Capitulo 3
Sasuke
Fue una semana loca y ocupada en la tienda. Creo que principalmente porque estábamos justo en el meollo de la devolución de impuestos y la gente que tenía dinero extra para gastar a menudo quería gastarlo en tinta. Yo tenía turnos uno detrás del otro desde el sábado e incluso en la noche del lunes para trabajar en la manga de un chico que había comenzado hace unos meses, simplemente porque no tenía espacio en mi agenda para acomodarlo. Naru tenía tantas reservas como yo, así que cuando se presentó la noche del sábado los dos estábamos dispuestos a dejarnos llevar y a terminar uno. El domingo por la tarde fue casi igual que la semana pasada solo que esta vez acompañé a la chica a su auto y no tuve que preocuparme porque Sakura estallara en una escena que no quería que viera.
Llamé a Itachi para ver cuándo iba a venir a la ciudad, pero al parecer las cosas en casa no estaban mejor después de la semana pasada así que todavía no estaba dispuesto a dejar a mamá por su cuenta. Quería cuidarla, quería sentirme mal por ella, pero no podía reunir el coraje para hacerlo.
Me estaba preparando para abrir una cerveza y para dejarme caer delante de la pantalla plana para relajarme y ver el partido cuando Naru salió de su habitación poniéndose una sudadera con capucha y una gorra de béisbol negra sobre su cabeza rapada. Era unos centímetros más bajo que yo, mucho más musculoso, pero en realidad lucía mucho mejor que yo. Él mantenía su cabello rubio rapado cerca del cuero cabelludo porque tenía tatuajes gemelo sen un lado de la cabeza y los ojos brillantes y luminosos que parecían más violetas que azules destacaban crudamente contra su tez mucho más oscura. Él no tiene tanto metal en su rostro como yo, solo un aro en el centro de la nariz y dos expansores deportivos en las orejas, y por alguna razón él mantuvo las manos y el cuello libres de tinta, lo que siempre me hizo reír por los tatuajes permanentes en su cabeza. Éramos un equipo de modo que cuando salíamos juntos por lo general era un hecho que no tendríamos que volver a casa solos.
Naru era un tipo mucho mejor de lo que yo era, solo lucía mucho más jodido.
—Neji y Gaara están en The Goal Line mirando el partido. Quieren pasar el rato si te animas.
Gaara trabajaba en la tienda con nosotros y Neji era el cantante principal de una banda local de metal a la que nos gustaba ir a ver. A menudo completaban el grupo en el que viajábamos Naru y yo e ir al bar a ver el partido parecía mucho más divertido que meditar en el sofá yo solo. Así que puse mi cerveza de nuevo en la nevera y metí los pies en las botas negras.
Naru manejaba un Dodge Charger '73 totalmente restaurado. Era un monstruo de negro, cromo y motor. Yo estaba bastante seguro de que todos en el complejo de apartamentos sabían cuando estábamos yendo o viniendo porque era muy ruidoso pero era genial montarlo y sabía que significaba mucho para él, porque él había hecho casi toda la reconstrucción. Los antecedentes de Naru eran un poco vagos, pero dado que los míos eran menos que estelares nunca lo empujé a hablar de ello. Sabía que su padre había muerto cuando él era muy joven y que su madre se había vuelto a casar con algún idiota rico con quien hasta el día de hoy Naru se negaba a tener algo que ver. Minato, el mismo Minato que nos dejó hacer de su tienda la nuestra, había sido parte integral en conseguir que Naru llegara a la edad adulta sin antecedentes penales y sin un paquete entero de hijos ilegítimos.
El bar estaba en la parte baja del centro o PaBa, como los lugareños lo llamaban. Era un lugar muy frecuentado en su mayoría por los lugareños y por gente de la industria y como yo no había estado en un domingo por años me olvidé de lo lleno que podía estar cuando los Broncos jugaban. Los chicos tenían una mesa al fondo a la derecha justo bajo una pantalla plana enorme y ya tenían vasos y una jarra de cerveza esperando. Los primeros puñetazos y movimientos de cabeza de saludo fueron alrededor de la mesa mientras una ruidosa alegría estallaba en el bar cuando los Broncos anotaron.
-¿Qué pasa chicos?- Naru sirvió una ronda mientras nos acomodamos. Gaara movió sus cejas hacia arriba y hacia abajo y le hizo señas a un punto por encima del hombro hacia la barra.
—¿No es mejor que el tiempo familiar? Nadie quiere ver a mamá vestida así.
Las chicas que trabajaban en el bar estaban vestidas con atractivos uniformes deportivos temáticos, algunas eran porristas súper sexys, algunas tenían realmente pequeñas camisetas y pantalones sexys con cordones como los pantalones de fútbol y mis favoritas estaban vestidas con trajes de árbitro tan pequeños que apenas cubrían sus traseros. Hacía calor y estaba mucho mejor que ser despedazado por mis padres solo por respirar.
—No, seguro que no. —Era agradable relajarse y simplemente pasar tiempo con los chicos cuando normalmente el domingo era la peor parte de la semana, pero hoy fue increíble y aunque sentí una punzada por mi egoísmo sabía que suficiente cerveza lo hundiría.
Neji levantó la vista del plato de nachos que estaba devorando constantemente y señaló con el dedo por encima del hombro hacia la barra.
—Espera a ver a la chica esperándonos. Amigo, ni siquiera hay palabras.
La banda de Neji, Enmity, era bastante grande en la escena local y sabía por experiencia que tenía un grupo de fanáticas y seguidoras del rock, entonces si una chica lo impresionaba probablemente era un increíble 10 y yo no podía esperar para comprobarlo. Charlamos y golpeteamos la jarra en menos de media hora y los chicos estaban cada vez más ruidosos y alborotados pero era un buen momento y tarde o temprano necesitábamos otra ronda. Yo aún no había visto a la buenísima camarera escurridiza cuando el vello de mi nuca se paró y de repente presté atención. Había una pelirrosa caminando hacia la mesa. Llevaba el traje de árbitro completo con pantalones cortos negros y medias de red. También llevaba un par de botas negras que se parecían mucho a las mías, solo que femeninas y subían por las piernas seriamente impresionantes para descansar debajo de las rodillas. El cabello era tan rosa que casi era blanco y en lugar de estar en una cola de caballo elegante y baja, como estaba acostumbrado, llevaba dos coletas y sorprendidos ojos verdes me miraban desde debajo de sus cejas rectas. Su boca era un tajo brillante de color rojo contra un pálido rostro con el que estaba tan familiarizado como el mío y mientras yo luchaba con el reconocimiento los idiotas de mis amigos estaban mirándola de reojo, mientras que Naru estaba levantandose para envolverla en un abrazo de oso.
—Oye chica, ¿qué estás haciendo aquí? —Sakura dio un chillido mientras ella le regresaba el abrazo a mi compañero de cuarto, pero sus ojos nunca dejaron los míos.
—Uh, yo trabajo aquí, lo he hecho por un tiempo. Normalmente tengo libres los domingos, pero ya que mi horario cambió y hay bastante gente, lo tomé. ¿Qué están haciendo aquí?
Yo sabía que la pregunta iba dirigida a mí, pero todavía estaba demasiado impresionado por lo diferente que se veía para responder. Naru dejó un brazo en su hombro y señaló a nuestros amigos.
—El tipo con la barba en candado es Gaara, trabaja en la tienda conmigo y Sasuke. El chico con la cara llena de nachos es Neji, canta en Enmity. Chicos, ella es Sakura, creció con Sasuke y sus hermanos.
Miré con una mezcla de asombro y repulsión como mis amigos prácticamente se cayeron para estrechar la mano que les extendió. Todavía no había dicho nada y estaba empezando a ponerse incómodo, pero ella solo sonrió, tomó la jarra vacía y nos dijo que estaría de vuelta con otra en pocos minutos. Los cuatro pares de ojos siguieron el movimiento de su cabello y los pliegues en su trasero mientras se alejaba y quería golpearlos a todos, incluyéndome a mí mismo, en la cara. Tan pronto como ella estaba fuera del alcance para escuchar, Gaara se volvió hacia mí y se inclinó sobre la mesa para darme un tortazo en la cabeza con la palma de su mano. Insulté y lo fulminé con la mirada, pero no hice ningún movimiento para tomar represalias.
—¿Qué jodidos?
Él sacudió la cabeza y me señaló con el dedo.
-¿Esa es la chica con la que te quejabas de conducir hasta casa cada fin de semana? ¿Esa es la chica sobre la que se quejan sin parar de entrar cuando están actuando como tontos? ¿Esa es la chica de la que evitan las llamadas como la peste? Caray, Sasuke, nunca supe que eras gay.
Naru soltó una risita y Neji dejó salir una carcajada. Le mostré el dedo medio a Gaara y entrecerré los ojos.
—Cállate. No tienes ni idea de lo que estás hablando.
—¿No? Tengo ojos y esa chica es fatalmente hermosa o eres ciego o estúpido, porque si yo estuviera encerrado en un auto con ella durante dos horas cada semana estaría dando gracias a Dios no puteando al respecto.
Naru negó con la cabeza.
—No puedo creer que no supieras que trabajaba aquí. ¿De verdad solo ignoras todo lo que te dice?
Lo fulminé con la mirada.
—Tú tampoco lo sabías y hablas con ella cuando viene los domingos.
—Le pregunto si quiere café no cómo se gana la vida. Amigo, admítelo, apestas.
Iba a discutir, pero él continuó:
—Y ella es tan caliente, siempre ha sido caliente, a ti simplemente no te gusta por eso no puedes verlo. Se ve bien en toda esa basura de lujo que usa normalmente, pero hombre, con ese uniforme…
—Me gusta, bien. —Me negué a comentar sobre su belleza o falta de ella porque eso era extraño para mí. Por supuesto que tenía ojos en la cara, así que sabía lógicamente que era una chica hermosa, pero ella siempre parecía tan fría y tan intocable que yo nunca pensé en ella como algo más atractivo que una impresionante obra de arte para ver en un museo en lugar de disfrutarla todos los días.
—No mientas. Ustedes dos no se soportan el uno al otro.
Me encogí de hombros un poco.
-Ella es como de la familia. Sabes lo que siento por mi familia.
Neji levantó una ceja,
—Me gustaría que mi familia tuviera miembros que luzcan como ella.
Puse los ojos en blanco.
—Ya basta. Deja de ser un rastrero.
Ella volvió no con una jarra, sino con dos, y un plato de alitas. Le sonrió a Naru y los otros chicos, pero cuando su mirada brillante cayó sobre mí los estremecimientos vinieron.
—Estás son por mi cuenta. Simplemente no puedo evitar tratar de asegurarme que comas el domingo. —Ella se dio la vuelta con un tirón de cabello pálido y caminó sin prisa a otra mesa llena de hombres de edad media con camisetas mal ajustadas.
Entrecerré los ojos cuando uno de ellos puso su mano en su trasero cubierto con pliegues. Evidentemente acostumbrada a eso, Sakura dirigió esa sonrisa asesina y fácilmente se alejó del sobón. Fue una manera diferente de verla que cuando volvió a pasar junto a la mesa de nuevo claramente con la intención de ignorarme extendí la mano y la agarré del brazo.
Sus ojos destellaron una chispa esmeralda mientras miraba los dedos tatuados que había envuelto alrededor de su muñeca. Me sorprendí cuando una sacudida subió hasta mi hombro ante el contacto. Levanté las cejas hacia ella y le di una mueca desagradable.
—¿Tus padres saben que trabajas aquí, y qué hay de Mikoto? Me cuesta creer que alguno de los adultos que te esfuerzas tanto por complacer a diario sepa que estás aquí medio desnuda.
Me frunció el ceño y se sacudió mi mano de encima.
—No, mis padres no saben porque nunca han preguntado y Mikoto sabe que trabajo en un bar deportivo pero no sabe cómo es el uniforme y esto ni se acerca a estar medio desnuda. Déjame en paz, Sasuke. Mi compañera de cuarto también trabaja aquí y me está dando una mirada que dice que llamará a las tropas. A no ser que quieras ser echado por tres muy grandes guardias te gardarás las manor para ti mismo y cerrarás la boca. Me gusta Naru, siempre ha sido decente conmigo, pero no tengo problema en encargarme de ti y tus amigos si me sigues molestando.
Nos miramos hostilmente hasta que una de sus mesas la llamó.
—Solo un fin de semana —le fruncí el ceño mientras murmuró las palabras tan bajo que casi no la oí.
—¿Qué?
Esos ojos me miraban tan inescrutables que no pude sonsacarles nada.
—Solo un fin de semana quería descansar de tener que lidiar contigo.
—Se alejó de mí y por primera vez desde que la conozco comprendí que quizás pasar tiempo conmigo le costaba tanto como a mí con ella. Cuando me volví hacia mis amigos me estaban mirando con una mezcla de pena y sorpresa. Mi ceño se frunció aún más mientras me terminaba la cerveza de un trago.
—¿Qué? —Noté mi tono defensivo.
—Amigo, ¿cuál es el problema? —preguntó Gaara pero Naru y Neji parecían deseosos de saber lo mismo.
—¿De qué estás hablando?
Naru ocultó su sonrisa con su vaso.
—Parecía que querían golpearse o arrancarse la ropa y hacerlo en el medio del bar. ¿Qué con eso? Pensé que te molestaba.
—Lo hace. Es rica y malcriada, no coincidimos en nada, nunca lo hemos hecho.
Gaara me dio una mirada que decía que no me creía.
—Sé lo que vi y de ninguna manera si esa chica se te ofreciera la rechazarías.
Quería gritarle que estaba equivocado, tan equivocado porque antes de ser todas las cosas que me molestaban y me ponían de los nervios, era de Sai y no había nada ni en el cielo ni en el infierno que me haría olvidar eso. Controlando mi temperamento, me serví otra cerveza y me quedé en silencio.
No me atraía Sakura, era solo el verla en un nuevo ambiente, verla en algo más que sus elegantes atuendos que costaban más de lo que yo ganaba en un mes que hacían que la tensión entre ambos pareciera otra cosa a los demás.
Casi habíamos terminado la segunda jarra y Sakura había dejado otra cuando una chica muy bonita con cabello muy corto de repente apareció en la mesa. Era alta y tenía ojos del color del Jack Daniels pero no había nada en su encantador rostro que fuera amistoso. Tenía una boca que le quitaría el trono a Angelina Jolie y un cuerpo para detener el tráfico con toda su gloria en un uniforme como el de Sakura solo que en lugar de botas descomunales tenía unos tacones de aguja que quizás la hacían más alta que Naru y Neji.
Neji se sentó más erguido y Gaara, quien era de lejos el más ebrio de todos dado que había comenzado con el tequila hacía veinte minutos, casi se cayó de su banco cuando ella se posó en la mesa entre ambos. Su mirada estaba fija en mí, por lo que le sostuve la mirada hasta que finalmente habló. Tenía un suave acento sureño y podía jurar que oí a Neji enamorarse ahí mismo.
—Eres Sasuke. —No era una pregunta, por lo que me limité a asentir.
—Soy Tenten Ama. Vivo con Sakura.
No estaba seguro de por qué eso me debía importar por lo que me quedé en silencio mientras mi mejor amigo giraba la cabeza para mirarme.
Estaba siendo algo rudo, pero estaba algo chispeado y seguía molesto con Sakura por lo que no me importó.
—No sé cuál es tu problema, pero déjala en paz. No necesita que la molestes más así que retrocede.
Parpadeé porque honestamente no tenía idea de qué estaba diciendo esta chica.
—No estoy enredado con Sakura.
Ella entrecerró los ojos y me señaló con un dedo.
—Sé exactamente qué haces y qué no haces Chico de Tatuajes. Adoro a Sakura. Es dulce, amable y la mejor compañera del mundo por lo que tienesque ir con tu acto del chico malo a otra parte, ella no lo necesita… —Parecía que ella iba a seguir pero algo llamó su atención y de repente sus ojos destellaban fuego—. ¡Por Dios! No puedo creer que ese imbécil tuvo las agallas de venir. Tengo que ir por Lou. —Se volvió en sus tacones y se marchó entre la multitud dejándome a medias. No tenía idea de qué estaba hablando pero claramente algo la había molestado por lo que miré sobre mi hombro y mi célula protectora cobró vida.
Sakura estaba de pie junto al bar. Estaba lleno pero su cabello rosa era inconfundible.
Al igual que el hecho de que se veía molesta mientras un chico en una camiseta polo blanca la arrinconaba contra la barra. Tenía una mano en su hombro y estaba inclinándose hacia su cara, y lo que fuera que decía la estaba haciendo parecer que quería golpearlo en la entrepierna o vomitar en sus zapatos.
Nunca había visto tal mirada de pánico en su rostro; normalmente estaba tan tranquila e inmutable que contra mi mejor juicio estaba poniéndome de pie. No era del tipo al que le importaba una mierda una damisela en apuros, pero esta damisela sabía que realmente podía cuidarse sola, y si parecía estar sufriendo, a pesar de cómo me sintiera respecto a ella iba a intervenir.
—Vuelvo enseguida.
Dado que era alto y tenía una buena parte de mi piel cubierta de diseños que gritaban "no te metas conmigo" no tenía que preocuparme porque la gente saliera de mi camino. Cuando me acerqué lo suficiente ella me miró y estaba seguro de verla aliviar su expresión. El del polo blanco se inclinó más cerca y creo haberlo oído decirle algo sobre lo qué parecerían las cosas cuando volviera a su casa solo en el receso de invierno. La vi tensarse e intentar alejarse, pero el polo blanca solo se movió para presionarla con más fuerza contra la barra.
—No me importa lo que te dijera mi madre, Sasori. Hemos terminado; no tengo interés en ir a Aspen contigo o tu familia. Deja de llamarme y deja de molestarme.
-Nena, estamos hechos el uno para el otro y cuando dejes de ser testaruda verás lo geniales que podríamos ser juntos. —Odiaba a los chicos que les decían nenas a las chicas. Nena era lo que usabas cuando no recordabas su nombre o solo te daba pereza crearle un apodo propio.
Ella luchó un poco más y noté cómo él le miraba el atrevido atuendo.
—Déjame ir Sasori. No quise estar así contigo cuando estábamos juntos, ten por seguro que no quiero estarlo ahora. Déjame en paz.
El del polo blanco se puso rojo ante su evidente rechazo. Estaba a punto de inclinarse aún más contra ella, a punto de poner su otra mano en ella cuando le tomé la muñeca y la liberé. El del polo era al menos cinco centímetros más bajo que yo por lo que oculté el pequeño cuerpo de Sakura detrás de mi brazo y lo miré.
—Perdona por llegar tarde Casper. —Sin perder tiempo ella me rodeó la cintura con el brazo y prácticamente colapsó a mi lado. Había usado el apodo para molestarla hace un tiempo porque su cabello era casi blanco y sabía que lo odiaba, ahora sonaba íntimo y personal como si tuviéramos un secreto que polo blanco no compartía.
—No hay problema. Aún le queda una hora a mi turno, ¿podrías quedarte hasta que acabe? —Sus ojos me rogaban que le siguiera el juego, pero estaba demasiado ocupado preguntándome por qué sentía que me ardía el lugar donde ella estaba.
—No hay problema, ¿quién es tu amigo?
Polo blanco me estaba mirando y poniéndose de un peligroso tono rojo. Ni siquiera le permitió responder a Sakura.
—Soy su novio, Sasori Akatsuna. ¿Quién eres tú?
Sakura se tensó a mi lado y sentí sus dedos aferrarse a la espalda de mi camiseta.
—Sasori, este es Sasuke Uchiha, Sasuke este es Sasori mi EX novio, solo que le cuesta entender la parte de ex.
—Sakura, aléjate de él. ¿Qué estás pensando? No puedes pensar que alguien podría creerte que pasaras de mí a alguien como él, ¿verdad? Solo míralo, es un desastre.
Era inmune a su táctica, lo oía todo el tiempo, pero al parecer Sakura no. Bufó e hizo un movimiento como de empujar al chico, pero envolví su espalda a mi lado e intenté calmarla frotando su brazo con mi mano.
—He conocido a Sasuke toda mi vida, Sasori. No me podría importar menos cómo se ve porque no es la mascota de nadie y no se puede decir lo mismo de ti. No creas que puedas venir y juzgarlo, o juzgarme, no cuando estás prácticamente acosándome e intentando meterme en una relación manipulando a mis padres porque sabes que les gustas. Tenten está aquí y puedes apostar tu trasero a que si te ve va a llamar a Lou. A Lou no le gusta ver a sus chicas molestas, por lo que a menos que quieras una escena a la que no puedas sobrevivir vete y no vuelvas. Es tu decisión.
Parecía que iba a seguir peleando, pero hubo un repentino empujón general hacia la barra que acercó aún más a Sakura contra mí y aproveché acomodando su pequeña contextura completamente contra mi cuerpo. La chica tenía unas enormes curvas y me pregunté qué demonios había estado fumando para no haberlo notado antes.
—¿Tenemos algún problema hermano? —Ella se alejó de mí lentamente y puso sus manos en mi pecho para alejarme un poco.
—Sí, hermano lo tenemos, pero ahora no es el momento ni el lugar y no tengo tiempo para jugar con un peón como tú. Sakura, te veré luego, esto no ha acabado.
Me chocó el hombro y nos envió una mirada doble mientras nos mandaba. Le di un apretón a Sakura y la dejé dar un paso atrás, pero mantuve mis manos flojas en su cintura. Estaba mirando a polo blanco alejarse y tratando de llamar la atención de Naru sobre su cabeza. Ella dejó escapar un aliento que revoloteó contra mi garganta y un escalofrío recorrió mi piel.
—Gracias.
-No hay problema. Ese tipo tiene que conseguir una lección-Naru finalmente levantó la vista e incliné mi cabeza hacia la puerta donde acababa de salir polo blanco. Me dio una leve inclinación de cabeza y le dijo algo a Gaara y Nejo que los hizo ponerse de pie. Vi el cabello oscuro de la compañera de cuarto de Tenten colgando de la puerta con una montaña de hombre. Ella les dio a mis amigos una mirada extraña mientras salían por la puerta, pero no dijo nada. Saqué mi AMX de mi billetera y la puse en la mano de Sakura. Sus luminosos ojos me observaban con curiosidad.
—Cierra nuestra cuenta, ¿quieres? Estaré de vuelta en un segundo.
Tomó la tarjeta y retrocedió un paso. Traté de no darme cuenta de lo que le hizo a sus pechos cuando cruzó los brazos sobre ellos.
—¿A dónde vas?
—A hacer un mandado.
—Deja a Gabe solo, Rule. Él no es como tú y Rome. Nació para ser un
político. Las amenazas y la intimidación no significan nada para un tipo como
él, olvídate de él. La idea de que yo lo dejaría por un tipo con tatuajes y
cabello purpura es suficiente golpe a su ego para conseguir que me deje en paz
por un tiempo, confía en mí. Además, voy a hablar con el portero, Lou, si le
digo que Gabe me está acosando van a echarlo para siempre.
—Mira Rome me patearía el trasero hasta Nebraska si se enterara de
que algún idiota te está dando problemas y no le digo algo, además no me
gustan los chicos que creen que pueden hacer lo que quieran a una chica
porque tienen algo con los padres. Estaré de vuelta en un segundo, solo cierra
nuestra cuenta y ten la tarjeta en caso de tener que rescatarnos a uno o todos a
de la cárcel.
Pensé que era gracioso, pero ella ni siquiera esbozó una sonrisa. Ella solo me miraba como si me hubiera crecido otra cabeza de repente y yo tenía que darme prisa antes de que el idiota se fuera.
—Va a estar bien, Sakura. En serio, yo me encargo.
La alejé completamente de mí y me moví a su alrededor para seguir a los chicos por la puerta principal. Su compañera de habitación me llamó la atención y levantó una ceja.
—Tal vez tengas cualidades redimidas después de todo, Uchiha.
Le mostré el dedo medio porque, bueno, eso es lo que hago e hice mi camino al borde del bloque donde Naru y los chicos estaban apoyados contra un Lexus blanco. Un muy nervioso polo blanco caminaba de un lado a otro delante de ellos amenazando con llamar a la policía blandiendo su iPhone y preguntar varias veces si tenían alguna idea de quién era su padre. Metí las manos en los bolsillos delanteros y ladeé la cabeza hacia un lado. Pude ver por qué los padres de Sakura estaban interesados en este hombre, lucía bien si estaban en busca de un tipo que luciera como si Banana Republic vomitó sobre él. En realidad tenía colores parecidos a los míos, cabello oscuro excepto el púrpura y los picos, y ojos negros, pero él rezumaba títulos y vanidad en una forma que solo los ricos ociosos podían. Era hecho a medida para ser el esposo que tenía un artículo a su lado mientras la hermosa mujer sonreía para las cámaras durante las elecciones, y aunque mi relación con Sakura tendía a ser tumultuosa en el mejor de los casos, sabía que se merecía algo mejor que lo que esta bola de barro le estaba vendiendo.
—Oye, camiseta polo, cálmate un minuto Solo quiero hablar contigo un segundo. —Estaba en el medio de decirle a Naru que lo iba a demandar por esto o aquello y que su padre era juez para que pudieran lanzarle los cargos cuando por fin se dio cuenta que me uní a la fiesta. Bajó los brazos agitándose violentamente y me miró.
—Yo sé quién eres, sabes. Sakura podría pensar que ella es inteligente, pero ella tiene una foto de ustedes tres de pequeños en su habitación en su mesita de noche y sus padres me han dicho varias veces acerca de su insano apego hacia ti y tu familia. Su padre incluso ha amenazado con dejar de pagarle la escuela si sigue mostrando tal cuestionable juicio sobre con quién pasa el tiempo, así que este pequeño encuentro podría sellar el trato. —Tenía que darle el crédito al arrastrado. Por mi cuenta yo era un tipo bastante intimidante, rodeado de tipos que eran grandes y estaban mucho más acostumbrado a la violencia física de lo que obviamente estaba él, el pequeño vómito se mantuvo firme—. No sé cuál es su fascinación con un monstruo como tú, pero es el momento de que lo supere. Ella pertenece a una persona como yo, no alguien que no puede pasar por un detector de metales sin limpiarse la cara.
Naru soltó una risita y Gaara se echó a reír. Sacudí la cabeza un poco y alcé mi boca en una sonrisa torcida.
—Creo que ella pertenece a alguien más interesado en entrar en sus pantalones que en la billetera de su padre. Sakura es una buena chica y ella tiene una buena cabeza sobre sus hombros. El hecho de que ella no te dejara siquiera rondar la primera base en seis meses es bastante decir, hermano. Por los sonidos de ella, habrías tenido mejor suerte llevando a sus padres a una cita que a ella. Mira, ella es como de la familia y no me gusta cuando la gente se mete con mi familia. Se trata de una pequeña charla amistosa porque estamos en plena vía pública y me siento generoso, la próxima vez no será público y mi generosidad tiene un límite de tiempo. Déjala en paz, fin de la historia.
Parecía que quería discutir, quería decir algo para poner a la montaña de un ser humano que era claramente el portero del bar doblando la esquina. Miró a los chicos en el auto y la caliente camiseta polo y negó con la cabeza.
—Basta. Ustedes cuatro regresen, Tenten me dijo lo que estaba pasando así que su cuenta es conmigo. Tú —apuntó el carnoso dedo a Sasori—, ya no te está permitido entrar en The Goal Line, considérate expulsado. Si Sakura no te quiere aquí, no me importa cuánto llevas en tu cartera o qué clase de poder tiene tu viejo esta es mi casa y no eres bienvenido. La próxima vez que quieras levantarte a una de mis chicas, pon tus manos sobre ellas, no tendrás que preocuparte por estos chicos porque me aseguraré de que nunca encuentren tu cuerpo, ¿entiendes?
Incluso yo no ponía en duda que este monstruo significaba negocios, así que camiseta polo tragó saliva y asintió con la cabeza ligeramente. Mis chicos se largaron del auto y Naru "accidentalmente" lo empujó mientras se dirigía hacia donde yo estaba. Sasori maldijo y subió a su auto Se apartó de la acera y nos mostró el dedo medio mientras se metía en el tráfico. El portero me miró de arriba abajo y movió su mirada impasible sobre nuestra colorida pandilla.
—¿Son amigos de Sakura?
Quería decir que no éramos exactamente amigos, pero estaba más cerca que cualquier otra explicación, así que me encogí de hombros y respondí:
—Por supuesto.
Él asintió con la cabeza.
—Soy Lou. Cuido a las chicas que trabajan aquí, Sakura y Tenten resultan ser dos de mis favoritas. Son buenas chicas, trabajan duro aquí y en la escuela. Ellas no están aquí solo para mostrar el culo y meterse en problemas y yo respeto eso. No dejo que nadie se meta con ellas, de hecho lo tomo como algo personal cuando alguien lo intenta.
No estaba seguro de por qué me contaba todo esto pero, francamente, era un monstruo aterrador, así que mantuve la boca cerrada y solo mantuve el contacto visual.
—Sakura es una chica dulce, pero ella trata de hacer demasiado por sí misma y si ese imbécil sigue molestándola ella simplemente lo sufrirá en silencio. —Ahora él me miraba intencionadamente por lo que levanté una ceja—. Quiero saber si hay algo que hay que hacer con él.
—Sakura y yo no somos exactamente tan cercanos. Ella no me diría algo así. Es posible que desees tener esta conversación con su compañera de cuarto.
—La estoy teniendo contigo, hijo.
No estaba seguro de cómo responder a eso, pero justo cuando estaba a punto de decir algo sarcástico de nuevo, las puertas del bar se abrieron y los tipos de mediana edad con camisetas salieron tambaleándose y se interpusieron entre nosotros. Lou me dio una última mirada que yo no podía dejar de tomarlo como lo que significa negocios y volví a entrar. Volví a mirar a mis amigos y lancé mis manos al aire.
—Miren lo que se pierden cuando salgo de la ciudad el domingo.
Los tres se echaron a reír y Nejo decidió que era hora de que nos moviéramos a otro bar, así que tuve que correr y conseguir mi tarjeta de Sakura.
Los chicos me dieron cada uno diez dólares para que le diera como propina de modo que regresé a la barra donde ella estaba hablando con otra camarera, ésta tenía el cabello color miel y estaba vestida con el uniforme de animadora.
Sakura se detuvo a media frase y me miró con sus ojos estrechos, me sonrió y le
entregué el dinero.
—Tú amigo el gorila recogió nuestra cuenta pero los muchachos querían asegurarse de que te cuides.
Ella me devolvió la tarjeta AMX.
—¿Qué le hiciste a Sasori?
—Nada. —Ella suspiró y yo ni siquiera traté de no mirar la forma en que se estiró su diminuto uniforme en el pecho.
—Bueno, gracias por intervenir. No sé cuál es su problema.
La animadora estaba teniendo sexo conmigo con sus ojos, y mientras normalmente era un total fanático de las chicas calientes haciéndome eso, apenas la registré porque Sakura se agachó para recoger sus bebidas y, de repente, lo único que podía ver eran los pliegues sobre su trasero. Era bajita, así que nunca me puse a pensar que ella tuviera unas piernas tan grandes, pero estaban torneadas y curvadas justo y dado el tiempo suficiente podría trabajar algunas fantasías seriamente impresionantes que implicaran solamente a esas piernas y esas botas.
—Su problema es que eres caliente, más rica que el infierno, tienes padres que son influyentes y no te incomodas. No solo lo dejaste físicamente duro, sino que arruinaste sus visiones de jugar al golf con tu padre en el club de campo y de sentarse al lado de tu madre en la convención republicana. Desmantelaste todo lo que él estaba tratando de construir.
Apartó una de sus coletas y tomó una bandeja llena de bebidas.
—Tengo que volver al trabajo. ¿Crees que alguna vez podamos tener un domingo que no esté lleno de dramas y peleas?
Me pasó una mano por mi desordenado cabello y sacudí la cabeza con tristeza.
—El domingo nunca ha sido un gran día para mí. Te veo después Sakura.
—Adiós, Sasuke.
Hice mi camino de regreso de la barra pensando que probablemente era la primera vez desde que la había conocido cuando era solo un niño que había visto a Sakura ser Sakura y me puso un poco nervioso cuando ella no tenía todos sus guardias puestas y todos sus mecanismos de defensa activados, en su lugar parecía tan falible, tan humana sin lugar a dudas, tan accesible y tan... alcanzable.
