Jóvenes magos y la Piedra Filosofal
Capítulo 4 El vuelo 9.75%
Durante toda la semana, inclusive el domingo; Gary visitaba a su mejor amigo Stan; ahora con ellos se encontraban la joven Karen y el futuro mago Kenny McCormick, pero como aquellos dos pequeños tampoco conocían ni un comino sobre el mundo mágico, prácticamente le tocaba al joven Stan explicarles las reglas básicas, y hasta Gary se sorprendía nuevamente al oírlas por segunda vez.
Stan le explico a Kenny quien era Harry Potter, contándole sobre un oscuro tiempo cuando gobernaba un todopoderoso mago oscuro; que mataba muggles solo por diversión:
-Las torres gemelas no fueron un accidente.-dijo Stan-Lo hizo por puro placer.
-¿Pero por qué era tan malo?-pregunto Karen.
-No lo sabemos, a casi nadie le gusta hablar sobre "El que preferimos evitar nombrarlo"-les dijo Stan.
-¿El que preferimos evitar nombrarlo?-repitió Kenny.
-Exacto.-le dijo Stan-Lo importante es que todos sus actos mortales se detuvieron cuando trato de matar a los Potter y… pues Harry Potter, a pesar de ser un bebe, dicen que sobrevivió a la maldición asesina y que esta reboto en "El que preferimos evitar nombrarlo a pesar de que nos vemos ridículos".
En aquella semana que paso desde que se conocieron en el callejón Diagon, los McCormick y los Marsh se volvieron muy unidos, Carol no tenía mucho que decir, pues su situación económica era nula y pocas cosas interesantes pasaban en la residencia McCormick, mientras que por el lado contrario los Marsh estaban llenos de experiencias raras, por lo menos para Carol, cada dos por tres; su mismísima casa era más que extraña.
Comenzaba con un tejado en el piso… (Si, traten de imaginar eso xD), por lo cual el resto de la casa estaba ladeada por los bordes, de un lado era de madera, algunas bases de cemento y de techo tenían el comedor… (._. whaaat?), tenían cuatro habitaciones, una para los padres, dos para los niños y otra para el abuelo, el cual prefería vivir con el hermano de Randy, Jimbo.
Randy al ser muggle confundía en más de una ocasión la diferencia entre patas de grillo y cucarachas, puesto que las primeras servían para condimentar un delicioso manjar de Salmon de calabaza; mientras que el segundo lo transformaba en veneno.
Uno de esos días Carol se ofreció a cocinar… digamos que terminaron pidiendo pizza a domicilio, fue sin duda la mejor semana para la familia McCormick, a Carol le entristecía que cuando Kenny tomara el vuelo la pequeña Karen y ella regresarían a la miseria, pero todo sea por sus hijos.
Por el lado de los Broflovski, fue una semana muy especial para Kyle, cada quince minutos su madre lo abrazaba y hacia pucheros de que no podría dejar que su hijo mayor la abandonara, Ike por el otro lado se volvió un poco más reservado a Kyle, tal vez por el hecho de que iba a ir a un lugar el cual Ike solo podía desear o imaginar.
-Mama ¿Otra vez?-pregunto Kyle cuando su madre se puso a llorar a solo un minuto de la anterior vez que lo había logrado acorralar; solo faltaba un día para que Kyle partiera, y este aun no había logrado hablar con Ike.
-Sheila, ya déjalo lo estas agobiando.-le dijo su esposo.
-¡Pero si mañana se va a ir!-grito Sheila muy triste-Mi dulzurita.
-Mama, te prometo que volveré por Navidad…-trato de calmarla Kyle, era por algún motivo de lo poco que podía decir sin que su madre derramara lágrimas.
-Pero no sé cómo podría vivir sin ti.-volvió a llorar.
-Mama…-trato de calmarla Kyle.
-Sheila, vamos vas a terminar avergonzándolo en la terminal.-le advirtió Gerald.
-¡Nada de eso!-grito su madre-¡Él no tiene nada de qué avergonzarse!
-Mama, estaré bien… Te prometo que me cuidare, además ya viste con quienes estaré, la tal Julie, Stan… Kenny… ahhmm Butters, ya nos conocimos, nos podemos cuidar las espaldas…-trato de razonar Kyle.
-Pero también estarás con Cartman.-sollozo su madre.
-¿Cartman? ¿Quién es ese?-pregunto Kyle.
-Hijo, creo que es hora de que te cuente algo muy importante.-dijo Sheila, apartándose de él e invitándolo a tomar asiento-Veras, los Cartman son una familia de magos, yo era amiga de la madre de esa criatura, Liane… Ambas tuvimos un bebe el mismo año, con meses de diferencia… pero el bebe suyo no paraba de golpearte cada vez que nos visitaban, no fue sino hasta los tres años que escuche como aquel niño te maltrataba que Liane y yo llegamos al acuerdo de nunca más volvernos a poner juntos.
-¿Entonces un bebe maligno?-pregunto Kyle irónico, pensando que solo era un truco para asustarlo de ir a Hogwarts.
-¡No lo entiendes! ¡Ni se te ocurra pelear contra Eric Cartman! Es un… niño muy malo y hasta cruel.
-¿Sheila no estas exagerando?-pregunto Gerald.
-Tú no viste como le hablaba a Liane…-razono la señora Broflovski-Ni las heridas de Kyle al terminar de jugar.
-Eric, sé que no te ordeno muchas cosas como madre, pero… necesito que me hagas un favor…-le hablo Liane al gordinflón de su hijo.
-¿Qué quieres?-contesto de malas ganas, pues lo habida interrumpido mientras trataba de hacer magia fuera del colegio.
-Calabacín, cuando fuimos al callejón Diagon me encontré con una vieja amiga, se llama Sheila Broflovski.
-¿Y que con eso?-pregunto Cartman de mala manera.
-Ella tiene un hijo…-trato de explicar Liane, pero por algún motivo no podía decirle a su pequeñito lo que planeaba, así que-Y creo que quería que tú y él fueran amigos.
-¿Y cómo es el chico? ¿Tiene mucho dinero? ¿Algún puesto importante?-atraco Cartman de preguntas.
-No, veras el chico se llama Kyle, son judíos, es pecoso, usa un gorro verde…-al decir esto Cartman salto de la cama.
-¡Espera! ¡¿Dijiste abrigo rojo y gordo?!-recordando Kyle-¡¿A ese desgraciado quieres que le tenga miedo?!
-¡Kyle!-su madre se sorprendió-No sabes lo que el joven Cartman es capaz de hacer, creo que una vez incendio un Taco Bell solo porque no tenían salsa verde.
-¡¿Esa rata pecosa?!-grito Cartman-¡No me importa mama de quien sea!
-¡Jamás seremos amigos!-dijeron ambos chicos al unísono desde distintas partes del país.
El día había llegado, esta vez Liane y Cartman no pudieron usar los preciados polvos Flu, pero esta vez tenían una escoba. Así que partieron desde muy temprano y a toda velocidad condujeron la escoba juntos, llevando una maleta tras de ellos.
Los Broflovski fueron caminando hasta el LAX (aeropuerto internacional de Los Ángeles). Los Stotch usaron otra provisión de polvos Flu. La pequeña Lovegood tuvo que volver a ir sola, por suerte esta vez el LAX estaba conectado con la red Flu.
Para los Marsh y los McCormick fue algo un poco distinto:
-Los muggles no pueden viajar por polvos Flu.-explico Sharon, entonces tendremos que ir en coche.
-¿Pero cómo llegaremos a Los Ángeles en coche en menos de tres horas?-pregunto Karen.
-Porque esta vez yo conduciré.-les dijo Sharon.
Stan y Shelley desconocían que su madre pudiera usar el vehículo muggle, nunca la habían visto conducir en su vida, ella prefería la vieja y confiable escoba, polvos Flu y por supuesto la "cómoda" aparición.
-¿Están todos listos?-pregunto cuando todos se habían subido al pequeño auto, en el cual iban las maletas, las mascotas, ocho pasajeros y un vaso con jugo de zanahoria.
-¿Señora Marsh?-pregunto Gary-¿No podría volver a usar el encantamiento expansor?
-Lo siento, pero el límite de encantamientos a autos muggles es de tres.-le contesto Sharon apenada, mientras Shelley cargaba a Stan, Kenny a Gary y Carol a Karen.
-¿Limite de qué?-pregunto Carol justo cuando Sharon acelero a toda velocidad, el viaje se volvió frenético, a la pequeña Karen le entraron ganas de vomitar, puesto que pasaban de la ciudad al campo tan rápido que las imágenes que salían del exterior del coche parecían fotos pasadas a velocidad luz por un tubo, cada vuelta y giro que daba el vehículo lo hacían sentir a los pasajeros, Kenny estaba seguro que ningún coche viajaba tan velozmente y justo cuando todos los pasajeros estaban al límite del vomito:
-Llegamos.-y con un toque de su varita Sharon abrió las puertas, por las cuales salieron en fila todos los pasajeros y comenzaron a besar el suelo como si nunca lo hubieran conocido-Vaya, casi llegamos tarde, a la próxima creo que no debo ser tan lenta.
-¿Tan lenta?-ironizo su propio esposo.
-Iba a velocidad media, es lo recomendado cuando los muggles no están acostumbrados a este tipo de viajes.
-¡Esperen! ¿Llegamos una hora antes?-grito Gary-Pero ¿Recorrimos cómo mil cuatrocientas millas en menos de una hora?
-Lo sé, debimos de haberlas recorrido en quince minutos, que caracoles somos.-se quejó la madre de Stan y Shelley.
Los tres chicos tomaron sus maletas y Stan tomo a la pequeña Scrabble, la madre de Kenny (quien había retirado todo el dinero del banco de una pequeña cuenta que le abrieron) le entrego todo lo que tenía de dinero mágico, porque dinero muggle no tenía ni un ínfimo.
-Vamos, entremos.-los apresuro Shelley.
El LAX era increíble, para los tres McCormick era tan extraño visitar aquel lugar, puesto que nunca habían abandonado Arizona hasta que se enteraron de la noticia. Bueno para quienes no lo sepan el aeropuerto LAX de Los Angeles se encuentra al sur de la aclamada ciudad; era un aeropuerto gigante, acristalado por todos lados; tenia forma de medio circulo en más de una parte; el gris elegante predominaba como principal color, cientos de anuncios y muggles transitaban en aquel lugar.
-¿Por qué van en un avión a una escuela mágica?-pregunto Carol a Sharon.
-Es fácil.-susurro ella, pues algunos niños se le quedaron viendo-Hace unos quince años aun teníamos que ir en tren y con eso de que la tecnología muggle avanza y nosotros parecemos estancados en el siglo XIX (diecinueve), el consejo decidió cambiar el transporte mágico.
-Ahhh vaya.
Finalmente llegaron entre la sección nueve y diez del aeropuerto, pero se encontraron con una cara familiar.
-Julie.-saludo Karen a la chica.
-Hola.-saludo Lovegood.
-Hola.-dijeron los tres chicos.
-¿Otra vez te enviaron sola?-pregunto Sharon.
-Sí.-contesto Julie sin darle importancia.
-¿Y mínimo te dijeron como entrar a la sección Nueve y setenta y cinco por ciento?-continuo la mujer castaña.
-No.
-Vaya padres tienes.-le dijo Carol.
-Mi papa dice que…
-Como sea, si quieres puedes venir con nosotros.-la invito Stan.
-Me encantaría.
Dicho esto se posicionaron entre las dos estaciones, al lado de unos asientos para esperar los aviones, un retrato y otras cosas; ahí se encontraba una puerta que rezaba en un letrero: "Prohibido el paso, solo personal autorizado".
-¿Es aquí?-pregunto Kenny.
-Sí, pasen.-les ofreció un retrato.
-¡Ahhh!-gritaron los McCormick y Gary al ver el retrato hablar, lo cual llamo la atención de más de un sucursal.
-Shh…-trataron de calmarlos los que ya tenían cierta experiencia en el mundo de la magia.
-Es normal.-explico Randy, por algún motivo, tal vez el que él era muggle también, tranquilizaba más a los McCormick.
La puerta se abrió en las narices de todos, dentro de la habitación se encontraba en la más tremenda oscuridad, primero entro Shelley ansiosa; seguida de Stan y Randy.
-¿De quién es la primera vez?-pregunto Sharon.
Todos los que quedaron rezagados levantaron la mano.
-De acuerdo, solo no tengan miedo… y no es doloroso… bueno mañana no les quedaran cicatrices.-dicho esto entro.
-¿Cicatrices?-pregunto Karen.
-Solo lo dijo para asustarnos.-informo Julie.
-Ya lo sabía.-le dijo Gary.
-Niños, entren.-les dijo Carol.
Primero entro Julie, seguida de Gary, Carol y Karen; Kenny por su parte tomo aliento, tomo su equipaje (el cual venia en una mochila vieja y rota de un hermano de Gary), cerró los ojos y se adentró por el pasillo.
Un increíble avión de color rojizo en su totalidad se materializo frente a él, había alrededor de diez entradas; cinco a cada lado, los alumnos de la escuela de hechicería, que iban desde jóvenes de once años hasta los dieciocho, ingresaban con prisa al vehículo gigante.
Alrededor del avión se encontraban padres de familia y niños que por primera vez visitarían Hogwarts, algunas madres (como la señora Broflovski que había llegado antes que ellos) lloraban por sus hijos, Kenny dedujo que su madre y hermana harían lo mismo por él… De hecho no se había planteado: "¿Cómo sería su vida sin su familia durante tanto tiempo?" "¿Qué haría Karen sin tenerlo a él para protegerla en la escuela?"
-Kenny.-le hablo su mama-Acércate.
Kenny solo deseaba que no sollozara igual que la señora Broflovski con su hijo, a la cual un guardia estaba tratando de apartarla por peligro que aplastara al pobre pelirrojo.
-Kenny…-trato de hablar Karen, el tono de voz le rompió el corazón al rubio, ambos habían sido siempre muy unidos.
No necesitaron más palabras, Kenny las abrazo a las dos estrujándolas aún más que la señora Broflovski, esta era la primera vez que se alejaría de la familia que en verdad le importaba, Kevin y su padre no eran muy buenos con él, pero aquellas dos mujeres lo habían cuidado muy bien.
-Las extrañare.-grito en medio del llanto.
-¡Oh Kenny!-se rompió el corazón de Carol.
-Hermanito prométeme que volverás pronto…-le dijo Karen.
-L-l-l-lo hare…-sollozo Kenny acercándose aún más a ella, de todos era a quien más iba extrañar.
Lloraron los tres McCormicks durante un minuto entero, sin importarles que se les quedaran viendo, eso no les importaba. Finalmente con un par de respiros forzados por el moqueo los tres familiares pararon el llanto, se dieron un abrazo mucho más tierno y el joven McCormick se retiró al avión junto con el chico Stan.
Unos segundos antes Stan se había despedido de su padre, de su madre… pero lo más difícil era de Gary, de alguna manera sabía que después del punto que estaban a punto de cruzar no había vuelta atrás.
-Gary, yo…-trataba de encontrar las palabras adecuadas.
-No te preocupes Stan, lo entiendo, no podemos vivir en el mismo mundo; pero recuerda esto: Siempre podremos ser amigos, recuerda mandarme una de esas palomas mensajeras de vez en cuando… Nos vemos amigo.-dicho esto abrazo a Stan, este le correspondió, no con lágrimas; pero sí un poco deprimido.
Kyle ya se había apartado de su madre, para darle un abrazo varonil a su padre, pero cuando le tocó el turno a Ike este solo le tendió la mano, lo cual resultaba de cierta manera cómico porque él era muy bajito.
-Ike, no nos vamos a ver en meses.-le dijo Kyle un poco ofendido.
-Pero si nos hemos visto siempre desde que tengo memoria.-le recrimino el joven canadiense de no más de cinco años.
-Nos vemos…-dijo Kyle un poco decepcionado, tomo su varita en el fondo de su bolsillo para reconfortarse, eso era lo que le animaba.
Kyle tomo aire, dio un abrazo a sus dos padres, corto esta vez; y se dirigió al avión rojizo que tantas veces había cruzado por la boca de sus padres y ahora era el turno suyo de una experiencia inolvidable.
Finalmente los Cartman se encontraban en la terminal; Liane no lloraba por su hijo, pero tampoco estaba triste, recordaba lo feliz que se sintió cuando entro a Hogwarts y dedujo que su hijo debía sentirse igual.
-¿Calabacín?-le pregunto cuando estaban en la estación.
-¿Qué?-contesto este impaciente deseando irse al tren.
-Si prometes que vuelves a casa por navidad te prometo darte muchos regalos.-le dijo su madre.
-Ya te dije que si iba a volver, ¿Por qué insistes tanto?
-Oh, es que te voy a extrañar mucho.-dicho esto lo abrazo como una tierna madre.
-Maaaaaa, me avergüenzas.-le dijo Cartman, a pesar de que nadie le prestaba atención.
-Por supuesto calabacín, por supuesto.-dicho esto lo soltó con una sonrisa en los labios-Cuídate mucho, cepíllate los dientes y se muy amable.
-Sí, sí, sí; como sea.-trato de acabar Cartman.
-Nos vemos mi calabacín.-se despidió con otro abrazo la madre.
Cartman no volteo atrás cuando subió al vuelo, estaba ansioso de poder usar la magia de forma legal; y sí se encontraba a ese tal Broflovski le enseñaría a respetar su autoridad, porque nadie le hablaba de esa manera al gran y temible hechicero Eric Theodore Cartman.
Stan y Kenny tomaron asiento en un vagón vació del avión…
-¿Esperen? ¿Vagones?-pregunto Kenny interrumpiendo al sensual narrador que estaba por explicar porque el hecho de los vagones-Lo siento.-trato de arreglar Kenny, pero el narrador nunca olvida.
Los vagones estaban dentro del avión por la comodidad de estos, preferibles a tener alrededor de setecientos alumnos entre filas de asientos, suministrando un mejor sistema de vagones con seis áreas; tres de cada lado: un área con pocos vagones para los escasos profesores que venían de fuera, otra para los alumnos nuevos, donde estaban los chicos; y el resto eran cuatro secciones para los alumnos de las cuatro casas de Hogwarts.
-¿Puedo sentarme aquí?-pregunto un chico al entrar.
Kenny y Stan seguían mirando por la ventana a sus familias despidiéndose, pero le asintieron con la cabeza al joven; otro chico no tardó en aparecer.
-Oigan, ¿No son los del callejón Diagon… Stan y Kenny?-era Kyle.
-Por supuesto.-le dijo Stan apartándose de la pequeña ventana y volviendo la vista.
El chico que había entrado leía un periódico asombrado, Stan sospecho que sería otro hijo de muggles como Kenny.
-Disculpen, no encuentro lugar.-se disculpó una chica latina ya conocida por el grupito.
-Pasa,-le invito Kyle-No vi a tu padre, parecía muy avergonzado después de que mama lo regañara por dejarte sola, y sin embargo no lo veo por aquí.
-No vino.-explico la joven sin mostrar interés alguno en continuar con el tema.
Finalmente el avión sello sus puertas y la voz del piloto llego, sin siquiera tener altoparlantes, claramente a todos los alumnos, dando indicaciones básicas como:
"Usen sus cinturones durante el despegue, no se recarguen en las ventanas, eviten el uso de sus varitas o duelos en el vuelo"
Con una fuerte sacudida el avión partió del suelo, las turbinas sonaron y los chicos se sujetaron lo mejor que pudieron mientras el avión trataba de estabilizarse en el aire, no fue sino hasta que cruzo las nubes cuando el paseo se volvió estable y la panorámica era hermosa.
-Valla.-se asombraron los cinco pseudo-amigos cuando miraron por la ventana, que había crecido mágicamente y ahora era del tamaño adecuado para que todos pudieran ver.
El joven que tenía el periódico entre las manos decidió que eso también era importante y asomo la vista por unos segundos.
-¿Disculpen no han visto una serpiente?-pregunto una chica pelinegra.
-¿Serpiente?-se aterro Kyle mirando entre sus piernas.
-Yo vi una vez una película sobre serpientes en un avión.-no tardo en refenciar Julie.
-¿Cómo terminaba?-pregunto Stan, aunque Kenny sabia la respuesta.
-Oigan, yo solo busco a la serpiente, se llama "Snake" la perdió un tal Butters y… Caracoles hervidos eres Harry Potter.-dijo la chica acomodándose su boina rosada.
-Oh rayos.-se quejó el joven hastío de la fama.
-¿Harry Potter?-ahora todos lo miraban.
-Sí prometen no acosarme me quedo.-les dijo este.
-Prometido.-dijeron todos al mismo tiempo.
La pequeña pelinegra se sentó justo al lado de Stan, vestía una chaqueta morada, pantalones amarillos, zapatos negros y su característica boina rosada.
-Hola.-la saludo Stan tímidamente.
-Mucho gustos, bueno yo soy Wendy.-explico la niña-Y ya que no los conozco será mejor que me cuenten sus nombres, tu no Harry.
-Stan… Marsh
-Kyle Broflovski.
-Kenny McCormick.
-Julie, Julie Lovegood.
-Mucho gusto con todos, y bueno ¿Qué cuentan todos ustedes? ¿De dónde vienen?
-México.-contesto Julie.
-¿No tienen un colegio allá, en un lugar llamado "Zona del silencio"?-pregunto Wendy.
-Sí, pero mi papa se las ingenió para que estudiara en Hogwarts como el resto de la familia, ósea él.
-¿Y tú Ky…Kyle?-pregunto la joven.
-Yo soy de Los Ángeles… Ahm… juego mucho ajedrez mágico.
-Que sorpresa, ¡Yo también!-dijo ella emocionada.
-Yo también lo hago.-trato de impresionar Stan.
-Fantástico Stun, yo solo he leído de eso, pero no lo he podido jugar.
-¿Por qué?-pregunto Julie.
-Soy hija de muggles.-admitió Wendy.
-Únete al club.-le dijo Kenny.
-¿Tú también?-pregunto Wendy impresionada.
-Yo fui criado por ellos, ¿Eso cuenta?-pregunto Harry Potter tomando confianza en tan simpáticos chicos.
Los ahora seis amigos comenzaron a hablar acaloradamente mientras el avión remontaba las nubes, ni siquiera se dieron cuenta cuando una pequeña serpiente entro a su vagón.
Fin
Notas.-¿Qué nombre tan largo para Voldi? xD
¿Qué opinan del transfondo Kyle-Cartman :v ¿Demasiado forzado? xD
¿Estan triste por la despedida?
Todo apenas comienza y prepárense porque cosas extrañas pueden suceder en este Fic e.e
Y gracias Karen, no te pude contestar por tu reseña ;)
