The New Grail: A Journey of Hope
Capítulo 1: Endless Night
-"El primer paso para terminar una guerra, es no comenzarla."-
Con todas mis fuerzas, baje mi puño… golpeando el suelo.
Un agujero se formó al lado de la cabeza del hombre. Si el golpe lo hubiera tocado, su cabeza habría sido aplastada y el suelo habría sido teñido de rojo.
Pero no lo había hecho, después de todo, no podía hacerlo.
Tome una decisión, voy a recuperar mis recuerdos, para volver a ser la persona que era. Si empiezo a matar ahora, no voy a parar con solo él. Seguiría matando, hasta perder lo que soy, y lo que era.
Baje mi brazo y me eche hacia atrás
Desactive los refuerzos en mi cuerpo, si los mantenía demasiado tiempo, quedaría exhausto y no podía permitirme estar indefenso.
Sin el hechizo de refuerzo no era más que una persona común.
Aunque fuera un mago, mi Origen no me permitía hacer ninguna otra magia que no sean refuerzos, ni siquiera podía reforzar objetos, pues explotarían por sobrecarga de prana. Peor aún, no podía usar ningún objeto mágico que no sean lanzables, las gemas en mi bolsillo, eran todas de pésima calidad ya que no las usaba por su función, si no para sobrecargarlas y que explotaran.
En palabras del Maestro: "Tienes tanta prana circulando por tu cuerpo, que cuando quieres usarla, eres incapaz de regular la cantidad".
Por eso los artefactos mágicos se sobrecargan cuando los toco, la única forma de usar el prana dentro de mi cuerpo es a través de la magia de refuerzo, por lo que estaba bastante limitado como Magus.
Aun así, no desconfiaba para nada de mis habilidades, después de todo, probablemente podría vencer a cualquier mago a corto alcance, el agujero que había dejado en la tierra era la prueba.
Mientras apreciaba la magnitud de mi habilidad, mi vista volvió hacia el hombre y la mujer inconsciente y a su compañera.
Ella….ella conoció al maestro.
Fue la primera persona con la que hable después de perder la memoria. Él era un viejo ejecutor, que me enseñó a luchar a cambio de que lo ayudara en sus misiones.
Fue un gran hombre, como un padre para mí.
Pero él estaba muerto. No puedo derramar lágrimas ahora, lo más importante en estos momentos es la Guerra del Santo Grial.
Me levante del suelo y volvi a echarles una mirada a los ejecutores inconscientes.
-Ya decidí quien soy, y también lo que no soy -Dije, sabiendo que no me escucharían, acaba de salvarles la vida, por desgracia, estoy seguro de que no me lo agradecerían, es más, probablemente la cantidad de ejecutores tras mi cabeza aumente.
No se puede hacer nada. Observe por última vez el parque, estaba hecho un desastre, con agujeros de explosiones, árboles caídos y pasto quemado por todos lados.
Pedí disculpas a la naturaleza en mi mente y me fui.
Ya no podía permanecer en Miyama.
…
Cuando por fin recupero la conciencia, era de noche y estaba tendida en el suelo.
Inmediatamente un terrible dolor de cabeza la asalto.
Intento recordar que había pasado. Al principio, estuvo confusa, y no lograba entender por qué estaba ahí. Lo último que recordaba era que había llegado a Fuyuki buscando algo… pero no podía recordar que.
Al mover la vista encontró un hombre tirado en el piso. Se acercó y puso su cabeza en su pecho, por fortuna estaba vivo.
Deberían estar investigando la serie de asesinatos en Fuyuki, había sospechas de que el culpable era…..
De repente, el hombre empezó a toser, se había despertado. Se levantó, y se puso a respirar fuertemente.
Luego de unos minutos, consiguió hablar:
- ¿Nos dieron una paliza, no es así? Pregunto el hombre, ya sabiendo la respuesta.
La mujer simplemente asintió. Ahora lo recordaba, habían peleado con un hombre y habían perdido, pero por alguna razón, no podía recordar su rostro.
El hombre respiro profundamente, como fastidiado, y pregunto:
-¿Estas bien, Marcia? Estas sangrando.
Se tocó la cara y sintió un dolor tenue, como si alguien le hubiera pegado un golpe en la cara, toco su nariz, estaba sangrando.
-Si, estoy bien, no es nada, es solo un golpe. Respondió Marcia, limpiándose la sangre de la nariz. Si, ya lo recordaba.
Kishinami, ese bastardo. Si hubiera sabido que estaba en Japón…
La voz de su compañero interrumpió sus pensamientos:
-No, no hablo de eso. Mira tú cuello.
Marcia miro confusa a su compañero… George, si, su nombre era George. Más importante, que había dicho sobre su cuello.
Toco su cuello, y sintió que su mano se mojaba, cuando la vio, estaba empapada de sangre.
-¡Qué diablos! No logro completar la frase.
Algo apareció frente a sus ojos.
Detrás de George se encontraba algo. Si, esa era la palabra para describirlo, algo.
Vagamente se parecía una persona de pequeña estatura, pero al mismo tiempo no lo era. Estaba cubierta de sangre, de pies a cabeza, tenía el pelo negro revuelto, los ojos desorbitados, su boca estaba abierta y dejaba caer un líquido que parecía sangre mezclada con saliva.
Agarro a George por los hombros, y le mordió el cuello.
Su grito comenzó fuerte y agudo, y fue apagándose conforme pasaban los segundos. Intento liberarse, pero la cosa, a pesar de su estatura, logro aferrarse al su cuello.
Marcia se levantó disparada, corrió hacia atrás mientras buscaba Black Keys en sus mangas, sin suerte.
Estaba sangrando y sin armas, lo mejor era retirarse. Odiaba tener que dejar a George, pero no había nada que pudiera hacer. Sus esfuerzos resultarían inútiles, una vez más.
Dio un último vistazo a George mientras huía. La cosa comenzó a devorar su cuello, en sus ojos no se veía sadismo, ni ira, ni odio, solo una emoción podía apreciarse: Hambre.
Mientras se alejaba a toda velocidad, recordó finalmente por que estaban en Japón. Kishinami no tenía nada que ver, lo habían encontrado por casualidad. La verdadera razón, era una más sencilla. Estaba cumpliendo, junto con George, su deber como ejecutor.
Estaba cazando un ser conocido como un vampiro. Uno de los 23 Apóstoles Muertos.
….
La noche cubría el cielo cuando llegué al puente que conectaba Miyama con Shinto
Las luces iluminaban todo el puente, haciéndolo perfectamente visible. Estaba vacío, sin autos, lo que era normal en realidad, la noche ya estaba avanzada, los únicos que andarían rondando por aquí a estas horas, eran personas sin techo o gente buscando algo.
Yo era una mezcla de ambas.
Un enorme bostezo salió de mi boca, estaba cansado, quería irme a dormir, ya no quería un banco siquiera, me bastaba un lugar con un suelo no tan duro. Considere seriamente buscar cartones y acomodarme debajo del puente.
Pero antes quería llegar al otro lado, a Shinto. A diferencia de Miyama, Shinto era como la parte nueva de Fuyuki, con edificios, rascacielos, hoteles.
Con suerte, les sería más difícil a los ejecutores encontrarme entre tanta gente.
Abandone la idea de presentarme en la mansión Matou. Si no había podido matar a alguien que había intentado asesinarme, no podría matar a gente inocente. O mejor dicho, no quería, y colaborar con "el" significaba que tendría que hacerlo.
Tal vez estaba perdiendo una gran ventaja en esta guerra, pero al menos, no me estaba traicionando a mí mismo.
Comencé a recorrer el puente, las luces de verdad iluminaban la calle y hacían más evidente la falta de autos o de personas. Solo yo me encontraba ahí, no había nadie más.
Solo yo.
Eso no era cierto, desde que deje el parque puedo sentirlo, una presencia me estaba siguiendo de cerca, acechándome como un cazador a su presa. No era un ejecutor, pues habría intercedido en la pelea, era otra cosa.
Pero lo más alarmante, era algo que trataba de ignorar, pero aun así, no podía quitármelo de la cabeza.
No conozco ninguna magia capaz de detectar presencias, y aunque la conociera, mi Origen me impide realizar magias que no sean refuerzos.
Algo grave estaba pasando.
Me detuve a mitad del puente, sentía como la presencia estaba a unos kilómetros detrás de mí y se acercaba, lentamente.
Me di la vuelta, y observe, no había nadie. Aun así, le grite al aire:
-Ya puedes dejar de jugar.
Mentía, no tenía idea de si había algo o simplemente me estaba volviendo loco.
Por desgracia, mis sentidos no estaban equivocados. Al otro extremo del puente, pude observar como de la nada aparecía una figura. Poco a poco fue apareciendo, como si el velo que lo hacía invisible se disipara poco a poco.
Reforcé mis ojos, para observarlo mejor.
Era un hombre, pero había algo extraño en él, su piel era blanca como el papel, tenía pelo largo que llegaba hasta los hombros y un poco de barba blanca que, por alguna razón, no lo hacían ver viejo para nada; vestía un traje oscuro con una capa, pero no era como el traje de los ejecutores, era más largo como una gabardina, pero no poseía botones ni aberturas en la parte del pecho. El traje se fusionaba con la oscuridad de la noche, haciendo parecer que el hombre solo era una extensión de la misma.
Aun, con toda esa vestimenta, lo que más destacaban eran sus ojos. Eran… amarillos, y a pesar de tener una expresión relajada, mostraban una especie de sadismo interior, listo para salir al exterior en cualquier momento.
Una sonrisa se formó en sus labios, y dijo:
-Eres más habilidoso de lo que pensé.
Su voz…. La escuchaba a la perfección a pesar de la distancia que nos separaba. ¿Había reforzado mis oídos sin darme cuenta?
-No solo te encargaste de los perros de la iglesia, incluso, pudiste detectarme aun cuando estaba en mi forma de espíritu, realmente, es impresionante.
No, mis oídos estaban bien. Era su voz, no salía de su boca, estaba en todas partes.
-Por eso, tienes mis felicitaciones.
Se detuvo por unos segundos y alargo la mano hacia el aire, como agarrando algo. Inmediatamente, un arma apareció en sus manos, justo como él había aparecido hacia unos momentos. Era una lanza, la hoja afilada brillaba casi tanto como sus ojos en la noche.
-Por eso, voy a hacer un acto de buena voluntad.
Agarro la lanza con ambas manos y la dirigió hacia mí.
-Voy a hacer que tu muerte sea rápida e indolora.
Golpeo el piso con sus pies y cargo hacia a mí, con velocidad inhumana.
Ya no había dudas, ese hombre, era un Espíritu Heroico.
Era un Servant.
De un momento a otro, la lanza estuvo sobre mi cabeza, lista para partirme a la mitad, pero eso no iba a pasar.
Me lance para atrás mientras recitaba el conjuro para reforzar mis piernas, la lanza golpeo el suelo, destruyéndolo, casi instantáneamente y como si el golpe no hubiera llevado nada de fuerza, la lanza despego del suelo destruido y volvió a dirigirse hacia mí.
Seguí reforzando mis piernas, esquivando la lanza e incrementando mi velocidad más y más. Sin embargo, el Servant de negro logro seguirme, sin dificultades.
Segui reforzando mis piernas, mientras retrocedía, ya había pasado los límites humanos, ahora mismo debería ser la persona más rápida del mundo, aun así, el Servant de negro me seguía sin esfuerzo, la lanza cortaba el aire, peligrosamente cerca de mí.
Habíamos recorrido tres cuartas partes del puente, si lograba escapar a la zona residencial, tal vez, con mucha suerte, lograría perderlo entre los edificios y casas. Era una perspectiva muy optimista, pero era mi única opción si no quería usar "eso".
Mis constantes refuerzos habían servido de algo, logre sacarle algo de ventaja al Servant, ya no tenía su lanza pisándome los talones, logre incrementar mucho nuestra distancia.
Segui reforzando mis piernas, probablemente ya había llegado al punto en que correría más rápido de lo que pueden hacer los músculos humanos, podría traerme problemas motrices en un futuro. Pero si no lo hacía, no tendría futuro que lamentar.
Mi velocidad siguió incrementando. Ya había llegado al final del puente, y el Servant estaba bastante lejos, es más, se había detenido y me observaba desde la distancia.
¿Se había rendido? No, imposible, lo había visto en sus ojos, él sabía que iba a ganar, no puedo aceptar que alguien con esa mirada se rindiera tan fácil.
Sea como sea, se había parado e iba aprovecharlo, abandone el puente, ya casi podía ver los edificios de Shinto.
Me detuve en seco.
No, eso era incorrecto, algo me detuvo.
Quise volver a correr, pero mis pies no me respondían. Me dolía el pecho, mucho, demasiado.
Moví mi brazo para ver que estaba pasando y sentí un cuerpo extraño, atravesándome el pecho. Algo andaba mal, ¿De dónde había salido? Puedo jurar que el camino estaba despejado.
Un objeto filoso ¿una lanza? Como había llegado ahí, no lo entiendo.
Y de repente, el objeto desapareció, o mejor dicho, se hundió en el suelo.
Caí al piso, mi cuerpo no sentía dolor, solo sentía frio, frio que me recorría todo el cuerpo, comenzando en el pecho.
Mientras intentaba entender que había pasado, escuche unos pasos, seguidos de una voz.
-Lo siento, no puedo dejarte escapar.
Era él, se estaba acercando.
-Pero sin duda, eres una caja de sorpresas
Mi mente se aclaró, todas las neuronas de mi cerebro gritaban: Voy a morir, Voy a morir, Voy a Morir, Morir, Morir, Morir, Morir, Morir, Morir, Morir, Morir, Morir , Morir, Morir sin cumplir mis objetivos, sin saber quién soy, quien soy, quien soy, quien soy, quien soy, quien soy, quien soy, quien soy, quien soy, quien soy, quien soy, quien soy, quien soy, quien soy.
No, aún tenía algo más, mi última carta bajo la manga. Comencé a recitar el Aria en voz baja:
Permite que la plata y el acero sean la esencia.
Permite que la piedra y el archiduque
De los Contratos sean la formación.
Tu carne estará bajo mi servicio y
Mi destino estará bajo tu espada.
-Incluso fuiste capaz de superar la velocidad de un Servant, sin duda, debes morir, antes de que te conviertas en una amenaza.
El Servant de negro siguió hablando, pero no lo escuchaba, debía concentrarme, estaba intentando invocar un Servant sin un círculo mágico. Si funcionaba, sería un milagro.
Ríndete ante el llamado del Grial, responde,
Si estás dispuesto a obedecer mi voluntad y esta verdad.
Yo prometo ser todo el bien del mundo y
También destruir todo el mal de los infiernos.
Los pasos cada vez se escuchaban más cerca, el Servant se estaba acercando, si esto no funcionaba, sería el fin.
Desde el séptimo cielo, atendido por
Las tres grandes palabras de poder.
Sentí una gran cantidad de prana pasando por mis venas, hasta llegar a mi brazo donde se hallaban mis hechizos de comando, mi sangre, que bañaba el piso, comenzó a evaporarse y una luz salió del suelo y me cubrió de pies a cabeza.
El Servant también debe haberlo sentido, por que escuche como los pasos que habían sido tranquilos hace unos segundos, se volvían fuertes, y como la lanza se movía hacia mi cabeza, lista para terminar con mi vida.
Emerge del anillo de control,
Protector del balance.
La luz que bañaba mi cuerpo se convirtió en energía, provocando un haz de luz que se elevó hacia los cielos, y yo estaba en el epicentro. Poco a poco fui perdiendo la conciencia, mientras escuchaba un extraño sonido metálico, y era envuelto por algo frió, y a la vez, cálido.
…
-No parece muy grave, ¿segura que fue un vampiro? -Pregunto el padre, mientras revisaba las heridas de su recién llegada.
-No estoy segura, todo es tan borroso, solo recuerdo la pelea contra Kishinami y la muerte de George –Reconoció Marcia, lamentándose.
El padre miro severamente a Marcia:
-Dejar tu trabajo como ejecutora para afrontar asuntos personales... Tus acciones fueron insensatas, Marcia
-Padre, con todo respeto, lo que Kishinami hizo…
-Sé muy bien lo que hizo, y lo que significa para los ejecutores, pero tus acciones llevaron a la muerte a tu compañero, si las hubieras seguido, Georges quizás aún estaría vivo.
Marcia agacho la cabeza, apretando los dientes. Era verdad, no podía decir nada, la muerte de George había sido su culpa.
-Recibirás tu castigo cuando vuelvas al cuartel general, por ahora, no informare sobre lo ocurrido, pero pediré refuerzos, no vas a cazar a un Apóstol muerto sola.
-Gracias padre –dijo Marcia, haciendo una reverencia.
-Has que la muerte no George no sea en vano -Hizo una pausa y continuo. –Ahora ve a descansar, aunque no se trate de la mordida de un vampiro, es necesario que guardes reposo –ordeno el padre y abandono la sala.
Cuando llego a la capilla, se encontró con una visita inesperada.
Una joven de pelo anaranjado con una coleta de lado, vistiendo una camisa blanca y una falda negra, que miraba en todas direcciones, con una mirada de sospecha.
-En que puedo ayudarle jovencita –dijo el padre, usando la voz más cálida y amigable posible- La casa de dios está abierta a todas hora, ¿quizás, deseas hablar con el señor?
La joven lo miro de reojo, con un poco de sospecha, como no creyendo lo que había dicho el padre. Luego de un segundo de dudar, finalmente hablo.
-Soy la master de los Tohsaka –Dijo, levantando su mano derecha, mostrando los hechizos de comando grabados en ella.- Vengo a comunicar que invoque a mi Servant con éxito.
-Oh, muy bien. Entonces, la Sexta guerra del Santo Grial finalmente ha comenzado –Anuncio el padre.
Hizo una pausa y continúo.
-Si me permite la pregunta, ¿a qué hora realizo la invocación?
-A las do-….. –Se detuvo por un segundo y corrigió - A la 1:00 AM.
La master de los Tohsaka corrió su cara a un lado e hizo una expresión de fastidio, como si hubiera recordado algo que la enojaba.
-Muchas gracias, Tohsaka-san, le deseo la mayor de las suertes.
Al escuchar esto, la joven se dio vuelta, dispuesta a irse, pero se detuvo antes de llegar a la puerta, y dijo:
-¿Hay alguien llamado Kotomine Kirei en esta Iglesia?
-Lo siento Tohsaka-san, Kotomine-san era el antiguo supervisor, falleció durante la anterior guerra. Explico el padre.
Desde donde estaba, el Padre no logro escuchar bien, pero le pareció oír que un suspiro de alivio salía de la boca de la Master de los Tohsaka, para luego retirarse sin decir ninguna palabra.
-Las 1 AM -repitió el Padre para sí mismo. Luego miro el reloj colgado en la pared, marcaba las 2:17 AM.
-Si el último Servant fue invocado hace una hora. Entonces, ¿Qué había sido esa columna de luz de hace rato?
…
Las noches eran frías en Miyama. A esas horas nadie se encontraba bajo el abrigo de la oscuridad, a excepción de cierto Espíritu Heroico.
Su figura se separaba de la oscuridad, tambaleándose.
El Servant de negro río mientras miraba su brazo, o mejor dicho, la falta del mismo; la sangre brotaba rápidamente, manchando su traje oscuro.
Siguió riéndose, hasta que finalmente hablo para sí mismo.
-Jamás había visto algo parecido, esta Guerra tiene enemigos formidables.
Mientras decía eso, volvió a ver el espacio donde había estado su brazo, en ese momento, una gran cantidad de prana se fue juntando en ese espacio. Que fue tomando forma hasta formar un brazo fantasmal, solo para convertirse brazo de verdad, justo como el que había tenido antes.
Abrió y cerró su mano como alguien que había tenido el brazo dormido y volvió a sonreír, sin embargo, esta vez, su sonrisa mostraba cierto grado de ironía.
-Pero eso no cambia nada, el Grial va a ser mío, después de todo, yo también soy un monstruo.
Después de decir esto, hecho un vistazo al puente que conectaba Miyaba y Shinto. Había desaparecido. Solo escombros quedaban, que pronto se hundirían en el lago.
Abandono el lugar donde había estado el puente y se dirigió al parque, cuando llego, se encontró con una criatura, de baja estatura, que devoraba sin piedad el cuerpo de un hombre, ya sin forma, y que parecía una masa de carne y sangre más que un hombre.
-Hora irnos, los perros de la iglesia podrían venir en cualquier momento.
Al escuchar esto, la cosa soltó el pedazo de carne, hizo un sonido ininteligible y se dirigió hacia el Servant, colocándose a un lado de él, aun con la mirada perdida y dejando un rastro de sangre por donde pasaba.
-Vámonos, ¿ya te has alimentado suficientes, no lo crees, Master?
FIN DEL CAPITULO 1
Notas del Autor: Tengo un aviso que hacer, lo mas probable es que ya no pueda sacar capítulos cada días, la razón es que en el capitulo 2 llega finalmente la heroína principal de esta parte de la historia, por eso y quiero esforzarme en escribirla lo mas parecida que pueda al canon. La otra razón es que se me terminaron las vacaciones, así que voy a tener menos tiempo de escribir en general, pero les aseguro que voy a seguir este fic hasta terminarlo, tarde lo que tarde.
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