Reunidos por la vida, separados por lo correcto (Parte I)
7 años después…
-Yo creo que te ves increíble, Marinette – Decía un chico.
La aludida se sonrojó un poco mientras aún se miraba en el espejo no muy convencida de su ropa – No lo sé, creo que no me veo lo suficientemente profesional.
Él bufó – Bromeas ¿verdad? Creo que nunca te había visto tan elegante.
Marinette miraba su atuendo, lucía una falda negra alta que llegaba hasta un poco más arriba de las rodillas, una camisa con botones con un estampado floreado en tonos pasteles, unos tacones no tan altos, pero que la hacían lucir estilizada, se había decidido por un maquillaje sencillo y por llevar el cabello oscuro semirrecogido con un broche y su habitual flequillo.
-Créeme me hace tener más ganas de verte en persona usando eso – Respondió él luego de unos minutos de silencio por parte de la chica.
Marinette se sonrojó por completo y luego de eso vio la hora, aún faltaban 30 minutos para su hora de entrada a su nuevo trabajo. Ella se volvió a acercar a su celular y vio al chico desde la pantalla en la videollamada – Yo también tengo ganas de verte… Te extraño, Luka.
-Ni te imaginas lo mucho que también te extraño – Dijo él sonriéndole – Los chicos de la banda siempre se la pasan molestándome cuando me descubren tocando algunas piezas que me recuerdan a ti.
Ella le sonrió ante el comentario – Eso es muy romántico de tu parte.
-Oye si no puedo estar con mi novia por nuestros trabajos, por lo menos merezco recordarla de la forma en que la conocí – Respondió él – Por la música.
Marinette en ese momento no pudo evitar recordar aquel momento hacía años, en ese festival de música en el que Juleka la invitó a su casa para ver tocar la nueva banda que estaban formando, y como gracias a su madre, Anarka, quien le encomendó ir a buscar a su hijo, ella pudo encontrarlo justo ahí, en su habitación meditando, y seguido de eso él pudo percibir la tristeza que embargaba su corazón en ese momento, y no era para menos, Adrien había sido castigado por su padre nuevamente y no lo habían dejado ir al festival, y aunque logró ir unas horas después, este hecho la entristeció en un principio y fue increíble como aquel chico con aspecto punk había logrado percibir sus sentimientos y haberlos expresado en notas musicales.
Digamos que se sintió atraída hacía él, aunque en su corazón solo Adrien tenía lugar. Sin embargo, cuando el rubio se cambió de escuela, empezaron a pasar más tiempo juntos dentro y fuera de la escuela, por lo que era inevitable que se enamoraran.
-Me gustaría estar ahí para darte un beso de buena suerte – Dijo Luka.
Marinette se sonrojó – Así como a mi me gustaría hacerlo antes de tus conciertos, sin embargo, el deber nos llama.
-Así es – Acordó él.
Marinette entonces cayó en cuenta de algo y volvió a hablar – Rayos, se me olvida que hay muchas horas de diferencias, si aquí son las 7:30 a.m., entonces supongo que en Texas deben ser más o menos 1:00 de la mañana ¿cierto?
-Sí es algo tarde, pero no te preocupes – Dijo él restándole importancia – Estaba ansioso por verte antes de que te fueras a tu nuevo trabajo y desearte suerte, aunque sé que no la necesitarás.
-Estoy nerviosa – Admitió la chica.
-No tienes porque estarlo, eres una diseñadora increíble y lo mejor que pudieron haber hecho fue contratarte – Respondió él – Además, este ha sido tu sueño desde que te conozco.
-Gracias por las palabras de ánimo – Dijo la chica sonriendo – Pero será mejor que me vaya sino quiero llegar tarde, y tú necesitas dormir.
Luka se río – Te preocupas demasiado por mí, estoy acostumbrado a desvelarme escribiendo canciones, puedo hacerlo también para hablar con mi novia.
Marinette sonrió – Cuídate, te quiero.
-Te quiero más, déjalos impresionados a todos – Se despidió él guiñándole el ojo – Te hablo más tarde.
-Adiós – Y sin decir nada más la videollamada se cortó.
Marinette dejó su celular de lado y volvió a mirarse en el espejo nerviosa, no era de las chicas que pasaba horas mirándose y observando cada detalle, de hecho, eso solo hacía cuando se trataba de perfeccionar alguno de sus diseños, sin embargo, ese día era diferente, estaba por ir a su primer día en el trabajo de sus sueños, lo que había querido toda su vida, pero evidentemente estaba muy nerviosa por ello.
-Luka tiene razón, te ves elegante – Dijo Tikki saliendo de su escondite en el que había permanecido callada mientras su portadora hablaba con su novio – Y dejarás impresionados a todos.
Ella suspiró y le sonrió a su kwami – Gracias, Tikki… Pero no puedo evitarlo, es el trabajo de mis sueños y si lo arruino o no es lo que yo esperaba, no tengo la menor idea de lo que haré.
-Marinette solo tienes 21 años y ya vas a empezar a trabajar en una de las casas de moda más importantes del mundo – Respondió la pequeña mariquita – Tienes un talento único.
-Gracias en serio – Decía la joven.
Entonces su kwami vio que la expresión de preocupación seguía adornando el rostro de su portadora, y ella sabía la razón de aquello, incluso cuando había pasado tanto tiempo desde esa noche.
-Marinette sé que estás nerviosa porque trabajar para Gabriel Agreste puede significar volver a ver Adrien.
La joven miró a su kwami – Te mentiría si te dijera que no estaba pensando en ello… Pero tienes razón, lo último que supe es que se ha pasado haciendo campañas de modelaje los últimos años alrededor del mundo, por eso ni siquiera Nino ha podido verlo demasiado, solo viene a veces a París.
-Y tú no lo ves desde esa noche ¿no? – Preguntó la pequeña acariciando el brazo de su portadora.
-Yo solo quería que él supiera lo que sentía, no sabía que perderíamos el contacto por completo, pero no tiene importancia ahora – Dijo ella – Fue mi primer amor y ha pasado mucho, además, estoy con Luka.
Tikki sonrió – Ese chico te quiere mucho, siempre lo ha hecho.
-Sí, y aunque el único problema que tengamos en este momento es la distancia, lo hemos sabido sobrellevar – Respondió la chica.
-Vaya que han madurado – Respondió la kwami – Aún recuerdo lo mucho que te emocionabas en sus conciertos cuando iban en la secundaria.
-Lo sigo haciendo, solo que desde París – Admitió Marinette mirando de nuevo el reloj – Mejor nos vamos, no quiero llegar tarde en mi primer día.
-Andando, lo harás genial – Respondió la pequeña mariquita escondiéndose en el bolso de la joven.
Marinette entonces recordó algo y antes de cerrarlo decidió hablarle a su kwami – ¿No te parece que Chat Noir ha estado algo silencioso estos días? Hace tiempo que no hay un ataque.
-Sí, es un poco sospechoso, pero supongo que no deberías preocuparte por eso justo ahora – Tranquilizó la kwami.
-Lo sé, no es el momento, pero simplemente se me vino a la cabeza.
Marinette no pensó más en ello, simplemente salió de su departamento decidida a dar lo mejor de ella en su primer día de trabajo, tal como lo hacía siendo Ladybug desde hace tantos años.
oOo
Un joven de 21 años tocó la puerta del despacho y luego de que se le indicara que se podía pasar lo hizo. Él entró decidido a aquella oficina que se encontraba en un edificio alto en el centro de París, había estado ahí un millón de veces desde que tenía uso de razón y esa oficina seguía tal y como siempre había sido.
El hombre dueño de aquel lugar se encontraba sentado en su escritorio con sus ojos puestos en la pantalla de la computadora, y alzó su mirada cuando vio a su hijo entrando al despacho.
-Veo que has decidido honrarnos con tu presencia, Adrien – Dijo Gabriel.
El joven giró los ojos, era normal que su padre se enojara por él así sea cuando llegaba solo un par de minutos tarde, ya no era ninguna novedad, había lidiado con eso toda su vida – Lamento llegar tarde, anoche mi vuelo salió retrasado por unas horas de más y me desperté tarde.
-Está bien, de todas maneras, has llegado a tiempo para darte las nuevas noticias – Anunció Gabriel levantándose de su escritorio.
Adrien lo miró un poco sorprendido, no tenía idea de lo que querría decirle su padre, había cumplido con toda la programación con respecto a su carrera como modelo y socio de aquella gran empresa, por lo que no tenía idea de lo que podría decirle.
-Primero que nada, debes saber que se acabaron las campañas publicitarias en los otros países por ahora, por lo que, te necesito aquí en París por un tiempo, Nathalie tiene tu agenda organizada – Explicó Gabriel.
Aquello no sorprendía para nada a Adrien, desde que terminó la escuela su padre lo había hecho socio de su imperio, por lo que prácticamente había sido lanzado desde muy joven como el rostro de la compañía. Se había dedicado al modelaje los últimos dos años viajando de un lado a otro y manteniéndose en París solo un par de días a la semana, por lo que aquel cambio le venía bien, sinceramente, ya estaba harto de viajar y extrañaba su ciudad.
-Está bien, de todas formas, hace poco he adquirido un departamento para mí – Informó Adrien – Ya tenía ganas de volver a París.
Gabriel levantó una ceja sugestivamente – No sabía que estabas interesado en mudarte solo.
-Bueno prácticamente ya he vivido solo desde los 14 años más o menos, pero no tiene importancia – Dijo Adrien rápidamente, no lo decía a maldad, pero aquello era cierto.
Desde que su madre desapareció Gabriel se había enfrascado en su trabajo, dejándolo de lado, por lo que prácticamente había vivido en aquella mansión solo, y luego había tenido que ir a ese internado dónde se graduó para inmediatamente ir a la universidad a adquirir los conocimientos necesarios para dirigir la empresa de su padre, y finalmente balancear sus estudios para dedicarse dos años al modelaje, por lo que prácticamente, no había tenido un hogar en mucho tiempo.
-Bueno ¿tenías algo más que decirme? – Dijo Adrien para cortar el silencio incómodo que se había formado entre ellos.
-Sí – Explicó Gabriel – Hoy empezará a trabajar tu nueva modista, se encargará de todo tu estilo para las sesiones y para la semana de la moda de este año en Nueva York.
Adrien bufó – Faltan meses para eso.
-Sí, pero para tus próximas sesiones no, por lo que quiero que le des la bienvenida a la compañía y que le expliques todas nuestras reglas, aunque la chica las conoce bastante bien, es buena en lo que hace a pesar de que es recién graduada – Halagó Gabriel dejando atónito a Adrien.
Recordaba que solo una vez había escuchado a su padre halagar así a alguien, y esa persona era Marinette. Justo cuando ella ganó el concurso de sombreros en la escuela, su padre había reconocido que su trabajo era muy bueno a pesar de su corta edad y de que no tenía para nada experiencia en el mundo de la moda, el hombre vio un gran potencial en ella, y siempre la respetó por sus habilidades. Por lo que, aquella chica nueva debía ser tan buena como para estar a la altura de Marinette.
-Debe ser buena en su trabajo si la has contratado cuando apenas se graduó – Dijo Adrien – Tranquilo, haré que se sienta cómoda aquí… ¿cuándo vendrá?
Gabriel miró su reloj – A juzgar por la hora debe estar por llegar.
Y justo como si la hubiesen llamado, la puerta sonó y Gabriel indicó que se podía pasar, la primera en entrar fue Nathalie y les habló a ambos hombres.
-Señor Agreste, la nueva modista ha llegado – Dijo la mujer.
-Hazla pasar – Respondió Gabriel.
Nathalie asintió y seguido de eso se asomó en la puerta para hablarle a la chica que estaba detrás de ella, unos momentos después la joven entró encontrándose con su mayor ídolo y ahora su nuevo jefe, tuvo que admitir que se habría puesto bastante nerviosa solo por estar ahí, sin embargo, ese hecho fue aplacado cuando justo al lado del hombre pudo ver a aquel chico rubio al cual había visto por última vez cuando aún eran demasiado jóvenes.
Adrien quedó igual de sorprendido al verla ahí, tuvo que haberse imaginado que se trataba de ella, nadie más podría tener esa admiración por parte de su padre y ser lo suficientemente buena para ocupar el puesto, sin embargo, seguía siendo sorpresivo.
-Buenos días, señor Agreste, es un gusto conocerlo oficialmente – Dijo Marinette estrechando su mano con la del hombre.
-El placer es mío, señorita Dupain-Cheng – Respondió el hombre – Estoy feliz de darle bienvenida a mi compañía, vi su gran potencial desde que hizo aquel sombrero con plumas en la escuela.
Marinette sonrió un poco apenada – Gracias – Se limitó a decir para luego centrar la vista en el joven rubio quien la miraba con una sonrisa en el rostro.
-Estoy seguro de que ya conoces a mi hijo – Dijo Gabriel.
-Hola, Marinette – Habló él haciéndola sentir como una adolescente de nuevo.
Por un momento creyó que las palabras se trabarían en su garganta como en esos años, sin embargo, logró controlarse – Hola, Adrien… Me alegra volverte a ver.
-Igual a mí – Respondió él – Creo que me siento un poco tonto por no haber pensado en ti en el primer momento cuando mi padre mencionó que tendría una nueva y talentosa modista.
Aquel comentario sin duda hizo que Marinette abriera lo ojos de par en par y seguido de eso le habló – ¿Yo? ¿Tu modista?
-Así es – Se adelantó a contestar Gabriel – Adrien permanecerá en París los próximos meses cumpliendo sus funciones de socio y, además, haciendo las campañas desde aquí, por lo que usted se encargará de todo su estilo para las mismas y, sobre todo, para la semana de la moda en Nueva York que será en unos meses… No se preocupe, yo inspeccionaré sus diseños, pero trabajará directamente con Adrien.
Marinette ni en sus sueños más locos pudo haberse imaginado semejante situación, de repente se reencontraba con Adrien luego de tantos años, sin mencionar que la última vez que lo vio le confesó sus sentimientos y luego prácticamente salió huyendo, y ahora, cuando por fin había logrado sacarlo de su sistema, debían trabajar juntos.
-Adrien escolta a la señorita Dupain-Cheng hasta su nueva oficina y tal vez puedan empezar a discutir sobre tu próxima campaña publicitaria y las sesiones de fotos que tienes programadas pronto – Habló el hombre pasándole la llave a su hijo – Cuando tengan todo decidido organicen una reunión con Nathalie para hablemos de ello, eso es todo.
Los chicos dieron por terminado aquello, ambos se despidieron del hombre y abandonaron la oficina para caminar por las instalaciones del edificio. Marinette seguía a Adrien mirando impresionada toda aquella estructura, no podía creer que entre todos los aspirantes ella fuese la elegida, parecía sacado de sus sueños más locos.
Luego de caminar unos minutos y subir uno de los ascensores, ella y Adrien llegaron silenciosamente hasta el área donde se encontraba su oficina, era muy tranquilo y solo unas pocas personas estaban por ahí.
-Disculpa si es un poco solitario por aquí, estas oficinas son nuevas – Explicó el joven rubio sacando la llave y abriendo una de las puertas – Esta es la tuya.
Cuando entraron al recinto Marinette se dio cuenta de que era un pulcro y amplio lugar de trabajo, con su escritorio y una computadora, aunque también tenía mesa para hacer sus diseños, los materiales necesarios y por supuesto los maniquíes que no podían faltar, todo se veía realmente ordenado.
-Puedes darle tu propio estilo poco a poco, de todas formas, es tu lugar de trabajo – Dijo Adrien sacándola de sus pensamientos.
Marinette centró su vista en él, estaban los dos solos y podía sentirse una pequeña tensión en el ambiente, sin embargo, Adrien fue quien decidió cortarlo hablando de nuevo con una sonrisa en sus labios.
-Bienvenida a Gabriel's.
oOo
N/A: ¡Hola a todos! Ok sé que prometí que publicaría el jueves, y me disculpo por el retraso, estos días con las fiestas han sido bastante agitados y apenas tuve tiempo ahorita de publicar. Espero que les haya gustado este reencuentro, y pues como pueden notar, la vida de los chicos ha cambiado mucho en esos años, y no he dejado por fuera a Luka;) aquí no han terminado las explicaciones, ya verán todo lo que ha pasado.
Espero leerlos en el próximo capítulo, les mando besos y saludos a todos, mil gracias a todos los que leen y dejan comentarios. Bye!
