Notas: Hello, ¿cómo han estado? - Me reporto con un nuevo chap :) espero les guste...
Con respecto a lo de cambiar la historia a UA, lo he pensado bastante, y creo que todo depende Kishi-sama... pero he editado de manera que se mantenga la historia al corriente, y hasta el momento todo sigue igual ha como lo tenía planeado :)
Saludos y agradecimientos a: Saragirlotaku, Slav-Hatake & Seba20
Disclaimer: Naruto pertenece a Kishimoto-sensei.
Capítulo IV
Kakashi ya había dejado la ropa lista, sólo quedaba que se secara en los cordeles.
- ¡Yosh! Trabajo terminado. Y ahora… necesito ir a darle una visita. - Se puso las manos en los bolsillos, y sin una intención de acelerar el paso, camino con mucha tranquilidad por las calles de Konoha.
Hoy era un día agradable. Estaba despejado, pero no había un calor excesivo, una brisa refrescaba las calles. Sacó su Icha Icha Paradise de su estuche trasero, y buscó la última página en la que había quedado.
- Mierda, se supone que me había prometido no seguir leyendo…- le echó una pequeña miradita al párrafo… ¡pero si había quedado en la mejor parte! – Miró hacia el cielo buscando clemencia – Bueno, ¿qué más da?... si me lo sé de memoria… dejar de leer no es ninguna solución a mi "problema". – Volvió a retomar la lectura, saboreando cada palabra, mientras se dirigía lentamente a su destino.
Después de un rato de caminata, se dio cuenta de algo curioso. Cada vez que pasaba por algún lugar concurrido, la gente se quedaba en silencio. - ¿Hmmm, y eso? - Esta vez, camino mirando hacia el frente, cuando paso por el siguiente lugar, se fijo en las personas que estaban en la tienda. Muchas jóvenes estaban viendo ropa, camino con lentitud y desvío la mirada. Escuchó algo que parecía a muchos suspiros al unísono. Volvió la vista, pero las mujeres seguían mirando la ropa aparentando normalidad. Levantó una ceja, examinando la situación, pero no había nada raro. Prosiguió su camino con calma, algunas de las jóvenes salieron de la tienda a hurtadillas, y se asomaron lentamente para observar la figura del ninja peliplateado por detrás. Él se giró rápidamente y las pilló en el acto con los rostros rojos de vergüenza. Se sonrió y levantó la mano en señal de saludo. Algunas chillaron y otras le devolvieron el saludo. "¡Buenas tardes, Kakashi-san!"
- ¡Konnichiwa! – fue lo único que dijo pero ellas volvían a chillar. - Que divertida reacción. Bueno, no era el momento para quedarse a divertirse, tenía algo importante que hacer.
Cuando llegó al fin al lugar se detuvo silenciosamente frente al monumento de los ninjas caídos, guardó su Icha Icha Paradise. Se metió las manos en los bolsillos y buscó rápidamente entre la lista de nombres, uno que le era muy familiar: "Uchiha Obito".
- ¿Qué puedo decir?... No me merezco el perdón de nadie – Suspiró cansado. – Estoy seguro de que si pudieras… bajarías de allá y me matarías a golpes en este mismo instante… y la verdad, te dejaría hacerlo… me merezco una buena paliza… por lo que hice – Pensó en algo que lo tenía intranquilo desde que había despertado – Pero hay un problema, y es que a pesar de todo… me siento… bien. No sé, si eso sea bueno… pero es como si al fin… las cosas estuvieran en su lugar. ¿Entiendes lo que quiero decir? – Miró al cielo que estaba cambiando ligeramente de tonalidad, a medida que atardecía. – No entiendes ni una mierda. Sólo quieres matarme… ¿verdad? – Kakashi se río solo. – A lo mejor un par de golpes me harían entrar en razón…
El peliplateado detuvo su monólogo, alguien se aproximaba a él a una gran velocidad. Se puso en guardia.
- ¡CON QUE AHÍ ESTAS, MI ETERNO RIVAL! – Maito Gai, saltó justo al lado de Kakashi, le dio una patada que el peliplateado detuvo con facilidad. - ¡COMO SIEMPRE EN GUARDIA ANTE EL PELIGRO! ¡ESA ES LA FUERZA DE LA JUVENTUD!
- Hai, hai… me da gusto verte también… Gai – dijo carente de ánimo. Bajó el brazo y se metió de nuevo las manos en los bolsillos.
- ¿ESO ES TODO? ¡KAKASHI, EL PODER DE LA JUVENTUD DEBE EXPLOTAR! – Gai hizo unas volteretas en el aire y se planto firmemente en el suelo, sonriéndole de manera que sus dientes brillaban. Como no parecía impresionar al peliplateado, buscó otra estrategia – AHORA QUE ESTAS EN LA ALDEA, ME PARECE QUE ES EL MOMENTO IDEAL PARA UN COMBATE…. ¡A MUERTE!
Kakashi miró hacia el cielo nuevamente resignado – Sólo quería un momento de paz… - De pronto, recordó las últimas palabras que le había dicho a la tumba – Te pedí un par de golpes y me mandas a Maito Gai, ¿uh?
- Hai… también me parece que es un momento ideal… ¿Qué tal un desafío de Taijutsu? – Kakashi jugó su papel de rival lo mejor que pudo.
A Gai se le iluminaron los ojos de cachorro a medio morir – ¡AL FIN!... ¡UN DESAFÍO DE VERDAD! – y casi abraza a Kakashi en el acto.
- Hai… hai… como digas… ¡pero los rivales no se abrazan! – Kakashi lo apartó con ambas manos.
- Sí, tienes razón… – Gai tosió recuperando la compostura – BIEN, ¡EL QUE LOGRE DAR LOS PRIMEROS 10 GOLPES SERÁ EL GANADOR DE ESTE DESAFÍO, NYAHAHAHAHA! – Detrás de Gai apareció la imagen de una ola gigante que chocaba contra las rocas, mientras se ponía las manos en las caderas y se reía como demente.
A Kakashi casi se le caía la cara ante su reacción – Hai… etto… me parece que 10 golpes… es muy poco…
- ¡YOSH! ¡ESE ES MI RIVAL! ¡ENTONCES SERÁN… 30! ¡NYAHAHAHAHAHA! – La ola creció aún más de tamaño.
- Creo que 30… siguen siendo muy pocos golpes…
La ola se hizo más inmensa detrás de la figura del ninja verde, chocó nuevamente contra las rocas y en el cielo azul imaginario de su subconsciente se hizo un lindo arcoíris - ¡ESO ES! SERÁ EL MEJOR DESAFÍO DE TODOS… - Gai comenzó a girar sobre sí mismo, levantando los brazos en señal de victoria – ¡SERÁN 50 GOLPES!
Kakashi podía ver el rostro completamente lleno de ilusión de su compañero, le cayó una gotita de sudor de la frente – Etto… ¿sólo 50 golpes?... ¿no son muy pocos, aún?
El ninja verde dejo de girar en su imaginación, sus brazos comenzaron a bajar lentamente. La ola que estaba de fondo de Maito Gai se achicó completamente y las rocas se derrumbaron. Miró a Kakashi un poco asustado - ¿Pocos… muy-… -pocos, dijiste?
El peliplateado abrió su ojo visible desmesuradamente. – Creo que me pase… ¿Se habrá dado cuenta de mi plan?
La noble bestia verde de Konoha agachó la cabeza y comenzó a temblar. Lo que Kakashi interpretó como miedo.
- Hey, Gai… creó que exageré un poco… si, tienes razón… 50 puede que… - pero se detuvo, repentinamente el muchacho de traje verde levantó la mirada bañada de lágrimas y empuñó su mano derecha. - ¡SÍ, ESA ES LA RAZÓN DE PORQUE SERÁS SIEMPRE MI ETERNO RIVAL! NO CABE LA MENOR DUDA… SIEMPRE SUPERANDO NUESTRAS MARCAS – Las lágrimas se volvieron un torrencial que caía como una cascada en cada ojo – ¡ENTONCES SERÁN 100 GOLPES!
Kakashi suspiró, a veces no lograba comprender del todo a Gai, pero qué más daba – Hai, serán 100 golpes… - Hizo crujir los nudillos - Y sin misericordia - agregó.
- ¡YOSH! – Gai saltó alejándose del peliplateado, se paró firmemente en el suelo, puso una mano tras su espalda y la mano derecha la alzó hacia Kakashi. - ¡ADELANTE!
El ANBU se descubrió el Sharingan para reforzar más su actuación, se quitó las manos de los bolsillos y se puso en posición de batalla. Maito se abalanzó hacia a él a una velocidad increíble. El peliplateado intento aparentar que bloqueaba los golpes de Gai, pero que no alcanzaba a detenerlos. Intercambiaron unas cuantas patadas y combos, hasta que un fuerte golpe en el estómago casi lo deja sin aire. El ninja verde sonrío, lo tenía.
- ¡KONOHA SENPŪ! – Kakashi logró esquivar con un salto la primera patada hacia sus piernas, pero la segunda patada alta le dio de lleno en el pecho, y salió despedido en el aire. - ¡KAGE BUYŌ! – Gai se puso detrás de Kakashi en el aire, las vendas de sus brazos se abrieron y lo atraparon.
- Parece que Gai ha aprendido nuevos trucos en mi ausencia… eso es… excelente… - Se fijó bien en sus movimientos y uso el Sharingan para copiarlos.
- Ha caído en mi trampa, ahora sólo tengo que hacer la Flor de Loto Primario, y… - Maito Gai reenumeró mentalmente el conteo de golpes. 40 suyos contra 5 de Kakashi. Y se detuvo en el acto.
Kakashi frunció el seño, algo no había salido bien. Gai no finalizó la técnica, se había detenido. Es más, quitó los vendajes que lo habían atrapado. Ambos Jounin cayeron al suelo de pie. El ninja verde miró seriamente al peliplateado. Kakashi estaba muy confundido. - ¿Qué le pasaba ahora a Gai? -
- Kakashi… - Empezó el ninja verde - … te debo una disculpa… –
- ¿NANI? ¿Por qué se disculpaba? ¡Casi lo derrotaba!… en buena ley… ¡y en un desafío decente!... Si bien había logrado ver todos sus movimientos (y copiarlos) con el Sharingan, no hubiera podido detenerlo a esa velocidad aunque lo hubiera querido – Kakashi no podía creerlo.
- Vienes recién recuperándote de tus lesiones por tu misión ANBU. – Gai puso una voz más seria que la de costumbre – Lo había olvidado, realmente no entendía como no parabas ni los golpes más simples… pero ahora lo comprendo. – Gai empuñó su mano derecha y comenzó a llorar de nuevo – ¡KAKASHI, NO TIENES PORQUE APARENTAR QUE ESTAS BIEN SÓLO PARA DESAFIARME! ¡SI NO ESTAS BIEN, DEBERÍAS DECIRMELO, ETERNO RIVAL! –
Kakashi suspiró cansado, nada le resultaba bien… pero había algo de cierto en sus palabras… él no estaba bien. – Sí, creo que tienes… algo de razón.
Gai se aproximó velozmente a la posición del peliplateado, le paso el brazo por la espalda y siguió llorando – ¡PUEDES CONFIARME LO QUE QUIERAS, PARA ESO ESTAN LOS RIVALES!
- Eso no tiene sentido… - Kakashi le miró cansado – No es nada… no necesitas… – pero Gai había vuelto a poner cara de tristeza, con los ojos de borrego a medio morir, que no le sentaba nada bien, por cierto.
El peliplateado intentó conservar la compostura y continúo dudoso – No necesitas…. ¿preocuparte?
- ¿QUÉ NO ME PREOCUPE? ¿ESTÁS LOCO? CLARO QUE ME PREOCUPO… ¿A QUIÉN SUPERARE SI TE PASA ALGO? –
- Hai… - Kakashi estaba resignado.
Maito Gai se sentó en el césped e invitó al otro ninja a hacer lo mismo. Kakashi volvió a suspirar cansado y tomó asiento a su lado – No creo que esto sea una buena idea… -
- ¿Y bien qué es lo que sucede? – Al parecer Gai, sí podía hablar como la gente normal.
Kakashi estudió la situación antes de responder. - ¿Realmente podría explicarle lo que había pasado? ¿Todo lo que había hecho?... ¿Gai lo entendería?... y lo más importante, ¿sería capaz de darle un consejo sensato?
- Lo dudo… -
Pero nada perdía con intentar… explicar aunque sea un poco. A lo mejor sólo necesitaba hablarlo con alguien más, vería las cosas en otra perspectiva, y él mismo encontraría una solución.
Kakashi que ya había llegado a una resolución, intentó explicar las cosas de manera que no sonaran tan mal.
– Etto… sucede que… hice algo muy malo…
- Ajá…
- Y eso que hice… se lo hice a una persona muy importante para mí…
- Ya veo…
- La peor parte… es que no estoy arrepentido… - Sí, ahí estaba más o menos lo que pasaba.
- Entiendo.
- ¿Entiendes?
- Claro.
- ¿Y qué piensas que debería hacer al respecto?
Gai pasó un brazo por su cuello y lo acercó – ¡SÓLO TE QUEDA UNA COSA POR HACER!
Kakashi esperó expectante.
- ¡TIENES QUE DESAFIARLO!
- ¿Qué?... ¿Qué dijiste?
- ¡ESO! KAKASHI SOMOS JÓVENES, NO EXISTEN LOS ARREPENTIMIENTOS, SOLO NUESTRAS ACCIONES…
Eso no tenía ningún sentido para él.
- … LO HECHO, HECHO ESTA.
- No estás entendiendo lo que quiero decir… Hice algo terrible.
- KAKASHI, ESPERO TENER QUE DECIRTELO UNA SOLA VEZ. NO SACAS NADA CON PERDERTE EN LA DESDICHA. TU JUVENTUD NO SERÁ PARA SIEMPRE. ENTIENDO QUE HAYAS HECHO ALGO TERRIBLE A UN RIVAL…
- … ¿Qué? – ¿había escuchado bien?
- …PERO, NO SACAS NADA CON LAMENTARTE. TIENES QUE VOLVER A DESAFIARLO Y ARREGLAR LAS COSAS, ASÍ FUNCIONA.
- ¿Desafiarlo?
- EXACTO. – Gai volvió a un estado más serio – Escucha, Kakashi. No solo eres mi eterno rival porque eres talentoso. También eres una buena persona. Estoy seguro, que no fue tan terrible… lo que sea que hayas hecho.
Kakashi lo iba a interrumpir, pero Maito lo detuvo con una mano. – Por lo tanto, sólo tienes que volver a hacerlo de otra manera… y tal vez una disculpa, no estaría mal. – Gai sonrío, y sus dientes le brillaron.
El peliplateado lo miró pensativo. Eso último sí que tenía mucho sentido para él. Lo que el ANBU no sabía, es que Gai pensaba que él se refería "a terrible" al hecho de retarlo a un desafío y no tomarlo enserio. Maito Gai estaba esperando SUS disculpas y un nuevo desafío de verdad.
Sin embargo, Kakashi se había levantado veloz del suelo y sólo alcanzó a decir: - Gracias Gai, me ha servido de mucho tu ayuda. – Y una cortina de humo apareció, sin dejar rastros del peliplateado.
Gai se quedó boquiabierto mirando el espacio vacío que había dejado Kakashi. Estaba congelado, con los ojos desorbitados. Se sentía… tan… olvidado.
– Sólo me queda correr hacia el sol poniente… - dijo con voz triste, pero recuperó su convicción - La Flor de Loto de la Villa de la Hoja... ¡Volverá a florecer!- Señaló el sol que comenzaba a ocultarse con una pose dramática de sufrimiento, pero ya nadie había ahí para admirar su imagen.
Rin llevaba un buen rato buscando ropa en las tiendas. Había desayunado-almorzado un tazón de ramen en Icharaku, ya que había sido el primer local que encontró y el hambre la estaba matando. Luego pasaría al mercado para comprar algunos víveres.
Se probó varios estilos de calzas, hasta que al fin encontró unas negras de lycra que eran suaves al contacto. Le llegaban a la rodilla y tenían un corte en forma de triangulo. Encontró camisetas de colores, escogió una rosa pálido, una café y otra de color negro de manga corta. Finalmente, compró un par de camisetas de colores sin mangas, ajustadas. Iba a comenzar la temporada de calor, asique también necesitaba ropa más ligera. Encontró unas telas de colores hermosos, en la tienda de géneros, tal vez se podía confeccionar un par de vestidos nuevos. Escogió un color blanco pastel y un rosado claro. Esos eran sus colores favoritos, después de todo.
Ya estaba atardeciendo cuando se dirigió al mercado, compró lo necesario para una sopa, varias verduras y por el último el pollo asado. Iba completamente cargada de bolsas, y casi le costaba moverse entre la multitud. Saltó ágilmente sobre el gentío y cayó limpiamente en el tejado de una casa. Ser ninja tenía sus ventajas. Comenzó a saltar de tejado en tejado, camino a casa.
Estaba por llegar, cuando a mitad de camino fue detenida por otro ninja.
- Asique… aquí andabas… -
Rin reconoció rápidamente a la persona.
- Hai… disculpa mi ausencia… -
- Ya está todo resuelto. –
- Hai… en la mañana me sentía muy enferma, he ido a comprar algunas cosas para hacerme una sopa.
- Eso nos dijo Kutsuyi… Hinamori, dijo que te tomarás todo el tiempo para recuperarte – El ninja de cabello castaño le miraba contento – Te deseo una pronta recuperación. –
- Arigato, Ken-kun… espero recuperarme pronto – Rin dijo sin ánimo. Se sentía mal, no le gustaba mentir.
Ken era compañero de Rin en el hospital, también era un ninja médico, bastante talentoso. Estaba trabajando en nuevas técnicas de extracción de venenos y había descubierto muchas plantas medicinales como antídotos. Además, era muy guapo, todas las pacientes que llegaban al hospital le miraban con ojos soñadores.
- Veo que no sólo has ido por ingredientes para la sopa… – Ken, examinó más de cerca la cantidad de bolsas que llevaba la menuda ninja, y se fijo que tenía mucha ropa, se rio de su compañera – ¡Pero si has vaciado todas las tiendas!
- Etto… me faltaba algo de ropa nueva… y habían muchas ofertas el día de hoy, asique… – intentó explicarse Rin.
Ken estalló en carcajadas – Las mujeres, son cosa seria en el asunto de las compras –
Rin hizo un mohín ante su acusación, lo que le pareció muy tierno a Ken, le extendió una mano – Pásame un par de bolsas, lo mejor será que te ayude… -
- Eres muy amable, Ken-kun… pero…
- Nada de peros – Ken le arrebato casi todas las bolsas, y comenzó a caminar lentamente hacia la casa de Rin.
La ninja no tuvo más remedio que aceptar. Comenzó a seguirlo a paso lento por los tejados de la aldea.
Cuando al fin llegaron a casa, el sol ya casi se había ocultado. La ninja médico abrió la puerta de su casa para dejar pasar al castaño cargado de sus compras. El joven entró y depositó las bolsas de Rin en la sala de estar.
- Arigatou, Ken-kun.
- De nada, Rin. – El ninja estaba más pensativo de lo normal. Y se le quedó mirando largo rato.
Rin frunció el seño, confundida.
- Etto… Rin-chan… ¿te gustaría… que te ayudara a preparar la cena? – La mirada de Rin se enterneció, pero algo le decía que debía rechazar su oferta. Pensó en la mejor forma de negarse.
- No te preocupes, Ken-kun… no quiero molestarte más – intentó sonar lo más amable posible.
- No es ninguna molestia… yo… la verdad… - Ken la miraba tan intensamente, que Rin comenzó a preocuparse. El ninja sacó algo de su estuche trasero. Parecía un papel – Ten, por favor.
Rin tomó el papel entre sus manos, y le miró de nuevo - ¿Qué es esto?
- Es para ti… yo… pasa… es que… - Ken suspiró largamente - Soy un cobarde.
- ¿Cómo? ¿A qué te refieres?
- Hace mucho tiempo… que yo… quería… declararme. Es por eso, que… - se interrumpió, y señalo la carta que le había entregado.
Rin lo miró sorprendida. No podía creerlo. El joven más guapo de todo el hospital estaba en su casa y le entregaba una carta de amor.
Rin cerró los ojos. Esto era doloroso, pero no podía aceptar su declaración. - Qué irónica era la vida. Ahora, a ella le tocaba rechazar a una persona.
Pero sabía cómo se sentía ser rechazado, era lo peor del mundo. Realmente, dolía en el corazón y ahora estaba a punto de hacerlo también. Tenía que ser lo más delicada para no dañarlo más de la cuenta.
- Escucha, Ken-kun. Pienso que eres un joven maravilloso… - El castaño la miraba con atención, pero ella no parecía feliz con lo que iba a decir. - Pero… no puedo aceptar tu carta – Le extendió la hoja de papel sin abrir – Realmente, lo lamento mucho, me gustaría poder corresponderte… pero…
- Neh, Rin-chan… no te preocupes – Rin levantó la mirada sorprendida, pero Ken movió una mano de lado a lado para restarle importancia a la situación – Hinamori… ella… ya me lo había advertido… - Rin, abrió los ojos desmesuradamente – Me dijo… que tú siempre has estado enamorada de otra persona… - Ken tomó de vuelta el papel – Pero de verdad, necesitaba saberlo de ti.
- Entiendo…– susurró la ninja.
- Sólo me gustaría saber quién es… - A Rin se le escapó un respingo – Sé que no tengo derecho a saberlo… pero sólo quiero estar seguro… de que sea una persona que te merezca… Rin-chan.
Rin miró el piso nuevamente, no estaba segura si debía decirlo. Pero qué más daba a estas alturas, se acordó de la imagen del peliplateado exhausto, durmiendo plácidamente en su cama - Kakashi… - alcanzó a susurrar.
Ken se sorprendió ante su declaración – ¿Kakashi? – Rin asintió levemente – ¿Hatake Kakashi? ¿Es en serio? – Rin, volvió a asentir.
Ken suspiró pesadamente – Rin-chan… he escuchado unos rumores de que Kakashi es un mujeriego… - Rin no dijo nada, ya había escuchado algo similar entre las cotillas de sus compañeras de trabajo – Bueno, yo no debería ser quién te juzgue… pero deberías pensarlo mejor. – Rin se mantuvo silenciosa de nuevo –
Ken la miró, ella parecía triste ante sus declaraciones, asique pensó mejor lo que diría a continuación – Pero… también he escuchado que es un ninja excelente, como ANBU es uno de los mejores… muchos ninjas le temen por su fama - Rin levantó la mirada hacia el ninja, a él parecía costarle decirle esas cosas – Creo que tú lo conoces mejor que nadie… ¿no?... Fueron compañeros de equipo… estoy seguro, que tomarás la mejor decisión. – Le sonrío a la ninja – Además, yo estaré ahí para ti… sin importar qué. –
Rin le sonrío, y se acercó para abrazarlo – En verdad, te lo agradezco mucho Ken-kun. Arigato… por preocuparte por mi – Ken se sonrojó ante su contacto, he intento separarse nervioso.
- ¡Hai… hai! Creo que será mejor que me vaya… - Ken se dirigió a la puerta completamente rojo – Cuídate mucho, Rin-chan, ¡Nos vemos!
- ¡Adiós, Ken-kun!
El castaño salió veloz por la puerta. Rin le miró irse, cuando cerró la puerta, ella cayó pesadamente en el suelo. Se acordó de los sucesos de la noche anterior y miró el techo. - Pensar mejor las cosas, ¿eh?… ojala pudiera hacer eso. -
Lo que Rin no sabía es que antes de ella llegará a casa, un ninja peliplateado había entrado primero, y ahora se encontraba oculto en las sombras, sin emitir ningún ruido y sin manifestar su presencia. Había estado escuchando la conversación… y ahora… tenía unas ganas enormes de asesinar al pomposo ninja médico que había venido a invadir su territorio.
Notas de la Autora: ¡Kyaaaaa! ¿Cómo lo hiciste para llegar a casa de Rin? - White- mira sospechosamente en dirección al ninja oculto.
¿Quieren saber como fue que nuestro querido peliplateado llego hasta ahí? - review y comenta a favor :D (es un pequeño especial agregado al capítulo V, ya que he tenido tiempo de escribir lol)
Review...?
Sayo. - White- desaparece dejando una estela de humo.
