En...en realidad no tengo nada que decir, solo darle las gracias a Ah that gentleman por su review, y obviamente a Loganeitor96 y a White-BlackKun, y a todos quienes siguen la historia :)


Capítulo 4

Logan intentaba concentrarse en su libro de algebra, ignorando el dolor del corte en su pómulo, que pulsaba dolorosamente. Luego de soportar por casi quince minutos el dolor es demasiado molesto. Resignado el pelinegro dejó el libro en su lugar correspondiente entre los estantes de la biblioteca y salió del lugar camino a la enfermería, quizás una bolsa de hielo calmaría el constante latir de su mejilla.

Caminaba lentamente por la escuela, ya la mayoría de los alumnos había regresado a casa, por lo que casi no se veía gente en los pasillos. Pero las pocas personas con las que se topaba lo miraban de forma extraña; Logan ya estaba acostumbrado, siendo el "raro" de la escuela todos los días recibía toda clase de miradas: desprecio, asco, indiferencia, todas eran miradas que podía soportar sin problemas, después de todo, con el paso del tiempo se había rodeado a si mismo con una corteza resistente a los insultos.

Pero habían dos tipos de mirada que no podía soportar, por mucho que lo intentara; dos palabras; lastima y compasión. Odiaba que se compadecieran de él, y sobre todo que lo miraran como a un cachorro desamparado, como si fuera algo inútil, algo que no es capaz de defenderse por sí mismo. Además que él no necesitaba la lastima de nadie, si seguí viviendo era por una razón, las miradas no lo ayudaban.

Pero la principal razón por la que odiaba esas miradas era que la lástima tiene fecha de caducidad, según su experiencia todas las personas tenían doble cara y cuando la lastima se acababa te abandonaban y te dejaban con un vacío más grande que el inicial.

Llegó a la enfermería y lo primero que vio fue a un rubio tendido en la camilla, Jade, la enfermera, sostenía una compresa con hielo en su costado. El chico tenía los ojos fuertemente cerrados y una expresión de dolor en el rostro.

—¡Oh Logan!—Le habló la enfermera al verlo parado en la puerta—Pasa, pasa ¿Qué necesitas?—Logan entró a la pequeña sala y le señaló su mejilla, como respuesta la enfermera señaló el pequeño refrigerado ubicado a un lado de la camilla.

Jade era una mujer joven, de grandes ojos azules y cabello rojizo, Logan tenía muy buena relación con ella, por un lado porque el pelinegro deseaba estudiar medicina cuando saliera de la preparatoria y por otro lado porque iba casi todos los días a la enfermería, en realidad la mujer era casi su confidente, una de las pocas personas en las que Logan confiaba sinceramente.

Sacó una bolsa de gel del pequeño refrigerador y la colocó sobre su mejilla, sintiendo de inmediato como el ardor comenzaba a disminuir.

—Muy bien Kendall—Dijo la enfermera. Logan levantó la vista al escuchar ese nombre, no había reconocido al rubio, tenía que reconocer que sin camisa, con los ojos cerrados y con el cabello desordenado lucía bastante diferente—Tendrás que sostener esta compresa por un rato, cuando disminuya la inflamación te vendaré ¿de acuerdo?—Terminó en tono dulce.

—D-de acuerdo—Contestó Kendall con la voz algo cortada.

—Dime si te duele mucho, quizás puede ser algo más grave y tengamos que llevarte al hospital. Las lesiones en esta zona suelen ser complicadas—Señaló la mujer en tono preocupado.

—N-no, solo es un golpe, no hace falta—Dijo Kendall con una sonrisa.

El timbre del teléfono rompió el ambiente de quietud y alcohol que era el aire de la enfermería. Jade tomó el teléfono, luego de unos segundos su expresión se oscureció y después recuperó su profesionalismo habitual.

—De acuerdo, voy para allá, no lo muevan y por ningún motivo permitan que se levante—Dijo la mujer—Kendall lo lamento, pero un alumno de primer año tuvo un accidente grave.

—No hay problema, yo puedo esperar—Dijo Kendall calmado.

La mujer tomó un botiquín y una camilla. Después miró a Logan, quien por alguna razón adivinó lo que iba a pedirle—Logan, se que no debería pedirte esto, pero es una emergencia. ¿Podrías vendar a Kendall por favor?—Preguntó con aprehensión en la voz.

Logan pensó de inmediato un no rotundo, pero al ver la expresión de Jade y por su amistad terminó aceptando. La mujer salió rápidamente de la enfermería, dejando a los dos adolescentes solos.

Un silencio incomodo se estableció de inmediato entre los dos, aunque a Kendall no parecía molestarle.

—¿Tienes conocimientos de medicina?—Preguntó girando la cabeza y mirando a Logan.

—Si—Contestó escuetamente el pelinegro, acercándose a la camilla—Déjame ver—Colocó sus manos sobre la compresa y por segundo sus dedos rozaron los dedos helados de Kendall, provocándole una sensación extraña.

—Parece que solo es un golpe—Dijo mientras examinaba la zona afectada—Pero dejará un moretón bastante grande—Presionó con cuidado, al hacerlo Kendall apretó el puño y los dientes al tiempo que volvía a cerrar los ojos en un reflejo involuntario—¿Duele mucho?—Preguntó Logan intentando mantener su tono frío.

—Solo un po…¡ah!—Presionó con más fuerza, encontrando algo que no le gustaba y le preocupaba. Retiró sus manos y miró a Kendall por un segundo, analizando su expresión.

—Esto es más que un golpe y lo sabes, ya que eres deportista—Le dijo al rubio, levantando una ceja en reproche.

Kendall rodó los ojos, esquivando la mirada acusadora de Logan, al notarlo este volvió a presionar la zona, al hacerlo Kendall lo miró fijamente—De acuerdo de acuerdo, lo admito. Tengo claro que es más que un golpe, incluso creo que me dañé una costilla—Confesó el rubio.

—¿Por qué le mentiste a la enfermera?

Kendall dejó escapar un suspiro—Porque si le decía lo más probable es que me diera reposo por mínimo un mes, y la final del campeonato estudiantil es en tres semanas, no puedo abandonar a mi equipo—Dijo con voz firme.

—Eres un idiota—Escupió Logan con rabia. La actitud de "señor perfecto" de Kendall le molestaba, ¿porque las personas siempre tienen que fingir que son buenas?—Además puede ser grave—Añadió con algo más de tacto.

—Soy un idiota pero soy feliz—Replicó el rubio con una sonrisa de niño de seis años, Logan no sabía si golpearlo o reírse, cosa extraña porque hace mucho tiempo que no sentía deseos de reír.

—Siéntate y cállate—Ordenó, ordenando los implementos. Kendall obedeció y se incorporó con algo de dificultad en la camilla. Logan hizo su trabajo lo mejor que pudo, aplicando una crema anestésica y vendando el torso de Kendall, quien se tensaba un poco ante el toque de sus manos, cosa que a Logan le parecía gracioso.—Listo—Dijo una vez terminada la tarea.

—Gracias—Dijo Kendall recostándose en la camilla.

—Tienes dos semanas—Señaló Logan mientras dejaba todas las cosas en su respectivo lugar—Sino mejoras para entonces tendré que decirle a Jade…digo a la enfermera—Concluyó.

El pelinegro se dio media vuelta, dispuesto a salir, pero Kendall tomó su brazo y retuvo con cuidado. Logan quedó paralizado, mirando como Kendall se levantaba un poco de la camilla y acercaba su mano libre a su mejilla lastimada. Podía sentir el calor de las yemas de los dedos del rubio sobre su piel, y como sus ojos esmeralda lo atravesaban, quemándole el interior.

—¿Te duele?—Preguntó Kendall, su voz rebotó en las paredes y golpeó los oídos de Logan, repitiéndose una y otra vez.

Un segundo, un segundo donde todo parecía perder importancia, donde lo único que importaba era la mirada preocupada de Kendall sobre él, un segundo donde podía bajar las defensas y volver a ser un adolescente normal.

—¿Acaso te importa?—Dijo Logan subiendo la guardia. El calor desapareció de su rostro y su mente regresó a la realidad.

—Desde ahora no estás solo, te prometo que no permitiré que te hagan más daño—Kendall retiró su mano y Logan le devolvió la misma mirada que le dedicó en el baño, la mirada que había causado tantos estragos en el interior del rubio.

—No digas estupideces y no te metas donde no te llaman. Solo te ayudé porque la enfermera me lo pidió, no te hagas falsas ilusiones—Después de decir eso Logan se liberó del agarre de Kendall y salió de la enfermería azotando la puerta.

Logan

"Corro, cada vez más rápido. Llego a las escaleras que llevan a la azotea y comienzo a subir. Peldaño a peldaño, cada vez se hace más difícil avanzar. Intento respirar, pero el aire no entra ni sale, mi pecho está oprimido, mis piernas pesan más con cada paso.

Necesito escapar, alejarme de sus palabras, las que siguen corriendo a mis espaldas, intentando reavivar la ilusión, la esperanza, pero no puedo permitirlo, me deshice de esos sentimientos hace mucho, no sirven para nada, no quiero volver a sufrir, tengo miedo, realmente tengo miedo.

Finalmente llego a la azotea, el aire frio golpea mi rostro, aclarando un poco mis pensamientos, estoy sudando y ni siquiera lo había notado. El sol ya comienza a descender, todavía falta bastante para el atardecer, pero se puede respirar un aire de tranquilidad en el ambiente.

—El solo está jugando, quiere comprar tu silencio—Una voz a mi espaldas me provoca escalofríos, porque sé perfectamente a quien pertenece.

Me doy vuelta y ahí está, con su típica mirada arrogante y su peinado en punta, Jett.

—¿Tu…

—Sí, lo escuché todo…Parece que no te rompí completamente—Dice irónico, sus palabras transforman el agradable aire helado en dagas de hielo. Comienza a caminar lentamente hacia mí, a cada paso que avanza yo retrocedo uno solo por instinto.

Apreté los puños buscando fuerza, no sigo siendo el mismo idiota de antes, ya me he acostumbrado al dolor.

—No sé de qué hablas, no tengo nada que ver con el tal Kendall—Digo con lo que creo que es un tono de voz firme.

—Le dirás a la enfermera que la lesión de Kendall es grave—Dice haciendo sonar sus nudillos, no le tengo miedo, ya estoy acostumbrado a ellos.

—¿Y si no lo hago que?—Pregunto con mi orgullo ya recuperado.

Jett vuelve a acercarse, pero esta vez no retrocedo y le sostengo la mirada.

—Serás el trofeo del equipo si ganamos el campeonato estudiantil—Dice mirándome con una sonrisa de niño pequeño.

Siento que mis rodillas comienzan a temblar. No es posible que sea cierto.

—N-no te atreverías—Digo controlando el temblor de mi voz.

—Te conozco mejorque nadie Logan, no será problema. El chico raro que no habla con nadie, que no tiene amigos y del que casi nadie conoce su nombre, y que además no le cuenta nunca nada a sus padres para no preocuparlos. Y… no nos denunciarás, porque sé que aun sientes algo por mí.

Mis piernas ya no responden y caigo de rodillas frente a Jett, me apoyo en mis manos, no puedo levantar la mirada. Estoy acorralado, como un ratón frente a un león, que en lugar de matarlo de un simple zarpazo, lo agarra de la cola y lo sacude hasta que su cerebro se hace papilla y se desangra lentamente.

Jett se agacha a mi lado y acerca su boca a mi oído—Tú decides Logs.—Después escucho como se aleja riendo.

Las malditas lágrimas vuelven a escaparse de mis ojos, es cierto, toda esa basura es cierta , nunca he denunciado a Jett ni le he dicho nada a nadie porque yo…porque yo…todavía lo amo…


¿Que tal estuvo? Como ya habrán notado (sobre todo si leyeron alguna de mis historias anteriores) soy un maldito cuando se trata de hacer sufrir a los personajes (muajajámuajá... ._.)...ejem. Como siempre los invito a dejar un review con su opinión, los respondo por MP los dìas domingo, cuando actualizo otra de mis historias "Quiero ser tu luz"

Sin más que decir se despide de ustedes dándoles las gracias por leer

InariRusherBoy