Endelig
El invierno había llegado a Arendelle, tal y como todos los años la nieve se apoderaba de cada rincón del pequeño reino, sin embargo la mayoría de las personas parecían felices; principalmente los niños que no perdían oportunidad alguna para juguetear en la nieve.
En palacio todos parecían estar demasiado ocupados, algunos empleados deseaban terminar con sus labores rápidamente para poder pasar tiempo con sus respectivas familias, mientras que Elsa se ocupaba de sus labores como Reina; los cuales parecían aumentar con la época del año. La puerta de su oficina se abrió y un pequeño niño rubio corrió hacia ella con sus bracitos extendidos.
— Jantzen, ¿Qué te trae por aquí, cielo? — Preguntó amorosamente la rubia. Antes de que el pequeño pudiese responder; cierto pelirrojo hizo notar su presencia.
— Cierto Príncipe deseaba poder tomar un paseo en compañía de la Reina. — Dijo Hans haciendo referencia a su hijo. Elsa giró los ojos y solo se limitó a sentar al Niño en su regazo.
— Cariño, sabes que me encantaría. — Habló ella. —, pero justo ahora estoy muy ocupada, pero con gusto pasaremos la tarde juntos, ¿Esta bien? — El niño no ocultó su desilusión, sin embargo pareció comprender y aceptó el trato que le ofrecía su madre. —, mientras puedes ir a jugar con tus primos, escuché que irían a pasear en trineo. — Los ojos verdes del joven Príncipe se iluminaron y abandonó la habitación corriendo sin siquiera despedirse.
La Reina rió dulcemente al ver a su hijo alejarse, mientras que su esposo optó por cerrar la puerta para tener privacidad con su esposa. — Trabajar tanto podría afectarte, toma un descanso.
— Lo haré esta tarde. — Respondió ella. —, sabes que con la nieve vienen ciertos problemas que tengo que resolver, pero prometo que esta tarde seré toda suya e iremos a pasear a donde Jantzen quiera. — Su esposo la miró con detenimiento como si quisiera asegurarse de que estaba diciendo la verdad.
— Pero esta noche, será solo para los dos, ¿Cierto? — Cuestionó con un tono de voz pícaro. Ella solo puso los ojos en blanco antes de reír divertida. La Reina de Arendelle acortó la distancia entre ambos y lo atrapó en un largo abrazo. — ¿Eso es un si, definitivamente?
— Eres imposible, Hans Westergaard. — Dijo Elsa antes de separarse de él para retomar sus deberes reales. —, los veré esta tarde, mientras deberías descansar, se bien que cuidar de Jantzen no es trabajo fácil y seguro te estuvo volviendo loco desde muy temprano, así que ve a dormir y retomar fuerzas para la tarde.
— Estoy bien. — Afirmó él. —, prefiero ayudarte, además, ¿Qué pensarán todos de mi si dejo a mi esposa haciendo todo el trabajo mientras yo solo ando de holgazán?, recién las habladurías sobre nosotros empiezan a disminuir, no quiero arriesgarme a que vuelvan.
— Ya ha pasado un tiempo considerable desde nuestra boda, se que aceptar tu propuesta en el primer aniversario de la muerte de Thomas no fue precisamente algo acertado, pero te culpo a ti por elegir ese día para proponérmelo. — Dijo ella. —, y muchos creyeron que fue algo apresurado de mi parte conseguirme un nuevo esposo tan "rápido", aún hay quienes opinan que debí guardar luto eterno a mi anterior esposo.
— Oye, sobre eso. — Dijo Hans en un tono más serio. —, creo que jamás pregunté realmente si tenías alguna clase de afecto hacia él, y cuando me enteré de su muerte no vine a verte, simplemente te di tu espacio, pero debí haber venido, insisto en que fue un error de mi parte. Su accidente debió tomarte por sorpresa.
— No me lo tomes a mal, Hans. — Dijo ella. —, pero de cierta manera fue un alivio para mi, claro que fue desafortunado lo que le ocurrió, pero tú mejor que nadie sabe que nuestro matrimonio no era el mejor y teníamos nuestros problemas. Creo que jamás sabré con exactitud si yo sentí aprecio por él o no. Sin embargo, es cosa del pasado y bueno, ahora te tengo a ti, ¿No?
— Siempre me tuviste, copito. — La besó una vez más a pesar de que fue bastante obvio que a Elsa no le agradaban mucho esa clase de apodos que consideraba algo bobos. —, Te amo.
Ella le sonrió.
Su matrimonio parecía estar pasando por un gran momento a pesar de ciertas dificultades que habían atravesado, como el ser juzgados por todo el reino y algunos otros, por su propia familia; realmente Anna no lo había tomado muy bien al principio. Finalmente ahora parecían haber olvidado el asunto o quizá resignarse al matrimonio de ambos, además de que Hans había resultado ser un buen líder.
También estaba él hecho de que ambos estaban resignados a no tener más hijos, después de que Elsa había sufrido dos abortos, para ambos había sido difícil superar aquellos sucesos, en especial para Elsa, por lo cuál habían tomado la decisión de no seguir intentando.
— Entonces, ¿Por donde empezamos? — La voz de su esposo la trajo de vuelta a la realidad. La rubia le cedió una pila de documentos que debía revisar, mientras que ella tomó una carta al azar y su semblante palideció al reconocer el nombre. — ¿Todo bien? — Cuestionó con preocupación el pelirrojo, ella asintió con la cabeza antes de ponerse de pie e inventar cualquier excusa para ausentarse un momento.
Una vez fuera del despacho abrió con poca delicadeza el sobre y leyó las palabras escritas en aquel papel. El ahora capitán de la guarda real si que había resultado tener la osadía de chantajearla con revelar la verdad acerca de lo que le ocurrió a su difunto esposo.
La rubia arrugó la carta con sus manos mientras llegaba a la conclusión de que tendría que encargarse de ese hombre que quería pasarse de listo, lo que había sido de Thomas tendría que permanecer siempre como un secreto.
Fin
Nota de autor:
¡Hey! Aquí Wildy reportándose con esta especie de epílogo para este shortfic, ya para darle fin de forma definitiva (Ahora si xD), espero que lo hayan disfrutado.
Realmente mi iPad ahora está lleno de diferentes versiones de los capítulos, escribí como tres versiones del epílogo, pero en fin ¡Aquí está! Finalmente y como nunca :p
Estoy en finales en la universidad y creo que me volveré loca, incluso estuve muy deprimida en halloween, realmente jamás había celebrado halloween hasta hace unos añitos atrás, que hacía fiestas con mis amigas de la preparatoria y pues todos los recuerdos que tenía de ese día eran felices, pero un tipo tuvo la genial idea de romper mi corazoncito de melón ese día y realmente quede muy desanimada y no quería hacer nada, así que entre esos dramas y la universidad hasta ahora tuve tiempo de terminar de escribir esto.
Espero poder leernos pronto.
