Disclaimer: Todo lo reconocible de Harry Potter es propiedad de J.K. Rowling

Este fic participa del reto "Amor a través de los tiempos" del foro "La Sala de los Menesteres".

Pues porque no podía faltar, no me resistí a la idea al final.

^^ Ojala que os guste.


Hombres Necios

4.- Caerás, tarde que temprano todas caen

Otra vez, la hermana menor de su mejor amigo lo dejaba en completo ridículo frente a más de uno. No importaba lo que hiciera, no importaba como se viera, lo que le regalara o las ofertas que ofreciera. El joven rubio, hijo del antiguo príncipe de Slytherin, se llevaba burlas marca diablo, cada que hacía algún intento para conquistar a la pequeña hija de los Potter. En un principio solo había sido para molestar a Albus, para verlo rabiar cuando le demostrara que no había chica en Hogwarts que se resistiera a sus encantos. Luego se había vuelto un poco personal, queriendo conservar un poco del orgullo heredado por su padre y es que sus primas le restregaron en la cara lo malo que era como conquistador cuando la niña pelirroja le ignoró olímpicamente después de un alago.

De eso habían pasado unos cuatro meses y todo aquello se había vuelto una obsesión para él. Dormía, comía y hacía todo pensando en la niña, en maneras para que Lily se fijara en él., pero nada parecía funcionar. Su último intento antes de salir de vacaciones de Navidad, había sido llevarle un oso de peluche blanco, uno de tamaño casi natural y aún así, la chica se había limitado a darle las gracias y pedirle a su primo Hugo que la ayudara a cargarlo. Scorpius no se tuvo que voltear para saber quienes eran los que se estaban riendo detrás de él.

Sin embargo, él era insistente. Él no se dejaría amedrentar por un fallo más en su larga lista de intentos con la niña. Era un reto. Era algo nuevo y eso lo animaba todavía más. Si, su orgullo estaba herido, pero él no lucía derrotado, al contrario, parecía estar disfrutando la indiferente negativa de la pelirroja, quizás porque era la primera vez que algo así le ocurría.

—¡Todas caen, Lily! ¡Ya te tocará! —gritó el rubio, divertido y sin perder la sonrisa, mirando a lo lejos como la susodicha se perdía al doblar al final del pasillo, sin prestarle mucha más atención de la que le había dado al recibir su regalo. Esa chica iba a ser suya o dejaba de llamarse como se llamaba, lo juraba.


¿Y qué tal? ¿Comentarios, galletitas, avadas, algo?

¡Muchas gracias por leer y nos seguimos leyendo pronto!

^^ ¡Besos!