa se sonrojó violentamente- Cuentame todo con sumo detalle.
La japonesa miró el suelo, avergonzada.
-De acuerdo, te contaré desde que nos subiemos al Jeep- comenzó- Como ya viste, nos sentamos juntos en el asiento trasero- Alex asintió- En el camino hice lo que tú me dijiste, apoyé la cabeza sobre su hombro y él me rodeó con su brazo. Cuando llegamos a la tienda, me prové la ropa más reveladora que encontré y desfilé para él. 2D se sonrojó levemente y a veces apartaba la vista, incómodo...
Alex pegó un gritito de alegría y rió.
-Me imagino que tuvo que hacer un gran esfuerzo para ocultar su erección- bromeó.
La japonesa la miró con el ceño fruncido, mientras reía.
-Cállate- le advirtió, aun riendo- Cuando terminamos de comprar, él fue quien me tomó de la mano.
-¿Te besó?- le preguntó impaciente Alex.
Noodle bajó la vista y suspiró.
-No...- dijo desanimadamente- Estabamos a punto de besarnos, pero Russel nos interrunpió- se moridió el labio- Al parecer, yo no fui la única que se desepcionó; 2D lo miró como si quisiera estrangularlo.
Alex miró a su amiga a los ojos y le sonrió con ternura.
-Al menos confirmamos que le gustas- le dijo- Estoy segura de se muere por besarte.
Mientras tanto, en el Winnebago, Murdoc estaba caminando de un lado al otro en la habitación. Realmante se había divertido con Alex, no se había divertido tanto desde hacia tanto tiempo...
Recordó la expresión amenazadora con que Russel lo miró, y apretó los puños con furia. Ese idiota pensaba que él le haría algo a Alex, algo para herirla. Pues la verdad es que estaba muy equivocado, ahora que lo pensaba mejor, él no sería capaz de causarle nada malo a esa maravillosa chica.
"Por el amor de Satanás"pensó, mientras se sentaba en el borde de su cama "No es posible que me esté enamorando"
