Capitulo 3

[ A i d e ]

(Ayuda)

*x/x/x*

B p o v

Al día siguiente de mi llegada, Salí de la cama, me di una ducha y me vestí con lo primero que vi… sin realmente ver que era, todo mi armario era ropa de diseñador, tenía muchas prendas que aun no habían salido al mercado y muchas más que ni siquiera había estrenado. Escogí unos shorts versace negros y un sweater blanco corte en V, con unas sandalias Gucci planas estilo romanas negras. Ordene mi cabello lacio en una cola alta. Y al verme al espejo unas manchas rojizas adornaban mis mejillas, lo que le daba un aspecto tétrico y enfermizo muy alarmante. Pero eso solo se debía al cambio de clima.

Le reste importancia y Salí a… ¿hacer el desayuno? No, no mejor lo compro, no quería intoxicarme con lo que sea que se me ocurriera ''intentar'' preparar. Tome mis llaves, un sweater, lentes de sol y decidí caminar al Starbucks de la esquina. Deguste mi desayuno ante la fiel mirada de muchos que me reconocían y agitaban su mano alegremente hacia mi, en un gesto de cariño que devolvía gratamente,

La universidad no estaba muy lejos de la empresa, quedaba a unas tres cuadras. La residencia contaba con Gym y spa que seria benefactorio para mi tiempo. Igual tendría que cuadrar mis horarios, mis estudios eran de noche y ya me podría imaginar cuan agotador puede ser mi rutina.

El Departamento de Máster en Columbia es el segundo más grande dentro de la División de Arquitectura, que representan aproximadamente una cuarta parte de la matrícula total del alumnado.

Para ir a Manhattan pase por el Madison Square Garden, Times Square, Midtown, lincoln square, las residencias del upper west side, todo era muy concurrido y lleno de vida. Almorcé comida italiana en el Elaine's en Manhattan. Que queda cerca de la imponente torre de Swan's & co, con Emmett compaginamos proyectos, para comenzarlos mañana donde me presentaría en mi nuevo trabajo.

Luego de regreso a casa pedí comida japonesa. Luego de una relajante ducha, me rendí en los brazos de Morfeo. ¡Y mi nuevo colchón de agua!

E p o v

*x/x/x*

-¡Dr. Cullen!- reconoció mi nueva secretaria, con una sonrisa ''coqueta'', ¡Oh Oh!

-Buenos Días…- deje la frase inconclusa, para darle a entender que desconocía su nombre.

-¡Tanya! Tanya Denali.- Expreso, con más entusiasmo, luego de recomponer rápidamente su expresión de decepción al percatarse de mi desentendido encuentro con ella, mientras me evaluaba objetivamente como quien caza a su presa. Rodé los ojos mentalmente.

-Srta. Denali.- sonreí amable, pero eso pareció desarmarla. Por que casi se abalanza en su escritorio mostrando sus pechos de silicona ''exagerados''.- ¿Algo para mi?- pregunte dando un paso atrás.

-No, no hay nada… hasta los momentos.- índico, enviándoles una mirada a sus senos.

-Okey… estaré en el consultorio. Hablare con Black y luego tendremos una reunión sobre los horarios.- le indique. A lo que asintió entusiasmada.

Pase a su lado y abrí la puerta de mi consultorio, era grande. Estaba decorado al estilo de selva, con animales y juguetes llamativos en estanterías de colores, mi escritorio perfectamente ordenado y frente a mí, un gran ventanal de cristal, que abarcaba toda la pared y brindaba una magnifica vista a los exuberantes jardines Traseros, decorados con pintorescas y cuidadas flores.

Me gusto.

Mi área de trabajo, debe ser muy sutil pero convocando a la curiosidad y el deseo de los pequeñines a entrar en un paraíso, sin tener que temer. Este lugar era perfecto.

Encendí la laptop, que se encontraba a mi disposición en mi escritorio y revise la lista de mis pacientes, horarios y expedientes. Luego de tres horas, Black un viejo amigo y director del hospital, quería hacer una pequeña reunión para presentarme como bienvenida. Así que me quite la bata y me coloque mi Blaizer de nuevo, le di indicaciones a mi secretaria de que mañana seria nuestra reunión y un poco decepcionada asintió.

-Edward ¡Amigo! Bienvenido.- saludo Jacob Black, al entrar a la sala de juntas. Nos dimos un abrazo amistoso.

-¡Gracias hombre! Estoy contento de estar aquí.- dije sonriendo.

-¡Claro!- dijo como si fuera obvio, reímos.- Además Columbia, ¡wow excelente hermano!- felicito.

-Gracias.- y hasta ese momento no me había percatado de que la sala estaba llena de espectadores.

-Chicos, les presento a Edward Cullen, nuestro nuevo Jefe de pediatría.- presento. Todos aplaudieron y me felicitaron entre abrazos y buenos deseos. Todos eran amables y carismáticos, la reunión termino al cabo de media hora, ya que tenían que regresar a sus labores.

Ya el ambiente de trabajo estaba hecho, y era muy bueno.

-Nos vemos mañana Romeo, tengo una cirugía en treinta minutos.- se despidió Jake palmeándome el hombro. Sonreí y le puse cara de confusión por lo de ''Romeo''.

-Las tienes babeando ¡wey!.- dijo riendo escandalosamente y se marcho, dejándome solo y confuso.

Jake y yo nos conocimos en Canadá, estudiamos juntos los primeros años y luego cada quien escogió una rama distinta, el es cardiólogo-cirujano y su padre que tenia antes el este cargo actual de director, se le otorgo a Jacob por sus logros y desempeños, antes de jubilarse, en verdad se lo merecía. Sigue siendo el mismo charlatán que conocí, nunca perdimos comunicación, y accedió a aceptarme en su equipo de trabajo cuando le comente mi cambio de ciudad.

Hasta el momento todo marchaba a la perfección, me alegre por ello.

Ya en mi corvette maneje a Manhattan, para terminar tramites, ya que mañana comenzaba el semestre. Aparque al lado de un Porsche ''mas extraordinario que nunca había visto'', tome mis Ray-Bans, mi Ipod y mi deteriorado Iphone y baje.

-¡Auch!- escuche cuando la puerta choco contra algo o alguien. Voltee y no vi nada.-Abajo.- avisaron, y hay se encontraba la escena mas divertida.

Una preciosa chica castaña, estaba camuflajeada, con lentes obsesivamente grandes, sweter gigante y un tacón en su mano, su cara denotaba frustración y una porción de su flequillo le quitaba visión de un ojo. A pesar de estar oculta casi por completo, era hermosa. Mi impulsividad tomo el mando y se lo aparte de la cara, admirando sus hipnotizantes ojos color miel dorado cuando retiro sus gafas para mirarme. Estaba… en shock. ¿Eran lentillas? Era toda una Diosa.

Sus señas frustradas me hicieron volver a la realidad.

-Baja.- susurro, indicando que me agachara a su lado. Advirtiendo a través del vidrio del porsche hacia la salida, refunfuñando algo frustrada. Se veía adorable.

-¿Estas bien?- pregunte, ella hizo una graciosa mueca.

-No lo creo.- dijo para luego volver la mirada a la salida.- disculpa pero no pueden verme. ¿Serias tan amable de retirarte sin delatarme?- me pidió con esos ojos hermosos que solo ella posee.

-¿Delatarte? ¿Por que lo haría?- demande en un intento por comprenderla.

-Me escondo de ellos.- señalo a un grupo de periodistas con cámaras, micrófonos, cuchicheando, abarcando el perímetro con la mirada, intuí que buscándola.

-¿Uh?- me sentía desubicado.

-Isabella Swan.- se presento. Su nombre era la viva mención de los ángeles y el infinito cielo divino.

-Edward Cullen.- ella rodo los ojos advirtiendo algo que no había captado, estrechando mi mano, la cual soltó al igual que yo al sentir la corriente invisible que creaba nuestro contacto.

- Ellos quieren saber si estoy aquí y no puedo permitirlo, ¡Quiero una vida normal!- rogo, aburrida y enojada, para si misma. Haciendo un adorable puchero.

-Umm, vamos te ayudare, ellos no tienen intenciones de salir de ahí, y es mas probable que el dueño de este Porsche se vaya primero que tu.- justifique. Ella rio, hermosa y melódicamente.

-Es mío.- respondió divertida. Reí.

-Esta estupendo.- alabe.

-Gracias.- sonrió, yo si me quede babeando cuando me dedico esa hermosa sonrisa.- pero vamos, ¿como me ayudaras?

Minutos después, yo abrazaba a Isabella por el lado contrario de la salida mientras entrabamos apresurados a la universidad, ambos camuflageados. Pasando inadvertidos.

-¡Gracias!.- sonrió y se abalanzo sobre mi, brindándome un cálido abrazo, que devolví gustoso, enredando mis manos en ese exquisito cuerpo de diosa.

-De nada, ya estas segura.- dije.

-Por los momentos.- rio, quitándose el enorme sweter que la tapaba y me quede sin aliento, Tenia un delicado vestido café, que envolvía su figura, haciéndola delicada y frágil, realzando la palidez de su piel, junto con el color de sus ojos, y esos tacones le daban un aspecto fenomenal a sus cremosas, largas y femeninas piernas, su mirada inocente me atrapo viéndola y se sonrojo adorablemente. Cubriendo con sus rizos su carita colorada.

-Espero verte de nuevo.- me despedí, a mi pesar.

-Igualmente y gracias.- respondió mientras depositaba un beso tímido en mi mejilla y se alejaba con un suave contoneo de caderas que me dejo algo mas que despierto. Cerré los ojos un momento y al abrirlos, por el largo pasillo no había absolutamente nada. Parecía que acababa de despertar de un sueño, frustrado pase la mano por mi pelo y bufe.

Fui al baño, me moje el rostro con agua fría y me calme, esto tiene que ser una broma ella tenia que ser irreal por que es demasiado… perfecta.

Irreal, Irreal, Irreal, me repetí.

Avance por los pasillos hasta la oficina del rector, donde legalice mis documentos y retire mis horarios.

Al salir me percate de que ya al lado de mi Corvette, no estaba el ostentoso Porsche, que creí ver en la entrada donde comenzó todo aquel… sueño.

Al llegar a la residencia, aparque en sótano y subí al elevador, el cual se detuvo en P-b, donde subió una ancianita y no se que vio en mi que la inspiro a hablarme de sus nietos.

Al llegar a mi apartamento algo perturbado por que la Sra. Phillips (como se presento) me dijo pícaramente que el conserje, cito: ''Era un mangazo'' y ella solo bajaba para verlo y darle charla. El Sr. Tinker es como diez años menor que ella… bueno… la Señora mayor y todo, seguía teniendo un espíritu joven y conquistador.

Me duche, prepare un sándwich y me dormí agotado, pero no lo suficiente como para soñar…para soñar con ella. Isabella.


HOLA! Primer encuentro... juju :D

como creen que se juntaran sus vidas? i n t r i g a =D *Review si?

claulrp! :)