Ya era de mañana, era soleada y cálida como para comenzar alegre, sin embargo no era así para el joven faraón quien se despertó con menos ánimos que ayer, no había tenido pesadillas o al menos no se levantó del susto como la noche anterior pero no estaba de humor, no se explicaba porque sentía un enorme vacío en su interior por diversas razones: 1 Él estaba solo ya que no estaba ni con sus amigos del mundo de los vivos ni el de los espíritus, 2 No podía arréglaselas sin ayuda pero significaría que alguien saldría herido por su culpa y 3 Sentía que tenía que irse de ahí, no era de ese mundo pero tampoco tenía a donde sin el Rompecabezas del Milenio o cualquiera de los otros artículos antiguos.
Se levantó y fue a lavarse la cara para despertarse del todo y se cambió de ropa, miró el reloj de la pared, eran las 9:15 de la mañana se levantó un poco más tarde de lo usual, luego miró la mesa de noche con la cesta de frutas y luego se fijó en su cartucho, no lo tuvo puesto ayer, entonces se lo puso en su cuello y vio su nombre. En unos instantes su ánimo subió aunque fuera poco e incluso se le formó una pequeña sonrisa. Después de unos minutos salió del cuarto, no sin antes comer una manzana verde para tener más energía, no sabía qué hacer en ese momento así que fue al despacho de Ishizu para ver si se encontraba ahí y por suerte sí.
-Buenos días – saludó Atem, ya no estaba tan cansado
-buenos días Atem – saludó Ishizu - ¿dormiste mejor esta vez?
-un poco mejor que ayer gracias – era verdad pero aun así no estaba del todo bien por lo que notó la muchacha
-¿no quieres algo de desayunar? – preguntó la pelinegra
-no gracias, tomé una manzana de la canasta – respondió el faraón
-eso es bueno, no es suficiente pero es algo para tu cuerpo – se alegró un poco Ishizu al ver que ya probaba algo – por cierto tengo una sorpresa para tí, en unas horas mi hermano va a volver de su viaje, te digo porque discutiremos un plan para resolver el problema con ese sacerdote
-no Ishizu, no se molesten por mí, es mi problema y debo hacerlo solo – dijo el faraón frunciendo el ceño, no que no quería era arriesgar vidas humanas y menos si eran amigos
-ya es muy tarde Atem y también vendrán otros para ayudarte – eso hizo que se molestara un poco el tricolor
-¡Ishizu ya dije que no, alguien podría salir lastimado o muerto! – exclamó Atem pero ella no hizo caso, la ex guardiana sabía que podría ser peligroso sin embargo lo era más sin apoyo y sin sus poderes
-lo siento pero es necesario – declaró Ishizu – vendrán aquí así que deberás esperarlos – el tricolor tuvo que resignarse de mala gana
-bien, bien… ¿a qué hora llegaran exactamente? – preguntó el rey sin interés
-a la una del día – respondió la muchacha – mientras podemos discutir de lo que haremos si es que viene Karim – Atem asintió, ahora se sentía menos motivado por la extraña visita
Mientras tanto en el aeropuerto de El Cairo había aterrizado el Jet privado de los Ishtar, en donde viajaban Yugi Muto, Tea Gardner, Joey Wheeler y Tristán Taylor acompañados por Marik Ishtar el hermano menor de Ishizu y Odion. Después de bajar del avión fueron a la limosina en donde lo esperaba un sirviente. Apenas y pudieron meter el equipaje del rubio y del castaño en la parte de atrás y algunas maletas las tenían que llevar el grupo.
1:05 pm
Ya en la entrada de la mansión los esperaba otra persona y llamaron a los sirvientes a cargar con las cosas de los visitantes. Después de unos minutos entraron a la enorme casa y caminaron por los pasillos hasta llegar a la entrada del despacho de la ex guardiana, en donde los esperaba igual otro sirviente, éste llamó a la puerta de la hermana mayor y entonces salió de su cuarto de trabajo.
-hola hermano – saludó Ishizu a Marik y luego miró a Yugi y a sus amigos y les sonrió – hola Yugi Moto y ustedes también
-hola Ishizu, cuanto tiempo – saludó el pequeño Yugi
-hola – dijeron al unísono los 3 amigos, la mujer asintió y entonces su sonrisa se borró
-Yugi – empezó a hablar Ishizu – la razón por la que los llamé a ti y a tus amigos es debido a que tenemos un problema de de proporciones graves y son los únicos que nos pueden ayudar con esto… y con él
-¿con él? – Yugi preguntó extrañado - ¿alguien nos está esperando?
-sí y no –respondió Marik - sabe que llamamos a alguien que le brindará apoyo pero está muy afligido para interesarse así que no sabe que son ustedes
-está bien, haremos lo posible por él sea quien sea – dijo Yugi aun sin entender mucho
-muchas gracias – Ishizu se acercó a la puerta de su despacho agarrando la cerradura
En ese momento abre la puerta llamando al faraón quien apenas se dio la vuelta se quedó paralizado de la sorpresa al ver quiénes eran por poco y olvidaba lo mucho que significaban para él. Sus mayores amigos en el mundo terrenal con los que había vivido los mejores momentos en su vida. Los 4 amigos no se quedaban atrás, era sumamente increíble, el gran Faraón egipcio de hace más de 5000 años estaba ante ellos, y no como un espíritu atrapado en el rompecabezas del milenio, era de carne y hueso… estaba vivo… ¡vivo!
Los 5 estaban boquiabiertos aun impactados por verse las caras, Joey y Tristán se frotaban los ojos, parpadeaban varias veces y se pellizcaban las mejillas. Tea sentía que le faltaba el aire, su corazón latía a mil por hora con pequeñas lágrimas saliendo de las esquinas de sus ojos azules. Y el pequeño Yugi no sabía qué hacer, estaba confundido pero muy feliz de ver a su amigo que creía que no lo volvería a ver para siempre, ya no pudo aguantar el impulso y fue a abrazarlo tomando por sorpresa a Atem, estaba tan feliz que sus ojos le salían pequeños ríos de lágrimas, el rey reaccionó
-¡ATEM!... ¡¿DE VERDAD ERES TU?! – exclamó el pequeño son una gran sonrisa, el faraón mostro una pequeña aunque estaba contento de verlos a él y a los demás
-si amigo, lo soy – Atem cerró los ojos mientras le devolvía el abrazo, luego abrió de nuevo los ojos mirando al resto del grupo – hola, ¿Cómo han estado?
El par de amigos se lanzaron para darle un enorme abrazo de oso, por poco y dejaban a los 2 chicos sin aire y se caían al suelo, momentos después los soltaron dejando que respiraran, el rubio y el castaño se disculparon por la emoción pero el tricolor mayor no se molestó, más bien lo contrario. La única que no se había acercado a saludar era Tea, aún estaba asombrada e incrédula, al parecer más que los demás. Atem se dio cuenta y la miró, poniendo a la chica más paralizada, el faraón le dio una sonrisa cálida y se le acercó.
-hola, Tea, me alegra mucho de verte a ti también – dijo el tricolor suavemente, ella se sonrojó un poco pero no dijo nada simplemente lo abrazó y sus lágrimas empezaron a salir, Atem se sorprendió por la reacción repentina pero luego le abrazó de vuela también – esa es la Tea que conozco – susurró
-te extrañamos mucho Atem – respondió la chica, Tristán y Joey los miraban divertidos, Yugi rio en voz baja haciendo que el par se separara un poco avergonzado – lo siento
- está bien, es bueno verlos – entonces miró a los hermanos que estaban alegres de ver la escena de los 5 juntos de nuevo – ya veo porque era una sorpresa
-sabíamos que ellos te ayudarían, lo hicieron antes y lo harán ahora – dijo Marik
-por cierto Atem, ¿Cómo es que estas aquí? – Preguntó Joey queriendo esa explicación – creí que ya no volverías, ¿querías vernos y por eso viniste?
En ese momento la cara del joven rey cambió a una expresión apática
-ojala y hubiese sido así Joey – dijo el mayor mirando al suelo, Ishizu y Marik hicieron lo mismo – pero ahora, creo que me tengo que enfrentar algo que va más allá de mi pasado
-¿acaso son memorias que no pudiste recuperar? – preguntó Yugi confundido, se suponía que el Faraón ya había recuperado todas sus memorias y por eso ya no necesitaba estar en el mundo terrenal, el mayor negó con la cabeza
-no, es algo más complicado que eso… se los diré luego lo prometo, pero ahora no quiero hablar de eso – Yugi asintió, si era algo que no quería contar le daría su tiempo -… pero cuéntenme de ustedes, ¿Qué han estado haciendo?, ¿las cosas cambiaron mucho en mi ausencia? – dijo Atem sonriendo de nuevo para cambiar el tema por un rato
Los amigos reunidos en los sillones del despacho hablaron de todo lo que hicieron en todo el año, de los nuevos trabajos de cada uno, de la escuela, de las separaciones de todo, algunas cosas eran buenas como lo de Tea y la academia, Atem se alegró mucho por ella y también por Joey con su trabajo en la tienda de juegos, otras no tanto como con Tristán que ya casi no veía al grupo pero siempre se mantenían en contacto. Realmente estar con sus 4 amigos lo animó bastante, era la primera vez que se reía realmente con las bromas y comentarios de los 2 locos muchachos y sonreía con Yugi y con Tea, estaba feliz pero en el fondo estaba preocupado por lo que les vaya a pasar con ellos estando él de regreso.
-wow, me alegro por ustedes – dijo Atem sin quitarse esa linda sonrisa
-bueno Atem, ¿y que nos cuentas del mundo de los espi… - lo interrumpió la castaña por tocar un tema delicado para él - ¡lo siento amigo te recordé algo malo!
-no, tranquilo, creo que ya estoy mejor… les puedo contar lo que pasó – les contó lo mismo que los 3 hermanos, los Ishtar los estaban viendo desde el otro lado de la sala viendo como interactuaban, notaron que el joven rey aún se sentía afectado pero ya era menos que cuando no estaban sus amigos – el hechizo de Karim fue lo que me trajo aquí… y no sé qué estará haciendo con mi padre, con Mahad o Mana
-no puede ser – dijo la castaña en voz baja no podía imaginarse la tristeza y la angustia que debía estar pasando su amado faraón
-lo siento mucho Atem – dijo Tristán por lo mismo
-pues ya no te preocupes más amigo porque estamos aquí para solucionar tu problema – dijo Joey alzando su pulgar a su amigo
-gracias pero no, quien sabe que sería capaz - dijo Atem – si les hace algo no sé qué haría
-Atem, eres nuestro amigo no te dejaremos así nada mas – dijo Yugi tocando su hombro sonriéndole - ¿no recuerdas todas la veces en que ellos nos salvaron el pellejo de los problemas en las que siempre nos metíamos?
-Yugi, jeje tienes toda la razón – sonrió nuevamente el tricolor mayor -… gracias, por ayudarme – sus 4 camaradas le sonrieron cálidamente
-umm por cierto, ¿Dónde está tu rompecabezas del milenio? – preguntó Tea extrañada de no tenerlo puesto con él, de nuevo el faraón bajó a mirada
-… desaparecieron todos los artículos incluyendo mi rompecabezas – respondió el joven rey – estoy sin poderes e indefenso – esa noticia sorprendió a Yugi
-¡Atem perdóname! – exclamó la joven pero su amigo le alzó la mano y le sonrió débilmente
-no Tea, ya veremos cómo solucionarlo – Atem le toco el brazo a su amiga que estaba de su lado derecho haciendo que esta se sonrojara un poco
-así es Tea – dijo Yugi optimista – algo así no nos ha detenido
-¡pues si veo a ese tal Karim le daré una lección dándole de comer un sándwich de nudillos! – dijo el rubio chocando su puño en la palma de su mano
-yo te acompaño amigo, pegas como mujercita – dijo el castaño animado y bromeando un poco con Joey
-¡oye yo te he vencido varias veces en las vencidas Tristán así que no!… - el chico rubio fue interrumpido por un extraño gruñido haciendo que todos se callaran - ¿Qué fue eso? – volvió a sonar ese ruido
-¿acaso tienen hambre? – preguntó Tea los 2 chicos negaron con la cabeza
-mi estómago suena así pero no fuimos ni yo o Joey – dijo Tristán luego hubo un gruñido más corto pero fuerte y todos miraban por todas partes, excepto uno, los 2 hermanos que estaban ahí sabían quién era y sonreían para no reírse
-¿y entonces quien esta… - el pequeño tricolor al oír otro gruñido volteó para ver a Atem, él no había dicho nada ni tampoco se había ovido, estaba in poco cabizbajo y sonrojado de la vergüenza, en ese momento Yugi sonrió por la cara de su amigo -eh Atem, je… ¿eres tú? – tenía ganas de reir
-… pues – hubo otro ruido del estómago del tricolor mayor que lo puso más rojo de lo que estaba, los demás se resistían el impulso de soltar carcajadas -… si
- jijiji – se reía el par de amigos lo más quedito posible
-creo que es mejor que almorcemos ahora – comentó la castaña cubriendo sus risitas
-sí, ya lo oímos – dijo Marik que estaba detrás de los jóvenes, él y su hermana sonreían de lo gracioso que les parecía las reacción del faraón que se sentía hambriento por primera vez – pediremos que nos preparen la comida… se lo advertimos Atem
Después de media hora el almuerzo estaba listo, los 5 amigos y los 3 hermanos (Odion regresó a casa después de un asunto en la capital) ya estaban el comedor de la mansión con la mejor comida preparada por los chefs con un poco de todo, comida americana comida típica de Egipto y comida de Asia. Joey y Tristán se abarrotaban toda la comida mientras que los demás comían lo normal, incluso Atem comía con naturalidad pues aunque tenía hambre no había la necesidad de comer como el par de sus locos amigos que siempre parecían que no comieron en días. Yugi, Tea y el faraón miraban a esos 2 que les parecían graciosos, luego la chica miró al joven rey.
-¿mucho mejor? – Preguntó Tea al tricolor mayor que comía carne asada con verduras - ¿Cómo está?
-está bueno gracias, ¿y tú? – Preguntó de regreso a su amiga que comía una ensalada, ella asintió - ¿y qué hay de ti Yugi?
-esta rico, gracias Ishizu, Marik – respondió el menor y agradeció a los Ishtar por su amabilidad ellos asintieron con gusto, momentos después volvió a su amigo egipcio - ¿pero acaso no habías comido nada?
-…no – respondió avergonzado el joven rey - … es que no estoy acostrumbrado a comer nada… después de todo solo era un espíritu dentro de un artículo del milenio
-si pero ahora eres una persona en carne y hueso – comentó Yugi comiendo otro bocado
-es cierto, pero quien sabe hasta por cuanto tiempo – dijo el tricolor mayor – recuerda que no soy de este mundo y que interrumpieron mi descanso
El pequeño suspiró, sabía que su estancia era temporal, por más difícil que sea despedirse de nuevo pasarían todo el tiempo que sea necesario con él, después de todo es una oportunidad única en la vida en ver una vez más a su "otro yo" en persona sin que ocupe su cuerpo. Era lo mismo con la castaña quien tenía pequeñas lágrimas en sus, ella lo extrañó más que nadie y verlo de nuevo libre al fin era casi irreal pero no quería pensar que se iría de nuevo pero no era correcto pedirle que se quede, ya anduvo mucho tiempo esperando su descanso después de salvar al mundo cientos de veces y se merecía estar en paz, por más que quisiera decirle lo mucho que lo amaba lo haría más difícil para ambos.
Después de verlos a todos felices y dispuestos los 3 hermanos decidieron que ya era hora de que el quinteto se fuera a casa con Atem en lo que buscaban pistas con lo del sacerdote mezquino o por lo menos estarían tranquilos de que el joven faraón estaría seguro con sus amigos. Le darían la noticia al tricolor mayor en la noche cuando ya se vayan a descansar para partir mañana de regreso a Ciudad Domino.
…
Eran ya las 8 de la noche, estaba fresco y en el cielo habían unas cuantas nubes que cubrían la luna llena. En el jardín trasero de la mansión se asomaba en el balcón del tercer piso el joven rey apoyando los brazos en el balaustre. Él estaba pensando en lo que les contó Ishizu de irse con ellos a la ciudad, no creía que fuera una buena idea no sabría que hacer mientras se encargaban de todo aquí, los hermanos buscarían registros pero también tenía que hacerlo ya que era su problema y además interactuar ahí le haría difícil despedirse de sus amigos de nuevo, verlos 1 día estaban bien pero pasar unos días o semanas sería mucho pedir sobre todo para sus amigos que lo más probable que le pedirían que se quede, pero aún tenía en la mente que no era una persona normal del mundo moderno. Atem estaba tan absorto en sus pensamientos que no notó la presciencia de alguien que estaba detrás de él.
-¿Atem? – Preguntó una voz, el tricolor se asustó un poco pero al voltearse vio que era su amiga Tea – perdón Atem no quería sorprenderte
- hola Tea, no hay problema yo estaba muy distraído – dijo el joven rey sonriéndole a la castaña - ¿pasa algo?
- no nada, solo caminaba por la mansión y te encontré aquí – dijo ella mientras se acercaba a acompañarlo en el balcón – este lugar es muy grande
-sí que lo es – concordó el tricolor, entonces suspiró de nuevo – que día, en verdad fue una sorpresa que estuvieran acá
-¿Por qué, no querías vernos? – se preocupó Tea por lo que dijo él
-no no, al contrario me sentía bastante solo – dijo Atem para que su amiga no lo mal interpretara – me siento mejor con ustedes, solo me preocupa lo que hace en estos días y en lo que ocurra cuando se aparezca el peligro
-oh ya entiendo – dijo Tea más tranquila – ya creí otra cosa, jeje…
-de hecho yo creí que se… habían olvidado de mi – dijo el faraón un poco apático – pues 1 año de no verlos se olvidan algunas cosas
-pero nunca de ti, Atem – dijo ella acercándose más a él –todos pensamos en ti todos los días – el faraón la miró un poco sorprendido, luego sonrió en gratitud y ella le devolvió el gesto, entonces ella notó algo que tenía en su cuello, parecía un collar - ¿Qué eso que tienes ahí?
-¿mmm? – Entonces Atem sacó el cartucho que llevaba consigo –ah, es el cartucho con mi nombre, apareció conmigo y lo llevo desde entonces, esto me hizo pensar en ustedes desde que fui al mundo de los espíritus – sin que se diera cuenta el tricolor Tea se había sonrojado
En ese momento las nubes que tapaban la luna se abrieron dejando ver el cuerpo celeste, la luna estaba entera y brillaba con mucha intensidad haciéndola ver más grande y cercana de lo que era, su luz reflejada iluminó el lugar, tanto que apenas se veían las estrellas en el cielo nocturno. Era un ambiente hermoso y romántico para una pareja de enamorados.
-¡wow!, la luna se ve enorme esta noche – dijo la castaña mirando el astro, su amigo hacia lo mismo
-es cierto, se ve muy… muy – Atem se quedó sin palabras por unos instantes al ver de nuevo a Tea por alguna razón, no sabía porque o como pero ella a la luz de la luna se veía tan… tan -… hermosa
-¿eh? – dijo ella mirando de nuevo al tricolor que rápidamente apartó la mirada de la chica - ¿dijiste algo?
-n-no nada – dijo él avergonzado, ¿Por qué se puso de repente así? Él sabía que su amiga era hermosa la conocía desde ya mucho tiempo pero esta era la primera vez que la veía tan bella en sus ojos - ¿te hiciste algo antes de venir aquí?
-no, ¿Por qué tengo algo en la cara? – preguntó Tea un tanto extrañada por ese cuestionamiento
-no es nada, creí ver algo… perdón – se excusó el tricolor aun avergonzado de su comportamiento
-oh… de acuerdo Atem – asintió la castaña, pensó que había visto algo bueno en ella, bueno más de lo normal pero al parecer solo fue su imaginación, ella sonrió con tristeza por eso
-… mejor entremos, se hace más frio con cada hora que pasa – dijo el faraón para retirarse y olvidar lo ocurrido - ¿quieres cenar algo antes de dormir Tea?
-mmm si, algo antes de descansar no estaría nada mal – dijo ella ya dirigiéndose a de vuelta a la mansión
Después de la cena todos se prepararon para ir a descansar, a todos se les dio cuartos separados. A Yugi le dieron el cuarto contiguo al del faraón, Joey y Tristán les dieron 2 cuartos juntos en el segundo piso y a Tea en el tercero, era la más apartada del grupo. Era posiblemente lo mejor ya que de hacer estado tan cerca haría que Atem no conseguiría dormir toda la noche y todavía no cerraba los ojos después de lo que pasó en el balcón. Era la primera vez en su vida que tenía este sentimiento por alguien, ni siquiera con Mana que era como una hermana para él. Le hizo pensar que podría ser, a lo mejor y su admiración por ella creció de verla después de tanto tiempo, pero ¿no debía ser lo mismo con los demás?, era muy extraño.
Atem dirigió su mirada en el cartucho en su mesa de noche y luego en el reloj, eran las 11 de la noche y aun no dormía y debían irse temprano. Dejó de pensar en ello por esa noche y cerró los ojos finalmente.
CONTINUARA.
Ufff, finalmente despues de un buen rato acabé el episodio x3 no tarde mucho ya que una parte ya la tenia escrita un dia que estaba inspirada, tratare de actualizar el siguiente capitulo lo mas pronto posible despues de que terminene mis parciales y proyectos de esta semana, espero recibir mas comentarios con este episodio que le puse mucho empeño en poco tiempo
Personajes son de Yu Gi Oh del manga creado por Kazuki Takahashi
