Sasuke observó a Hinata en silencio. Por un instante, al mencionar el tema de su padre y su clan había desaparecido su actitud agresiva y despectiva, mostrando una Hinata decaída y desanimada. Apartó la mirada algo incómodo, no supo qué decir, tampoco eran asuntos de su incumbencia, ya que no pasaría demasiado tiempo allí, sin embargo, se aseguró de no pasar por alto aquel detalle, por si en algún futuro le era de utilidad.
«El Hiashi de aquí ignora sus responsabilidades como líder del clan…», apuntó mentalmente.
—Vamos—ordenó Hinata recobrando la compostura—. Te enseñaré tu habitación.
—Hmph.
La Hyuuga lo guio a través de los amplios jardines de su hogar. Aquella mansión estaba provista de todo cuanto sus integrantes pudieran desear. Pasaron por un campo trasero equipado con varios muñecos de entrenamiento. Al fondo del mismo se exhibía un enorme almacén, que Sasuke dedujo que poseía más herramientas de lucha.
«Hasta que el Itachi de este mundo me proporcione alguna solución, puedo matar mi tiempo entrenando por aquí», pensó . «Aunque más me vale ser sigiloso».
Entraron a una residencia que, si bien compartía la elegancia del resto de casas, saltaba a la vista que estaba más descuidada que el resto.
«Mmm…será mejor que lo lleve a la habitación más alta, así si alguien decide entrar a limpiar, Sasuke podrá oírlo a tiempo y ocultarse», pensó Hinata mientras subía unas escaleras, con Sasuke siguiéndola en completo silencio.
Hinata le observó de soslayo. Se preguntó internamente cómo sería aquel chico en realidad. A simple vista, parecía un tipo serio y de pocas palabras, pero el muy cretino se había asegurado de demostrarle por activa y por pasiva desde que se conocieron que era capaz de ser mordaz y de crisparle los nervios. Sasuke se percató de que estaba siendo observado y le apartó la cabeza con desprecio.
«Aunque he de admitir que pelea bien», pensó Hinata pasando por alto el gesto y desviando la mirada con una pequeña sonrisa de suficiencia.
—Dormirás aquí—señaló cuando llegaron junto a la puerta—. Hay tres baños en este edificio, uno por planta, puedes usar el que quieres siempre y cuando no dejes ningún rastro. Intenta pasar aquí la mayor parte del tiempo, ya que por lo general los miembros de mi familia se pasean por la casa sin nada mejor que hacer—protestó haciendo un mohín.
—¿Puedo entrenar?
—¿Cómo has dicho?—Hinata se volvió hacia él, mirándolo a los ojos. ¿En serio solo le preocupaba seguir entrenando?
—Que si puedo entrenar—repitió Sasuke con desdén—. Pero mira que eres lenta…
—¡Uchiha alien! ¿¡De qué vas!? ¡Te recuerdo que estás en mi casa! ¡Tu supervivencia hasta que te devolvamos a tu mundo depende de mí! ¿Entiendes? De mí—como para dar credibilidad a sus palabras, se apartó con coquetería un mechón de sus cabellos y se señaló a sí misma.
Sasuke soltó una pequeña risa, mas no dijo nada.
—Buenas noches, lenta—se despidió—. No te olvides de traerme el desayuno mañana.
—¿¡PERO DE QUÉ VAS, ALIEN…!?
Antes de poder finalizar la frase, Sasuke se había abalanzado sobre ella y le tapaba la boca con la mano.
—No grites—susurró a escasos centímetros de su oído, lo que provocó que Hinata se sonrojase—. O me descubrirán y pondrás en peligro tu aldea—añadió con una media sonrisa, separándose lentamente de ella, mientras le dedicaba una mueca burlona. Hinata observó sin poder moverse cómo Sasuke descendía pausadamente la mano desde sus labios hasta su mentón, en una retorcida y sutil caricia, mientras se alejaba de ella con lentitud, clavándole sus afilados ojos negros. Al mismo tiempo, Hinata notó como le llegaba el penetrante aroma de Sasuke. Era un olor intenso y varonil, mezcla del sudor de la batalla contra Killer B y una extraña y atrayente fragancia que Hinata no supo descifrar. No se asemejaba a nada que hubiese olido antes. La intensidad del olor de Sasuke provocó que se le pusieran los pelos de punta.
«Que bien huele…Espera…¿¡En qué demonios pienso!?»
Hinata le apartó la mano de un manotazo y volvió a hacerle un corte de mangas. Se dio la vuelta, agradeciendo que hubiese oscuridad , ya que así Sasuke no advertiría su sonrojo, y se marchó a dormir, sin añadir nada.
«Estúpido alienígena…»
Se despertó a la mañana antes de que apareciesen los primeros rayos de sol. Se llevó una mano a la frente, con cansancio.
—No he dormido una mier…—se lamentó soltando un suspiro.
Se aseó y se arregló rápidamente, poniéndose una buena dosis de polvos antiojeras, y se dirigió a la cocina.
Azula, su cuidadora personal, la aguardaba allí, puntual como un reloj.
—Buenos días, señorita Hinata—la saludó con su cortesía habitual.
—Buenos días, Azula…
—Se ve cansada hoy.
—He pasado una noche terrible…necesito un buen desayuno antes de ponerme manos a la obra.
«Menos mal que tengo a Azula, que es seria y responsable, sino, no sé que sería de mí…», pensó mientras desayunaba con aspecto abatido, mientras Azula se limitaba a observarla en silencio. La Hyuuga comía distraída, mientras algunos recuerdos de su encuentro con Sasuke acudieron a su mente. Hasta le parecía que hasta había soñado con él, pero no lograba recordarlo con claridad.
«Ese imbécil no solo me roba horas de sueños, sino que encima me las trastoca…»
Recordó que debía llevarle algo para desayunar, así que, para su pesar, apartó la mitad de su comida.
«Y ahora encima también me quita alimento…»
—Creí que había dicho que hoy tendría que desayunar bien—señaló Azula al advertir que la joven había parado de comer.
—Ehm..sí, pero prefiero llevármelo y acabar de desayunar mientras pongo todo el papeleo a punto…—improvisó Hinata. Nunca en su vida había hecho nada parecido, le gustaba comer con calma, en una mesa amplia. así que tuvo que poner su mejor cara de póquer cuando Azula la interrogó con la mirada.
—Como desee—respondió al fin, para alivio de Hinata, mientras comenzaba a envolverle el desayuno.
La morena agarró el paquete y se despidió con una sonrisa forzada, abandonando la estancia a la velocidad de la luz para evitar que Azula le hiciese más preguntas.
«Menos mal que es discreta y nada entrometida…menuda suerte he tenido con ella…» pensó mientras se dirigía a la alcoba de Sasuke. Se detuvo en la puerta, dudando sobre si llamar o no. A su lado malvado le parecía una buena despertarlo, pero también corría el riesgo de que ya estuviese levantado y tuviera que soportarlo con alguna frase estúpida de buena madrugada, así que descartó la idea y dejó el desayuno en la puerta.
Hinata pasó gran parte de la mañana revisando todos los documentos atrasados de su padre. Era consciente de que aún no era la líder oficial del clan, pero se sentía como si ya lo fuese, ya que le tocaba hacer todo el trabajo del supuesto líder, además de no descuidar ni los entrenamientos ni las misiones.
—Uf…—Hinata soltó un resoplido y se dejó caer sobre la silla con pesadez. Sus tripas rugieron, recordándole que había desayunado la mitad de lo que estaba acostumbrada.
Se dirigió, con cuidado de no hacer ruido, hacia la despensa. Estaba comenzando a amanecer, y aunque aún no había mucha gente despierta, siempre estaba el típico madrugador optimista dispuesto a minarle la moral.
—¿Señorita Hinata?
La voz de Azula le hizo pegar un brinco.
—H-hola Azula—saludó nerviosa.
—¿Va a la cocina? ¿Tiene más hambre?
—Ehm…sí , es que verás…cuando estaba a punto de llegar al estudio, se me cayó todo por el suelo…
Azula la contempló en silencio, con aspecto vacilante.
—¿Y eso lo ha recogido usted?—cuestionó con serias dudas al respecto.
«Un golpe directo a mi cuestionable pulcritud», admitió Hinata mentalmente.
—Por supuesto, he madurado un montón, Azula, me sorprende que no te hayas dado cuenta—dijo con una risa nerviosa, que daba a entender todo lo contrario.
Azula abrió los ojos con escepticismo. Ni por asomo se había tragado la patética mentira de Hinata, la conocía lo suficiente para saber que mentía descaradamente, pero le sorprendía que le ocultase algo a ella. Había sido su cuidadora desde que la Hyuuga era una niña, y se había asegurado de ganarse su confianza con el paso de los años. Algo muy grave debía estar ocultando para no querer contárselo a ella.
«Madre mía…menos mal que no me dedico a la infiltración», pensó Hinata comenzando a sudar a causa de los nervios.
—No me había percatado de que se había vuelto una mujer pulcra y limpia. Mis más sinceras disculpas, señorita.
—Ja,ja,ja…No pasa nada, mujer. A todos se nos escapan detalles…
—Estaré más pendiente de ahora en adelante para que no me vuelva a suceder.
«¡Tcht! ¡Mierda! ¡Estúpido alíen! Ahora no solo me toca comer menos, sino que encima debo empezar a limpiar para que no lo descubran….¿¡Algo más!? ¡Ese engreído está hundiéndome la vida!», pensó enfurecida.
Azula retrocedió prudentemente al advertir el aura iracunda de Hinata. No obstante, no hizo preguntas. Muchos años conviviendo con la Hyuuga la habían vuelto inmune a su espantoso temperamento, y creía saber como domarla. Y la primera regla de oro a seguir era no hacerle preguntas y ponerse a cubierto lo más rápidamente posible.
—Me retiro—anunció, sin perder su seriedad característica, pero Hinata ya no la escuchaba, se había introducido en la despensa enfurruñada. Se preparó unas cuantas rebanadas de pan con mermelada, agarró un poco de fruta y se marchó a acabar con el papeleo. Luego le esperaba un duro día de entrenamiento. Ya dominaba casi todas las técnicas de su clan, pero siempre se podía mejorar. Nada más que pensar en el intenso baño de agua caliente que se daría al final del día le hacía morirse de ganas de empezar con la acción.
«Menos mal que casi nadie conoce mi baño secreto…», pensó entusiasmada.
Se metió un enorme pedazo de pan en la boca mientras una enorme sonrisa se dibujaba en su rostro.
x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x
Sasuke se despertó con los primeros rayos del amanecer. Al abrir la puerta de su habitación, se sorprendió al descubrir allí su desayuno.
«Al menos, cumple con lo que dice», pensó dando buena cuenta de la comida.
Decidió ser precavido, al menos durante unas horas, y permaneció la mañana en su habitación, trabajando en la meditación. Cada vez que se acercaba una hora de comer, se asombraba al descubrir que la Hyuuga se había escabullido con un sigilo impecable a dejarle algún plato acompañado de fruta y abundante pan. La mayoría eran platos preparados que estaban fríos, así que Sasuke dedujo que Hinata estaba privándose de la mitad de su comida para dársela a él. Estuvo a punto de conmoverse por este gesto, a punto, pero no llegó a hacerlo.
Como comenzaba a aburrirse, decidió aprovechar la hora del almuerzo para dejarle una nota a la Hyuuga pidiéndole algún libro de su mundo para entretenerse. Esperó pacientemente hasta la hora de la merienda, pero como respuesta recibió un catálogo, aburrido como una partida de ajedrez a cámara lenta, que describía los distintos medios de transporte del mundo shinobi, junto a una nota que rezaba:
"Escoge el que más te guste, y vete a la mierda"
Princesa Byakugan
«¡Pero será imbécil! ¿¡Princesa Byakugan!? ¿¡Pero quién se cree!?», pensó arrugando la nota del mosqueo.
—Se acabó, me piro a explorar—resolvió molesto. Esperó a que atardeciese y se escabulló con cuidado de no ser visto hacia un pequeño bosque cercano a las tierras de los Hyuuga.
«Hasta tienen su propia arboleda dentro de la ciudad….hay que ver que pijos son…», pensó Sasuke mientras buscaba un lugar que no estuviese muy alejado de la mansión, ya que, si sucedía algún imprevisto, Hinata podría localizarlo fácilmente con el Byakugan y acudir a buscarlo.
Decidió pasar lo que restaba de día entrenando, pero acabo emocionándose, ya que había desperdiciado la mañana y tenía mucha energía acumulada. Era bien entrada la noche cuando se dirigió de vuelta a la residencia Hyuuga. Recordó las palabras de Hinata explicándole que existían tres baños en su edificio particular, pero, debido a que no limpiaban asiduamente aquel lugar, todos ellos lucían un aspecto deplorable y totalmente anti-higiénico.
—Hmpf…—masculló al comprobar que el último baño tenía hasta moho—Tanto bosque y tanto poderío y son incapaces de mantener unos baños limpios…
Se olisqueó a sí mismo. Apestaba a sudor y tierra. No lavarse no era una opción. Era bien entrada la noche, así que dudaba que quedase alguien despierto que pudiese descubrirlo. Con esta idea fija en su mente, emprendió su búsqueda particular con el máximo sigilo de un aseo digno.
No llevaba mucho tiempo andando cuando divisó una edificación algo apartada del resto de la casa por cuyas ventanas salía algo de humo.
«¿¡Tienen hasta un baño parecido a unas termales!?», pensó asombrado. Agudizó el oído y no escuchó nada, pese a que olía como si alguien hubiese estado usando el lugar recientemente.
«Quizá se han bañado y se han ido…Eso me da la oportunidad de asearme rápidamente sin levantar sospechas», pensó mientras se introducía en la habitación cuidadosamente. No vio ropas, ni detectó ninguna presencia, así que se relajó y se aproximó hacia el lugar en el que se suponía que debía estar la bañera. Sin embargo, lo que vio allí le dejó la boca seca.
Sin hacer el más mínimo ruido, y como si el agua estuviese danzando a su alrededor, estaba Hinata, completamente desnuda y empapada, acariciándose las piernas mientras soltaba un pequeño gemido de placer.
Sasuke no fue capaz de articular palabra. La Hyuuga estaba manipulando el agua caliente con chakra para evitar hacer ruido al bañarse. Tenía los labios ligeramente entreabiertos, las mejillas sonrosadas y los ojos completamente cerrados, rindiéndose al alivio que le producía el agua caliente en contacto con su cuerpo. Sasuke supo que no lo había detectado, así que debía darse prisa y salir de allí, pero no fue capaz. Estaba completamente paralizado. La cara de Hinata se la antojaba hasta angelical, tan entregada a sí misma, con su blanquecina piel recubierta de jabones aromáticos y agua. Su cabello flotaba delicadamente entorno a su voluptuoso cuerpo, dándole el aspecto de una especie de diosa marina. La joven acariciaba sin pudor cada recoveco de su figura, probablemente en un intento de aliviar el malestar muscular. Sasuke notó como se le atoraba la garganta al verla pasar sus manos por sus pechos. Estaba tan ensimismado contemplando la totalidad de Hinata que no había deparado en ellos. Eran turgentes y perfectos, redondos y, a simple vista, suaves. Sasuke notaba como empezaba a perder el control. Su lado más animal le incitaba a hacerla suya, a introducirse en la bañera y empezar a...
«¿¡En qué mierda pienso!?», se reprochó a sí mismo. Notó como una prominente erección se formaba bajo sus pantalones. «Mierda…», antes de que Hinata abriese los ojos, se esfumó, pero debido a su calentura, hizo más ruido del previsto y escuchó como la Hyuuga graznaba:
—¿¡Quién demonios anda ahí!?
Sasuke huyó lo más rápido que pudo, pero de repente otra voz femenina le hizo detenerse en seco y sudar frío.
—¿Sasuke? ¿Eres tú? ¿¡Por qué nunca me llamaste!?
x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x
Reviews
sasuhina15-nl: ¿Anterior Sofía? ¡Muchas gracias por dejar tu comentario de nuevo! El Itachi de este mundo es algo más alocado…ya que en Road no lo desarrollaron demasiado pues voy inventándome sus personalidades…xD
Striker: ¡Hola! Espero que te guste también este capítulo. ¡Gracias por dejar tu coment!
KnL: ¡Bienvenido al fic! Algunas escenas serán hot sí….yo aviso hahah me alegra que te parezca divertido, me hace mucha ilusión leerlo, la verdad es que, aunque quiero profundizar y desarrollar los sentimientos de estos dos, este fic es un despeje mental, así que voy incluyendo algunas idas de olla xD No lo puedo evitar.
¡Gracias por leer y comentar!
Alex Almz 123: ¡Hola, hola! Hahahahah tú si que sabes, esa es la frase xDDDDDDDDD y con lo poco que pesan las japonesas, los chicos de allí tienen que tener un serio problema aplicando este dicho AJAJA ¡Gracias por dejar tu comentario y leer! ¡Espero que disfrutes con este cap!
Vidya: ¡Hola hola! Bienvenida, lo primero, y lo segundo, mil gracias por tus palabras wow! ^^ Tenía mucha curiosidad por ver como se desenvuelve un Sasuke reservado, frío y vengativo en un mundo algo…loco y ridículo xD y bueno, la Hinata de road se me antojaba simpática, así que pensé..¿por qué no? xD y como resultado, está este fic. Me hacen mucha gracia los episodios originales de Naruto que incluyen a Sasuke en escenas de cachondeo, más que nada porque estaba enamorada del Sasuke genin *.* ¡Mil gracias de nuevo por leer y dejar tu comentario! ¡Espero de verdad que te guste también este capítulo!
Y, eso es todo, creo que en este capítulo no incluyo nada raro o nuevo que merezca ser aclarado, pero cualquier cosilla decírmela y os digo.
¡Muchas gracias a todos los que me leen, y, en especial, a los que se toman la molestia de dejar su review! Me anima mucho :D
¡Un saludo a todos, nos vemos pronto!
