Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de mi propiedad.
"El Pasante"
SUMMARY
Él un aspirante a maestro de gimnasia, ella una simple alumna que odia el ejercicio; cinco meses en donde ambos aprenderán que los gustos no influyen en el amor.
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Lo primero que sentí cuando la conciencia volvía a mi fue un terrible ardor en la rodilla, y añadiéndole a eso que cada parte de mi cuerpo me dolía como si un tren me hubiese pasado encima…
Si, odiaba gimnasia.
—Cariño ¿Cómo te sientes? — preguntó la dulce y vieja señora Cope.
—No lo sé, ¿estoy viva? — pregunté, ella negó con la cabeza dándome una pequeña sonrisa.
—Creí que este mes terminarías ilesa Bella, pero me equivoque— suspiró resignada.
—A mi defensa nada de eso abría pasado si el señor puedo saltar mil vallas Cullen no me hubiese condicionado para hacer ese estúpido salto, yo aún seguiría ilesa— le dije frunciendo el seño.
—Y a mi defensa señorita Swan, usted no se lastimo saltando las vallas— dijo esa odiosa voz.
Me giré a verlo un tanto sorprendida, ¿Qué hacía aquí? ¿A caso no había alguien más a quien pudiese torturar?
—De todos modos— le dije furiosa. — Fue culpa suya que este asi.. ¡Ah,, mierda! — chille cuando la señora Cope puso un algodón empapado en alcohol en mi mano.
—Ya, ya tranquila niña, terminaré en un segundo— contesto soplando mi mano para aminorar el ardor. —Lista, cuando estabas inconsciente ya limpie tus rodillas y brazos, solo me falto la mano pero ahí está; terminé— dijo orgullosa de su trabajo.
—¿Puedo irme a casa? — pregunté poniendo mi voz más patética.
—Claro Bella, ¿quieres que llame a tu madre? — preguntó.
—Si.. claro
Me estaba levantando cuando la única neurona que tengo se encendió.
Hoy era fin de mes, eso significa que mis nada adorables primos vendrían.
¡Oh no!, un mes entero sufriendo sus burlas.
— ¡No! — grité tan fuerte que hice que la señora Cope pegara un brinco y yo casi terminará en el suelo.
Digo casi porque los increíbles reflejos del señor Cullen me habían salvado, él tenía sus manos puestas en mi cintura evitando que me topara con mi inseparable amigo: el suelo.
—No la llame por favor, ya me siento bien, estoy perfecta— le dije intentando sonreír.
Ella me miro sin estar convencida y supe que si no decía algo estaría más que jodida.
—Es decir, estoy bien y no quiero molestar a mamá por un par de rasguños que ni me duelen—
—De acuerdo Bella, entonces te daré este pase para que justifiques las dos horas perdidas— dijo dirigiéndose a su escritorio y tomando un par de papeles.
—Se...señor Cullen... — le llame
— ¿Si? — pregunto mirándome.
— ¿Podría soltarme? — sus ojos volaron hasta donde sus manos estaban ubicadas, se aparto de inmediato y yo me sonroje, ¡Dios!, ¿porque debe ser tan perfecto?
Me atreví a mirarlo y me di cuenta de que sus mejillas se estaban tornando rojas.. ¡Oh por Dios! ¿se estaba sonrojando?
Lance una pequeña risita y el bajo la mirada para luego hacer algo endemoniadamente sexy.
Llevo sus manos a su cabello dejándolo todo aún más despeinado, ¡demonios! Si yo hiciera eso me vería totalmente ridícula.
—Bella aquí tienes— dijo la señora Cope entregándome el papel.
—Gracias— espete y Salí corriendo de la enfermería.
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—Me asustaste idiota— dijo Rose abrazándome al igual que Alice.
—Lo siento— dije patéticamente.
—Si no fuera porque tus piernas y brazos se ven destrozados diría que te tengo envidia— dijo Alice.
— ¿Envidia? ¿Acaso estas tonta o algo? — le dije riendo.
— ¡Oh no!, nada de eso— contestó riendo. —El señor Cullen te llevo cargando en brazos hasta la enfermería, creo que hasta Stanley estuvo roja de la envidia..
¿En brazos?
— ¡Oh Dios! ¡Qué vergüenza! — chille cubriéndome la cara con las manos.
— ¿Vergüenza? Nada de eso Bella, debiste verlo, el pobre pasante estaba más nervioso que mi hermana antes de saber si estaba embarazada o no— dijo Alice.
— ¡Me estas jodiendo! El tipo más caliente que he visto en mi vida me lleva cargando en brazos como una estúpida niña que se desmaya al ver una gota de sangre… eso Alice solo me provoca vergüenza— dije sintiéndome peor.
Ella no contestó porque su celular empezó a sonar.
—Es tu mamá— dijo viéndome. —Hola Renné ¿cómo estás?, si claro está aquí conmigo…. Se lo diré, vale Adiós— colgó.
— ¿Qué te dijo? — pregunte.
—Dijo que porque no contestas tu móvil— fruncí el seño y lleve mis manos a los bolsillos del pantalón.
Nada…
No estaban ni mis llaves ni mi teléfono.
— ¡Oh mierda!, no sé donde están mis cosas— ¿A caso este día podía empeorar?
—Quizás la señora Cope los tiene, vamos a preguntarle— ofreció Rose.
Asentí agradecida y nos encaminamos hacia la enfermería.
Pero la maldita campana sonó, suspire enfadada.
—Vayan a clase ¿okay?, las veré allí en unos minutos— ellas me miraron indecisas pero aún asi se fueron.
—Señora Cope..
— ¿Te sientes mal Bella? — preguntó..
—No, nada de eso; solo vine a recoger mis cosas— le avisé.
— ¿Qué cosas Bella? — preguntó ella asombrada.
—Mi teléfono y mis llaves— le informé.
—Aquí viniste sin nada, quizá están en el gimnasio preciosa— dijo
—Oh, bueno gracias— contesté resintiendo las ganas de llorar.
¡Como odio este día! ¿A caso hice algo mal en mi vida pasada y lo estoy pagando ahora?
Me encamine al gimnasio con la cabeza agachada, lo cual fue una estupidez ya que termine chocando contra alguien y cayendo al suelo, colocando todo mi peso en mis lastimadas manos.
—Oh mierda— dije irritada, y entonces ahí las lágrimas empezaron a fluir.
—Bella, ¿te lastime? — preguntó preocupado el señor Cullen.
¡Hola! ¿Cómo están?, les dejo un nuevo capi, espero que les guste ;)
