Notas de la autora:
Queridos míos les dejo otro cap de esta historia. Hice dos esta semana porque la siguiente saldré con vacaciones y no podré actualizar.
Les envío muchos cariños y gracias a todos por sus comentarios.
Capitulo IV: Un beso inolvidable.
Shaoran
Ya habían acabado las clases y casi nadie estaba en el Instituto, después del revuelo que se armó por mi supuesta atracción a los chicos todo se sentía más calmo. Me salté las últimas clases y me dirigí al edificio en ruinas, necesitaba pensar y buscar la manera de abordar la situación de la forma más fría posible, sabía que si me dejaba llevar por los impulsos podía cometer cualquier idiotez. Volví al salón cuando la mayoría se había retirado, por casualidad pude escuchar a una de las amigas de Kinomoto decir que debía quedarse a asear el salón ya que le habían impuesto un castigo por llegar tarde. Realmente eso era exasperante en ella, llegaba todos los días corriendo y con la respiración entrecortada debido al esfuerzo.
Me escondí en el cuarto de aseo a esperar que esa despistada volviera. ¡Pero por Dios! como demoraba ¿Hasta para eso era lenta?
Cuando la sentí jadear con todas las cosas de limpieza arrastrando todo lo de limpieza, supuse que le había costado mucho terminar, ya que eran más de las 3:00 p.m. siendo que salíamos a la 1:00 p.m.
Me puse detrás de la puerta del cuarto y ella entró toda cargada y con una coleta amarrada en el cabello, su pecho subía y bajaba debido al esfuerzo, sus mejillas demostraban un leve color carmesí y tragué pesado, a veces mi entrepierna actuaba antes que mi cerebro. No sabía por qué pero me sentía idiotamente atraído hacia ella.
Cuando estaba de espaldas acomodando las cosas cerré la puerta de un solo empujón, lo que hizo que ella saltara por el susto y se diera vuelta.
- ¡Ay! ¿Li? Me has dado un buen susto, ¿Qué haces aquí? la hora de salida fue hace mucho- Dijo llevándose una mano al pecho.
- Necesito hablar contigo.
Me acerqué lentamente a ella.
-¿Por qué demonios le dijiste a Asuka que me gustaban los hombres?- Dije de una manera algo tosca, la rabia del momento en que lo supe volvió a apoderarse de mí.
- No… n..o.. s…e ¿de qué estás hablando?-Dijo de manera confundida.
- Sabes muy bien de lo que hablo… ¡Y deja de fingir! (le grité) haciendo que ella saltara levemente y me mirara a los ojos algo asustada.
-Creí que habíamos llegado a un acuerdo pero me traicionaste ¡No le dije nada a nadie acerca de tu ex novio! ¡Creí que teníamos un trato pero otra vez te metiste conmigo! Y no te atrevas a negarlo porque Yamamoto me dijo que tú se lo dijiste a su amiguita.
Ella agachó la mirada pensativa y cuando volvió a mirarme lo hizo con desafío.
- No sé de qué demonios hablas, ¡Y no me grites! Solo le dije a Asuka que a lo mejor te costaba sociabilizar con las chicas por eso nos habíamos llevado mal en un principio.
-Pues parece que eso fue lo último que entendió, la tonta le dijo a medio Instituto que no me relaciono con mujeres porque sencillamente no me gustan.
-¿Y es cierto?- preguntó mirándome a los ojos de una manera irresistiblemente inocente.
Bastó eso para perder todo juicio en mis actos, me acerqué rápidamente y me afirmé en la pared de atrás, pude notar el aroma a flores que desprendía su cabello y de pronto todo se volvió extraño, ya no percibía lo que había alrededor, sus ojos, fijos en los míos y su boca, ¡Dios su boca! últimamente me estaba volviendo un marica.
- ¿Quieres que te demuestre que no lo soy? Dije casi susurrando.
- N..n..o necesito que lo hagas, solo tienes que decírmelo.
Ella se apoyó completamente en la pared y yo de manera instintiva me acerqué aún más. Coloqué mi otra mano en la pared, y sonreí.
- ¿Crees de verdad que no me gustan las chicas?
-No… no lo sé, dímelo tú.
- Y si te digo que hay una chica que me interesa. ¿Me creerías?
-¿Quién podría ser? Medio Instituto está detrás de ti y tú no miras a nadie.
Sonreí.
- He sido bastante bueno contigo (y me acerque peligrosamente a su boca) pero si tú, no cambias el rumor de que me gustan los chicos voy a dejar de ser amable, y créeme no quieres eso.
Ella me miraba y recorría mi rostro, menos mal mi entrepierna me dejó pensar porque de verdad estaba bastante excitado. Su respiración chocaba con la mía ya que me había agachado para quedar a su altura.
- ¿Estás… amenazándome?-Dijo en un susurro, la verdad pude darme cuenta que yo tampoco le era indiferente.
- No, estoy advirtiéndote, Sakura.
Ella me miró sorprendida, por primera vez la había llamado por su nombre y no su apellido.
-No me gusta que me amenacen, Li.
- Bueno entonces vas a tener que corroborar por experiencia propia. Qué dices, ¿te gustaría?
Estábamos muy cerca, y juro que quería besarla pero ¡eran los cuartos de aseo!, y yo jamás había perdido el control de ninguna situación ¿por qué con ella tenía que ser así?
De pronto se escuchó un pequeño ruido, proveniente del pasillo así que me separé y sin alejarme mucho le susurré al oído haciendo que ella se estremeciera.
- Si no cambias de opinión, voy a darte verdaderas razones para que digas lo contrario.
Y así, salí del cuarto de aseo, raudamente para no ser descubierto.
Sakura
¿Como una tarde puede cambiar tanto en cinco minutos?
Había terminado de hacer aseo, y volví al cuarto para guardar todo lo que de limpieza se tratase pero con lo que jamás conté fue encontrarme con él.
Y no solo me amenazó sino que estuvo demasiado cerca de mí, su olor inundaba todos mis sentidos y no me permitía pensar de ningún modo, sólo miraba su boca, y sus ojos, creo que no escuchó los latidos de mi corazón, porque eran tan fuertes que francamente casi me dejan sorda, el me atraía, eso era definitivo y mucho más de lo que quisiera reconocer.
Me pasé toda la noche pensando en ese momento y en como desharía el rumor que yo misma había echado a correr, sin querer.
Asuka era por lo menos tarada, ¿cómo iba a entender algo que jamás dije? Por su culpa ahora estaba perdiendo horas de sueño pensando en ¿que diablos haría? Pero y ¿si no hacía nada? Después de todo no era mala idea dejarme llevar y que él me demostrara que no tenía un solo pelo de… ¡vamos Sakura deja de pensar tonterías, eso no va a pasar, solo lo dijo para asustarte!
Logré de mucho esfuerzo conciliar el sueño pero al día siguiente mi rostro era un horror, mis ojeras llegaban al suelo.
Por el olímpico desaire que hizo Li al no saludarme, pude notar que la amenaza no había ido por nada, él estaba hablando en serio, muy en serio.
Por más que intenté descifrar alguna manera de deshacer el rumor de su sexualidad no se me ocurría ninguna, ¿podría decir que lo hice por odio? No porque yo no odiaba, al contrario de hecho el muy idiota me atraía.
¿Podría decir que lo hice por despecho porque él no me tomaba en cuenta? Jamás, ni muerta, eso sería convertirme en el hazmerreír del Instituto, aún más después de lo de Yukito. ¿Podría decir que lo hice porque pensé que había sido así y estaba totalmente equivocada? Era dentro de todas la mejor idea.
Si no ponía atención en la clase terminaría reprobando así que me dispuse por el momento a no pensar más en todo eso.
En el descanso sentía que una grúa me hubiese pasado por encima y Tomoyo lo notó, estábamos sentados en el casino con los amigos de Eriol, incluido el susodicho en persona.
- Sakurita estas echa un desastre ¿se puede saber que te pasó?
- Tomoyo ni me lo digas, he estado un poco… estresada.
-Bueno tengo el mejor remedio para ti amiga, este fin de semana hay una celebración por el cumpleaños de Yamasaki y Chiharu encantada nos ha invitado a compartir un rato en el local nuevo que han inaugurado cerca de aquí ¿qué te parece la idea?
- La verdad Tomoyo es que no tengo muchas ganas.
- Vamos Sakurita ¡Di que sí, di que sí!
El entusiasmo de ella no tenía límites y sabía perfectamente que no me dejaría en paz si no aceptaba, así que decidí ir, total un poco de distracción no le hacen mal a nadie.
Yukito había insistido en sus mensajes, y de verdad estaba empezando a creer en su arrepentimiento, todos los días llegaban ramos de flores a mi casa, pidiendo perdón y rogando una oportunidad.
No estaba muy segura de darle alguna, pero no pude negarme cuando pidió siquiera llevarme a la fiesta y compartir un rato conmigo. De hecho no significaba nada que lo dejara acompañarme ya que estarían todos en el local. En su último mensaje había dicho que le confirmara si quería su compañía y que él me recogería y traería a una hora prudente. No sabía si aceptar en un principio pero decidí darle una oportunidad siquiera como amigo, porque como novio nunca mas volvería a fijar mis ojos en él, había perdido mi confianza y para mí eso era esencial.
El día de la fiesta llegó y con eso una vez más las exageraciones de Tomoyo, quien insistió en ir a mi casa y lograr que yo me viera divina, claro a sus ojos. Maquilló suavemente los ojos de un verde y gris difuminándolos y resaltándolos de tal forma que hasta yo me sorprendí.
Me puse un vestido negro ajustado y brillante, algo corto, sin exagerar y que llevaba amarras en la espalda, dejando ver parte de esta desnuda, y unos tacones negros que le hacia el perfecto juego, mi cabello caía al costado de mi cintura, ya que las extensiones habían bajado un poco, dejando leves rizos en las puntas.
Al bajar las escaleras Tomoyo me saltó encima con efusividad para decirme que estaba bellísima, en verdad ella jamás cambiaría.
Cuando le dije que Yukito pasaría por mí me miró con cara de pocos amigos pero aceptó dándome un beso en la mejilla y pidiendo que me cuidara mucho. Ella se había ido con Eriol quien también tenía pensado ir con el equipo de fútbol al mismo local a celebrar el triunfo obtenido el día de hoy, sí, nuestro equipo había vencido a otro Instituto por un aplastante 5-2 en el que Li había convertido cuatro de los cinco goles de nuestro equipo, esperen, si Eriol iba a celebrar e iba TODO el equipo, Li estaría ahí, ¿Cómo no si es su capitán? ¡Ay no es que yo no iba a ninguna parte!
Estaba justo diciendo eso cuando Yukito tocó la bocina fuera de mi casa y tuve que salir irremediablemente, la noche no sería del todo buena, al parecer.
Shaoran
No sabía por qué desde el día en que escuché a Daidoji sugerirle un club nocturno a Kinomoto le había dicho al equipo que quería ir al mismo local si es que ganábamos el día sábado. Sería por la curiosidad de ver como Kinomoto se divertía con sus amigas, o tal vez que quería salir, hace tiempo no me tomaba algo, tranquilo.
Al llegar al local todo era igual que siempre, alcohol, drogas y sobre todo mujeres. Inconscientemente intenté buscar a Kinomoto en el lugar, pero no la divisé por ninguna parte, incluso sabiendo que su amiga estaba con Eriol, besándose en la barra, y riendo como tontos. De verdad que mi amigo estaba loco por esa chica, bueno tenía que reconocer que Daidoji era muy atractiva aunque no de mi gusto, yo las prefería con más carácter, y por qué no algo rubias.
Como Kinomoto…
¿Pero qué rayos estoy pensando? Me recriminé a mí mismo moviendo la cabeza.
¿Qué demonios me está pasando? Fue la única pregunta que mi alocado cerebro logró articular, esta noche olvidaría todo, pero sobretodo olvidaría a Kinomoto… bebería mucho, sin duda.
Mi plan se vio frustrado cuando reía de un buen chiste contado por Takashi, cuando la vi entrar con él… en verdad no sé ¿qué me pasó?, una sensación de ira e ir a romperle la cara al imbécil me invadieron, casi me desconocí, ¿qué me importaba si ella era una idiota? ¿Qué si había vuelto con el novio que le había puesto los cuernos quizás cuánto tiempo? eso no tenía por qué importarme, pero inevitablemente me importaba, y más de lo que yo quería.
El idiota me miró parte de la noche con una risa de satisfacción, sobretodo cuando se acercaba a ella de forma… algo sugerente, Kinomoto estaba preciosa, no podía mentir, apenas entró al local casi todo el equipo de fútbol se dio vuelta para mirarla y hasta le dedicaron uno que otro piropo, no podía evitar sentir gran enojo por esa situación.
Al sentirme ofuscado me dirigí a la barra para pedir algo, un poco más fuerte, un whisky tal vez.
La chica del otro lado me miraba de manera muy provocativa a lo que yo sonreí, estaba bastante acostumbrado a eso. Pero cuando el vaso llegó a mi mano Tsukishiro estaba al lado mirándome con sonrisa burlesca.
- Hola preciosa me das un trago fuerte y un jugo para ¡MI NOVIA!- dijo haciendo real énfasis en la última palabra pronunciada.
Casi rompo el vaso en mil pedazos por la rabia, y apretando fuertemente los dientes me alejé de el. Después de todo ¿que me importaba a mí? Ella podía irse al infierno con ese tipejo si quería, pero no pude evitar observarla casi toda la noche, el bullicio del equipo hizo que me alejara para buscar un lado apartado y tranquilo, una que otra chica se me quedaba viendo de manera insinuante, podría haber tenido sexo con quién se me diera la gana pero estaba enojado y sabía que eso no funcionaría.
Volví a la barra, ya había acabado mi trago y la había perdido de vista hace mucho, quizás se había ido a acostar con es idiota ¡Bah no me interesaba!
Me senté y la chica pelirroja de la barra volvió a mirarme con cara de lujuria y pregunto qué quería. Le dije que otro whisky a lo que ella salió para hacerlo rápidamente.
- Si sigues así Li no me extrañaría que termines en el suelo, totalmente borracho.
Esa voz… me di media vuelta y la miré, ella estaba sentada a un lado de la barra, miraba hacia el frente, llamando la atención de cada hombre que por su lado pasaba a pedir un trago.
Realmente estaba hermosa, así de cerca pudo notar sus finas facciones, su rostro perfecto y su nariz respingada, el escote en su espalda dejaba poco a la imaginación y por un momento me imaginé tocándolo y besándolo. ¡Mierda, tenía que hacer algo ya!
- Creo que eso no te importa- dije molesto, su presencia estaba cautivándome cada vez más y yo no podía permitirme eso, además sí estaba algo borracho.
- ¡Vaya que humor!, dijo girándose en la silla para luego cruzar las piernas y dejarme la mejor visión que mis ojos han podido divisar en mucho tiempo, sus pechos se ajustaban perfectamente en ese escote y sus piernas bien torneadas se cruzaron de manera femenina, me quedé realmente prendado en la vista y no supe que contestarle, por primera vez me había dejado sin palabras, tomó un poco de su cabello y lo poso detrás de su oído. Cada movimiento que hacía me resultaba más atractivo que el anterior.
- ¿Y tu novio? ¿Cómo es que te dejo sola? -Dije tomando un sorbo grande al trago que por cierto ya había llegado a mis manos. Tenía que volver a la realidad y recordar que no estaba sola, estaba con el idiota de su ex.
Ella me miró fijamente.
- No tengo novio, Li.
- ¿Ah no? ¿Y el imbécil de Tsukishiro?
Cuando Kinomoto me iba a contestar se acercó Daidoji para decirle que ellos volverían a casa y que ella iría con Eriol, preguntó si quería que la llevaran a lo que ella respondió que Tsukishiro la dejaría en su casa y que no se preocupara, con una dulce sonrisa hizo que Daidoji desistiera.
La observé fijamente, y sin darme cuenta estaba sonriendo como un estúpido. Cosa que no pasó desapercibida por Eriol.
-Vaya amigo ¿no crees que Sakura está preciosa? Me habló al oído ya que la música no dejaba expresarse tan libremente.
Yo estaba algo borracho así que solo le devolví la vista un momento y volví mis ojos a ella.
Gracias a Dios Daidoji se despidió llevándose a Eriol con ella y nos dejaron nuevamente solos, pude ver sus ojos en mí, en mi rostro y en otras partes para nada inocentes, tal vez ella también estaba bajo los efectos del alcohol, yo sabía que eso podía causar estragos en las mujeres.
- Permiso Li pero debo ir a casa, aunque, un gusto poder charlar contigo "civilizadamente" y bajó del asiento. -Adiós, nos vemos.
Por un momento quise detenerla, no quería que se fuera pero me contuve, no podía demostrar la debilidad que sentía hacia ella. Caminó suavemente, dejando muchas miradas a su paso.
Cuando se acercó a Tsukishiro le susurró algo a lo que me quedé muy atento, porque al darse vuelta, él la miró de una manera muy perversa, yo era hombre y sabía lo que esa mirada significaba y debo confesar que no me gustó para nada.
Sakura
Li esa noche estaba perfecto, de vaqueros oscuros y chaqueta de juego además de una camisa que entallaba perfectamente en su cuerpo bien trabajado, lo había visto un par de veces sin camisa cuando entrenaban con el equipo, su perfume era tan potente que pensé que me desmayaría en ese mismo lugar cuando entró en mi nariz, si tan solo él pudiese ver el efecto que causaba en mí, si con solo mirarme esa noche el corazón me latía tan rápido que creí que se escuchaba en todo el local incluso con la música fuerte, era como si saltase en mi pecho para luego subir y salírseme por la boca. No entendía porque sentía esa sensación solamente con él, jamás con nadie más, ni siquiera con Yukito.
Después de mi breve encuentro con Li no podía seguir más en ese lugar así que decidí ir a hablarle a Yukito y pedirle que me llevara a casa, como lo había prometido. El salió detrás y nos dirigimos al estacionamiento donde estaba su automóvil, un modelo Camaro negro del año, los padres de Yukito habían heredado gran cantidad de dinero en empresas constructoras por lo que poseían un gran capital y sus hijos, Yukito como Yue, gozaban de múltiples beneficios tanto económicos como sociales.
Al llegar él, amablemente abrió la puerta y yo procedí a sentarme y acomodarme el vestido, al estar cerca pude sentir el olor a alcohol que se desprendía de su boca, incluso sentí miedo de que él manejara en ese estado, podríamos tener algún tipo de accidente y no me gustaba arriesgarme así.
- Yukito ¿estás bien? -Dije una vez que este subió al vehículo.
- Claro que sí preciosa, estoy mejor que nunca.
Sentí un ligero temblor cuando me miró de manera muy sugerente y un escalofrió recorrió mi espalda.
- Muy bien entonces vamos.
- ¿Dónde quieres que vayamos? me miró con lujuria.
- Pues a casa, prometiste llevarme a casa, Yukito.
- Pero pondríamos hacer algo mas entretenido aún es temprano, y… no veo a nadie por aquí- Dijo mordiéndose el labio.
En el momento que lo vi hacer eso, supe que estaba en problemas y quise bajar del auto pero cuando disponía a abrir la puerta él me sujetó tan fuerte del brazo que sentí que me lo arrancaría en cualquier momento, se movió ágilmente desde su asiento hasta el mió y en un dos por tres ya estaba besando mi cuello apasionadamente y su aliento a alcohol me golpeaba la mejilla, sentí como mis ojos escocían y comenzaban a caer lágrimas, ya sabía lo que me podía llegar a esperar.
Forcejeé mucho tiempo con él, incluso logré darle una cachetada pero eso solo hizo que su ira aumentara en potencia.
- ¡Maldita sea ya deja de forcejear! Tú sabes perfectamente que quieres, después de todo eres una zorra igual que todas.
- Déjame Yukito, suéltame.
En ese momento él me golpeó la mejilla, aunque el golpe no fue tan fuerte, sentí mi rostro arder al instante, pero no me di por vencida, no iba a dejar que ese monstruo se aprovechara de mí, sabía que en el estacionamiento nadie podía escuchar pero no se lo haría fácil al menos.
Lloraba desconsoladamente, él había roto un par de tirantes de mi vestido dejando entrever mis pechos, además de subir mi vestido hasta el muslo y dejar un poco de ropa interior a la vista, lo haría, el al fin conseguiría todo lo que quería, lo que había cuidado tanto tiempo.
Nunca había pasado a mayores nuestra relación, de hecho llegué a pensar que esa era la razón por la que me había dejado, que yo era la culpable pero la deseché, hubiese sido peor si le hubiese entregado todo.
En el momento en que Yukito rompería mi vestido por completo la puerta del auto se abrió y en un abrir y cerrar de ojos estaba tirado en el pavimento sangrando.
Todo fue tan rápido que apenas pude reaccionar, era como si la realidad pasara en cámara lenta, el miedo no me dejaba pensar ni moverme, cuando me di cuenta de lo que estaba sucediendo, Li estaba propinándole una buena paliza y pude cubrir mis piernas y mis pechos con lo poco de vestido que había para hacerlo.
- Espero que con esto aprendas a no aprovecharte de las mujeres, ¡poco hombre!
Yukito se levantó sangrando del suelo…
- Te vas a … (tosió) a arrepentir Li.
Mi mirada se cruzó con la de Li un segundo.
- ¡Si no te vas ahora te juro que te mato! Li dijo esto entre dientes apretados. Juro que jamás había visto a alguien así, hasta a mí me dio un poco de miedo. Su mandíbula estaba tensa y sus puños muy apretados.
Yukito escuchó y no quiso probar su suerte, se alejó amenazándolo de todas las formas posibles.
Shaoran
Cuando me acerqué al estacionamiento no podía creer lo que veía, la borrachera se esfumó de mí como por arte de magia, ese imbécil estaba a punto de… no podía permitirlo, está bien tal vez Kinomoto se lo buscó por confiar nuevamente en él pero tampoco iba a dejar que Tsukishiro hiciese lo que quisiese con ella.
La ira se apoderó de mí y rápidamente abrí la puerta del copiloto y lo saqué volando, obviamente el tipejo estaba tan borracho que ni siquiera alcanzó a reaccionar, al contrario, tardó mucho en pararse y comprender lo que estaba sucediendo, cuando por fin se fijó en que yo lo había sacado del automóvil y estaba de cabeza en el suelo intentó pararse, muy mareado por lo que noté, pero no le daría ese lujo, no… lo pateé reiteradamente en el suelo una y otra vez, quería que se arrepintiera, no me interesaba que se quisiese coger a cualquiera en el mundo pero a Kinomoto no, además después de todo lo que le había hecho, realmente era un mal parido, no me extrañaba que hubiese contado al Instituto entero lo que le hizo solo para jactarse.
Cuando le dije que si no se iba lo mataba ahí mismo era en serio, creo que lo iba a matar si no desaparecía de mi vista, cuando se alejó trate de respirar profundo para poder calmarme, sino terminaría gritándole a Kinomoto y eso era lo menos pertinente en ese momento.
Me acerqué al auto y la vi, la pobre tenía menos color que un papel, y tiritaba como si estuviese en el Polo Norte solo en ropa interior. Trataba de acomodarse el vestido y se notaba que la parte de arriba no cubría mucho ya que el sujetador negro podía verse levemente.
- ¿Te encuentras bien?
Ya, si sé la pregunta era idiota pero necesitaba saber si el estúpido había logrado hacerle algo preocupante.
Ella esperó un momento para luego llorar desconsoladamente.
- ¡No!
- Ven- la tomé suavemente de los brazos, se quejó un poco debido a que el tal Tsukishiro la había apretado, tenía la piel con marcas rojizas. -Sal de ahí.
Ella casi de manera autómata salió del automóvil y tiritando se afirmó de mí, recién pude notar que estaba comenzando a llover, cerré la puerta y me saqué rápidamente la chaqueta, se la puse en los hombros y creo que dejó un momento de tiritar, no sé si sería de frió o de temor, pero no quería preguntarle, no era el momento de hacer preguntas solo de apoyar.
Al sentir la chaqueta en sus hombros se echó a llorar en mi pecho y me abrazó fuertemente de la cintura, solamente pude corresponder a su abrazo y quedarme ahí para ella unos minutos, unas horas o unos días, lo que ella necesitase para desahogarse, no sabía por qué pero quería estar ahí.
Luego de un rato su llanto cesó y solo seguíamos abrazados, el olor a flores llego a mí a través de su cabello, ella olía bien, tan bien.
Cuando logré separarla un poco, pude ver aún sus ojos hinchados y enrojecidos de tanto llorar, sus mejillas también tenían ese tono carmesí, y cuando una lágrima llego a la comisura de sus labios no pude evitar secarla lentamente con las yemas de mis dedos.
Sakura
No sentía nada, ni las piernas ni mucho menos los brazos, sabía perfectamente que amanecerían morados al día siguiente, pero eso que importaba, la persona que amé, la persona en que confié me había defraudado de la peor forma, me había mentido y había jugado con mis sentimientos desde un principio, me quería morir, en ese momento… ahí.
Cuando Li me sacó del auto, creí que las piernas me fallarían y me desmayaría, pero no fue así, solo sentía las lágrimas saliendo por montón, pero gracias a su chaqueta y su calor pude contenerme un poco, el estaba ayudándome de echo de no ser por él, no sé qué hubiese sido de mí, agradecía a Dios que él hubiese aparecido, ¿Qué hacía en el estacionamiento? ¿Por qué llegó? ¿Acaso nos había seguido? Bueno ya habría tiempo para despejar mis dudas.
Cuando me separó levemente de él, pude sentir su aliento en mi cabello y cerré los ojos, se sentía tan cálido, parecía una cabaña en medio de la nieve con suficiente leña para estar una temporada completa. Sus brazos me tenían rodeada por la espalda y me mecía suavemente, el estaba consolándome ¿quien lo diría? Shaoran Li ¿consolándome?
Nuevamente una lágrima se escurrió por entre mis mejillas y al llegar a mis labios, el la secó con sus dedos, juro que sentí un escalofrió recorrer todo mi cuerpo, y al fin me decidí a mirarlo a los ojos.
El miraba mis labios, y aún tenia su dedo ahí, y tocaba mi boca lenta y suavemente, el chocolate frío que siempre me miraba ya no era así, era diferente, cálido, con ternura.
-No llores, por favor no llores- dijo en un susurro -Golpéame, insúltame pero no llores…no lo soporto.
Me perdí en el ámbar que había en sus ojos y noté que él se acercaba lentamente, yo me quedé tan estática, cuando pude sentir su aliento en mi boca, todo lo demás desapareció era una sensación tan extraña y a la vez tan conocida.
Cuando hube reaccionado él ya había tocado mis labios tan sutilmente que cualquiera hubiese dicho que no lo hizo, pero no, yo sabía que había pasado, simplemente fue un roce pero ese roce hizo que se me erizara la piel, estaba acorralada entre la puerta del automóvil y su cuerpo que desprendía un calor abrasador.
Levanté el mentón y cerré los ojos, el roce ya no era sólo eso, era un beso… un beso de verdad, dulce, tierno y suave ¡Juro que nadie me habían hecho sentir así jamás!
Me quemaba, y lo comprendí completamente cuando aferré su cuello y él profundizó el beso tomando mi cintura y pegándome un poco más a la puerta si es que eso era aún posible.
La lluvia caía pero no era consciente de eso, en realidad no era consiente de nada, solo de lo que estaba pasando en mi boca, era una explosión de sensaciones nuevas y extraordinarias, como si el cielo se hubiese abierto para mí.
Nos separamos por falta de aire, y me quedé atontada mirándolo con los ojos levemente abiertos él por su parte hizo lo mismo, respirábamos agitadamente, claro después de la sensación de ese beso, cualquiera… de pronto debió caer en lo que había pasado porque afirmó un brazo en el auto, se separó mas de mí para respirar profundamente, se pasó la mano por el cabello y lo revolvió para desordenarlo más si es que eso era posible.
Shaoran
¿Que diablos me estaba sucediendo? Había cedido, la había besado, y me sentía terriblemente culpable por eso, yo no podía ofrecerle nada y aun así mis instintos habían actuado.
Me sentía idiota, cuando salí de China me propuse divertirme y disfrutar en Japón lo más que pudiese ya que mi familia pertenecía a una dinastía muy conservadora y mi madre se preocupaba de hacer cumplir todas las órdenes de ésta, no enfrascarme en algo más con la primera que se me pusiera en frente pero tenía que admitirlo, esta mujer estaba volviéndome loco y cuando la vi llorar tuve el impulso de abrazarla y no dejarla escapar jamás, pero no… no podía ser, definitivamente mi mente estaba jugando pésimas alucinaciones ya que sentí una punzada en el estómago, ¡Demonios! ¡Las malditas mariposas de las que todos hablan! Apenas toqué sus labios una sensación de vértigo se apoderó de mí, era algo tan placentero y no negaré que quise besarla, de hecho por eso lo hice pero había algo más, algo que comprendería en no mucho tiempo.
Cuando ella me había mirado con esas orbes esmeraldas perdí toda cordura y la besé, la besé suave y lentamente como si así pudiera curar todas sus heridas, creo que dentro de todo ella era especial, pero cuando nos separamos y seguí metido en el puto cielo, caí en todo lo que había pasado y me alejé un poco apoyando un brazo en el automóvil y dándome vuelta para respirar además de poner en mi cabeza las ideas en orden.
- Ejem… creo que es mejor que nos vayamos, es tarde- Dije torpemente.
- Si… si claro, creo que es lo mejor.
- Bueno, vamos.
Me dirigí caminando delante de ella a mi moto, la cual estaba cerca del estacionamiento, seguramente el imbécil de Tsukishiro volvería en cualquier momento a buscar su chatarra andante así que me apresuré un poco, creo que ella lo vio como una huida porque sus ojos cambiaron de un color brillante a oscuro de pronto.
- Debemos apresurarnos porque el idiota de tu ex novio debe estar cerca para buscar su automóvil, lo que menos creo es que ese desquiciado se vaya caminando a casa ¿no crees?
Ella me miró y sonrió tiernamente.
Me quedé prendado unos segundos y reaccioné para tomar mi casco y darle el otro a ella.
- ¿Es tuya?... ¿una moto?
- Si ¿por qué? ¿No te gustan?
- La verdad es que nunca me he subido a una pero siempre ¡hay tiempo para una primera vez! Y sonrío de la manera más deliciosa que pudiese haber.
Creo que si no hubiese sido por el casco que cubría mi cara ella habría notado el sonrojo aparente que sentí, el calor subiendo a mi cabeza como si nada.
Se subió aún un poco temerosa y se puso el casco, cuando se aferró a mi cintura, me gustó sentirla apoyada en mi espalda y respirando a mi compás, manejé hasta su casa siguiendo sus indicaciones de doblar o seguir en ciertas calles, no vivía muy lejos de mi departamento así que no fue tan difícil ubicarme por las calles vacías debido a las altas horas de la noche en las que nos encontrábamos.
Cuando llegamos ella descendió lentamente y me devolvió el casco.
- Muchas gracias Li, te agradezco de corazón que vinieras a dejarme hasta mi casa.
Me quité el casco y la miré.
- No podía dejar que te vinieses sola o en taxi, es muy peligroso, no fue nada.
Un silencio reinó entre nosotros, creo que ninguno se atrevía a hablar de lo que había pasado y tampoco lo hicimos, de pronto ella se inclinó y me besó muy cerca de los labios.
- Buenas noches Li y de nuevo ¡muchas gracias!-y entró rápidamente a su casa.
Mi color de rostro ha tenido que mezclarse con los tomates maduros de cualquier cajón porque hasta varias cuadras después aun sentía el rostro arder no entendía porque esa chica podía volverme loco con sólo sonreír, ¿Acaso estaba perdiendo totalmente la cordura?
Esa noche me costó conciliar el sueño, pensando en que haría el día lunes cuando me encontrara con ella de nuevo en los pasillos no era que le tomara mucha importancia al beso pero qué pasaría si ella se lo tomaba a pecho y ¿quería ser mi novia? ¿O si se ponía igual que todas las demás? ¿Una pegajosa sin remedio? No podría soportarlo ya me había pasado muchas veces.
La frustración se encargó de mí y no pude pegar ojo en toda la noche, pensando en ella, en el primer día que la vi, cuando gritó mi nombre sin conocerme, cuando lloraba como tonta por los pasillos del Instituto por el engaño de su ex novio, cuando empezamos de nuevo, cuando la vi con su nueva apariencia y la rabia que sentí cuando supe que ella había echado a correr el rumor de que yo era homosexual.
Pero nada se comparaba con esa noche, cuando toqué sus labios por primera vez, el primer roce, su olor a flores silvestres que inundó desde el primer segundo mis sentidos completamente, su cabello suave meciéndose con la leve brisa del momento, nada podía ser más perfecto que eso.
Lamentablemente tenía que hacer algo, no podía permitir que ese sentimiento siguiera creciendo, si era así solo conseguiría hacernos mucho daño.
Sakura
Dormí tan placidamente ese fin de semana que nada podía arruinar mi humor, estaba feliz y lo mas extraño es que no sabía por qué o bueno si sabía solo que no quería admitirlo, era demasiado pronto y me di cuenta cuando él no volvió a tocar el tema esa misma noche. Era lunes nuevamente y me había levantado temprano como nunca, quería verme diferente ese día así que decidí alisar mis extensiones hasta las puntas y mi cabello se veía tan largo que nadie me hubiese reconocido si no supiera que era yo.
Al llegar al Instituto lo único que quería era poder verlo, sin querer lo buscaba con la mirada pero por mas que me esforcé en buscarlo no lo encontré, así que decidí dejar mis cosas en los lockers e irme a clases ya que el timbre estaba por sonar cuando un fuerte sonido proveniente del locker de al lado hizo que me estremeciera del susto.
- Lo siento, no creí que te asustaría tanto- sonrío levemente.
-Sabes que soy asustadiza Li, lo comprobaste en los baños abandonados ¿Te acuerdas?
-¡Vaya! ¿Así que se ven en los baños abandonados? No sabía que se llevaran tan bien de un tiempo a esta parte.
Eriol había hecho su aparición justo en el momento menos indicado y por la cara de Li podía deducir que no le había gustado nada que escuchara eso.
-Lo siento- dije bajito.
Li me miró y negó con la cabeza.
-¿Cómo que te encuentras con Shaoran en los baños abandonados, Kinomoto? Siempre supe que eras una mosca muerta.
Y para peor la zafada de Akiho también estaba atenta a nuestra pequeña conversación.
-Lo que me faltaba ¡ No tengo que darte explicaciones Yamamoto!- de pronto una sensación cálida me llenó, por fin alguien ponía en su lugar a esa tonta.
Li, que se había apoyado en el locker me miraba molesto con los brazos cruzados de frente, ¡Qué hombre más guapo! podía sentir mi corazón latir desbocado y mi respiración comenzó a agitarse levemente.
- Pero Shaoran, creí la última vez que hablamos que…
-¿Creíste qué? Además llámame Li.
Menos mal que el timbre sonó y nos sacó de ese juego porque sentía que en cualquier momento saltaría a su cuello y lo besaría como una demente delante de todos, esto se me estaba escapando de las manos y eso me asustaba terriblemente.
Me apresuré a caminar con mis libros de química y me pasé toda la clase pensando ¿Por qué Li estaría en el estacionamiento? me había defendido del abusador de Yukito, así que pensé en agradecerle en el descanso después de todo el no tenía porque hacer nada, no le correspondía de echo ni siquiera entendía porque estaba en ese lugar si minutos atrás estaba dentro tomando un vaso de whisky, pero eso era lo de menos lo importante fue que el estaba ahí para ayudarme cuando más lo necesitaba.
Cuando el timbre sonó estaba tan agotada que apenas me di cuenta cuando Li se paró y se fue quién sabe dónde con unos libros en la mano, no me percaté antes sino lo hubiese detenido pero tampoco ese era el lugar para conversar así que decidí esperar encontrarlo en un lugar más vacío y privado… bueno el privado sólo es para no morirme de vergüenza si alguien escucha por lo que pasé el fin de semana.
¡Sí, claro Sakura!
Dejando a Tomoyo y Eriol atrás me fui a buscar a Li pero no aparecía por ninguna parte cuando al fin me dispuse a dejar de buscarlo pasé por fuera de una de las salas de la biblioteca y lo vi, estaba sentado estudiando y parecía bastante concentrado por lo que dudé unos segundos si interrumpirlo o no, pero ese era el momento, era el momento que yo estaba buscando.
Golpeé antes de entrar.
- ¿Sí?
- Permiso Li, estaba buscándote porque quería conversar algo contigo
Sus ojos se posaron inmediatamente en mí y algo distraído contestó.
- Kinomoto ¿no puede ser en otro momento? Estoy estudiando.
- Si lo sé Li, pero no quería dejar esto para después.
Creo que él se tensó un poco. Tal vez estaba malinterpretando mis ganas de hablar con él así que se lo aclaré de inmediato.
- Quería… mmm... agradecerte por lo que hiciste por mí el fin de semana… no tenías porque hacerlo, y gracias a ti estoy bien.
El me miró unos segundos en silencio.
- No tienes nada que agradecerme… además no lo hice por ti sólo lo hice porque no iba a dejar que ese infeliz se aprovechara de nadie.
-Sé que no lo hiciste por mí, lo tengo claro, en todo caso igual gracias. Dije un poco afligida. No me gustó que dijera que no lo había hecho por mí.
-Tienes mucho por qué reprenderte pero eres adulta, no tengo que decirte que lo que hiciste está mal, ¿qué hubiese pasado si nadie hubiese escuchado? ¿Lo has pensado?
-Claro que sí, me equivoqué, pensé que el año que estuvimos juntos lo había logrado conocer, pero no fue así, lo siento.
De pronto me sentía terriblemente culpable, tenía razón, era demasiado confiada y lo que me estaba empezando a pasar con él también era una tontería.
-Oye no te pongas así, no es para tanto, mejor volvamos a clases- dijo parándose, tomando sus libros y caminando hacia mí.
No sé en que mundo me encontraba pero cuando él quiso pasar no me moví para nada y chocamos, tirándome levemente hacia atrás y girándome hacia él.
Mis ojos se posaron en los suyos y él también se quedó ahí parado mirándome, pasaron unos segundos y me perdí en sus mirada, de pronto él dio un paso hacia delante y tomó un poco de mi cabello para dejarlo lentamente tras de mi oído, luego su mano recorrió suavemente hasta mi mejilla y parte de mi cuello y así suavemente me tomó y condujo hacia delante, solo a su contacto había cerrado levemente los ojos, y había mirado su boca que estaba entreabierta, era obvio… íbamos a besarnos.
Estábamos tan cerca que podía sentir su respiración sobre mi boca y al estar a punto de tocar nuestros labios, la puerta se abrió bruscamente dejando ver a Tomoyo, por lo que nos separamos mas rápido que la velocidad de la luz, y solamente atiné a carraspear levemente, Tomoyo como siempre, con su sonrisa eterna y un poco de picardía en su mirada se acercó.
- Vaya Li, Sakura ¿creí que no podían verse?
- Yo, yo ya me iba. Dijo Li de manera bastante abrupta.
Y al pasar por detrás de Tomoyo su mirada se fijó por un momento sobre la mía, y salió como alma que se lleva el diablo por la puerta del salón.
Y creo que sólo por un momento… por un segundo, odié a Tomoyo.
Notas de la autora: Y? qué les pareció? Se está poniendo bastante buena!
Aquí un adelanto del siguiente capítulo.
Besos a todos!
De nuevo me miraba así, con una mezcla de ternura y algo que no sabría descifrar.
De pronto, al intentar pasar por mi lado resbaló con un poco de limpiador
Pero fui más rápido y la tomé para no dejarla caer.
Nuevamente el mar de sensaciones estaba ahí y yo ni siquiera lo había buscado, llegó como si nada y parece que no se iría tan fácil como creía porque cada vez crecía más y más.
Su respiración se mezclaba con la mía haciendo que esta vez apareciera un nuevo síntoma de idiotez, mi corazón bombeaba tanta sangre que pensé que moriría, no aguanté más y nuevamente el impulso se apoderó de mí, me acerqué rápido y atrapé sus labios entre los míos, la necesitaba y no sabía porque ella siempre respondía, quería que no lo hiciera y así me ayudara a alejarme. Pero en ese momento nada importaba, cuando me tomó del cuello y profundicé el beso todo desapareció...
